Capítulo 14: Regalo de despedida

Madrid, España

Viernes (diciembre, semana 1)

-Apartamento de Lazuli-

Después de haber llegado a su departamento sin mucho ánimo y quedarse en su cuarto, no tardó en hacerse de noche. Y ella seguía recostada en su cama mirando hacia el techo sin decir ni una sola palabra.

—Oye… ya me estoy preocupando, ¿por qué no dices algo? Cualquier cosa…

— ¿Por qué llamaste a Siu desde mi celular…? — dijo finalmente sin ánimo.

— ¿Eh? Oh… fue porque no sé qué más hacer para levantarte el ánimo.

—Estaré bien...

—No lo creo. Además esto fue mi culpa…

—Claro que no — se sentó — No fue tu culpa que me despidieran, fue mía. Me dijeron que durante estos meses he estado bajando mucho mi rendimiento, que me estaba tardando demasiado en algunas cosas, que he faltado un montón de veces y me aprovechaba de la buena voluntad del entrenador…

—Eso no es cierto, has trabajado muy duro estos meses…

—No, en verdad cometí ciertos errores. Y fue porque me confié en que no pasaría nada como siempre. De verdad traté de terminar las cosas que me pedían, aunque no pude cumplir… pero… está bien… no hay más que hacer.

— ¿Segura que estarás bien? ¿No te molesta volver a la línea de partida?

—Te mentiría si te dijera que no estoy molesta… sin embargo, voy a seguir luchando. Si te soy sincera, cada vez que te veo entrenando y esforzarte por ganar un partido, siento que no puedo quedarme atrás. Me motivas mucho para querer lograr cada cosa que me propongo.

—Azu…

— ¡Ah! Tampoco te pongas a llorar... Solo decía que realmente me inspiras y… — él fue hacia ella para abrazarla.

—De verdad eres una buena chica. Quizás tengas que esforzarte más para lograr tu sueño. Pero al menos no te vas a rendir ¿no?

—Claro que no. No puedo rendirme cuando tú te esfuerzas tanto — correspondió el abrazo.

—Me alegra escuchar eso — se separó de ella — Antes de que te vayas, me aseguraré de que ganemos el partido contra el San José. Estamos en una buena racha.

—Si haces un hat-trick me podré ir tranquila.

—No me subestimes, Azu. Meteré más de seis goles.

—Entonces serán diez.

—Je, je… ¡Oh! A propósito, ¿Qué era lo que me ibas a decir en el club? ¿Dijiste que querías visitar algún lugar antes de irte?

—Ah, sí… me gustaría ir a un acuario.

—Eh… así que un acuario… ¿por qué?

—Porque… me gustaría ver un axolotl.

—…— ladeó su cabeza en confusión — ¿Un qué?

—Un ajolote, es una salamandra acuática. Son muy tiernos, algunos parecieran que están sonriendo — le mostró una foto — Siento que si fueses un animal, serías esto.

— ¡¿Eh?! ¿Eso? Yo no me imaginaría así…

—Claro que sí, mira esa sonrisa en su cara, es igual a la tuya — se rio mientras él hacía un puchero.

— ¿Te estás vengando por decir que parecías un Chihuahua?

—No. Lo estoy diciendo en serio. Eres igual de adorable que ellos.

—Hmph.

—No te enojes… — lo abrazó — Fue un cumplido.

—Que cosas… un Chihuahua con un ajolote…

Ambos se miraron y empezaron a reír.

—Siempre se te ocurre algo para hacer que me sienta mejor.

—Ya me volví un experto en saber cómo hacerte reír — sonrió — Pero hablando en serio… ¿Cuándo tienes que irte exactamente?

—El próximo martes.

—Oh… bueno. Aún tenemos tiempo, podrás ver un último partido nuestro y luego iremos a un acuario.

—De acuerdo — miró el reloj — Ya se está haciendo tarde…

—Es cierto, es hora de irme — se levantó de la cama.

