Capítulo 14. Alana Smith
-¿Y qué es lo que sabe exactamente?-Al ver como ella arrugaba la nariz contrariada con su afirmación, Change contuvo el aliento y empezó a hablar. Si quería que ella fuese sincera con él, alguien completamente desconocido que había aparecido de la nada, debía de intentar persuadirla con la información que sabía y por supuesto con la idea de que la ayudaría a toda costa. Después de todo, era su trabajo mantener a las personas a salvo. Y ella era su misión en aquel preciso momento.
-Sé que su marido, Daiki Shinto, se dedicaba a la tecnología y a fabricar toda clase de facilidades para los héroes. Sé que además, estuvo trabajando una buena temporada con All Might y Nighteye desde su propia agencia. Sé que hace algunos meses, prácticamente poco más de un año, su familia murió en un accidente de tráfico a manos de unos supuestos villanos que se hacen llamar la Liga. Sé que él sobrevivió pero por desgracia, anunciaron definitivamente su muerte cuando unos héroes intentaron liberar a su hermana sin éxito. Su propósito era arrebatarle los recuerdos de ciertas personas e imagino que usted era una de ellas.-Analizó coherentemente dejando a Megan totalmente desprovista de recursos.-Lo que no puedo llegar a comprender es por qué le mantuvieron con vida durante tanto tiempo o porqué la buscaban a usted hasta el punto de viajar hasta su hogar para arrebatarle a parte de su familia solo por algo que usted tiene o debe saber así que…,-la de ojos azulados sintió que su visión se enturbiaba. El nudo que le había presionado siempre la garganta se volvió mucho más firme y más grande que nunca,- ¿qué información puede poseer una investigadora y médica célebre que estudio en las mejores universidades del país para que una organización criminal, llamada en Japón la Liga de villanos haya llegado tan lejos? No quiero presionarla señorita Kent, sé perfectamente por lo que está pasando, yo perdí a mis padres demasiado joven también, pero es cuestión de tiempo o incluso de horas, que un altercado parecido pueda quizás, ocurrir de nuevo y entonces, me temo que no podremos estar aquí para protegerla si no nos dice cómo podemos cuidar de los suyos…
Tras oírle, el silencio reino en la cocina durante unos minutos hasta que el corazón de Megan pareció latir con un poco menos de prisa. Tranquilamente, tomó aire y lo soltó muy despacio.
-Se ha informado bien, "héroe".-Él asintió sonriendo un poco al ver que ella no mostraba signos de querer cerrarse en banda. Quizás, después de todo, su parafernalia hubiese servido de ayuda para algo en la investigación.
-Es mi trabajo y ustedes son mi misión ahora.-Asintió.-Así que, ayúdeme a protegerla.-Aquel tono susurrante y bajito le recordó muchísimo a ese que Daiki usaba en la intimidad de su dormitorio. A sabiendas de lo que ese recuerdo provocaba en ella, le desvió la mirada unos segundos llevándose un mechón de pelo anaranjado tras la oreja.
-¿Le han dicho alguna vez que no hace falta su protección?
-A todas horas.-Change amplió su sonrisa.-Tengo una aprendiz que me lo recuerda muy a menudo.-Bromeó y Megan soltó una larga y resignada bocanada de aire de entre sus labios. Al final, después de todo, ella sabía que solamente con sus manos no sería capaz de proteger a su hijo, a Nyrai o incluso a esas alturas, a sus hermanas. Era imposible. Por desgracia, había nacido sin ninguna habilidad especial salvo su cerebro el cuál, llevaba tanto tiempo sin usar que tendría que ponerse a estudiar de nuevas si quería volver a dedicarse a la medicina o a algo relacionado con ello. Sin embargo, a pesar de eso, no habían desistido en su intento de perseguir a los suyos y otra vez hasta no poder más.
Así que, supuso, era el momento de sincerarse.
-Venga conmigo.-La pecosa se bajó de la mesa y avanzó hasta llegar a la sala de estar.-Señor Hills, ¿podría pasarse mañana? Me temo que hay cosas importantes de las que debemos hablar.-El abogado comprendió enseguida que se refería a la muerte de los señores Kent y a la investigación que se habría abierto por ello así que asintió. Recogió los papeles, avisó con el horario de su visita al día siguiente y se marchó.-Bien, hay algo que debo contaros. A todos. Algo que me he guardado desde que llegué con los niños. La razón por la que huí de Japón.-Vio como los tres se sentaban, y la observaban expectantes. Ella estrujó sus dedos con nerviosismo.-Meri creo que deberías de decirle a Jon que venga. Después de todo, es parte de la familia también.
Su hermana, al ver la seriedad de la mayor, asintió sin dudar.
-Le diré que deje a los niños con Lis.
En cuanto Jon llegó a la casa y les tuvo a todos los que quería reunidos, incluido ese héroe sabiondo, Megan explicó paso por paso todo en lo que había estado trabajando en Musutafu y en Tokyo durante su estancia allí. Y, a medida que pronunciaba todas aquellas palabras complicadas, observaba cómo su familia parecía comprender un poco más las razones por las que las cosas se habían estado complicando en los últimos meses. Al menos, aunque hubiese sido una desgracia para ellos, sabían el por qué habían llegado hasta ese punto o por qué Daiki había sido secuestrado por los villanos, incluso porqué sus padres habían fallecido aquella tarde sin un sentido muy claro. Era seguro que si ella lo sabía y podía llevar a cabo esos experimentos con tiempo suficiente, Daiki le habría ayudado de alguna forma o al menos, sabría sobre ello.
