-¿Qué dices Sakura?, si te fue mal, ¿Porque sonries?.
Pensé en todas las cosas que habían pasado y aunque estaba confundida no me arrepentía de nada. Era el momento para preocuparme por mi y me merecía ser feliz, o ¿no?.
-Descuida Tsunade-sama, yo sola me entiendo- Ella me miró fijamente.
-Sakura, te conozco lo suficiente como para decir que te ves ilusionada, solo espero que no te lastimen una vez más- Ella me abrazó y se preparó para irse.
- Muchas gracias por todo Tsunade-sama-
Me había quedado sola en la sala, el día siguiente era Domingo, no tenía planes y esperaba pasar tiempo con mi pequeña sin ninguna intrucion.
Antes de ir a la cama me preparé un té, al terminarlo me había dado un poco de sueño asi que subi a mi habitación y me desplomé en la cama.
-Sakura-chan estás despierta?- Una voz conocida me llamaba. Me levanté de un salto.
-Pero Sensei. ¿qué hace aquí?, ¿cómo entró?.
Mientras me acariciaba la mejilla y pasaba uno de los mechones de mi cabello detrás de mi oreja empezó a besarme. No puedo negar que se sentía muy bien. Me separè de su agarre.
-Contestame Sensei, ¿que hace aquí?.
¿Porqué será que no me contesta? No habla conmigo, esto està muy raro. El continuaba besándome y cuando paso sus dedos por debajo de mi falda, brinqué. Si queria que continuara pero si lo hacia no habria vuelta atras. No tenía que tomar esto a la ligera.
-Lo siento Sensei pero no puedo, por lo menos no ahora- El solo me besò tiernamente en la frente…
-Sensei, no te vayas, quédate conmigo…- abrí los ojos y para mi sorpresa estaba en el piso de mi habitacion, me habia caido de la cama.
-¿Fue eso solo un sueño?.
Aún no amanecía y desgraciadamente yo ya no me podía dormir.
-Mira que visitarme en mis sueños y dejarme picada, eso no es nada divertido.
¿Porque estaba molesta? ¿Quería que Kakashi sensei estuviera en mi cama? Trate de dormir pero solo daba vueltas en la cama, luego mis ojos se clavaron en mi mesita de noche, era la caja de regalo que Naruto le habia traido a Sarada.
-¿Que será?.
Empecé a abrirlo y delicadamente desenvolvi la caja. Era una muñeca. No cualquier muñeca, se notaba que era una muñeca cara y muy bonita.
-Ese Naruto.
Su recuerdo me hizo sonreír.
¿Seria que lo quería más que como mi amigo? Aún no había tenido el tiempo de pensar las cosas y tomar una decisión.
-Mamáaaa!.
Me despertè al oír el grito de Sarada, no me había percatado que me había quedado dormida abrazando la muñeca de Sarada. Me levantè y me dirigì a la habitación de mi hija.
-Qué pasa cariño?- Sarada estaba algo agitada.
-Pesadilla- La abracè y le di la muñeca.
-Sarada, no tengas miedo, ella te va a cuidar cuando yo no esté cerca, ¿te gusta?- Sarada estaba sonriendo, eso era lo único que me importaba. Ella abrazó la muñeca y se quedò dormida nuevamente.
-Gracias Naruto, me salvaste la vida!.
Por fin había amanecido y fui a darme una ducha. Salí del baño y despertè a Sarada para darle un baño y luego desayunar las dos juntas. Había planeado pasar el dia solo ella y yo.
Preparé el desayuno y me senté a la mesa. Sarada me contaba cómo había estado jugando con Tonton. Por un momento pensé en conseguirle una mascota, pero luego reflexioné. No podía traer otra boca que alimentar a la casa, más bien necesitaba alguien que me ayudara.
Alguien llamó a la puerta, me levanté y me dirigí a ver quién podía ser.
-¿Kakashi-sensei?- abrí la puerta y lo hice pasar. El beso mi mano al entrar.
-¿Cómo has estado Sakura-chan?‐ yo solo escogí los hombros.
-¿Ya comiste?, si quieres nos puedes acompañar- El sonrío.
-Tranquila, de hecho les traje algo de comida.
