Defiance : rebelde, desafiante
Tom/Harry
—¿Vas a dejarme besarte alguna vez?—Le acarició la mejilla magullada Tom a Harry.
El joven a pesar de encontrarse de rodillas, desnudo, jadeando y con sangre en el labio le miraba desafiante.
El joven Potter le había deslumbrado desde su regreso, mermando su ansia por matarlo y despejarle el camino que hacía años se había trazado a sí mismo.
¿Cómo destruir a ese maravilloso ser?
No fue capaz, y Harry no tenía instinto homicida.
Tom le ofreció un trato, un poco forzado quizás, pero amaba los retos. Y ese chico lo era, un reto excitante.
"Tu vida, conmigo, a cambio de la de ella"
Ella era esa repugnante sangre sucia que Harry llamaba familia.
Harry había desaparecido del mundo, y era solo suyo.
Encerrado en la antigua mansión Riddle, con Tom como única compañía.
Harry había tratado de morderle, y Tom había disfrutado con sus esfuerzos. Con su ansia de luchar a pesar de que se había rendido hacía meses.
Le había hecho suyo de todos los modos posibles, pero se negaba a besarle. El jovencito rebelde que gemía de placer cuando Tom le follaba durante horas, le negaba su boca. Y Tom lo amaba aún más por ello.
Rodeado de auténtico lameculos, Harry era su rayo de luz en la oscuridad, una que iba a comérselo por completo y atarlo a Tom para siempre.
Pero le encantaba que se resistiera, que luchara, que le desafiara.
Era el único capaz de hacerlo, su único rival y el dueño de su podrido corazón.
Tom le agarró de la barbilla y lamió la sangre que manchaba sus labios sintiendo como Harry los fruncía con fuerza.
Sin embargo, Harry se agarró de sus hombros, y lo derribó en el suelo.
Harry abrió su túnica buscando su miembro duro, no había cosa que más excitara a Tom que esas batallas que tenían.
Notó sus caricias hasta tenerlo completamente listo, y las paredes anales de Harry le engulleron, llenándolo de otro tipo de placer. Uno puramente carnal.
Los ojos verdes, sin esas estúpidas gafas eran como dos avadas que querían matarle, lentamente, de placer.
Harry no era su rival, no era su enemigo, no era quien le destruiría, sino que juntos iban a crear algo nuevo. Algo magnífico, algo único.
Tom lo cargó hasta la cama, no es que le molestara el duro suelo, es que quería adorarlo como se merecía, y quizás podría robarle un beso, un beso de verdad.
Sabía que ambos acabarían sangrando de nuevo, pero era así como le gustaba.
Era así como quería a Harry Potter.
Nunca he escrito un tomarry y creo que no habrá más, no hay opción de que no sea una relación tóxica en mi cabeza aunque he disfrutado con esta experiencia.
Nos vemos mañana.
Besitos.
Shimi.