Al acabar, Megan, con un enorme peso quitado de su corazón y de su alma, sintió que la carga ya no era tan pesada y que podía manejarla con más facilidad. En ese instante, sus hermanas, que se miraron preocupadas, entendieron realmente por todo por lo que la mayor había pasado completamente sola en un país extraño y ahora…, sus padres…, habían desaparecido de su vida igualmente. Era lógico que la culpabilidad la ahogase.
-¿Sabes una cosa hermana?-La pequeña la miró.-Papá siempre supo que eras su favorita aunque nunca tuvo el valor de reconocerlo y en cierto modo, ahora somos capaces de entenderlo.-Esbozó una pequeña sonrisa.-Comprendemos tu dolor. Tú angustia. La idea de por qué no te gustan las heroicidades. Lo que ha supuesto ser diferente para ti. Los motivos por los que has dado todos esos pasos en tu vida, no solo por ti sino también por aquellos que se sentían igual que tú.
-Ellos habrían estado orgullosos de ti.-Aclaró Mabel. Megan sintió unas enormes ganas de echarse a llorar pero nada salió de sus ojos. Llevaba tanto tiempo derramando lágrimas que parecía haberse quedado sin ellas, de repente.-Así que, no tienes la culpa de querer hacer de este mundo algo un poco mejor, de alguna forma. -La pecosa suspiró y en ese momento, las otras dos se levantaron para abrazarse entre todas con fuerza y cariño.-Estos meses han sido horribles pero somos fuertes y lo superaremos. Un Kent nunca se queda en el suelo llorando cuando se cae.
-Además,-siguió Meri,-Gillian y Niall Kent nos enseñaron que el amor y la familia es lo más importante en el mundo para ser feliz. Conservémoslo y cuidemos siempre de su maravilloso recuerdo.
Tras separarse de sus hermanas, Megan se enjugó los ojos intentando secar lo poco que caía de ellos. Y entonces justo en ese momento, al alzar la vista, sus ojos se encontraron allí, frente a ella, a su querido padre. Le sonreía como siempre había hecho. Contuvo el aliento y su voz resonó alta y vibrante…
"Ojalá tengas el valor de vivir la vida que anhelas y no la que siempre has esperado de ti… Es el momento de dejar de buscar opciones y de ser feliz… Esto no es un adiós es un hasta pronto, mi vida… Te quiero…"
Una última lágrima descendió por su pómulo sonrosado. Con sus labios entrecerrados observaba el fondo de la habitación donde su padre, de repente, se había desvanecido. Al segundo se sorbió la nariz y parpadeó unas cuantas de veces para regresar a la realidad. A pesar de eso, sintió una enorme calidez en el pecho que nunca supo cómo explicar. Se llevó un mechón de pelo alborotado tras la oreja y vio como sus hermanas, tras una pequeña llantina, sonreían un poco. Jon agarró la mano de Meri para sentarla sobre su regazo dándole un beso en la frente y Bel le sonrió aún más.
Todos se mantuvieron en silencio intentando recomponerse de aquel momento tan emocional y familiar hasta que Change, que seguía allí, habló.
-Siento interrumpir el momento pero creo que después de toda esa información tendríamos que buscar soluciones.-Mencionó devolviéndolas a la realidad.-Y me temo que su idea es protegerse, lo peor sería continuar juntos.-Señaló levantándose de su asiento.-Si os encuentran de nuevo, pero sobre todo si Megan está presente, es posible que todo acabe aun peor.-Toda la familia empezó a escuchar a aquel héroe que había aparecido de repente.-Los villanos de Japón, pronto se enteraran de que los suyos han fracasado con su misión de encontrar la información que buscaban pero no sabrán si han tenido éxito o no encontrando a Megan. Así que, creo que deberíamos de aprovechar esa ventaja. Diremos que llegaron hasta esta casa y que no dieron con lo que buscaban así que por ello, enfadados y furiosos, se llevaron la vida de vuestros padres por delante como venganza.-Expresó analizando su idea.
-Pero hay gente que sabe que Megan vive en esta ciudad, ¿y si regresan y les obligan a decir lo que ocurre?-Inquirió Mabel preocupada. En ese instante, el silencio se alzó sobre la estancia donde todos pensaban intentando poner en práctica sus mejores ideas.
-En ese caso, hay que hacerla desaparecer.-Habló Meribeth decidida.-A ella, Daiki y a Nyrai. Les haremos creer que nunca han "existido". Más o menos.
-¿Cómo?-Change arrugó el ceño confuso.
-Con el quirk de Meri.-Explicó Jon.-Puede hacer creer a la gente que alguien no ha existido si borra toda la información que haya sobre ella. Fotografías, papeles…, si absorbe la tinta de los documentos en los que ella aparezca a los demás les resulta mucho más complejo recordarla. Saben que tal vez hubo alguien más pero no son capaces de recordar exactamente quiénes.
-No sé si eso es buena idea.-Bel descargó su preocupación, agobiada con esa información. Si eso era así, se suponía que tendría también un efecto sobre ella misma. No quería acordarse relativamente de que tenía otra hermana en alguna parte del mundo, de ninguna forma.
-Yo te explicaré todo lo que pase. Solo nosotros sabremos la verdad porque guardaremos una fotografía de ellos. Solo una.
-Si los villanos van contra vosotras podría ser peligroso, Meri.-Insistió Megan.
-Tranquila hermana, tengo un lugar donde puedo ocultarla y que absolutamente nadie sea capaz de dar con ella.-La peli roja suspiró. Sabía de las artimañas de su hermana pequeña así que creía sin dudar.-Además, no significa que todos se olviden de ti sino que no recordaran quién eres exactamente.
