Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.

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-REVIEWS-

Ravenna18: Bendito Dios que te veré por estos rumbos más seguido hehe, pienso que el amor entre ambos está por nacer, pero falta un poco para que lo noten; la ruptura con Honeymaren es un hecho; todos lo sabíamos desde el principio, aunque aún no… pero no desesperes, pasará.

La amistad entre Ryder y Elsa es un hecho que espero que te guste, piensa en Ryder como el Kristoff soviético. También quería agradecerte por ese PM que me enviaste, se te agradece el apoyo. Ya espero tu próximo review. Harry.

A Frozen Fan: Tu review me encantó, es simplemente hermoso lo largo que es… todos tus reviews en realidad, por eso son de mis favoritos. Es taaaaaaan largo que contestarlo ocuparía la mayor parte de la historia, así que desde ya te digo que comenzaré a responderte por privado.

Actualizaaaaaaaa yaaaaaaa MM porque esos momentos son buenísimos, estoy enamorada de ellos. Quisiera cambiarte un capítulo de PS por un capítulo de MM, pero así como soy de impuntual… ¡aquí está la actualización! ¡ya no me señales con tu dedo acusador!...

En fin, ya no puedo esperar para leer tu nuevo y sensual y esponjoso review. Nos leemos, un abrazo y un beso del tamaño del mundo, Harry.

Ydna Westergard: Hahahha confieso que esa era la reacción que esperaba con lo de Ryder enamorado, pero desde el principio Judy estaba destinada para él… de hecho, todos ya tienen a la pareja con la que terminarán, pero cualquier cosa puede suceder.

Muchas gracias por dejar tu huella aquí, espero que puedas dejar tu precioso review antes de desvanecerte como la niebla. Un beso y un abrazo, Harry.

OkaRuto19: Elsie no va caer, al menos no por el momento… eres la primera persona de por aquí que le agrada Honeymaren hehe, ya terminarán así que solo tienes que esperar. Un saludo, Harry.

Marcos: ¿Tienes problemas en tu casa para descargar tu ira con otras personas?, para empezar es wannabe ¿sabes qué significa? creo que no porque de lo contrario no me llamarías así. No soy una imitadora. El apoyo en todos mis fics─ además de los del Helsaverse─ dice todo lo contrario, así que supongo que no apesto escribiendo como indicas.

¿El norte? vivo en USA si a eso te refieres y legalmente, que asco que hayas dicho eso de «indocumentada», muchas personas viven de esa manera y a puesto que son mejores que tú. Yo escribo spanglish cuando quiera y a la hora que quiera porque para eso es mi cuenta. AFF e Ydna no son ningunas ridículas, el único ridículo aquí eres tú por decir tantas estupideces.

No eres nadie para cerrar la cuenta de otra persona so cut your freaking bullshit.


Elsa.

Hans, a medio pasillo y con un vaso de cristal en la mano, la miraba con la sorpresa pintada en la cara. La expresión somnolienta del muchacho se transformó en frialdad.

Verdammtes glück.

—¿Qué carajos hacías en la habitación de Ryder? —preguntó el pelirrojo, acercándose a ella de inmediato. Elsa se envaró y retrocedió un paso, Hans se detuvo al notarlo, pero no cambió su expresión—. Te pregunté qué carajos hacía en la habitación de Ryder.

La blonda quería contestarle que no era de su incumbencia, pero estaba segura que eso solo le confirmaría al cobrizo lo que estaba pensando y, por alguna razón, no deseaba que se enterara.

Ambos miraron en dirección de la puerta de la habitación del castaño cuando el picaporte comenzó a girar.

—Tenemos que ir a charlar a otra parte, tal vez en la terraza, porque si mi abuela o Honeymaren nos ven salir de mi habitación, van a pensar solo guarradas…— estaba diciendo Ryder en tanto salía, pero se calló de golpe al notar la presencia de Hans—. Carajo.

—Así que estaban charlando— ironizó el bermejo. Elsa no pasó por alto los nudillos blancos del muchacho al apretarse en un puño y en el vaso, solo esperaba que no lo rompiera—. Ustedes piensan que soy estúpido ¿verdad?

—Pues no sé Ryder, pero yo sí— espetó Elsa con altivez, recuperándose del trance de habérselo encontrado.

—¿Disculpa? —cuestionó Ryder al mismo tiempo.

—Ya me han oído— Hans miró a la rubia, pero no trató de acercarse a ella—, así que fue con él con quien te fuiste del TIMELESS ¿no, estalactita?

Elsa se fingió ofendida y Ryder soltó un bufido.

—Creí haberte dicho que me fui con esta chica E…— comenzó a decir Ryder, pinchándole la parte baja de la espalda de la rubia disimuladamente.

Elsa entendió al instante y se preparó para corroborar cualquier mentira que fuese a decir el castaño.

—Tú cállate— el bermejo apuntó a Ryder, amenazadoramente—, estás mal de la cabeza si piensas que me trago ese cuento.

—No es ningún cuento— se escuchó decir la blonda—, estábamos bebiendo con otros dos y llegó esta chica… ¿cómo se llamaba? —fingió pensárselo un poco.

—Erika— le recordó Ryder, Elsa chaqueó los dedos.

—Claro, Erika.

