Parte 10 La Fuerza del Viento

─Ami... Rei... Podía verlo en sus ojos, ustedes eran fuertes pero se confiaron. Yo derrotaré a Kino.

Haruka le dio el último trago a su copa de vino y se levantó del cojín. Salió de ese pequeño cuarto hacia una explanada que se levantaba varios metros sobre la superficie. El viento sopló con fuerza, meciendo los cabellos rubios que cubrían su frente y parte de sus ojos.

Sentía toda la confianza, toda la fuerza de ese viento. Empuñó su espada y reflejó sus ojos en la mortal hoja.

─Kino, contigo asegurare mi victoria.

~ o ~

El grupo seguía en silencio a Michiru.

Makoto se preparaba mentalmente para la pelea. Tenou sería un rival difícil de vencer. Lamentó que Hotaru usara su ataque contra Ami, hubiera sido muy útil con Tenou. Minako caminaba a su lado, ayudando a Meiou a andar. Les miró de reojo.

Minako. Sí que la había sorprendido con ese ataque del Rayo Creciente, fue increíble, no pensó que ella dominara esa técnica, hasta donde sabía no la dominaba, pero Minako siempre le daba sorpresa. Y algo en los ojos de su novia le decía que aún tenía más sorpresas por mostrarle.

Setsuna lucía más seria de lo normal, quizá por su derrota ante Ami. Por cierto, ¿qué fue de ella? Seguramente, el estar cara a cara con una técnica como el "Revolución de Muerte y Resurreción" la hizo pedazos en segundos. Casi se lamentaba por ella, pero si Hotaru no hubiera hecho eso entonces habría sido derrotada y, en esos momentos, ella misma estaría peleando con Ami y era imposible adivinar el resultado de una pelea así.

Juró por lo más sagrado que derrotarían a Tenou y viviría para estar con Minako.

Se acercaba la hora final. En esos momentos un Reino entero cayó sobre sus hombros. Si perdía ante Tenou, no sólo moriría, también matarían a Minako y todos los habitantes del Milenio de Plata quedarían bajo el control de Tenou. Solo los dioses sabían lo que tenía Tenou en mente. Sería terrible.

─Hemos llegado ─dijo Michiru, deteniéndose ante una enorme puerta de dos alas─. El amo Tenou está detrás de ésta puerta. ¿Quién peleará?

─Yo ─respondió Makoto de inmediato─. Vamos.

Michiru asintió con la cabeza y abrió la puerta, mostrándoles una enorme plataforma en la cima de esa pequeña colina. El viento soplaba con mucha fuerza.

─Haruka Tenou...

Ahí estaba el otro batussai, de pie, en medio de la plataforma. El lado sin filo de su espada descansaba sobre su hombro derecho, sus cabellos se mecían gracias a la viento, un gesto serio adornaba su rostro y sus ojos verdes brillaban con fuerza.

Todas le miraron, impresionadas. Makoto y Setsuna notaron que lucía igual a como le vieron hacía más de seis años, Minako estaba boquiabierta, era la primera vez que veía a ese battusai. Era casi fascinante, de sólo verle provocaba temor. Su padre le había comentado una vez que a Haruka Tenou solían llamarlo el "Rey del Cielo", y ahora veía porqué. Al contemplarle así daba la impresión de ser dueño de todo el cielo que les rodeaba.

Makoto y compañía se acercaron a la plataforma. La alta chica dejó a Hotaru al cuidado de Minako y encaró a Tenou. Los dos pares de pupilas verdes coincidieron en una severa mirada.

─Ha pasado mucho tiempo, Kino, te ves bien.

─Lo mismo digo.

─Es una lástima que no aceptaras mi invitación, hubiéramos sido invencibles.

─Ya supiste mi respuesta y no ha cambiado, así que no hay mucho de qué hablar.

Tenou bajó su espada y le sonrió.

─Me sorprende que derrotaran a mis discípulas.

─Eran muy fuertes, pero perdieron por que las hiciste pelear del lado equivocado. Ya lo ves, Rei quizá ya halla muerto desangrada y Ami pereció en una explosión.