-Pero aun os falta un detalle más por cuadrar, ¿a dónde iréis?-La mayor entrecerró los labios intentando buscar una respuesta a su pregunta cuando el héroe que les había reunido a todos, se pronunció al fin después de escuchar los planes.
-A Londres.-Indicó.-Conmigo.
-¿Qué?-Megan clavó sus esferas azuladas en él.-Ni hablar.-Se negó a toda prisa.
-Yo te presentaré como un testigo protegido de cualquier misión de menor importancia.-Asintió.-Y para que sea aún más verídico, te daré mi apellido.
-¿Tu apellido? Espera un segundo.-Les señaló.-Eso es muy repentino, nos acabamos de conocer y…
-Deberá de pensar un nombre distinto en ese caso.-Alzó la voz Mabel siguiendo con la idea del héroe e interrumpiendo el discurso de su hermana.
-Un momento, debería de ser yo quien decida sobre esas cosas, ¿no?-Insistió.
-Pero, ¿y qué haremos con los niños? ¿Daiki también llevará su apellido?-Change asintió serio y pensativo.
-Sería la mejor idea sobre todo cuando se trata de su hijo.-Al parecer nadie tenía la intención de hacer mucho caso a la mayor que persistía sobre lo de buscar otro plan mejor que no supusiese tener a ese completo desconocido en su vida, de repente. Ni aunque fuese por trabajo.
-¿Y Nyrai podría cambiar de nombre?-Cuestionó Meribeth.
-Yo podría darles mi apellido a los tres. Así las sospechas serán menores.
-Pero, ¡conozcámonos!-De repente, todos observaron a la pecosa que por fin se hizo escuchar. Change arqueó las cejas contrariado antes de sonreír con una tranquilidad pasmosa. Entendía perfectamente el repentino agobio de la joven. Él no era nadie para meterse en su vida después de todo. Solo era una misión que había investigado a fondo desde que aquellos dos villanos a los que había arrestado llegaron a Inverness. Suspiró.
-Muy bien. Puliremos el plan.-Asintió.-Consúltalo con la almohada y con tu hijo. Nos veremos mañana para un café y definiremos que hacer, ¿te parece?-Se acercó para decir aquello susurrante demasiado cerca de su oído. Megan se separó bruscamente, ¿qué le pasaba a ese hombre con las distancias prudenciales?
-De acuerdo pero le advierto que lo más probable es que desestimemos esa idea.-Soltó sin más arrugando la nariz un tanto cohibida. Al fondo Meri rió un poquito. Hacía días que no se reía pero sobre todo, que no veía a su hermana nerviosa por la presencia de nadie…
Y esa noche cuando Megan llamó a la puerta del dormitorio de su sobrino que ahora compartía con su hijo, rezó para que a él le pareciese una idea tan horrible como a ella.
-Cielo, ¿estás durmiendo?-Al levantar su vista de algo que hacía con una libreta y un lápiz y los cascos puesto con su música, Daiki frunció el ceño molesto, precisamente, con su interrupción. Megan suspiró derrotada.- ¿Aun estás enfadado conmigo?-Le quitó los cascos a su hijo que estaba solo en la habitación. Él resopló agobiado.
-Te he dicho que no.-Soltó.
-¿Y por qué tu cara y esa respuesta no me dicen lo mismo?-Daiki, hastiado, suspiró.-Oye, quizás no me he explicado bien en estos días desde que no están los abuelos y sé que a veces parece que no pienso en ti pero lo hago a cada momento hijo es solo que, aun me cuesta asimilar muchas cosas. Sé que no es excusa por lo tanto…, lo siento mucho. Muchísimo. Sé que tu padre habría resuelto casa situación de otro modo. Posiblemente,-Megan contuvo el aliento,-mejor que yo pero…
-¿Por qué me gritaste así ese día?-Preguntó de repente el pecoso interrumpiendo a su madre. La pelirroja pensó a qué se refería exactamente hasta que dio con el momento en el que esos dos habían interferido en el trabajo de Change.
-Porque no puedes pretender enfrentarte a un villano de ese calibre con tu edad y por supuesto porque es ilegal usar tu quirk contra cualquiera si no eres un héroe. ¿Acaso tienes el título?-Megan se agachó intentando que su testarudo hijo le mirase a la cara.
-No,-se cruzó de brazos,-no lo tengo. Aun.
-¿Aún?-Megan arqueó las cejas espantada ante su respuesta.- ¿No querrás ser un héroe algún día verdad? No podría con ello Daiki, lo sabes.-Insistió tumbándose boca arriba sobre el colchón.
-No seré un debilucho como papá.-Respondió sorprendiendo a su madre que le miró como si estuviese hablando con otra persona.-Estudiaré, entrenaré, iré a una academia de héroes y me esforzaré al máximo.
-No voy a dejar que seas un héroe, Daiki. Ya lo hablamos hace tiempo. Tienes que entenderme.-Cuando ella vio que iba enserio, se incorporó de nuevo y arrugó la nariz circunspecta.-No puedo perderte a ti también.
-Pero entonces, ¿quién te protegerá? ¿Y si te pasa algo?-Mencionó de repente, angustiado. La pecosa sintió un vuelco en el alma.-Ese día, los villanos, venían a por ti.-La propia impotencia o la idea de perderla, le hicieron llorar. En ese momento, Megan reaccionó abrazándole con todas sus fuerzas. Su hijo temblaba y al notarlo, su corazón se contrajo.-Solo quería salvarte…-Negó escondido en ella. Las esferas de Megan, abiertas por todo lo que su hijo estaba soltando por la boca y por su cuerpo en una vorágine de emociones, frenaron sus instintos sobreprotectores unos segundos. Y en ese momento, recordó las palabras de su padre en aquella sala de estar.
