Capitulo 14

Hola mis queridos lectores/a aquí otro capítulo más. Quería informar, que cogí un fragmento del libro del cáliz de fuego. Para hacer entender una parte de la trama. Un saludo y que lo disfrutéis.

1995

Buena chica– Susurra Voldemort mientras acaricia su rostro– Eres tan dulce, tan obediente… respondes a mis órdenes a la perfección.

Aitana empieza a gimotear cuando nota que los labios de él bajan por su cuerpo, el cabello le hace cosquillas. Sabe que sus intenciones y se queda en blanco cuando él llega a su destino.

Por un segundo Aitana intenta resistirse, pero él es más fuerte y aparta sus piernas sin ningún esfuerzo.

Aitana empieza a sentir como le late el corazón que ni ella puede controlar la respiración y jadeos. Forcejea un poco y él suelta una leve risa.

Y entonces un pequeño grito estalla en la estancia. El cuerpo de Aitana se tensa y un placer y a la vez dolor siente que le hace apretar los dedos de los pies.

Está destrozada por sentir tal placer… solo quiere acurrucarse y llorar. Sin embargo, Voldemort a un no ha terminado con ella. Se desliza por su cuerpo y vuelve a besarla en la boca, con violencia.

Por… por favor– susurra ella al abrir los ojos para mirarlo. Ve borroso por las lágrimas. – No lo hagas, te lo ruego…

Las rendijas que tiene por nariz y sus ojos son más rojos que nunca. – Si, suplícame y cuanto más lo hagas más brusco seré – En un movimiento brusco desplaza sus caderas un poco y dirige su miembro hasta la entra de ella.

Aitana grita. Su cuerpo se resiste a esa intrusión a su cuerpo.

Tranquila, cariño – susurra Voldemort con dificultad – Te haré más daño si no te relajas.

Aitana está nerviosa para seguir su consejo.

Horrorizada, vuelve a notar cierta presión en su interior. Empieza a sentir dolor, pero también placer. Se retuerce con brusquedad en los brazos de él. Las envestidas se vuelven más duras, más profundas y gritos por esa intensidad insoportable. El dolor y el placer que siente Aitana se mezcla hasta hacerse indistinguible…

De repente Aitana oye gemir en su oído.

Al terminar Voldemort se quita de encima de ella. Se viste de nuevo y desaparece por la puerta sin decir ni una palabra.

Aitana empieza a llorar desconsoladamente…

Después de lo sucedido, esta confusa y echa un lío.

Mientras esa noche…

Harry, Ron y Hermione entraron en el gran comedor, vieron enseguida que faltaba la acostumbrada decoración: para el banquete de final de curso. Aquella noche, sin embargo, había colgaduras negras en la pared de detrás de la mesa de los profesores. Los tres muchachos no tardaron en comprender que eran una señal de respeto por Cedric.

El auténtico Ojoloco Moody estaba allí sentado. Parecía extremadamente nervioso, y cada vez que alguien le hablaba daba un respingón.

Chicos – dijo Hermione con voz baja para llamar la atención de sus dos compañeros – La silla del profesor Karkarov se encuentra vacía.

Se preguntaron si Voldemort lo habría atrapado. Más allá, junto de la profesora McGonagall, se hallaba Snape. Sus ojos se demoraron un momento en Harry y luego a Hermione. Era difícil interpretar su expresión. ¿Qué sería lo que Snape había tenido que hacer, por orden de Dumbledore, la noche del retorno de Voldemort? Se preguntó Harry. Solo le llego un nombre en la conversación que pudo escuchar de Snape y el director; Aitana…

El fin de otro curso ha llegado. – dijo Dumbledore, interrumpiendo los pensamientos de Harry. Hizo una pausa, y posó los ojos en la mesa de Hufflepuff. – Son muchas las cosas que quisiera decir esta noche – prosiguió el director–, pero quiero antes que nada lamentar la pérdida de una gran persona que debería estar ahí sentada con todos nosotros. Ahora quiero pediros, por favor, a todos, que os levantéis y alcéis vuestras copas para brindar por Cedric Diggory.

Así lo hicieron.

