Una Nueva Vida.

Capítulo catorce.

Fue una cena definitivamente incómoda, al diez billones por ciento.

-¿Entonces mamá y sensei son novios?-

-Por sexta vez, hija, no. Deja de decir ese tipo de cosas, por favor.- las constantes preguntas de su hija sobre el tema solo le recordaban el vergonzoso momento en el que casi cede a sus anhelos del pasado y besa a Senku delante de su hija y todo.

Era su culpa por ser tan descuidada, por supuesto, pero aún así quería simplemente olvidarse de eso. Más debido a que ahora tenía que aguantar cenar con Senku aquí.

-¿Y entonces por qué se iban a besar? ¿Son amigos con derechos?- ante esa última pregunta, tanto Senku como Kohaku se escandalizaron.

-¿Disculpa?-

-¿Dónde aprendiste esas palabras, jovencita?- Senku frunció el ceño.

-Eh… tío Ryusui…- sonrió nerviosamente.

-Voy a matarlo.- dijeron ambos padres al mismo tiempo.

-¿Qué te dijo exactamente?- preguntó Kohaku mientras crujía los puños.

-Dijo que él y tía Francois fueron eso antes de ser novios… aunque no entiendo del todo qué significa.- encogió los hombros.

-Oh, pero qué interesante de parte de Ryusui.- Senku sonrió de forma psicópata, ya comenzando a planear qué tipo de ácidos harían juego con el cabello de su amigo avaricioso.

-Hija, no vuelvas a decir ese tipo de cosas ¿sí?- con un suspiro, Kohaku acarició suavemente el cabello de su niña. —Y te aseguró que yo y tu sensei solo somos… conocidos. No hay nada de ese tipo de cosas entre nosotros.- lo miró de reojo. -¿Verdad, Ishigami-sensei?-

Él sonrió suavemente, antes de apartar la mirada.

-Claro. No íbamos a besarnos ni nada, mini-leona. ¿O acaso olvidas que no le agradó a tu mamá?- hurgó en su oído con indiferencia.

-Ah, cierto.- encogió los hombros. —Bueno, ¿puedes seguir enseñándome esa cosa de Farafer y Celsio?-

-Fahrenheit y Celsius, tontita.- rió tiernamente, pellizcándole la nariz.

-¡No hagas eso!- lo apartó de un manotazo.

Kohaku rió por lo bajo, antes de tomar un bocado de su comida y escuchar a medias las cosas científicas de las que hablaban, todavía preocupada por lo que había sucedido esa tarde y no solo por el casi beso. Eso fue… vergonzoso, pero lo que verdaderamente merecía su atención ahora era el hecho de que un hombre armado con intenciones asesinas entró al aula de su hija para matar a su padre.

Senku no era necesariamente una florecilla indefensa, eso se lo demostró cuando entró al aula y lo vio ya con la situación controlada, pero aun así necesitaba estar segura de que iba a estar bien y que tampoco pondría a su hija y los otros niños en peligro.

Cuando acabó la cena, se dedicó a lavar los platos y preparar algo de té mientras Senku y Tsukiku tenían una última hora de clases extra. Luego de esa hora insistió en que la niña debía irse a la cama y le ofreció un poco de té a Senku para que la esperara en lo que ella arropaba a su hija. Después de darle un beso en la frente y desearle buenas noches, volvió a bajar con Senku y le ofreció más té después de servirse su propia taza. Él aceptó.

-Ya hablé con Tsukasa. La policía se llevó al tipo que me amenazó, aunque desgraciadamente no parece dispuesto a decir para quién trabaja por el momento.- bufó. —Los métodos de interrogatorio policial de hoy en día son un mal chiste. Claro que no dirán nada sí dan más miedo los jefes de esos bastardos que toda la vida en prisión.-

-Ja, lo dices por mí ¿no?- sonrió a sabiendas. —Yo siempre hacía hablar a los malnacidos que iban detrás de ti.-

-Verdaderamente das miedo cuando te enfadas.- rió entre dientes. —Realmente parecías dispuesta a torturarlos si no abrían la boca. Si un policía te hubiera escuchado dudarían quién era el criminal, sí el tipo temblando atado a una silla o la mujer con mirada psicópata y armada hasta los dientes.- ambos rieron.

-Sí, pero era todo actuación.- sorbió de su té con una pequeña sonrisa nostálgica. —Soy mala para fingir en otros ámbitos, pero cuando se trata del campo de batalla o una situación de vida o muerte puedo hacer lo que sea necesario. Y claro, que amenazaran a personas importantes para mí también era un factor que le agregaba veracidad a mi acto.-

-Eres una leona verdaderamente feroz.- sonrió complacido, antes de que su mirada se ablandara. —Aunque realmente nunca has matado a nadie, ni has cometido ningún tipo de tortura física. Y eso solo te hace diez billones de veces más increíble.-

Kohaku evitó alzar la mirada de su té, y aunque una parte de ella quería sonreír la otra realmente no sabía cómo sentirse con esas palabras.