Ella no podía, para colmo, por mucho que le pesase, destruir los sueños de su hijo quién solo pensaba en ella y en su bienestar. Estaba siendo responsable demasiado pronto. Se parecía a él demasiado pronto…
Se mordió el labio.
-¿Cómo puedes decir que no seré capaz de protegerme o de cuidaros?-Le apartó y le quitó las lágrimas de sus ojos con una sonrisa.-No tendré un quirk pero soy madre y ni te imaginas lo que podría llegar a hacer por ti o por Nyrai…
-Pero…, entonces, ¿quién cuida de ti?-Daiki arrugó la nariz contrariado en un gesto que le recordó tanto al amor de su vida que tuvo que negar sutilmente para quitarse de la cabeza la idea de que fuese él quien en realidad le hablaba.
-¿Y no hay otra manera de cuidarme?-El pequeño movió el rostro de un lado a otro verificando lo decidido que estaba a seguir con su camino. Y en ese instante, la voz de All Might llenó por completo su memoria…
"Los héroes corren hacia el peligro sin importar qué solo por hacer felices a los suyos y por proteger lo que más aman…".
-Sin importar qué…-Murmuró en voz alta para sí pero Daiki la observó confuso con aquella frase.
-¿Me dejarás?-Esperanzado con la nueva sonrisa de su madre que suspiró totalmente rendida con la lucha contra su hijo, el pecoso sintió que quizás habría conseguido hacerle cambiar de opinión.
-No sé si serás la luz del mundo algún día,-fijó sus ojos en él revolviéndole el pelo,-pero estoy segura de que siempre serás la mía vaya donde vaya.-Eso significaba un sí. Daiki estaba convencido de ello así que, esbozó la sonrisa más bonita del mundo. Esa que se parecía tanto a la de su padre.
-¡Genial!-Alzó la voz celebrando la victoria con un puño al cielo.
-E imagino que querrás ser el mejor de todos, ¿cierto?-El pequeño asintió a toda prisa.-Pues la mejor academia de este país está en Londres así que, me temo que tendremos que aceptar la propuesta de Change.
-¿Qué propuesta?-Daiki la observó intrigado y ella chistó. Finalmente aquel completo desconocido se saldría con la suya porque sí. En ese momento, la pelirroja fue sincera con su hijo y le contó todo lo que habían estado hablando con aquel héroe y con su familia.
-En principio me negué.-Confesó.-Pero admito, que hasta que no tengas una licencia o algo parecido, por desgracia, mis manos son poco útiles contra los villanos.
-Eso significa…,-Daiki pensativo, tenía algunas preguntas que hacer al respecto,-¿qué nuestra nueva familia será ese héroe?-Megan abrió los ojos ligeramente contrariada solo de imaginar que su hijo pensaba que estaba sustituyendo a su padre por otro.
-Por supuesto que no.-Negó.-Solo significará que para los villanos, será más complicado dar con nosotros así. Estaremos más protegidos y seguros y tus tías también.-Sonrió.-Ya te he dicho que no me hace ninguna gracia…
-¿Y si él es también un villano?-Se llevó una mano al mentón y la pecosa amplió su sonrisa hacia un lado al ver las conjeturas tan complejas que era capaz de hacer su hijo a esa edad.
-No creo que sea un villano cuando esa tarde vino a ayudarnos a pesar de que casi nos deja sin casa.-Rió.-Al parecer es uno de los mejores héroes de Londres. Podrá echarte una mano con eso de su misión. Aunque no sé si tanta fama nos ayudará pero al menos…
-Estaremos más seguros.-Terminó la frase por ella. Aun así, Shinto arrugó el ceño desconfiado.-Pero de todas formas, le vigilaré de cerca.
-No me cabe duda…-Suspiró su madre divertida levantándose de la cama.-Bien, en ese caso, hablaré con Nyrai y si está de acuerdo, mañana contactaré con él y le diré cuál es nuestra decisión.-Daiki asintió. Que su progenitora siempre hubiese sido así de sincera y confiase tanto en él le había resultado sin duda, una ventaja a lo largo de su vida para todo.
Y por eso, cuando sintió que esta vez las dudas se le escapaban de las manos, necesitó confiar en ella igual.
-Oye mamá,-llamó su atención,-cuando la tía Meri use su quirk… ¿Archie también me olvidará?-Al oírle, Megan encogió la nariz desconcertada unos segundos intentando dar con el niño del que hablaba su hijo.
-¿Te refieres a Archie Green? ¿Ese niño de tu clase?-Daiki asintió.
-Es el único amigo que tengo y no me gustaría que no se acordase de mí.
-Sabes que si te vuelve a ver, ¿sabrá quién eres sin problema? El quirk de la tía tiene esa "debilidad".-Shinto afirmó con el rostro.
-Pero si nos vamos a Londres, sería muy difícil volverle a ver, ¿no?-Megan torció el gesto preocupado. Él tenía razón. Suspiró.
-De acuerdo, hablaré con ella.
El día en que la familia Kent se despidió para quizás, demasiado tiempo, Nyrai sintió que se le encogía su pequeño corazoncito. Era como dejar atrás otra buena posible vida para seguir huyendo hacia lo que parecía ser la última opción. Se preguntó si el plan resultaría o si las cosas se podrían complicar más. Después de todo, ella no había aceptado cambiar el apellido de su querido padre por otro desconocido ni aunque significase la máxima protección del mundo. Era lo único que le quedaba de sus padres, su horrible color de pelo y aquella parte tras su nombre.
