Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen son propiedad de sus creadoras Kioko Mizuki y Yumiko Igarashi
Mi Nueva Vida
By Rossy Castaneda
Capítulo 11
Cambridge —Tiempo actual...
Tras service una copa de un exquisito vino rojo, caminó hasta la pared donde se encontraba un gran cuadro con la imagen de quien fiera su esposo.
—Salud —dijo alzando la copa en dirección al retrato del hombre de mirada penetrante —estamos a punto de conseguirlo —bebió un trago —nuestra hija ha hecho un excelente trabajo, ha sabido engañar a todos en el Colegio —sonrió —es tan astuta que a veces pienso que no creció en mi vientre si no en el de una comadreja —bebió otro trago —es tan audaz como una serpiente, ¿puedes creer que ha escogido al candidato ideal para nuestra misión? —movió la copa —él odia a Terrence con la misma intensidad que yo odio a sus padres y a los Ardley —apretó la copa —he tenido que fingir todos estos años que he aceptado lo que te hicieron, pero no es así ¿como podría hacerlo después que te arrancaron de nuestro lado en la manera que lo hicieron y nos obligaron a nosotras a vivir de migajas?, pero eso está por acabarse —apretó la mandíbula —salud querido, falta muy poco para hacer realidad nuestros planes de convertirnos en la familia de magos mas poderosos e importantes de todo reino unido, y cuando eso suceda, todos se doblegaran ante nosotras y nos darán el lugar que nos corresponde y me encargaré de cobrarles lo que nos hicieron. —limpió una rebelde lágrima que bajó por su mejilla y alzó una vez mas el rostro —Me he vengado también de aquel maldito que te traicionó denunciándote frente a todos, entregando pruebas que tu eras uno de ellos y negando que él era parte de toda aquella conspiración cuando realidad él era el cabecilla —Empuñó su mano izquierda —y lo hice utilizando las mismas armas que él nos proporcionó hace años, conseguí que lo culparan de algo atroz y eso provocó su exilio de este siglo y solo conseguirá regresar si roba un alma pura y noble —rió ruidosamente —existen dos, pero para su desgracia, ambas almas están en este siglo. Y mientras el muy maldito sufre por no poder volver, nuestra hija y yo conseguiremos arrancar el alma de las únicas dos personas que poseen lo que él necesita y haremos de este mundo lo que nos plazca.
—No me veas así —dijo mirando aquellos ojos, ya sé que lo que hice fue muy arriesgado, pero afortunadamente todo salió tal y cual lo planeé. ¿Y sabes como lo conseguí? —hizo una mueca que pretendía ser una sonrisa —lo conseguí gracias a los trucos que me enseñaste de como crear una ilusión que engaña el ojo humano —bebió de la copa —Maldigo el día y a quienes te arrebataron de mi lado porque de no haber sido por eso, me habrías enseñado la técnica para poder transportarme de un lugar a otro y eso me hubiese facilitado el ir siglo tras siglo hasta encontrar a ese maldito traidor y a estas alturas ya le habría arrancado el corazón con mis propias manos.
Cerró los ojos y permaneció así por unos segundos reteniendo las lágrimas de rabia que asomaron en sus ojos, cuando lo consiguió los abrió nuevamente y miró fijamente el retrato.
—Sabes, hace años, estuve a punto de consumar mi venganza contra ellos, pero las cosas no salieron como lo planeé. Fue muy fácil engañar a los Grantchester, pero no así a las maestras en especial a la entrometida directora Paulina quien defendió a capa y espada la inocencia de la hija de los Ardley frente a los Grantchester, pero todo lo que hizo fue en vano, Eleonor culpó a Candice y no hubo poder humano que le hiciera cambiar de parecer y allí estaba yo, brindándole mi incondicional apoyo.
—Después de todo, divide y triunfarás, funcionó. Conseguí que ambas familias se distanciaran, declarándose la guerra entre sí hasta el día de hoy y eso nos da la oportunidad de conseguir con mayor facilidad nuestro objetivo; robaremos el alma de ambos, lo haremos frente a las narices de todos. Primero el de uno para que culpen al otro y cuando se descuiden lo haremos con el otro aprovechando su debilidad.
—Salud por eso querido —alzó la copa mientras sonreía.
...
Gales... 1490
Luego de escuchar atentamente todo cuanto Jimmy les relató, los doctores Arthur y Michael, llegaron a una conclusión.
