Antología
13. Confundido
Danny alzó las cejas y Kono lo vio tropezarse con las palabras por un momento. Para Steve, estaba segura, la ocurrencia no habría tenido precio. Se encargaría de decírselo, pronto.
—¿Chin tiene más de una hermana? —Fue lo único que Danny logró articular.
La sonrisa de Kono vaciló. La hermana menor de Chin, Quinyang, era trotamundos. Jamás había podido elegir un lugar para quedarse y todos habían aprendido a aceptarlo.
Pero a Chin no le gustaba hablar mucho sobre Ying Yue. Sabía que él hablaba todavía con su madre, que estaba viviendo en Japón con Ying, pero la comunicación entre los hermanos nunca había recuperado la fluidez que solía tener después del asesinato de Kam Tong Kelly. Kono no tenía muchos recuerdos recientes de Ying, en realidad, porque la había visto solo una o dos veces después del funeral.
Pero Danny era 'ohana y ella era la que había sacado el tema, después de todo.
—Sí. —Se encogió de hombros, ignorando la sorpresa aturdida que pintó las facciones de Danny—. pero no lo menciones... Ellos... bueno, ellos se pelearon hace mucho tiempo. Ya no se hablan.
Ying era dos años más joven que Chin y Kono sabía que tenía una hija. No podía imaginar lo mucho que le dolía a Chin la distancia que había congelado su relación. Pero Chin siendo como era, una vez que decidía algo, rara vez daba su brazo a torcer. Ying no era muy diferente.
—Las relaciones familiares pueden ser complicadas —dijo él, al final. Sus ojos se detuvieron por un momento en el océano.
Sabía que Danny tenía más que una pregunta en la punta de la lengua. Danny era muy curioso pero, además, ellos estaban en una línea de trabajo en la que ser curiosos era indispensable. Preguntar no era un hábito fácil de sacudir.
—Puedes preguntarme, si quieres —Kono no se sentía muy cómoda con la idea pero prefería que Danny dirigiera su atención hacia ella y no hablase con Chin sobre ello—. Solo... no le digas a Chin.
—No te preocupes —dijo—. No hay nada que preguntar.
Kono ladeó la cabeza un poco, pero se relajó. La familia era, para ella, un tema doloroso. E importante. Chin siempre había mantenido separadas esas dos esferas, lo laboral y lo familiar con mayor facilidad de lo que muchos otros hacían. Por lo menos, él lo hizo excelentemente hasta que no tuvo opción. Kono era incapaz de alejarse del trabajo. Podía ponerlo en pausa, aparcarlo y volverlo a tomar luego, pero nunca se despegaba del todo. Chin...
Chin era quien le ayudaba a hallar su camino de regreso.
Necesitaban cambiar de tema.
—¿Estás listo para seguir con otra clase de surf?
Danny frunció los labios. —¿Crees que esta vez sí voy a poder hacerlo en el agua?
