Traducción
Si quieren leer la historia original está en el perfil de su autora @LunaCeMore
Henry Mills sabía que algo estaba pasando entre sus madres. No era solo el hecho de que su madre biológica había ido a cenar, sino que estaba hablando con su madre adoptiva. Civilizadamente. Aparte parecía una mujer diferente a la que había visto unos días antes, ella sonreía, participaba en la charla y escuchaba, cosa que no hacía esos últimos tiempos en casa de sus padres.
El comportamiento de su madre morena también había cambiado. Primero, ella no tenía la frente arrugada de preocupación, que era algo que había estado pasando continuamente todos esos días desde que su madre rubia había regresado de su aventura. En segundo lugar, se reía de los chistes aburridos de Emma.
Tipo reírse como es debido.
¡Era raro que Regina Mills se soltara y nunca lo haría con dicha compañía!
Henry empujó sus guisantes y consideró lo que podría estar pasando con las dos mujeres más queridas para él.
"Henry", advirtió Regina, "sabes que no te gustan los guisantes fríos".
"¡Sí, come niño! Si no te gusta el sabor, escóndelos en tu puré de papas. ¿Ves?" Sostuvo una esponjosa bola blanca de patatas con lunares verdes en su tenedor y luego se lo metió en la boca. "¡Ni siquiera puedo probarlos!" dijo con la boca llena. Esto provocó una carcajada de la alcaldesa, y eso confirmó que algo definitivamente estaba pasando.
"¡Muy bien!" dijo frustrado con ambos comportamientos "¿Qué está pasando?"
Ambas mujeres parecían atónitas ante su arrebato.
"¿A qué te refieres?" Emma preguntó justo antes de tragar.
"Quiero decir... ¿¡qué diablos está pasando con ustedes dos!?" Miró a su madre morena, "Si hablo con la boca llena de comida, me regañarías... ¡duramente! ¡Y eso que yo te gusto!"
"¿Estás sugiriendo que no me gusta Miss Swan, Henry?" Preguntó Regina honestamente ofendida"¿Te sentirías mejor si reprendiera a tu madre? " Preguntó Regina retóricamente, y Emma apretó los muslos juntos, lo que hizo que los cortes en su culo dolieran y la hiciera tragar aire en seco.
"Sea consciente de sí misma, Miss Swan" Regina le guiñó un ojo con complicidad y luego miró a su hijo, que miraba sospechosamente entre ellas.
Ella puso los ojos en blanco ante el chico que estaba forzando la situación para que le contaran antes de tiempo, ella quería esperar hasta después de la cena para hablar de Emma y su cambio en el estado de Facebook, o lo que fuera que los niños llamaran compromiso en esos dias, pero conocía a su hijo, y no dejaria pasar el tema.
"¡Muy bien, nos atrapaste!" Emma espetó justo cuando Regina iba a delinear cuidadosamente las complejidades de su relación. "Estoy enamorada de tu mamá, y ella me ama, y me voy a mudar, ¿te parece bien?"
"¿Pensé que estabas saliendo con Robin, mamá?"
Miró a su madre morena que estaba atónita y miraba a su madre rubia como si acabara de prender fuego a un cachorro sobre la mesa.
"Ya no lo esta. Pasaron cosas de adultos, y ahora ella está saliendo conmigo. ¿De acuerdo? " Emma respondió por la morena que seguía mirándola boquiabierta.
"Oh", Henry lo pensó por un momento y agregó: "Así que vas a vivir aquí, y seremos como una ¿familia real y esas cosas?"
La pregunta llamó la atención de Regina y le recordo cuando, hace tanto tiempo, tenia deseos específicos sobre tener su familia.
Ella, Emma y su hijo felices para siempre. Eso era. Eso es lo que había estado esperando toda su vida, estuvo ahí todo el tiempo.
"Sí, cariño. Somos una familia", respondió en voz baja con los ojos brillantes por las lágrimas.
Emma se acercó y tomó la mano de la morena entre las suyas y la apretó en silencio.
"Está bien. ¿Eso significa que vas a dejar de estar deprimida, mamá?" le preguntó a Emma.
Esta se rió entre dientes, "Probablemente no de forma permanente, pero sí, en su mayor parte, me siento mucho más feliz". Ella miró a su madre morena con una amplia sonrisa con hoyuelos, y su madre adoptiva se sonrojó.