─Y, según tú, ¿cuál es el lado equivocado?

─Pelear por ambición y egoísmo. Por poder.

─¿Y tú qué? Proteger a gente que quizá nunca te agradezca lo que haces por ellos, proteger a cobardes y a quienes no lo merecen es tonto.

─También hay personas a las que vale la pena salvar.

─¿Qué te parece si dejamos éste debate para otro día y peleamos?

─De acuerdo.

La hora de la verdad.

Tenou empuñó su espada y se concentró en Makoto, ésta apretó sus puños y los puso por delante. Se miraron por lo que pareció una eternidad. Unas nubes negras y un fuerte viento invadieron el escenario como si respondieran al choque de poderes.

Minako sintió escalofríos de solo contemplar un cuadro así. Daban miedo. Era la primera vez que apreciaba a Makoto en esa postura tan fiera y tan fría, por un momento se la imaginó peleando en el ejército de Serenity, seis años más joven y con la única idea de pelear por lo que creía correcto. Seguramente así mismo lucía en esos tiempos.

Unos fuertes truenos sacudieron el ambiente, asustando a todos menos a los combatientes, que no despegaban sus miradas ni un solo instante.

─¡Muere! ─gritó Tenou con voz poderosa.

Se lanzó sobre Makoto y le lanzó lo que parecieron centenares de estocadas. Era tanto o más veloz que la última vez que se vieron. Makoto hacía todo lo posible para evitar los ataques, pero varios alcanzaron a rozarla, rasgando su ropa y su piel.

Apretó los dientes con furia, no se dejaría vencer. Evitando una estocada, se agachó y le soltó un puñetazo en el estómago.

─¡Bien hecho, Makoto!

─¡Sigue así Kino!

Pero Haruka retrocedió con un salto y miró a Makoto con gesto burlón.

─Kino, tus puños no me hacen nada.

─¿Ah, no?

Con un veloz movimiento, Makoto golpeó a Haruka en la quijada con la zurda. El golpe resonó con fuerza, mostrando la intensidad del contacto. Empero, Tenou no se movió ni un centímetro de su postura. Con una increíble rapidez, golpeó a Kino en el estómago con la empuñadura de su espada, mandándola a volar varios metros.

─¡Makoto! ─gritó Mina aterrada, viendo cómo su pareja se retorcía de dolor en el suelo, sujetándose el estómago.

Tenou se limitó a limpiarse el delgado hilo de sangre que salía de su boca con el dorso de su mano libre, mientras sonreía burlonamente.

─Kino, eres una estúpida. Creer que me derrotarás con tan insignificante ataque y esa fuerza mediocre es una locura. Te creía más lista, los años te ablandaron.

Makoto le miró con coraje.

─Y tal locura solo puede arreglarse la muerte.

Al ver que Kino se ponía de pie, aprovechó para mostrarle su superioridad. Corrió hacía ella con esa velocidad que tanta fama le daba y comenzó a golpearla con la empuñadura de su espada.

─¡Esto es un verdadero golpe! ─exclamó, dándole un certero puñetazo en la cara que la volvió a derrumbar.

Makoto abrió los ojos con trabajos, contempló a su rival después de escupir un poco de sangre y limpiarse la que le escurría por la nariz y la boca.

Era demasiado fuerte, adiaba admitirlo.

─No me rendiré ─murmuró, poniéndose de pie.

─Oh. Eres necia, Kino, pero no creo que resistas lo que sigue.

El viento se arremolinó alrededor de Haruka mientras su cuerpo y su espada brillaban con un aura esmeralda. Makoto se quedó sin habla, de piedra, conocía muy bien esa pose.

─¡Corte del Rey del Cielo!

Un tornado envolvió a Makoto. Era Tenou, que se movía a una velocidad imposible de medir y de seguir a simple vista. Con su espada le produjo numerosas heridas en todo el cuerpo mientras la mantenía flotando en el aire.

Michiru sonrió. Esa era la mejor técnica de combate del estilo de la Espada Sagrada, sólo una persona había logrado dominarla: Haruka Tenou. Usando el viento y su velocidad podía crear un remolino del que nadie podía escapar y, una vez con la víctima atrapada, bastaba con atacarla con la espada. El shock, la presión y las heridas eran lo que mataba al pobre diablo que caía en la técnica.

