Después de unas merecidas vacaciones, aquí hay un capitulo mas, espero que no hayan pensado que iba a dropearlo, eso jamas jajajaja


"¡Ustedes dos, muévanse!"

A Chihiro Fujimi no le gustaban los holgazanes. Si la gente no estaba dispuesta a esforzarse para ganarse su paga, entonces ella tampoco estaba dispuesta a esforzarse en pagarles, así era como se dirigía Whirlwind, sin embargo, esto no parecía importarles a Tamiya ni a Otaki, parecían más obsesionados con sus extrañas payasadas que con la realización de las tareas que tenían entre manos. De hecho ellos perdían su tiempo cortando los restos de una placa de metal para hacer algo que se asemejaba a algún tipo de logotipo.

"¡Perdónanos, Chihiro-san!" gritó Otaki, mientras él y Tamiya volvían a cortar la nueva puerta que estaría a un lado de la tienda.

Los dos contenedores reconstruidos que compró habían llegado y el plan era unirlos uno al lado del otro para crear una tienda que iba a ser tres veces más grande que la actual. Esa era la belleza de tener un edificio modular que consistía en contenedores de acero como elemento estructural, no sólo era más barato de hacer, sino que podía expandirse fácilmente a una fracción del costo típico que se requeriría para cualquier otro tipo de estructura.

Por supuesto, no todos compartían sus sentimientos. La mayoría de la gente alrededor de Nekomi pensaba que era sólo por la falta de dinero de su parte y otros a menudo se burlaban de su "pequeña" tienda, pero para la dueña de Whirlwind, esto era un desafío y aunque técnicamente estaban en lo correcto, ella no iba a estar satisfecha con el tamaño actual de su tienda, esa fue la razón de este cambio de imagen ya que le permitiría mejorar la calidad de su negocio.

La antigua sección de la tienda iba a ser la sala de ventas donde los clientes entrarían y verían algunos de los productos que tenía disponibles, uno de los nuevos añadidos iban a ser el nuevo espacio de trabajo, donde la mayor parte del trabajo iba a tener lugar, con todas las herramientas y los diversos proyectos en curso ubicados allí. En este momento ella tenía todo en el mismo lugar y eso dañaba la estética de Whirlwind ya que los clientes podían ver todo el trabajo en curso y mientras que algunos clientes veían esto como una característica positiva, otros preferían un sitio más ordenado, limpio y profesional. El último de los añadidos iba a ser el almacén, este añadido en particular era muy necesario, ya que antes no había suficiente espacio para tener un extenso inventario haciendo que se perdiera tiempo yendo y viniendo con los distintos proveedores para reponerlo. Keiichi en particular iba a disfrutar de esta nueva característica, ya que él era el que se encargaba de reponer el inventario es por eso que el nuevo almacén les permitirá tener suficientes piezas en el lugar.

Toda esta nueva estructura estaría interconectada con las puertas en las que Tamiya y Otaki estaban trabajando. De alguna manera, cuando contrató ayuda para hacer la expansión, esos dos terminaron estando entre los trabajadores, afirmando que era otro de sus trabajos a tiempo parcial. Chihiro no pudo evitar preguntarse por qué intentaban ganar tanto dinero, bueno, ellos necesitaban dinero como todos, pero Tamiya y Otaki solo solían trabajar tan duro cuando tenían algo en mente.

Aunque ese pensamiento podría esperar para más tarde, ya que era más importante tener las últimas modificaciones hechas para poder traer la grúa para mover las tres piezas de la tienda juntas y poder hacer el ensamblaje final y algo de decoración interior. Sonrió ante la idea de tener finalmente una tienda adecuada, al menos una que la gente no se mofara de su tamaño.

Tenía planes de revelarle esto a Keiichi el día anterior, pero considerando que había pasado el cumpleaños de Keiichi, Chihiro quería que descansara un poco en lugar de preocuparse por todo el trabajo necesario que habría implicado el proyecto además su repentino matrimonio la había sorprendido y se había olvidado comentarles sobre el proyecto a él y a Belldandy. En cualquier caso, eso no era un problema. A pesar de su reputación, Chihiro no era tan tacaña como para obligarlos a trabajar después de su boda e incluso les dio unos días libres, con la esperanza de que Keiichi tuviera la oportunidad de relajarse un poco y llevarla de luna de miel, claro esperando a que tuviera dinero con que hacerlo.

Una tienda más grande habría sido demasiado para que los tres se las arreglaran solos. Aunque claro, no era tan grande, pero al mismo tiempo un asistente extra podría ser muy útil, esa fue la razón por la que puso anuncios en los periódicos locales y aunque la paga no fuera tan grande, ella esperaba a que hubiera alguien dispuesto a aceptar el trabajo.

Al escuchar un fortísimo golpe ella dejo sus pensamientos a un lado, el golpe provenía desde el otro lado de la vieja sección de la tienda y corriendo para ver de qué se trataba la conmoción, vio a Tamiya y Otaki de pie sobre el trozo caído de la pared de acero que acababan de cortar.

"Le mostramos quién es el jefe, ¿verdad, Den-chan?" preguntó Otaki mientras posaba dramáticamente.

"Seguro que lo hicimos, Dai-chan! ¡Ninguna pared se resiste ante nuestro poder!" gritó Tamiya, con la antorcha de corte en la mano, haciendo una pose también.

