La reunión de Izuku y Ochako.
Los días escolares de la semana llegan a su conclusión al dar presencia los albores en el cielo aún llena de laoscuridad de la noche en proceso deconcluir, estando la luna cada vez menos visible por la entrada de la luzanaranjada, antes de la salida del sol.
En las aceras donde las luces de los faroles siguen ofreciendo luz cuando el sol sigue en proceso de dar su resplandor matutino, estando las calles están desoladas, sin nadie recorriendo su asfalto con su vehículo. Pero en una de las prefecturas numerosas de Japón, en una playa donde anteriormente era un basurero hace un año, dejando de serlo cuando numerosas demandas de vecinos se reunieron por su hedor en constante empeoramiento, lograron que el gobierno se encargue de ello.
Los fríos granos de arena se pegan en los pies de Izuku, joven que está corriendo lo extenso de la playa sin ningún calzado. Vistiendo solo con un pantalón cortode tela fina y cómoda, cubierto de sudor la mayoría de su cuerpo por el tiempo que está llevando a cabo sus ejercicios, su cabellera alborotada verde pierde su volumen por lamisma transpiración de su cuerpo. Deteniendo sus piernas frenéticas al disminuir su intensidad, se queda parado al lado de las olas de mar que tiene al lado, sintiendo el frío que trasmite al estar a solos centímetros de la orilla.
–Creo que es mucho por hoy. No debo excederse —mirando al horizonte del mar, compartiendo la misma oscuridad que el cielo nocturno que a la lejanía se logra ver, dando su despedida al concluir su horario. Siente una calma irrompible por el silencio de su alrededor, siendo las mareas las únicas que rompen sin daño el silencio—. Si me emociono, me lastimare los músculos nuevamente y tendré que esperar a que se me curen como hice toda la anterior semana.
Siendo hace unos pocos días de esta semana la recuperación completa de sus dolores musculares y las lesiones que se hizo la semana pasada, tienen ligeros problemas por el descanso que se tuvo que tomar, ya que no pudo hacer muchos ejercicios y descuido un poco su musculatura al pasar los días en su hogar sirviendo como un amo de casa.
–Tengo que volver y prepararme mentalmente para la cita que tengo hoy con Ochako. No debo arruinarlo —dándose unos golpes con sus palmas a sus dos mejillas con fuerza, el peli verde deja de apreciar el horizonte para correr de regreso a donde dejo sus pertenencias. Confía que estaránallí al volver, ya que la extensión de la playa no es tanta y nadie esta en las calles a estas horas.
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Abriendo la puerta de su hogar, sacándose sus zapatillas deportivas de suela ligera para luego agarrar el par y luego entrar a su hogar sin antes cerrar la puerta detrás él,pisando el suelo con sus medias se adentra en la propiedad. Oyendo voces de la habitación siguiente; la sala. Se confunde un poco escuchar tales voces poco audibles, acompañados de unas risas claramente femeninas que proviene de aquellas mismas voces. Alestar cada vez más cerca, identifica quienes son.
«¿La tía Akira?» pensando en una persona posible que esta presente en la sala con la compañía de su madre, sus dudas terminan al pasar el umbral, observa a Mika y su hermana Akira en el sofá, con su desayuno en frente de ella en la mesa de baja altitud.
–Sabia que eras tú, hijo. Saluda a tu tía —teniendo una sonrisa en su rostro con sus lentes decorando su rostro alegre. Señalando a su hermana que tiene de lado, al poner su palma abierta con sus dedos apuntando a Akira, mostrándose con un semblante igual que optimista que Mika.
–Hola, Izuku.
–Buenos días, tía —acercándose hacia la mujer con cabellera azulada, teniendo un largo mechón de cabellos ocultando su ojo derecho hasta la altura de sus labios. La saluda con un beso en su mejilla, habitual saludo familia. Al igual que Akira, saluda de misma manera a su madre, repitiendo la misma frase.
–Te has vuelto bastante apuesto, Izuku —riendo a risas leves, Akira pone su mano en sus labios para tapar al reír. Izuku corresponde de la misma manera a carcajadas secas de carisma,estando un poco avergonzado a tales palabras de su tía—. Tengo algo que hablar contigo, ¿podemos?
–Claro, ¿de qué quieres hablar? —preguntando con tranquilidad y su amabilidad hacia ella, se confunde cuando Akira da unas leves negaciones con su cabeza.