-Oye, Nyrai, nos volveremos a ver, ¿cierto?-Al escuchar la voz de Archie a su lado, volvió el rostro hacia él y sonrió un poquito.
-Espero que sí.-El muchacho le tendió una mano y ella la estrechó.
-Ha sido un placer.-Con aquellos aires de Don Juan, Nyrai suspiró despidiéndose de él antes de subirse al coche donde los tres junto con Change y Sight se encaminaron hacia la estación de tren.
Y cuando se sentó en el mullido sillón observó, mientras viajaban hacia su nueva ciudad, las bonitas tierras altas y sus campos verdes y húmedos. Pensó que a su madre le habría encantado regresar a ese lugar. Le habría dicho que su pelo contrastaba tanto con aquellos colores que sería muy fácil encontrarla.
Suspiró nostálgica. Les echaba de menos. Tanto o más que Daiki a su padre pues él, aún conservaba a su tía y su infinita sonrisa. Ella, por desgracia, no se tenía nada más que a sí misma. Confiaba en que allí, en aquella nueva vida que le esperaba, el odio y el rencor que no había manifestado en ningún momento pero que lo percibía aferrado a su corazón hacia aquellos villanos que se lo habían arrebatado todo, se esfumase al menos un poquito para poder ser más feliz.
Tal vez con el tiempo, todo volviese a la normalidad…
"Fin del Flash Back"
Tras oír todo por lo que había pasado aquella familia, Enji suspiró interiormente. Desde luego no había tenido que ser fácil lidiar con aquellos problemas sin ser héroes profesionales cerca de ellos. Depender, en cierta forma del resto, nunca lo había considerado algo positivo en su opinión.
En cuanto Meri tragó el trozo de galleta que se había llevado a la boca, continuó hablando.
-Con el paso de los meses y de los años, todo pareció estabilizarse. No hubo otro incidente relacionado con esos villanos así que, pensamos que el plan había funcionado. Mi hermana se registró en Londres con un nuevo nombre: Alana Smith. Se tiñó el pelo de otro color y empezó a llevar una vida sencilla con los niños en el centro de la ciudad. Desde entonces se ha dedicado a la cirugía pero, sin destacar. Estaba claro que no podía abandonar su afición con tanta facilidad.-Sonrió Meri.-Al principio vivía en un pequeño apartamento como testigo protegida pero, hubo un momento en el que cambió de vivienda para estar con él.
-¿Con él?-Enji frunció el ceño confuso. La morena sonrió y asintió.
-Hace algunos años que vive con Jack Smith o también conocido como Change.-Susurró.-Al parecer, redescubrió el amor de alguna forma.-Esa idea hizo que Endeavor torciese la expresión. Siempre había pensado que Megan solo estaría el resto de su vida con Shinto así que, oír que ahora vivía con otro hombre le contrariaba y a la vez, por esos motivos tan suyos que nunca expresó con claridad, le molestaba.
-Eso no tiene sentido.
-Yo tampoco lo creía hasta que les vi. Después de todo sigue siendo una mujer joven y guapa que se puede permitir cualquier cosa.-Sonrió la joven pícaramente al ver la nariz arrugada del héroe, conteniendo su enfado con aquella última información.-Y ahora, dime, sé que eres Endeavor, el héroe número uno de Japón. Te reconocí desde el primer momento en el que te vi. Nunca te gustaron las bodas.-Bromeó y Enji gruñó.- ¿Por qué estás aquí buscando a mi hermana, exactamente?
En ese instante, Todoroki sacó el dispositivo que llevaba con él y se lo mostró. Beth lo observó llena de curiosidad al cogerlo entre sus dedos. Lo analizó pero no supo decir exactamente qué era.
-Es un mensaje de Daiki Shinto para su familia.-Expresó circunspecto el héroe resolviendo las dudas de la joven.-Sus últimas palabras.-Al escucharle, Meribeth sintió que se le detenía el corazón momentáneamente. Alzó sus ojos sorprendidos totalmente, anonadada. Ese detalle no se lo esperaba.-Lo guardó para que aquella joven a la que secuestraron se lo diese a Megan cuando la liberasen pero…, al final, no resultó así. Con los años, por desgracia, ha llegado a mis manos.-La pecosa tembló. Entrecerró los labios y, aunque no sabía de qué estaba hablando con claridad, asintió sin pensárselo.-He venido a buscar a Megan porque mi misión es dárselo y porque debe saber que la policía y algunos héroes han descubierto,-pensó en Hawks y en la forma en la que se estaba jugando el cuello,-que puede que él no muriese hace nueve años. Puede que solo le borrasen la memoria y lo torturasen de tal manera que ahora, en contra de su voluntad o de alguna forma que desconocemos, haya accedido a trabajar con ellos.
-Si eso es así…-Expresó la joven intentando comprender todo aquel amasijo inesperado de información.
-Ella debe saberlo,-siguió con su oración,-y debe saber que están haciendo todo lo posible por encontrarle y que la necesitan. Es la única persona que podría revertir el efecto de ese quirk de alguna forma. Ha trabajado investigando ese tipo de asuntos así que, todos confían en que vuelva a Japón para salvarle. Meribeth entrecerró sus labios y, durante un corto periodo de tiempo se mantuvo en silencio analizando e intentando asumir cada una de las palabras de aquel héroe que había aparecido de la nada en sus vidas.