Él avanzó hacia el comedor y vio a la pequeña Sarada terminando su desayuno. Rápidamente ella lo reconoció y alzó sus bracitos. El la levantó y le dio un beso en la mejilla.
-Viniste a jugar conmigo?- Él asintió.
-Por su puesto.
Yo solamente los miraba, para no tener hijos, Kakashi tenía facilidad con los niños. Sarada se veía contenta. Kakashi la había puesto en su espalda mientras simulaba ser un caballo.
-Más rápido caballito!.
Luego de un rato Sarada se cansó y la llevé a tomar una siesta a su habitación.
-Kakashi-sensei, ¿porque hace todo esto?- Lo mire atentamente.
-Sakura, ¿todavía me lo preguntas?, sabes que quiero estar contigo y quiero mucho a Sarada. Para mi esto es algo que quiero hacer.
Poco a poco se iba acercando a mi, mi corazón comenzó a palpitar rápidamente, me sonroje e intenté conservar la distancia entre nosotros pero fue en vano. Sus manos comenzaron a rodearme. El calor que sentía en mi pecho era demasiado. ¿Que me pasaba? ¿Tan rápido había olvidado a Sasuke?.
-Si no quieres, puedo detenerme- El problema era que no quería que se detuviera.
-No quiero que te detengas Sensei.
Él sonrió y comenzó a acariciar mis piernas, ambos estábamos sentados en el sofá de la sala y de un momento a otro él se encontraba sobre mi. ¿Iba a tener sexo con mi sensei? En ese momento mis hormonas podían más frente a la poca razón que me quedaba.
Continuamos basándonos mientras que el se quitaba la camisa y me quitaba mi vestido quedando en ropa interior. Yo estaba totalmente excitada, quería más. Mi cordura acabó en el momento que él se quitó la máscara. Era como un dios. Era perfecto.
Pasó sus manos por mi espalda buscando el broche de mi sostén y habilidosamente lo removió con un solo movimiento. Había quedado semidesnuda frente a él. Traté de cubrirme. Yo era demasiado anticuada y me daba vergüenza.
-Sakura, no te tapes, permíteme contemplar tu hermoso cuerpo.
Yo moví mis manos y él comenzó a masajear mis pechos. Estaba tan mojada. El se quitó los pantalones y a través de su ropa interior se podía apreciar una enorme erección.
¿Era posible que iba a hacerlo aquí y ahora con el… con Kakashi-sensei? Aún no salía de mi asombro. El comenzó a lamer y succionar mis pezones y yo dejé escapar algunos gemidos. Finalmente el removió mi última prenda y comenzó a recorrerme con sus dedos. Comenzó introduciendo uno, luego otro, mis piernas temblaban y yo me mordía los dedos para no hacer escándalo. Esto me estaba llevando al paraíso y al infierno al mismo tiempo.
El se quitó la ropa interior y yo comencé a acariciar con mis manos aquel miembro erecto, seguidamente lo coloqué en mi boca, él agarró mi cabello y yo comencé con los vaivenes. El gruñia del placer que le estaba dando con mi boca y mi lengua.
-Sakura, lo haces tan bien, me vas a hacer correrme.
Me detuve un momento y él volvió a tomar el control. Separé mis piernas y él me devolvió el placer. Su lengua bajaba por mis muslos y una vez llegó a mi clítoris hizo que me volviera loca. Casi no podía evitar que mis gemidos se escucharan. Este hombre sabía como darle placer a una mujer.
El momento de la verdad había llegado. El se posicionó entre mis piernas abiertas y sin mucho pensarlo se introdujo en mi.
-Ahhhhhhhhhhh, sensei-. Dejé escapar un gemido.
Sus vaivenes eran fantásticos. No tardé mucho en llegar a mi primer orgasmo.
-¿Lo estás disfrutando, Sakura-chan?- Su voz me parecía tan sexy, al solo escucharlo hablar creo que tuve otro orgasmo.
-Lo estoy disfrutando mucho sensei, no te detengas.
Al cabo de un rato y luego de cinco orgasmos el terminó en mi abdomen. No estaba tomando ninguna clase de precauciones y por supuesto que no estábamos preparados para que hubieran consecuencias en 9 meses.
Ambos estamos sudados, uno al lado del otro en el sofá. No me arrepentía de nada. Había sido espectacular. Creo que había tomado una decisión.
