Vincent estaba realmente intrigado ¿para qué querría Antonio un frasco de veneno?

Solo había dos razones para querer tal sustancia:

-Quieres morir en un acto similar al de Turing y su querida manzana.

-Quieres matar a una persona.

Pero conocía perfectamente a Antonio, no sería capaz de realizar ninguna de esas doa acciones. La desesperación por muy grande que fuese no le arrastraría a ese tipo de decisiones, no. El lucharía hasta el final. Sonrió inconscientemente recordando como protegía a cada uno de sus ideales. Vincent sentía en ese momento debilidad por ello. Las únicas veces en las que el español había participado en las reuniones mundiales eran para defender a su gente, a oyros países. Incluso podías verlo debatir largo y tendida sobre: arte, gastronomía...incluso filosofía...

Realmente era una persona con demasiadas inquietudes. En estos momentos en su país se estaban realizando muchos estudios médicos, que las patentes acabasen en manos estadounidenses ya era otro tema.

Este pensamiento cruzó su cabeza porque estaban en un hospital en la camilla había un hombre anciano en sus últimos momentos de vida y a su lado Antonio con el veneno. El castaño lo estaba observando con una sonrisa vacía casi como si fuese una ilusión inexistente.

--Es hora de utilizarlo...daba igual como acabase la guerra civil, iba a acabar en manos de un dictador. Al fin y al cabo ganase lo que ganase en esas elecciones se comenzaría el conflicto-con una jeringuilla introdujo el contenido hundienolo por completo-creo que esto piede servir de advertencia...a los que vengan para que no te sucedan, eso si, no volveré a interferir en todos estos asuntos burocráticos y aburridos, mis decidiones no importan asi que ya da igual ¿no?

Los ojos esmeralda del latinoeuropeo brillaron vacios y aquel anciano falleció. La máquina dió un último pirido de una vida arrebatada, sabía quien era. Aún así no se sintió del todo seguro hablando con España en ese momento.


Advertencia de que hay sexo explícito.

Aterrizó sin más en los años ochenta, lo sabía perfectamente debido a: la ropa, música y el lugar donde se encontraba: una discoteca. Era un antro de Madrid, uno mal iluminado pero había ambiente. La gente hablaba más alto de lo normal, típico en España ppr otra parte. Bailaban, gritaban, bebían...y en un pequeño escenario encontro la figura del moreno iluminado con los focos. Vestía ropa ajustada y brillante, sus ojos estaban pintados. Lucia jovial, joven, feliz...su pelo rizado estaba limpio y ligeramente engominado hacia atrás.

Su sonrisa era extremadamente confiada, cerró por un instante los ojos mostrando sus largas pestañas y al fin comenzó a cantar. Cadillac solitario, así se llamaba la canción. Era tan...bonita y combinaba tan esquisitamente bien con el movimiento de sus labios.

Cuando finalizó la canción se vieron inmediatamente. Vincent no sabía porque le faltaba el aliento, sería incapaz incluso de tomarse un cigarrillo. Le había dejado sin fuerzas estaba flaqueando. Antonio ofreció solo para el la sonrisa más descarada que había visto en años.

¿Qué quería decir aquello?

Se sentía atraido como un insecto a una planta carnívora. Al no poder moverse fué Antonio quien se acerco con paso lento y tortuoso hacia él. No tenía nada que ver con el España de hace unos siglos, este era un león hambriento y el era su presa. Cuando por fin llegó a su vera se acercó de manera casi irrespetuso a su espacio personal. Pero el rubio era incapaz de pensar en eso. Se aproximó a su oído y le susurro agitado:

--Me conocen en este sitio, hay una habitación para preparar a los que cantan...podríamos ir ahí para ponernos al día, no les importará.

Al alejarse de su oreja vió como se mordía el labio inferior ligeramente.

Le subió un cosquilleo al ver la expresión del castaño y sin más le siguió hasta aquella sala pequeña, con un par de sillas plegables, una mesa con maquillaje y cigarros y un espejo de tamaño considerable.

--Bu-bueno ¿de qué quieres hablar?-El holandés se lamentó al notar su tartamudeo, el nunca lo hacía.

--No sé, primero deberias ponerte cómodo que te veo tenso-dijo el español quitandose el mismo la chaqueta mostrando una camiseta de tirantes blanca e impoluta.

Holanda pensó friamente y decidió que no dejaría dirigir la situación a España, se negaba en rotundo ponerse tan nervioso por algo que ya había hecho.

Asi que hizo lo mismo, se quitó la chaqueta ddl traje, dejandola en una de las sillas plegables.

--Tu debes de estar acostumbrado a esto ¿verdad?-dijo con una sonrisa tranquila-ya he visto como te comportas con Francis, Antoine.

--Tienes un acento francés pésimo, ¿te molestó mucho no ser quién se metiera dentro?-preguntó con un falso puchero.

--No tanto como tu...se mi señor...¿recuerdas?

