Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen son una idea original de Clamp


Matrimonios Arreglados

…Sakura no tenía idea de lo que ese pequeño gesto y la imagen ante los ojos del castaño provocaba, Shaoran en un movimiento ágil tomó de la cintura a la pequeña mujer que se encontraba también sonrojada y la obligó a regresar al futón, posicionándose encima de ella, la miró a los ojos y comenzó a besarla con ímpetu.

Ella correspondía a los labios inquietos de su prometido, mientras colocaba sus pequeñas manos en el torso desnudo del médico, quien se estremeció con la caricia, Sakura pudo sentir con las yemas de sus dedos aquellos relieves tan atrayentes, la sensación de amor profundo apareció manifestándose como un hondo suspiro, la tibieza que emanaba del cuerpo del castaño, se transmitía a sus manos y la invitaba a explorar esos músculos firmes y definidos, pudo sentir las reacciones del hombre que la tenía atrapada, la piel del ambarino se erizaba conforme ella iba explorando, ambos trataban de respirar profundo buscando embriagarse de la fragancia del otro, mientras sus corazones latían desbocados.

Ambos podían percibir las sensaciones placenteras que sus cuerpos les brindaban, pero no era solo gracias al contacto físico, iba más allá, incluso podrían decir sin temor a equivocarse que sus almas estaban reconociéndose como compañeras inseparables y todo esto se manifestaba por medio de las caricias y los besos, que llegaban más allá de la piel y los labios del otro.

Shaoran solicitó autorización para explorar con vehemencia la boca de la castaña, Sakura entendió el mensaje y abrió más sus labios, permitiéndole total acceso, el beso era abrazador, un calor nacía en el vientre de ambos, quizás era el calor del verano o el ambiente que se estaba formando, pequeños jadeos salían de la boca de la maestra, los cuales eran devorados por el lobo hambriento, quien la tenía totalmente aprisionada debajo de él y no dejaba de saborear su boca de cereza.

Las pequeñas manos de Sakura subían y bajaban por el pecho del castaño palpando cada detalle, de pronto la esmeralda se aventuró a ir más abajo llegando a su abdomen y subiendo por su espalda, las terminaciones nerviosas de Shaoran le brindaban sensaciones inigualables, era demasiado, era electrizante, no tenía idea de que su pequeño cerezo tuviera todo ese poder sobre él con solo una caricia, el chino tomó las manos de Sakura entrelazando sus dedos y las llevó hacia arriba con dominio, dejándola sin poder moverse y poco a poco el ambarino comenzó a bajar por el cuello de la esmeralda , entre mordiscos, cortos besos y prolongadas caricias de sus labios, estaba extasiado, su aroma a flores, los jadeos que emitía su pequeña yosei, el contacto con su suave piel, la respuesta del cuerpo de su prometida antes sus caricias, fue bajando hasta donde la tela del kimono le permitía observar la piel de la esmeralda, llegando con pequeños besos hasta el nacimiento de sus pechos.

El ambiente era perfecto, olvidaron por completo el día y la hora, las responsabilidades y el mundo que los rodeaba, eran solo ellos dos, brindando caricias al otro, manifestando en acciones lo que sus corazones sentían, era algo más que atracción o enamoramiento, era amor puro, confianza mutua, un dulce destino marcado desde antes de conocerse.

Sakura no podía hacer otra cosa que gemir y estremecerse, la sensación que le brindaba cada contacto la transportaba a un pequeño paraíso, nunca había experimentado nada igual, la calidez que sentía cuando estaba rodeada por los brazos de Shaoran ahora estaba presente en todo su cuerpo, dejándola totalmente desarmada y a merced del lobo, se sentía como su presa y por alguna razón le gustaba, porque tenía la certeza de que él nunca le haría daño, a pesar de sentirse dominada, se apreciaba protegida y mimada.

El médico liberó una de sus manos, pero se aseguró de seguir manteniendo las dos pequeñas manos de Sakura atrapadas, porque sabía que si las dejaba libres las caricias de Sakura lo iban a aturdir y no iba a poder controlarse cuando su intención era disfrutar de cada centímetro de esa delicada piel, degustarla lentamente.

Shaoran colocó su mano libre en el hombro de la esmeralda que aún estaba cubierto y comenzó a bajar poco a poco la tela del kimono, Sakura se quedó paralizada ante tal acción, nunca había estado en una situación similar, miró a Shaoran desde su posición, él estaba decidido y ella no podía mas que dejarse llevar, su corazón le decía que lo hiciera porque él la amaba y la valoraba por sobre todas las cosas, en varias ocasiones se lo había demostrado.

El ambarino regresó al cuello de Sakura besándolo con especial fascinación y ella no podía más que suspirar mientras intentaba decir el nombre de su amado, algo que le daba pie a él para seguir con su labor, el aroma de Shaoran la tenía totalmente seducida, las caricias que bajaban por su cintura provocadas por el toque de la mano libre de Shaoran la hechizaban y los interminables besos de su cuello a sus hombros, todo era tan intenso, tan bello, él era apasionado pero al mismo tiempo era cuidadoso, la estaba conociendo como si de una delicada flor se tratara, admirando cada detalle, recorriéndola poco a poco con sus manos y sus labios.