"¡Cabezas de chorlito! ¡Esto es un lugar de trabajo, no una película de acción! ¡No lo derriben todo de esa manera! ¡Van a lastimar a alguien!" gritó Chihiro. De hecho, lo más probable es que se hicieran daño a sí mismos, ya que todos los demás eran lo suficientemente listos como para mantenerse alejados de ellos, especialmente cuando manejaban cualquier cosa que pareciera peligrosa.

"¡Lo sentimos mucho, Chihiro-san!" gritó Tamiya.

"¡No volverá a suceder!" añadió Otaki.

La dueña de Whirlwind sacudió la cabeza, sabiendo muy bien que estaban destinados a meterse en algo lio de nuevo.

"Estos dos..."


Urd flotando tomo una posición como si estuviera sentada en una silla invisible teniendo en cuenta lo que iba a pedir, era cierto que Loki era más conocido por sus infames travesuras, pero al mismo tiempo, era un experto en todo tipo de dispositivos mágicos y todo tipo de formas de vida. De hecho, el regularmente creaba construcciones vivientes distintas a lo que los demás estaban acostumbrados y aunque la mayoría lo evitaba por su personalidad, era uno de los mejores artífices de Asgard. Entre sus diversas creaciones estaba la escoba de Urd; Stringfellow, la escoba mágica más rápida que ningún dios había hecho nunca e incluso el creo a Sleipnir, el caballo de ocho patas que dio como regalo a Odín.

Obviamente tenía más que suficiente experiencia y conocimiento en el campo; la cuestión era si podía confiar en él o no.

Mientras tanto, Loki estaba felizmente mirando la colección de pociones y otros ingredientes de Urd como un niño en una tienda de dulces. "Es una colección encantadora la que tienes, pero dudo que sea la verdadera razón de mi presencia aquí, ¿verdad?"

A pesar de sus payasadas anteriores, su tío no era tan tonto como le gustaba aparentar. "Sí, hay algo que me gustaría que comprobaras y aunque hubiera preferido preguntarle a alguien más, tú eres probablemente la mejor opción en este caso."

Retirando un tatami del suelo, reveló la caja de madera que Lind le había dado antes. "Recibimos esto hace poco tiempo y quiero tu opinión al respecto. Por lo que parece, es un huevo de ángel modificado que mi Ma... Hild envió. Le he hecho todas las pruebas que se me ocurrieron, pero ninguna registro algo particularmente amenazador y quiero saber si tengo razón o no."

"Bueno, espero que hayas tomado algunas notas durante tus exámenes, porque de lo contrario tendré que hacer las mismas pruebas de nuevo", dijo Loki mientras inspeccionaba el contenido de la caja.

"Por supuesto que lo hice, eso evitaría tener que sacarlo de su escondite si quisiera comprobar algo nuevamente", dijo Urd mientras se acercaba a un gabinete donde normalmente guardaba algunas de sus herramientas alquímicas y saco un cuaderno de notas encuadernado en cuero.

Mirando los datos, el dios de la travesura levantó una ceja. "Por algo tan... inofensivo, estás tomando mucha precaución. ¿Qué es lo que pasa? ¿Temes que vaya a morder a alguien o tiene algo que ver con tu madre?" preguntó Loki en tono burlón.

Urd se sorprendió un poco por la pregunta y trató de encontrar una respuesta. "A veces ella es... difícil, nunca se sabe si va en serio con algo o sólo está jugando."

El dios alborotador se rascó la cabeza un poco confundido. "¿Estás hablando de tu madre o de ti misma?"

"¡Oye!" gritó la diosa ofendida. "¡No soy tan mala! Además, eres la última persona en los nueve reinos que tiene derecho a decir eso."

"Culpable de los cargos", dijo Loki mientras suspiraba. "Aunque tu actitud hacia Hild es un poco injusta, Urd ya que ella te dio un cuerpo muy bonito después de todo."

La diosa del pasado tomo su cuaderno, y sin pensarlo dos veces, golpeó a su tío en la cabeza. "Los comentarios de mal gusto están prohibidos".

"¡Ehhh! No sabía que fueras tan tímida al respecto", se quejó Loki mientras se frotaba la cabeza.

"¡No seas ridículo! Solo no me gusta que tu hagas comentarios al respecto", dijo Urd, antes de devolver el cuaderno a su tío. "Además, me gustaría que regresáramos al tema antes de que nos desviemos de la conversación. ¿Está ese ángel es seguro o no?"

"¿No confías en mi trabajo?", respondió Loki.

"¡¿Qué?!" preguntó la diosa sorprendida. "¡¿Tu trabajo?! Pero si lo tenía..."

"Tu madre, ¿No? Dime Urd, ¿realmente crees que ella le habría confiado a uno de sus brutos tal comisión? Estamos hablando de un ángel, no de un familiar, este trabajo no fue algo rutinario, sino una reconfiguración total. Cualquier error habría desencadenado consecuencias muy severas y considerando que originalmente estaba destinado a ti, ella no quería que nada saliera mal".

"Si ese es el caso, entonces ¿por qué lo envió ahora?" Urd no estaba segura de qué hacer con toda esa información. Nunca había oído nada de esto y le hizo preguntarse cuánto no sabía de su familia.

