Disclaimer: Todos los personajes conocidos son de JKR
¡Un poco atrasada, pero ahí vamos!
Reto FICTOBER, 2020 del grupo "Yo también estoy esperando un nuevo capítulo de Muérdago y Mortífagos"
Día 12: Veneno
De cómo Hermione y Draco acostumbran presentarse
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—No puedo creer que vivas aquí —dijo Hermione mientras miraba a través de los ventanales del apartamento de Draco. Era una vista abrumadora y perfecta de los jardines de Kensington. Se sentía nerviosa por estar ahí después de la primer ocasión.
—¿En Kensington? ¿Una de las zonas más ricas de Londres?
—No, en el Londres muggle.
—Es mucho más tranquilo —comentó Draco mientras le tendía dos pociones con una sonrisa de fingida inocencia—. Trágatelo todo, Hermione. Sé buena chica.
Hermione rodó los ojos y negó con la cabeza.
—No seas infantil, Draco —contestó mientras olisqueaba la botella—. Siempre te la pasabas diciendo cosas así, pero asumía que tenías dieciséis, no veinte…
Draco soltó una risita y se acercó peligrosamente.
—Oh, Hermione —Miró sus labios mientras hablaba—. El coqueteo en doble sentido nunca fue lo tuyo… Ahora —La miró a los ojos, demasiado cerca—. Sé buena chica y trágatelo todo.
La castaña bufó y le dio la espalda, fingiendo mirar alrededor mientras se bebía las pociones de sobriedad. Intentó no hacer muecas, pero tenían un sabor terrible.
—¿Reciente remodelación? —preguntó sintiéndose desubicada, habría jurado que no había un sofá enorme en L la última vez que estuvo ahí, o una colección de libros de apariencia nueva muy alejados de la chimenea…
Draco se encogió de hombros mientras se dirigía a la cocina.
—No estábamos cómodos con la última decoración —dijo mientras comenzaba a verter pasta en una olla—, y le prendimos fuego a todo, fue… catártico.
—Ustedes los ricos son tan… —Hermione puso los ojos en blanco y se acercó hacia la isla—. Tan excéntricos.
Draco se encogió de hombros.
—Si lo tienes, gástalo —murmuró mientras picaba algunas cosas. Hermione se sentó y miró por encima—. ¿Te sientes mejor?
La chica asintió y puso su cabeza entre sus manos.
—Qué vergüenza, me emborraché muy rápido. Pobre Ginny… la dejé sola y… les grité.
—No puedo creer que seas tan irresponsable, Granger.
—Ni yo —murmuró la chica bebiéndose la segunda poción—. Esto sabe a veneno —Hizo una mueca—. ¿Estás seguro que tu pocionista no te quiere muerto?
—Lo dudo, normalmente son las pócimas de Blaise, para sus días de fiesta.
Hermione arqueó una ceja y miró el frasquito en su mano con escepticismo.
—¿Su madre no tenía algo con los venenos?
Draco rio mientras removía la pasta.
—Yo soy su pocionista, Granger.
Hermione entrecerró los ojos y olfateó la poción de nuevo.
—¿Estás seguro que no quieres envenenarlo? Sabe horrible.
—Así saben las pociones de sobriedad —puso los ojos en blanco mientras le servía un plato de pasta—. En serio, ¿qué haces cuando te emborrachas?
—Normalmente no me emborracho —sus mejillas se sonrojaron—. Pero si pasa, al otro día me tomo una aspirina y un suero.
Draco la miró con cara de no entender.
—¿Aspirina? No, déjalo, no importa, suena terriblemente muggle —Se sentó frente a ella y le tendió un vaso de agua mineral—. Esto sabe mejor con vino, pero… —hizo un ademán hacia ella—. Te acabo de poner sobria, no te voy a emborrachar de nuevo.
Hermione probó la comida y sonrió. Draco se bebió una copa de vino mientras la veía comer.
—Sabe bastante buena.
—Sí… cierta vez, una chiquilla mandona, realmente molesta, con el cabello más grande que jamás he visto, me retó a cocinar porque me tildaba de inútil —dijo Draco mientras comían, se miraron a los ojos un momento—. Y resulta que después de las primeras terribles veces con esa vocecilla chillona diciéndome cómo lo estaba haciendo mal, aprendí.
Hermione escondió su sonrisa.
—Seguramente era una gran chica, inteligente y quería explotar lo mejor de mí.
—Ciertamente lo era —dijo Draco con una sonrisa—. En realidad lo es, y ahora, gracias a Merlín, su cabello no es tan grande y salvaje —Miró su cabello y se desvió a sus ojos—, ni sus ojos tan fúricos —Miró su boca y recorrió su rostro y bajó por su cuello. Hermione se sonrojó ante el escrutinio y desvió la mirada, fingiendo beber agua—. Pero es más hermosa… Y me atrevo a decir que incluso más…—Sus ojos estaban en sus labios y luego la miró a los ojos, su mirada penetrante en ella—. Mucho más molesta.
