Capitulo XXVI
SasuHina.
Temas fuertes/Infidelidad.
Uso de OoC/ História corta/Capítulos cortos.
Ningún personaje me pertenece todos son creación de Kishimoto yo solo los utilizo para darle vida a esta historia.
Y entonces pasa, que en cualquier día de invierno te topas de frente con la melancolía, y te da por mirar al cielo, por perderte en el, hasta sentir que estás allá, arriba, siendo nube o llovizna.
Efrén Gutiérrez
Luego de casi 14 años, Sakura cumpliría su sueño, después de todo casarse era su anhelo más grande. Si, bien el único que faltaba en aquella formula era Sasuke, al único ser que había amado con el alma.
"Sasuke" lo llamo desde su corazón, esperando que nadie pudiera oírla.
Aún después de tantos años recordaba las promesas de aquel azabache con las cuáles había logrado convencerla de desistir a su deseo, diciéndole que su relación, no necesitaba de un papel estúpido, que indicara que ambos se pertenecían pues mientras el amor estuviera vigente nada podría separarlos, y si bien aun ella sentía amor, aquella relación no era mas que un vago recuerdo. Inconscientemente apretó sus puños pues no lograba entender como aquel que siempre manifestó que el matrimonio era una estupidez, estuviera próximo a casarse.
"Se casara con Hinata" a su mente vino el recuerdo de la peliazul, irónicamente la recordó en el día de su boda con las mejillas sonrojadas al instante en que Ino le recordaba lo que sucedería esa noche, una sonrisa nostálgica se dibujo en sus labios al recordar su genuina vergüenza.
Pero de inmediato sacudió su cabeza pues no tenía derecho de conservar recuerdos de aquella mujer a la cual le había arrebatado su felicidad, a la misma que había hecho llorar con su traición, de la misma que muchas veces se había burlado mantenido a su esposo entre sus piernas.
Ahora esa misma chica había logrado cautivar el frío corazón de Sasuke, luego de una misión en conjunto.
Uchiha Sasuke su amor más grande, aquel por el cual había recorrido todo el mundo ninja con el único propósito de rescatarlo de aquella obscuridad que lo envolvía, dejando de lado su amor infantil, por que aunque fuera difícil de creer en ese momento, incluso había considerado en aceptar los sentimientos del rubio.
Y de haberlo hecho quizás hoy las cosas hubieran sido diferentes, ella quizás hubiera triunfado por sus propios méritos sin la necesidad de meterse a la cama del Hokage, Naruto jamás hubiera traicionado a su mejor amigo, a su hermano, pero ya era demasiado tarde para arrepentimientos.
—luce, muy linda Sakura-san— ella lo sabía, así que no agradeció el cumplido.
—supongo que el Hokage, debe estar feliz por unirse a usted— volvió hablar aquella joven mujer, ante aquel comentario Sakura rodo los ojos tenía ganas de gritarle de decirle que se largara que no necesitaba sus estúpidos cumplidos, pero se detuvo después de todo aquella joven solo intentaba hacer su trabajo, aquel que tradicionalmente hacia una madre o amiga y en su caso ninguna quiso ir en su ayuda.
—Eso espero—respondió tosca, en verdad no deseaba hablar, además que podría decirle después de todo era notorio que todo aquello era una farsa, solo un matrimonio ventajoso.
Suspiro profundamente, mientras volvía a relajarse permitiendo que sus ayudantes terminaran por alistarla, pero aun con aquella habitación repleta de mujeres, se sentía sola, no había nadie realmente importante acompañándola.
Ya no había nadie en toda la aldea que pudiera verla con respeto a excepción de su preciada hija, Sarada aquella dulce niña que había dejado a su suerte, y no es que tuviera excusa en verdad no la tenia ella a diferencia de Sasuke, ella había crecido con ese lazo protector que sus progenitores le habían brindado, sin embargo siguió siendo una mujer egoísta que solo se había limitado a conseguir sus propias metas olvidándose que en casa aguardaba un pequeño ser que aun dependía de ella.
—Sakura-san ¿se encuentra bien?— ante la actitud dispersa de la pelirrosa, la joven a cargo intento cuestionar después de todo su comportamiento no era el adecuado para una mujer próxima a casarse.
—Si, lo estoy— aun intentando a toda costa retener sus lagrimas, una logro escapar pero rápidamente fue limpiada.
Miro a su alrededor, cada hermoso y pequeño detalle la cautivo, así que por un mínimo instante se permitió creer que todo era por ella, intentando nuevamente ocultar su realidad.
