Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Juntos, distintos, pero tan juntos, que no haya nadie en el mundo que tenga modo de separarnos.

Solos, con muchos, pero tan solos que nadie ponga los ojos en la manera de pelearnos, no.

Formas de amor, un sentimiento con dos acentos.

Formas de amor, que conocemos, tan sólo tú y yo ... -Formas de amor, Calo

Bulma jamás se enteró de que Yamsha vio todo su idilio con el saiyan, y tal vez si se hubiera dado cuenta, en el éxtasis en el que estaba no le hubiera importado si quiera.

El saiyajin estaba molesto, ya tenía rato entrenando y esa mujer no aparecía para alimentarlo, detuvo un momento su entrenamiento y sonreía a sí mismo hinchándosele el pecho de orgullo, mientras se daba cuenta que la había dejado totalmente exhausta.

Aún recordaba que, después de que el insecto se fuera humillado ya no resistiría más tiempo, sentía que quería estallar y con un gruñido más sonoro dejó salir su semilla dentro del cálido cuerpo que lo envolvía.

Jamás había sentido el placer tan inmenso que sintió al momento de descargar su semilla en ella, le dio múltiples besos intensos, antes de dejar que ella se acomodara en su pecho. Definitivamente estaba contento, la mujer era suya y todo iba saliendo a pedir de boca. Esos fueron sus últimos pensamientos la noche pasada, antes de perderse en los caminos del sueño.

El saiyajin se dejó caer en los brazos de Morfeo teniendo la certeza de que por fin la mujer era de él, y que había tenido por mucho el mejor sexo que hubiese tenido jamás en los brazos de esa hembra escandalosa; lo que no quiso aceptar y tardaría años en hacerlo, es que en ese acto tan puro él recibió el corazón de ella y a cambio él le entregó a ella su alma; tarde lo entendería, cuando el daño fuera irreversible y talvez la hubiera perdido para siempre.

Bulma se bañó y vistió lo más rápido que pudo, bajo casi corriendo las escaleras y fue directo a la cocina y preparó cantidades industriales de comida. Tenía que hacer un exquisito desayuno que calmara un poco el malhumor que seguramente, el príncipe saiyajin tenía en estos momentos por entrenar si haber probado bocado alguno.

Una vez que terminara esa labor pensaba salir a visitar al doctor, pues el día anterior le importó poco todo pero ahora se daba cuenta de que se había acostado con Vegeta sin protección alguna y los terrenos que pisaba con él, parecían construidos sobre un terreno de hielo muy frágil, lo que menos quería era tener encima alguna complicación con algún embarazo no planificado.

El saiyan la sacó de sus pensamientos cuando la agarró entre sus brazos por la espalda y le dijo al oído -hasta que despertaste mujer vulgar ¿Tan cansada te dejé?- le decía con una voz que ronroneaba y la seducía. Bulma se sonrojó muchísimo – Vegeta...- Fue lo único que alcanzó a decir antes de que el saiyan se alejara de ella, riéndose por su reacción.

Habia detenido su entrenamiento luego de sentir el ki de la científica en la cocina, sabía que ella ya estaba haciendo el desayuno. En un inicio pensó esperar un poco más hasta que ella ya hubiera terminado de hacerlo, pero sabía que tenía que hablar con ella y ahora que ya era oficialmente suya, poner las cartas sobre la mesa.

Bulma puso el cuantioso desayuno sobre la mesa y se sentó al lado de él. Mientras comenzaban a desayunar, él sin más le soltó lo que traía en mente – ¿Entiendes que ahora eres mía mujer? Espero entiendas que no necesito estar presente para hacer valer el respeto, deberás mantenerte fuera de situaciones extrañas y no te quiero demasiado cerca ni muy amistosa con esos insectos - le decía el príncipe mientras ponía una mueca de desagrado en su boca.