"¿Eh, chicas, ya le han dicho a la abuela? ¡Va enloquecer!"
"¡Henry!" las dos mujeres lo regañaron al unísono, mientras el se descojonaba de la risa al imaginar la cara que podría su abuela al enterarse.
Una vez que terminaron de comer Emma se encontraba en la cocina limpiando los platos de la cena, Henry se habia apresurado a subir las escaleras hacia su habitación murmurando algo sobre un examen de matemáticas y Regina se sentó en un taburete en la isla de la cocina observando a su mascota, perdida en sus recuerdos recién recuperados.
Mientras Emma cerraba el grifo y limpiaba la encimera, a la morena se le vino a la cabeza algo que había pasado en el bosque.
"Te llamé Miss Swan, Emma". La morena pellizcó su labio mientras miraba a la Sheriff.
"¿Sí?" Dijo Emma sin entender bien a que se refería.
"En el Bosque Encantado... me pediste que te llamara así", afirmó más que preguntó mientras su cerebro llenaba los vacíos en los que se concentraba.
"Lo sé".
"¿Por qué?"
"Te extrañaba", Emma respondió tímidamente.
"Estabas conmigo"
"Está bien, estrañaba a la Alcaldesa entonces".
Destellos de la Salvadora desnuda atada al armazón de la cama de madera vinieron a su mente y la solicitud que la Reina Malvada le ofreció a su linda mascota rubia resonó en su mente.
"¿Estabas pensando en mi yo Alcaldesa cuando mi yo Reina estaba comiendo tu coño?" Regina entrecerró los ojos mientras miraba a la rubia esperando una respuesta.
"Tal vez", respondió Emma sin comprometerse.
Regina cruzó los brazos sobre el pecho y frunció el labio inferior. Sintió punzadas de celos mientras trataba de analizar cómo se sentía acerca de su situación actual.
"¡No puedes estar enojada, Regina!"
"Puedo! ¡Y ofendida!" Insistió Regina.
"¡Seguías siendo tú!"
"¡Era un yo diferente!"
"No para mí". La rubia dobló el paño de cocina y lo pasó por la manija de la puerta del horno y continuó su defensa, "La vi en ti tanto como te vi en ella. Amo cada aspecto de ti. Cuando te pedí que me llamaras Miss Swan, ¡me faltaba la parte de ti que no me quería ejecutar!"
"¿Así que extrañaste a la Alcaldesa y le pidiste a la Reina que te llamara Miss Swan mientras yo la Reina te estaba comiendo?" Espeto Regina con un claro sarcasmo en su tono.
Aunque la pregunta del millón de dólares pasó por la mente de la morena segundos después, y al instante la preguntó en voz alta:
"¿Me deseabas como Alcaldesa antes de ese momento?"
Emma asintió con la cabeza y sus mejillas se sonrojaron de un rosa claro.
Las cejas de Regina se arquearon con sorpresa, "¿Cuándo comenzaste a desearme como Alcaldesa?"
Emma cerró los ojos mientras recordaba la primera vez que vio a Regina Mills salir corriendo de su casa y abrazar a su hijo de 10 años, y sonrió con cariño.
"Llevabas un vestido gris sin mangas hasta la rodilla con un cinturón plateado delgado, medias oscuras y tacones negros. Fue cuando tu cabello era muy corto, en ese lindo look que solías usar, ¿recuerdas? Tus brazos estaban definidos, y pude ver lo poderosos que eran a la luz de la luna. Habías estado llorando, por lo que tu rímel se encontraba un poco corrido, pero eso solo se sumaba a tu belleza. Dios mío, estabas impresionante. Me miraste, las lágrimas aún empapaban tus mejillas, y supe en ese momento que mi vida nunca volvería a ser la misma".
Regina se rió entre dientes dejando a un lado cómo la describió la Salvadora y le preguntó:
"Tienes buena memoria, No recuerdo eso en absoluto. ¿Por qué estaba llorando? "
"Henry había robado una tarjeta de crédito y se había escapado de casa, por lo que estabas preocupada porque no sabías dónde estaba" Emma respondió tímidamente.
La sonrisa de Regina se desvaneció cuando se dio cuenta de cuándo exactamente Emma se refería.
"¿La noche que viniste a Storybrooke?"
Emma asintió con una sonrisa soñadora.
"¿Fue entonces cuando comenzaste a desearme?"