-Entonces… la próxima vez que vea a tus perseguidores, intentaré capturarlos sin intervención policiaca. Y entre Tsukasa y yo seguramente podremos hacerlos hablar. ¿Estás de acuerdo?-

-Por supuesto, es lo más eficiente.- terminó su té con un último y largo sorbo. —Mientras no te impida cuidar al mocoso de Myuji y él esté de acuerdo como tu jefe que es, claro está.- dejó la taza en la mesilla. —Deberías hablar con Tsukasa y decirle todo lo que sepas, también. Él podría proponer algunas cosas útiles, definitivamente sería de más ayuda que yo.- rió mientras hurgaba en su oído.

-Muy bien, también quería discutir planes de emergencia. Tsukasa siempre fue mejor que yo en eso así que trataré el asunto con él.- terminó su té y dejó la taza en la mesilla también. —En ese caso solo me queda por preguntarte tus medios para defenderte. ¿Qué tan confiable es esa arma petrificadora que siempre llevas contigo?- se recostó en la silla, cruzando los brazos bajo su pecho.

-Muy confiable, aunque claramente no infalible.- también se recostó en su silla, cruzando una pierna sobre la otra y llevando sus codos a lo alto para cruzar sus brazos tras su nuca. Los ojos de Kohaku parpadearon inevitablemente hacia su garganta y su camisa con el primer botón desabrochado. —Por ejemplo, si alguien se me acerca sin decir nada y de repente saca un arma y dispara, no me dará tiempo ni a sacar el arma. Además realmente es lo único que tengo para defenderme. Si alguien esquiva el rango y me taclea estaré perdido. Tampoco es que yo posea reflejos muy rápidos, para el caso. Es útil, pero no garantiza mi seguridad.-

-Entiendo.- suspiró, apartando la mirada de su corbata desanudada. —Bueno, es mejor que estar completamente indefenso. Yo estaré más atenta de ahora en adelante.-

-Te lo agradezco, esperó que esto no obstruya tu trabajo.- bostezó. —Debería irme ahora… aunque no traje mi auto.- hizo una mueca. —Llamaré a Tsukasa.- sacó su celular y Kohaku tomó las tazas y todo en una bandeja y la llevó a la cocina para lavarlo luego. Cuando regresó, Senku estaba colgando el celular con el ceño fruncido. —Recién sale de la jefatura, tardará media hora en llegar aquí.- volvió a sentarse. —¿Puedo esperar aquí o quieres que espere en la calle como un perro?- rió por lo bajo, mirando a otro lado.

Ella rodó los ojos, meditando la idea de hacer más té, hasta que vio los ojos de Senku fijos en una de las fotos favoritas de Kohaku sobre un estante, una foto de ella y su hijita en un día de campo hace tres años.

-¿Quieres verla?- le preguntó mientras se acercaba al estante y tomaba el cuadro.

-...Claro.- él tendió una mano y tomó la foto, mirándola fijamente. —Je… era muy pequeña.- trazó el marco de la foto con sus dedos. -¿Cuántos años tenía?-

-Estaba cerca de cumplir cuatro.- lo miró en silencio mientras él observaba la foto casi sin parpadear. —Espera un momento.- corrió a su cuarto y buscó en una caja que estaba todavía sin desempacar lo que quería. Cuando lo encontró sonrió y volvió a bajar a la sala donde Senku seguía mirando la foto. —Ten.-

-¿Un álbum de fotos?- sus ojos se iluminaron y de inmediato abrió la primera página.

-Son fotos que le enviaba a Ruri-nee. Ella hizo el álbum y lo guardó para mí… aunque nunca llegó a enviarlo así que solo me dio la caja cuando me mudé de su casa a esta y todavía no lo he visto.- jaló una silla y se sentó a su lado, mirando a la primera página, la primera foto. —Oh… aw.- era su pequeña con solo un par de meses de vida, dormida en su cuna mientras babeaba su mano derecha. Y la foto en la segunda página era de ella despierta en brazos de Kohaku, que se estaba tomando una selfie. —Eso fue unos días después de que me mudara a América.- le dijo con una sonrisa enternecida, pero él no le contestó, a lo que ella lo miró con curiosidad.

Y se quedó con la boca abierta al ver una sonrisa llena de tristeza en su rostro sumada a sus ojos cristalizados mientras miraban fijamente a las fotos. Y Kohaku solo pudo mirarlo sin saber qué decir.