La mano del lobo comenzó a subir y bajar por la pierna de Sakura que estaba descubierta, la sensación de esa piel suave lo estaba desquiciando y los sentidos de Sakura estaban totalmente nublados e inundados de sensaciones muy placenteras, ninguno de los dos se había sentido anteriormente así, tenían la certeza de estar en el lugar correcto, con la persona correcta.

Shaoran bajó su pelvis hasta tocar el cuerpo de Sakura y la esmeralda pudo sentir el estado en el que se encontraba su prometido, quien se movió un poco para confirmarle las reacciones de su cuerpo ante el contacto que estaban manteniendo, provocando un violento carmín en las mejillas de ambos, los dos comenzaron a sentir en su vientre un calor abrazador, estaban ansiosos, expectantes, felices y enamorados.

Él la miró a los ojos, las pupilas de ambos estaban totalmente dilatadas, el iris en los ojos de él era oro líquido y en ella eran las esmeraldas más brillantes, el lobo estaba por remover la tela que estorbaba para admirar los hermosos pechos de su prometida, posicionó sus labios en el centro del nacimiento de estos y le brindó un dulce beso, poco a poco sus manos comenzaron a bajar la tela que estorbaba, la sinuosidad de esa hermosa y delicada piel se comenzaba a hacer presente, los ojos de Shaoran permanecían atentos, el sonrojo de Sakura solo provocaba más excitación en el lobo, ella era su presa y él estaba dispuesto a devorarla poco a poco y sin prisas, no sabía en qué momento se había enamorado de esa manera de Sakura, se sentía un hombre muy afortunado, porque además era correspondido por tan hermosa mujer, en ese momento se prometió a el mismo cuidarla y amarla con su vida, porque eso era para él, ella era su vida entera, se debería a ella por siempre.

Ese nemaki verde era el favorito de Shaoran, en esos momentos se convirtió en la prenda más valiosa que poseía, Sakura lucía muy sensual en él, dejó la tela del kimono hasta la mitad de sus pechos, no sin antes brindarles varias caricias con sus labios, que lograron arquear la espalda de la castaña, la respiración de la maestra los hacía subir y bajar con un movimiento cadencioso que hipnotizaba al castaño, el lobo decidió disfrutar de la visión y sus manos se dirigieron hacia el obi del kimono, la volvió a mirar con esos ojos dorados y le dedicó una sonrisa ladeada, que la esmeralda respondió con una mirada de profundo amor, mientas él empezaba a deshacer los nudos de la prenda.

Cuando unos toques se escucharon en la puerta y la voz de un sirviente llamó al maestro Li provocando un gruñido de frustración por parte de Shaoran, quien se separó de la esmeralda y pudo observar una Sakura extremadamente sonrojada y con el Kimono totalmente desarreglado, mostrando un poco de la hermosa piel de sus senos, ella por su parte veía a su prometido con el cabello más alborotado que de costumbre y con las pupilas dilatadas, la mirada era lobuna, su torso trabajado totalmente descubierto, un agradable escalofrío invadió a la castaña al detallarlo, ambos tenían la respiración entrecortada.

El castaño se incorporó respirando profundo y tratando de calmarse, en el camino hacia la puerta intentó arreglar su cabello y cerró apropiadamente su kimono, abrió la puerta solo un poco para que la persona no se percatara de la presencia de Sakura en su habitación.

—Maestro Li, disculpe que lo moleste, no pensé encontrarlo descansando —dijo Taki uno de los sirvientes e hizo una reverencia en tono de disculpa al ver la mirada un tanto molesta del médico—. El señor Clow me envió para recordarle que lo estará esperando después de medio día.

—Gracias Taki, ahí estaré —contestó Shaoran demasiado serio.

Cuando cerró la puerta y regresó nuevamente a su habitación, Sakura ya se encontraba de pie con el kimono arreglado lo mejor posible, porque le quedaba enorme, sus mejillas aún se encontraban totalmente sonrojadas, tenia una expresión de frustración mezclada con timidez, hace unos minutos estaba hechizada, pero de pronto regreso a la realidad y se sintió feliz pero temerosa.

—Shao… Shaoran… Mme… voy a… trabajar… descansa un poco… antes de ver al Shogun —expresó dándole un tierno beso en los labios y dirigiéndose a su habitación para cambiarse e ir a la consulta.

Shaoran solo se limitó a apretar el puente de su nariz mientras daba un profundo suspiro ¿cómo se supone que iba a poder descansar después de que casi devora a Sakura?, otro gruñido de frustración salió de su garganta, si no lo hubieran llegado a interrumpir, quizás no hubiera podido controlarse, dioses esa mujer lo estaba volviendo loco.

Como era lógico ya no pudo conciliar el sueño, trató de meditar, pero fue totalmente inútil, intentó leer, pero tampoco podía concentrarse, la imagen de Sakura tendida en su lecho regresaba a su mente, así que decidió salir de su habitación rumbo a las cocinas del palacio, debía saciar el hambre que si era posible calmar, al llegar le llamó la atención que estaban sirviendo las bandejas para los médicos, quizás Sakura estaba hambrienta, puesto que no había desayunado, una sonrisa se coló en su rostro, no podía dejar de pensar en esa pequeña mujer de ojos verdes, en el tacto con esa piel de seda, la flor más hermosa y fragante de Japón.

