Adiós año 2020…

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RinMakoto. Con la batalla finalizaba, todo vuelve a la paz por el momento y sí, ambas ya reconocieron sus sentimientos por Ramón y quien se mueva primero, se lo ganará jaja. ¡Saludos!

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El Redentor 777. Con esto se finaliza la parte del anime y sí, por el momento la saga de Ucrania tardará un poco en llegar, pero todas saldrán, esas dos darán lo suyo también. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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La calma había vuelto a Japón, la guerra en Okinawa había terminado y se había logrado la victoria sobre los Disas de la Brigada de Babel, aunque esto era una victoria momentánea, aun así, era algo que se debía reconocer.

Sin embargo, para las Mahou Shoujo, un nuevo día amanecía y eso significaba que las cosas volvían a la normalidad por el momento. No solo ellas, el hondureño iba con ellas haciendo como que había vuelto de su tierra natal e iba con ellas rumbo a la escuela, sin embargo, notaba en el camino que Asuka ahora estaba un poco más nerviosa al hablarle, algo que nunca le había pasado estando juntos, pero de igual manera pensó que solo era por la batalla anteriormente terminada.

Justo cuando estaban llegando, miraron de reojo a Sayako la cual iba a saludarlos, pero en eso, un rayo llegó con ellos y se los llevó de encuentro.

- ¡Kurumi-chan! ¡Asuka! ¡Ramón-san! – Nozomi abrazó a los 3 chicos - ¡me alegra que estén bien!

- ¿Nozomi?

- Hola Nozomi.

Con eso, los demás ingresaron a la escuela y en la hora del almuerzo, se reunieron los 5 a hablar sobre lo que había ocurrido esos días.

- ¿Pueden creerlo? Lo ocurrido en Okinawa se hizo mundialmente conocido – decía la morena – que bueno que se salvaron.

- Igual lo creo – decía Asuka – por suerte mi padre está bien, aunque cuando iba a volver, supe que los viajes hacia allá se habían cancelado.

- ¿Y tú Ramón-san? ¿Cómo estaban tus hermanos?

- Por el momento bien, solo fue una operación de apéndice que le harían a Santiago, pero está bien.

- ¿Cuántos hermanos tienes?

- Conmigo somos 7, de hecho, las 3 primeras hijas son de otro matrimonio de mi padre justamente con una japonesa y de ahí, venimos nosotros hondureños 100%.

- ¿En serio tienes hermanas japonesas?

- Mitad hondureñas y mitad japonesas, aunque sí, y justamente me da risa porque una de ellas se llama Asuka.

- ¿Qué cosa?

- Sí, las mayores al igual que los latinos tienen dos nombres, las mayores se llaman Tsukasa Sayumi Maldonado Sonoda, Asuka Michiru Maldonado Sonoda y Saori Yuuki Maldonado Sonoda.

- Que nombres tan largos.

- No tiene nada de raro en Latinoamérica, miren mi ejemplo, mis dos nombres son Ramón y Antonio, solo llevo el apellido Maldonado porque mis dos padres se apellidaban del mismo modo.

- ¿Y cómo se llaman tus hermanos?

- Se llaman Jesús Maldonado, Santiago Román Maldonado y la menor se llama Lucy María Maldonado.

- ¿Y tienes novia Ramón-san? – la pregunta de Nozomi hizo que todas las pretendientes del moreno lo quedaran viendo esperando su respuesta, cabe decir que Kurumi solo escuchaba.

- Por el momento, estoy soltero – la declaración del peli negro dejaron con esperanzas a ambas chicas, aunque solo pasarían varios minutos antes de que la hora del receso terminara.

Cuando finalizaron las clases, varios estudiantes se fueron a casa, aunque una buena parte se reunieron en la cancha de futbol para ver el partido entre la Academia local contra una visitante.

