Capítulo 10: La misión de la ama Zafire
Después de tanto tiempo alojándonos en el castillo, por fin, ya estábamos en los cielos sintiendo el aire fresco en nuestros rostros… podía sentir esa paz en mi interior y me acuesto mejor en estos cómodos "cojines".
—… Disculpa si interrumpo tu descanso, pero ¿Por qué ahora cambias tu forma como lo hace Dark?— pregunta Violet confundida estando sentada en el lomo de la Chrysalis transformada en Sapphire mientras yo me encuentro acostada en sus flancos abarcando todo, estirándome todo lo que puedo.
—Porque si, o sea estoy embarazada y no puedo hacer mucho esfuerzo— hablé con una sonrisa tranquila.
—Lo sé, pero ¿desde cuándo aprendiste a hacerlo con magia? Siempre te vi como yegua y nunca cambiaste a otra forma— comenta confundida.
—Pues, para empezar, siempre estoy en mi forma yegua para el disfrute de mi gatito. Tú sabes de qué hablo. Ji, ji— doy una risita y escucho un bufido de parte de la gata violeta. En eso, miro una de mis patitas que es nada menos que una pata de gato. Efectivamente, soy ahora una gata antropomórfica casi del tamaño de mi gatito, pero un poco más alta. Mi pelaje sigue siendo el mismo, mis ojos también e igualmente, mi atractiva figura, o sea estas caderas que tanto estoy orgullosa. Llevo puesto una túnica del color de mi melena muy apegada a mi cuerpo —Además, estar tanto tiempo con mi gatito, aprendí muchas cosas nuevas. Como técnicas de pelea, defensa y por supuesto, hechizos— me siento encima de estos enormes flancos para ver un momento el horizonte ya que estamos volando gracias a "Sapphire" que galopaba por el inmenso cielo sin tener alas para luego ver a las dos aludidas, pero especialmente, a la bebita que está en los brazos de Violet muy confundida al mirarse —Así que bueno, si soy la novia de Dark y que él puede ser semental, dragón o lo que le da la gana, entonces, me dije ¿Por qué yo no? Y así es como puedo ser una gata o yegua, o también una yegua felina sin necesidad de este cinturón— dije señalando el cinturón que está en mi cadera haciéndose resaltar mucho.
—Entonces ¿Por qué lo usas?— preguntó extrañada con la cabeza inclinada a un lado.
—Porque me veo más sensual. Ji, ji, ji— doy una risita haciendo que Violet rodara sus ojos.
—Miau— da un maullido alegre Flurry ya que la transformé en una gatita tan… pero que tan adorable. Es incluso más adorable que como una bebé poni. A diferencia de mí, solo lleva un pañal.
— ¡Ven aquí, adorable gatita!— exclamé con un sonrojo en mi rostro. Flurry emocionada, se soltó del abrazo de la violeta para correr hacia mí algo tambaleada, abrazándome con sus patitas. No pude evitar abrazarla como si fuera una gatita de peluche. Da mucha ternura.
—Ok. Es comprensible todo lo que dices, pero… ¿hacía falta transformar a Flurry como una gatita kawai?— pregunta Violet con curiosidad.
—Por supuesto. Esto es para evitar que sepan que tengo a la hija de Cadence, porque si no, todos van a creer que la secuestré y habría problemas con Equestria… de nuevo— menciono con fastidio.
—Mmmmm. Tienes razón…— la felina violeta ponía una garrita en su barbilla pensativa mientras alzo a la bebita por sus axilas para verla mejor. Su pelaje, sigue siendo el mismo, pero sin cuerno y sin alas con unos enormes ojos que da ternura. Ella me mira con una sonrisa y pone una de sus patitas en mi nariz.
—Awwwww. Que ternurita de gatita eres— la siento en mi regazo para acariciarle su cabecita. Puedo escuchar su ronroneo haciendo que me riera un poco.
—Ok, ok. Con estas dudas aclaradas, me puedes decir ¿A dónde vamos? Y ¿Por qué estamos volando encima de una yegua que se cree un reno de Santa gordo Claus?— preguntó muy confundida.
—Pues, iremos a hacer unas cositas en algunos reinos— respondí con mi típica sonrisa.
—Ok… pero ¿Por qué no mejor usar esa puerta mágica?— Violet me mira con las garras cruzadas.