—Ah… en realidad… — lo tomó de la mano — está bien si te quieres quedar… además, ya no es tan seguro ahora.

— ¿Dices que ahora es peligroso?

—Hace poco a una vecina le robaron en su casa… no es tan seguro.

— ¿En serio? ¿Justo ahora?

—Sí, ¿no me crees?

—Hm… — la miró con duda, como si le recordara todo lo que había hecho últimamente.

—Si no quieres, puedes irte… —murmuró mientras él se acercaba.

—Un "¿Podrías quedarte conmigo, por favor?" no es tan difícil de decir. Si realmente no quieres que me vaya, solo dímelo.

—Natu, ¿podrías quedarte conmigo por hoy?

—Nop — lo miró molesta y luego él se rio— Es broma, es broma, me quedaré.

—Si que te gusta molestarme…

—É porque você é tão fofo quando fica com raiva~

— ¿Eh? ¿"fofo"? No entendí eso último.

—Espera, ¿entendiste un poco lo que dije?

Sin dudarlo, ella sacó un diccionario de portugués-español y lo puso en frente de él. Era un libro enorme y se veía bastante pesado.

— ¿Estás aprendiendo portugués? ¿Por mí~? — lo miró indiferente — Um… o acaso… ¿Quieres aprender a insultar en otro idioma? ¿Alguna amenaza? — la chica solo sonrió — Me das miedo, Azu.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Valencia,España

Sábado (diciembre, semana 1)

A pesar de que hoy no tenía que trabajar, la fotógrafa fue de todas formas a la sede del periódico con una sola cosa en mente. Desvincularse por completo de ese lugar. No le importaba si tenía que renunciar o hacer que la despidieran, solo quería salir de allí de una vez por todas. Entonces, fue entrando rápidamente para llegar hasta la oficina del director. Adriano, el editor que siempre la ayudaba a mejorar sus fotos, la miró extrañado al escuchar como iba caminando con furia hacia la oficina. Hasta que llegó.

—Señor director. Quiero renunciar.

—Señorita Durán, ya hablamos de esto. La señora Lenger ya no está para dar problemas, así que puede volver a...

—¡No! ¡Acepte mi renuncia! — exclamó.

El director comenzó a fruncir el ceño y luego suspiró para calmarse.

—No entiendo porque quiere renunciar. Ya le dije que si es por dinero le podemos subir el salario.

—El dinero me da igual, solo no quiero seguir trabajando aquí, es todo. ¿Es tan difícil de entender? Acepte mi renuncia, por favor.

— ¿Tiene claro que no le daremos ninguna indemnización, verdad?

—Me da igual. Renuncio.

—Escúcheme un momento — su voz se tornó sería y con molestia — No tiene porque irse. Si tiene alguna inquietud, solo dígalo. Y nosotros nos encargaremos de arreglarlo.

—Hm... — se puso a pensar — ¿Usted, por ejemplo?

— ¿Perdón?

— ¿No es un poco extraño que no quiera dejarme renunciar? Yo no creo ser una modelo de primera categoría, pero es molesto que me miren tanto sin ninguna razón.

— ¿Qué está queriendo decir?

—Que estoy harta de que contrate chicas jóvenes solo para mirarlas como si fuesen sus trofeos. Es asqueroso. Pare de una vez.

— ¡¿Quién te crees que eres, mocosa?! — exclamó, sorprendiendo a la joven — ¡¿Ahora estás del lado de Lenger?!

—Ah, así que era cierto. Entonces de verdad es un viejo verde que le encanta mirar chicas jóvenes y engañarlas para poder seguir observándolas.

— ¡Si te atreves a decir algo así...!

— ¡¿Qué?! — golpeó el escritorio, exaltando al hombre frente a ella.

—Esto no quedará así... ¡No volverás a pisar este lugar! — rompió su contrato.

—Jo... ¡Gracias! ¡De verdad, se lo agradezco! — se rio y luego salió de la oficina.

Al salir, todo el mundo la miró, pues habían escuchado los gritos.