Bulma simplemente lo miró sorprendida, ese hombre siempre lograba asombrarla, nunca lograba adivinar qué era lo próximo que haría. Entonces solo le contestó - ¿Eso quiere decir que estamos en una relación mutua, príncipe? Sin poner títulos humanos a la misma, ¿quiere decir que soy exclusiva tuya y tu exclusivo mío? – él miró a la osada mujer, era la única que nunca le temía, la agarró por la cintura con su cola y la trajo hacia él – Te lo dije ayer caperucita, una vez que fueras mía no podrías ser de nadie más, ahora ya es tarde para que te arrepientas y solo quiero que tengas presente que aniquilaré aquel que intente poner en duda mi palabra- dicho eso siguió comiendo como si nada, ella sabía que no le había contestado a su pregunta pero muy a su manera entendía, había confirmado su relación a pesar de que ahora la ignoraba.

Ella se acercó más a él y lo abrazó, sorprendiéndolo con el acto y dándole un beso en la mejilla, dejándolo levemente sonrojado con la muestra espontánea de afecto que él no esperaba.

Antes de irse a entrenar nuevamente le dijo - Necesito más robots, los últimos casi se acaba, ah y necesito también otros trajes de pelea, odio esperar a que él mío este limpio y me hiciste muy pocos la última vez- Decía el saiyan en tono arrogante - Si Vegeta, te los tendré listos mañana- contestaba una alegre Bulma, estaba tan feliz que no caería en sus provocaciones -Y espero que entiendas que no estaré aclarando nada de nosotros a nadie, como quieras manejarlo o decirlo es tu problema, no quiero al científico ni a la loca esa tras de mí, preguntándome nada- dijo el Saiyan antes de abandonar el lugar rumbo a su amada cámara de gravedad.

Bulma simplemente sonrió, muy a su modo el saiyan le había dado carta blanca para manejar las cosas como ella quisiera, siempre que a él no lo importunaran. Aún no sabía que les diría a sus padres, pero por el momento sería a los únicos a los que les notificara acerca de su "relación". No quería estarse escondiendo hasta en su propia casa para poder estar en paz con el príncipe.

Una contenta Bulma tomaba su bolso y salía rumbo al doctor a conseguir pastillas anticonceptivas, mientras sonreía alegre porque la vida no podía pintarle mucho mejor.

Los padres de Bulma estuvieron casi dos meses afuera y fue el tiempo más candente que en la vida hubiera tenido a pesar de sus constantes peleas él se dejaba ver cariñoso a su manera, pero lo era y sabía que debía disfrutar los momentos al máximo, puesto que una vez que volvieran sus padres, el tomaría su actitud malhumorada y arisca de siempre. Había aprendido a conocerlo y sabía que esa forma tan "cariñosa" de ser solo podría verla ella en absoluta privacidad. A pesar de saberlo, estaba nerviosa no sabía aun como decirles a sus padres y no quería que nada cambiara.

Últimamente dormían en su habitación, su cama era tamaño queen, mientras la de él solo era matrimonial, así que dormían más cómodos en la de ella. Ella siempre se acostaba antes que él y él siempre llegaba y se dormía a su lado abrazándola, cierto que había días por no decir casi diario que, antes de dormir le desgarraba la ropa y le hacía el amor de mil formas posibles. Se había cansado de pedirle que dejara de romper sus ropas, él simplemente contestó – Puedes y tienes la capacidad de comprarte ropa a diario, no te quejes- y no volvió a tocarse el tema, ese hombre la traía en la nube.

El saiyan estaba bastante satisfecho, si bien le irritaba el hecho de que aún no alcanzaba la transformación de supersaiyajin, eso no quitaba el hecho de que de verdad había incrementado exageradamente su fuerza y podría fácilmente, y con una mano vencer a los otros dos idiotas que lo seguían. Además, tenía a la científica más brillante de este intento de planeta trabajando y atendiendo sus necesidades y los recursos de la corporación más poderosa de este lugar a sus pies, eso sin contar de la energía renovada que sentía a diario, desde que tenía a la mujer consigo.