"¡Oh Dios, sí! ¡Ese vestido te abrazaba en todos los lugares correctos e hizo que tus brazos se vieran deliciosos!"
Regina se sonrojó, completamente halagada y desconcertada por la admisión de la rubia.
"Te habría invitado a salir si no me hubieras puesto todo tu modo de perra psicópata detrás de mi trasero sin razón alguna" Se río Emma
"Para que no lo olvide, tenía una muy buena razón para intentar sacarla de la ciudad, Miss Swan", Regina defendió sus acciones, pero consideró lo diferentes que podrían haber sido sus vidas si ella hubiera estado menos rota.
Emma puso los ojos en blanco, "¡Oh, sí! ¡Tu preciosa pequeña maldición! ¿Cómo podría olvidarlo?" Emma se burló y ambas mujeres rieron entre dientes.
"La primera vez que la llamé Miss Swan, aquí en Storybrooke... fue esa noche... las palabras me resultaron familiares. Se sintió bien, ¿crees que te llamé así porque en algún lugar profundo de mí, recordé que me pediste que te llamara así hace 30 años". Preguntó Regina.
"Esa es la pregunta que plaga todas las series de ciencia ficción de viajes en el tiempo conocidas por la humanidad, pero lo que realmente fríe tus cesos es, si no fuera así, te habría pedido que lo hicieras en el pasado. ¿Es algo que ya me recordó a ti del futuro?"
"¿Qué? " Regina negó con la cabeza tratando de entender lo que acababa de decir y Emma se rió entre dientes.
"¿El huevo o la gallina?" Emma respondió.
"¿Qué?" Exigió Regina, completamente más confundida que antes.
Emma sonrió ampliamente, rodeó la isla y envolvió sus brazos alrededor de su Reina. Su alcaldesa. Su Regina.
"Creo que cada momento de nuestras vidas nos ha llevado hasta aquí. No creo que al destino le importe mucho cuándo suceden las cosas, qué tan lejos suceden las cosas o en qué orden suceden. Yo pienso que la fuerza que nos unió, tenía su final en mente y este siempre ha sido el resultado".
Calidos brazos se envolvieron alrededor de la alta rubia y Regina dejó escapar un suspiro agradable.
Varias horas después de su turno de noche, recibió una llamada telefónica de su hijo.
"Mamá, tienes que volver a casa, como ahora".
"Qué pasa Henry, estoy en el trabajo".
"La abuela está aquí gritándole a mamá y..."
"Allí estaré", dijo rápidamente y desconectó la línea. Tomó sus llaves y luego las miró y negó con la cabeza. Genes idiotas Charmings, se dijo a sí misma y luego se teletransporto al vestibulo de la mansión.
La escena en la que aparecio la asustó, Blancanieves y Caperucita Roja tenían a su Reina arrinconada en la cocina y Snow estaba justo en la cara de Regina gritando en un ataque de rabia: "¡Eres su abuela!"
"¡Tengo la misma edad que tú!" Regina gritó en respuesta.
"¡Y soy abuela!" Snow chilló.
"¡De MI hijo!" Regina replicó.
"¡Si alguna vez vuelves a tocar a mi bebé, Regina Mills, te arrepentirás!"
"Oh, haré más que tocar a tu princesa, y ¡Me encantará cada minuto! " Regina rugió en respuesta
"¡SUFICIENTE!" Emma gritó, sorprendiendo a las tres mujeres "¡Aléjate de ella!"
"¡Mantente fuera de esto Emma, esto es entre Snow y la Reina Malvada!" Ruby respondió con alegría.
"¡Cierra la boca, Ruby!" Emma espetó mientras empujaba a la morena de piernas largas para interponerse entre su madre y su amante.
"¿Qué diablos estás haciendo aquí Mary Margaret?" Demandó Emma, deslizando su brazo hacia atrás y empujando a Regina detrás de ella, protegiendo efectivamente a la mujer de las dos intrusas morenas.
"Solo estoy charlando querida", respondió Snow con saña, entrecerrando los ojos mirando a la mujer con puro desdén.
"¿En serio?" Emma gritó: "¿Estás atacando a mi novia?"
"No Emma... yo", intentó Snow, dándose cuenta de repente de cómo se veía todo esto, pero su hija la interrumpió.
"Mamá, ¿en serio?" El tono acusatorio en la voz de la rubia lo decía todo y Snow gritó enojado sin pensar, "¡TÚ en serio!"