―Maestro Li, el amor le sienta muy bien ―comentó una de las mujeres, logrando un gran sonrojo en el castaño.

―Nos da mucho gusto que la maestra Kinomoto y usted estén juntos, hacen una muy linda pareja ―completó otra―. Estoy segura de que tendrán hijos hermosos.

El castaño solo se limitó a agradecer apenado porque lo habían descubierto pensando en Sakura, por la expresión de las mujeres seguramente tenía cara de bobo enamorado, agitó su cabeza y siguió comiendo sus alimentos tratando de no distraerse.

Una vez que terminó su almuerzo el castaño regresó a su habitación para alistarse para su entrevista con el Shogun, se aseo y se colocó un atuendo sencillo color gris.


Al mismo tiempo en la consulta

Tomoyo se encontraba realizando una sesión de acupuntura a uno de los mercaderes que llegó con dolor en la espalda, la amatista estaba realizando el procedimiento bajo la atenta mirada de Sakura, quien la guiaba en todo momento, sin duda alguna Tomoyo había aprendido muy bien la técnica, aún tenía pequeñas fallas, pero nada que Sakura no pudiera corregir con un repaso de los puntos de energía.

Terminó la sesión y le indicó al paciente que se relajara unos minutos antes de salir, las dos mujeres salieron de atrás del biombo.

—¿Cómo estuve Sakura? —preguntó ilusionada la amatista

—Muy bien Tomoyo, solo son pequeños detalles que tenemos que repasar, pero en general has realizado una técnica muy completa —comentó Sakura mientras le dedicaba una amplia sonrisa a la pequeña aprendiz.

De pronto un mareo aquejó a la amatista, se aferró a uno de los brazos de Sakura, quien la sostuvo fuerte, cuando notó las manos de su amiga.

—Tomoyo ¿te sientes mal? —preguntó Sakura un tanto preocupada, su amiga siempre había gozado de buena salud.

—Fue solo un pequeño mareo, ayer también tuve uno antes de llegar a casa, pero en cuanto llegué cené con Eriol y me sentí mejor —explicó la pelinegra.

—Está bien, entonces solicitaré la comida, tal vez no has comido lo suficiente y tu cuerpo está reclamando energía —comentó la castaña, pero una sospecha nacía en sus pensamientos.

Sakura pidió a uno de los sirvientes que transitaba por el corredor, que informara en las cocinas la necesidad de servir el almuerzo lo más pronto posible, el sirviente asintió y se retiró a cumplir la petición de la maestra Kinomoto.

—Hoy sí que llegaste tarde Sakura, el maestro Yukito propuso dejarme sola aquí en la consulta, idea que me aterró, aun no me siento capaz —comentó sincera la pelinegra.

—Discúlpame Tomoyo, te aseguro que ya eres capaz de diagnosticar por ti misma y tratar las enfermedades más comunes —confesó con orgullo Sakura—. Culpa a Shaoran por entretenerme—. Señaló con una sonrisa traviesa, mientras un sonrojo monumental invadía sus mejillas.

Tomoyo rio feliz por las reacciones de su amiga y agregó

—¿Cuál sería el método que utilizó el maestro Li para despertarte?, hacen una pareja divina —confesó mientras abrazaba a su amiga—. Pensar que lo mirabas tan mal cuando llegó y ahora no paras de sonreír cuando lo ves, hasta se encargó de agregar varias piezas bellísimas a tu colección de kimonos.

—El Señor Clow no pudo tomar una mejor decisión al integrarlo con nosotros —dijo Sakura con cara de enamorada—. Si mi yo de inicios de la primavera me escuchara me tacharía de loca —ambas mujeres rieron por los comentarios de la castaña.

Minutos después llegó un sirviente con las bandejas para Tomoyo y Sakura, la comida no era nada fuera de lo común, arroz, verduras, pescado y sopa miso, en cuanto la pelinegra destapó el tazón que contenía la sopa, las náuseas la aquejaron, tapó su boca con ambas manos y salió corriendo, seguida de cerca por Sakura.

Después de que Tomoyo vaciara su estómago, bajo el cuidado de Sakura regresaron a la consulta, donde la invitó a sentarse en unos cojines, mientras la cuestionaba sobre su periodo, después tomó atentamente el pulso de la pelinegra en ambas manos, miró sus ojos y observó su piel con detenimiento y sonrió enternecida.

—Todo parece indicar que un pequeño Hiragizawa vine en camino —aseguró la castaña con una sonrisa radiante, la pelinegra no pudo más que mostrar una resplandeciente sonrisa mientras pequeñas lagrimas se colaban por sus ojos y sus manos se dirigían a su vientre aun plano.

Sakura la felicitó y la abrazó con fuerza, Tomoyo no lo podía creer una sensación de profundo amor surgió en su corazón.