"Las especificaciones que tu madre había pedido eran extremadamente difíciles de cumplir. No existe el ángel perfecto, así que al final, lo hice demasiado débil ya que muchas de las funcionalidades básicas estaban restringidas. Intenté advertirle, pero ya sabes lo obstinada que puede ser. Al final decidimos que no era adecuado para ti, pero ella lo guardarlo como recuerdo", explicó Loki, haciendo una pausa para considerar la mejor manera de redactar la siguiente parte. "Supongo que quería dárselo a tu cuñado para que tuviera alguna manera de defenderse, él podrá esconder detrás de Belldandy para siempre, tal vez algún día algún dios o diosa querrá ponerle fin a la tonta relación que tienen."

"¿Por qué?" preguntó una sorprendida Urd, es cierto que Mara había intentado repetidamente enviarlas de vuelta a Asgard, pero no podía entender por qué otro dios intentaría hacer lo mismo. "Ese es el trabajo de los demonios. ¿Por qué alguno de nosotros intentaría separarlos?"

"Hola... se te hace familiar el portal del juicio... ¿De quién piensas que es esa abominación? ¡Oh, espera! ¡Nuestra!" El sarcasmo en la voz de Loki hizo que su sobrina se acobardara un poco, aun así, él no iba a tratar de ocultar su disgusto por algunos de sus compañeros celestiales. "¿Crees que todos los dioses y diosas de allá arriba son como tu hermana? Tenemos más miserables hipócritas de los que me puedo contar, piensa lo que quieras de mí, pero al menos no intento ocultar el hecho de que soy un idiota. Sin embargo, hay dioses ahí afuera que me hacen parecer un chiste, al menos en los viejos tiempos teníamos una buena manera de deshacernos de ellos."

"¿Deshacerse de ellos?", repitió Urd. De alguna manera la discusión había tomado una dirección que ella no esperaba.

"Así es, digamos que antes se organizaban algunos encuentros desafortunados con las fuerzas especiales de los demonios, no creo que sea necesario mencionar lo que sigue, ¿verdad?" preguntó Loki con una sonrisa cruel. "Desgraciadamente, ahora tenemos que confiar en accidentes, pero aun funciona. Bueno... lleva un poco más de tiempo, además la prisión lunar sigue abierta, si sabes a lo que me refiero."

"¿Crees ellos quieran interferir en el matrimonio de Keiichi?" Urd dudaba que algún dios tuviera la oportunidad de hacer algo sin ser detectado por los residentes del templo.

Loki no pudo evitar sacudir su cabeza. Su sobrina pensaba de forma muy ingenua, asumiendo que ninguna de las partes involucradas intentaría ensuciarse las manos. "Debes saber que hay formas más rápidas de tratar con los mortales, formas que ni siquiera involucran un gran plan, es tan simple como romperle el cuello y ya, sólo porque tu amiga demonio no lo haya intentado no significa que los demás no lo hagan."

"¿Es por eso que has hecho ese amuleto? Dudaba que la historia de esa otra diosa fuera la única razón." dijo Urd. Ella sabía que había algo más que la tonta historia contada por su tío unos minutos antes pero ella hubiera esperado a que él enfatizara más los peligros que Keiichi tendría que afrontar en su vida diaria con una diosa.

"En realidad, quería hacerlo, pero Thor probablemente se hubiera enfurecido si asustaba al mortal. Además, eso arruinaría la vida amorosa de tu hermana, incluso antes de que tuviera una para empezar", dijo Loki con una brillante sonrisa, era refrescante intentar ser el chico bueno de vez en cuando, por supuesto, él tenía toda la intención de molestar al mortal más tarde. "Sin embargo, tienes razón en parte, ese artefacto fue hecho para aumentar la supervivencia del chico a largo plazo, tu madre tuvo una idea similar, usando ese ángel defectuoso, aunque si tuviéramos el que hice para tu padre, tendríamos el juego completo, pero hace tiempo que se lo regale a alguien más, en fin..."

"¡Espera! ¿El que has hecho para mi padre?" preguntó Urd. "¿Desde cuándo él te encarga algo?"

"Desde que tuvo una hija con la Daimakaicho", respondió Loki mientras ponía los ojos en blanco. "A diferencia de tu madre, que quería un ángel perfecto, él quería un ángel más práctico y pidió algo que pudiera funcionar con tu dualidad. El resultado fue un ángel binario, pero al final veté su uso en ti, ese ángel habría hecho que tu conflicto interno fuera aún peor de lo que es actualmente, con cada ángel aferrándose a un lado y tirando de él, además ese ángel se convirtió en un problema como para que lo usara un dios o una diosa común y corriente".

"¿Quieres decir que los ángeles gemelos de Lind estaban destinados a mí?" Urd no tenía ni idea de que su padre también quería ofrecerle un ángel. "Aunque Ahora que lo pienso, el nunca intentó darme nada."

"Sí, aunque la verdad es que no fue mi idea, lo último que quería era que me culpara de los problemas que alguien pudiste tener con esos ángeles, al final fue tu padre el que no quería que los ángeles binarios quedaran sin usar.", dijo Loki. "Al menos ella logro adaptarse a ellos..."

Urd obtuvo más información de la que podía esperar, pero toda esa conversación hizo que tuviera aún más preguntas lo que hizo que no llegara a ninguna conclusión sobre qué hacer con ese huevo de ángel.