— ¿Algún problema? ¿Tienen algo que decir? ¿O seguirán callados como siempre para dejar que ese viejo verde mire como quiera a las faldas cortas y ajustadas de las mujeres que trabajan aquí? ¡Sí, señorita Pia! ¡Usted es a la que más mira! — la mujer la vio preocupada y de inmediato trató de bajar lo más que pudo su falda.

Luego de eso, iba a salir por fin del lugar hasta que alguien más se le cruzó.

—Eh, señor Adriano... Usted... Fue bastante severo conmigo, pero sé que no fue con mala intención.

—Al menos lo entendiste — dijo de brazos cruzados — ¿Tienes claro que ese tío no te va a dejar insultarlo e irte como si nada, verdad?

—Um... Sé que no será fácil pero... Estoy preparada para cualquier cosa que intente.

—Bien dicho. Y no sigas esperando una estrella dorada, ¿quieres? — fue devuelta a su escritorio.

—Huh... Señor... Me felicitó.

— ¿Eh?

— ¡Dijo "bien dicho"! ¡Ja, ja! ¡Me voy con una felicitación suya! — se retiró del lugar contenta.

— ¡¿Qué?! ¡Eso no cuenta, mocosa! ¡¿Y ustedes qué miran?! — los demás apartaron la mirada sonrientes.

Después de por fin retirarse, aún le quedaba un lugar más a dónde ir.

-Casa familia Durán-

— ¡Siu! ¡Estás bien! ¡Estaba muy preocupado! — su padre la abrazó de inmediato al verla.

—Papá... ¿Acaso Tao no te contó nada?

—Me explicó todo con lujo de detalles. ¡Ahora entiendo porque quieres irte de ese horrible lugar! ¡Ese desgraciado de tu jefe...! ¡Lo haré pagar!

—No es necesario, ya renuncié. No volveré a ese lugar...

— ¿Renunciaste?

—Sí, lo malo es que ya no tengo trabajo... Pero prometo que buscaré un buen trabajo esta vez y...

—No, no importa. Con tal de que seas feliz con lo que hagas.

— ¿Cómo? ¿Cambiaste de parecer?

—Sí... Tao me pidió que te dejara trabajar en lo que quisieras. Y tú mamá también me dijo lo mismo — la chica sonrió — ¡Ah! ¡Pero no me refiero a cualquier cosa! ¡Tampoco quiero que te metas en malos pasos!

—No lo haré... — se rio.

—Además, tienes a... Tu novio ¿no? Porque es cierto ¿verdad?

— ¿Ah? — lo miró extrañada.

—Tú... Estas saliendo con el futbolista Carlos Santana ¿no? ¿Es verdad? ¿Él era el novio del que hablabas? ¿Por qué no lo dijiste antes, hija? ¿Por qué no lo presentaste?

—¿Cómo sabes que yo...? — miró a su hermano, quien iba pasando tranquilo hasta que la vio y fue corriendo a su cuarto para cerrar con seguro.

—¡TAO! ¡FUISTE TÚ! — corrió y golpeó su puerta para que abriera — ¡Abre ahora! ¡Eres un cotilla!

Mientras tanto, en el campo de entrenamiento del Valencia C.F, Santana se encontraba descansando luego de en un partido de práctica con sus compañeros. Últimamente, el equipo estaba ascendiendo de a poco para alcanzar al Barcelona, sin embargo, todavía tenían que seguir esforzándose si querían ser campeones en la Liga Española.

—Uf... ¿Desde cuando el entrenamiento se volvió así de intenso...? — se quejó Aimor — También quiero vivir para jugar los próximos partidos...

—No sirve de nada quejarse. Si es necesario entrenar un poco más, hay que hacerlo. Los demás equipos deben estar haciendo lo mismo para no ceder sus puestos y seguir escalando. En especial Tsubasa y Natureza.

—Esos dos de verdad son un dolor en el trasero... Sin embargo, el fútbol no sería muy divertido si no existiera gente así, ¿no pensás lo mismo?