—Porque así es más divertido. Ji, ji, ji. Además, hacer puertas, agota un poco— fue lo único que dije dirigiéndole una sonrisa. La felina solo rodó sus ojos y se pone a observar el horizonte mientras por mi parte, disfruto de mi adorable compañía… En serio, sí que es muy adorable como gatita. Ji, ji, ji.
Mientras tanto, en Ponyville
En la casa que estaba cerca del bosque Everfree, se hallaba una pegaso amarilla frente a la puerta con un semblante preocupada como esperando a alguien. Fluttershy llevaba en un costado, una alforja para poder quedarse unos días en la casa de sus padres, pero por la ausencia de alguien, se atrasó y se quedaba esperando frente a la casa con preocupación.
—Querida, tendrás otro día perdido, si no vas con tus padres— hablaba un draconequus que sacaba su cabeza por la ventana estando de cabeza mientras traía una taza de té en sus garras, pero al tratar de darle un sorbo, se le iba el líquido al cielo —Oh, rayos— tiró la taza por ahí.
—Sí, lo sé, pero quise ir con Ángel y desde que regresé, no lo he visto por aquí— decía preocupada.
—Quizás tu conejito, se encontró con una sensual coneja…— comentaba Discord apareciendo una marioneta de una sexy coneja con curvas muy exagerado —Se enamoró, se fue con ella, son familia y tienen muchos hijos— mencionó dramatizando todo lo que dijo hasta aparecer como cien marionetas en un escenario hasta que desapareció con un chasquido.
—… Puede ser… que tengas razón… Yo estoy aquí preocupada, pero posiblemente… ya hizo una familia por ahí con sus conejitos— daba una pequeña sonrisa y le daba ternura al imaginarse esos conejitos.
—Sí. Así que no te preocupes. Tu ve, visita a tus padres con tranquilidad y yo te prometo que cuidaré a tus animalitos en tu ausencia— decía el draconequus con una sonrisa sentándose ahora en una nube de algodón de azúcar.
—Ok, Discord. Gracias por ofrecerte a cuidarlos— agradecía la yegua mirándolo con una dulce sonrisa.
—De nada, querida. Que te vaya bien con tus padres— se despedía con un pañuelo en una de sus garras.
—…— Fluttershy sonreía sabiendo que podía confiar en él. Así que sin más, se despedía con una pezuña para empezar a emprender el vuelo y se iba volando lentamente por el cielo —… Mmmmm. Podría tener razón y que Ángel haya encontrado a una coneja… pero… si es verdad ¿Por qué no me dijo nada?... Me lo hubiera contado y yo feliz por él…— pensaba con tristeza bajando la vista un momento mientras observaba la tierra firme, pero en eso, le llamó algo la atención haciendo que sonriera muy alegre al notar a un pequeño ser blanco saltando por el sendero —¡Ángel!— exclamó contenta yendo volando a toda velocidad hacia él.
Podría haber sido cualquier conejo blanco, pero la amante de los animales y de la naturaleza, podía saber con exactitud, quien era su mascota.
En el suelo, se encontraba un conejo blanco dando unos saltitos cortos y lentos por el sendero que atravesaba. Se notaba que no tenía prisa y también que no iba a un rumbo fijo.
— (No puedo creer que me sustituyan por ese filosofo) — chillaba Ángel molesto, pero a la vez, mostraba un semblante triste — ¿Qué hago? No puedo volver con mi dueña después de lo que hice…— se paraba por un momento bajando su mirada igual que sus orejas. Se hallaba pensativo para saber que hacer ahora y no lo tenía muy claro, sin embargo, escuchó una voz femenina que hacía levantar la vista de golpe.
— ¡Ángel!— Fluttershy aterrizaba frente al aludido para agarrarlo y lo abrazaba contra su pecho mientras se sentaba en el suelo —Oh, Ángel. Me tenías tan preocupada— sonreía la yegua con alegría de haber encontrado a su conejito perdido —Pensaba en lo peor hasta pensé que ya tendrías una familia por el tiempo que estuve afuera, pero estas aquí… solito. Pobrecito— hablaba con dulzura para luego romper el abrazo, pero sin soltarlo y lo veía detenidamente — ¿Estas bien? ¿Te duele algo?— estaba mirando su cuerpecito con su rostro cerca del conejo. Ángel se encontraba sorprendido desde que lo abrazó y se ruborizaba.