–Tiene que ser en privado —inclinado su cabeza hacia un costado al hablar con Izuku, sin eliminar su sonrisa, toma desprevenido al joven, mostrando su confusión y sorpresa por sus palabras. Izuku observa delante de él a su madre, la cual también se muestra intrigada y confusa por las palabras de su hermana. Después de todo, Akira no le dijo nada sobre querer hablar con su hijo, ya que su visita es para algo que Mika quiere que se haga lo más rápido posible.
–Claro. Vayamos a mi cuarto —teniendo claras dudas en lo que quiere charlas su tía con él en privado, Izuku sonríe forzosamente al observar los ojos de su tía. Akira asiente y se levanta del sofá con una sonrisa.
—Esta bien, vamos —acompañada con su sobrino, deja lasala sola para su hermana. Sin poder sacar de su cabeza la intriga del porqué su hermana quiere hablar con privacidad con su hijo, observa de reojo las espaldas de los dos.
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Cerrando la puerta de su cuarto atrás de él, para luego observar como su tía se sienta en la orilla de su cama, mostrando un semblante mostrándose un poco hostil pero sin ninguna intención malvada como su rostro muestra. Al hacer contacto visual con su tía, abre sus ojos por la impresión a los primeros instantes, para luego sentirse intimidado, junto a las gotas de sudor que empiezan a poblar su frente.
–¿Qué es lo que quieres hablar? —caminando hacia su cama y sentarse al lado de su tía, estando tenso la parte superior de su cuerpo, sus brazos resaltan al estar levantados encima de su cuello.
–Es sobre tu pequeño trauma —recalcando alser sarcástica al describir el tema de la conservación sin debilitar su semblante actual. Izuku al escuchar la respuesta de Akira, sus hombros se relajan después de exhalar al sentirse aliviado.
–¿Qué es lo que quieres hablar de ello? Hace años dejé de sentirme asustado irracionalmente por todo, deje de orinar en mi cama y también las pesadillas —diciéndolo con un tono de evidente exclamación al creer que todo ese asunto termino. Akira cierra de manera parcial sus párpados cuando la respuesta de Izuku le llega, mostrando su entrecejo arrugado hacia abajo.
–Aunque hayas superado todo eso, no significa que notengas otros problemas psicológicos —respondiendo con su enojo que se puede percibir de manera superficial, Akira agarra uno de sus mechones alborotados y curvados para enrollarlo con su dedo, sin alejar su vista de seriedad en su sobrino—. Antes no te pude ayudar cuando eras un niño, pero el psicólogo pudo ayudarte un poco, pero no llego al origen de todo.
–Ya se. Es gracias a ti que pude superar todo lo otro, cuando entré a la escuela media —aunque no quisiese sonar grosero, lo hizo mientras mueve su mano con un ademán que golpea de lado a lado. Akira observa esto con más arrugas en su rostro al ejercer presión en sus facciones—. Pero, yo creo que es todo. Ya no tengo que de lo que haya sufrido por... la vieja de Inko —dificultandoal principio su habla cuando nombra a su madre sanguínea, aprieta sus pantalones cortos cubierto de sudor, el cual se siente frío.Su voz al decirlo cambia a su semblante, siendo notorio el cambio de tono y elmostrar evidente de enojo.
–No —respondiendo con una contestación negativa, Izuku levanta su vista para observar a su tía que tiene al lado con confusión—. Si has superado todo, tendrías que dejar sentir tanto rencor con tu madre de sangre —Akira observa sin titubear a los ojos de Izuku, los cuales cambian de aura como semblante, siendo ahora más hostil al escuchar las palabras de su tía—. Sé lo que hizo tu madre, y sí, fue una maldita mujer codiciosa. Pero, el rencor nunca es bueno, y mucho menos si tienes que verla mensualmente por petición de ella.
–Yo no quiero saber nada de ella, y deje de verla cuando empecé la academia —gruñendo al comienzo de su consternación a su tía, deja de verla cuando desvía la mirada hacia delante de él. Viendo su reflejo al ver que el espejo de cuerpo completo está en frente, observa su propio rostro arrugado por su enojo evidente—. Yo ya no tengo el apellido Midoriya, y nunca lo volver tenerlo. Y no es obligatorio que la visite, es solo una petición que si quiero puedo ignorarla. Y eso es lo que hago.