-Ella era…- cuando finalmente habló, su voz fue muy suave y baja. —Tan pequeña…- rió con voz temblorosa, pasando página lentamente. —Qué absurdo…- su sonrisa tembló al ver una foto de su pequeña sonriendo aún como una bebé de pocos meses de nacida. —Es absurdo que siempre haya sido tan ridículamente adorable…- con sus ojos ahora evidentemente aguados, pasó página otra vez y otra vez, después de haberse tomado un largo tiempo en mirar cada fotografía.

Kohaku también miró a las fotografías con ojos llenos de lágrimas, no tanto por la nostalgia sino por los pensamientos de cómo hubieran sido esos bellos primeros meses de su hija con Senku a su lado. Y el pensamiento de que tal vez… tal vez Senku habría sido un padre presente, tal vez él realmente habría querido pasar esos momentos juntos los tres. Tal vez realmente pudieron ser una familia.

Aunque una parte de ella seguía diciéndole que todo era culpa de ese miserable por romperle el corazón de esa forma tan cruel, otra parte solo podía derretirse al ver sus ojos tan llenos de sentimientos. Una parte de ella realmente quería abrazarlo ahora…

Posó una mano en su hombro casi inconscientemente y él volteó a verla con esos ojos tan llenos de vulnerabilidad que la instaron a actuar sin pensar una vez más, inclinándose, posando su frente contra la suya y encontrando sus narices hasta que sus labios llegaron a rozarse con el toque más suave y leve que había experimentado en toda su vida.

Cerró los ojos y casi profundiza el beso, de no ser porque en ese momento el celular de Senku sonó y fue como si la realidad le diera una bofetada que la hizo volver a ser consciente de lo que estaba haciendo.

Se apartó de golpe, mientras que Senku se quedó congelado en su sitio.

Finalmente él parpadeó, se frotó los ojos y miró con puro fastidio a su celular.

-Es Tsukasa.- dijo con un suspiro. —Ya está aquí.- la miró de reojo por un segundo, antes de mirar al álbum, que apenas habían leído hasta la mitad. —Supongo que… podemos continuar algún otro día.- cerró el álbum y se puso en pie.

-Sí…- carraspeó, evitando mirarlo mientras se abofeteaba mentalmente.

Él sonrió, antes de reír entre dientes.

-Bien entonces… buenas noches, Kohaku.- tomó su chaqueta y se dirigió a la puerta.

-B-buenas noches.- lo despidió apenas siendo capaz de mirarlo.

Cuando escuchó la puerta cerrarse, se desplomó en el sofá sujetando su cabeza frenéticamente, maldiciendo en susurros.

¡¿Qué demonios fue eso?! ¡¿Acaso se había vuelto totalmente loca?!

Gruñó y se levantó del sofá abrazando el álbum contra su pecho, intentando no pensar ese breve instante en el que sus labios se reunieron con los de Senku después de siete años.

Siete años sin besarlo… y este ni siquiera contaba realmente como un beso.

La verdad, incluso aunque estaba reclamándose por sus acciones, la verdad era que… realmente quería volver a hacerlo. Quería besarlo y besarlo bien.

Cerró los ojos y se quedó parada en su sitio, simplemente fantaseando con los recuerdos de incontables besos que compartieron en el pasado, antes de gruñir y sacudir la cabeza.

Esta noche definitivamente fue incómoda, seguramente le costaría conciliar el sueño ahora...

.

-Algo es diferente en ti.-

Senku apartó la mirada de la tarea de Suika para mirar con una ceja en alto a su padre.

-¿Disculpa?-

-Algo cambió.- su padre lo miraba con los ojos entrecerrados, frotando su barba. —Viniste a visitar a tus hermanos por tu cuenta, sin que nadie te arrastrará.- señaló. —Y pareces verdaderamente de buen humor. Y no te quejaste cuando tus hermanos te pidieron ayuda con su tarea. ¡Y realmente me estás prestando atención ahora!- se llevó las manos a los lados de la cabeza, boquiabierto.

Senku rodó los ojos, marcando un último párrafo de lo que Suika debía estudiar antes de ponerse en pie, palmear su cabeza y salir de la sala, con su padre siguiéndolo.

-¿Por qué estás tan sorprendido? Tú eres el que me decía que debía venir más.- frotó su oído con fastidio.

-Sí, pero en siete años no me has escuchado, me sorprende que lo hagas ahora y más con este humor tan bueno.- siguió mirándolo sospechosamente. —No recuerdo haberte visto de un humor tan bueno desde…- se calló a media frase.