— (¿Se preocupó por mí? ¿De verdad?)— pensó mirando fijamente a la pegaso que tenía una ala extendida para tocar sus orejitas por si tenía una herida en ellos — (… Oh… No merezco este cariño que me das… Después de pensar las veces que fui insoportable contigo que hasta te cacheteé, pero tu… … de igual forma, lo haces, solo para que yo sea feliz igual que los otros…)— chillaba como un susurro. Fluttershy lo miraba un momento al oír que murmuró algo.
— ¿Te pasa algo?— preguntaba confundida. En eso, el conejo le hacía una seña de que se acercara. La yegua extrañada, acercaba su rostro un poco a la de Ángel, pero al estar a centímetros de él, el conejo tomaba sus mejillas con sus patitas para luego poner su frente con la de Fluttershy con tristeza —… ¿Por qué te disculpas?...— preguntó confundida ya que sabía que significaba esa acción de su mascota. El aludido no la soltaba y tenía aun su frente con la de ella —… Ángel, tranquilo. No hay nada que perdonar— Ángel soltó sus mejillas para después verse fijamente a los ojos —Me diste un susto al no verte en casa, pero verte sanito y sin heridas, me alivia mucho— lo abrazaba de nuevo contra su pecho con una sonrisa —Así que no te preocupes. Fluttershy está aquí para consolarte.
—…— se podía ver como el pequeñín, iba a llorar y le correspondía el abrazo con toda la fuerza de sus patitas para no dejarla ir. Estaban un rato abrazados hasta que rompían el abrazo.
— ¿Ya te encuentras mejor?— la cuidadora lo veía con una sonrisa. El aludido asentía con la cabeza con una sonrisa tierna —Me alegro… Por cierto, iba a casa de mis padres… Esto ¿quieres acompañarme? Me haría bien algo de compañía por el camino— su mascota asentía con alegría —Me alegra mucho— lo colocaba en la alforja donde el conejito tenía la cabeza afuera para observar como su dueña emprendía vuelo —… Esto… te tengo que contar algo sobre una duda y quisiera que alguien de mucha confianza, me oiga para quitarme este pensamiento de encima— el conejo la miraba extrañado — ¿Me escucharías?— preguntó con timidez. Ángel asentía con la cabeza teniendo una sonrisa haciendo que sonriera la yegua —Ok. Primero, te hablaré sobre un anuncio que hubo hace una semana…— Fluttershy se iba volando lentamente de forma tranquila por el cielo junto con su inseparable conejo arrepentido.
Devuelta con Zafire y compañía
Sinceramente, usando tele transportación o usando la puerta mágica, sería más rápido ir a los reinos con mayor efectividad, pero… si lo hago, tendría poco tiempo con Flurry y pues… si lo hago así usando a esta tonta changeling como nuestro transporte, podré estar más tiempo con la bebita hasta llegar al imperio de cristal…
La verdad, si por mi fuera, me la llevaría al nuevo mundo y sería su nueva madre… sin embargo, eso fue en el pasado y también, le prometí a la rosadita de llevarla devuelta al imperio, aunque me duele despedirme de Flurry…
Bueno, volviendo al asunto que importa, la primera parada fue en Arabia Sentada. Si ¿Por qué no empezamos primero donde está cerca del tren? De esa forma, daríamos una vuelta al mundo en ochenta días. Ji, ji, ji.
Así que Chrysalis o mejor dicho, Sapphire se estaciona fuera del lugar poniéndose firme mientras el grupo de gatas, o sea nosotras nos bajamos, pero al hacerlo, vuelvo a mi forma de alicornio sensual y pongo a Violet con Flurry que seguía ésta última como gatita en mi lomo o flancos para después empezar a caminar sin antes brillar un poco mi cuerno para apagar el brillo de las medias de Chrysalis como su diana para que no se moviera del lugar. También sonó unos pitidos al hacerlo.
—… ¿Es en serio? O sea la insecto pasó de silla a auto hasta ¿le pusieron una alarma?— preguntó la gata violeta con una ceja alzada mientras empiezo a caminar adentrándome a la gran ciudad.
—Sipi. Eso es para evitar que nos robe a ese auto Chrysalis. Lo que nos costó conseguirla. Ji, ji, ji— doy una risita burlona y creo que la bebita se ríe conmigo.
Me estoy dirigiendo con tranquilidad al palacio. Con mi vista, observo algunos lugareños que me ven fijamente… ¿Es a mi o a mis flancos? Pueden ser pervertidos, pero noté una yegua que lo hacía también.