El español se sonrojo violentamente pero aún así seguía sonriendo. Intentó pensar una pulla mejor y al fin lo consiguió:

--Francis me contó que me tocaste mientras dormía.

--Eso no es...-Holanda desvió la cabeza para no mirarle a los ojos.

--Se en que creerle y en que no, tranquilo, la verdadera cuestión es si te gustaría volver a tocarla.

La sonrisa de Antonio se incrementó al ver que se quedaba sin palabras, para darle un empujón se quitó toda la ropa sobrante hasta quedar simplemente con la camiseta de tirantes y unos calzoncillos entallados negros.

--Bueno...si no lo haces tu, tendré que hacerlo yo mismo pensando en lo que hubieramos hecho-dijo el castaño con pena fingida.

Vincent se acercó rapidamente besandole de forma brusca al principio, agarrandole de la nuca para que no se separase. A medida que pasaba el tiempo poco a poco se suavizo el contacto hasta que finalizo en un roce cálido y humedo.

--Wow...ha sido-pero al español no le dió tiempo a terminar ya que Holanda volvió a atacar sus labios con una mayor intensidad.

Las manos del holandés bajaron hasta su pene, estrujandolo por encima del calzoncillo.

El moreno ahogó un jadeo y tuvo que interrumpir el beso para no estar en la total merced de su compañero. Se hundió en el cuello del contrario y empezó a mordisquear, lamer y besar su piel nivea, dejando una rojiza obra de arte. Gruño roncamente al notar como las manos del español le desabrochaban la camisa. Cuando se quedo sin esta le bajo los pantalones, deleitandose por el tamaño del miembro oprimido en el calzoncillo. El holandés sonrió con descaro y ambos se quitaron las prendas sobrantes. El español seguía hipnotizado por lo que el rubio decidió ponerle a eso una solución.

--Pareces un niño pequeño mirando un dulce, ¿porqué no lo pruebas?

Acto seguido el castaño se puso de rodillas y comenzo a lamerle el miembro. Su lengua se movía sin ton ni son sobre la punta mientras que su boca era embestida. El holandés se estremeció por esa cálida lengua y esoa ojos deseosos que no paraban de mirarle. Agarro del pelo del español y metió de una sola estocada su propio miembro para finalmente correrse en su boca. España jadeo tragandose casi toda eaa sustancia blanca pero dejando caer algún que otro hilo de saliva por la barbilla.

--Estaba bueno Vini~ me gustaría repetir-Los paises bajos se derritieron por dentro mientras una sonrisa divertida se posaba en los labios de su compañero.

Como si una fuerza sobre natural lo posellese, tumbó bruscamente al español en el suelo comenzando a lamer su oído y a frotar ambas erecciones. El mediterráneo estaba extasiado por tanto placer, giró ña cabeza a un lado dandole más acceso a su cuello, lo que el otro hombre aprobechó para dejar cualquier tipo de marca. Cuando acabó con su cuello contempló el desastre que era ahora el moreno.

--Chupalos.

El castaño chupo con parsimonio los dedos mientras que con la otra mano Holanda estimulaba uno de sus pezones, esto hizo que al querrer reprimir un gemido le mordiese los dedos ligeramente.

Los sacó y metió uno de ellos en su entrada la cual ya estaba mojada por la excitación.

--Lo que acabas de hacer está mal...puede que te rompa esta noche-dijo el holandés de manera divertida.

--Vini, ambos sabemos que te gusta que te muerda-al decir esto agarró el dedo del mayor y se lo hacercó a la boca para volver a rozar los dientes, miemtras le miraba provocativamente.

Vincent metió los otros tres dedos restantes imitando embestidas, cosa que hizo al español no puder acallar los gemidos de placer. Dejando de esta manera el dedo libre que fué directo al otro pezón.

--Q-que mal pe-perder...

--No sabes cuanto-respondió.

Tras decir esto sacó los dedos y empezó a estimular loa dos pezones a la vez mientras frotaba la entrada con su rodilla.

--Ya estoy listo, metemela de una vez.

Tras estas palabras paró cualquier movimiento y con uno de sus dedos empezó a tocarle la punta. Antonio no paraba de morderse el labio esperando su ansiada recompensa.

Al ver que no conseguía nada se impulso de tal forma que quedo encima del rubio, estaba a punto de meter la punta en su estrada hasta que el holandés consiguió alcanzar su corbata y de forma brusca alcanzó sus manos y las ató dejando sin equilibrio al más bajo. Así pudo apartar de manera cuidadosa al español, dejandole con el culo elevado y la cara apoyada en el suelo, aunque esto no era para el ninguna molestia pues por otra parte estaba rozandose los pezones que ya estaban endurecidos. El holandés miró el trasero de su compañero, no metian cuando decian que era magnífico.

Lo estrujo y mordió pero al fin separó un poco las nalgas para metersela. Fue lentamente y con cuidado de no hacerle ningún daño, pero eso acabó cuando el punto dulce del español fue hayado.

