Disclaimer: Poseso.

«Esta recopilación participa en el Drabblectober 2020 del blog "De aquí y de allá" by: TanitBenNajash».

Palabra: Hechizos


La Sala de los Menesteres

Estaba sentado en el pasillo del séptimo piso, con la espalda apoyada en el tapiz de Barnabás el chiflado, escudriñando la pared de enfrente en la oscuridad. Las antorchas se habían apagado un rato atrás. Volvió a mirar el mapa que tenía en el regazo, repitiendo los cálculos una vez más. Los números no engañaban, detrás de esa pared había algo. Llevaba todo el curso intentando averiguarlo. Sus notas habían descendido, el empeño de James en que practicasen los hechizos de animagia, las excursiones nocturnas y su obsesión con completar el mapa que había iniciado durante las travesuras le restaban demasiado tiempo para estudiar. Lunático siempre chasqueaba la lengua, disgustado, antes de sentarse a su lado a ayudarle con los deberes.

Oyó pasos, corriendo, por la parte derecha del pasillo. Volvió la mirada hacia allí, pero no vio nada. Se levantó, esperando a que sus amigos llegaran, cubiertos por la Capa de James.

—¡Filch! —jadeó James—. ¡Viene hacia aquí!

Peter se puso nervioso. No había sitio suficiente detrás del tapiz para esconderse y a sus tres amigos ya se les veían los pies por debajo de la Capa. Comenzaron a correr hacia el lado contrario, pero la Señora Norris apareció con un maullido triunfante. Se volvieron hacia el otro lado, solo para vislumbra la luz de la antorcha de Filch acercándose. Peter pensó que ojalá hubiese encontrado la manera de acceder a la habitación oculta.

—Prefiero el gato a Filch —susurró Lunático desesperado.

Volvieron a enfrentar a la Señora Norris, que les esperaba con el lomo erizado, las orejas aplastadas y los colmillos amenazantes. Peter se desesperó por no haber buscado un escondite cerca durante todas aquellas noches gastadas enfrente de la pared.

Una puerta se materializó en los ladrillos de la pared ante su mirada atónita. Sin darse cuenta, su mandíbula inferior descendió varios centímetros.

—Ahí está —susurró ensimismado.

—¡No los dejes escapar, Señora, ya llego! —Los gritos de Filch se oían ya con claridad a mitad del pasillo.

Peter sintió la mano de Sirius en su brazo, agarrándole con firmeza y empujándole contra la puerta, entrando en la habitación, empujando a Lunático y James con el torso. Entraron en la sala y la puerta se desvaneció, dejando la pared lisa. Los cuatro se miraron entre ellos antes de romper en carcajadas.

—No puedo creer que nos hayamos librado de esta —rio Lunático, agarrándose a Sirius para sostenerse en pie—. ¿Cómo lo hemos hecho?

Peter se levantó e inspeccionó la pared. Se lamió los labios pensamientos. Los otros tres le prestaron atención y empezaron a investigar como hacían con los túneles que descubrían.

—Creo que la sala sabía que la buscábamos. Que necesitábamos un lugar para escondernos.

—Entonces, ¿hay que plantarse delante y pensarlo? —Sirius parecía escéptico.

—No creo. La habría desubierto antes —negó Peter—. Hemos caminado delante de ella.

—Varias veces —señaló Lunático.

—Tres —precisó Peter.

—Esperaremos un rato a que Filch se marche y haremos algunas pruebas —decidió James.

Todos asintieron, de acuerdo.