Sakura le dijo que podía tomarse la tarde libre, el padre de ese bebé debía enterarse de la buena noticia, Tomoyo agradeció a Sakura y salió en busca del hombre que siempre la cuidaba y la trataba como lo más valioso, el samurái del que estaba enamorada, no podía creer tanta felicidad.

Sakura se quedó observando a su amiga marcharse estaba muy feliz por ella, porque se notaba que Eriol la quería mucho y estaba segura de que la noticia alegraría al samurái, ahora tendría un sobrino para consentir.

De pronto rememoró los hechos de la mañana en la habitación de Shaoran cuando lo estaba observando antes de que despertara, que curioso que justo cuando ella estaba soñando con los hijos de ella y el ambarino, Tomoyo resultara embarazada, si no los hubieran interrumpido, no sabía hasta donde hubieran llegado, pudo percibir a su prometido muy decidido y ella no quería poner resistencia.

Sakura reconocía que tenía un poco de miedo de entregarse al ambarino, pero cuando estaba entre los brazos del castaño el mundo desaparecía y tenía la certeza de que él jamás le haría daño, pero al no haber estado nunca en una situación similar se sentía desorientada y nerviosa.

Las sensaciones de la mañana regresaron a su mente y no pudo evitar suspirar mientras nombraba al hombre que era dueño de su corazón, los besos que habían compartido invadían sus pensamientos, el tacto de sus manos era tan placentero, incluso que la haya dejado inmóvil tomando sus dos manos con dominio la hacía sentirse deseada, la mirada que le dedicó, esos ojos dorados como los de los lobos, que hacían honor a su nombre, no podían menos que hacerla estremecer.

Realmente le hacía ilusión tener un pequeño Shaoran entre sus brazos más ahora que Tomoyo se iba a convertir en madre, aunque el ambarino le dijo que tenían que irse a China para casarse, debía hablar con el Señor Clow para que los dejara marchar, Yukito podía hacerse cargo de la consulta sin ningún problema, lo estaba demostrando, Yamazaki también era muy capaz, aunque le preocupaban sus mentiras y Tomoyo estaba muy preparada al igual que Chiharu y Naoko.

El legado Kinomoto indudablemente estaba presente en cada una de las personas en esa consulta, aunque no llevaran el apellido estaba segura de que la práctica médica de su familia seguiría por muchos años en Edo, hasta el mismo Shaoran había aprendido a trabajar como ellos lo hacían.


Shaoran llegó hasta la sala de té del castillo, un Samurái custodiaba la entrada, el castaño saludó con una reverencia, la cual fue correspondida por el hombre a quien reconoció como el padre del pequeño Sasuke Terada.

―Buenas tardes Terada ―saludó Shaoran con una reverencia―. ¿Cómo se encuentra el pequeño Sasuke? ―preguntó el médico, en varias ocasiones se había encontrado con el niño en los jardines y el pequeño siempre se acercaba a saludarlo, brindándole una enorme sonrisa y le hacía preguntas sobre su cicatriz.

—Maestro Li, le estoy muy agradecido por haber atendido a mi hijo y por ser tan atento con él cuando lo encuentra, sabe mi pequeño lo admira mucho —confesó el samurái—. Tengo la sospecha de que se quiere dedicar a la medicina.

—No tiene nada que agradecer Terada, es mi trabajo, disculpé si fui muy duro con su esposa en aquella ocasión —comunicó el castaño―. Si el deseo de Sasuke es dedicarse a la ciencia médica estoy seguro de que lo logrará, dígale que cuando quiera puede ir a observar nuestro trabajo.

—Gracias por todas las atenciones maestro Li, se emocionará mucho cuando se lo diga —comentó el Samurái abriendo la puerta para que el médico pudiera ingresar con el Shogun, Shaoran se despidió con una inclinación de cabeza mientras ingresaba al recinto.

La sala de té estaba igual a como la recordaba, adornada con finos lacados en las paredes, la vista de la ciudad era espectacular.

En una mesita baja se encontraba cómodamente sentado el Shogun, quien realizó una inclinación de cabeza al mirar al médico que entraba en el recinto. Shaoran de acuerdo con el protocolo que había aprendido en palacio realizó una profunda reverencia arrodillándose en el piso.

—Buenas tardes, Señor Clow —saludo Shaoran, con total rectitud.

—Pase maestro Li, siempre tan formal, me da gusto verlo —dijo el Shogun con un ademan lo invitó a sentarse con el—. Es de mi conocimiento que la pequeña Sakura ha regresado a la consulta con su radiante sonrisa, gracias a sus cuidados.

—Yo no he hecho nada Señor —dijo el médico acercándose al gobernante y sentándose enfrente de él, el tablero de go ya se encontraba dispuesto a un lado de la mesa, era muy diferente al del maestro Kinomoto, este tablero era digno del gobernarte de Japón, hecho de fina madera y con elegantes lacados dorados a su alrededor.

—Siempre tan modesto, sabe desde que escuché hablar de usted, tuve la esperanza de que traería cambios significativos a la corte y a juzgar por la sonrisa chispeante de Sakura creo que no me equivoqué —comentó el Shogun—. Para mí es importante que mis médicos se mantengan actualizados y supe que un extranjero estaba realizando procedimientos novedosos, así que llamó mi atención pedí consejo a mi buen amigo y él estuvo de acuerdo en traerlo a la corte, quizás mis métodos no fueron los mejores, pero no me arrepiento, maestro imagino que el tiempo que lleva aquí se ha percatado que este lugar no es del todo seguro, necesito que se mantenga atento a los movimientos de las personas.