Lo pateó por debajo de la mesa, pero se dio contra la superficie de concreto de la isla. Hermione gimió de dolor. Draco sonreía con suficiencia.
—E igual de torpemente impulsiva —dijo bebiendo de su copa.
Hermione suspiró y desvió la mirada, su rostro se seguía sintiendo tan cálido como cuando había bebido vino, pero sus pensamientos estaban enfocados.
—Pues deberías agradecerle por haberte obligado a cocinar —murmuró Hermione—. Ya no eres un completo inútil.
—Gracias, Hermione —dijo Draco. Ambos se miraron a los ojos—. Gracias por todo lo que has hecho por mí. La vida no me alcanzará para pedirte disculpas por todo el mal que te ocasioné.
La castaña sonrió y alcanzó su mano, un apretón suave.
—Hicimos lo que teníamos que hacer, tú y yo tuvimos que tomar decisiones y bandos, pero ya quedó atrás. Ya pasaron algunos años de eso y estoy segura que estás haciendo las cosas distintas. El pasado, pisado.
Draco la observó y movió su palma, para acariciar su mano.
—¿Todo el pasado?
Hermione lo observó y se mordió el labio. Se sentía tan cómoda a su lado, sentada en su cocina, comiendo lo que él había cocinado… Muchos años antes, había soñado con esta escena… y aunque era demasiado práctica para permitirse compartirla con alguien más, era cierto que deseó tener esto con él. Tiempo después se lo atribuyó a que probablemente era su primer amor y el primer amor siempre se sentiría así, lleno de esperanzas y comodidades irreales… expectativas demasiado altas y un mar de lágrimas.
Pero aunque lo había visto en algunas ocasiones, parecían situaciones demasiado ajenas y públicas. Y ambos llevaban una vida demasiado distinta para entonces. Él nunca la buscó después de y ella tampoco hizo el intento. Sencillamente sus caminos se separaron y ahora, ahora estaban sentados juntos en su cocina, platicando, sus manos juntas, como si fueran ¿amigos? No. Como si fueran una pareja muy antigua.
Pero… ni siquiera se conocían ahora. Ciertamente ella se había dejado llevar en año nuevo, él parecía tan dispuesto… y luego desaparecieron de la vida del otro.
—El pasado va en el pasado —respondió Hermione después de un tiempo—. No se puede revivir a los muertos, no se puede vivir en el pasado.
Draco compuso una sonrisa y retiró su mano, bebiendo de su copa.
—Entiendo. Aún así —la miró de nuevo a los ojos—, fue bueno encontrarnos, aunque… todo sea parte del pasado.
—Lo que quiero decir —dijo Hermione mirando su mano vacía, sintiéndose extraña—, es que el pasado se debe quedar en su sitio y tú y yo no nos conocemos ahora. Somos casi unos completos extraños.
Draco sonrió y empujó su plato.
—Sí, eso me quedó claro cuando huiste al día siguiente —una ceja alzada y una sonrisa burlona—. Supongo que sueles hacer eso con extraños.
Hermione levantó la nariz y lo miró, desafiante.
—¿A esto querías llegar?
—Por supuesto —escupió él y luego se encogió de hombros—. Quería llegar a que dijeras que somos extraños y por eso te acostaste conmigo y luego te fuiste.
—No seas tonto —gruñó ella—, sabes que no… no fue por eso —Se sonrojó y Draco enarcó una ceja, estaba mortalmente serio—. No quería que despertaras y te arrepintieras, ni siquiera yo puedo explicar mi razonamiento —comenzó a romper su servilleta de papel en trocitos—. En ese momento era una buena idea, irme y no presionar las cosas. Supuse que si tú estabas… interesado —su voz bajó—, me buscarías. Sin presiones.
—¿Y cómo voy a saber que eso es lo que querías si solo desapareciste?
—¡yo no desaparecí! —exclamó Hermione mientras lo miraba a los ojos—. Te dije que incluso intenté regresar, pero la red Flu no funcionaba… nunca supe cómo se llamaba este edificio para aparecer… Ni dónde estaba. Esperé una lechuza, algo —estaba sonrojada—, todo el mundo sabe dónde trabajo… Incluso le pregunté a Ginny si sabías en qué departamento trabajabas, para que ella averiguara mediante Harry…. Y luego —se detuvo y se encogió de hombros—, luego recordé que Zabini dijo que estaban acostumbrados a ver las chicas desfilar… Yo supuse que era una más y… bueno, dije, quizá sea una parte sobre cerrar ciclos.
—¿Cerrar ciclos? —preguntó él. Su rostro estaba inescrutable mientras la escuchaba parlotear.