Senku tensó la mandíbula, ya sabiendo lo que estaba deteniéndose de decir.

-Desde Kohaku. Dilo, no soy un niño para que tengas que pensar en no herir mis sentimientos.- rió burlonamente, llevando sus manos a la cintura. —Escucha, solo me siento muy feliz en mi puesto como maestro en la primaria, realmente me gusta ese trabajo y me ha hecho mejorar mi humor. Eso es todo.- encogió los hombros.

-Hmm…- su padre entrecerró los ojos, obviamente sin creerle ni un milímetro, pero entonces le dedicó la sonrisa más grande que le había visto en años, al menos dirigida hacia él. -¡Ella volvió!- declaró triunfante.

-¿Ah?- torció la boca.

-Kohaku-chan regresó.- afirmó casi canturreando. —Aunque también podría ser que hayas conocido a alguien más…- reflexionó por un momento, antes de agitar una mano despectivamente. —Nah, ella definitivamente regresó. ¡¿Por qué nadie lo dijo?! ¡¿Ya están juntos otra vez?!- lo miró con ojos brillantes.

Senku se tomó un momento para mirarlo con incredulidad, antes de frotar sus sienes y lanzar un gran suspiro.

-¿Quieres la verdad, anciano?-

-Por supuesto.- sonrió enormemente. -¡¿Acaso ella te perdonó por ser tan idiota?! ¡¿Acaso al fin voy a tener nietos?!- ya estaba prácticamente llorando de alegría.

Una de las cejas de Senku se retorció con molestía.

Ya había decidido no decirle a su padre de Tsukiku por el momento, porque primero quería lograr que ella lo viera como papá antes de decirle de su abuelo, y también porque estaba seguro de que Byakuya no lograría contenerse y estaría presumiendo a todo el mundo su preciosa nieta apenas se enterara de ella después de probablemente llorarle encima a la niña unas buenas tres horas.

Pero ahora que su padre parecía sospechar tanto, lo mejor era decirle algo…

-La verdad es que conocí a alguien…- murmuró con una sonrisa. —Alguien en quien no he podido dejar de pensar.-

-No me engañas.- lo codeó con una sonrisa burlona. —Ese alguien se llama Kohaku-chan.- rió muy seguro de sus palabras.

-En realidad… la conocí hace menos de dos meses.- la sonrisa de su padre se deshizo y Senku se contuvo de reír. —Gracias a tus ferias de ciencias, eso debo agradecertelo.- frotó su oído sin poder contener su sonrisa divertida al ver el rostro desencajado de su padre.

-¿Con qué sí, eh? ¿Y cómo se llama esta supuesta chica, eh? ¿Eh?- seguía incrédulo.

-Su nombre es Tsukiku.- admitió casi sin aguantarse la risa al verlo tensarse con nerviosismo.

-E-entonces… ¿de verdad existe?...- palideció.

-Claro que existe.- no pudo evitar una pequeña risilla. —Te la presentaré algún día, estoy seguro de que te agradará…-

-En realidad… creo que necesito tiempo para digerirlo…- sus hombros se desplomaron. Tenía cara de que acababan de darle un mal final a su novela favorita o algo así. —Estoy feliz por ti hijo, pero… Debo hablar con Lillian.- se fue de allí a paso lento y depresivo.

Senku finalmente no aguantó la risa y sofocó sus carcajadas con sus manos.

Bien, tal vez se había pasado un poco, pero al menos eso lo mantendría controlado por un tiempo más.

Como ya tenía decidido el lugar al que quería llevar de excursión a su hija junto a los demás alumnos, el lunes le comentó de esto a la directora, y aparte le dijo de su plan para llevar a cabo la excursión.

-¡¿Quiere llevar a toda la escuela?!- la mujer se quedó con la mandíbula por el piso.

-Seh. De primero a sexto grado, quiero llevar a todos a Okinawa.- bostezó. —Me enteré de que suelen llevar a sexto grado a Kyoto todos los años, así que realmente no interfiere con su programa, solo les da una excursión extra.-

-P-pero organizar una excursión de esta proporción es increíblemente costoso y complicado, es prácticamente imposible…-

-Por dinero no se preocupe, yo pagaré todo.- hurgó en su oído con su meñique, ajeno a cómo la mandíbula de la mujer mayor volvió al suelo de inmediato. —Supongo que también deberemos llevar a todos los maestros para que controlen a los mocosos… y supongo que algunos padres también podrían colaborar, o bien contrataremos a alguien, ¿podría encargarse de esa parte? Soy un hombre ocupado.-

-P-pero el costo será…-

-Yo pagaré, y ya tengo una lista de actividades para la excursión. Y será un fin de semana y habrá que llevarlos en barco, así que necesitaremos firmas de los padres. Usted encárguese de eso y del control de los niños, maestros, colaboradores y todo eso ¿puede?-

-Eh…- todavía aturdida, la mujer asintió. —E-está bien, s-será un honor. Gracias por su generosidad, Ishigami-sensei.-

-Sí, sí. Será dentro de dos semanas, antes de que termine el mes, así que tenga todo listo para ese entonces. Le pasaré los detalles a su correo.- sin más que decir abandonó la oficina.

