Querido/a lector/a quiero darte las gracias por ser el publico de esta historia.

Gracias Eliana por tus review!

Aparentemente los mensajes atraen a las musas.

TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING Y SUZANNE COLLINS, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS

Cenizas:

Ese día había comenzado muy bien. Los refugiados pronto se trasladarían a la mansión, y que Voldemort lo hubiera llamado resultaba muy conveniente.

Emergió de la elaborada chimenea y se dispuso a limpiar las cenizas de su fina capa. Debería apurarse a comparecer ante el lord pero un Malfoy no tenía por qué doblegarse ante un mestizo.

Muy tarde había comprendido sus errores del pasado. Errores que lo habían llevado a destruir su familia. Había comulgado ciegamente con los ideales de Voldemort, sus palabras lo habían convencido de que era lo correcto. Sin embargo jamás se había detenido a pensar en los orígenes del hombre al que había jurado lealtad. Había sido un idiota.

Luego de la batalla de Hogwarts, su primera labor había sido casi administrativa dentro del ministerio, el Lord pensó que ese trabajo era lo suficientemente humillante para él. Aparte de asesinar a su esposa y torturar a su hijo no se le había ocurrido nada más.

Debía clasificar y destruir sistemáticamente los registros de sangres sucias y mestizos para que nunca pudieran acceder a los colegios de magia y hechicería. Sin embargo al clasificar archivos antiguos para hacer espacio descubrió la verdad. El lord era un simple mestizo con delirios de grandeza.

-buenos días mi señor, usted dirá en que puedo ser útil.-

Voldemort caminaba descalzo de una punta a la otra del salón. Estaba furioso. Su arena y sus guetos habían sido atacados y vaciados casi por completo. Sus vigías habían sido burlados. Sus casi impenetrables fortalezas habían caído ante un puñado de niños que habían logrado escapar del gueto número siete.

Sus huestes mermaban, primero Bellatrix y ahora casi un centenar de buenos mortífagos y vigías habían sido castigados por no poder evitar las fugas.

Sus números seguían siendo positivos, pero los mortífagos por convicción no abundaban. Casi todos eran carroñeros, convictos y psicópatas asesinos.

Esa rebelión debía ser detenida antes de que tuvieran tiempo de idear un plan de ataque. Porque sabía que si el enemigo no tiene nada que perder se volvería muy peligroso.

-Lucius ¿por qué no acudiste a mí ante el primer llamado?

-Disculpe mi señor me encontraba, como decirlo, cumpliendo mis deberes maritales matutinos. Usted me entiende…

-Oh si, la señora Malfoy es una mujer joven que demanda atención sin lugar a dudas. Un día de estos podrías traerla de visita, estoy seguro de que podría tener una grata entrevista con ella antes de que se digne a darte el próximo heredero Malfoy.

Lucius intentó esconder una mueca de asco ante las palabras del megalómano que una vez llamó amo. Jamás entregaría a Pansy a ese monstruo, esa niña era como una hija a pesar de que en los papeles fuera su esposa. El no sería como esos perros asquerosos que con gusto entregaban sus esposas para conseguir el favor del lord.

-Cuando guste señor. Pero, ¿podría decirme para que me llamaba tan urgentemente?

-Claro, no lo sabes, tú te encontrabas bebiendo las mieles de tu dulce esposa mientras afuera el mundo caía a pedazos.

- Lo siento mi lord. ¿Ha habido algún ataque más?

El rubio intentaba parecer inocente ante la mirada serpentina de Voldemort. El pobre iluso no tenía idea de que era él quien había orquestado toda aquella sinfonía de caos.

-Todos los guetos y la arena han sido atacados, prácticamente vaciados. Casi cincuenta mortífagos caídos en combate y otros cien como consecuencia de no cumplir su deber.-

- ¿alguna idea de quien se encuentra detrás de todo esto mi señor?

-NO, NO PUEDO ENTENDERLO, COMO ES QUE PUDIERON VURLAR LA SEGURIDAD, ¡COMO PUDIERON ENTRAR Y SALIR SIN SER VISTOS! TRAEME A LOS CULPABLES LUCIUS, LOS QUIERO AHORA, ¡LOS QUIERO YA!

-Como ordene mi señor. Mantenga la calma no hay razones para temer a un montón de magos desarmados.

- ¡VETE Y NO VUELVAS HASTA TRAERME LA CABEZA DEL CULPABLE!

Lucius creyó oportuno retirarse, pues era muy peligroso encontrarse en el extremo equivocado de la varita del lord cuando este estaba iracundo.