—Me halagan sus palabras Señor Clow —expresó Shaoran en su tono formal digno del heredero del Clan Li—. Estaré atento.

—Estoy muy agradecido con usted maestro Li, yo era consciente que la muerte era el siguiente paso en el camino de Fujitaka, pero usted colaboró a que su muerte fuera pacífica, la expresión en su rostro lo decía todo, volvió a ser el mismo hombre con el que compartí tantos años de hermandad— confesó el Shogun con una sonrisa sincera.

—Me hubiera gustado ser de más utilidad, luchar contra la enfermedad y vencerla —se lamentó Shaoran, mientras inclinaba su cabeza.

—Nadie puede contra la muerte maestro y no tendríamos porqué pretender estar en contra de ella, es solo una parte más de la vida, el arte de vivir es semejante a la navegación, en el camino conocemos los vientos y las corrientes, así es como crecemos, no debemos luchar como si fuese una guerra, la corriente debe fluir hasta fundirse con el mar— expresó Clow fijando su mirada en los ojos de Shaoran—. Usted ayudó a Fujitaka a llegar a un mar tranquilo y soleado, por medio de una corriente en calma y eso me complace.

Shaoran no tuvo más que realizar una reverencia, el agradecimiento del Shogun era un honor para él.

—Entonces maestro Li, Fujitaka me comentó que juega con las piedras negras, ¿le apetece que juguemos? —preguntó el Shogun esbozando una sonrisa confiada—. Mi amigo me prometió un juego emocionante con usted.

—Claro que me gustaría, no sé qué le haya dicho el maestro Kinomoto, pero le aseguro que no soy bueno —confesó Shaoran tocando su nuca en señal de nerviosismo.

―Fujitaka también me dijo que usted es un experto repostero ―expresó el Shogun esperando una respuesta de Shaoran.

―Nada de eso Señor, solo sé realizar algunos dulces tradicionales de mi país ―comentó Shaoran, preguntándose qué tanto había hablado su suegro al respecto de sus habilidades.

―Estoy ansioso por probarlos, mi castaño amigo, decía que eran como comer un pedacito del cielo, prométame que realizará algunos para mí ―pidió el Shogun.

―Claro Señor, me aseguraré de traerle unos cuantos ―se comprometió el castaño.

—Los estaré esperando, ahora comprobemos sus habilidades en el juego —indicó Clow señalando el tablero.

Entonces los hombres comenzaron a jugar, Shaoran estaba muy concentrado en los movimientos de Clow, sus jugadas eran parecidas a las de Hiragizawa, el gobernante tenía amplios conocimientos sobre la guerra se movía como pez en el agua en ese pequeño campo de batalla, Shaoran había aprendido a ser un jugador escurridizo, planeaba posibles escenarios, Clow no dejaba de atacarlo, pero Shaoran sabía defenderse y contraatacar.

El juego llevaba una hora y los dos hombres estaban muy concentrados, la ventaja era clara para el Shogun, pero el médico trataba de dar lo mejor de sí.

—Se nota la instrucción de Fujitaka —aseguró Clow mirando el tablero y riendo abiertamente—. Muy escurridizo maestro Li, sabe con un poco de entrenamiento podría ser buen samurái, aunque aún le falta un poco de estrategia militar, por lo que veo también ha jugado con Hiragizawa o ¿me equivoco?

—No se equivoca, ¿cómo lo supo? —pregunto Shaoran asombrado

—Yo le enseñé la jugada que acaba de utilizar para quitarme territorio —indicó Clow feliz por el desarrollo del juego—. Maestro Li sin duda será refrescante jugar con usted en algunas ocasiones mi amigo tenía toda la razón, aprende rápido y es astuto.

―Gracias Señor, me halagan sus palabras ―confesó el ambarino

De repente la puerta se abrió con estrépito interrumpiendo la conversación de los dos hombres hasta el recinto llegó el general Daidouji, con una gran sonrisa en sus labios, se inclinó para saludar al Shogun, quien respondió el saludo con una inclinación de cabeza.

—¿Qué sucede General? —preguntó Clow al ver la emoción en los ojos del Samurái

—Señor Clow, mi pequeña Tomoyo está esperando un hijo de Hiragizawa— confesó sin poder contener la alegría.

—¡Que buena noticia! —celebró Clow—. Por fin ese samurái tendrá alguien que lo torture, porque la combinación Daidouji - Hiragizawa será muy interesante, al fin pagará todas sus travesuras— río Clow, Shaoran se le unió con una sonrisa, pensando en que por fin podría molestar a su amigo.

—Señor, sé que es apresurado, pero nada brindaría más honor a mi familia que acepte, en caso de ser una niña el bebé que se encuentra en el vientre de mi hija, su compromiso con el joven Yue— solicitó el Samurái mientras hacía una reverencia sumamente formal, hasta el piso.