—Sé que… sé que esto no significó lo mismo para ti que para mí —murmuró ella, evitando su mirada—. Pero pensé que quizá era parte de cerrar un ciclo. En realidad, nunca pudimos hablar bien después de… después de que se acabó.
—¿Crees que me acosté contigo porque quería cerrar un ciclo que, según tú, en realidad no significó nada?
Hermione se encogió de hombros, no recordaba desde cuándo se había sentido tan tonta…
—No nos vimos en casi dos años y luego tú… estabas ahí conmigo, bailando y coqueteando y yo dije que —se ruborizó—, nos fuéramos y aceptaste…
—Claro, es la manera más lógica de cerrar un ciclo que no significa nada —contestó mordazmente Draco mientras negaba con la cabeza y ponía los platos en el lavatrastos—. Muy lista.
—¿Entonces sólo estabas bailando y coqueteando y aceptaste porque es lo que sueles hacer? —preguntó Hermione mientras se ponía de pie—. Ni siquiera creo que esto tenga un motivo. Ha sido una tontería. Lamento que Ginny te haya arrastrado a ese lugar con nosotras y lamento haberme emborrachado y que te sintieras obligado a traerme aquí. No volverá a pasar.
—Hermione —la llamó Draco mientras recogía su abrigo—, ¿esta es la parte donde me dejas hablar?
La había alcanzado y la giró hacia él. De pie, él era mucho más alto que ella, quizá unos veinticinco centímetros de más. También era mucho más ancho e imponente de lo que recordaba.
—Te he buscado por años, Hermione —dijo Draco, mirándola a los ojos, sus manos en sus hombros—. Te busqué después de la guerra, pero aparentemente estabas con Weasley, así que me retiré e hice lo lógico, seguí con mi vida. Y aún así, te seguí por un año, parecía tu sombra y tú, siempre estabas acompañada de la pelirroja o Longbottom. No fue un buen año para mí y tú eras tan brillante y popular… y yo era una escoria.
—Estabas con alguna Greengrass —balbuceó Hermione—. Yo te busqué en Hogwarts, en octavo año y tú desapareciste. Y las veces que te vi, estabas siempre con las Greengrass o Zabini o Nott. Y te veías tan bien.
—Era terriblemente miserable, fue con mucho el peor año. Mi suerte era una porquería en ese entonces —Hizo una mueca y la soltó. Hermione inmediatamente extrañó el calor que expedía sobre su piel—. Y ellos se quedaron conmigo, aunque fueran unas parias. Y tú eras tan heroica, claro que no me iba a acercar, Hermione. Ni siquiera sabía qué decirte. Todos teníamos pérdidas y yo no sabía qué tanto estabas batallando con las tuyas y cuánto mi… mi pasado te afectaría. Así que me hice a un lado. Y luego estaba Weasley, y eras tan radiante con él a tu lado…
Hermione se mordió el labio y lo miró a los ojos.
—Intenté seguir con mi vida.
—Todos lo hicimos —Se acercó de nuevo y metió un rizo detrás de su oreja—, pero ahora estamos aquí.
—Estoy loca —dijo Hermione tentativamente, dando un paso hacia él—, o… ¿sientes esto fluyendo? ¿La magia?
Draco se acercó y agachó la cabeza.
—¿Esto? —demasiado cerca, demasiado ronco. Sus labios rozándose, sus alientos entremezclándose. Hermione cerró los ojos, Draco recorrió con los dedos su pómulo e inclinó su cabeza. Se besaron con suavidad, inocentemente. Él se separó un poco y sonrió—. Sí, es magia.
Hermione se puso de puntitas y lo atrajo en un beso suave.
Sus manos en su cintura, las de ella sobre su cuello, el ocaso cursimente de fondo.
—Quizá podríamos conocernos de nuevo —susurró contra sus labios. Lo sintió sonreír mientras la atraía en un abrazo.
—Sí, quizá deberíamos ir despacio —susurró de vuelta Draco mientras acariciaba su oreja con su nariz, presionándola contra él, sus manos deslizándose por sus caderas, sus lenguas acariciándose como viejas amigas—. Tal vez ¿mañana?
—Mañana comencemos despacio —coincidió con una sonrisa.
—Hola, Soy Draco Malfoy —dijo entre besos mientras sus manos se perdían debajo de su blusa.
—Y yo soy Hermione Granger —contestó mientras se quitaba los zapatos y avanzaban a trompicones hacia la habitación.
—Un placer, Hermione.
Su suéter fue arrojado a través del pasillo.
—Lo mismo digo —gimió Hermione mientras Draco le mordía el cuello y deslizaba sus manos sobre las durezas de su cuerpo.
La puerta de su habitación se cerró.
Los platos que se habían estado fregando con magia, estallaron.
¡Hola!
Un beso enorme, AMO sus reviews y follows y favs.
Besos draconianos,
Paola