Seguía lento pues quería que España le suplicase, había de admitir que esa situación le excitaba más de la cuenta.

--Vamos, t-tu pene es tan gra-grande.

--Quiero que me lo digas por favor.

--¿Tanta envidia te dió cuando se lo pedí a Francia?-preguntó sonriente.

--Has acertado...no te costara, estas acostumbrado a mendigar un poquito-dijo propiciandole una cachetada en el trasero.

--Que tonto eres-contestó el español con cariño-porfavor Vincent, embisteme tan fuerte hasta que no pueda vivir sin ti dentro de mi.

Los paises bajos no aguantaron más, así que hizo lo que le sugirió el español. El mediterraneo al sentir los rápidos movimientos de su compañero se dejó llevar del tal manera que no pudo evitar poner los ojos en blanco por el placer. Siguieron así durante bastante tiempo, el castaño no paraba de gemir y jadear al igual que el rubio. Cansados de esa postura levantó al moreno hasta dejarle sentado en su regazo. Desató sus muñecas lo que alivió a su compañero ya que le empezaban a doler. Embistió esta vez de forma lenta y pausada.

--Sacala, y sientate en la silla.

Increiblemente el holandés le hizo caso y se sentó. El moreno se sentó encima de su compañero mientras le miraba directamebte a los ojos. Agarro sus manos y las posiciono en su trasero mientras volvía a introducirse la polla del rubio. Su interior seguía cálido, de hecho estaba ardiendo. Ambos sintieron el cosquilleo en sus estómagos y tenían sonrojos adornando sus rostros. Pero así era mejor porque podían besarse mientras las estocadas iban siendo más rápidas y bruscas, eso derretía por completo al español. Cada mota de placer se iba intensificando a medida que se acercaba el final. Antonio dió el gemido más fuerte de toda la noche miebtras se corría en el estómago de su compañero y en el suyo mismo, el rubio sintió como sus paredes se estrechaban. Se hibiera corrido por esa presión pero se aguantó para hacer lo siguiente. Sacó rapidamente al español y lo dejo con cuidado en el suelo aprobechando que aún estaba ido por el orgasmo. Se masturbó un poco mientras el contrario le miraba aún sonrojado, húmedo y con la boca abierta por la excitación. Vincent se corrió en su cara devolviendo al moreno a la realidad.

Frunció el ceño levemente al verse manchado por el semen del rubio.

--¿Era necesario?

--Eras tu quien quería repetir-contestó con una sonrisa con cierta culpabilidad por haberse dejado llevar.

--Que tonto eres...-dijo riendo con ternura-alcanzame la chaqueta, tengo cigarros y no hay nada mejor que un cigarrillo después del sexo.

El holandés se adombro porque fumase, al fin y al cabo era el quien le decía siempre que no debía fumar. Le dió su chaqueta y de ahí sacó una caja de camel a mitad y pañuelos de papel que uso para limpiarse la cara y la tripa, después le dió uno a Vincent. Se levantó del suelo, cogió la mano del otro hombre y se acomodaron apoyandose en la pared.

--Joder no tengo mechero-sabiendo lo olvidadizo que era Antonio el holandés se había apresurado a coger el suyo propio.

Lo prendió y encendió el cigarro del moreno y luego hizo lo mismo con uno individual.

--Gracias-se acomodó en el hombro del más alto y cerró los ojos mientras depositaba el cigarro por sus labios danzantes.

--Me ha gustado...me ha encantado, es más ha sido una de las mejores noches de mi vida.

El latino rió mirando con espectación a su compañero.

--He hecho el amor con el hombre con el mejor culo que he visto en toda mi vida.

--No lo digas de esa forma-dijo averganzado el español.

--¿Ahora te avergüenzas?

Antonio le dió un pequeño golpe en el hombro, aunque no paraba de sonreír.

--Vin...siempre te vas al día siguiente...no puedes quedarte ¿verdad?

El contrario negó con la cabeza rodeando el cuerpo desnudo del español y besando los cabellos castaños y rizados de manera amorosa.

--Te quiero mucho, que nunca se te olvide.

El español con los ojos adormilados y brillantes le ofreció un corto beso en los labios que terminó con un suave mordisco en el labio inferior.

--Nunca se me olvidará.


Lo prometido es deuda. Siento que me ha costado el doble hacer este capítulo que cualquiera. Me refiero a la parte sexual aunque la primera parte también ha sido intensa por otros motivos. Creó que no hace falta aclarar a quien mata Antonio.Ha sido el lemon más largo que he escrito nunca y a su vez creó que ha sido el capítulo más largo. Me ha gustado mucho imaginarme la ropa de España en esta parte, ojalá saber dibujarle bien. Espero no haber sido demasiado horrible con el sexo, se mezclan demasiadas cosas al final.Sin más dilación me despido.