Concentrando su visión en el reflejo del espejo, ignora al no sentir la mirada de su tía en él. Akira observa de manera fija las facciones de Izuku, descubriendo algunos mensajes corporales de él, aunque no se debe ser experto o profesional para saber que Izuku está molesta al pensar en su madre de sangre.
–Lo sé, pero debes ser consciente que ella no quiere dejar de tener contacto contigo. Si quieres terminar todo eso, debes tomar cartas en el asunto para la decisión que tomes. Dejar en claro a tu madre que no quieres saber nada de ella, o cualquier otra elección que tomes —terminando de hablar, sin haber podido ver los ojos de su sobrino, se levanta de la cama, teniendo su mirada sobre Izuku unos segundos más pero, sin tener alguna correspondencia de él—. Nos vemos, tu mamá y yo nos iremos por un rato a pasear.
Mirando su reflejo, el espejo es tapado por el cuerpo en movimiento de Akira, pasando delante de Izuku para salir de su cuarto sin decir nada más o dirigir su mirada. El joven peli verde sigue con sus ojos clavados al vidrio que refleja su figura, con una mirada que demuestra el grado de rencor que le tiene a Inko. Convirtiendo sus ojos que demuestran habitualmente serenidad, a unos hostiles que son mostrados con poca frecuencia.
«Nunca volveré a verla de nuevo»
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Akira da un leve suspiro luego de cerrar la puerta detrás de ella, mostrando su leve desánimo después de otro aparente fracaso al querer que Izuku termine el asunto pendiente que tiene con su madre no sanguínea.
–Aunque me haya dicho todo lo que su madre le hizo, no le puedo ayudar si no toma mi palabra como una ayuda —murmurando para ella misma, dando un leve golpe con su dedo uno de sus mechones del flequillo que oculta su ojo derecho. Se marcha hacia la sala, donde encuentra a su hermana viéndola mientras le da la espalda al respaldo del sofá. Los ojos de Mika están semi cerrados al querer mostrarse seria detrás de los lentes de su anteojos.
–¿Y...? —levantando un pierna a unos centímetros del suelo para ponerlo encima de su otra pierna, y así tenerlos cruzados, como el mismo gesto al cruzar los brazos. Mostrando gran seriedad en su hablar cuando hace su gesto de incógnita a su hermana, la joven mujer Akira se impresiona al principio por su trato. A los segundos de su sorpresa, responde con un semblante semejante a ella, con el cambio de mostrarse más amigable.
–¿Cómo que y? Solo charlamos de algo —caminando hacia el sofá, para agarrar su bolsa negra con dos tirantes largos, donde se lo coloca en su hombro para tenerlo encima de ella, da un ligero giro con su cabeza para observar a los ojos fijos de su hermana. Akira deja de conllevar consigo su falsooptimismo y así, demostrando su seriedad.
–¿Fue sobre su madre? —doblando su cuerpo para estar frente a su hermana, Mika observa a los ojos de Akira. La joven mujer de cabellera azulada oscura da un ligero asentimiento con su cabeza, dando un corto suspenso al ser bastante débil—. Te dije que no deberías hablar de eso, Akira —dando una fuerte exhalación de molestia, Mika rueda sus ojos irritada, mostrando también con su semblante cambiado—. El próximo sábado es la visita mensual que él le tiene que hacer a su madre. No debes presionarlo.
–Si no lo presiono, no hará nada para dejar todo ese asunto del rencor con su madre. Seguirá cargando todo ese rencor hasta la tumba. Y no es bueno que viva así—recalcando palabras al cambiar su tono de voz a uno más exaltado. Akira se acerca a su hermana Mika, estando defendiendo su puesto sobre sus acciones.
–Aunque lo hiciese, no sabemos por qué Izuku le tiene tanto rencor a su madre. Puede que le haya hecho todo clases de cosas. De una prostituta pobre,se puede esperar hasta lo peor —contradiciendo la opción de su hermana al querer que perdone de la nada a la mujer que dio a luz a Izuku, Mika suena más enojada que antes. Akira escuchar al principio, da un ligero y leve brinco de sorpresa. Ella si sabe, pero le prometió a su sobrino no revelar nada, y se niega a romper su palabra.