Al día siguiente a ese se reunió con Ryusui, Tsukasa y Ukyo en la casa del primero para hablar del tema de sus perseguidores pero, una vez cubierto eso, pasaron a hablar de la excursión.

-¿En serio vas a pagarle un viaje escolar a toda una escuela primaria solo porque tu hija está ahí?- Tsukasa lo miró con resignación.

-No era el plan inicial, pero sí.- rió despreocupadamente. —Debía llevar a segundo año para que Kohaku pueda ir por el mocoso de Myuji, y entonces pensé que tu mocoso está en tercero y tu mocosa en cuarto.- señaló a Tsukasa y Ukyo respectivamente. —Y los he visto juntos en los recreos, son buenos amigos, así que pensé en llevar a tercero y cuarto también. Y sí llevó a tercero y cuarto no veo por qué debería dejar fuera a quinto y sexto.- encogió los hombros. —Solo intentó ser justo.-

-Y gastar una fortuna en el proceso…- Ukyo negó con la cabeza. —Es un detalle generoso de tu parte, estoy seguro de que a mi hija le gustará pero aun así parece un poco demasiado…-

-¡JAJA! ¡Yo no le veo nada de malo!- Ryusui chasqueó los dedos con una gran sonrisa.

-Tú eres otro que no sabe medir lo que gasta…- volvió a hablar el hombre sonar.

-Hmm. Ya que pedirán padres colaboradores, debería ir también.- murmuró Tsukasa con rostro pensativo. —En caso de que te sigan hasta allí, sería una buena oportunidad para capturar a tus perseguidores.-

-En realidad eso podría jugarnos en contra.- dijo Ukyo, llamando su atención. —Tsukasa tiende a intimidar, y es famoso por ser tu insuperable guardaespaldas. Por otro lado, no mucha gente recuerda a Kohaku-chan…-

-¿Dices que la presencia de Tsukasa por si sola podría hacerlos alejarse?- Ryusui alzó una ceja.

-Tiene sentido, de hecho.- el hombre más alto suspiró. —Es una buena oportunidad, y de todos modos Kohaku es excelente en su trabajo y estos tipos novatos. Podría con ellos de todas formas. Lo mejor es que vaya ella sola, además de que puede usar la excusa de que es solo otra madre colaborando.-

-Creo que yo también iré, no me conocen tanto.- decidió Ukyo. —Además tengo libre ese fin de semana y me gustaría pasarlo con mi hija.- sonrió dulcemente.

-Oh, ahora que lo mencionas, Ukyo-chan, ya no eres el único con princesa aquí.- murmuró Gen divertido.

-Bueno, eso desde hace tiempo.- el aludido rió nerviosamente. —Solo que tú no lo sabías… eh…- de repente se dio cuenta de con quién estaba hablando. -¡¿Gen?!-

-¿Y tú de dónde demonios saliste, mentalista?- preguntó Senku con gotitas corriendo por su sien.

-Yo lo invité, me preguntaba cuándo aparecería.- Ryusui sorbió su té tranquilamente. —Imaginó que estuviste escuchando todo.- lo miró astutamente.

-Por supuesto. Llegue hace como una hora.- admitió sin vergüenza, sentándose junto a Ukyo.

-Habría querido pasar más tiempo sin tenerte metiendo tus narices en esto.- masculló Senku con una risa reseca.

-Imaginé que era hora de decirle.- dijo Ryusui seriamente. —Taiju ya lo sabe y él no es bueno callando secretos por más que Yuzuriha lo contenga. Además Gen lo habría adivinado por si solo tarde o temprano.- chasqueó los dedos.

-Cierto… pero ahora…- Senku entrecerró los ojos, mirando mal desde ese mentalista hasta el capitán avaricioso. —Ni se les ocurra meterse en mis problemas personales. No crean que no los conozco.- los señaló acusadoramente.

-¿Pero cómo puedes pensar esas cosas malas de nosotros?- Gen pestañeó de forma inocentemente falsa.

-Ustedes fueron los que convencieron a Kohaku de salir con el maldito guitarrista para fastidiarme.- el solo recuerdo lo hizo crujir los dientes. —Más les vale no querer jugar a Cupidos otra vez y menos meterse en mi relación con mi hija.-

-¿Pero quién me crees?~- Gen se llevó una mano al pecho con indignación.

