Insulto

Si tan sólo no fueras la reina, sería capaz de verte como un igual.

Vladimir se merecía esa bofetada, no podía negarlo. Elizabeta estaba frente a él, apretando con fuerza el mango de su espada de entrenamiento.

—Lamento si la ofendí, su alteza. No volverá a pasar—expresaba con sorna. Jamás tenía consideración cuando se trataba de Elizabeta, y quizá el que lo mostrara en ese momento había sido el mayor insulto que pudo recibir la reina.

Antes de ascender al trono, todas las reinas llevaban vidas normales. En su caso, ella se había unido desde muy joven al ejército del reino, destacando entre todos sus compañeros como una de las más hábiles.

Y luego estaba Vladimir, terco, algunas veces demasiado insolente para el gusto de Elizabeta. Su relación era una rivalidad amistosa que siempre se había basado en disputas por temas banales, peleas para superar la fuerza del otro, y claro, insultarse sin decoro cada que tenían oportunidad.

Vladimir se frustraba cada vez que ella lo derrotaba en algún duelo directo, lo que sólo alimentaba esta inusual tensión entre ellos.

Ella ascendió al trono luego de la muerte de la anterior reina, la marca de tréboles apareció en su piel y en menos de un año estaba casada también. Ese cambio fue un giro drástico en su vida y sin la ayuda de Roderich no se habría adaptado a ese modo de vida, aunque realmente aun no estaba del todo cómoda con este. Su contacto con el ejército se limitó sólo a las visitas oficiales que debía hacer junto al rey y el Jack, y hasta eso eran limitadas.

El que Vladimir le jurara lealtad a Iván y se uniera a la corte llegó como un respiro para ella, siendo su presencia una de las pocas conexiones que tenía con su antigua. Pero cuando discretamente lo invitó a su sala privada para recordar "los viejos tiempos", nunca imaginó que sería tratada de esa forma por él.

Le dio una espada y ella tomó la suya al igual que unos escudos, ambos protegidos por una armadura de entrenamiento. Ella terminó retándolo a un duelo, algo que él no podía rechazar.

Pelearon entonces, siguiendo una ligera danza, donde ella pudo notar como Vladimir contenía la fuerza de sus ataques y se esforzaba poco por bloquear los que ella.

Se detuvo y lo encaró—¿Por qué te contienes?

—Si le hago daño su esposo me castigará—respondió haciendo a un lado el yelmo de la armadura—Y obviamente no quiero eso su majestad.

Elizabeta entendió a que se refería, apretó los puños estando notablemente molesta—Él no tiene poder sobre mí. ¿Por qué me tratas así?, esto… no es algo que tu harías conmigo.

—Si tan sólo no fueras la reina, sería capaz de verte como un igual.

—No me trates como a una dama débil.

—No te trato como si lo fueras, sé que no lo eres… ahora eres superior a mí, eres la reina —espetó mientras soltaba su mejilla ahora roja, miraba fijamente a Elizabeta y volvía a tomar su arma. Sus palabras iban plagadas de recelo e impotencia, no admitiría que igual la extrañaba y el verla como reina era como si estuviera frente a otra persona.

Y de cierta forma, estaba celoso —Ahora engalanas las prendas finas con las que Roderich te viste y las flores que pone en tu cabello, no uniformes ni armaduras, debo cumplir tus ordenes… porque si te desobedezco seguramente significaría mi muerte.

—Entonces te ordeno que ya no lo hagas —pone el filo de su espada cerca de su mentón— Insúltame, maldíceme, ódiame como antes lo hacías ¡es una orden y tienes que cumplirla!

Vladimir la miró incrédulo por algunos segundos; Elizabeta respiraba agitada mientras esperaba la respuesta que pudiera darle.

—Eso es trampa —río Vladimir, alejando su arma y sonriéndole con sorna—Pero claro, era de esperarse de ti, Elizabeta… nunca juegas limpio.

Ella pudo reconocer esa sonrisa y pudo estar satisfecha, extendió su mano hacía él antes de ponerse en la posición iniciar para comenzar de nuevo con el duelo.

—Ella te gustaba ¿cierto? —lo abordó Dimitri durante su descansó.

—No sé de qué me estás hablando —replicó Vladimir, cubriendo con su mano la marca de la bofetada.

Dimitri suspiró—Sólo recalcó lo obvio.

—No me insultes así —gruñó, para después ignorar los comentarios burlones de su compañero mientras regresaban a sus habitaciones.

Les dejo un pequeño Rumania x Hungría, con la participación especial de mi querido Bulgaria al final. Esta ship no es muy de mi gusto, pero esta palabra les quedaba xD así que me decidí dejarlo así como un guiño a la relación agresiva y amistosa entre los países.

¡Gracias por leer!

~Aoba.