Cuando volvieron a sentarse, Dumbledore prosiguió – Cedric era un chico con muchas cualidades que distinguen a la casa de Hufflepuff– dijo con una media sonrisa– era un buen amigo y leal, muy trabajador, y se comportaba con honradez. Su perdida nos ha afligido a todos, lo conocieras bien o no. Creo, por eso, que tenéis derecho a saber que fue exactamente lo que ocurrió.

Harry, Ron y Hermione levantaron la cabeza y miro a Dumbledore.

Cedric Diggory fue asesinado por Lord Voldemort.

Un murmullo de terror recorrió el Gran Comedor. Los alumnos miraban al director horrorizados, sin atreverse a creerle.

El tiempo no pudo ser más diferente en el viaje de regreso a casa. No había ninguna nube en el cielo. Harry, Ron y Hermione habían conseguido un compartimento para ellos tres solos.

En ese preciso momento la puerta del compartimiento se abrió.

Era Draco Malfoy y sus dos gorilas – Potter vuelve a ser el niño favorito de Dumbledore, como siempre. – su sonrisa se acentuó.

Fura Malfoy– dijo Hermione con seriedad.

Malfoy la miro con atención – Me equivoque contigo Granger…

¿Como? Que quieres decir.

Draco la miro con una media sonrisa. – Como se lo dije a Potter hace tiempo, elegiste mal el bando. – Señalando a Ron.

De que narices hablas Malfoy – pregunto Hermione con la cabeza un poco inclinada.

¿Como, no te lo han contado Granger, o tendría que llamarte Singh?

¿Qué dices Malfoy, te diste un golpe en la cabeza? – dijo Ron poniéndose enfrente de Hermione.

Tu cállate zanahoria, si no sabes de lo que hablo.

En ese momento venia la mujer del carrito.

Bueno os dejamos. – dijo Malfoy haciendo un gesto de la cabeza para sus dos acompañantes. – nos vemos pronto Singh.

Diciendo estas palabras se marchó dejando a los tres muchachos desconcertados.

Al llegar a la estación Harry vio a su tío Vernon, lo esperaba al lado del Sr. Y Sra. Weasley.

Hasta luego Harry nos vemos en verano – dijo Ron dándole un abrazo a él y Hermione.

Bueno… Harry, lo mismo digo – dijo Hermione mirando a sus padres que estaban mirando en todas direcciones con cara asustadiza.

Hermione – dijo Harry antes de que ella se fuera – No hagas caso de lo que dijo Malfoy.

Ya… claro, pero, es tan raro. De repente soy una sangre sucia y ahora, me llama por otro apellido…

Si no tiene lógica…

En fin, este verano ya hablaremos con más calma. Cuídate mucho Harry, nos mantenemos en contacto.

Dicho esto, Hermione le dio un abrazo y un beso y se fue con sus padres.

Lo mismo digo… – dijo Harry pensando en lo que había dicho Mafoy.

Cuando Hermione llego a casa y subió a su cuarto a dejar sus pertenecías, en eso encontró una carta encima de su colcha.

La cogió con las manos temblorosas miro si poni una dirección, pero solo en el remitente ponía; Para Hermione Singh…

Abrió la carta y empezó a leerla.

Para la señorita Hermione Singh.

Espero que este verano puedas disfrutarlo, sabiendo que fue un año duro. Sé que tendrás muchas preguntas al ver el apellido y se también, que nuestro querido Malfoy tu puso al corriente de ello…

No soy la persona idónea para escribir esta carta ya que el profesor Dumbledore me prohibió de ello. Pero sabiendo la situación que nos encontramos al regreso del señor tenebroso. Me veo con la obligación y así se lo prometí a tu madre, de contarte la verdad.

Por tanto, pensé en poderte hacerte una visita en casa de tu "padres" al ser el sitio más seguro.

Espero tu respuesta.

Atentamente

Severus Snape.

Cuando Hermione termino de releer la carta, no daba crédito a lo que leía. Snape, ¿Severus Snape, le mandaba una carta a ella?

En definitiva, este año fue una locura, pero veía que esto no acabaría.