-Están advertidos.- fue todo lo que dijo.

Cuando Gen y Ryusui intercambiaron sonrisas maliciosas, Senku solo pudo rodar los ojos.

Solo esperaba que esos dos miserables entrometidos no hicieran nada drástico.

.

-Entonces… ¿vas a estar ocupada con el asunto de los perseguidores de Senku-kun?- Myuji la miró curioso mientras tomaban café en la sala de su mansión.

Sus hijos estaban jugando no muy lejos de allí. O más bien Kei estaba escapando de Tsukiku que quería golpearlo por decir que la música era mejor que la ciencia. Ya los calmaría luego…

-Sí… Quiero decir, no planeó descuidar en lo absoluto la seguridad de Kei, pero creí que debía decirte esta situación en caso de que algo surgiera.-

-Está bien, Kohaku-chan, entiendo totalmente.- sonrió comprensivamente. —Confió plenamente en tus capacidades, no tienes nada que explicar.-

Ella sonrió agradecida.

-Gracias, Myuji.- suspiró.

-Aunque… hay algo que quiero pedirte.-

-¿Qué sería eso?- alzó una ceja.

-Haré una fiesta esta semana y Senku-kun está invitado… Me pone un poco nervioso que sus perseguidores quieran hacer algo en la fiesta así que ¿te importaría venir a trabajar como guardaespaldas esa noche?-

Ella lo miró con los ojos muy abiertos.

-¿Qué yo qué?-

-Pues eso… ¿puedes venir a trabajar a la fiesta para garantizar la seguridad de mis invitados?-

-De Senku…- hizo una mueca.

-Que es mi invitado.- asintió. —Te pagaré bien por ello, por supuesto. Ah, y realmente no sé cuánto durará la fiesta por el momento así que probablemente quieras contratar una niñera la noche completa para tu hija. Y también debes vestir de gala.- sacó un cheque. —Así que te pagaré muy bien.- anotó algo en el cheque y luego se lo entrego.

Y claro, después de ver todos los ceros en ese papel por solo una noche cuidando un solo evento, Kohaku tuvo que aceptar.

Myuji ya estaba pagando la universidad de su hija.

Cuando llegó el día de la fiesta, hizo una mueca de horror al saber que Ruri no podría cuidar a su hija.

-Ruchiru se enfermó.- dijo con tristeza. —Es muy contagioso y Tsukiku también suele enfermarse en estas épocas, no creo que sea conveniente…-

-Está bien, entiendo.- suspiró. Luego llamó a Yuzuriha pero acabó enterándose de que fueron a ver a los padres de esta y por lo tanto estaban en la ciudad vecina.

Sabía que Ryusui también iría a la fiesta, así que se decidió por llamar a Ukyo.

-¿Cuidar a tu hija?- eso lo sorprendió. -¿Pasó algo, Kohaku-chan?-

-¡AH!- de repente escucho el chillido de Umi a lo lejos. -¡Di que sí, papi, di que sí!- la oyó más cerca y probablemente brincando de la emoción, cosa que la hizo sonreír enternecida.

-Tengo trabajo en un evento esta noche y no tengo a nadie que cuide a Tsukiku. ¿Tú estás disponible? Aunque puede ser que trabaje toda la noche.-

-Eh… bueno, supongo que será como una pijamada para las niñas.- rió nerviosamente. —Claro, no tengo problemas. ¿Quieres que vaya por ella?-

-Yo la llevaré, muchas gracias, Ukyo. Me haces un gran favor.-

-No es nada, además creo que mi Umi no volvería a hablarme si me negara.- rió divertido. —Estaremos esperando.-

Cuando le dijo a Tsukiku que se quedaría con Umi y su padre, ella igual se emocionó mucho y Kohaku se quedó tranquila de que su pequeña tendría una divertida noche mientras ella trabajaba.

Dejó a su hija con los Saionji y se fue directo al salón, cambiándose en el auto de un simple vestido azul ligero y corto a un vestido a un vestido rosa bastante escotado y con falda holgada para ocultar sus cuchillos, con bordados elaborados a lo largo del borde.

Dejó su cabello atado pero se colocó una diadema y se aplicó un poco de maquillaje, antes de cambiar sus zapatos de tacón bajo a unos de tacón aguja y finalmente salir del auto al salón.

Llego temprano, pero aún así la fiesta ya estaba bastante animada.

Rápidamente busco a Myuji con la mirada, pero ni él mismo parecía haber llegado. Aunque los que si habían llegado eran Ryusui y Gen.