Sin embargo, Asuka y Kurumi se reunieron en la azotea para hablar a solas, aunque siempre con vista a la cancha en el que Ramón jugaría con su equipo.

- ¿Puedes creer que estaríamos hablando como si nada luego de ganar esa batalla?

- Lo logramos Asuka-san – la castaña habló mirando el cielo – luchamos con todo.

- Gracias – fue la palabra que soltó y eso confundió a Kurumi – las palabras que me dijiste durante la batalla. "Nuestras compañeras caídas estarían molestas." Eso me hizo reflexionar mucho y realmente es cierto, si no hubiera luchado con lo mejor a lo mejor estaríamos muertas.

- Pero luchaste.

- Sí, tanto tú, como Nozomi, Sayako y finalmente Ramón me han dado mucho para batallar y también una gran razón para seguir protegiendo este mundo – la peli gris se dio vuelta y por un momento pudo ver el espíritu de sus compañeras caídas en batalla, Magdalena, Hildegarde, Crystal, Patricia, Francine y Claudia… todas viendo al horizonte antes de desaparecer – esta batalla aún no termina.

- ¿No termina?

- Las batallas nos seguirán a donde sea que vayamos, debemos luchar por siempre.

- Yo te seguiré Asuka-san – habló la castaña mirándola fijamente – lucharé a tu lado, aunque sea para siempre.

- Kurumi – Asuka solo sonrió mirando a su amiga – gracias.

Sin más, ambas chicas solo siguieron viendo el partido desde la azotea mientras que el hondureño solo jugaba de delantero, dejando su posición de guardameta a otro compañero.

- ¡Vamos Ramón-san! – animaba Nozomi junto con Sayako, al igual que varias compañeras mientras el juego se desarrollaba.

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Al día siguiente…

- ¡Que linda esta chica! Y ni hablar de este chico – la madre de Sayako recibía a Asuka y Ramón los cuales habían llegado a su casa para una sesión de estudio.

- G-Gracias – dijo la peli gris nerviosa mientras Ramón a su lado reía un poco.

- Y vaya que chico tan guapo, tienes apariencia de ser extranjero y apuesto que está soltero.

- ¡Mamá, detente! – Sayako salió y esta estaba algo sonrojada por ver como su progenitora hablaba de ese modo. Sin más, los dos jóvenes fueron a la habitación de la chica de lentes – bueno, creo que podemos comenzar el grupo de estudio.

- Kurumi dijo que vendría tarde, así que podemos comenzar sin ella.

- ¿Y Nozomi?

- Dijo que vendría tarde también, además, ella necesita estudiar más por sus notas.

- Pobre de Nozomi – reía el hondureño – aunque ya lo vi, aun me impresiona la cantidad de libros que tienes Sayako.

- B-Bueno, siempre me ha gustado leer y ya le había contado mi sueño a Asuka-san de ser escritora, realmente me llama la atención.

- Vaya, eso sí es motivación, no cualquiera te puede decir lo mismo. De hecho, yo aspiro a ser jugador profesional – habló el chico – jugar en el club de mis amores siempre me ha llamado la atención.

- Pero dijiste que cuando terminaras tus estudios aquí en Japón, volverías a Honduras ¿verdad? – aunque no se mostrara, Asuka se mostró triste al igual que Sayako al escuchar eso.

- Bueno, ese es mi plan, aunque podría quedarme en Japón si algún club me contrata, si pasa eso no tendré opción que quedarme aquí, después de todo me gustó mucho la cultura.

- Y-Ya veo – ambas sonrieron por lo bajo al escuchar eso, aunque el momento se arruinó cuando cierta morena llegó de forma calmada a la casa de su mejor amiga.

- ¡Sayako! ¡Ya llegó por quien lloraban!

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San Francisco, Estados Unidos…

En esa ciudad norteamericana, Joan llegaba a un apartamento el cual había ido a ver para establecerse en la tierra americana, siendo en este momento estaba hablando con los agentes Julia y Aaron.