Aquello descoloco totalmente a Shaoran, se alegraba por su amigo y por la pequeña Tomoyo, pero, cómo era posible que ya la estuvieran comprometiendo en caso de ser niña, los matrimonios arreglados no eran algo nuevo, pero en esta ocasión era algo descabellado, Shaoran estaba atento a la reacción de Shogun.

—¡Vaya que sorpresa! es un poco apresurado, pero no es mala su idea Daidouji —comentó el Shogun con una amplia sonrisa, al parecer estaba complacido con la proposición —. ¿Podría llamar a Hiragizawa y a su hija a mi presencia?, deseo felicitarlos y comunicarles que seré su suegro.

—Claro Señor, en un momento regreso con ellos —aseguró el general saliendo del salón, no sin antes realizar una reverencia.

—Creo que hasta aquí llego nuestro juego maestro Li, me gustaría jugar con usted en otra ocasión― señaló el gobernante, se notaba feliz por la noticia que acababa de recibir.

—Claro Señor Clow, cuando usted guste —dijo el maestro Li, inmediatamente después abandonó la sala de té, despidiéndose del Shogun con una reverencia.


El castaño caminó por los pasillos de palacio, aún faltaban algunas horas para llegar a la consulta a cubrir su turno, la entrevista con el Shogun había salido bastante bien, le apetecía ver a su pequeña flor de cerezo, caminó sin prisa decidió dirigirse a la arboleda donde siempre entrenaba, el paisaje de verano era hermoso al igual que en la primavera, los jardines del castillo eran un lugar donde el tiempo parecía detenerse y la naturaleza reinaba en todo su esplendor.

Shaoran se acercó a unos matorrales donde había visto florecer algunas tsubaki(1) o flor del amor perfecto, recolectaría una para llevársela a su cerezo, no quería llegar con las manos vacías a la consulta.

Cuando estaba examinando las flores para decidir cual le llevaba a Sakura, se percató que en el mismo matorral se encontraba una flor rosa de la misma especie, pero estaba sobre puesta, el médico la miró y la tomó entre sus manos, del tallo de la flor colgaba un pequeño pergamino en el que se podía leer

"ya viene en camino"

Shaoran volvió a dejar la flor en su lugar, era un mensaje, quizás de alguno de los nobles, él no tenía por qué meterse, así que no le dio importancia y volvió a su labor decidiendo cuál flor tomar, una vez que tenía la que consideró más hermosa en sus manos se dirigió a la consulta.

Al entrar en el área médica, Sakura se encontraba instruyendo a Naoko y Chiharu, estaban estudiando los beneficios del jengibre.

El maestro Tsukishiro estaba revisando a un funcionario atrás de un biombo y el maestro Yamazaki escribía en la bitácora del día, se pudo dar cuenta que Tomoyo no se encontraba, seguramente estaba con el Shogun en compañía de Eriol, comprometiendo al bebé en su vientre, sin duda la idea le parecía totalmente loca, pero quien era él para juzgar, al ser extranjero algunos comportamientos le parecían extraños.

—Buenas tardes ―saludó dirigiéndose hacia la maestra Sakura y entregando la flor a la castaña quien la recibió con una linda sonrisa y un tierno sonrojo, Naoko y Chiharu dejaron ir un suspiro, el maestro Li tenía detalles muy galantes.

—Buenas tardes maestro Li —saludaron las aprendices.

—¡Gracias Shaoran es muy bella! llegaste muy temprano aún falta para tu turno ¿cómo te fue con el Shogun? —cuestionó la castaña, mientras miraba su flor y disfrutaba de la fragancia.

—Se que aún faltan algunas horas, pero quería estar cerca de ti —confesó haciendo sonrojar más a Sakura, mientras las chicas los miraban entusiasmadas—. Me fue bien, como siempre, perdí, pero creo que no fue tan humillante, el general Daidouji llegó en mi auxilio anunciando a su nieta.

—Así que la noticia ya llegó hasta el Shogun — expresó Sakura—. Y ya están asegurando que es una niña ―dijo la maestra algo desconcertada.

—Ya la comprometieron— comento Shaoran, la cara que hizo Sakura provocó la risa del castaño—. Esa fue justo mi reacción, aunque yo tuve que permanecer estoico.

Entonces el castaño le contó cómo se había desarrollado la situación, la llegada impetuosa del general y la idea de comprometer a su nieta no nata.

—¡Que sorpresa! creo que Tomoyo estará feliz —comentó Sakura, aunque seguía muy sorprendida.

La tarde llegó sin mayores complicaciones, algunos pacientes, asistían a sus revisiones periódicas, Shaoran había decidido ayudarle a la castaña en la instrucción de Chiharu y Naoko, estaban revisando un compendio de herbolaria, cuando Shaoran comenzó a bostezar, llevaba un día entero sin dormir y le estaba pasando factura, decidió que tomaría una infusión para mantenerse despierto toda la noche.

Los médicos se retiraron como de costumbre y solo quedaron los castaños, quienes cenaron y conversaron sobre la entrevista del castaño con el gobernante.