Se tensó al ver a Gen y prefirió irse a la otra punta del salón.

No es que no le agradara. Fue un amigo muy cercano, pero después de tantos años sin hablarle sería un poco incómodo decirle un "hola" ahora.

Además… Gen era un entrometido y estaba bastante segura de que eso no cambiaría ni con siete años.

Suspiró y decidió deambular alrededor del salón, buscando alguien sospechoso dentro o fuera a través de las ventanas.

Finalmente, vio a Senku llegar, y el aliento se le atoró en la garganta al verlo con un traje entallado. Aunque él siempre vestía con camisas, realmente los trajes le quedaban fantásticos. Después de un evento formal, Kohaku solía tener la costumbre de lanzarsele encima tan pronto como se quedaran solos.

Sacudió la cabeza y aceptó una copa de un camarero que pasaba cerca de allí.

Sin embargo, no pudo apartar la mirada de Senku, viendo cada movimiento que hacía en su camino hasta Ryusui y Gen, pero entonces él la notó y ella rápidamente le dio la espalda.

Se llevó una mano al pecho, maldiciéndose por enésima vez.

-¿Kohaku-chan?- una mano en su hombro la hizo brincar en su sitio. -¿Está todo bien?- era Myuji, con una mirada preocupada en sus ojos celestes.

-Sí…- sonrió nerviosamente. —Lo siento… ¿Puedo ayudarte en algo?- carraspeó.

-¿No te sentirías más cómoda en el bar? Se puede ver todo el salón desde allí y no hay mucha gente ya que los camareros reparten la bebidas.- sugirió con una sonrisa amable.

-Gracias.- asintió con la cabeza y se retiró en dirección al bar.

Ya que estaba allí, pidió otra bebida y se dedicó a beber tranquilamente mientras observaba todo. Verdaderamente tenía un buen panorama desde allí.

Todo parecía en orden por el momento.

...O eso pensó hasta que vio a tres mujeres hermosas y familiares acercarse a Senku. Las tres supermodelos Garnet, Sapphire y Ruby. Tres mujeres que nunca aceptaron el rechazo de su parte.

Garnet estaba casada ahora, según escuchó, pero no tuvo problemas en sonreírle coquetamente mientras sus hermanas se pegaban a él como sanguijuelas. Y Kohaku se preguntó si en esos siete años Senku tal vez las había aceptado alguna vez.

Su sangre hirvió y pidió otra bebida.

Senku no parecía feliz con las tres acosandolo, pero tampoco estaba haciendo mucho esfuerzo por apartarlas. Y eso solo la hizo enfadarse más, y beber mas.

Finalmente cuando pareció a punto de escaparse, Gen se apareció y volvió a jalarlo con esas arpías. Y Kohaku casi rompe la copa en su mano.

Decidió pedir una botella y salió fuera para vigilar el perímetro.

Tenía una gran resistencia al alcohol, pero después de beber la botella entera empezó a sentirse mareada y de repente recordó que se suponía que estaba trabajando y se sintió muy culpable y poco profesional.

¿Qué diría Myuji de ella ahora? Él que tanto confiaba en sus capacidades…

Volvió al salón con la cara casi cayéndose de la vergüenza, y de inmediato vio al músico coqueteando con una rubia extranjera. Le hizo una seña y él se disculpó con su conquista y se le acercó curioso.

Avergonzada, ella admitió estar borracha.

-Oh, lo siento mucho. Debí advertirte que las bebidas que sirven hoy son demasiado fuertes.- rió nerviosamente.

-Eres demasiado comprensivo.- rodó los ojos con una sonrisa. —Lo siento pero realmente no creo poder trabajar así… Te devolveré el dinero.-

-Vamos, no es…-

-No me sentiría bien conmigo misma si no te devuelvo el dinero.- insistió.

-Tan terca como siempre.- ella se tensó de inmediato al escuchar la voz de Senku. Él se estaba acercando con Gen a sus espaldas. -¿Estás bien? Te vi tambalearte desde el otro lado del salón.- se llevó las manos a la cintura, alzando una ceja.

-¿Qué te importa?- le gruñó de mal humor.

¿Por qué no se iba con las tres supermodelos? El muy bastardo.

-Hagamos esto, te permitió devolverme la mitad del dinero…- dijo Myuji alzando una mano. —Pero con la condición de que tú y Senku-kun dejen que mi chófer los lleve a casa ahora. Para garantizar la seguridad de ambos.-

-¿Qué?- los dos aludidos lo miraron con incredulidad.

-Tú estás demasiado borracha y tú estás bajo amenaza. Como anfitrión me sentiría mejor así.-

Senku encogió los hombros.

