(Gravity Falls es una historia perteneciente a Disney. Todo lo redactado y expresado en este fanfiction es solo con el propósito de enriquecer el fandom. Los personajes de la obra son creación y propiedad original del animador estadounidense Alex Hirsch. Nada será utilizado con fines lucrativos o comerciales)
Las cosas en este día iban a ser diferentes, ahora Dipper estaba preparado para completar su misión de ayudar a Wendy sin la intención de ganar parte de su aprecio por sus acciones. Bueno, tal vez sí un poquito. Pero lo importante es que hoy iba con toda la confianza de lograrlo. No obstante, sabía que no podía hacerlo solo por más que quisiera, y la ayuda de su hermana no sería suficiente, por lo que al final su tío Ford estaba involucrado. Es más, se ofreció a ayudar cunado Dipper le comentó su teoría sobre el Cambia Formas.
Ahora todo estaba a su ventaja, no solo porque Ford tenía experiencia en este campo, sino porque sus equipos tecnológicos de alto grado iban a jugar un papel importante en este trabajo.
Mientras se preparaban para explorar y establecer cámaras en el bosque, Pacífica aprovecha el momento para conversar con Dipper mientras que él terminaba de hacer el inventario de su mochila.
–Terminé caminando al centro comercial, y pensé "Oh, puedo hacer la fiesta de Mabel aquí, solo tengo que alquilar alguno de los espacios para eventos y habrá buena comida, al menos".
–¿Al menos? ¿Acaso lo que te damos no es "buena comida"? –preguntó con cierto tono de molestia.
–¿Me vas a dejar terminar? –Trataba de omitir la pregunta.
–Sí, perdón.
–Entonces, lo mejor es que podremos escoger temáticas para el evento, obviamente será de cumpleaños, pero aun así necesito de ayuda para algunas decoraciones interiores.
–Pacífica, no digo esto para evitar hacerlo –Se coloca la mochila ya preparada–, pero no soy el mejor a lo que respecta decoraciones.
–Sí, pero eres su hermano y sabes más de ella que yo. Además, no quiero estar sola durante ese tedioso proceso.
Aunque era cierto lo que decía Pacífica, ella tenía otros planes en mente al hacer que Dipper ayudara, y eso era tratar de congeniar más con él. Pasar el tiempo no era lo que buscaba en sí, aunque tampoco le molestaba, era solo el querer conocerlo más.
–Pues tienes razón en eso, ¿pero no sería mejor ir con Candy o Grenda? Ellas son sus amigas y la conocen bastante bien. Incluso podrías simplemente decirle a Mabel, después de todo ella era quien quería preparar la fiesta por su cuenta, no creo que privarla de eso sea lo mejor.
En este momento Dipper estaba caminando a la puerta para realizar las tareas que tocaban en contra del imitar de él mismo. La joven Noroeste al percatarse de ello se pone en su camino para tratar de convencerlo.
–Sí... –pensaba en que decir a continuación– No me llevo del todo bien con ellas. Por otra parte, quería hacer que esto sea una sorpresa para Mabel, estoy segura que le encantará.
–Ya veo, pero...
–Solo será por un momento –interrumpió–, solo por hoy, luego harás lo que tengas que hacer. Por cierto, ¿qué vas a hacer?
–Estoy saliendo con Mabel y mi tío Ford para ayudar a Wendy a atrapar a mi... A su acosador.
Tal vez si solo hubiera dicho que tenía que capturar a alguien se hubiera evitado el problema que se estaba a punto de generar. Para Pacífica no era ninguna sorpresa, de hecho, no lo era para nadie al alrededor de Dipper, pero ya se sabía sobre el interés romántico que le tenía a Wendy. Es más, Mabel ya se lo había confirmado hace tiempo en uno de sus "asaltos" nocturnos. Este dato más las palabras que acababa de soltar, empezaban a irritarla.
–Oh, ya veo. Lo entiendo muy bien –Le da la espalda.
–¿En serio? Si puedes postergar lo de preparar la fiesta para mañana podría ir –Notando el ambiente que se generaba, trataba de alguna manera de no dejar esto en un "no".
–No. No te molestes, recordé que yo también tengo cosas que hacer –concluyó.
