XXVII. Retorno

.

.

.

La puerta del cuarto se cerró, encapsulandolos en la habitación. El ruido de las gotas cayendo no se escuchaba, pero las ventanas mojadas impedían la visión al exterior.

La ropa mojada goteaba hasta el suelo de madera.

Sentia su corazón martillar en su pecho ¿qué había sucedido en el cine? Se suponía que había ido ahí para mantenerse tranquilo, dejar pasar la situación y salir de ahí tan pronto pudiera.

El vestido se le subió al sentarse en las sillas y estuvo cuidando que se mantuviera en su lugar. Tocando la piel tersa de las piernas femeninas, acción que lo desconcentra en demasía.

Su atención se volvió hacia la castaña en su cuerpo alado y eso fue la perdición.

Su autocontrol se había ido al demonio.

La mirada malva penetrante encima suyo, observándolo y evaluando cada gesto. Lo vio acercarse, sintiendo su músculo cardíaco brincar en respuesta. Pronto la mano masculina buscó la suya hasta entrelazar sus dedos. Eso fue suficiente. Sus mejillas al rojo vivo y temió que el latido de su corazón incesante fuera escuchado por toda la sala.

Él simplemente se acercó. Mimetizando el actuar de la kunoichi en su cuerpo.

Su aliento cálido acariciado como un ronroneo su rostro y su nariz fría tocando la suya. Neji esperó por aquel paso decisivo para que sus labios se entrelazan. Pero la vio cerrar los ojos y lo supo. Él debía darlo. Justo cuando sus labios iban a tocarse, se hizo la luz.

Ahora estaban en una situación tensa.

En su cuarto sin tener idea de como reaccionar. Por que el beso anterior podría justificarse por aquella chica de la aldea, para deshacerse de ella. Ahora ¿qué explicación debía darle? Ella había empezado.

Neji sabía que Tenten le correspondía, cuestión que inflaba su pecho dolorosamente. Lo que sucedió en el cine era por que ambos lo querían, era evidente. No iban a dar justificación alguna de eso.

Observó a la castaña ver su cuarto con curiosidad y huyó de su mirada al encontrarse ambas.

—Iré al baño.

Tenten simplemente asintió, por lo cual se adentró al cuarto, cerrando la puerta. Debía calmarse, recuperar la compostura. Una vez en control de si mismo, saldría para hablar de que harían con toda esta situación del cambio.

Era lo más importante. Habían perdido el tiempo en banalidades. Su prioridad era regresar a su cuerpo y ya en eso, podía dejarse llevar, solo un poco, con al castaña. Algo así en estos cuerpos...le causaba conflicto. Y cada vez era más difícil controlarse.

Suspiró profundamente, se mojó la cara con el agua caliente que brotó de la llave y se levantó maldiciendo. Tenía maquillaje y lo había olvidado. Sus ojos se desorbitaron al ver la imagen que el espejo le devolvía. Era él. Su rostro, su cara. Se tocó el rostro con sus manos y observo su cuerpo. Era su ropa, su cuerpo.

Había regresado a ser Neji Hyūga.

Salió bruscamente del baño y contemplo la imagen femenina mirándose al espejo de piso con la misma incredibilidad que momentos antes él había mostrado. La castaña sonrió cálidamente, dejando salir un grito leve emocionado.

Habían vuelto a su cuerpo.