- ¿Qué te parece?

- It's good, I'm not going to complain.

- Bueno, el apartamento está bueno y de calidad – Julia observaba el sitio el cual era algo espacioso, además de contar con vista a la ciudad de San Francisco y de fondo podía observar el Golden State – no creo que la paga que se te ha dado sirva para sostenerte de este modo.

- Con mis trabajos que realicé anteriormente, gané una gran fortuna por lo que, aunque trabaje con el ejército estadounidense, tengo mi buen dinero para mantenerme por muchos, pero muchos años.

- Ya comprendo, sin embargo, hay algo más de lo que debemos hablar – Aaron miró serio al mexicano – aunque trabajes como apoyo de las Fuerzas Armadas nacionales, aun así, necesitamos asegurar que cumplas con tu palabra de luchar con nosotros.

- ¿Y cómo lo hago?

- Sencillo, tendrás viviendo contigo a un miembro del ejército – aunque Joan quiso protestar, supo que no ganaría nada, además de que por el momento solo quería relajarse - ¿estás de acuerdo?

- No me queda más, así que intentémoslo.

- Bien – justo cuando ambos se hicieron a un lado, Mia llegaba con una maleta y unos lentes de sol puestos.

- Hello Joan, I am ready for us to live together from now on.

- No mames – dijo en voz baja el castaño – pues ni modo, solo no vayas a estar molestando.

- No te preocupes, ni sentirás mi presencia aquí.

- Bueno, entonces los dejamos – Julia y Aaron se despidieron de ambos jóvenes y solo cerraron la puerta.

- ¡Bien, entonces me voy a mi cuarto! – la rubia solo miró de reojo al chico mientras llevaba sus cosas a la que sería su habitación a partir de ahora.

- Dios, la que me toca vivir – aunque Joan estaba algo irritado por lo que tendría que vivir con la chica que menos quería ver, aun así, esbozó una pequeña sonrisa – será interesante esto.

- Joan, me daré una ducha… si gustas puedes venir conmigo – se escuchó en tono provocativo la voz de la rubia, aunque el castaño no le prestó atención.

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Tailandia, Bangkok.

En un apartamento de esta ciudad, se observaba a una chica de cabello rubio pálido y piel morena comiendo junto a otra chica menor que ella, de piel blanca y cabello morado.

- ¡Picante! – exclamaba la rubia mientras se alimentaba junto a la otra chica – dios, esta cosa pica-nya.

- Haa…

- ¿Qué pasa-nya?

- Pei Pei… mejor dicho, Liulang Zhe, estaba pensando en que, aunque por el momento vivo con una Mahou Shoujo medio rara y homicida haciendo trabajos de asesinatos peligrosos, si mi memoria vuelve, ¿voy a recordar porque mi vida terminó así?

- ¿Por qué rara y homicida? No soy Jason o Michael Meyers.

- Pero dime, ¿realmente no sabes cómo perdí la memoria?

- No, no tengo idea y tampoco tengo razón para escondértelo, solo llegaste a mi vida, astróloga, tal como los cometas llegan de sorpresa – Pei Pei recordaba como hace dos años, en un trabajo que tenía que cumplir para el gobierno chino de matar a un doctor del ejército indio en el que iba siendo transportado junto con su hija. En un enfrentamiento en el que Pei Pei aun formaba parte del ejército de China, llegó a donde estaba el doctor, el cual tenía un chaleco explosivo y sabiendo que moriría, le dio su hija a Pei Pei con la súplica que la protegiera.

Con eso, la Mahou Shoujo decidió adoptar a la niña, aunque sabiendo que el ejército de su país no se lo permitiría, decidió desaparecer. Ahora vivía de otro modo, haciendo de madre con la chica peli morada a la que le puso el apodo de astróloga con la que sería conocida hasta el día de hoy.