"No. ¡Solo detente! ¡Mi hijo está arriba muerto de miedo! ¡Así que detente ahora! " Emma demandó y luego respiró hondo y lo dejó escapar con un suspiro frustrado. "Mira, Snow, necesitas calmarte y pensar como es que quieres que sea nuestra relación. Estoy enamorada de ella. Ella me hace feliz. Más que feliz, contenta?".
Ruby salió en defensa de su amiga, "¡Emma! ¡Ella es la Reina Malvada! ¡Te ha lanzado una especie de hechizo de amor!"
"¡La magia no puede hacer que alguien ame! ¡Estúpida mestiza!" Regina espeto con rabia hacia la alta morena y envolvió su brazo alrededor del abdomen de Emma.
Emma cubrió la mano de su amante con la suya y le gritó a la camarera: "¡No te metas en esto, Ruby!"
Los ojos llorosos de Snow levantaron la vista con incredulidad y suplicó su caso a su primogénita: "¡Emma! ¡Quedaste devastada cuando regresaste después de meses con este monstruo! ¡Te torturó! ¡Te golpeó! ¡Te rompió!"
"Es como el síndrome de Estolomo o algo así", agregó Ruby amablemente.
"Estocolmo", corrigió la maestra y luego reanudó su punto, "La Reina Malvada te devastó, cariño, y como sea que escapaste ¡No permitiré que vuelva a meter sus garras en ti!"
"¡¿Garras?!" La reina exclamó, pero Emma la interrumpió antes de que pudiera seguir contrarrestando.
"¡Estaba devastada porque la DEJÉ en el Bosque Encantado! ¡Estaba devastada porque no quería irme!" Su voz tembló al recordar el dolor que sintió esa noche en la que se paró junto a su Reina por lo que pensó que era la última vez.
Sintiendo la confusión emocional de la rubia, la alcaldesa comenzó a frotar con su mano libre círculos relajantes en su espalda, mientras seguia sosteniéndola en silencio.
Snow dio un paso atrás en estado de shock, "Tú... ¿No querías volver a casa con nosotros? ¿Qué... Qué quieres decir?"
"¡Quiero decir que era feliz! ¡Que soy feliz! Queria mantener una relación contigo Snow, pero..."
"¿Estabas perfectamente contenta con quedarte en el pasado y que yo no sepa nunca lo que te pasó? " Preguntó Snow con lágrimas en los ojos.
"¡No estoy diciendo que no fue egoísta de mi parte! ¡Lo fue! ¡No tomé la decisión a la ligera! ¡Dejé a mi hijo aquí también, sabes! No eras solo TÚ. Quiero mantener una relación contigo Snow, pero... ella es mi felicidad."
"¡Soy tu madre! ¿Me acabas de dejar? ¿Por ella?"
"No olvidemos que, ¡tú me dejaste primero!" Emma gruñó.
Snow cruzó los brazos y se defendió, "¡Emma! ¡Sabes que te enviamos para salvar el reino!"
"¡Lo hicieron para salvarse a si mismos! Seamos realistas, ¿de acuerdo?" Emma espetó y luego puso los ojos en blanco, "¡Lo entiendo! ¡Soy la Salvadora! ¡Mi vida entera es un gran sacrificio tras otro!" Emma vio que no estaba llegando a ninguna parte y decidió apelar a la madre dentro de la mujer: "Mamá, tengo la oportunidad de ser lo más feliz que he sido nunca, tengo la oportunidad de amar y la voy a tomar porque ella es mi todo. ¡Ella me completa de una manera que nunca he sentido en toda mi vida! ¿Puedes entender eso, verdad?"
"¿Pero con la Reina Malvada, Emma?"
La rubia sintió que la mujer detrás de ella se ponía rígida en respuesta al abominable nombre que se estaba usando.
"¡Me quedé allí con ella cuando más me necesitaba! La vi Snow. Realmente la vi, la mujer detrás de la corona. ¡La cambié! Durante el tiempo que estuve allí, ella..." Emma tragó saliva antes de continuar: "¡Ella nunca tuvo a nadie, Snow! ¡Y menos a ti o tu padre! ¡Ella era solo su esposa trofeo, una posesión! ¡Una distracción para su hija malcriada! ¡Y Jesús, tú sabías cómo era Cora!, Regina ¡Estaba completamente sola! ¡Sé exactamente cómo se siente eso, sé exactamente cómo esa soledad puede hacerte hacer cosas que nunca creíste capaz! ¡Ella me tuvo, Snow! Por un tiempo me tuvo y eso la cambió. La cambié como Henry la cambió porque todo lo que necesitaba era amor. ¡Todo lo que necesitaba era compasión! ¡Todo lo que necesitaba era a alguien, a cualquiera! ¡Que este allí para ella, que crea en ella, que la ame! ¡Y yo lo hice!"