-¿Regresar?-Enji asintió.- ¿Y si no dais con él?-Preguntó eso que se esperaba.- ¿Y si todo eso que pensáis o esa hipótesis que manejáis, no es cierta? Soy periodista y puedo poner la mano en el fuego cuando digo que el sesenta por ciento de ellas no suelen cumplirse si no es un caso típico.-Se llevó un mechón de pelo tras la oreja.-No puedo dejar que mi hermana vuelva a Tokyo para llorar su ausencia una vez más.
-Es cierto. Puede que él no esté vivo. Que lo más probable dadas las circunstancias es que sea algún discípulo suyo capaz de crear las mismas cosas que él pero, tengo…-empezó a hablar cuando se dio cuenta de que no podía mencionar palabra alguna de la misión de Hawks,-…una corazonada.-Aquella cursilería fue lo primero que se le ocurrió y enseguida se arrepintió de haberlo dicho.-Creo firmemente,-continuó obviando lo último que había mencionado,-que él está vivo. Sé que lo está.
La seguridad de Endeavor abrumó a Meribeth.
-Puede que sea así, pero aunque digas eso…, mi hermana empezó de cero y ahora es muy feliz. ¿Cómo voy a estropear eso cuando solo existe un treinta por ciento de que Shinto esté vivo, tal vez? No me lo perdonaría jamás si saliese mal.
-No tendrás que hacerlo tú, yo he venido hasta aquí para eso.-Meri contuvo el aliento antes de morderse el labio nerviosa.
-¿Y estás seguro de querer hacerlo?-Insistió en todas aquellas dudas que la asaltaban.
-Si existe la posibilidad de salvar al idiota de Shinto después de tanto tiempo, no me iré de aquí sin ella. Me da igual lo que sienta por ese hombre, estoy convencido de que nada ni nadie superaría a ese imbécil.-Refunfuñó contrariando a Meribeth con sus palabras insultantes hacia el que un día fue su cuñado.-Además, si eso es cierto, aún está casada con él. Si regresa, debería de deshacer esos lazos antes de seguir en Londres con su vida y con ese hombre.-El tono un tanto despectivo que usó con Change le hicieron saber a la pecosa que no se rendiría con facilidad.
Después de todo, Daiki era el amor más fuerte e irrompible que Megan había sentido jamás. Estaba segura de que, a pesar de lo que pudiese sentir por Jack, si Endeavor llegaba hablando de la posible vuelta a la vida de Daiki, ella lo dejaría todo sin dudar por él aunque fuese el mayor error del mundo. Así que, tomar la decisión de contarle donde estaba exactamente su hermana en aquella enorme ciudad, era terriblemente complicado. Sobre todo, sabiendo cuáles eran los motivos y cuáles podrían ser las posibles consecuencias.
-Escuche señorita Kent…
-Meri,-le corrigió,-hace mucho tiempo que no uso ese apellido.
-Meri,-rectificó,-comprendo su inseguridad pero no me rendiré.-Reafirmó.-Soy un héroe y cumplo con todas las misiones sea cuál sea su importancia. Y este es un asunto de prioridad ya no solo por ella sino también por su hijo. Tiene que comprender que existe una posibilidad de que su padre esté vivo. Ya tiene la edad suficiente como para conocer la verdad. Pero sobre todo, tiene el derecho de saberlo.
En ese aspecto, Enji tenía razón. Podía obviar la información quizás para no hacerle daño a su hermana pero a su sobrino no. Esa opción era totalmente ineludible. Daiki tenía que saber que había una posibilidad de que su padre estuviese vivo para tomar, de esa forma, una decisión sobre lo que quisiera hacer. Principalmente ahora que se encontraba trabajando en su sueño de ser un héroe, tan exponencialmente.
Así que, finalmente, sin poder evadirlo, la muchacha tuvo que asentir. No había otra solución. Tenía que llevar a Todoroki hasta su hermana a pesar de las consecuencias tan terribles que posiblemente tendría esa situación.
-Está bien.-Asintió.-Te llevaré con ella. Saldremos mañana.-Indicó levantándose del sofá y recogiendo la bandeja con los dulces sobrantes y las tazas vacías.-Pero, solo haré eso. Si quieres darle toda esa información, lo harás tú solo exclusivamente.
-Ya venía preparado para ello…-Confirmó Enji dibujando media sonrisa.
Esa noche, en Londres, cuando Megan se sentó sobre la cama, sintió un fuerte vuelco en el corazón sin saber por qué. Contrariada, se llevó una mano al pecho pensativa. ¿Qué había sido aquello?
-¿Estás bien?-De pronto la voz de Jack la sacó de sus pensamientos y ella, que sintió que sus pulsaciones regresaban a la normalidad, asintió.
-Sí.-Sonrió tranquilizándole mientras se quitaba los pendientes de brillantes. Él se conformó con su escueta respuesta como siempre hacía.
-No puedo creer que después de meses, aún se sepa nada de ese insólito descubrimiento.-Habló el rubio quitándose la chaqueta y deshaciendo el nudo de la corbata.-Pero, si los villanos vuelven a usarlo en algún momento en cualquier parte del mundo, las cosas acabaran mucho peor de lo que todos creen.-Megan suspiró deshaciendo las hebillas de sus tacones.
-Claro que se sabrán muchas cosas.-Siguió ella.-Es solo que no interesa, como siempre, que los demás lo sepan.
-¿Y de qué crees que estará compuesto? No debe de ser sencillo hacer algo así.-Los ojos verdosos de Jack se fijaron en los suyos mientras cambiaba su pantalón de vestir por un buen pijama calentito de invierno.