Sintiendo su indecisión, Loki decidió ofrecerle algunos consejos sobre el tema. "Mira, no creo que sea una gran idea intentar tomar una decisión ahora mismo, de momento guárdalo y cuando estés segura dale ese huevo a cualquiera de los dos enamorados y veamos qué quieren hacer con él."

"Muy bien, eso es lo que haré." Dijo Urd con un suspiro, su tío tenía razón, no había razón para apresurar las cosas por ahora. A veces tenía la mala costumbre de actuar antes de pensar, pero en este caso, necesitaba tratar el asunto de forma diferente. "Muchas gracias, si quieres puedes regresar con los demás, pero yo necesito hacer una llamada."


Mara seguía tranquilamente a su jefa mientras se dirigían a Whirlwind o como quiera que se llamara ese maldito lugar, ella nunca le había prestado mucha atención a ese lugar, siempre había demasiados testigos, pero ahora Hild-sama quería que ella trabajara allí. No sabía exactamente cómo esto podía contar como una recompensa...

Incluso tuvo que ponerse algo elegante, aunque no de una manera que la hiciera parecer fuera de lugar desde la perspectiva de un mortal y considerando que era una tienda de motocicletas, Hild-sama había insistido en que ir con un traje de cuero era lo mejor, como resultado, llevaba una chaqueta y pantalones negros muy ajustados, mientras que lo único que tenía envuelto en la parte superior de su torso era una simple blusa sin mangas que estaba completamente separada en la parte delantera solo sujeta con una serie de cordones. Incluso tenía botas hechas del mismo material de todo lo demás.

La rubia demoníaca no estaba segura de sí tal apariencia hubiera hecho la diferencia y hubiera hecho que su potencial empleadora la eligiera, considerando que se suponía que era una mujer joven y no un tipo simplón, a menos que le gustaran las chicas o algo así... Aun así, Mara dudaba que esto funcionara, pero por otra parte, estaba muy presionada para pensar en algo mejor.

La forma infantil de Hild había cambiado su habitual minifalda y su top sin mangas por un corto vestido de cuero rojo. Considerando su aparente edad desde la perspectiva de los humanos, causó que bastantes miradas indiscretas, la mayoría de las veces con incredulidad. Sin embargo, había unas cuantas chicas jóvenes que querían un vestido similar, para horror de sus madres.

"Hild-sama. ¿Por qué estamos vestidas así?"

"¿Qué quieres decir con eso Ma-chan?" preguntó una confundida Hild. "Normalmente usas algo similar, ¿Por qué esta vez es un problema?"

"Eso puede ser cierto, pero ¿no debería llevar algo más informal?" No se avergonzaba en absoluto, ya que las infernales solían llevar ropa mucho más reveladora. Sólo le dio curiosidad, considerando todas las lecciones que les dieron en casa para mantener un perfil bajo mientras operaban en Midgard, al menos mientras interactuaban con los humanos.

"Es un trabajo que probablemente requiere que sepas algunas cosas sobre las motocicletas", dijo Hild con una sonrisa pícara. "¿Y bien? ¿Sabes algo de ellas?"

"Uh... son vehículos de dos ruedas que usan un motor de combustión interna para moverse", dijo Mara en un tono incierto.

"¿Algo más? Marcas, modelos y su historia, los nombres de las partes individuales." preguntó Hild, tratando de probar su punto.

"No. Nada", admitió la rubia.

"¿Ves? Por eso tienes que parecer una motociclista", dijo Hild. "Es un pequeño truco para hacer creer a los demás que eres como ellos, si te pareces a ellos, cumplirás sus expectativas, al final la imitación es la forma más sincera de adulación."

"Tiene razón Hild-sama... Aunque, ¿no debería tener una motocicleta?" preguntó Mara cuando empezó a darse cuenta de lo que su jefa estaba tratando de hacer.

Hild vio de reojo a su asistente y dijo. "Acaso ¿Me estás pidiendo un regalo, Ma-chan? Bueno ya no importa, porque hemos llegado."

En efecto las dos demonias estaban a una manzana de lo que parecía ser una obra en construcción.

"Deben estar demoliéndolo", dijo Mara en un tono esperanzador. "Hay que regresar, ya que la tienda ya no estará más por aquí."

"¡Oh, no!" gritó Hild, mientras sostenía la chaqueta de Mara arrastrándola. "¡Eres peor que un niña que tiene que ir al doctor! ¡Actúa como una demonio de primera clase!"

La rubia dio un suspiro de derrota cuando se dio cuenta de que su destino estaba sellado.


Mientras tanto, el cuerpo principal de Hild estaba en camino de encontrarse con su antiguo teniente y actual gobernante de Muspelheim en el salón del trono para partir hacia Jotunheim. Hild Necesitaba tener una charla con Skrymir, pero considero que llevar a Surt con ella podría resultar divertido.

Los líderes demonios competían entre ellos y la presencia del líder los Eldjotunn haría las cosas más interesantes, después de todo, era muy difícil intimidar al gobernante de Jotunheim y como Skrymir era tan perfeccionista, el enfoque típico de exponer sus fracasos en su contra no funcionaria, ya que no tenía mucho que usar.