Emma escuchó las señales reveladoras de que su Reina estaba llorando suavemente en su espalda, lo que hizo que se gire para acomodar a Regina en sus brazos, envolviéndolos protectoramente alrededor del delgado cuerpo de la mujer.
"¡Asi que Snow debes pensar mucho sobre cómo quieres que avance nuestra relación, porque yo quiero una relación contigo, pero no a costa de mi Reina!"
"Emma no", Advirtió Regina en voz baja en el cuello de la rubia.
"No, lo digo en serio Regina, ¡ya superé esto!" Emma dijo, su voz todavía fuerte y llena de ira, "¡Ahora, toma a tu perra y sal de mi casa!"
Snow se estremeció ante la rabia que vio en los ojos de su hija, los cuales nunca habían tenido otra cosa que no sea amor hacia ella, antes de ese día, gruesas lágrimas cayeron sobre sus pálidas mejillas al pensar en ello.
"No lo entiendo", dijo Snow en un susurro.
"No tienes que entenderlo. Ni siquiera te tiene que gustar. Pero lo que tienes que hacer Snow White, es respetarlo porque no tiene nada que ver contigo"
"¡Ella está haciendo esto... a propósito Emma! ¿No puedes ver eso? Ella te está volviendo contra mí, y te está llevando lejos de mí, otra vez!"
"¿Mamás?" La voz asustada de Henry llamó a través del vestíbulo. Emma le dio una palmada a Regina en el trasero, y la morena se apresuró a pasar junto a sus invitadas para ir directo a subir las escaleras para consolar a su hijo.
En un tono bajo, Emma escupió: "A ver si entiendes mamá, Ella nunca me alejó de ti. Decidiste poner a tu bebé en un árbol al cuidado de una marioneta de madera de seis años. Me dejaste entonces, y ahora me estás alejando. Acepta un poco tu responsabilidad princesa!"
Ruby dio un paso adelante y dijo: "Está bien, ya es suficiente".
Los ojos de Emma brillaron: "¡Oh, y la perra guardiana ha hablado! ¿Qué es exactamente lo que sacas de esto, Red ¿eh? " Emma dejó que su ira la consumiera. El verde de sus ojos se transformó en un blanco nublado mientras la magia pulsaba a través de su sistema. "¿Qué iban a hacer en grupo, golpear a mi prometida?"
Emma eligió el término para herir a su madre, y la mirada en los ojos verdes de Snow le dijo que eso fue precisamente lo que hizo.
"Me doy cuenta de que no es mi padre el que está aquí contigo, ¿Qué, era demasiado sensato para tu pelea de chicas malas en la escuela secundaria?"
"¡Lo estás retorciendo!" Insistió Snow. "Vine aquí para ayudarte!"
"¿Ayudarme a mi? ¡Estoy en el trabajo! ¡En la estación del sheriff! ¡Al otro lado de la ciudad!
Pero vienes a mi casa?! Amenazas a mi novia con tu perra matón aquí y asustas muchísimo a mi hijo! No Snow White, es posible que puedas mentirte a ti misma pero ¡mi detector de mentiras está sonando!... Parece como si ya hubieras tomado la decisión sobre mantenerme en tu vida, ¡¡Asi que ya puedes irte!!
Snow parpadeó y se quedó con una mirada de ciervo desgollado, en su cerebro trataba desesperadamente de comprender lo que estaba sucediendo.
"¡Ahora!" Gritó Emma, su voz enojada resonando en las paredes de la cocina.
"Emma"
"¡AHORA! ¡Antes de que haga algo de lo que me arrepienta!"
La amenaza implícita hizo que Snow se estremeciera y retrocedió lentamente hacia Ruby. Ambas mujeres se volvieron y comenzaron a caminar hacia la puerta principal de la mansión. Una vez que las dos morenas salieron de la cocina, Emma se inclinó hacia adelante y agarró la encimera de la isla para apoyarse mientras sentía que todo su mundo se tambaleaba y cambiaba una vez más.