–Sé lo que quieres decir, pero no estoy diciendo que la perdone. Estoy diciendo que enfrente su pasado de la manera que quiera hacerlo, y dejar su rencor. No quiero que la perdone, quiero que él elimine su enojo —levantando su dedo índice para apuntar a Mika con su irritación sobre él, pasando delante de ella, al pasar a su lado hasta caminar y detenerse en el umbral que lleva a la puerta principal.
El silencio se presenta segundos luego de que Mika se de vuelta para observar a los ojos de su hermana, percibiendo como la atmósfera sigue con su tono de seriedad, pero no dura tanto cuando los labios de Akira se separan, mostrando su duda en pronunciar alguna palabras, siendo cuestión de segundos para que se decida hablar.
–Vayamos a mi oficina a esperar la llamada del juez —acomodándose sus tirantes de su bolsa, al sacudir provoca que unos leves ruidos se escuchen de su interior.
–Pero, la llamada es a la tarde, falta mucho aún —diciéndolo para mostrar su incertidumbre al hablarlo, Mika mira con rapidez el reloj que tienen en la pared al costado de donde esta instalado el televisor.
–Lo sé, pero quiero ir a visitar algunas tiendas de paso a mi oficina —aliviando la tensión de los músculos de su rostro, aplicando presión ahora en sus labios al dar una leve sonrisa a Mika, mostrando una amabilidad ajena a la conversación de hace rato—. Hace tiempo no tenemos una salida de hermanas —colocando su mano en su cadera, mientras que inclina el otro extremo de ella, posando con una sensualidad sin nadaerótico y más expresandouna facetajuguetona.
–Que quede claro que esta conversación no esta acabada, solo la retrasamos —caminando hacia la salida, respondiendo a su hermana sin corresponder su repentino optimismo, conservando su seriedad y la cierta irritación al haber hablado sobre el tema reciente. Al pasar al lado de su hermana, le da un golpe de cadera a la de Akira, provocando que su pose pierda su equilibrio, volviendo a tener las rectitud en su espalda.
–¡Auch! —quejándose del golpe que le dio Mika, no obtiene alguna respuesta de ella además de un quejido ofensivo. Observando la espalda de su hermana, la cual se coloca sus calzados en el genkan de su hogar, su semblante deja de tener rastros de su sonrisa y del optimismo improvisado de su rostro, dejando solo la serenidad para estudiar los gestos de su hermana—. ¡Bien, salida de hermanas —retomando una actitud optimista, se acerca al escalón donde sus calzados están juntos a otros dos, siendo los propietarios sus dos sobrinos. Observando por unos segundos mostrándose calmada, mira el costado de Mika, estando ella aún colocándose sua zapatillas—. ¿No deberías decirles a tus hijos hacia donde te irás?
–Es verdad —olvidando que no le ha comentado a sus hijos que se irá por unos horas, las cuales al principio iban a ser cortas, pero ahora se han extendidos. Sacándose sus zapatillas mientras da un suspiro de irritación poco entusiasta. Se levanta del escalón que esta sentada para irse a los cuartos de sus hijo y avisarles—. Ya vuelvo.
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Saliendo del baño con su cabellera verde mojada, teniendo menor volumen por su reciente ducha, tiene solo como prenda que cubre su cuerpo es la toalla que tiene en su cintura, dejando al devuelto todo su demás cuerpo. Izuku va en camino a su cuarto, siendo la primera puesta que pasa y que está más cerca del baño. Adentrándose ensu habitación, comienza a tener un leve frío en su cuerpo con sus músculos entrenados, teniendo bastante volumen en su masa muscular.
–Debo buscar la ropa indicada —abriendo su guardarropa, Izuku observa entre sus prendas dobladas cuales serán las que usara para la cita que hoy tiene con Ochako. Aunque no sea una cita en el sentido que le gustaría a Izuku, es una oportunidad para él en acercarse a ella—. ¿Algo casual o un poco más formal?
La mañana terminó hace horas atrás, siendo ahora el momento en que el sol está en su mayor esplendor, iluminando con gran fuerza las calles y trasmitiendo su calor por su luz. El aviso que le dio su madre al irse lo sorprendió, teniendo hasta ahora curiosidad del porqué se fue tan temprano, siendo lo único que le dijo que tendría una tarde fraternal con su tía Akira, pero él no le creyó del todo y sigue teniendo sus dudas.