—Nos enfrentamos a encantamiento poderoso, oscuro y letal en donde si no se hace algo rápido la muchacha puede ser poseída por un espíritu maligno o puede morir de manera repentina.
—¿Y que podemos hacer para ayudarla a regresar a su mundo?
—Por el momento uno de nosotros se quedará cerca de ella y el otro irá a la época actual para informarle a nuestras colegas que el alma de la muchacha está a salvo por ahora, pero que si no hacemos algo pronto, perecerá frente a nuestras narices. Claro si ustedes nos lo permiten —dijo refiriéndose al hecho de permanecer en el castillo
—Por supuesto —respondió Lord Cartwright.
—¿Cuando harán el viaje? —Preguntó Jimmy.
—Hoy mismo, es solo cuestión que ambos nos pongamos de acuerdo en quien se va y quien se queda —respondió Arthur
—Ve tu Arthur, así sirve y ves a tu hermana y a Flammy —propuso Michael
—¿Estas seguro?
—Totalmente.
—Iba a proponer que fueras tu, mi hermana y tu tienen muchas cosas que aclarar.
—Ya habrá tiempo para hacerlo —dijo Michael con una sonrisa triste.
—De acuerdo. En ese caso vamos a hablar con la muchacha, lo mejor es que ella esté al tanto de su condición para que sepa cuales son los riegos que corre si se descuida.
Todos asintieron
...
Horas mas tarde y luego de un buen baño de tina, Candy bajó ataviada con ropa acorde a la época en la que se encontraba. Sus preciosos ojos resaltaban con el verde de su vestido y sus cabellos antes entrenzados caigan por su espalda como preciosa cascada.
—¿Tu debes de ser la hija menor de Priscilla y William Ardley? —preguntó Michael poniéndose de pie al igual que sus acompañantes en cuanto la tuvieron frente a ellos.
—Así es, mi nombre es Candice Ardley —respondió la joven rubia tras salir de su asombro — ¿Como es que conocen a mis padres? —pensó
—Encantado de conocerte —Michael besó el dorso de su mano de manera cortes, no había nada romántico en aquel saludo —Soy Michael y él es Arthur.
—Mucho gusto Candice —Arthur estrechó su mano.
—¿Conocen a mis padres? —preguntó la rubia sentándose en la silla que Arthur acercó a ella.
—Si —respondió Arthur ocupando su lugar.—Fui su maestro de Física
—Y yo de Metafísica—Agregó Michael sentándose en el lado opuesto —y debo admitir que eres la copia exacta de tu madre a esa misma edad y por lo que puedo percibir en tu aura me doy cuenta que has heredado no solo su belleza, sino también su inteligente y su gentileza —cruzó su piernas y entre cerró sus ojos azules — aunque también posees el carácter y el espíritu aventurero de tu padre y por si fuera poco su destreza de llevar a cabo todo lo que te propones. Eres curiosa, altruista como tu hermano, noble, bondadosa, de sentimientos puros, piadosa, fiel a tus amigos y a tus ideales —Michael sonrió —mejor no sigo, porque la lista de atributos que veo en ti es sorprendentemente interminable. Eres un ser especial Candice, una en un millón.
—¿En verdad?
—Si —Respondió Michael —y ahora comprendo muchas cosas.
—Un momento, ¿Como es que pudieron ser los maestros de mis padres viviendo en este siglo?
Ambos maestros sonrieron ante el cambio de actitud de la muchacha.
—Si estamos aquí es por decisión propia, pero podemos regresar a nuestra época a la hora que se nos plazca. De hecho lo hacemos cada cierto tiempo para impartir nuestras respectivas clases. ¡Ah! por cierto, también somos maestros de tu hermano Albert.
—Albert —sonrió —¿Como y donde se encuentra él ahora?, desde que llegué al Colegio San Pablo, no he podido tener contacto alguno con él y me enteré que salió de expedición junto a los demás estudiantes de su nivel.
—Él está bien, se encuentra en Liverpool, regresará a Londres en una semana y esperemos que para entonces tu hayas regresado también.
—¿Ustedes pueden enseñarme la técnica que usan para viajar en el tiempo? —preguntó esperanzada.
—Por desgracia no —respondió Arthur
—¿Por que?
—Tu condición es diferente a la nuestra Candice, nosotros no solo estamos en alma, estamos en cuerpo y espíritu también, tu en cambio estas en este siglo solamente e alma, tu cuerpo y tu espíritu se encuentran en otro siglo —le explicó Michael.
—¿Regresaré algún día?