Mientras caminaba nuevamente hacia la chimenea se le ocurrió quien podía ser su chivo expiatorio. Prior, otro mortífago de alto rango, serviría para sus propósitos; hasta que pudieran recuperar Hogwarts y ponerse a salvo. Necesitaba preparar al "culpable ideal" y para eso requeriría la ayuda a Elizabeth.

Tomó un puñado de polvos flú y susurro.

-Mansión Prior.

El plan de encubrimiento ya estaba en marcha.

-o-

Casi desde que llegaron a Malfoy Manor ella había decidido que daría nueva vida a aquel lugar. Había pasado los últimos cinco días quitando malezas, podando plantas exóticas y tratando de que las rosas de Narcissa Malfoy volvieran a ser lo que eran cuando su dueña vivía.

Ese invernadero se había convertido en un refugio para Luna Lovegood. Pasaba el día completo metida allí evitando recorrer el interior de la mansión que tan crueles recuerdos le traía.

Ella había pasado mucho tiempo encerrada en las mazmorras y solo Narcissa había procurado algo de comida y abrigo para los prisioneros. Por lo que Luna pensaba que arreglar sus rosales era como devolverle ese favor.

Casi desde que Luna llegó a la mansión y decidió que arreglaría el invernadero, Theodore Nott resolvió que se acercaría a la rubia de mirada soñadora que lo tenía embrujado desde que la conociera cuando estuvo cautiva en las mazmorras.

Theodore podía recordar muy claramente como ella le había dicho que no era su culpa lo que debía hacer, una vez que lo obligaron a castigar a los prisioneros.

Desde ese día, en ese oscuro lugar alejado de la mano de Merlín, donde ella sonrió débilmente iluminándolo todo con su pureza, el joven Nott había caído irremediablemente preso de los encantos de la muchacha.

-Debes estar exhausta has trabajado en este lugar de sol a sol, toma hice que los elfos te trajeran algo de beber.

Luna dio un respingo, pues se encontraba extremadamente concentrada en podar un hermoso ejemplar de rosas amarillas.

-Theodore Nott, me asustaste. No te oí llegar. ¿Cómo te encuentras el día de hoy?

-Lo siento, no era mi intención hacerlo, solo creí que… quizás querrías algo para beber, noté que no has comido ni debes haber bebido nada desde la mañana.

-Tienes razón, supongo que lo olvidé, creo que tres años en los que no sabes si comerás al día siguiente llevan a que tu mente ignore algunas necesidades para no caer en la desesperación.

-Supongo que tienes razón Luna, todavía no he logrado comer un plato completo desde que estamos aquí, la comida abunda pero el estomago se niega a recibirla.

-Es verdad Theodore, ¿quieres tomar un refrigerio conmigo?, he despejado un pequeño espacio dentro del invernadero que supongo que siempre estuvo destinado para tomar el té.

-Estaría encantado de acompañarte, pero por favor dime Theo, yo a ti te llamo Luna.

Luna no pudo hacer otra cosa más que sonreír ante el pedido de él. Y Theo solo atinó a grabar en su memoria aquella sonrisa que todo lo iluminaba.

- Lo siento Theo, vamos, acompáñame. ¿Puedo tomar tu brazo?

-o-

Era de noche en la mansión y Draco no podía dormir, había estado postrado varios días y la inactividad lo estaba enloqueciendo.

Hermione no lo había visitado luego de que aquel día en el que despertó. No sabía por qué pero eso lo tenía bastante molesto. Pensó que habían llegado a un punto donde serian amigos. Y él no verla lo confundía.

Decidió salir a tomar aire, la terraza de Malfoy Manor era un sitio maravilloso por su vista al horizonte y porque casi nadie lo visitaba jamás. Mas su sorpresa fue mayúscula al encontrarse una figura femenina, con sus rizos al viento, recortada contra los rayos de la luna.

El silencio de la noche fue roto por un tenue sollozo, la mujer lloraba. ¿Por qué lloraba? ¿Por qué estaba aquí sola a estas horas de la noche? Él ya había averiguado que la figura pertenecía nada más y nada menos que a Hermione.

-Hace frio aquí arriba, deberías haber traído un abrigo.

-Draco!, ¿qué haces?, eres endemoniadamente silencioso.

-Lo siento debí haberme anunciado antes.

Él decidió acortar la distancia que lo separaba de la morena, pero se arrepintió al notar la mueca que ella hizo al ver que aun caminaba con dificultad debido a sus heridas. Su corazón se estrujó cuando al fin llegó hasta ella y pudo ver que había estado llorando.

-¿Qué sucedió?, ¿por qué llorabas?

-No es verdad, solo contemplaba el cielo nocturno.

Ella intentó esconder su rostro pero sabía que era tarde, el lo había notado y algo la empujaba a decir la verdad.

-No mientas, he notado tus lágrimas.