─Eres increíble, mi Rey del Cielo ─pensó Michiru, aún sonriendo.

Minako y Setsuna estaban pálidas y con la lengua inmóvil por el terror. ¿Cómo podrían derrotar a ese demonio del viento? ¿Cómo?

Por fin, el cuerpo de Makoto cayó al suelo. Tenía heridas en todos lados. El escudo de tela especial que tenía bajo la ropa no resistió el tremendo ataque de Tenou. La chica de ojos esmeralda no daba señales de vida.

─¡Makoto! ─gritó Minako, llorando.

Corrió a la plataforma y tomó en sus brazos a Makoto. Tenou se limitó a mirarla con desprecio.

─¡Makoto...!

─Niña tonta, era obvio que Kino no sobreviviría a mi ataque. Traté de hacerlo lo más rápido que pude, sin dolor. Después de todo fue mi compañera de batallas ─le dijo con tono serio, sin burla alguna.

─Maldito ─masculló Minako con furia, mirándole con genuino desprecio─. ¡Yo misma acabaré contigo!

─¡Aino, regresa aquí de inmediato, yo pelearé! ─gritó la Capitana, desesperada.

Pero Minako hizo caso omiso al llamado de Setsuna. Ya tenía un plan, sólo esperaba que funcionara.

─¿Aino? ─preguntó Haruka con gesto curioso.

─¡Soy Minako Aino, no lo olvides! ¡Voy a derrotarte!

─Ahora lo recuerdo. Eres de ese ridículo clan ninja de Venus.

─¿Ridículo? ¡Más vale que te retractes!

La rubia encaró a Haruka después de depositar el cuerpo de Makoto en el piso a una distancia segura.

─Recuerdo que un ninja de tu clan peleó con nosotros hace seis años.

Minako también lo recordó. El ninja del que Tenou hablaba era Kunzite, su primo, muerto ya al final de aquella guerra. Todo su Clan le rindió los honores debidos.

─Su nombre era Kunzite Aino y era un ninja increíble ─continuó Haruka─. No sé que sea de ti, pero, ¿te gustaría saber cómo murió? Yo sé todo.

Minako trataba de mantener el control, Tenou intentaba sacarla de sus cabales. Pero nunca supo cómo murió su primo, sólo le dijeron que fue en batalla. Kunzite en ese tiempo tenía la edad actual de Makoto, veintiún años, un muchacho muy joven. Era verdad, era un ninja increíble y ejemplar, Minako siempre lo admiró y quiso ser como él. Lo quería mucho. Un día, Serenity le pidió ayuda a su clan y su primo se ofreció para pelear en el ejército en nombre de los Aino. Se fue, pero nunca regresó.

Al verla callada, Haruka continuó.

─Él me ayudaba a encontrar y acabar con los aliados de Beryl. Créeme, era bueno. Pero después de terminar la guerra, se enteró de mis planes de traicionar a Serenity y tuve que...

Minako contuvo la respiración.

─... Matarlo.

La rubia se enfureció aún más.

─Maldito...

─Di lo que quieras, morirás igual que él, con mi espada atravesando tu corazón y tu cuerpo flotando en el espacio.

Minako corrió hacia Tenou y le soltó un par de golpes, mismos que esquivó con gran facilidad. Pero la ninja tenía otra cosa en mente.

─¡Rayo Creciente!

El rayo tomó por sorpresa a Haruka, que se confió demasiado de los inocentes golpes de Minako, prácticamente no esperaba nada de ella y ese fue el mismo error de su alumna de fuego. El rayo le atravesó el hombro derecho, pero en lugar de debilitar su cuerpo, solo encendió la furia del battusai.

─Pequeña basura, has cometido un gran error...

Minako mantuvo la guardia. El primer paso del plan se había cumplido: desconcertar a Tenou. Al parecer el segundo también se cumpliría, pues vio que Haruka se disponía a repetir su ataque de viento.

─Morirás junto con Kino.