—Por Dios Bendito, no me creo que no lo recuerdes— el castaño negó con la cabeza, fingiendo desaprobación—. Es nuestra vecina de Ucrania, de O…

—De Odesa— terminó la blonda con una seguridad que no sentía y que, afortunadamente, no dejó ver.

Hans los miraba con rabia contenida e incrédula.

—Entonces— volvió a la carga—, si Ryder se fue con esa supuesta Erika, ¿con quién carajos te fuiste tú?

—¿Acaso te importa? —replicó Elsa, fríamente.

—Con un turco de Tverskaya* Street— anunció Ryder simultáneamente. La genuina incredulidad de Elsa al escuchar lo dicho por el castaño y el pequeño golpe que le propinó provocaron que Hans entrecerrara los ojos con duda.

—¿Cómo se llama? —demandó saber el cobrizo de inmediato.

Ryder abrió la boca para contestar, pero Elsa se apresuró a callarlo.

—No se lo digas, es algo que no le interesa. Mi vida privada no es del interés de nadie.

—¿Eso crees?, vamos a ver qué dice Roy cuando se entere casualmente que su hermanita se va por ahí con cualquier pelagatos.

—Eh, eh— Ryder se posicionó delante de Elsa de forma protectora, Hans apretó la mandíbula—, retrocede, amigo. Tu Babushka se infartaría si se llegara a enterar que te gusta amenazar chicas. Ella no ha hecho nada malo.

—Irse por ahí con un desconocido… y sobre todo turco, en una ciudad que no conoce ¿te parece que no es algo malo?

—Primero que nada, eso del turco fue muy racista de tu parte, tío— Ryder se cruzó de brazos. Al verlo parado frente a Hans, Elsa se dió cuenta cuan altos eran los dos, su frente apenas y chocaba con la espalda de Ryder—; y segundo, Elsa ya está lo bastante crecidita para saber lo que hace ¿no te parece?

—No dirías lo mismo si se tratara de Honeymaren— replicó el cobrizo.

—Pues pensé que era lo suficientemente mayor cuando te vi salir de su habitación por primera vez aquel domingo hace dos años— rebatió, la blonda pudo notar una creciente molestia en la voz del ruso de cabello castaño—. Ni siquiera sé por qué estoy permitiendo que me cuestiones en mi casa, ¿qué haces aquí?

—Tu hermana tuvo otra crisis, deberías atenderla en lugar de estar riéndote con el cubo de hielo.

—Para eso estás tú ¿no?

Hans aspiró con fuerza y avanzó unos pasos hasta estar totalmente de frente con Ryder. Aunque lo parecía, Elsa estaba segura que aquello no se trataba de Honeymaren, si no de ella y la rubia no permitiría que se liaran a golpes.

No sabía cómo era Ryder peleando, pero había visto a Hans en más de una ocasión y el pelirrojo era bestial.

"Aquí entro yo" pensó la blonda y tomó a Ryder de la mano.

—Tienes que llevarme a casa— le recordó y tiró de él para alejarlo del colorado, no pudo evitar notar como los orbes esmeraldas de Hans se apartaron de los azules de Ryder durante un par de segundos para posarse en sus manos unidas—. Vamos, no tenemos que darle ninguna explicación.

Ryder le sostuvo la mirada a Hans durante otros pocos segundos hasta que finalmente se apartó, rodeó los delgados hombros de la blonda con un brazo y comenzaron a alejarse.

—Ignora a ese idiota, no debiste decirle nada— dijo la rubia conciliadoramente cuando estuvieron en el deportivo—. Nuestros asuntos no son de su incumbencia.

Ryder suspiró.

—Es un metiche que le gusta molestarme escudándose en mi hermano— añadió la muchacha.

—Aún vas a ayudarme con Judith ¿verdad? —preguntó el castaño, mirándola con esperanza. Elsa arqueó una ceja.

—Pues sí ¿por qué lo preguntas?

—Pues porque acabo de decirle a ese idiota una sarta de mentiras sobre ti que, probablemente, le dirá a tu hermano y algo me dice que eso no será un buen momento para ti.

Fue el turno de la blonda para suspirar.

—Roy se comporta como mi padre más que mi propio padre, no te preocupes, sé manejarlo— le aseguró—… solo espero que no haya ningún turco de Tverskaya Street.

—No hay uno, hay muchos, pero no dimos nombres así que…

—Así que ahora llévame a casa.

El castaño asintió y puso el convertible en marcha, condujeron en un silencio agradable hasta llegar al edificio de la blonda, la muchacha estaba por bajar cuando recordó lo que dijo el bermejo.

—Oye, por cierto— Ryder le prestó atención—, ¿qué es eso que dijo Hans? me refiero a lo de Honeymaren y sus crisis.

—No es nada— el castaño le restó importancia—, es solo que Maren siempre ha sido muy nerviosita— explicó—. Ella no supo sobrellevar una infancia solitaria.

Elsa asintió y no trató de saber más, si había preguntado era más por curiosidad y por Ryder que porque pudiera preocuparle lo que le pasara a Honeymaren. Abrió la puerta del deportivo para bajar, pero la mano del castaño se cernió sobre su brazo, deteniéndola.

—¿Qué? —preguntó, arqueando una ceja.

—¿Ese no es el coche de Krei? —Elsa miró en dirección de donde Ryder apuntaba, sus ojos chocaron con un despampanante automóvil en color blanco.