–No debo pensar en eso ahora. Mi tía y mi mamá no harán algo que deba preocuparme —agarrando algunas prendas al azar para luego ponerlos en su cama, pudiendo distinguir así los detalles de estas—. Solo tengo una hora para prepararme, irme al centro comercial y esperar a Ochako. Tengo que hacerlo rápido.
Al terminar de prepararse, su vestimenta concluye en ser un estilo casual, sin ninguna exageración en ella, siendo simple y cómoda. Una remera blanca con cuatros símbolos logogramajaponeses, siendo uno de ellos repetidos en dos ocasiones. Un pantalón Jean verde con un grosor que le deja holgar un poco sus pantorrillas. Delante de su espejo de cuerpo completo, se observa el rostro en diferentes ángulos, buscando alguna imperfección en él, incluso en su vestimenta, dando una vuelta también para observar su espalda.
–Bien. Es la hora de irme —checando nuevamente su rostro rápidamente, agarra su billetera que tiene al lado de él, encima de un mueble bajo con cajones. Saliendo de su habitación, detiene su paso al pasar al lado de la puerta de su hermana al escuchar unos ruidos de su interior. Acercándose a la puerta, posando su oreja a centímetros de tocar la madera pulida, logra escuchar con más claridad—. Creo que debería decirle que me iré... Pero no quiero molestarla mientras está ocupada haciendo sus cosas —volviendo a retomar su caminar, pone sus manos en sus bolsillos del pantalón teniendo una leve sonrisa en su rostro,después de escuchar el tocar de su hermana con su guitarra—. Le mandaré un mensaje.
La espera en la estación fue ligera y rápido para él, ya que el tren se estaba por marcharse cuando llegó, incluso su estadía en el transporte fue rápida. La mente estaba ocupadapensando en las posibles posibilidades de acontecimientos que habrá en su cita de amigos. Caminando rápidamenteen el interior del mercado de gran magnitud y una gran variedad de otros mercados en su interior, Izuku observa su alrededor en busca deOchako. Saca sucelular del bolsillo de su pantalón, al ver la hora, se muestra sorprendido al abrir sus parpados de la impresión de darse cuenta lo temprano que llego.
«Parece que tengo más tiempo para pensar» sonriendo de manera forzada al querer sacar optimismo en su situación, que se produjo por su entusiasmo de querer llegar temprano. Ahora tiene que esperar media hora para ser la hora impuesta de la reunión—. Ahora ya se porque el tren es estaba por marcharse cuando llegué a la estación. Era el tren del otro horario.
Buscando un asiento para él y su espera, logra ver una banca de madera desocupada. Al sentarse en el asiento con una lejanía de unos metros de su posición, relaja su respiración con pesadez al recuperar su aliento que perdió cuando llegó almercado con un paso rápido. Observando el techo de aire libre que hay en el edificio, contempla el celeste cielo sin ninguna nube en él. Pensado en trivialidades, un recuerdo llega a su mente interrumpiendo sus preocupaciones pasajeras.
«Solo... ten cuidado Izuku, por favor»
La voz de Iida viene repentinamente a su cabeza, lo cual le sorprende al principio pero, eso cambia al recordarporque él le dijo eso. La frase de su hermana también da aparecer en el interior de su mente, de aquella noche, cuando Izuku tenía el trabajo en dúo con Ochako.
«Es que, ella no te merece Izuku»
Apreciando el manto celeste con su propio brillo del cielo diurno, cambiando su semblante a uno de seriedad clara al empezara a pensar en aquellos momentos, donde le advirtieron algo ridículo para él.
–¿Por qué tengo que tener cuidado con ella? Sé que ella no me merece, o mejor dicho, yo no le merezco. Pero no entiendo. ¿Tan mal se lleva Kyoka con Ochako para decirle eso? Es extraño que Iida haya dicho eso la otra vez. Él y Ochako se llevan bien, o eso parece—susurrando a él mismo, no se percata como algunos transeúntes los observan de manera rara, pero no dicen nada y siguen sus caminos.