Pacífica fue la primera en salir de la cabaña con fuertes pasos que desconcertaban a Dipper. Él no sabía el porqué de su enojo, pero al menos entendía que algo había hecho mal, aunque no sabía qué.
De nada servía que lo reflexionara, pues no llegaba a una respuesta correcta. La conclusión que creía acertada era porque no la iba acompañar a ayudarla con la fiesta de Mabel, aunque no entendía la razón de que su presencia fuera realmente importante.
–¡Listo hermano! –Palmó su espalda con la suficiente fuerza para hacerle perder el equilibro– ¡Es hora de aventura!
–Vamos Dipper, debemos terminar esto antes de la noche –comenta su tío–. Dejé un aparato recargando energía y prefiero estar antes de que se sobrecargue y explote toda la cabaña.
–¿Ah? Sí... A por ello –respondía mientras se frota la espalda.
Si antes tenía ganas, ahora las había perdido. Solo esperaba que para cuando terminara todo este problema pudiera hablar con Pacífica al respecto.
El resto del día trascurrió casi sin problema alguno, menos para Stan quien tenía que operar el negocio por su cuenta. Soos estaba disfrutando de su día libre, pero estaba dispuesto a ayudar al si este le llamaba.
La joven Noroeste, terminando de hacer los preparativos principales de la fiesta, quiso solo buscar un lugar para relajarse. Ya desde hace tiempo que Dipper le habló de un lugar tranquilo en el bosque donde estaría fuera de peligro. Lo único que podría encontrar que la lastimara serían los propios animales y los gnomos, aunque estos últimos representaban un menor problema según ella.
A pesar de ser tan tarde, aún se podía escuchar los sonidos de la naturaleza acompañados de unos pocos ruidos de animales. Oyendo el fluir del agua suponía que había un pequeño riachuelo, pero preferiría pensar que era una cascada a lo lejos.
Las vistas tampoco se quedaban atrás, pues las sombras de los altos árboles se proyectaban en un lugar perfecto para echarse a reposar. El pasto era lo suficientemente abultado para no ser un estorbo.
Buscando un pequeño espacio donde sentirse cómoda, procedió a descansar y pensar en lo sucedido de este mañana. Tal vez solo se enojó por nada, a pesar de saber lo que Dipper sentía por Wendy, quizás él solo lo hacía por ayudar. Después de todo, es lo que él hacía, ayudar a la gente a pesar de que esa persona tuviera una mala relación con su querida hermana gemela.
–¿Quizás yo fui el problema? –Cerró los ojos mientras reflexionaba.
–¿Por qué crees que serías el problema? –preguntó una voz desconocida.
Aquello tomó por sorpresa a la joven Noroeste, la cual se reincorporó de pie para encontrar el origen de la voz escuchada. A pocos metros en las sombras pudo captar a alguien, aunque su rostro era imposible de distinguir sin la. Sentado con una rodilla más elevada que la otra donde su mano reposaba con cierta gracia, estaba un tipo con un atuendo formal y de gran calidad que se distinguía incluso a la poca distancia. Lo más destacable era su chaleco celeste con decorados exquisitos y una joya verdosa que de su cuello colgaba.
–¿Quién eres? –interrogó Pacífica con miedo, pero sin dejar que se note en sus palabras.
–¿Quién soy? Solo un caminante sin rumbo que apreció una cara linda en busca de consuelo.
–No busco consuelo, solo tranquilidad que arruinaste.
Llegados a este punto, Pacífica juzgaba al extraño visitante como otro de los niños ricos que conocía. Su forma de ser no se separaba mucho de ellos, y los odiaba. Tal vez si tenía cierta curiosidad en saber qué hacía en esta parte del bosque, pero preferiría no mantener una conversación con él. Pero, extrañamente, su voz le resultaba familiar y reconfortante de alguna manera.
–Conozco esos "síntomas" que padeces, joven flor, yo también los vivo.
–¿Tú qué sabes de mí? ¡Ni te conozco!
–Tienes razón, pero eso no significa que no tengamos sentimientos en común.
La molesta y joven rubia solo realizó una mirada de odio antes de empezar a retirarse; no quería nada que ver con aquel tipo.
–Es sobre el joven Dipper, lo sé –Pacífica se detiene–. Lo que no sé es tu problema, pero presumo que se trata sobre una decepción amorosa.