Cuando la maldición estalló, y descubrió que Mary Margaret y David eran su mamá y papá, su verdadera mamá y papá, pensó que eso era todo. Que nunca volvería a sentir ese sentimiento de vacío por ser rechazada. Pero ahí estaba, cubriéndola, dándole la bienvenida como a una oscura compañera. La fría oscuridad familiar de su juventud regresó y la puso del revés.
Regina alivió a su hijo y lo acostó al escuchar que los gritos de abajo se habían apagado.
Una vez que el niño se acomodó, regresó a la cocina para encontrar a su salvadora fuerte e intrépida llorando en sus propios brazos. Regina estaba muy familiarizada con la expresión de perdida en el rostro de la chica.
Puede que Henry y Cora no la hayan abandonado, pero ella había conocido el rechazo por parte de ellos. Se acercó a su pequeño milagro rubio y la rodeó con los brazos en completa y total aceptación. Emma se enterró en el abrazo amoroso de su Reina por segunda vez ese día, aprovechando sus fuerzas.
"¡Se supone que es mi madre!" Emma lloró en el top de seda de Regina. "¡No se supone que sea como todas esas madres de las casas de crianza que me rechazaron cuando no encajaba en su idea de lo que debería ser una niña!" Regina acarició la melena rubia de Emma y miró a Snow White a los ojos cuando dijo: "Lo sé bebé".
"¿Por qué todos tienen condiciones sobre su amor por mí?" Regina besó a la rubia en la cabeza y la dejó desahogarse. "¿Soy una hija tan horrible que nadie, ni siquiera la persona que me dio a luz, puede aceptarme y amarme por lo que soy?"
"Lo siento Emma", dijo Snow en voz baja mientras se demoraba en el arco de la cocina, no se había podido ir peleada con su hija. Emma se puso rígida en estado de shock, pero no abandonó el abrazo amoroso de su Reina.
"Estaba tan obsesionada con la enemistad entre Regina y yo... no te estaba escuchando". Snow se acercó y ella estaba visiblemente afectada.
"¿Puedes perdonarme? No quiero perderte, cariño. No otra vez".
Emma giró la cabeza para mirar a su madre pero no la levantó de la seguridad del hombro de su Reina.
"Nada de lo que digas cambiará lo que siento por ella mamá". La voz de Emma estaba congestionada por su colapso emocional.
"Tenias razón. No tengo que entender qué es lo que tienen ustedes dos. Puedo ver que la quieres profundamente, Emma, y te respeto lo suficiente como para intentar aceptarlo".
Ella jugueteó con sus dedos, y Regina resistió el impulso de corregir a la morena por el hábito impulsado por la ansiedad que ha tenido desde que era una niña. Snow se llevó las manos a los costados como si pudiera leer la mente de la reina y se quedó quieta.
"Me voy a ir a casa, ¿me llamarás mañana?"
Emma asintió con la cabeza, todavía agarrando a su Reina, no hizo ningún movimiento para dejar ir a la morena, ni se ofreció a acompañar a su madre, por lo que la mujer de cabello pixie simplemente aceptó la tentativa promesa de que hablarían al día siguiente y dejó a las dos mujeres solas una vez más.
"¿Estás bien, mi mascota?"
Emma asintió, todavía agarrando a su Reina como si la mujer fuera una balsa salvavidas y ella estuviera a la deriva en el mar.
"¿Vas a volver al trabajo?" Emma negó con la cabeza.
"¿Recuerdas que soy tu jefa, verdad?" Emma asintió una vez más.
Regina suspiró, sintiendo la tensión en su amante retroceder lentamente, "Está bien, entonces. Vamos querida, vamos a limpiarte, ¿de acuerdo?"
Regina llevó a su mascota al piso de arriba, a su baño privado. Las actividades de la noche habían contribuido mucho al agotamiento de la Salvadora y, si era honesta, también al de ella misma. Había sido un día emocionante en todos los sentidos, pero ningun hecho la agoto tanto como para no atender a su mascota.
Su Sheriff. Su Salvadora. Ahora, su Emma.
La mujer que la amaba. Que realmente la amaba. La mujer que la amo cuando nadie lo hacia. Cuando nadie pudo.