La manta celeste sigue en su punto de vista, siendo lo único en su mirada mientras sus pensamientos navegan la mente de Izuku, siendo inconsciente de los minutos transcurridos al estar resolviendo sus problemas a base de su mente. Pensado incluso, en su madre. Una mujer de cabellera larga verdosa oscura, un cuerpo delgado, sin tanta relevancia en sus piernas, pero aún así con cierta sensualidad en ellas, unos senos sin sorprendente magnitud y lo que él le hace recordar a ella, al ser hereditario. Sus ojos esmeraldas. Ella no le trae buenos recuerdos, ya que en su mayoría, son cuando Inko estaba en pleno trabajo suyo. Desnuda y en pleno actocarnal, escenas que son origines de su desagrado al acto del sexo con fines solamente lujuriosos.
«El sexo solo debe ser para hacer herederoso para mostrar el amor a la pareja, no para calmar la lujuria de uno» estirando su espalda, puede escuchar unos crujidos de sus huesos que estuvieron por tanto tiempo en una posición mala para el asiento de madera.
–¿Qué hora...? —al momento que saca su celular y toca la tecla para la pantalla se prenda, sus ojos son tapados por detrás de él por unas manos suaves y dedos finos. Sorprendido por tal acción, baja su celular y lo vuelve a colocar en su bolsillo por precaución, pero tales inseguridades se alivian al escuchar la voz de aquella mujer.
– ¿Quién es? —como si estuviese cantando en un tono alto pero lento y demostrando una atmósfera juguetona consigo, la mujer al hablar suena joven. Izuku reconoce que es Ochako.
–Es obvio que eres tu, Ochako —escuchando unas carcajadas que al parecer de Izuku les suenan tiernas, sonríe al escucharlas mientras que las manos de Ochako se retiran de su visión.
– Correcto —siguiendo con su tono de canto, siendo obvia la perspectiva que tiene aptitudes buenas en el área delcanto. Camina y rodea la banca hasta estar en frente de Izuku, dando un giro en su propio eje, deja que el movimiento eleve su vestido de una pieza con flores dibujadas en laparte inferior, deje sorprendido a Izuku por su acción, siendo consciente de todo—. Me veo bien, ¿cierto? —inclinado su cuerpo hacia el costado, dejando que su cadera resalte al tener una posición algo rara pero, que deja a la vista las zonas que recalca. Moviendo un mechón de su marrón cabellera hacia detrás de su oreja, teniendo un sonrojo creciente en su rostro, desvía su mirada al suelo con una sonrisa que trasmite una faceta tímida.
–¡C-claro que sí! —levantándose de su asiento, mostrando su nerviosismo que quiere ocultar pero no puede. Sonrojándose de la vergüenza lograr ver encima de su rodilla, pero siendo lo máslejos que vio fueron sus muslos de un gran grosor. Además, de haber dirigido su mirada a la cadera que también deja ver el trasero redondo de su amiga por encima de su vestido. La tela fina remarca el trasero de Ochako, dejando ver como son las curvas de ella.
–¡Me alegro! —dando un leve brinco para tener su espalda recta, al hacerlo, el movimiento hace que el vestido se eleve aunque no sea tanto. Izuku observa su falda hasta que termina de bajar. Manteniendo su mirada fija ahí, sin poder controlar los nervios que siente, demostrando a base de su sonrojo que alcanza hasta sus orejas —. ¿Mm?
–¡N-nada! —apartando la mirada rápidamente, pone su mano en su cuello, sintiendo como su nuca está sudorosa. Ochako observa el rostro sonrojado desde compañero de clases, mostrando un semblante de incertidumbre, siendo una fachada, ya que a los segundos deja que aquella farsa de timidez se diluya en una sonrisa y mirada que trasmite su malicia.
–¡Vayamos! —retomando su mascara de joven tímida y bondadosa, agarra el brazo de Izuku para aferrarse a él, provocando un brinco del joven Jiro. Sin poder decir algo al estar en su estado actual, Izuku queda observando a la chica de cabellera castaña—. Dijiste que me ayudaras, entonces vayamos. Sé que serás de ayuda, Izuku.
Entregándole una sonrisa al joven, dejando al expuestos sus dientes blancos enmarcados por sus labios rosas pintados. Izuku mira fijamente su gesto amigable sin decir nada, estando con su mente en blanco. Ochako deja de sonreír tan extensamente, pero siguiendo con su gesto en su rostro, arrastra con su fuerza el brazo de Izuku parallevarlo a su destino.
«Es tan hermosa» siendo su opinión al pensar, mientras puede ver el perfil de Uraraka, teniendo sus cabellos balanceados por la fuerza del viento en su contra, permaneciendo con su sonrisa de labios cerrados, observando fijamente el frente con sus ojos color avellanas. Le es una imagen preciosa a Izuku.