—No lo sé, supongo— se encogió de hombros de forma indiferente, aunque internamente pudo sentir la emoción crecer ante la posibilidad de encontrarse con Alistair.

—¿Quieres que suba contigo? —preguntó Ryder, haciendo amago de desabrocharse el cinturón de seguridad.

—No, tal vez no es él.

—¿Y si sí? —tanteó el muchacho—, ¿y si Judith está ahí…?

—Si está ahí ya te lo diré, pero de ser así ahora no podemos hacer nada porque está trabajando— explicó.

—Entonces ¿cuándo?

—No lo sé, pero te prometo que yo voy a encontrar la forma que estés a solas con Judith.

Los ojos azules de Ryder se iluminaron, ilusionado, apretó su mano con emoción y finalmente la soltó. Se marchó cuando Elsa estuvo dentro del edificio.

Salió del ascensor rápidamente y saludó al hombre que siempre custodiaba la entrada al loft, se topó con Nanny nada más abrió la puerta.

—Qué bueno que ya llegaste— dijo la mujer.

—¿El abuelo? —preguntó.

—Preguntó por ti cuando llegó, le dije que saliste y no dijo nada más— informó Nanny—. Ahora mismo está en su estudio tratando de negociar con el señor Krei, pero algo me dice que no lo está logrando… y no es que me importe. La asistente de ese hombre está en la cocina.

Elsa la miró, pasmada. Esa mujer estaba en todo.

—Krei preguntó por ti— anunció Nanny.

—¿A sí? —la blonda se fingió desinteresada.

—Ajá, sugirió que te esperaran un poco hasta que el señor Runeard se impacientó… sugiero que vayas ahora mismo.

—Claro, solo deja que me cambie de ropa.

—¿Por qué? esa ropa está limpia ¿no? —Nanny la miró de pies a cabeza y se acercó a ella para olfatearla—, si dejamos de lado que hueles a gel de baño masculino yo diría que estás bastante presentable.

—Ya vuelvo— se limitó a decir antes de correr a su habitación, se cambió de ropa rápidamente y roció una cantidad considerable de su perfume hasta que estuvo segura que el gel de baño de Ryder se había desvanecido.

Hizo una nota mental para recordarse llevar sus propios productos la próxima vez que fuera a encontrarse con él, igual que hacía con Hans…

Sacudió la cabeza para alejar esos recuerdos de su cabeza en tanto tomaba camino hacia el estudio de abuelo con pasos seguros, al llegar hasta ahí notó que la pesada puerta no estaba del todo cerrada.

Aquello no era nada propio de un hombre como Runeard Solberg, pues disfrutaba de negociar fuera de los ojos de todos. La blonda se asomó cuidadosamente por la parte abierta de la puerta para tratar de escuchar o ver algo, su corazón saltó al enfocar a Alistair sentado de espaldas a ella.

Los ojos verdes de Runeard se toparon con los suyos, pero no dio señal del contacto, Alistair ni siquiera lo notó.

—… ya que hablamos de Elsa— estaba diciendo el hombre pelirrojo, Alistair soltó un suspiro exasperado—, me gustaría que me dijeras lo que piensas de ella.

—Ya te dije que es una chica inteligente y muy capaz.

—¿Eso es todo? —presionó Runeard.

—Y sí, también es bastante guapa.

Runeard dejó escapar una corta carcajada llena de burla, Alistair chasqueó la lengua.

—¿Qué más quieres que te diga? ¿qué me atrae?, no me creo que estés insinuando que aprobarías cualquier cosa que pudiera pasar entre ella y yo.

—¿Y por qué no? está a nada de ser mayor de edad.

—Es una chiquilla ¿cómo se te ocurre que puede gustarme de esa manera? —replicó Alistair—, ya me has dicho que, junto a tu otra nieta, es la pequeña mimada de su padre y de su hermano. Sabes que tengo suficiente de mocosas mimadas.

Elsa sintió la sangre acumularse en sus mejillas, la vergüenza y la rabia la inundaron de pies a cabeza.

"Que tonta fui" se recriminó, por un segundo había pensado que tenía a Alistair Krei comiendo de su mano. Antes que alguno de los dos pudiera decir nada más, Elsa compuso una máscara de fría impasividad, dio un toque a la puerta con fuerza para anunciarse y entró.

Alistair se giró de inmediato al escuchar el toque y palideció al verla, Runeard no se molestó en ocultar la seca diversión en sus orbes esmeraldas.

—Elsa— Alistair se levantó rápidamente de donde estaba sentado—, no te escuchamos llegar…

—Hola, corazón— saludo Runeard—; ¿dónde estabas?

—Nanny ya te dijo que salí— respondió con sequedad—. Solo quería decirte que ya llegué.

—¿Nos acompañarás a cenar? —preguntó su abuelo, los orbes de zafiro de Krei no se apartaban de ella. Elsa lo ignoró.

—Ya cené— informó—, además tengo cosas que hacer.

—Pues no te quitamos tiempo, buenas noches— la blonda se acercó a Runeard para plantarle un usual beso rígido en la mejilla.

—Buenas noches, abuelo— estaba por salir cuando se miró en dirección de Krei, el hombre parecía que acababa de ver a un fantasma—. Buenas noches, Alistair.

Salió del estudio con la nariz alzada y el corazón bajo los zapatos costosos del hombre rubio en la habitación.