Al entrar en el salón del trono, fue recibida con una visión que no tenía nada que ver con el profesionalismo ya que mientras Surt seguía sus instrucciones y limpiaba la habitación, su visita a su ex-suegro tomo más tiempo del que originalmente ella pensó, así que el líder de Muspelheim había decidido tomar una siesta, o para ser más precisos, se había metido en un saco de dormir en medio del puente que llevaba al trono.

'Ese pequeño descarado... Le dije que hiciera un trabajo y se fue a dormir. Bueno... hizo el trabajo, pero aun así...' Hild tuvo un caso de déjà vu ya que esta situación le recordaba a otra similar, aunque los papeles estaban invertidos en aquel entonces.


Muspelheim, varios milenios atrás.

Una adolescente Hild dormía tranquilamente una siesta, contenta de que los mocosos a los que tenía que cuidar estaban demasiado cansados de su lección para hacer algo estúpido. A pesar de su actitud, se encariñó con los tres. Era demasiado frustrante que estuviera atrapada cuidando a unos mocosos, cuando podía estarse divirtiendo por ahí ya que en todos los demás reinos, los demonios adolescentes podían divertirse tanto como quisieran, pero no era su caso. Los demonios más antiguos de Muspelheim habían decidido que era demasiado peligroso que los jóvenes vagaran por ahí y usaban a los que no eran lo suficientemente mayores para convertirse en guerreros como sus cuidadores.

Las zonas habitables de Muspelheim eran las más cercanas a los mares de arena que rodeaban el continente, este último era demasiado inestable geológicamente, con constantes flujos de lava y volcanes que salpicaban el paisaje, esto hacia que no valiera la pena el esfuerzo de construir algo muy elaborado allí.

Los desiertos también eran el hogar de los dragones de arena, lagartos gigantescos con forma de serpiente de más de una milla de largo y lo suficientemente feroces como para incluso matar a los demonios adultos con facilidad si los atacaban por sorpresa. Podría sonar ridículo debido a su tamaño, pero ellos habían desarrollado la técnica de enterrarse bajo la arena y actuar si no estuvieran allí, eran muy notorios cuando se movían de un lugar a otro, pero eran depredadores y les gustaba esperar durante horas hasta que alguien estuviera a una distancia de ataque. Desde lejos, era casi imposible distinguir sus formas enterradas de las otras dunas de arena.

De todas las especies conocidas del reino ardiente, los dragones de arena no solo atacaban por proteger su territorio, si no porque consideraban tanto a los demonios como a los dioses como una viable fuente de alimento, sin alimento, se debilitaban y se volvían lentos, presa fácil para las otras especies de Muspelheim, que los atacaban por miedo.

Para evitarlos, los demonios generalmente se mantenían alejados de los desiertos e incluso creaban un perímetro de columnas gigantes que se enterraban en lo profundo de la arena, evitando que se movieran y entre ellas había varios campos de minas para hacer frente a cualquier tipo de intruso. Desafortunadamente, esto no impedía que algunos niños se preguntaran por los alrededores y por eso los tenían bajo constante supervisión, ya que los demonios eran traviesos por naturaleza.

Como resultado, Hild disfrutaba de todas las oportunidades que tenía para relajarse un poco. Su casa no era muy grande y como la de la mayoría de los demás, estaba construida en su mayor parte bajo tierra como un búnker. Esto no sólo la hacía más segura, sino que también la mantenía fresca. Los fustes permitían que la luz bajara y proporcionaban algo de iluminación natural, aparte de las artificiales y la mayor parte del interior estaba cubierto de paneles hechos de un material cerámico ligero que se asemejaba al color de la arena. La única excepción era el suelo donde se usaba la oscura roca volcánica.

Su casa consistía en dos dormitorios, una sala de estar, una zona de cocina y un baño. Este último era considerado un lujo en Muspelheim, especialmente si tenía algo más que una simple ducha. Aunque el número de habitaciones no era malo, todo era mucho más pequeño que lo que la mayoría de los demonios de otros reinos tenían. Sin embargo, la razón principal era que el material real debajo de los paneles decorativos era demonita, una aleación que usaban para construir armas e incluso barcos, esto convertía sus casas en estructuras parecidas a bunkers que podían recibir una buena paliza antes de ceder, a diferencia de la mayoría de las estructuras que se encontraban en cualquier otro reino, con la excepción de las instalaciones militares.

Uno de los dormitorios era suyo y el otro lo usaban los jóvenes demonios que ella supervisaba, sin embargo, era demasiado pequeño para los tres y Hild aceptó tomar a uno de ellos en el suyo, como dos de ellos eran hermanos y querían permanecer juntos dejó a Surt para quedarse con ella, aunque el odiaba la situación con pasión. No sólo le encantaba gastarle bromas, sino que él era naturalmente el que tenía que despertarla, un trabajo que era sorprendentemente más difícil de lo que debería.

"¿Está completamente sorda?" pensó el joven Surt mientras miraba por encima del hombro desde su cama improvisada. El ruidoso aparato intentaba llamar la atención de su dueña, pero Hild dormía tranquilamente a pesar de la conmoción.

Como le resultaba difícil hacer lo mismo, se levantó y cerró el dispositivo en su lugar. Una vez más, él era el que tenía la tarea de despertarla, así que se acercó con aprensión a la demonia dormida. Considerando que ese sonido no hizo nada, decidió sacudir su brazo, sólo para que le golpeara la parte superior de la cabeza.