Definitivamente el que fuera vulgar y escandalosa, era un pequeño precio que no le importaba pagar por tenerla a su lado, además tenía muchísimo carácter, eso le atraía mucho de ella y lo más importante y que aún no terminaba de comprender, la preocupación y cariño que ella le profesaba eran genuinos.

Esto generaba cierto conflicto para el guerrero, desde que tuvo memoria, le inculcaron que los sentimientos eran para los débiles y ahí estaba ella, una mujer de una raza débil con un carácter de cuidado enfrentándose a un genocida como él, cuando se peleaban y que de verdad no le tenía miedo, podía ver a través de esos maravillosos ojos azules, el amor con que ella lo miraba.

Eso le generaba sentimientos contradictorios, lo frustraba. Odiaba que ella lo hiciera sentirse débil y fuerte a la vez, era la única persona que habia logrado tal dualidad en él.

Esos casi dos meses de absoluta privacidad, sí que fueron aprovechados: La cocina, la sala de TV, la cámara de gravedad hasta los laboratorios fueron testigos de sus encuentros apasionados. El saiyajin pensaba que después de los primeros encuentros sexuales con la científica su libido se apaciguaría por el contrario, descubrió que la deseaba más y aprovechaba cualquier oportunidad para arrancarle la ropa y hacerla suya. Tanto así que ella ya cargaba siempre a la mano una cápsula con una muda de ropa por si de repente él la asaltaba en algún lado sin previo aviso.

Cuando los padres de Bulma llegaron, notaron de inmediato el cambio operado en ellos sin embargo, optaron por no decir nada. En apariencia sabían que todo seguía igual, peleaban como de costumbre. Pero la sra. Brief, podría notar un destello de algo más en la mirada que por instantes se dedicaban esos dos y que disimulaban tan bien, eso adicional al hecho de que encontraba a diario la ropa de cama de la habitación del Saiyan tendida y sin tocarse.

Para ella era más que claro lo que sucedía, y aunque su esposo no tenía hasta ese detalle de información, lo intuía también. Aun así, decidieron que lo más prudente era esperar a tener al menos de su hija dicha información.

Cuando Bulma se acercó a ambos y les comentó de la extraña relación con el Saiyajin y les pidió discreción en la misma jamás pensó que sus padres ya supieran, de inmediato lo entendió cuando vio que ninguno de ellos se sorprendió y simplemente aceptaron. Cuando los cuestionó, su madre simplemente dijo – Hija es más que obvio, pero si pensabas mantener mucho tiempo la relación en secreto deberías decirle al joven y apuesto vegeta que, de vez en cuando destienda su cama para fingir que duerme en ella y no en la tuya – decía una alegre rubia mientras tomaba su té, una sonrojada Bulma solo atinó a decirle -¡Mamá!- mientras su madre sonreía al ver el sonrojo de su retoño.

Tres meses después de que regresaron sus padres, Bulma comenzó a tener náuseas matutinas que en un inicio atribuyó a su pésima alimentación y a que de seguro por fin se había conseguido una tremenda gastritis por mal pasarse y comer a deshoras.

Cuando vio que sus malestares no cesaban y solo eran por la mañana, además de empezar con antojos y a tener un hambre mucho mayor a la habitual, empezó a preocuparse. Adicional ese día se había quejado ya que sentía los senos muy sensibles y el Saiyajin la miraba extrañado, ya que habia momentos en que la tomaba en forma más ruda y nunca le había molestado. Eso la puso más nerviosa, sabía que tenía que hacer una cita médica y salir de sus dudas.

Vegeta había notado que últimamente la mujer tenía variaciones en su ki que lo confundía, por momentos este aumentaba más de la fuerza que ella era capaz de generar. Sentía que algo con ella no iba del todo bien, pero al no ver que se quejara de algo decidió dejarlo por la paz y continuó con su constante entrenamiento.