Hans.

Acostumbrarse a ver a Elsa muy cerca de Ryder le estaba costando, iniciaba molestándose ante la cercanía de esa inesperada amistad para luego darle paso a la confusión de esos sentimientos, cediéndole el lugar a la frustración de no obtener una respuesta que justificara esas reacciones y terminaba con un encogimiento de hombros que lo instaba a sentir indiferencia.

Pero esta se iba demasiado rápido.

Dejó el libro y el bolígrafo que había utilizado en su última clase, se sacó las pesadas botas y se lanzó a la cama, aquel día habían cancelado sus últimas clases y quería usar aquellas horas libres para dormir un poco.

Su plan se vio arruinado cuando el sonido de una videollamada entrante hizo eco por la habitación. Estaba por dejarla pasar hasta que, desde su posición, leyó el nombre de Roland en la pantalla de la Mac, suspiró y se levantó.

El ceño fruncido de su mejor amigo fue lo primero que vio al contestar la llamada.

—Hoy va a llover— declaró el rubio.

—¿Por qué lo dices?

—Porque es la primera vez que hablamos en semanas— contestó Roy—, ¿estás enojado conmigo o algo?

—¿Debería de estarlo?

Roy parpadeó.

—Como hombre casado y experimentado sé que una respuesta como esa significa que, en efecto, algo hice que te molestó.

—¿Te parece poco no haberme dicho nada? —tronó, enojado.

Roland suspiró.

—Así que ya viste a Elsa ¿no?

—Pasé casi seis meses teniéndola bajo las narices y yo ni enterado— expuso—. ¿Por qué no me dijiste nada?

—Primero que nada, tranquilízate— comenzó Roland, paciente—; saber o no de la presencia de Elsa en Moscú no es algo que te interesara ¿o sí?

—Claro que sí, esa víbora de hielo estaba muy campante por aquí…

—¿Cómo llamaste a mi hermana? —retó Roland y cuando Hans hizo amago de repetir lo que había dicho, el rubio se apresuró a añadir—. A ver, si no te dije nada fue porque Elsa me lo prohibió— explicó con calma—; y yo no soy nadie para ir por ahí difundiendo los asuntos privados de mis hermanas… mucho menos si ellas no quieren.

El pelirrojo no dijo nada.

—¿No harías tú lo mismo? —Roland volvió a hablar—, dime, si alguna de tus primas fuera molestada por un cabrón y se mudara a la misma ciudad con él… y te pidiera que no dijeras nada ¿aun así lo harías?

—Pues no— aceptó a regañadientes.

—Entonces quita es cara de mocoso de cinco años al que le quitaron un juguete, deja el tema de mi hermana de lado y ya está.

—Está bien— cedió Hans después de un rato—, hablemos de cosas que sean interesantes.

Roy rodó los ojos, pero dejó pasar ese comentario.

—¿Irás a Noruega para la navidad? —preguntó Roland.

—¿Tu irás?

—Pues claro.

—Entonces sí, tenemos que reunirnos con los demás.

Roland se mostró de acuerdo con aquella idea.

—Además Elsa cumple 18 años y mi madre quiere que todos estemos en casa para la cena que está organizando. Es bastante privado, ya sabes cómo es Elsie.

Hans se dijo que tenía un nuevo objetivo: colarse en esa cena.

—¿Piensas venir a Rusia algún día? —preguntó—, mi Babushka pregunta por ti de vez en cuando.

—Sería bueno, así podría caer de sorpresa y ver cómo mi abuelo está tratando a Elsa— comentó—. Si decido hacerlo, vas a ser el único que lo va a saber.

—Eso espero— replicó Hans.

—Sé que dijimos que no hablaríamos más de Elsa, pero quiero preguntarte algo— el pelirrojo se envaró al escuchar aquello, se recompuso tan rápido que su mejor amigo no lo notó—. Ahora que ya te enteraste que está en Moscú ¿no sabes si se consiguió un novio al que tenga que amenazar en una hipotética visita?

El bermejo estaba por decir que no, pero entonces su mente fue invadida por imágenes de la blonda muy risueña con Alistair Krei.

"Puede que no sea nada" pensó, pero decírselo a Roland le ahorraba estar investigando por su cuenta.

—Ahora que lo dices— fingió que se lo pensaba—, la eh visto en varias reuniones muy cerca y muy risueña con un tipo de por aquí.

Aquello llamó la atención del blondo, Roland se puso derecho.

—¿Quién es? —preguntó inmediatamente.

—Se llama Alistair Krei— contestó.

—¿El dueño de Krei Tech?

—El mismo.

—¡Pero si ese tipo tiene como cincuenta años! —explotó Roy.

—Ahí te equivocas, tiene treinta— corrigió el bermejo calmadamente, como si no le importara en lo absoluto.

—Pues no me interesa, mi abuelo me va a oír si lo que me dices resulta ser verdad.

—Y el señor Runeard ¿cómo por qué?

—Porque él está encargado de cuidar a mi hermana, no es posible que permita que Elsa esté muy cerca de un hombre que podría ser su padre.

—No seas exagerado, Roy— Hans fingió que le restaba importancia—; Krei bien podría ser un hermano mayor… el tipo se conserva muy bien.

—¡A mí no me interesa! —replicó—, me van a oír, Elsa, mi abuelo y ese tipo.