—Estamos aquí para ayudarte y haremos todo lo que esté a nuestro alcance para conseguir que regreses —Arthur la miró a los ojos — te seré sinceros, no la tenemos fácil no cualquiera puede romper el encantamiento.
—¿Quien puede hacerlo?
—Solo alguien que tenga el poder de los cinco elementos —informó Michael.
—¿Y ustedes no los poseen?
—Desafortunadamente no —respondieron al unísono —generalmente no todos poseemos el poder de los mismos elementos. En mi caso particular, poseo el poder del fuego, del agua y el aire —informó Michael.
—Y yo el de la tierra y el agua —agregó Arthur.
...
Londres —Tiempo Actual
La mandíbula de los hermanos Cornwall se había desencajado literalmente tras escuchar las acusaciones en contra de su amigo y compañero de clases. Aquello tenia que ser un error, Anthony era incapaz de hacerle daño a Candice. Aquello era absurdo. Si él fuese culpable de todo aquello, ¿por que razón iba a luchar contra aquella endemoniada figura de fuego mientras Terry protegía a una moribunda Candy durante el incidente en la vieja edificación? —si bien era cierto que Anthony se deslumbró cuando la conoció según el mismo lo había relatado, también era cierto que después de lo sucedido y percibió el interés de Terry por la muchacha, Anthony había optado por hacerse a un lado.
—¿Niega entonces haberse encontrado con Dorothy en el pequeño jardín del ala Sur mientras todos los demás estudiantes se encontraban en el jardín principal?
—No, no voy a negarlo. Es cierto que me encontré con la señorita Smith en la parte sur del jardín mientras todos se encontraban en el jardín principal, pero eso no significa que volví a verla a la hora que ella asegura y mucho menos que hice tal cosa. —Soy inocente de todo cuanto se me acusa —se defendió el joven rubio —no tengo idea de la razón por la cual la señorita Smith me acusa.
—Señor Brown, no le servirá de nada negarlo, ¿esto es suyo? —La directora Gray le mostró un broche.
—Si, me pertenece ¿ Como es que usted lo tiene en su poder?
—Eso es precisamente lo que quiero que me explique
—¿A que se refiere?
—Dorothy asegura que usted se lo regaló a cambio que le permitiera ver a Candice.
—Yo jamás hice tal cosa.
—¿Y entonces como es que el broche apareció en poder de la muchacha?
La paciencia de Anthony comenzaba a llegar a su máximo nivel, estaba al limite, a punto de explotar tras las ridículas acusaciones en su contra.
—Alguien robó mi broche ese mismo día.
—Que conveniente
—Suficiente —gritó el rubio exasperado —Stair y Archie son testigos que yo jamas visite a la señorita Smith a la hora que ella asegura lo hice, ellos estuvieron todo el tiempo conmigo, vieron con sus propios ojos que la puerta de mi habitación había sido forzada, cuando ingresamos a ella, sorprendentemente todo estaba en su lugar excepto mi broche, que había desaparecido.
—Eso es cierto —intervinieron los dos hermanos.
—¿Y por que no reportó el incidente?
—No me pareció conveniente hacerlo, ya que eso podía servir como distracción ante los lamentables hechos.
—¿Ah pero si le pareció conveniente ir a la enfermería y extorsionar a una ingenua joven para culminar lo que comenzó?.
Harto de todo aquello Anthony decidió no defenderse más. La verdad saldría a la luz tarde o temprano.
—Piense y haga lo que quiera, no tiene caso que siga defendiéndome diciéndole que no hice nada de lo que me culpa porque de igual manera seguirá acusándome.
—Mientras los miembros del consejo decidimos cuál será el castigo que va a recibir, a partir de hoy queda usted confinado al cuarto de castigo.
—Estoy a su disposición, pueden hacer conmigo lo que crean conveniente, practicar la hipnosis si es necesario para que me interroguen, pero de una vez le digo, están equivocados y mientras pierden su tiempo conmigo, el verdadero culpable estará al acechó de su presa y la devorara frente a ustedes cuando ustedes menos lo esperen —respondió el joven extendiendo sus manos hacia el frente
La directora Gray estudio cada uno de los movimientos del muchacho y prestó total atención a sus palabras, era mas que claro que decía la verdad, de eso no tenia la menor duda, pero necesitaba hacer algo para que quien fuera que se había hecho pasar por él cometiera un error. Era mas que evidente que habían usado un truco de magia, uno que muy pocos eran capaces de llevarlo a cabo, para engañar a la joven aprendiz.
Continuará...