-No lo sé. Habría que analizarlo.-Megan se quitó el vestido.-Pero si es posible mejorar un quirk o incluso con más tiempo y muy buenos recursos, crearlo, supongo que también era posible que fuesen capaces de encontrar la fórmula para eliminarlo.-Se llevó un mechón de pelo negro como el carbón tras la oreja apartando los cojines de la cama.-Sea como sea, lo importante después de todo es que eso se resolvió.
-Pues el presidente teme una amenaza parecida en el país. Últimamente están llegando demasiadas cargas de contrabando de países asiáticos.
-Cuando no existe nadie que sobresalga entre los héroes, es normal que las actividades del crimen organizado sean más incipientes.-Megan no lo quería reconocer pero estaba al tanto de algunos asuntos relacionados con Japón. A pesar de que había necesitado evitarlos a toda costa durante años, ahora parecía querer todo lo contrario y la pérdida de All Might fue un asunto más mundial de lo que nadie había pensado jamás. Las noticias sobre su retirada volaban sobre todo en Internet, y ella pensó que tal vez había elegido por fin a alguien que lo reemplazase en algún momento de su vida…
-Megan…,-de repente, la pecosa notó un beso en su hombro derecho y unas manos recorriendo su cuerpo semidesnudo tras ella,-¿te…, apetece probar…?-Le susurró al oído para devorarle el cuello después. La joven soltó un gemido de entre sus labios y tironeó de su pelo revuelto. Cerró los ojos y sin querer, como llevaba haciendo su mente durante muchísimo más tiempo del que imaginaba, aquellas manos que le desbrocharon el sujetador, lo deslizaron por sus hombros con prisas y le acariciaron con firmeza, volaron hacia otra época.
Jack la volvió sobre sus pies y ambos, empezaron a besarse como si la vida les fuese en ello. Aun con los párpados bajados, Megan tiró de la camisa blanca del hombre con el que ahora compartía su vida hasta quitársela por completo y él, la tumbó sobre la cama deslizando sus medias negras por sus piernas con tiento y paciencia a la vez que su lengua se perdía en cada resquicio de su tibia y clara piel. Y gimió aún más alto cuando sus dedos, además de su boca, se intentaron en su húmeda feminidad invadiendo cada resquicio de ella sin control.
Sin dejar de suspirar, bajo aquella maravillosa tortura, Megan arqueó la espalda, agarró con energía las sábanas sobre las que estaba tumbada y se mordió el labio con fuerza hasta que notó que aquellos dedos, se convertían en algo más duro, caliente y vibrante. Sin pensarlo, abrió aún más las piernas y subió las manos por la espalda del hombre que la hacía sentir en el cielo pero que, sin embargo, no era…, él…
Pasada un poco la media noche y mientras intentaba dormir de alguna manera sin conseguirlo, Megan se incorporó sobre la cama en la que Jack le daba la espalda mientras dormía como un niño. Suspiró rendida revolviéndose el pelo oscuro como la noche. No comprendía porque no podía dejar de pensar en él últimamente con tantísima frecuencia. Desde luego, siempre se había acordado de él. Cada día había algo que le recordaba a Shinto pero ahora, estaba extrapolándose desde hacía demasiado tiempo a pensar en sus manos cuando se acostaba con Jack. Se mordió el labio y resopló creyendo que tenía más o menos superado algo que al parecer no se acercaba ni de lejos a esa idea. Tenía que parar esa forma de pensar cuanto antes o acabaría volviéndose loca. Era consciente de que le echaba de menos más que a cualquiera pero no sabía porque no dejaba de soñar con él en los últimos meses después de tanto tiempo. Aun sin ropa, la joven se colocó su lencería y la camisa del héroe que estaba por allí tirada sobre la alfombra. Se colocó una buena bata de pelo y con sus pies encalcetinados, ahora, se deslizó por la casa y bajó las escaleras hasta llegar a la planta baja tenuemente iluminada.
Sonrió al ver a su hijo al fondo de la estancia de espaldas hacerse un sándwich en la cocina. Atravesó la sala de estar y el comedor hasta llegar a aquel lugar.
-Habéis llegado un poco tarde, ¿no?-Sigilosa como un gato, Megan asustó a su primogénito que dio un botecito sobre sí mismo. Él se volvió hacia ella sonriente dándole un buen mordisco al pan apoyándose sobre la encimera.
-Ha sido complicado salir de allí. Más de lo que pensábamos.
-Ya…,-sonrió Megan de medio lado subida a uno de los taburetes de la bonita isla blanca como la nieve,-seguro…
-Es verdad. Si hubiese sido de otra manera te lo diría, enserio.-Pero la pecosa arqueó las cejas incrédula.-Te lo prometo.-Insistió el muchacho. Su madre amplió la línea curva de sus labios asintiendo. A pesar de que no estaba muy segura, debía de confiar en él.
-¿Y Nyrai?
-Ha cantado tanto que se ha ido a la cama sin dudar. Creo que no volverá a hablar en un mes.-Rió.- ¿Y tú cena importante?
-Un auténtico aburrimiento.-Megan apoyó la mejilla sobre la palma de la mano derecha.-Lo peor es que mañana tenemos otra antes de las "vacaciones".-Gestualizó las comillas volviendo de nuevo a la misma posición.
-No vayas, no creo que a Jack le moleste. Quédate en casa con un buen vino y algo de música. Eso te encanta.-Su hijo la conocía a la perfección y, en ese instante, en los que sus ojos se fijaban en él, se dio cuenta de que cada día que pasaba, Daiki se parecía a su padre físicamente más y más. A excepción de sus ojos y por supuesto, sus pecas.