—Quizá no sea nada, tal vez son solo imaginaciones mías…

—Puede ser, pero me voy a enterar y tú— lo apuntó—, tú me vas a llevar donde ese tipo para no solo decirle su precio, si no también dejarle claro que debe alejarse de mi hermana.

Hans cambió de tema rápidamente para distraerlo, el resto de la conversación se basó en asuntos banales y para cuando colgó, se sintió satisfecho.

Quizá no había conseguido usar esas pocas horas libres para dormir, pero desde luego ya tenía a Roland contra Krei.

"Ay Elsa, estás muy equivocada si pensaste que me iba a quedar de brazos cruzados".


Honeymaren.

La orden de Madame K. hizo eco por todo el estudio.

¡Acérquense un momento, señoritas!

Ella y sus compañeras se aproximaron en una fila ordenada para quedar frente a su instructora, por la cara que llevaba, Honeymaren estaba segura que tenía noticias.

"Que sea sobre los shows, que sea sobre los shows" pensó, deseosa.

Tengo noticias sobre los shows de invierno— anunció Madame K., Honeymaren sonrió internamente al haber acertado, como ya saben, la temporada de navidad y año nuevo está a la puerta y tenemos que presentarnos—, comenzó a decir, paseando sus fríos orbes por los rostros impávidos de las muchachas—. Los encargados de la organización de los shows nos han dado luz verde a los instructores para presentar las listas con los nombres de los bailarines que se presentarán.

Nadie dijo nada, igual que siempre.

No hace falta decir que solo los mejores de los mejores se presentarán— declaró—, hicieron hincapié al momento de apresurarme para comenzar a ensayar las piezas.

La pequeña sonrisa en el rostro de Madame K. les confirmaba que estaba contenta con su silencio.

Ahora bien— siguió—, mencionaré sus nombres y darán un paso al frente.

Honeymaren contó a siete de sus compañeras y aunque aún no la mencionaban a ella, le causaba satisfacción saber que tampoco Elsa no había sido nombrada todavía.

—… y quien encabezará la pieza principal será Solberg— todas las miradas recayeron en la blonda.

Honeymaren respingó ¿qué acababa de pasar?

Si alguna de ustedes necesita decir algo…

¡¿Qué acaba de decir?! —de no ser porque estaba enfadada, Honeymaren se habría arrepentido al instante de hablarle de esa manera a Madame K.

¿Disculpe, señorita Nattura? —el reto estaba implícito en el tono de la instructora.

Pregunté…

La escuché perfectamente, solo le di la oportunidad de cambiar el tono tan irrespetuoso que usó para dirigirse a mí— la interrumpió—. Si tiene algo que decir, dígalo ahora y sea muy cuidadosa en la manera que lo hará.

Quería preguntar por qué ha sido Elsa la elegida para presentar la pieza principal y no…

¿No usted?

—… otra de mis compañeras, y sí ¿por qué no?, yo.

¿Qué parte de los mejores de los mejores fue la que no entendió?

Yo bailé en la temporada pasada, no me explico por qué no participaré en esta… si eh estado en todas las prácticas y…

Presentarse en todas y cada una de las practicas no significa que al final tendrán un lugar en el teatro.

Eso lo aceptaba porque se los habían dejado claro desde el primer día y no podía replicar sobre eso, pero le causaba una molestia incontable que quien encabezara la pieza más importante de la temporada fuera, precisamente, Elsa.

Ni siquiera es rusa— increpó impulsivamente, un jadeo colectivo se escuchó.

¿Qué fue lo que dijo? —retó Madame K.

Lo que escuchó, es noruega— la rabia que bullía en sus venas la impulsaba a hablar—. Mi Babushka no estará de acuerdo que el baile principal sea para una chica noruega…

Por lo que sé, usted es noruega también ¿no es así?

Aquello la tomó por sorpresa.

Nací en San Petersburgo— respondió en su lugar.

Pero también es noruega— replicó Madame K.—. Mire, yo no sé cómo sean en otros países; pero nosotros, los buenos ciudadanos rusos, jamás entregamos a un compatriota, y ella— hizo una señal en dirección de Elsa, quien miraba en su dirección con inexpresividad— es tan compatriota suya como los somos nosotras.

Yo…

Usted debería dejar de perder el tiempo, y hacérnoslo perder a sus compañeras y a mí, y comenzar a pensar en una buena excusa que justifique ante su señora abuela su mediocridad para no bailar esta temporada— no le quedó de otra que callarse—. Ahora, si le ha quedado claro, me marcho para que puedan terminar de practicar— estaba saliendo del estudio cuando se detuvo abruptamente y miró a Elsa—. Señorita Solberg, la necesito en mi oficina ahora mismo.

Elsa pareció descolocada durante unos segundos.

¿Cómo ha…?

Ha dicho que te necesita ahora mismo en su oficina— repitió más despacio una de sus compañeras para Elsa. La blonda le agradeció y se marchó tras Madame K.

Deberías dejar de meterte con ella— Honeymaren su giró bruscamente al escuchar a Tatyana*, una de las bailarinas que se había convertido en una especie de amiga.

—¿Qué dijiste?

Pero si ya lo ha hecho— replicó otra—, ¿o qué? no me digas que no notaste que ya no nos cuenta nada de la familia de Solberg.