-Pues personalmente me da igual.- la miró de reojo. —No creo que ella esté de acuerdo, no obstante.-

-Pero me sentiría mejor sabiendo que te acompaña alguien que puede defenderte, incluso si está ebria.- argumento el músico. —Y así aceptaré que me regreses la mitad del dinero, de otro modo no hay trato.-

Kohaku bufó.

-Bien.-

Se subieron al asiento trasero de la limusina ostentosa de Myuji, cada uno en una punta, dejando atrás la fiesta.

-Te odio por pedirme hacer esto, Gen…- lloriqueó Myuji al ver la limusina alejarse. —Y yo que tenía esperanzas de finalmente conquistar a Kohaku-chan…-

-Por favor, nunca habrías tenido oportunidad.- Ryusui rió escandalosamente.

-Es cierto, esos dos son el uno para el otro.- Gen sonrió maliciosamente.

-Una pena, pero bueno…- Myuji suspiró resignado. —Ojalá sean felices junto a su hija.- negó con la cabeza, antes de entrar al salón una vez más.

Mientras tanto en la limusina, Kohaku seguía echando humo por lo que había visto.

Senku le pidió al chófer llevarla a casa a ella primero, y luego volteó a verla con una ceja en alto.

-Tienes más cara de que quieres matarme de lo normal. ¿Ahora qué hice?- suspiró exageradamente.

-¿Qué te importa?- gruñó.

Senku rodó los ojos.

-Bien, no quieres hablar, no hablemos.- se cruzó de brazos y miró por la ventana.

-Por supuesto, apuesto a que preferirías hablar con esas tres supermodelos.- escupió venenosamente.

Él alzó una ceja.

-¿Cuándo, en veinte años de conocernos, me has visto preferir hablar con otra mujer por encima de ti?-

Ella se quedó muda por un momento, antes de rodar los ojos.

-Claro, que fácil es decir eso después de siete años sin vernos.- bufó.

-Siete años extrañando hablar contigo.- rió amargamente. —Incluso aunque sea para que me insultes, preferiría hasta que me golpees antes que no verte en absoluto…- parecía estar hablando más consigo mismo que con ella, pero Kohaku igual lo escuchó atentamente, con los ojos desmesurados.

Y sintió la repentina necesidad de llorar. Y golpearlo.

Así que, con los ojos aguados, se levantó para sentarse a su lado y darle una buena bofetada que le volteó el rostro.

-Mentiroso.- siseó con rabia acumulada. —Tú dijiste que yo era controladora e insoportable. Tú me sacaste de tu vida.-

Él hizo una mueca de dolor, frotando su mejilla afectada antes de mirarla de una forma que volvió a derretirla: con esos ojos rojos llenos de vulnerabilidad.

-Lo sé… y por eso me merezco lo infeliz que he sido cada día desde que te fuiste.- sonrió dolorosamente. —Porque nunca te dije… lo mucho que te necesitaba.- apartó la mirada, tensando fuertemente su mandíbula y con sus ojos tan brillantes y hermosos que Kohaku se perdió a sí misma en ellos.

Tomó los lados de su rostro para mirar a sus ojos, viendo en ellos la sinceridad y fortaleza que la habían enamorado, y la fragilidad y anhelo que él no podía esconder. Y una parte que ella quería proteger.

Y, al mirar esos cautivantes ojos, no hubo espacio para rencor ni resentimiento, nada de ira ni dolor, solo su sincero amor por él. Amor que nunca murió, amor que la hizo besarlo hasta dejarlos a los dos sin aliento.

Cuando el chófer llegó a su casa, Kohaku jaló a Senku con ella, sin dejar de besarlo ni un solo instante.

El chófer, que ya había sido advertido de que algo así podría pasar, simplemente encogió los hombros y se fue por donde vino.

La pareja no dejó de besarse ni cuando entraron a la casa, menos cuando subieron por las escaleras, y muchísimo menos cuando llegaron a la habitación.

No se separaron en toda la noche, y desde el fondo de sus corazones desearon no volver a separarse nunca.

Continuara...

Holaaaaaaaaaaaaa :D

Actualización rápida porq ame sus comentarios e hicieron mi kokoro muy feliz :'3

Lamento haber dicho que me dio la sensación de que no extrañaban el fic, pueden bajar las antorchas xD

Es solo que tengo la terrible costumbre de pensar q si no comentan es que ya no les gusta el fic o que estoy haciendo algo mal y eso suele desanimarme, y aplica para todos mis fics x'P Pero estoy trabajando en dejar de pensar así, ya sé que soy demasiado paranoica TwT

Gracias por todo su apoyo! Los amo!

Merezco un review? *w*

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!