¿Quería escuchar alguna palabra de un extraño como él? Ella sabía que no valía la pena, pero aun así permaneció quieta, esperando. Tal vez era un conocido o amigo de Dipper, y hasta donde conocía al joven Pines, parecía tener conexiones agradables. Pero, ¿si quiera es una conexión de Dipper o solo un extraño que escuchó de él? Si tuviera que juzgarlo, sería con la actitud de ella antes de conocer a los gemelos misterio.
–Simplemente un malentendido –expresó a secas.
–Claro, es un malentendido... –susurró–. ¿Sabes cuál es el problema de las personas cómo nosotros?
–¿Nosotros? –expresó confusa.
–Tú entiendes –Aclara la garganta–. El problema radica es qué ante la duda, solemos atribuir una mala intención, a pesar de las claras posibilidades de que haya sido algo positivo o neutro.
–Pude haber llegado a esa conclusión yo sola –miró a los ojos, a lo que ella suponía donde estaban–. Además, creo que cualquiera pasa por lo mismo.
–Tienes razón, pero solo nosotros sacamos siempre la peor parte de otras personas en el progreso.
–¡Tú no sabes como soy! –confrontó tanto con sus palabras como con su cuerpo.
–¿E imagino que tú sabes cómo es Dipper?
¿Realmente sabía Pacífica cómo era Dipper? Si fuera de esa forma entonces ya sabría la razón de su ayuda hacia Wendy. De hecho, ya que lo pensaba, tal vez no sabía más que Candy y Grenda. Ni siquiera sabía su nombre completo. ¿Entonces era propio de ella asumir lo peor de las personas? La hacía antes, no era de extrañar que lo sigue haciendo incluso ahora. Es más, trató de engreído rico al que tenía enfrente sin conocerlo de nada.
–No... No creo que sepa lo suficiente de él –respondió con la vista abajo.
–Ya que estamos, te daré un consejo; a la próxima, solo habla con él sobre el asunto, no trates de ser ambigua.
Llegados a este punto, no quería seguir escuchando al extraño visitante. Tenía que darle cierta razón, lo mejor era simplemente hablar con Dipper antes de llegar al estado de ahora. ¿Podría conversar con él incluso después? A lo mejor sí. Quería intentarlo, pero por alguna razón tenía miedo de hacerlo.
Antes de retirarse, tal vez tenía que agradecerle por tratar de ayudarla. La fiesta de mañana puede que ser lo mejor para eso.
–Sabes, mañana habrá una fiesta en el supermercado, si quieres ven.
–No creo que vaya, pero agradezco la invitación. Pero por curiosidad, ¿quiénes estarán ahí?
–Todos los amigos de Dipper, ¿tú no eres uno?
Ahora lo pensaba más que antes, pero supongo que hubiera sido mejor preguntar su relación con el joven Pines antes de proponer lo de la fiesta.
–Claro que lo conozco, pero creo que él y yo no estamos en los mismos términos. Esperaba tener una reunión más privada con él, para arreglar nuestros asuntos. No quisiera arruinar la diversión debido a una riña nuestra –sonríe.
–Será por la noche, si es que cambias de opinión.
–No, claro que no lo haré –musitó apenas audible para Pacífica–. Gracias por la invitación.
Con Pacífica volviendo a la cabaña con un nuevo objetivo en mente, ahora era el joven Pines que recibía el foco atención.
Todo habría transcurrido de forma normal con Dipper siendo el que menos cámaras pudo colocar durante su trayecto. Mientras caminaban por el amplio bosque, Ford los iba a llevar a un lugar especial bajo el suelo. Para el castaño de gorra no era sorpresa alguna, ya habría estado aquí encerrado con Wendy donde se enfrentaron al Cambia Formas, pero esta vez era diferente; el Cambia-Formas había desaparecido, sus sospechas fueron confirmadas.
–No puede ser –dijeron sorprendidos Dipper y Ford.
La cápsula criogénica donde se suponía debía estar estaba abierta, por lo que logró escapar de alguna manera o alguien lo liberó. Esto último tenía cierto fundamento, pues en la habitación inicial se dieron cuenta de que había objetos que nunca antes estuvieron ahí, como si alguien hubiera estado habitándolo.
–¿Qué no puede ser? ¿Qué fuera yo quien colocó más cámaras? –añadió Mabel con gran entusiasmo.
