DESEOS

Sonic por fin llegó. Knuckles y Tails fueron a su encuentro. Mientras hablaban su mirada se desvió a algún lugar. Y en la puerta del taller de Tails vió una sombra con motas rojas zambullida en la parte oscura detrás del humbral. Y de ella emergían ojos perlados que tintineaban maravillosamente. Unos ojos de bestia lo miraban sin pudor ni consideración. Era Shadow, había retornado de su estado vulnerable. Todo de él había vuelto y ahora más fuerte que nunca. Con la mirada más brutal que había visto escrutándole por dentro hasta los huesos, con el espíritu y su extraña pasión imposibles de retener dentro. Ahora que lo conocía mejor se preguntaba cómo es que nunca lo había logrado deslumbrar así. Ahora que sabía lo que guardaba en su interior. Se sintió bendecido por haber conocido cualidades tan desiguales a cómo se tomaba él la vida. Más que haber conocido, haber sentido en la propia piel la vida de otro ser. Porque Shadow era lo mismo que él sólo que nadie podía verlo, nadie se tomaba el tiempo de intentar penetrar su estoica coraza, de imaginarse siquiera que su inmenso poder oscuro realmente era bueno y provenía de lo más humilde y sufrido de él. Quizás había sido María la que se interesó verdaderamente en comprenderlo, de seguro así fue.

Era más difícil advertir la situación personal de Shadow detrás de semejante semblante. Pero una confusión entre lo que comentó Knuckles sobre él y Amy y la respuesta que dió Tails lo distrajeron y cuando volvió a ver a Shadow ya estaba bajo la luz del sol caminando sin quitarle los ojos de encima.-Necesito hablar un minuto contigo-dijo refiriéndose a Sonic-sobre la emseralda caos que guardo en mi cueva.-En un segundo miró a Knuckles y le dijo:-Por favor, esperen un momento acá. Y los dos desaparecieron.

Aparecieron en el mismo lugar donde Shadow había llevado por primera vez a Sonic para declarar su alianza.-Te... quiero conmigo ahora.-le dijo Shadow a Sonic muy entrecortado y brusco. Se le arrimó, no supo cómo balancear su personalidad con la ternura tórrida que lo abatía, se olvidó de suavizar su expresión y de afinar su voluntad.-Shadow, qué te pasa? Para.-le ordenó Sonic. Lo agarraba, lo empujaba como con una ingenuidad de niño, lo traía hacia sí como si estuviera ahogándose y él fuera el aire, le rasgaba las mejillas y se las presionaba contra la boca. Parecía como un loco. Lo besaba tan torpemente en toda la cara, si es que se podía llamar beso a presionar y arrastrar los labios como un atolondrado. Sonic intentaba darle curso, detenerlo de alguna forma, mientras se trataba de explicar cómo alguien como él puede abandonarse en una torpeza tan inescrupulosa, mostrarse abierta y completamente carente de habilidad y de experiencia.-Suave, Shadow. Debes dar cariño con suavidad... tranquiilízate, ya estamos juntos de nuevo.-sin tener otra alternativa Sonic lo abrazó para que por lo menos no le dañara la parte frontal del cuerpo. Este era un Shadow que no reflejaba en nada al anterior. Lo abrazó de vuelta y se agarró de las espinas del erizo azul y aplicó tal presión en sus brazos que todo el cuerpo se estremeció tras ellos pero sin hacerle ningún daño a su amado-Cómo hago...?-le preguntó desesperado-Cómo hago!-le gritó exigiéndole una respuesta.-Primero debes calmarte, estás...-Lo siento-Me lastimas.-Lo siento-Esta bien.-terminó por decirle.

Sonic lo sujetó y Shadow se sujetó a Sonic. Quería con todas sus fuerzas darle cariño para devolverle todo el que él le había dado. María apareció en su mente y sin que él se lo pudiera explicar sus piernas comenzaron a temblar y el profundo amor que tenía por los dos, por ella y por Sonic, le reventó en la mente demostrándole hasta dónde podía llegar su incompetencia para contentar a los que más amaba. Shadow dijo:-Esa estúpida canción. Esa estúpida canción es la causante de todo esto.-Levantó la cara e irguió el cuerpo, tomó la de Sonic con una mano y después con la otra y le dió un beso sin pulimiento, con un ardimiento en bruto y un amor en su más puro estado primario. Había descubierto su manera por excelencia de agasajar al objeto de su deseo.