Vaya, vaya, esa si está del otro lado. Ji, ji.
Después de llegar frente a la puerta del palacio donde los guardias que custodian la puerta me reconocieron, de inmediato me dejaron pasar para luego ver a los príncipes de Arabia que están en el comedor almorzando.
Estuvimos un rato, comimos con ellos y gracias que me dieron el almuerzo, porque tenía hambre. Hablamos con tranquilidad, les dije mi motivo de venir aquí que es…
… Invitarlos o invitar a sus súbditos de ir al nuevo mundo para tener una vida mejor, más oportunidades y también que mi gatito, haría en ese nuevo mundo, un lugar, casi parecido a un reino en un desierto. Con más calidad, hogares gratis para los desafortunados, pobres hasta ricos. Les comenté de lo maravilloso que sería vivir en ese nuevo mundo.
Después de contarles todo esto, se quedaron pensativos los príncipes para luego decirme que en la tarde, darían el anuncio a sus súbditos, dándole la oportunidad a cualquiera de irse y tener una nueva oportunidad en sus vidas.
Dicho eso y sin tener nada más que hacer en Arabia, las gatitas y yo nos fuimos del palacio despidiéndonos con respecto. Tampoco seré una maleducada con los otros reinos. Y con eso, nos vamos al siguiente reino… sin embargo…
—Eso le llamo, sudar la gota gorda— dijo Violet con burla en su voz. Yo simplemente, me di un facehoof al ver que Sapphire tiene el pelaje mojado y le cae sudor de su rostro sin parar.
… Debí ponerle un paraguas encima para protegerla del sol…
Con fastidio, tuve que secarla ya que... ésta es nuestro transporte y no dejaré que se dañe por el sudor de su cuerpo…
.
.
.
Después de eso, seguimos con el viaje que nos tardamos un día haciendo paradas para descansar, o sea el transporte no puede volar por mucho tiempo o si no, se cae junto con nosotras. Así que para no arriesgarnos, hacíamos paraditas cortas para ir al baño en los matorrales, jugar un poco con la bebita o comer ya que los príncipes de Arabia son tan buena onda que nos regaló una canasta con comida para el viaje… Les agradezco mucho, porque… sinceramente, no trajimos nada de comida…
Aunque con solo abrir una puerta mágica, podemos ir a comer en cualquier parte, pero como se molestaron tanto en darnos esto, no podía rechazar su oferta.
Así que al pasar un buen tiempo, llegamos por fin a… Yakyakistan que está cerca del imperio de cristal, pero todavía no iré al imperio hasta que visite todos los reinos que existan aquí. Sin más, dejando a Sapphire abrigada igual que nosotras, fuimos a la puerta para entrar y hablar con el príncipe de los yaks.
.
.
—Decir que yaks pueden ir a ese… mundo nuevo y tener mejor vida para un yak— habló el príncipe Rutherford con extrañeza.
—Sipi— respondí con una sonrisa. Estoy enfrente del yak con los demás yaks rodeándonos por completo, solo para oír lo que diría el príncipe.
— ¿Habrá nieve?
—Emmmm. Si— me confundo por lo que preguntó.
— ¿Hielo?
—Sí.
— ¿Casas?
—Si— me empiezo a fastidiar de estas absurdas preguntas.
— ¿Haber montaña de nieve?— pregunta señalando con una pata la montaña que tiene por detrás del reino.
—No, o sea príncipe Rutherford te pregunto algo ¿Por qué Yakyakistan está al frente de una montaña con nieve? ¿No pensaron que… puede haber siempre avalanchas y arruinar sus lindas chozas?— pregunté con seriedad, porque en serio ¿Quién en su sano juicio vive frente de una montaña que hay probabilidad de una avalancha o derrumbe?
—… Emmmmm. Yak no saber— Rutherford alzó sus hombros haciendo que rodara mis ojos.
—Sinceramente, les diré que en el nuevo mundo no tienen que soportar una montaña de esas arruinando su hogar y dormir en la intemperie— menciono seriamente.
— ¿En serio? ¿Yak romper cosas y ninguna montaña botar nieve?— preguntó uno de los yak.
—Pues, sí. Pueden vivir tranquilos, romper cosas, gritar o lo que sea y ninguna montaña arruinará las festividades que hacen— comento con una sonrisa de confianza.