Así que se levantó y se giro sutilmente solo para admirar como aquel hermoso kimono que portaba giraba a su mismo ritmo, se perdió un instante al percatarse de cada detalle, y aunque no había sido hecho especialmente para ella, ni a su perfecta medida, ni a su gusto le pareció bello.
—señora Haruno, el Hokage espera por usted—una mujer bastante mayor la llamo, y aunque no lo dijera para la pelirrosa fue evidente el repudio que sentía hacia ella.
Sakura sabia de sobra que a partir de ese día debía esforzarse al doble para demostrar que incluso viniendo de un clan menor y sin demasiado prestigio tenia en potencial para la esposa de Naruto, que ella Sakura Haruno tenia el potencial para guiar a Honoka desde su hogar dándole apoyo al hombre que se convertiría en su esposo por toda la eternidad.
—iré en seguida— hablo firme, no permitiría que una simple mujer le arrebatara la poca confianza que tenia.
Así que abrió la puerta lentamente con la esperanza de que Naruto estuviera ahí esperándola, aguardando por ella, como un futuro esposo lo haría, lleno de nerviosismo, temeroso por aquel paso que ambos darían. Pero eso no sucedió, así que aunque su corazón le doliera sabia que debía continuar ignorando por completo las miradas llenas de lastima por aquellas que podían palpar su sentir aunque se esforzara por no dejar que ninguno de sus sentimientos se escapara.
Al percatarse de su realidad comenzó a caminar, completamente sola, sin nadie que pudiera animarla ,o quizás para desearle felicidad una que sabia no era merecedora y que jamás sentiría a lado de un hombre que no amada.
Para calmar un poco aquel dolor coloco sus manos en su pecho, en un susurro rogo al cielo de aquello que estaba apunto de hacer la beneficiara, que todo lo perdido se le recompensara, pero no podía engañarse, aquello seria difícil sobre todo porque Naruto ya no estaba más en sus manos.
1...2...3 pasos.
— La novia, esta aquí— anunciaron, Sakura siguió caminando atenta de cada movimiento de su futuro esposo.
A lo lejos vio a Naruto sosteniendo un pergamino entre sus manos. El rubio no se había dignado a verla e inclusive había pedido que la ceremonia fuera lo mas rápida posible, pues él debía volver a sus deberes y aunque fingió no escuchar aquello realmente le lastimo, si estaba consiente se había equivocado, había cometido un gran pecado, pero lo que realmente le molestaba es que parecía que solamente ella estaba pagando las consecutivas.
Por mas que intento quiso encontrar un rastro de aquel chico de 16 años, hiperactivo, sonriente, aquel que estaba locamente enamorado de ella, que incluso era capaz de dejar todo de lado por ir a su auxilio, pero no pudo de aquellos días no quedaban mas que recuerdos que atesoraba en su corazón.
Y aunque busco con esmero la mirada azul del rubio pero este jamás se dignó a voltear, se mantuvo ahí estático, como si esperara que todo terminara pronto como si estuviera por cumplir una mas de sus obligaciones.
Con cada paso que daba podía percatarse de lo simple que era todo aquello, sin adornos extras ni pequeños detalles que la hicieran recordar que aquello era por ella, por su boda una que seria la primera y esperaba que la ultima. Pero aun así quiso sentirse dichosa como si de un costoso regalo se tratara, pero por más que lo intentaba no lograba sentirse bendecida, aun después de forjar su destino a través del dolor ajeno.
Sarada.
Pudo verla, vestida con un discreto pero elegante vestido portando el símbolo uchiha en el hombro, con orgullo , con un hermoso brillo en sus negros ojos y un sonrojo bastante evidente, guiada por la curiosidad giro levemente sus orbes solo para encontrarse con aquel que lograba aquellos sentimientos en su hija.
Boruto Uzumaki.
Lo identifico enseguida, portando un traje tipo smoking negro demasiado elegante para su edad, con la mirada perdida sosteniendo de la mano a su pequeña hermana Himawari, de inmediato volvió su mirada hacia el frente a ella no podía mirarla sin derrumbarse recordó sus lagrimas amargas cuando en un momento de arrebato había declarado que su padre se casaría con ella, inclusive atreviéndose a besarlo y con ello arrebatándole las esperanzas de tener a su familia de vuelta.
8..9... y 10.
Termino por contar y aunque el camino era relativamente corto le pareció largo, sobre todo por las miradas llenas de repudio del consejo quien manejaba a la aldea a su antojo usando siempre al Hokage en turno como marioneta, siempre cumpliendo su voluntad a través de ellos.