Lo que Emma dijo en la oscuridad de su oficina la noche anterior había sido correcto, se preocupó por ella. Como la Reina Malvada. La amó durante una época de su vida en la que no existía el amor.
Emma la encontró, la salvó, la devolvió a la vida.
En silencio le dio un baño a la Salvadora y se ocupó de cada detalle sobre descambiarla y cuidarla.
La euforia de amor y aceptación que acompañó a sus recuerdos perdidos había comenzado a desvanecerse a raíz de la confrontación de Snow, y su incertidumbre e indignidad regresaron al corazón de la alcaldesa.
"La golpeaste! La rompiste!" Una rabia protectora ardía en los ojos cubiertos de musgo de su ex hijastra, una rabia que le resultaba demasiado familiar. Ella estaba protegiendo a su hija.
"¡Ella me ama! Y yo..." Una bofetada cruzó el rostro de Regina, y la magia de la Reina Malvada instintivamente estallo en sus ojos negros. Detrás de la maestra de escuela, Ruby Lucas gruño en voz baja y amenazadora y sus ojos verdes se volvieron amarillos en advertencia. Regina levanto la cabeza para desafiar al cachorro, pero ambas mujeres se mantuvieron firmes en punto muerto.
"¡Ni siquiera lo digas! ¡No tengo intención de dar mi consentimiento! He visto los restos destrozados de tus pequeños proyectos especiales Regina, lo que sea que crea que siente, créeme, ¡es falso! Ella no puede amarte"
Regina negó con la cabeza sabiendo que pocos habían sobrevivido a su reinado de terror, y los pocos que habían sobrevivido nunca volvieron a ser los mismos. "¡Emma era... es diferente!"
Snow cruzó los brazos y miró a la Reina con disgusto moral. "¡Pensé que estabas cambiando Regina! ¡Te creí! ¡Otra vez! ¡Debo ser la persona más tonta del mundo! ¡Eres exactamente quien siempre has sido, ¿no es así? "
Viejas heridas se abrieron y Regina escupió:
"No te permitiré quitarme otro amor, ¿me escuchas, Snow White?"
La mujer de cabello pixie exclamó: "¡Estás enferma! Tú eres su abuela!"
Enjuagó la toalla que estaba usando para limpiar el cuerpo desnudo de Emma y convenció a la mujer para que se secara. La rubia parecía perfectamente contenta de estar expuesta a Regina, pero para la Reina, ahora que la emoción se habia calmado un poco, le era un poco complicado acostumbrarse a que le permitieran ver a la madre de su hijo en ese estado, y mucho menos tocarla. Su tiempo de juego esa tarde había sidoalimentado por el poder, la lujuria y toda la confianza que esas sensaciones le trajeron, y mientras inspeccionaba el hematoma circular sobre el pecho de Emma, recordó lo fuerte que había clavado su tacon en la mujer. Sintió una punzada de arrepentimiento y reconsideró lo que Snow le dijo.
Ella definitivamente había cambiado. Su yo malvado nunca habría pensado dos veces en el daño duradero que causo, salvo en cómo la afectaría a ella, ahora mismo, le importaba que Emma, su Emma estuviera sufriendo. Levantó la mano sobre el pequeño hematoma y sintió el calor de este y supo que al menos era incómodo.
Su sanadora se dirigió a las rayas de color púrpura oscuro que cruzaban la espalda de su mascota, y los ojos verdes miraron hacia arriba, y una cabeza rubia se agitó frenéticamente.
"¿Qué es mascota?"
"Me los gané, por favor, no dejes que los cure".
Ella se inclinó suavemente hacia adelante y reemplazó su palma con sus labios, depositó un cálido beso sobre el área dañada, y luego envolvió a la rubia en una toalla para alzarla y llevarla a su habitación.
"Tengo que sincronizar la línea de la estación a mi celular," dijo la rubia distraídamente mientras Regina terminaba de secarla.
"No se preocupe por nada de eso, Miss Swan. Ahora recuéstese."
Regina vio como Emma obedecía sin vacilación y sus sentimientos se volvieron más conflictivos. Poco a poco se quitó la ropa y se unió a la Salvadora en su cama. Se acostó junto a la rubia y tomó tentativamente la mano de la mujer, recordando destellos de esas manos tocándola, abrazándola, tranquilizándola.
Tambien cómo se apretaban, atrapadas en esposas de hierro, mientras ella estaba tensa en una agonía inimaginable.