—Claro que sí. Eso es lo divertido del fútbol — sonrió.

—Pero vos no te ves ni un poco cansado — se rio — Estás aún más motivado desde que nos enfrentamos al Barcelona.

—No me quejo del enfrentamiento contra Rivaul. Fue una gran oportunidad, aunque si hubiese estado Tsubasa, como en el partido contra el Real Madrid, hubiese sido aún más interesante.

—Je.. ¿Y qué hay del Real Madrid?

—También hay varios jugadores impresionantes. Roberto Carolus, Blueno, Flavio Conces, Fago, Callusias... Es un equipo bastante poderoso. Está claro porqué son el número uno.

—Y aún tenemos que disputar ese partido con ellos... Sí que la tendremos difícil ¿Eh?

—Y por eso tenemos que dar lo mejor de nosotros ahora si queremos ser campeones. Además, estamos a unos pocos puntos por debajo del Barcelona, estoy seguro que podemos seguir subiendo.

—No se darán ni cuenta cuando les quitemos la victoria y el puesto de número uno.

Al terminar su platica, el argentino fue hacia las duchas para luego ir hacia los vestidores. Cuando Santana estaba por hacer lo mismo, notó un nuevo mensaje que había llegado a su celular al revisar su mochila. La española le escribió para decirle que había logrado que la despidieran, como si fuera lo mejor que le hubiese pasado en su vida.

Nunca creí que a una persona le haría feliz algo así — se rio al leer el mensaje.

Carlos: Hablaste con Azu?

Siu: Sí, aunque me dijo que estaba bien, no puedo dejar de preocuparme un poco por ella.

Carlos: Tampoco está completamente sola ¿sabes?

Siu: Lo sé. De hecho, me siento reemplazada.

Carlos: ¿En serio estás celosa? Ella no puede depender de ti todo el tiempo. Actúas cómo una mocosa. Aunque eso no es novedad.

—¡¿Qué?! ¡Yo no...! — exclamó molesta y se puso a pensar un poco — Sí... en realidad sí...

Siu: Le diré a tu novio que te regañe por tratarme así.

—¿Ah? — miró confundido su móvil.

Carlos: ¿Quién?

Siu: Leo, ¿Quién más? — se rio al mandar el mensaje.

Carlos: ¿ves que actúas como una niña?

Inconscientemente, ella sacó la lengua en forma de burla.

Siu: Por cierto, mis padres ya saben que estoy saliendo contigo. Gracias a Tao...

Carlos: Yo le dije que podía decirlo.

Siu: ¿Es en serio? Por poco y le hago un suplex por haberlo dicho.

—No lo dudo... — entrecerró los ojos al leer el texto.

Siu: Y mis padres. Más bien mi papá, está siendo muy insistente con presentarte... Está actuando como una fanática desquiciada.

Carlos: Al menos no tendremos problemas.

Siu: Si no te importa tener a un suegro fanático tuyo, supongo que no.

—Oye, Santana, ¿no piensas despegarte del campo de fútbol o qué? — le preguntó uno de sus compañeros.

—Ahora mismo voy hacia los vestidores — guardó su celular.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Madrid, España

—Sala de entrenamiento del Real Madrid—

Después de haber terminado su entrenamiento antes del día del partido, a muchos les pareció extraño la ausencia de una persona. Y fue Natureza quien tuvo que explicar el motivo por el que esa persona no se encontraba en el lugar.

—¡¿La despidieron?!

—Sí — asintió el brasileño.

—¿Y qué hizo para que la despidieran? Algo tuvo que pasar ¿no? — preguntó Fago.

—Eh, bueno... Creo que dijeron que no estaba haciendo bien su trabajo y por eso la despidieron.

—¿No lo estaba haciendo bien? Eso es raro. A veces salía muy tarde de aquí.

—Quizás tuvo algún problema que la distrajo o algo así — asumió Ivangel mientras se cambiaba de ropa — Bueno, supongo que ya no tendremos que soportar regaños.