¿Qué se cree que soy? ¿Su despertador?' pensó Surt. Peor aún, Hild había decidido darse vuelta en su cama y continuó durmiendo como si no pasara nada, sacudirla por el hombro tampoco tuvo un efecto notable y desafortunadamente, el joven demonio solía tener mal genio lo que le hacía tomar algunas decisiones estúpidas y este era uno de esos casos. Levantando su pie, apuntó a la forma dormida de su cuidadora y le dio una fuerte patada.

Entonces se desató el infierno.


Por más tonto que haya sido, Hild nunca había devuelto el favor. Después de todo, él era el único que era lo suficientemente valiente o tonto para literalmente patearle el trasero y aunque no había sido suficiente ni siquiera para hacerle un rasguño, ella siempre quiso vengarse, por más infantil que pudiera parecer. Además ella en ese momento estaba usando unos tacones altos, algo que a ella le pareció divertido, pero antes de que tuviera la oportunidad de acercarse a él, el entrenamiento de combate de los Eldjotunn se puso en marcha, haciendo que se despertara como respuesta a la repentina presencia.

"¿Quién está ahí?" preguntó el demonio medio dormido, que finalmente se dio cuenta de que era su jefe. "¡Oh! ¡Has vuelto!"

La Daimakaicho maldijo en silencio, ya que había sido atrapada antes de que ella tuviera la oportunidad de desquitarse, pero decidió dejarlo pasar por el momento ya que habría sido poco profesional intentar algo así con el Eldjotunn despierto. "La próxima vez no tendrás tanta suerte..."

"¿Disfrutando de su siesta, comandante?" preguntó Hild con una voz sorprendentemente dulce, haciendo que su subordinado actuara mucho más aprensivo dada la situación, aunque lo más probable es que estuviera siendo sarcástica, pero con ella nunca se puede estar seguro.

"Sí. Considere que era una buena oportunidad para recargar algo de energía." Dijo el demonio mientras se apresuraba a levantarse. "No es como si tuviera algo mejor que hacer ahora mismo."

"Si tú lo dices..." añadió Hild con un suspiro. Había cosas más importantes que hacer que preocuparse por una fallida broma. "Prepárate, haremos una visita a tu amigo Skrymir. "

"¿Desde cuándo es mi amigo?" preguntó Surt, antes de que se diera cuenta de que Hild estaba siendo sarcástica, tampoco es que fueran enemigos, pero teniendo en cuenta que tenían rangos similares, naturalmente había cierta rivalidad entre ellos, aunque lo que le llamo la atención fue que su jefa aparentemente había olvidado mencionar algo sobre su ángel. "¿No vas a preguntar nada sobre Laevateinn? O acaso el..."

"Odín dijo más que suficiente", dijo Hild, interrumpiendo al Eldjotunn. "Y que te he dicho sobre tomar riesgos innecesarios, pero en fin, ya no eres un niño, así que espero que sepas lo que estás haciendo con ese... ángel."

Surt simplemente asintió con la cabeza una vez. "Sí, lo sé."

"De verdad lo espero", dijo Hild con una cara burlona. "Deberías pensar dos veces lo que estás haciendo o te unirás a ellos en poco tiempo."

Recordarle a Surt sobre sus dos camaradas caídos fue un error por parte de Hild ya que era un tema delicado para el Eldjotunn. Habían crecido juntos desde que fueron puestos bajo su supervisión, pero una vez que se hicieron mayores se unieron al Eldjotnar. Desafortunadamente, el exceso de confianza y la falta de experiencia habían llevado a los compañeros de Surt a una tumba prematura.

Si había algo que podía molestar a Surt era ese tema. "Al menos yo no me impuse una maldición mortal a mí mismo." Respondió Surt.

Ese era otro tema delicado y en el pasado esto había llevado a una confrontación que dejó a ambos lados bastante doloridos. "Yo soy la que te crio, no al revés. ¡Así que guárdate tus opiniones para ti mismo!"

"¡Eso es algo que puedes decirle a tu hija, no a mí!" replicó el demonio.

"¡Soy tu líder y puedo decir lo que quiera!" gritó Hild, mientras sus ojos se volvían carmesí. "¡Tienes suerte de que no sea tu madre o te estaría dando una patada en el trasero ahora mismo!"

"¡Pero hace un momento lo intentaste! ¿Pensaste que no me di cuenta?" preguntó Surt.

"¡Sí! ¡No! Quiero decir... ¡no cambies de tema así! ¡Yo soy la que lo hace!" se quejó Hild.

"Bueno, parece que he aprendido algo de ti después de todo."

En ese momento, un portal se abrió revelando a Hagall, que había regresado para reportarse y notando la atmósfera, dio un paso atrás incierta, temiendo que algo realmente malo iba a ocurrir en los próximos momentos.

El hecho de que ambos miraran fijamente a la recién llegada con ojos rojos brillantes no ayudó en absoluto. "He hecho lo que me pidió, Hild-sama."

La Daimakaicho se tomó un momento para calmarse. "Al menos Hagall-chan sabe cómo ser amable... A diferencia de otras personas..."Vamos a Jotunheim y tú vienes con nosotros." anunció Hild después de una breve pausa.

"¿Eh? Pero Hild-sama, todavía tengo que hacer el papeleo..." Dijo la rubia, preocupada de que quedara en medio de una pelea.