─¡Aino, regresa ahora, va a matarte! – le gritó Setsuna.

De nuevo la ignoró, en cambio, concentró su aura naranja y se preparó para recibir el ataque de Tenou. Sólo rogaba a Afrodita que pudiera resistir lo suficiente como para finalizar su plan. De sobra sabía que no derrotaría a Tenou ni en el más loco de sus sueños. No buscaba derrotarla, no podría pero, por lo menos, le quitaría un arma. El resto dependería de esa cascarrabias de Meiou.

Miró de reojo a Makoto y sonrió, por ella era capaz de hacer lo que fuera... Y lo haría. También debía vengar la muerte de su primo Kunzite. Tragó saliva al ver que el viento se arremolinaba de nuevo alrededor de Tenou.

Su cuerpo y su espada volvieron a brillar en aquella aura poderosa y miró a la ninja con furia.

─¡Corte del Rey del Cielo!

Minako concentró su aura, recibiendo el torbellino de frente.

─¡Aino!

Podía sentir con claridad la presencia de Tenou, podía sentir el dolor de las heridas que le causaba la espada y como se asfixiaba por la presión del aire. No obstante, siguió concentrándose y logró que su aura se condensara en su mano. Se tranquilizó lo mejor que pudo, cerró los ojos y pudo leer los movimientos de Tenou.

Sólo esperaba el momento adecuado.

Entre todo ese viento sintió que Haruka levantaba la espada, con la clara intención de clavársela en el corazón.

Era el momento.

─¡Cadena Dorada!

Todo ocurrió en menos de un segundo.

La cadena salió de la palma de Mina y se enredó en la espada de Tenou, desintegrándola al instante.

La mitad del "Corte del Rey del Cielo" dependía de esa legendaria y ancestral espada. Haruka estaba sin habla. Dejó de moverse y contempló cómo esa cadena desintegraba su espada como el viento a un montón de arena.

El cuerpo de Minako cayó al suelo, sin energía pero con una sonrisa en sus labios. Ya no podía moverse, estaba herida hasta el último de sus huesos. Contempló el asombrado rostro de Tenou y su sonrisa se hizo más amplia.

Lo logró...

Setsuna comprendió lo que la "niñita" quería hacer. Sin su espada, Tenou no podría hacer su más letal técnica. Notó que Minako le miraba de reojo y supo que, con Makoto fuera del combate por el momento, era su turno.

Michiru no salía de su sorpresa. Era imposible. Esa era la Espada Sagrada, un arma usada por los héroes en tiempos míticos y heredada a Haruka por su maestro. ¿Cadena Dorada? Nunca había oído sobre esa técnica.

Haruka reaccionó unos segundos después.

─Tú, pequeña basura, has cometido el error más grande de tu vida.

En respuesta, Minako se limitó a sonreírle, haciéndolo enfurecer.

─¡Tierra, tiembla!

Una poderosa esfera salió de las manos de Haruka y se impactó en Minako, que quedó tirada y malherida al lado de Makoto. Tenou se disponía a rematarla a ella, a ambas. Kino aun respiraba, lo sabía.

─¡Tierra...!

Un casi mudo tono de invocación pasó desapercibido para todos.

─Grito Mortal.

Otra esfera, pero de color obscuro, atacó a Haruka por la espalda, haciendo que se tambaleara. La esfera provino del Orbe de Gránate de Setsuna Meiou. Haruka le miró con furia y se olvidó de la ninja.

─Meiou...

─Es mi turno.

Haruka por fin sonrió y se puso a reír a carcajadas, desconcertando a Setsuna.

─¡Qué ingenuas, aún no me derrotan! Nunca lo harán.

─Eso lo veremos, Tenou. Tú tampoco nos has derrotado y tus dos alumnas ya cayeron.

Se miraron con furia y concentraron sus auras.

La única espectadora que seguía de pie era Michiru, que no quería creer lo que pasaba. Era imposible. Podía sentir el enojo de Haruka en el aire, incluso algo de frustración, pero...

No. No podrían vencerlo. Jamás.

─Mi rey del cielo, tú ganarás.

Continuará...