–Entonces... ¿Aquí es? —dudando que Uraraka este hablando en serio, observa el local que tiene delante suyo.
–Hablo lo más serio. Dijiste que tendría tu ayuda, así que, entremos —agarrando el brazo de Izuku, lo fuerza a que entre con ella a la lencería que tiene delante suyo, aunque el joven peli verde quiera resistirse y tenga la suficiente fuerza para detenerla. Al ver la sonrisa de ella, surgen dudas si tener que hacerlo.
Modelando trajes de baños a Izuku, que tuvo que esperar en un asiento alrededor de otras mujeres, las cuales lesdaban miradas a él. Sintiéndose incómodo por todo, al ver modelar a Uraraka trajes de baños para él, empeoro la atmósfera tensa para Izuku.
Después de otras actividades, probar postres y comidas rápidas en otros locales, la tarde de cielo celeste empezó a tornarse naranja, incluso con tonos rojos absorbidos por los tonos tan tenso de naranja. En una mesa redonda blanca con un diseño común, sentados en las dos únicas sillas, Ochako e Izuku descansan de su día. Teniendo sonrisas en sus rostros, se observan los dos fijamente, teniendo lo único en su visión los ojos del otro.
–Izuku... —inclinando su cuerpo hacia delante, elevandosu trasero de su asiento para tener el alcance que quiere, poniendo sus antebrazos como soporte al poner todo su peso en sus extremidades—. Sabes, tengo una pregunta, ¿puedes responderla? —los tirantes de su vestido se estiran con fuerza al tener que soportar el peso de su pecho, siendo destacable por el escote en v de ligera relevancia. La mirada de Izuku es atraída por aquel lugar, teniendo un sonrojo no tan notorio al tener mejor control en su juicio y la situación.
–Claro —como un murmullo, responde a la pregunta de Ochako, teniendo sus ojos en su acompañante.
– ¿Tú...serias...? —tardando segundo cortosen hablar correctamente, causando una atmósfera llena de la ansiedad que trasmite la mirada impaciente de Izuku. Pero su suspenso termina al sonar el celular de él, lo cual atrae la atención de Izuku, sacándolo de su bolsillo y atendiendo la llamada. Causando que ella vuelva su lugar, luego de una parálisis de la impresión y su demostración de irritación por su semblante.
– ¿Qué? ¡¿Qué ella... Qué?! —levantándose de su lugar con exaltación, llamando la atención de los trabajadores del puesto que están ocupando y demás clientes al lado de ellos. Al fruncir su ceño del enojo, mostrando también por su voz que expone su irritación tan llamativa, habla a la frase línea de su celular—. Iré, claro que iré. En unos minutos llegare, llama a la policía mientras estoy en camino —colgando su celular, su semblante se alivia en menor medida a su rostro altaneros mientras observa a los ojos de Ochakola cual está confundida por todo eso—. Lo siento Ochako, pero tengo que irme. Le está pasando algo serio a mi hermana —sin más que decir, sabe corriendo del lugar, dejando sola a Uraraka. Joven que queda observando la espalda del chico sin decir nada, hasta que su rostro delata su resultado fracasado por la cólera mostrando en poca magnitud.
Suspirando para liberar su aire de sus pulmones, al ser retenidos en sus órganos respiratorios para disimular sus emociones de irritación. Desapareciendo de su vista, Ochako no logra ver a Izuku en toda la multitud de personas en el interior del mercado tan extenso y variado.
«Y yo que me decidí que hoy sería el día dónde le diría a Izuku ser mi pareja» poniendo sus codos en la mesa, mientras quesus antebrazos estén levantados para así, poner su barbilla en sus palmas abiertas. Dejando salir otro suspiro, pero esta vez retenidos por sus labios—. Tuve que hacerlo antes. Ahora... Mierda —insultando al aire por su error, teniendo que sufrir lo que quiere aliviar con la ayuda de Izuku, pero el tiempo se acerca al momento que quiso evitar sin haber podido solucionar su problema.
Hasta aquí el capítulo de este Lunes, espero que les haya gustado. Mañana será el final de un arco si se pudiera decir, y dará principio al arco de Toshinori. Déjenme sus opiniones en los comentarios, son apreciados para mi.