Bulma acudió nerviosa al doctor, cuando describió los síntomas el doctor tranquilamente le dijo -señorita Briefs, entiende que son síntomas claros de un embarazo ¿Cierto? – Ella solo asintió y sintió hundirse en ese asiento aún más. Le hicieron los estudios y por ser quien era, pusieron sus análisis como prioritarios, solo tuvo que esperar tres horas más y cuando el doctor la hizo pasar de nuevo ya tenía la respuesta, ella tenía un mes y medio de embarazo.

No podía entenderlo, solamente fue una vez que no se protegieron y este embarazo fue muy posterior a esa vez, estaba tan metida en sus pensamientos que casi no alcanzó a escuchar lo que decía el doctor hasta que él dijo -señorita Briefs es necesario hacer un ultrasonido para confirmar si como dicen los análisis el feto tiene mes y medio aproximadamente, necesitamos ver que todo vaya bien- ella solo asintió y cuando comenzaron el ultrasonido, algo llamó la atención del médico que no se explicaba porque ese pequeño feto parecía mayor a lo que los análisis decían, sin querer asustarla le dijo - Hay algo poco usual con su embarazo señorita Briefs- el corazón de Bulma se aceleró al escuchar eso - ¿Todo bien con mi bebé, doctor?- preguntó angustiada -Es solo que los resultados arrojan un embarazo de 6 o 7 semanas, pero este feto se ve más desarrollado-

Ella suspiró aliviada, por supuesto que sería así, en su vientre se estaba formando el hijo de un saiyajin, no llevaría el desarrollo normal de un bebé humano. En ese momento la luz se hizo al cerebro de Bulma; que estúpida había sido al querer protegerse con anticonceptivos humanos, claramente estaba visto que estos no eran rivales para la semilla de un Saiyan.

Más tranquila regresó a la CC, ahora lo más importante era poder hablar con el padre de la criatura, lo cual le daba cierto temor pues no sabía cómo lo tomaría él.

A pesar de todo el nervio que sentía, decidió enfrentar las cosas lo más pronto posible. Tenía unas pocas horas que le habían confirmado el embarazo y sin embargo en su corazón el amor por ese bebé que crecía en su vientre la había traspasado completamente. No sabía que reacción le depararía el destino con el Saiyan, pero ella tendría a su bebé, sola o con él saldría adelante, de la forma que fuera.

Decidió esperarlo en el cuarto con una lencería muy sensual y sugerente, cuando él la vio de inmediato comenzó a besarla, ya había bajado por el cuello hasta sus senos y mientras ávidamente comenzaba a succionarlos, con la otra mano comenzaba a tocar su zona íntima a través del delicado calzón de encaje, y su cola recorría suavemente las piernas de la mujer.

Ella más que sonrojada comenzaba a gemir, como pudo lo separó de ella y se sentó sobré el a horcajadas a fin de asegurarse su atención. -Vegeta tenemos que hablar- fue todo lo que dijo e hizo que de inmediato él se pusiera en guardia, ella nunca lo había detenido y esto no le estaba gustando demasiado. -Habla ya mujer- solamente contestó el Saiyajin.

Bulma no sabía cómo decirlo, lo había ensayado de mil maneras diferentes en su cabeza, pero ahora que estaba frente a él con esa negra y profunda mirada atravesándola, las palabras y los planes que hizo de cómo decirle, simplemente se esfumaron de su cabeza, así que solamente respiró y soltó la verdad de la única forma posible que existía para hablar con el príncipe de los Saiyajines: A quemarropa- Vegeta, estoy embarazada...-

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Auch apenas tiene pocos meses de su idilio y las cosas comienzan a torcerse...

Y en efecto como comenta Karenina en el capítulo anterior, estoy de acuerdo tantos años ese Yamsha y ya hasta que vio que se le escapó la muchacha es que se aplica jajajajaja

Espero que les vaya gustando saludos