—Um...

—¿Qué te pasa, Natureza? ¿No confías en tu novia?

—¿Eh? ¿Novia?

—No te hagas el tonto, todos sabemos que vosotros sois pareja — lo miró sonriente.

—Hm... — hizo un puchero y miró a Callusias.

—¿Hm? Yo no he dicho nada, todos lo asumimos hace tiempo — se defendió — Además, entiendo que queríais ocultarlo de la prensa, pero ¿por qué de nosotros?

—De seguro ella no quería que los molestáramos — se rio Rail — Aunque, ahora no estará más en el club...

La sala quedó en un profundo silencio.

—Ella me dijo que estaba bien, sin embargo... — el portero terminó de guardar sus cosas — ¿De verdad lo está, Natureza?

—No del todo — sonrió con tristeza — Ayer también me dijo lo mismo, pero después la escuché llorando en la noche. Claro que está frustrada... Por lo mismo, me gustaría que nos viera ganar el partido de mañana y levantarle el ánimo.

—Entonces está decidido, mañana le daremos una despedida a la asistente del entrenador — sonrió el capitán.

—Natureza, más te vale dejarnos el balón para que esa tía no diga que no podemos hacer nada sin ti. — se emocionó Rail.

—De acuerdo — se rio el centro campista.

No obstante, las cosas no fueron tan fáciles.

Lunes (diciembre, semana 2)

El día del partido contra el San José FC, habían empezado muy motivados para ganar el encuentro. Pero en el momento en que el equipo rival encajó un gol, la situación se tornó difícil para el Real Madrid, ya que el muro defensivo era bastante complicado de pasar. Y no sólo eso, también se estaban asegurando de neutralizar por completo a Natureza.

—¿Qué rayos...? — musitó Ivangel — ¿Por qué no pueden pasarlos? ¡¿Y por qué tienen a todos marcando a Natureza?!

—Solo les falta el portero para que todo el equipo lo tenga marcado — concordó Callusias mirando molesto desde la portería.

—¿Hm? Eh... ¿No tenéis una sensación de escalofríos? Siento que alguien nos está mirando como si quisiera acabar con nuestra existencia aquí mismo...

—Precisamente por eso yo no quiero mirar hacia allá... — el portero se rio nervioso.

Y en efecto, la chica se encontraba en las gradas, mirándolos fijamente por cómo todavía no podían devolver el gol.

—¡¿Qué les pasa, idiotas?! ¡Natureza no es lo único que tiene el Real Madrid! ¡¿No?! — los regañó a todo pulmón — ¡Si siguen así, ni piensen que ganarán la copa!

Solo algunos pocos fueron capaces de escuchar lo que decía, ya que los gritos del público no hacían muy fácil distinguir el mensaje que les quería dar.

—Vaya forma que tiene de animarnos... ¡Oye, Natureza! ¡Dame el balón! — exclamó Marientos.

—¿De qué está hablando? Si él está aq... ¡¿Eh?! — un defensa se percató de que el brasileño que estaba marcando ya no estaba.

—¡Marientos! — le lanzó un pase que llegó directo a sus pies.

Regateó y luego mandó un pase a Rail, quien en cosa de segundos, logró anotar un gol a la portería rival. Los fanáticos comenzaron a vitorear. Sin embargo, el silbido del árbitro sonó.

Fuera de juego.

—¡¿Qué?! ¡No es fuera de juego! ¡Estábamos a la misma altura! — Rail protestó — ¡No me jodas! ¡Era gol!

Lamentablemente, al árbitro no pareció haberle gustado mucho sus reclamos. Tanto así que sacó tarjeta amarilla. La chica estaba cubriendo su cara con sus manos mientras tenía un grito interno.

—No puede ser... Con lo que me costó desmarcarme. Eso era gol... — Natureza se rio nervioso.