—Sabes Shaoran, quiero hablar con el Señor Clow —explicó Sakura y Shaoran puso toda su atención en su prometida—. Quiero solicitarle que Yukito se quede al frente de la consulta.

—¿Crees que acepte? —cuestionó el ambarino.

—No lo sé, cuando él y Touya comenzaron a ser amigos, parecía que al Shogun no le importaba que Yuki fuera hijo de campesinos, pero hubo un momento en el que el trato entre los dos se volvió solo cordial, Yukito nunca me ha comentado nada —expresó Sakura—. Pero yo si pude percibir el cambio de actitud, que tuvo el Señor Clow.

—Quizás descubrió su relación y no la supo asimilar, muchos intereses estaban en juego y si alguien más se enteraba las cosas no iban a marchar bien en cuestión política, la sociedad es muy cerrada —trató de explicar Shaoran.

—Puede ser, ahora que lo mencionas quizás alguien más los descubrió porque el compromiso de Touya fue muy raro, solo tenía unos días de que fuera oficial cuando los envenenaron —señaló Sakura—Todo lo que tiene que ver con la muerte de Touya está lleno de neblina.

—¿Puedes contarme lo que pasó? —preguntó curioso el castaño.

—Claro discúlpame, pienso que sabes toda la historia y tu no estabas aquí —expresó apenada la castaña—. Como sabes yo le confesé a Yuki que me gustaba, pero el me rechazó y me dijo que mi hermano era su persona especial, entonces supe que mantenían una relación, poco después de eso la actitud del Shogun hacia Yukito cambió, ahora que lo pienso probablemente si los descubrió, unos días más tarde se dio a conocer entre los más cercanos que Touya estaba comprometido con Kaho Mizuki, ella era la hija de unos diplomáticos amigos de Clow, realmente la familia Mizuki no tenía mucho poder político, por eso me parece extraña esa alianza, cualquiera pensaría que buscarían a una mujer con un apellido de renombre para comprometerse con el hijo del Shogun, Kaho y Touya eran amigos, en su adolescencia tuvieron una relación pero no funcionó, en el tiempo que compartí con ellos me pude dar cuenta que Touya la quería mucho.

—Ciertamente es muy raro como lo dices, la carga política que acarrearía permitir una relación con el maestro Tsukishiro sería muy grande, entonces lo más fácil fue comprometer a tu hermano, pero eso no explica por qué los envenenaron, el único que sale perdiendo en este asunto es el maestro Tsukishiro y el menos que nadie haría algún daño de ese calibre —analizó Shaoran.

Los castaños siguieron tratando de conectar las ideas, pero ciertamente ninguna teoría les parecía lógica, nuevamente Shaoran volvió a bostezar, Sakura se apresuró y le preparó una infusión para mantenerlo alerta y se ofreció a quedarse con él, pero el castaño rechazó la oferta.

—Deberías ir a descansar Sakura —comentó el castaño, mientras tallaba sus ojos.

—Pero me quiero quedar contigo —protestó la maestra haciendo un puchero.

—No bonita, regresa y duerme —trató de convencer el castaño ayudándola a ponerse de pie.

—Está bien, entonces hasta mañana lobo —dijo mientras se paraba de puntitas y le daba un tierno beso en los labios a su prometido―. Termina toda la infusión para que no te quedes dormido.

—Hasta mañana cerezo —se despidió Shaoran, mientras veía como su flor se marchaba a su habitación.

Esperaba no quedarse dormido, realmente tenía mucho sueño, así que decidió ordenar un poco los cajones que contenían los remedios, para tratar de despejar su mente, porque si se ponía a leer o a estudiar sus ojos iban a reclamar descanso.

Comenzó a ordenar los ungüentos, los distintos remedios y las hiervas, cuando se topó con las combinaciones de hojas que había utilizado Sakura como medicina en contra de los efectos del extracto de flores de cerezo, realizó varios envoltorios con ellas, aunque no esperaba utilizarlas siempre era bueno tenerlas a la mano, dos de los envoltorios lo metió en la caja de medicinas de la castaña y dos en la de él.

Siguió con su labor durante casi toda la noche ordenando el material que tenían, llegaron un par de sirvientes con dolor de estómago, al parecer les había caído mal la comida, Shaoran realizó unas tisanas y les prescribió el medicamento.

Un poco después del alba los ojos de Shaoran estaban pidiendo misericordia, afortunadamente no faltaba mucho para que llegara alguien a relevarlo, para su sorpresa fue su pequeña yosei quien llegó temprano con un delicioso desayuno y una infusión relajante para que durmiera toda la mañana.

—Buenos días lobo, espero que hayas tenido una noche tranquila —saludó la pequeña mujer, dándole un tierno beso en los labios—. Come todo, toma tu infusión y ve a dormir.

—Sí cerezo, muchas gracias ―dijo Shaoran feliz por las atenciones de su prometida.

—Shaoran, deberás dormir en mi habitación —expresó tímida la castaña.

—¿Por qué? —Preguntó el médico mientras comía su plato de arroz.

—Mandé lavar tu futón, estaba lleno de pelos de Kero y por más que lo sacudía no dejaban de salir —dijo con una mirada inocente dirigida justo a los ojos del castaño.