Aquello solo era basura— una más entró a la conversación—, mi padre me dijo que el padre de Elsa es un hombre intachable. Honeymaren apenas y sabe como se llama cada miembro de la familia Solberg, que tontas fuimos al creer tanta patraña.

Bueno y ustedes ¿de qué lado están? —las encaró, más enojada que nunca.

Del que lleva las de ganar y ella— contestó Tatiana, refiriéndose a Elsa—, ella tiene la maldita medalla colgada del cuello.

Es una oportunista…

Tiene talento, y que Madame K. la defendiera solo lo confirma. No seas tonta y déjala en paz.

Que tenga cara de estúpida no significa que lo sea— todas giraron hacia la puerta al escuchar la voz de Elsa.

Ya estarás feliz— habría caminado hacia ella para darle un buen bofetón de no ser porque la mano de Tatyana, con las uñas clavándosele en el brazo, la detuvo.

No te imaginas cuánto.

Buen trabajo, Elsa— felicitó Tatyana—. Te lo ganaste.

Honeymaren no estaba segura que le dolía más, si las uñas de aquella que creyó una amiga sobre su brazo, o el verdadero orgullo que escuchó en su voz acompañado del que adornaba los rostros del resto de sus compañeras.

Hans.

Besó a su abuela en la mejilla después que Lars lo hizo y se sentó en el sofá, la madera de la chimenea chisporroteaba inundando la espaciosa habitación con un sonido agradable, el calor que emanaba de ella hacía de la estancia un lugar cómodo.

La sensación de estar en casa inundó a los dos pelirrojos.

No saben lo feliz que nos hacen al venir— dijo su abuela, sorbiendo de su taza de té—. ¿No es así, Ivan cariño?

Su abuelo asintió.

Por supuesto— dijo el hombre mayor, dejando su propia taza en la mesita auxiliar—, es muy agradable para nosotros que usen el poco tiempo libre que tienen para venir a visitarnos.

¿Y qué más haríamos si no? —Lars sonrió en dirección de sus abuelos.

Ay por favor— Irina negó con la cabeza—, pues con una arribista de piernas largas ¿con quién más?

Que feo que digas esas cosas, Babushka— su hermano se fingió ofendido.

¿Desde cuándo decir la verdad está mal?

No desperdiciemos el tiempo hablando de la vida de Lars— sugirió Hans—, hablemos de cosas verdaderamente interesantes.

Lars frunció el ceño.

La temporada de navidad y año nuevo están a la vuelta de la esquina— comenzó Irina, ignorando las miradas que intercambiaban sus nietos—, y los shows en el Bolshoi comenzarán.

Esperamos que nos acompañen— Ivan clavó sus orbes esmeraldas en los dos pelirrojos.

Seguro— accedió Hans—, no podría faltar aunque quisiera, mi novia bailará en los shows…

Me temo que no— lo interrumpió su abuela.

¿No va a bailar?

No— contestó seriamente—, nosotros como organizadores exigimos las listas de aquellos que bailarían y Madame K, la instructora de esa mocosa, dijo que Honeymaren no estaba a la altura de las expectativas.

Bueno, supongo que eso no le va a gustar a Yelena— comentó el pelirrojo más joven, indiferente.

No te interesa en lo más mínimo ¿verdad? —preguntó su abuelo, con una sonrisa socarrona.

Esa niña no les interesó a sus propios padres, es obvio que le interesaría menos a Hans— respondió Lars.

Deberías dejarla— aconsejó Irina—, no sé por qué sigues con ella.

"Yo tampoco" se dijo Hans.

Deberías salir con la nieta de Runeard Solberg— sugirió Ivan, Hans miró a su abuelo de inmediato y Lars soltó una carcajada.

Por supuesto que no.

¿Por qué? —cuestionó su abuelo—, es una muchacha preciosa, inteligente y es una buena bailarina.

¿Cómo lo sabes?, solo ha bailado una vez en el Bolshoi…

En la primera temporada.

… y si yo que estuve ahí no la vi, tú que no te paras en ese teatro si Babushka no te amenace mucho menos.

Tu abuela me contó que Madame K. eligió a Elsa para encabezar la pieza principal de los shows— comunicó Ivan. Hans se enderezó y parpadeó, sorprendido.

¿Elsa?

Ya te dije yo que esa niña era una joya— dijo Irina, orgullosa.

Una extraña sensación agradable se situó en su pecho al saber que Elsa se estaba posicionando por su cuenta en su país, que sus abuelos hablaran tan bien de una persona a la que apenas conocía era un punto que, sin duda, debía tomar en cuenta.

—Algo me dice que Elsa sabrá muy bien cómo interpretar todas las piezas que le asignen— añadió Irina.

¿Habrá fiesta de Navidad este año? —preguntó Lars.

Eso no se pregunta, cariño, la fiesta es una tradición que se respeta.

¿Quiénes serán los anfitriones?

Runeard Solberg se ha ofrecido a dar la fiesta— anunció Ivan—, me dijo que planea traer a su familia de Noruega para que asistan.

Ya era hora— dijo Irina—, lleva tiempo aquí y no se había atrevido a organizar ningún evento.

Si los Solberg estarían en Moscú para la navidad, eso significaba que la llegada de Roland se adelantaría y, en consecuencia, mantendría a Alistair Krei muy lejos de la blonda

Desde aquella vez que decidió ir a Noruega por primera vez en dos años, jamás deseo tanto que el mes de diciembre llegara.