"Tonterías, sólo llama a Ehwaz y Mokkurkalfi y deja que se ocupen de todo ese correo de fans.", dijo Hild despectivamente. "Tenemos cosas más importantes que hacer."

"¡Sí, Hild-sama!" gritó Hagall. Inmediatamente, activó su comunicador personal para ponerse en contacto con las dos hermanas, mientras que Hild y Surt empezaron a dirigirse al portal.


En pocos minutos Keiichi había averiguado más sobre las Nornas que todos los años que habían vivido con él. Por lo general, el solo sabía pequeños pedazos de información cuando alguna de las hermanas mencionaba algo en específico como el hecho de que Belldandy era campeona de las carreras de escobas del cielo o el hecho de que tenía una licencia de Valkyria. El nunca trató de pedirles detalles, aunque eso no había sido del todo su culpa, desde que era un niño, sabía que su familia no era la más estereotipada y algunos incluso pensaron que eran extraños, lo que le hizo evitar hacer demasiadas preguntas sobre las familias de otras personas.

Pero ahora sabía mucho más, especialmente en lo que respecta a sus días de juventud. Baldr fue el principal responsable de su educación, algo que inmediatamente se notaba debido a que la personalidad del dios era claramente una fuerte influencia en la personalidad de su esposa. Urd se parecía a su otro tío, Thor, que también era el dios del trueno y posiblemente explicó por qué le gustaba lanzar rayos a diestra y siniestra y por otro lado Skuld no se parecía a ninguno de los dioses de su familia ya que había sido criada por sus hermanas. Especialmente Belldandy, que se convirtió en su modelo a seguir, a pesar de que terminó jugando con Urd mucho más que con Belldandy.

La mayor parte de la charla fue hecha por el dios rubio y Belldandy, que acababa de regresar hace unos momentos, mientras que Thor proporcionó sólo unos pocos pedazos de información. El dios del trueno no era muy hablador, pero Keiichi no sintió ninguna hostilidad de su parte, así que asumió que prefería estar callado, a menos que algo sucediera o alguien se las arreglará para ponerlo nervioso, y en la mayoría de los casos, ese era Loki.

"Este día ha sido maravilloso.", dijo Belldandy. "Hace tiempo que no nos reunimos así."

"Es cierto, han pasado unas cuantas décadas, ¿no?", dijo Baldr con una sonrisa.

Eso llamó la atención de Keiichi, ya que unas pocas décadas eran probablemente más que toda su vida hasta este punto, pero trató de ignorar el pensamiento. 'Ahora que lo pienso...Me pregunto cuántos años tendrán… '

"Aunque tendremos que irnos pronto", dijo Thor. "Para empezar, no deberíamos de estar aquí en primer lugar y tenemos informes que hacer, especialmente por todo el asunto de la rebelión en Niflheim y hay mucho papeleo que tenemos que hacer."

"¿Estás seguro de que no puedes quedarte más tiempo?" preguntó Belldandy.

"No", dijo Thor. Después de una corta pausa señaló a Peorth y Lind que estaban observando en silencio la conversación hasta este punto. "Aunque, por lo que he escuchado, esas dos se pueden quedar."

"Cierto", dijo Lind en su típico tono serio. "Todavía no hemos presentado nuestros informes".

"Sí, pero podemos escribirlos mientras estamos en la Tierra.", dijo Peorth, que a diferencia de su amiga, no tenía tanta prisa por volver a Asgard. Sobre todo, quería ver un poco más de la vida de la pareja, considerando que no sabía cuán pronto podría tener vacaciones de nuevo. "¿Pero no tienes que irte tú también, Belldandy?"

"¡¿Yo?!" dijo la diosa sorprendida del presente. "¿Acaso también tengo que volver a Asgard?"

"No", dijo la diosa de las rosas, tratando de evitar un malentendido. "Quiero decir... su luna de miel. ¿Verdad, Keiichi?"

El mortal trató de evitar la mirada aguda de Peorth. No sabía si estaba realmente listo o cuando lo estaría, pero la diosa tenía razón, no debería acobardarse y dejar pasar esta oportunidad. "Sí, supongo que tienes razón. Después de todo, Chihiro no va a dejar que nos relajemos tanto tiempo. Tendremos que volver al trabajo en unos días, así que deberíamos pensar en irnos tan pronto como podamos..."

De repente la puerta se abrió, revelando a Loki que estaba aparentemente ileso y no menos alegre que de costumbre. Lo que significa que su conversación con Urd había ido mejor de lo previsto, dadas sus típicas interacciones. "¿Me perdí algo bueno?"

"En realidad no", dijo Thor. "Estábamos diciendo que tenemos que irnos pronto."

Eso no era lo que el dios de la maldad quería oír. "¡Aww... pero acabamos de llegar!"

"Tenemos trabajo que hacer", dijo Thor. "Además, ellos también necesitarán algo de tiempo para sí mismos."

"¡Oh, eso! Bueno, ¿Ya has elegido un lugar para tu luna de miel?" preguntó Loki, causando que Thor sospechara. El dios problemático no solía ser tan alegre, a menos que tuviera algo en mente. "No te olvides de poner el amuleto antes de..."

"¡Si! ¡Ya lo sé! ¡No lo olvidaré! Y no necesito elegir el lugar, ya tengo los boletos", gritó el avergonzado Keiichi, sacando los boletos de avión para que los demás los vieran, no iba a dejar que el dios terminara esa frase delante de todos esos celestiales, especialmente Skuld, que seguramente lo haría pedazos si alguien le mencionara haciendo eso con su hermana.