-Está bien, es por todo y por nada. Son muchas cosas en sí, y a la vez es solo frustración y cansancio.

-si lo deseas puedes contarme lo que sucede. No puedo prometer que sabré que decir, pero sí que soy un buen oyente.

-¿alguna vez has pensado que todo lo que haces está mal?, ¿que tu misión jamás está completa? ¿Y que por más que te esfuerces fallas en proteger a los que más quieres?

-Casi todo el tiempo desde sexto año. Desde que fallé en asesinar a Dumbledore todo ha ido en pendiente.

Ella sollozaba mientras hablaba y él se contenía para no tomarla en sus brazos y susurrarle al oído que todo estaría bien, que el haría lo que fuera porque todo estuviera bien.

- Yo fallé en proteger a Harry, no pude evitar la muerte de los señores Weasley, ni pude hacer nada para que no se llevaran a Fleur. Y James, todavía no he podido asegurarle un mundo mejor, el mundo que su padre hubiera deseado para él.

El llanto comenzaba a cerrarle la garganta. Hermione nunca había llorado las muertes de sus seres queridos porque alguien debía ver por los que seguían vivos.

-Hermione, esas cosas no fueron tu culpa. No puedes proteger a todo el mundo ni pelear batallas ajenas. No sé si sea cierto, pero si los destinos están escritos, ni tu ni nadie podría cambiar lo que sucedió.

-Lo sé pero podría haber hecho algo distinto quizá… Como tu pierna, esas cicatrices son culpa mía. Si yo no te hubiera gritado no estarían ahí. Y no hubiera tenido que asesinar. Soy una asesina Draco y casi acabo contigo por impulsiva.

-Como yo lo veo no eres una asesina, eres una guerrera, una heroína, si tu no hubieras hecho lo que hiciste hoy estaría muerto. Y es verdad, tú me gritaste pero yo fui el que salió del escondite sin medir las consecuencias. A demás el mundo es un lugar mejor sin esos dos.

-Gracias.

-De nada, no he dicho más que la verdad, ya no llores, eres fuerte y lo sabes. Mantuviste vivos a los pelirrojos y a un niño por tres años. Me mantuviste vivo a mí, y esa es una deuda que jamás lograré pagarte del todo.

Una tímida sonrisa asomó en los carnosos labios de la castaña y eso hizo que Draco se sintiera aliviado. No soportaba verla frágil. Para él la leona era su ideal de fuerza y valentía.

- Ven, tengo un regalo para ti. No pagará mi deuda pero creo que es una buena forma de decir gracias.

- Oh no, no es necesario Draco, no tienes que hacerme un regalo.

- Si, si tengo, además ella ha estado sola demasiado tiempo. Sígueme

Estas palabras desconcertaron a Hermione, ¿quién era "ella" y por qué Draco querría regalarla?

Rápidamente entraron a la lechuceria que se encontraba en un extremo de aquella terraza y Draco murmuró un hechizo para que las lámparas se prendieran solas.

-Ven. Ahora se ve un poco fea, pero según mi padre es porque ha estado acelerando sus ciclos de vida debido a su soledad. Mira, es para ti.

-¿Una fénix?, No Draco no puedo aceptarla.

Una pequeña polluela de fénix, algo desplumada, dormitaba sobre un fino almohadón azul rey.

-Shh, ella es Vesta, era de mi madre. Vesta era la diosa…

-La diosa del fuego sagrado, símbolo de la fidelidad para los romanos muggles.

-Cinco puntos para Gryffindor.

-No puedo aceptarla, era de tu madre debes conservarla, es hermosa.

-No puedo conservarla, morirá irremediablemente, es una hembra y las hembras necesitan la energía femenina de sus dueñas o aceleran sus ciclos de vida hasta que un día no vuelven a renacer de sus cenizas. Creo que ella ha sufrido mucho desde que mi madre se fue y no quisiera que Vesta se vaya con ella, no aun…

Hermione pudo ver como las lagrimas inundaban los ojos de Draco, sin embargo no se animó a preguntar que había sucedido con ella, sabía que había muerto pero aun no sabía el motivo.

- Está bien, la cuidaré por ti. Gracias Draco.

Ella esbozó una enorme sonrisa que logró sacarlo de sus tristes recuerdos sobre su madre muerta.

-Sabes, ustedes se llevarán muy bien. Tú me recuerdas a un Fénix, eres capaz de renacer de tus cenizas Hermione.

Y ante esas palabras ella solo pudo arrojarse a sus brazos y besar sus labios…

N/a: no pensaba publicar hoy, pero ver nuevos mensajes y alertas de seguidores me motivó para escribir esto. Espero les haya gustado. HASTA LA PROXIMA!