Los merengues siguieron insistiendo con tal de anotar. Y entre los incontables fuera de lugar, y anulaciones, sorpresivamente, Robecaro pudo hacer un gol. No había ninguna falla, ninguna manera de anularlo. Esta vez sí podían festejarlo.

—¡Capitán! Por esta vez, déjenme quedarme un rato con el balón. Prometo que voy a anotar — se acercó el centro campista.

—Como si nunca lo hicieras... — se rio — ¿Por qué quieres ser tú el que anote?

—Azu se va a ir de vacaciones a su país muy pronto, y quiero hacer un hat trick como regalo de despedida.

—Je...está bien. Más te vale lograrlo.

Y cumplió con lo prometido. Bueno, no del todo. Natureza anotó dos goles en el segundo tiempo, sin embargo, el tiempo se acabó antes de que pudiese anotar el tercer tanto y lograr un hat trick. El partido terminó 3-1.

—Wah... No pude hacer el tercer gol... — dijo decepcionado.

—Oye, al menos no perdimos. Además, Azu se ve muy feliz — se acercó Callusias y señaló hacia las gradas donde ella estaba estaba aplaudiendo desde las gradas muy feliz por la victoria del equipo.

—Azu... menos mal... — sonrió — Callu, ¿podrías hacerme un favor?

— ¿Qué sería...? — lo miró preocupado.

Luego, mientras los jugadores estaban cambiándose en los vestidores, la castaña se dirigió hacia las afueras del estadio. Cuando giró en una esquina, alguien la tiró del brazo. Estaba a punto de tirar del gas pimienta que traía en su bolsillo hasta que se dio cuenta de quien era.

—¡Idiota! ¡Casi te rocío con esto!

—Perdón — se rio — ¿Lista para ir al acuario?

—¿Ahora? Podemos ir mañana temprano.

—Ahora no debe de estar muy lleno, con el partido de hoy lo dudo.

—Es probable, pero sigues con el buzo y podrían...

—¡Sé más positiva! — la sorprendió al tomarla de los hombros — ¡Iremos a ese acuario! ¡Da igual lo que digan!

Ambos fueron corriendo hasta llegar al Zoo Aquarium. La chica que había llegado totalmente cansada, estaba intentado recuperar el aliento.

—Buf... ¿Está abierto...?

—Sí, lo está — la miró sonriente y tomó su mano para llevarla adentro — Vamos.

Al terminar de pagar, pudieron entrar y ver un montón de especies. Recorrieron cada rincón que podían en búsqueda del animal que ella quería ver. Pero no lo pudieron encontrar. Llegaron al punto de tener que preguntarle a una guía.

—Oh, lo lamento. Pero no tenemos ese espécimen en el acuario.

—¿Eeeh? ¿No hay...? — preguntó el chico mientras la guía asentía.

—Pero hay un montón de especies de distintos continentes que pueden ver. También esta el delfinario para visitar.

—Gracias, señorita...

Cuando la guía se retiró, ambos se miraron decepcionados.

—Está bien... Era difícil que tuvieran algo así aquí... — la castaña se resignó — Podríamos ir a ver a los delfines — esbozó una pequeña sonrisa.

Al terminar de recorrer el lugar y ver los otros animales, volvieron hasta el departamento de la chica con una notable tristeza en sus caras.

—Lo siento... no pudiste ver el animal que querías. Y tampoco te pude dar un hat trick...

—No importa. Pude ver otras especies que no conocía. Y también pude pasar mi último día en España contigo — sonrió.

—¿De verdad estás bien con eso?

—Bueno, me hubiese gustado también salir con Siu, pero supongo que ahora tendré más tiempo para verla.

—Um, es cierto...

—De todos modos — lo abrazó — gracias por todo lo que has hecho por mí.

—No es nada — correspondió.

—Ah, y creo que ya es momento de que te vayas — se separó de él — Blueno debe estar furioso.

—Oh, me había olvidado de eso. Le pedí a Callu que inventara una excusa.

—¿Y crees que funcionó?