—Estamos aquí reunidos para celebrar, la unión de estas almas que hoy deciden unir su vida en sagrado matrimonio, con la promesa de amarse hasta el día de su muerte— Sakura sintió nauseas, las cuales no eran propias de su embarazo mas bien se debían a la sarta de estupideces que decía aquel hombre.
— En lo prospero y en lo adverso, así como en la salud y en la enfermedad— esta vez fue Naruto quien sintió la necesidad de decirle a aquel hombre que solo se limitara a recitar lo esencial, que no era necesario hacerles prometer algo de que ninguno seria capaz de cumplir.
— Uzumaki Naruto, acepta a Haruno Sakura como su futuro— y aunque deseaba negarse no podía su puesto como Hokage dependía de esa farsa, resignado termino por asentir, si bien el juez esperaba que la palabra ACEPTO saliera de sus labios, no lo haría, solo su verdadera esposa Hinata lo había merecido.
— Haruno Sakura, acepta a Uzumaki Naruto como su futuro— si bien estaba por cumplir su sueño, no sentía las eternas mariposas en el estomago como muchas de sus amigas en el día de su boda, en su lugar lo único que podía sentir era un enorme malestar que le recorría desde su pecho hasta su corazón, en verdad deseaba que todo terminara pronto, aun así termino por asentir, ella al igual que Naruto no tenia el valor de aceptar a viva voz.
—Teniendo en cuenta que ambos están aquí por su propio voluntad y no existe algún impedimento para esta unión los declaro marido y mujer— la voz alegre de aquel nombre solo hizo que Naruto sintiera nauseas — Puede besar a la novia— ante lo dicho Naruto giro hacia Sakura y aun temiendo los rumores por su comportamiento, beso su mejilla.
Ante lo sucedido Sakura abrió ligeramente sus orbes, en verdad aquella actitud le sorprendió y no es como que deseara que la besara descaradamente enfrente de sus hijos, pues no deseaba herirlos mas de la cuenta, pero sabia muy bien que aquel comportamiento solo les atraería mas problemas.
—Mama— Sarada corrió hacia sus brazos.
— Mi pequeña, luces tan linda— sonrió y aquella era la única genuina en todo el día.
— Sarada-chan—el rubio la llamo, aun manteniendo a Himawari sobre sus hombros — Te parece bien si mas tarde salimos a cenar —
— Me parece lo mas correcto, Séptimo, después de esta ceremonia me parece que nos hemos convertido en familia— y aunque su tono era simple, Sakura pudo notar nuevamente aquel sutil sonrojo en sus mejillas, cuando Boruto paso a su lado.
— Tienes razón— su singular sonrisa zorruna, volvió después tomo su cabello entre sus manos y se lo revolvió.
— Sakura, debo irme nos veremos en la noche— si bien, el corazón de Sakura se agito al escucharlo hablar con notable alegría, no debía olvidar que si acaso el se mostraba atento solo se debía al momento y que todo aquello se trataba de una formalidad, porque nadie, incluso Naruto se alegraba por su unión.
Sin mas lo vio partir a lado de sus hijos, sin tener el valor de ir tras de el y sentirse parte de su vida, así que sostuvo firmemente la pequeña y cálida mano de Sarada, esta al sentir la nostalgia de su madre la sujeto con fuerza intentando brindarle todo el apoyo que fuera necesario, pues aunque sabia que la pena que cargaba su madre era inmensa al menos intentaría ser su soporte.
— Papa, te mando esto— un poco dudosa Sakura lo tomo, temiendo a que fuera una broma de mal gusto lo abrió despacio.
¨felicitaciones¨
Después de leerlo Sakura no pudo retenerlo mas y se permitió llorar olvidándose por un momento que era observada por los invitados, pues en esa simple nota entendió que Sasuke la estaba dejando libre ,libre para disponer de su vida a su capricho, incluso le estaba deseando felicidad, dándole una enorme lección, aun después de destrozarle la vida, el aun podía darle una ultima muestra de cariño, uno que alguna vez sintió por ella y solo por ella.
Asustada por el comportamiento de su progenitora Sarada tomo el papel que aun seguía entre sus manos.
¨Felicitaciones¨
Fue lo que leyó y a su corta edad e inexperta de la vida, no comprendió el significado detrás de esas palabras, sin mas la volvió a tomar de la mano sacándola de ese lugar.
Nota del autor.
Tarde lo sé y pido una disculpa.
En verdad espero que no me maten este capítulo está dedicado exclusivamente a Sakura, si lo se es la mala de la historia pero aún así necesitaba hacer una pausa en ella.
Espero que les guste y de ser posible no me asesinen.
Nos leemos luego Sayonara ️