Ella apartó los sentimientos repugnantes que esas imágenes le provocaban y besó la parte posterior de los nudillos pálidos y continuó su exploración tentativa por su brazo. Sus cálidas manos calmaron a la rubia mientras exploraba cada centímetro de piel prístina. Después de que toda la tensión desapareció de sus cuerpos, Regina habló: "No soy ella Emma. Ya no".
Los ojos verdes se alzaron en una oscura confusión y Emma respondió: "Lo sé."
Pasó las yemas de los dedos por la sien de la Salvadora apartando con cuidado los mechones rubios salvajes de la cara de su mascota.
"He cambiado, ya no soy la mujer que profesas amar."
"Lo creas o no, prefiero la versión menos asesina de ti Mi Reina" Dijo Emma con una risa nerviosa. "¿Has cambiado de opinión acerca de mí? ¿Acerca de nosotras, quiero decir?" La pregunta era hueca y pendía entre ellas hasta que Regina negó con la cabeza y le dio un beso tranquilizador en la frente a Emma.
"¿Recuerdas lo que te dije? Mis sentimientos por ti nunca podrían ser alterados por el tiempo".
"Sí. ¿Qué hay de nuestra historia? ¿Han sido alterados por eso?"
Regina se mordió el labio inferior y negó con la cabeza.
"Lo que ha cambiado es que no eres mi prisionera".
"Nunca fui tu prisionera", afirmó Emma con firmeza. "Estaba exactamente donde quería estar".
Al ver la confusión en el rostro de su amante, agregó: "Mira, sé que nuestra dinámica va a ser diferente aquí Regina, no quiero que vuelvas a ser quien crees que quiero que seas. Amo a la mujer que eres tanto como la mujer que eras porque, para mí, son realmente indistinguibles". Emma se inclinó hacia ella y la acarició con la nariz desde el cuello hasta su mandibula donde bajo otra vez hasta el nacimiento de su cabello.
"No estoy segura de si eso es un cumplido o no". Una mano cálida se deslizó hacia abajo y se posó sobre el abdomen desnudo de Emma, y el deseo de la Salvadora se agitó.
"Cuando llegaste a este mundo, ¿investigaste sobre esos deseos de Dominancia? ¿Como en Internet?"
"No, cuando llegué por primera vez no había Internet, pero cuando lo hubo, adopté a Henry y realmente tenía mis manos ocupadas. Incluso torturé a tu madre con menos frecuencia. Estaba tratando de ser la madre de Henry, la mejor versión de mí misma. Estaba concentrada en lograr mi final feliz. No fue hasta que llegaste a la ciudad y lo perdí, que mi lado más oscuro salió de su escondite. Desde entonces puede que haya buscado ciertas cosas como una forma de... liberar tensiones", admitió la Reina.
"Bueno, por mi parte esto ha sido algo en lo que me interesé mucho antes de cruzar la línea de la ciudad de Storybrooke. No tengo el síndrome de Estocolmo. Soy una sumisa con tendencias esclavas con una alta tolerancia al dolor y un fetiche con la servidumbre"
Regina parpadeó mientras la Salvadora la calmaba en cuanto a sus preferencias. En su asombro, las palabras que había sentido durante décadas salieron de sus labios:
"Yo... estoy enamorada de ti Emma Swan".
Se inclinó y tomó los labios de la rubia como si fuera la primera vez, de forma gentil y exploradora besó a la Salvadora, profesando todo su amor hacia ella.
Emma sintió el cambio en la forma en que la Reina la reclamaba; no se trataba de posesión, se trataba de aceptación. Sintió la pureza del corazón de la mujer mientras la envolvía y la colmaba de su amor, en ese preciso momento se sintio complemente amada por Su Majestad.
FIN
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Y vivieron felices y comieron perdices ok no xd..
Quería darles las gracias de mi parte por haber leído la historia y haberla seguido o puesto en fav! A pesar de la historia no ser mía, el ver esto y los comentarios ayuda a la motivacion para ponerse a traducir cada cap! Así que Gracias!!
si les gustó la historia les agradecería si van a la original y la ponen en favoritos o comienzan a seguirla para asi apoyar a la autora original!
Y si tienen alguna historia que les gusta pero siempre la leen en inglés por no estar traducida sientanse libres de dejarla en los comentarios y veré si el/la autor/a me da permisos para traducirla!!
Xoxo