—¡Sakura! —protestó el médico chino―. Ese gato debe comer menos dulces por eso tira tanto pelo, debemos ponerlo a dieta ―dijo Shaoran con un brillo travieso en los ojos.

—Anda, ve a mi habitación ya dejé todo dispuesto para que duermas cómodamente ―indicó Sakura con una tierna sonrisa, Shaoran no pudo más que suspirar resignado.

Al terminar su desayuno se fue directo a dormir en la habitación de su amada, en cuanto tocó el futón y percibió el aroma a flores de su cerezo, su respiración se relajó y cayó profundamente dormido.


El sol estaba irradiando su luz dorada, por todo el castillo, un sonriente médico chino descansaba en el futón de su prometida, mientras que en su habitación se encontraba un hombre buscando en todos los cajones del castaño, hasta que dio con un cajón con doble fondo, donde encontró por fin los pergaminos con la prolija caligrafía de Shaoran junto con cuatro frascos de una sustancia de consistencia oleosa y de color rosa pálido, los tomó en sus manos y sonrió satisfecho.

Abandonó la habitación del médico chino y se dirigió hasta los aposentos de su amo sin perder tiempo, al verlo entrar el Señor Ikeda ordenó a los sirvientes que se encontraban limpiando la habitación que se retiraran.

―Amo tengo el veneno y las instrucciones ―expresó Haku dejando los pergaminos y los frascos en la mesa de su señor.

―Eres eficiente Haku, recuérdame darte un puesto importante, trae al campesino, te veo en la casa de los cerezos ―ordenó el hombre de ojos negros, trataba de denotar profunda alegría, pero su expresión parecía la de alguien que perdió la razón.

El hombre estaba feliz porque ya eran dos noticias buenas en el día.

Mas tarde dentro de una construcción desvencijada, se encontraba Haku, Ikeda y un hombre maniatado, por su vestimenta se podía notar que la persona trabajaba en los campos de arroz.

― ¿Cuánto administro señor? ―preguntó Haku mirando a su amo

―El estúpido chino consumió cinco gotas y no murió en toda la noche, debemos tomar en cuenta que es un tipo saludable y hace ejercicio, este pobre no creo que goce de buena salud, administra medio frasco y veamos cuanto tiempo tarda ―indicó el consejero

Haku realizó lo que su señor le pidió administró el veneno a la persona tendida en el tatami, quien los veía con profundo miedo.

―No te preocupes honraremos tu muerte, a tu familia nunca le faltará arroz ―rio mientras veía al hombre con desdén.

El campesino comenzó a sudar frio mientras trataba de desamarrarse, Ikeda solo lo observaba mientras Haku vigilaba la entrada de la construcción, la agonía del hombre parecía desesperante hasta que perdió el conocimiento, tuvo cambios bruscos de temperatura, se quejaba, hasta que murió, aproximadamente tardó tres horas en agonía.

―Lento, doloroso y agonizante, justo lo que te mereces ―dijo Ikeda con una sonrisa torcida―. Haku encárgate de deshacerte del cuerpo―. Ordenó el consejero ―Solo falta la grandiosa distracción afortunadamente ese par de tontos detallaron todo, por fin, todo se concreta.

Haku miro como su amo se retiraba totalmente complacido, mientras colocaba el cuerpo del campesino entre mantas para desaparecerlo.

Continuará…


Notas de la autora:

1 Tsubaki. Las camelias son unas hermosas flores que deleitan por su vistosidad y el gusto por su hermosa forma. Se pueden conseguir en tono blanco, rosa o rojo. Estas flores representan el amor eterno. Dependiendo del color que se escoja, las camelias representarán un amor distinto. Por ejemplo, si las camelias son blancas, el amor es puro, como el que existe entre las personas que se enamoran por primera vez en su vida; cuando las camelias son rojas hacen referencia al amor pasional lleno de pasión. Regalar camelias rosas significa lo mucho que deseamos estar con una persona. Debemos estar atentos si alguien nos obsequia este tipo de flor con el color rosa, porque el mensaje de deseo es inequívoco.

Espero que les haya gustado la primera escena, le puse todo mi corazón para que quedara bonita, les debía azúcar, después del capítulo tan triste de la semana pasada, pero ya no mas sufrimiento de ese tipo, quizás de otro tipo si jajajaja XD, no puedo ser tan rosa, necesito un poco de tragedia en mis venas

Y que nos interrumpen a los castañitos, pobre lobo lo dejaron con hambre… Bebé en camino un pequeñ Hiragizawa, seguro estará DI-VI-N aunque el general Daidouji asegura que es niña… ¿Qué pensara Eriol de toda esa descabellada idea?, por otro lado, por fin encontraron el extracto, Ikeda esta a punto de actuar…

Gracias como siempre a mi preciosa beta Kirara96 por todas las correcciones, comentarios y cosas lindas.

Gracias lectores por todo su apoyo, los comentarios y las estrellitas llenan mi vida de emoción como no tienen idea 😊

Bueno lindos lectores como siempre les deseo un gran sábado, disfruten su fin de semana y que la próxima semana sea grandiosa, cuídense mucho y éxito, nos leemos después