Elsa.

—No me creo que no le gustes a Krei, si yo mismo vi con mis propios ojos como te miraba— la voz de Ryder estaba cargada de decepción.

Elsa le había contado la conversación que escuchó entre su abuelo y Alistair Krei hacía un par de noches.

—Pues créelo porque es cierto— replicó—. ¿Sabes? fue un poco… muy raro, que llamaras para decir que estabas libre— dijo la rubia, tendida bocabajo en la cama con el teléfono del castaño en las manos—; pensé que estudiabas hasta el sábado.

—Y así es, pero ya estoy en tercer año y tengo un buen rango— contestó Ryder a su lado, con el joystick de su consola de videojuegos—. Puedo permitirme salir más temprano ciertos días.

Elsa elevó las cejas.

—¿Te fue bien en la academia hoy? —blonda se mordisqueó el labio, indecisa ante responder o no—. Los shows de invierno están por iniciar ¿ya sabes si vas a participar?

—¿Por qué tantas preguntas? si te interesa saber deberías preguntárselo a tu hermana…

—Por dios, solo trataba de hacer conversación— Ryder dejó el joystick para mirarla—, me pregunto cuanto daño te hizo el tipo con el que dormías para que seas así de arisca— al notar la mirada amenazante por parte de la rubia, el castaño comenzó a pincharle el costado para aligerar el ambiente—. Si algún día lo conozco, prometo darle un golpe en la boca.

"Pues ya lo conoces y no lo has echo… y probablemente no lo harás nunca".

—Hagamos otra cosa— sugirió la blonda para cambiar de tema.

—Como quieras— después de encogerse de hombros, Ryder se sacó la camiseta y se posicionó encima de ella para comenzar a besarla en el cuello. Se apartó de inmediato al sentir a la blonda pellizcarlo con fuerza—. ¡Ay! ¡¿por qué haces eso?!

—Te dije que hiciéramos otra cosa, pero no me refería a esa cosa— replicó, sentándose.

—Pues se más clara la próxima vez.

El picaporte de la puerta comenzó a girar y ambos se miraron, Elsa se acomodó la ropa y Ryder no tardó en ponerse la camiseta. Yelena entró a la habitación segundos después.

Cariño, ya le eh preguntado a Honeymaren que se le antoja para comer y solo faltas tú…— se calló de golpe y sus ojos se abrieron de sorpresa al ver a Elsa—. No sabía que teníamos visita.

—Buenas tardes— saludó la blonda, levantándose de la cama.

—¿Ustedes son…?

—Buenos amigos, Babushka— Yelena pareció no creer aquello

—Solo somos amigos, de verdad— aseguró Elsa—; Ryder es uno de mis pocos amigos en Moscú.

—Me da mucho gusto— contestó la mujer, a la blonda le pareció que estaba siendo sincera—, entonces ¿nos acompañas a cenar o…?

—En realidad— Elsa miró al castaño, dándole una mirada significativa—, estábamos por salir.

—¿Sí? —Yelena frunció el ceño.

—Sí— aseguró Ryder—, otra vez será.

La mujer mayor asintió y salió de la habitación.

—Bueno, ahora mi Babushka va a poder decirle a tu Dedushka que, en efecto, estuviste aquí.

Elsa asintió, recordando el incómodo momento que pasaron cuando Ryder pasó a recogerla al loft.

Vuelvo en unas horas— anunció, dirigiéndose a la puerta.

Runeard, que estaba sentado en un sofá leyendo el periódico, la detuvo.

¿Dónde dices que vas?

A casa de un amigo…

¿Qué amigo? ¿ha venido por ti?

Sí, está abajo…

Dile que suba, por favor.

Pero…

Por favor.

Suspiró y no le quedó de otra que enviarle un snap a Ryder diciéndole que su abuelo quería que subiera. El castaño llegó pasados unos minutos.

Pero si eres el nieto de Yelena Nattura— Runeard se puso de pie al tenerlo delante.

Ryder Nattur, señor— el muchacho extendió la mano para estrechársela, Runeard correspondió al saludo.

¿Eres el novio de mi nieta? —preguntó, yendo al grano.

¡Claro que no!

No, señor.

Runeard sonrió, astutamente.

¿No?

No— aseguró Elsa—, solo somos amigos.

E irás a su casa.

Sí.

El mayor asintió.

Bien, no tardes demasiado.

Elsa lo miró fríamente y tiró de Ryder hacia la salida.

Ryder suspiró, exasperado.

—¿Siempre nos preguntarán eso? uno ya no puede ser amigo de una chica porque la gente piensa cualquier cosa.

—Kristoff y yo hemos sido mejores amigos desde el jardín de infantes— relató Elsa—, cuando nos veían juntos, todos decían que terminaríamos siendo pareja.

—¿Y qué pasó?

—Pues que les callamos la boca, él está saliendo con mi hermana y yo estoy aquí. La amistad entre hombres y mujeres existe.

—Así es— Ryder frunció el ceño—. Por cierto ¿por qué le dijiste a mi abuela que saldríamos?

—Porque vas a acompañarme a un lado.

—¿A dónde?

—A las oficinas de Krei.

Ryder se enderezó.

—¿Judit…?

—Ella es la razón por la que te llevo.

—Pero creí que no querías hablar más con Krei.