La diosa más joven no parecía muy feliz en ese momento a pesar de sus esfuerzos anteriores. "Sabes Keiichi, esos sólo te ayudarán a llegar allí. Todavía necesitas un lugar donde quedarte..."

Eso causó que el resto dentro de la habitación parpadeara excepto por Loki que se reía tranquilamente. De hecho, hasta que ella lo mencionó, Keiichi había olvidado por completo que ellos también necesitaban una habitación. 'Como pude olvidar algo tan básico'

Skuld sacudió su cabeza de una manera muy desaprobatoria. "Eso es tan patético, Keiichi... ¡Se supone que debes llevar a Onee-sama de viaje y ni siquiera pudiste hacer los arreglos más básicos!"

"Pero estoy segura de que puede arreglar esto", dijo Belldandy, tratando de defender la dignidad de su marido. "¿Verdad, Keiichi?"

"¡Claro, Belldandy!" sonrió Keiichi, mientras discretamente miro al interior de su cartera y los resultados fueron horribles, sólo quedaban unas pocas monedas de 100 yenes y su próximo pago sería en varios días, e incluso entonces, probablemente no sería suficiente. Necesitaba desesperadamente dinero en efectivo pero no había nadie a quien recurrir. Preguntar a sus padres o a Megumi no iba a funcionar ya que ya les había dicho que tenía los boletos y admitir que había olvidado algo tan básico le haría parecer un idiota.

'¿Qué se supone que deba hacer ahora?'


Mara se paró frente a la puerta de la tienda, mientras miraba como se hacían todo tipo de trabajos, pensó en que probablemente la dueña de la tienda estaría dentro del edificio o al menos eso es lo que Hild le había dicho.

La Daimakaicho en miniatura estaba a su lado y esperaba que la demonia rubia llamara a la puerta. "¿Cuánto tiempo vamos a estar mirando la puerta?"

"Tal vez, ella no está en casa, más bien... Quiero decir... En su tienda" intentó escaparse Mara de la situación con una mirada esperanzada. "Hay mucha actividad, así que es probable que la tienda esté cerrada en este momento. Así que, regresemos."

"¡Ma-chan, eso es algo que puedes decir después de llamar a la puerta, no antes!" gritó Hild. "¡Ahora, deja de dar rodeos y toca la puerta de una vez!"

Mara maldijo en voz baja antes de levantar la mano. Justo cuando estaba a punto de golpear la superficie metálica, la puerta se abrió, revelando a la dueña de Whirlwind.

"¿Eh?" preguntó Chihiro. "Supongo que no eres uno de los contratistas... Lo siento, pero la tienda está actualmente cerrada por renovación."

"Oh, está bien entonces", dijo Mara, quien estaba muy feliz de salir de allí lo antes posible.

"En realidad", dijo Hild, "Está aquí por el puesto de vendedora".

"¿En serio? Nunca esperé que alguien apareciera tan pronto", dijo una desconcertada Chihiro. Apenas y ayer puse anuncio, así que debería haber sido publicado en los periódicos de hoy. Aun así, fue algo halagador que vinieran tan rápido por el empleo.

"Bueno, no podía perder la oportunidad de trabajar aquí", dijo Mara, que intentaba mantener la cara seria mientras su jefe le pisaba los pies con sus tacones altos.

"Quiero a alguien que me ayudude a llevar las cuentas, limpiar la tienda y ayudar a los clientes. El salario por hora es de 500 yenes," dijo Chihiro. "¿Interesada?"

Atreviéndose a mirar a su lado, Mara vio los ojos rojos de la Daimakaicho mirando su espalda, era simplemente aterrador cómo podía hacer tal expresión mientras se veía tan pequeña. No había duda de lo que pasaría si se atrevía a decir que no.

"¡Sí!", gritó finalmente Mara.

"¡Oh, genial!" dijo Chihiro. "¡Bienvenida a Whirlwind!"

"Um... ¿No se suponía que habría más preguntas como experiencias previas, habilidades y demás?" preguntó la rubia confundida.

"¿Con un salario por hora de 500 yenes?" preguntó Chihiro. "Me sorprende que alguien quiera realmente... Quiero decir... ¡Eso no será un problema! ¡Aquí lo aprenderás todo!" dijo la joven mecánica mientras soltaba una risa.

'Puedo imaginar él porque', pensó Mara, pero decidió quedarse callada. En cambio Hild estaba más que entusiasmada "¡Felicidades, Ma-chan! ¡Tienes un nuevo trabajo! ¡Bien hecho!"

La rubia sólo logró soltar un gemido. "¿Qué he hecho para merecer esto?"

Repentinamente el teléfono detrás del mostrador empezó a sonar, exigiendo la atención de Chihiro. "Discúlpenme pero necesito contestar, puedes venir pasado mañana para empezar, ¿Esta bien?"

Dejando a la mujer y a la niña detrás de ella, Chihiro decidió contestar el teléfono. Lo más probable es que fuera otro cliente queriendo algo, pero por mucho que lo odiara, la tienda estaba cerrada.

"Habla a Whirlwind, lo siento, pero estamos pasando por un... ¿Eh? ¿Urd?"