-No es tan fácil.-Susurró con un tono de voz distinto. Uno ausente y cargado de nostalgia. En ese instante, Daiki arrugó la nariz sospechoso.
-¿Qué te pasa?-Inquirió sin pensárselo dos veces.
-¿A mí?-La de ojos azulados le miró, de repente, sin entender a qué venía esa pregunta.-Nada. ¿Por qué lo dices?
-Me parece estupendo que utilices esa respuesta con él pero yo soy tu hijo,-le dio otro mordisco al sándwich,-no puedes engañarme y darme mal ejemplo.-La señaló bromeando. Ella suspiró rendida.
-No es nada importante en realidad cielo, es solo que…,-se mordió el labio ligeramente,-últimamente pienso en tu padre con mucha más frecuencia de la habitual.-Al oírla el rostro sonriente de Daiki se esfumó.-Y tengo la sensación de que de algún modo enturbia mi relación con Jack.
-Bueno…, es lógico que le eches de menos.-El menor intentó apoyarla a toda costa.-Y si crees que es así, solo deja que se esfume un poco más aunque sea complicado.-Que alguien como él le dijese eso le advertía lo mucho que había crecido y madurado su pequeño.-No se trata de apartar sus recuerdos pero intenta pensar en el momento que estés viviendo y ya está. Disfrutando de él.
Megan sonrió. Su hijo tenía razón. Debía de disfrutar más y pensar un poco menos.
-Es un gran consejo.-Asintió siendo testigo del pequeño silencio que se alzó entre ambos en el que sin duda, la sonrisa de Daiki Shinto viajaba por sus mentes recordándoles momentos excepcionales de sus vidas hacia años. Hasta que ella, consideró que debía de regresar al mundo de la realidad cuanto antes.- ¿Y qué tal te va…, con esa chica?-El pecoso se acabó su recena, cogió un vaso y lo llenó con agua.
-¿Qué chica?-Preguntó intentando escabullirse de aquellas preguntas.
-Esa joven de pelo castaño y ojos miel…, como era…-Dejó en el aire la frase imaginando que él la acabaría sin pensárselo.
-Rachel.-La nombró y enseguida, detuvo sus quehaceres. Sus mejillas se tiñeron un poco. Había caído en la trampa como un principiante.
-¡Rachel!-Sonrió su madre feliz y él, sintió un vuelco en el corazón.- ¿Cuándo vas a presentármela? ¿Quieres invitarla el sábado a cenar en casa?-Se abalanzó sobre la isla y él retrocedió hacia atrás con el rostro descompuesto.
-No tengo por qué hacer nada de eso. No hay nada raro. Solo somos amigos.
-Si me mientes me darás mal ejemplo y confío ciegamente en ti.-Rió Megan torturando a su pobre hijo adolescente.
-Ni hablar.-Negó.-No confesaré un delito que no he cometido y que no es cierto.-La miró a los ojos con una sonrisa relajándose un poco con la conversación. Tenía claro que si le veía tenso, seguiría insistiendo hasta la saciedad.
-¡Oh vamos! Siempre traes a Archie, una chica es lo que me interesa de verdad.-Susurró divertida llenando su mirada de picardía.
-Eso le va a doler.-Rió Daiki pensando en su amigo y las constantes insinuaciones sobre su madre que le hacía cada vez que la veía.-Se lo pienso decir.-Caminó alejándose de la cocina.
-¡Ni se te ocurra!-Megan le alzó la voz en susurro y él negó sin omitir la amplia línea curva de sus labios.
-¡Buenas noches Alana Smith!-Ironizó y ella, suspiro sintiendo que había recobrado un poco, el sentido común tras aquella conversación.
Sin embargo, en cuanto llegó a su dormitorio y se sentó sobre la cama en la penumbra, Daiki observó de reojo su teléfono móvil. Lo cogió y por algún haz de sus impulsos buscó el chat en el que alguna vez había hablado con ella. Lo revisó. La mayoría de sus cortas conversaciones estaban relacionadas con la academia o los estudios. En ese momento, soltó un largo suspiro y se revolvió el pelo nervioso.
-Mi madre es una mujer malvada…-Sonrió escribiendo, por primera vez de forma intencionada y no académica, un mensaje a la castaña.
"¿Todo bien en casa? El concierto ha estado genial. Prometo practicar la última canción para que no te rías de mí la próxima vez. Cuídate la garganta."
Tras pensárselo unos segundos le dio a enviar. Agachó el rostro y una parte de él le avisó de lo idiota que era por escribirle aquellas tonterías tan tarde. Posiblemente estaría durmiendo y la habría molestado sin necesidad.
Resoplando y pensativo se puso el pijama cuando vio que la pantalla se encendía.
"Sin duda impresionante. Ya tengo ganas de escucharte solo de pensarlo. Intentaré no cantar tan alto en el siguiente aunque alguien me tendrá que controlar jaja. Llegué a la hora prevista. Gracias por acompañarme".
En la otra punta de la ciudad, roja como un tomate, Rachel releía el mensaje que le había mandado una y otra vez sin poder creerse lo que acababa de hacer y cuando le vio que escribía, se desconectó a toda prisa para que él no sintiese que estaba esperando ansiosa su respuesta.
"No me las des, Nyrai también hizo su parte del trabajo. Ven a casa un día en ese caso. Descansa, Rachel."
El color rojo se transformó en fuego y vapor cuando leyó su respuesta. Estaba loca o acababa ¿de invitarla a su casa? El corazón le latía a mil por hora esperando que ese arranque de cercanía por su parte no significase, un sueño repentino…