—Yo no dije eso.

—Me diste esa impresión.

—A ver no, concéntrate— lo tomó por los hombros para zarandearlo—. Tengo que hablar con Alistair, pero Judy siempre está rondándolo y necesito estar sola con él.

—Picarona— el castaño elevó las cejas sugerentemente. Elsa le dio un manotazo.

—¡Concéntrate! —el muchacho asintió, enérgicamente—. Sé que ya es un poco tarde, pero de buena fuente sé que sale hasta después, así que supongo que tendrán un espacio libre— explicó—; mira, Alistair es más abierto cuando estoy sola con él…

—Y yo voy a distraer a Judit.

—Exacto, no sé qué hagas, pero quiero que la entretengas lo suficiente para que yo pueda hablar con Krei— expuso—. Así vas a comenzar a acercarte a ella.

Ryder parecía contento con ese plan.

—Entonces vámonos ya— cogió una chaqueta, la tomó de la mano y tiró de ella en dirección de la puerta.

En esa ocasión no se toparon a nadie al salir y la blonda agradeció que así fuera, ni bien llegaron a las oficinas de Krei, el castaño le abrió la puerta y no entraron hasta que Elsa le hubo asegurado─ por milésima ocasión─ que su cabello, sus dientes y su loción estaban en su lugar.

Las recepcionistas les asignaron un gafete con su identificación a cada uno, subieron al ascensor y éste los dejó en el ultimo piso, Judy estaba saliendo de su pequeña oficina cuando las puertas se abrieron y Ryder, que sostenía la mano de la rubia, la soltó de inmediato.

—¿Elsa?

—Hola, Judy— saludó la blonda. Ryder le picó la espalda disimuladamente, Elsa estaba preparada para presentarlo cuando Judy se le adelantó.

—¿Tú amigo y tú necesitan algo?

—Ryder Nattur— se presentó el castaño, extendiéndole la mano a Judy.

Elsa tuvo que ocultar su sorpresa ante lo educado de su tono, ella esperaba que fuera galante.

—El nieto de los Nattur ¿cierto? —Judy correspondió el saludo de Ryder, sacudiéndole la mano—. Judit Aleekseva, Judy.

La rusa desvió su atención hacia Elsa.

—Entonces…

—Esperaba poder hablar con Alistair.

—Lo dejé firmando unos contratos y no sé si ya terminó— explicó Judy—. Ha estado muy ocupado y su humor tampoco ha sido el mejor…

—Prometo que no tardaré— negoció de inmediato—, nada pierdo en intentar.

—Supongo que es cierto— cedió la pelinegra—. Bien, vamos, te acompaño…

Elsa le hizo una seña a Ryder para que interviniera.

—En realidad— dijo el muchacho, llamando la atención de Judy—, esperaba que me ayudaras con algo.

Judy frunció el ceño.

—¿Yo?

—Sí, también eres abogada ¿no? —Ryder se acercó lo suficiente a la pelinegra para desviar su atención de Elsa.

—Estudié leyes durante un par de años, pero…

—Pero tienes tu licencia.

—Sí.

—Bueno, pasa que mi hermana y yo queremos hacer un trámite un poco personal…— en tanto Ryder guiaba a Judy a la oficina de la pelinegra, le envió una mirada significativa a la blonda y Elsa no dudó en dirigirse a la puerta que daba a la oficina de Krei.

Elsa tocó la puerta un par de veces y entró una vez escuchó la voz de Alistair contestar.

—Deja las carpetas en la mesa— ordenó, sin levantar la vista de los papales que revisaba—. Puedes irte a casa, ya casi termino así que…

—Buenas noches, Alistair.

El rubio levantó la vista bruscamente al escucharla.

—¡Elsa! —de no ser porque estaba─ internamente─ enojada con él, a la rubia le habría echo gracia el tono sorprendido del hombre—, ¿Qué haces aquí?, pensé que…

—No es una visita de placer— aclaró la muchacha en tanto se acercaba a la silla frente al escritorio del hombre—, ¿puedo?

Alistair asintió, ligeramente descolocado y Elsa tomó asiento.

—¿Necesitas algo? antes que digas nada, quisiera aclarar que lo que pasó…

Elsa levantó una mano, deteniéndolo.

—Esa no es la razón por la que vine.

—¿No?

—No— le aseguró.

—Entonces ¿a qué debo el honor de tu visita?

—Estoy aquí para negociar.


ACLARACIONES.

Tverskaya: calle en rusia.

Tatyana: personaje de mi invención y que probablemente salga muy pocas veces.

Primero que nada, quiero aclarar que me equivoqué, en Estados Unidos─ generalmente— iniciamos clases en agosto y el verano comienza a finales de mayo, por eso puse que la boda de Roy sería en esa fecha, pero al investigar más a fondo descubrí que las clases en las universidades rusas comienzan en septiembre y terminan en junio, por lo que Elsie ha estado en Moscú mucho más tiempo del que tenía estimado. En el fic ya es noviembre y un buen de sorpresas se acercan.

Lamento haber tardado en actualizar, pero después de mi semana de exámenes─ que inicia este lunes y termina el vienes─ estaré actualizando con mayor regularidad todos mis fics. Solo si Dios, el COVID y el tiempo me lo permiten.


Entonces qué… ¿Review? ¿No? Ok.

Harry.