"Kimi no mune wo naifu de kirisaki

Kimi no shinzou toridashi taberu

Kore de kimi no kokoro mo boku no mono

Mou boku igai aise wa shinai ne"


Regresó para la noche un poco adolorido, al parecer aquellos muchachos habían superado sus expectativas, pero se alegró al saber que aún no sospechaban nada; decidió olvidar aquel encuentro arreglándose un poco, se quitó el saco y lo dejó en una silla de paso, sabía que para esa hora nadie andaba por ese lugar y menos después de las peleas que los exorcistas habían tenido cerca de ahí; subió las escaleras mientras encendía otro cigarrillo, al parecer pronto tendría que comprar otra caja, suspiró ante eso y abrió la puerta; al saber que las ventanas no tenían ningún vidrio observó como el aire entraba al cuarto y movía las cortinas que cubrían esos espacios, pasó su vista al cuarto como siempre lo hacía y después de encontrar y encender unas velas que le habían llevado se dirigió con el chico, se arrodillo junto a él y después de recargarse en el vidrio le empezó a platicar sobre la pelea, dando detalles de cuando atacó a sus compañeros sabiendo que no obtendría quejas; abrió la puerta y quitandole los grilletes le sacó de ahí, sintió como el líquido frío le tocaba su ropa haciéndolo sentir fresco, lo abrazó en el suelo intentando darle un poco de su calor, sonrió de nuevo y le mordió un poco la camisa; pasó su mano por el pecho y se detuvo de pronto, sabía que algo estaba mal y ahora lo entendía; ya había tomado sus ojos, sus manos y sus pies, pero no sería completamente suyo hasta tener su corazón, razonó eso por unos instantes, y aceptando el hecho decidió hacer algo, quería que fuera suyo y lo haría, utilizó sus habilidades como Noé y atravesó su pecho, después de unos pocos segundos comenzó a sacar su mano con un bulto de color rojo carmín en ella; era lo que quedaba de su corazón después de su explosión, se dirigió hacia la cómoda donde sacó también las extremidades que había cortado, las juntó y regresó al aparador donde tomó los ojos, despues de tener todo en sus dos manos los abrazó, seguido los alzó y justo cuando la luz de la Luna atravesaba las cortinas los estrujó hasta hacerlos pedazos, algunas partes se esparcieron, pero la mayoría se quedo en sus manos.

—Ahora sí serás todo mío, tengo todo lo tuyo, tus ojos, tus manos, tus pies... —dijo y los fue acercando a su rostro— y ahora tu corazón también —concluyó y seguido comenzó a meterlos en su boca.

Saboreo cada parte que resbalaba, se lo comió absolutamente todo hasta dejar sus manos completamente limpias, observó lo que restaba del cuerpo mientras terminaba de lamer sus dedos y se acercó a él tirado junto a la caja, tomó su rostro y le besó de nuevo, sabiendo que desde ahora sí sería suyo por completo, lo único que le faltaba era poseer ese cuerpo, pero poco importaba ya cuando tenía el amor del exorcista.

—Ahora solo ámame a mí, yo soy todo lo que necesitas, prométeme que seras mío, para siempre —le susurro en los labios para luego morderlos levemente.

"Solo mío y para mí" se repitió mentalmente mientras lo veía a la luz de la Luna, sonrió al verlo a su lado, solo para él, como se había prometido.