Ranma ½ y todos sus personajes pertenecen a Rumiko Takahashi. Este fic es sin fines de lucro.

Capítulo 11: Desilusión

Llevaba varias horas vigilando el dojo Tendo, al fin estaba lista para poner en marcha su plan macabro.

La señorita Kodachi estaba harta de lidiar con Akane, no entendí como Ranma podía fijarse en una boba poco femenina y que para colmo ni sabía cocinar.

-Yo soy mejor que tú maldita zorra, seguro utilizaste algún hechizo para envolver a mi amado Ranma. No puedo aceptar que él te prefiera a ti. -Proclamaba la rosa negra mientras esperaba el momento indicado para actuar.

Llevaba consigo un veneno mortal, bastaba con beber dos gotas para que los efectos se liberen y de paso a la agonía.

-Todo será más fácil si encuentro dormida a esa estúpida- Kodachi emanaba una macabra risa en señal de satisfacción.

El momento ha llegado... Ya es media noche y el dojo se encuentra en penumbra total. Caminó primero hacia la habitación de Ranma, quería verlo, moría de ganas por abrazarlo y besarlo. Entró sigilosamente por la ventana pero la encontró vacía.

-Imposible, ya debería estar dormido. Debe haber ido a la cocina por agua o quizá al baño, será mejor que lo espere...

- ¡Maldita sea!, llevo media hora esperando y aún no regresa. Será mejor que vaya por él.

- Proclamaba furica la rosa negra.

Conocía el dojo a la perfección, recorrió cada rincón, pero no lo encontraba por ningún lado. - ¡Diablos!, no es posible que se haya esfumado, he recorrido las habitaciones y todos están dormidos, ¿Dónde podrá estar? - Kodachi comenzaba a desesperarse.

-Un momento, olvidé revisar el cuarto de la susodicha- Apresuró el paso hasta llegar a la habitación de Akane.

La ventana estaba abierta, pero la habitación se encontraba en completa oscuridad.

Miró sigilosamente a través de la cortina mal colocada, sus ojos se llenaron de lágrimas y rabia al percibir semejante escena.

Ahí los vio, Ranma penetraba sin piedad a Akane mientras ella se retorcía de placer. Sus cuerpos se fusionaban en un exquisito vaivén desenfrenado.

Su corazón se partió en mil pedazos, con total desilusión saltó de la ventana y desapareció envuelta en una larga capa negra rumbo a su mansión.

Subió al techo y gritó con todas sus fuerzas como si de un animal lastimado se tratara.

- ¡Malditos! ¡Los odio con toda mi alma! Esto no se va a quedar así, prometo cobrar venganza por esta humillación.

Fueron las últimas palabras de la rosa negra.

FIN

Muchas gracias por leer, toda crítica constructiva es bien recibida.