Antes de que el respondiera, el móvil de ella comenzó a sonar. Y justamente, era el capitán del equipo.

—Capitán... — contestó asustada.

—¿Está contigo verdad?

—Di que no... — susurró el brasileño.

—No, no esta aquí — mintió.

—Pon el altavoz.

—Eh, de acuerdo... — presionó el botón.

—¡Natureza! ¡Esta es la última vez que haces lo que se te da la gana! ¡Haré que sudes sangre en el próximo entrenamiento!

—¡Wa~h! ¡Eu não entendo um espanhol tão difícil! — se tapó sus oídos.

—¡¿Qué?! ¡Mocoso... no hagas como si no entendieses nada!

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Valencia, España

-Casa Familia Durán-

—¡Sí! ¡Eso es un gol! ¡Y pensar que este chico está saliendo con mi hija! — exclamó emocionado mientras veía la repetición de un partido del Valencia.

—Papá... — su hija lo miró con disgusto.

—Siu, ¿le has dicho algo de nosotros?, ¿lo vas a presentar pronto?

—Le dije que estabas como una fanática locamente enamorada de él. Así que no creo que quiera venir.

—¡¿Eh?! ¡¿Por qué dijiste eso?!

—Esa es la verdad, papá.

—¡¿Por quéeee? Sabiendo lo mucho que me gusta ese equipo, no quisiste presentarlo...

—Por que sabía que esto iba a pasar...

—Eso fue muy cruel, Siu. Nos hubiésemos comportado — la regañó su mamá.

Tú hubieses sido la que menos se hubiese comportado... — pensó al mirarla.

—Hermana, ¿puedo hablar un poco contigo?

—¿Te vienes a disculpar por ser un cotilla?

—Es importante — la miró molesto.

—Ah, bien, ya voy... — fue hacia su habitación — ¿Qué quieres?

—Sobre lo que pasó antes... no quería que papá fijara su atención solo a mí, no fue mi intención, perdón...

—¿Ah? ¿Por qué te disculpas? eso no fue tu culpa.

—Pero es que papá...

—Papá es así... y por cierto, tampoco quiero que se fije en mí todo el tiempo. Ya ves como está de loco... — sonrió y se sentó a su lado — Sí, a veces me molesta que te ponga en lo más alto, cuando eres un mocoso egocéntrico, pero me siento orgullosa de tener un hermanito que puede llegar a las olimpiadas — puso su mano en el hombro de él.

— ¡Puaj! ¡saca tu cursilería de aquí! — sacó su brazo.

—Je... ¿estás sonrojado~?

—¡Qué molesta eres! — le tiró una almohada — ¡Estoy seguro de que le pagaste a Santana para que esté contigo!

—¡¿Qué dijiste?! ¡Oh...! ¡¿acaso tú también estás enamorado de él, eh?! — le devolvió la almohada.

Mientras tanto...

-Apartamento de Santana-

—¡¿Pero qué...?! — tocó su oído — ¿Por qué me pitó el oído derecho...?


Notas:

* El Zoo Aquarium de Madrid, es un zoológico que se encuentra en la Casa de Campo, gran parque forestal de la ciudad de Madrid. Cuenta con especies de varios continentes.

* El partido del Real Madrid contra el San José no pasó en el manga. Todo es inventado.

N/A:

* 6 horas, 1 minuto, ascensión derecha, 14 grados, declinación 22 minutos... no hay final del partido de Japón vs Alemania ¡Pero yo traigo actualización! Solo un capítulo más y termino con el fic... quise dejar este capítulo listo porque estas semanas tendré mucho trabajo.

* Espero terminar lo antes posible con esto para continuar con otros proyectos, algunos de Captain Tsubasa. Pero esta vez no será nada romántico, y por lo mismo me llevará tiempo entre leer el manga de nuevo ( al menos desde el World Youth) y concretar la idea que tengo. Además, algunos de esos proyectos no tiene que ver con hacer fics. Espero me acompañen y lean el final de esta historia. ¡Hasta la próxima!