- ¿Qué te pasa? – Astróloga notó como la Mahou Shoujo estaba perdida en sus pensamientos, tanto que la comida se le estaba helando – Pei Pei, se te va a meter una mosca en la boca si no la cierras.

- P-Perdón, es que solo recordaba algunas cosas.

- A veces no te entiendo.

- Bueno, relájate un poco ya que cuando se nos baje un poco la comida, haremos cosas muy sabrosas.

- No me gusta cuando me dices eso, siempre que me dices esas cosas termino en algo pervertido.

- Pero te gustan las posiciones en las que te pongo.

- ¡No me jodas Pei Pei!

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Pasado un tiempo, llegaban las vacaciones de verano, por lo que los estudiantes podían estar libres un par de días, aunque Nozomi debía tener reposición de clases ya que a la morena no le había ido tan bien en los exámenes como a los demás, pero Sayako se ofreció a ayudarla con los estudios.

Kurumi debía hacer algunos encargos del Escuadrón M el cual Asuka no debía saber ya que esto era un secreto que la enfermera buscaba ocultar.

Sin embargo, solo quedaban Asuka y Ramón los cuales quedaron de salir juntos ya que no tenían nada mejor que hacer. La peli gris iba vestida con un atuendo color beige consistiendo una camisa y un pantalón un poco ajustado a su figura acompañado de unas botas cafés.

El peli negro salió vestido de una camiseta polo sin ningún logo, de color negra, pantalón de tela del mismo color y zapatos deportivos negros. Ambos iban viendo la ciudad y pensando en los lugares que podían ver.

Aunque Asuka siempre iba con algo de nervios por saber que ella tenía sentimientos por el hondureño, pero de igual manera se sentía segura en que debía hacerle ver sus sentimientos.

- ¿Pasa algo Asuka? – preguntó el chico.

- N-No, no es nada – río un poco la chica – solo pensaba en las cosas que han pasado, saber que pensé que no podría luchar más como Mahou Shoujo como lo hacía antes, pero las batallas que se han dado me orillaron a hacerlo de nuevo y mira, ahora formo parte del Escuadrón M.

- No le miro nada de malo, velo de esta forma, solo luchas para proteger a los demás, eres alguien increíble de ese modo – decía el hondureño – Asuka Otori, desde que Claudia murió, nunca encontré alguna mujer que me llamara la atención o que luchara como tú, pero de igual forma siento que quien sea que gane tu corazón, será el hombre más afortunado del mundo.

- Ramón – la peli gris se puso totalmente roja al escuchar eso de parte del hondureño, pero sabía que efectivamente, ella sería feliz con tener al moreno con ella.

- Bueno, deberíamos ir a algún lado ¿no? – el chico la tomó de la mano y la llevó a ver que podían hacer, aunque preferiblemente se fueron a ver una película con la cual la peli gris había intentado ver ya que se la había recomendado Nozomi, aunque sabiendo cómo era la morena, sabía que debía tener cuidado - ¿y cual veremos?

- Dice Nozomi que esta está buena – la Mahou Shoujo señaló una que decía "Annabelle" cosa que extrañó al hondureño.

- ¿Nunca has visto Annabelle?

- La verdad no, como nunca me han atraído las cintas en sí, pero Nozomi me la recomendó mucho.

- Créeme, ya le he visto, pero esta es la versión sin edición, así que siento que será escalofriante – las palabras del chico la pusieron de una forma asustadiza - ¿Qué? No me digas que tienes miedo Asuka, has combatido contra Disas que dan más miedo y me vas a decir que te da miedo la película de una muñeca poseída.

- N-No es eso, solo que…

- Sin excusas, si Nozomi te dio de verla, pues ¿Qué perdemos?

- P-Pero… - antes de que la peli gris dijera algo más, Ramón la arrastró hacia el interior del cine para ver la película, incluso hicieron una pequeña espera en la fila por los boletos y ambos entraron. Los dos jóvenes tuvieron suerte de ir a la fila final ya que así se miraba mejor la película.

- ¿Lista Asuka?

- S-Sí, solo que sigo teniendo un poco de miedo.

- No te preocupes, si tienes miedo, solo aférrate a mí, es lo que hacía alguna de mis hermanas cuando tenía miedo, incluso Claudia lo hacía.

- B-Bien – en eso, la pantalla comenzó a proyectar el filme en el que ambos chicos disfrutarían, aunque la peli gris sufriría un poco.

La sala estaba llena ya que era una película muy conocida y también muy popular ya que daba mucho terror para los que la vieron, pero siendo una versión completa y sin cortes, sería una buena proyección.

Al inicio las escenas eran de puro dialogo, algo con lo que iniciaba normalmente las películas, pero de igual manera cuando pasaban las escenas en las que salía la muñeca, el ambiente cambiaba de calmado a tenso ya que en cualquier momento sentían que algún screen de miedo.

- ¿Q-Que sucede con esa muñeca? – preguntó Asuka.

- Ya verás – el moreno solo seguía viendo la película mientras comía - ¿quieres palomita?

- N-No, estoy bien – la peli gris solo le dio un sorbo a su gaseosa mientras miraba a la pantalla, aunque esto solo la ponía más nerviosa.

En eso, los demás en el cine solo quedaban más aterrados por las escenas en las que las primeras manifestaciones del demonio de la película se mostraban, cosa que a los demás les daba algo de miedo, sin embargo, el hondureño parecía que no inmutarse con esta, pero el chico notó a la de ojos azules un poco asustada.

- ¿Estás asustada Asuka?

- N-No, ¿Cómo crees…? – antes de que terminara la frase, una escena en la que aparecía el demonio frente a la pantalla hizo que todos se asustaran y gritaran, al mismo tiempo Rapture se aferró al chico dando un pequeño grito - ¡Wuaaah, ¿Qué fue eso?!

- Es un demonio, no te asustes mucho – el chico le acarició la cabeza, pero la chica solo siguió aferrada a su brazo ya que sentía bastante miedo de la película – no te preocupes, solo aférrate a mí y estarás a salvo.

- G-Gracias – la peli gris solo se quedó así y cuando veía la película en alguna escena aterradora, solo se aferraba más al joven el cual aceptaba esto ya que sabía lo asustadiza que estaba la joven.

Cuando finalmente la película terminó, todos salieron, aunque siempre había algunos que tenían mucho miedo, más cuando miraban que el día estaba terminando, Asuka no fue excepción.

- ¿Aun tienes miedo?

- S-Sí – reía nerviosamente la chica - ¿puedes creerlo?

- No tiene nada de malo, aunque fuera una película, siempre hay cosas que nos aterran.

- Y-Ya veo – la peli gris por alguna razón no se despegaba del brazo del joven.

- ¿Asuka? – Ramón seguía notando como la joven seguía a su lado.

- M-Me gustaría quedarme así un poco más – la peli gris estaba algo sonrojada por lo que estaba haciendo, pero de igual manera no estaba arrepentida por eso. Por otro lado, el hondureño estaba igual de sonrojado, aunque no fuera mucho, aun así, no le molestaba en lo absoluto la compañía de la Mahou Shoujo, se sentía bien según él y el ver su rostro sonrojado lo hacía sentir mejor, aunque sintió su corazón estar muy contento de esa forma, la presencia de Asuka junto a él… le gustaba.

A lo mejor… ya encontré a mi persona especial.

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Continuará…

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Y hasta el capítulo de hoy.

Aquí estuve metido en una encrucijada ya que me di cuenta de que había abarcado gran parte del manga, tal parece que el anime abarcó una buena parte del manga, aun así, intentaré hacer el fic más largo. Quería cerrar el año con un capítulo relajado y más una salida de ambos en modo casi romance.

Sin más, este ninja se despide.

Bye.