—Ok, poni… Yaks pensar, yaks querer soledad para hablar entre los yaks— supongo que eso significa que quiere que me largue de aquí para que ellos piensen y les dé jaqueca por pensar de más.
—Ok, príncipe. Entonces, que tengan un buen día para… romper, supongo— me despedí para darme media vuelta y marcharme de este lugar.
—Vaya con estos yaks y su obsesión con romper cosas— habló Violet que se encuentra en mi retaguardia.
—Sí, pero bueno, allá ellos con su manía de romper cualquier cosa que encuentren— dije encogiéndome de hombros estando ya al costado de Sapphire para irnos ahora a otro reino.
.
.
.
.
Habíamos llegado al gran y próspero reino de… ¡Griffinstone!… Suelto una pequeña carcajada al pensar en eso.
¿Prospero? Por favor, sus casas están más feas que hasta servirían para la Nightmare Night. Además, que la estatua está horrible, la tierra está como si hubiera pasado un tornado por encima… De todos los lugares que hay, este es mi menos favorito por los tacaños y egoísta grifos que hay aquí…
¿Cómo pueden seguir vivos aun con este desastroso reino?... Es un misterio que nunca se resolverá.
— ¿Podías dejar de reírte sola? Pareces que estuvieras loca, sacada de un manicomio— la linda gata violeta interrumpe mis pensamientos para mirarla feo, pero escucho la risita de Flurry haciendo que me tranquilice para ver a la bebita gatita que se ríe conmigo.
—Al menos ella si me comprende— dije mirando a Violet con burla y la aludida me saca la lengua.
Bueno, ya basta de perder el tiempo. Diré lo que diré para irme de una vez de aquí. Sigo siendo una gata zafiro, sin embargo, me bajo de un salto de Sapphire volviendo a mi forma de alicornio para aterrizar en mis cuatro cascos para empezar a estirarme las patas y mi lomo.
—Esperen encima de Sapphire, mientras yo hablo con estos animales salvajes— comento estando lista para comenzar a caminar con un meneo de caderas para adentrarme en ese "prospero" reino, o sea solo mira esas casas, son "mansiones", grandes "mansiones"… Ji, ji, ji. Ok, ya paro con mi sarcasmo… Esta es otra de las cosas que se me pegó de mi gatito… o ¿será de Creepy? ¿Quién de los dos es el más sarcástico? Mmmmmmm. Es una pregunta que no tengo una respuesta.
—Ok, nalgona. No te tardes mucho— me dice Violet desde el lomo de la unicornio. Lo único que hice, fue levantar una pezuña entendiendo lo que dijo mientras sigo caminando por el lugar.
Tercera persona
La gata violeta observaba como se iba la alicornio, aunque veía más como movía sus flancos.
—… Esta nalgona exhibicionista— la felina rodaba sus ojos para luego mirar a Flurry con una sonrisa –Verdad que la nalgona es una exhibicionista ¿verdad que si? ¿Verdad que si?— le hacía cosquilla en la barriga de la gatita haciendo que se riera mucho —Je, je. Ok, Flurry ¿Quieres hacer algo?— preguntaba con curiosidad parando de hacerle cosquillas.
—…— la pequeña felina se quedaba mirando a Violet fijamente.
—…
—…— se empezaba a chuparse un dedito de su patita sin dejarla de verla.
—Pero bueno Flurry ¿Por qué me miras así? ¿Acaso nunca has visto a una sexy gata como yo?— preguntó la gata violeta con algo de burla poniendo una garra en su cadera y sonreía de forma presumida haciendo una pose orgullosa, pero lo que escuchó, era su risa infantil —Si, sabía que te reirías— la felina mayor rodaba sus ojos al observar que la bebita se reía de ella. Sin embargo, su risa se calló al escuchar un grito de enojo de una voz femenina.
— ¡Todavía no pasó el tiempo de su "alianza" y…! ¿¡Exigen más bits!?— Violet extrañada, se asomaba por un lado de la cabeza de Sapphire mientras Flurry gateaba con rapidez para subirse encima de la cabeza de la unicornio para observar que la que gritó, era Zafire Heart que estaba en el centro del lugar con los grifos alrededor. La yegua alta tenía una expresión de enojo.
—Por supuesto. Si quieres que vayamos y nos montemos al tren, solo necesita darnos bits— hablaba una grifo con molestia haciéndole señas con una garra para que le diera bits.
—Pero muchos bits y nos vamos encantado al tren ya que abandonar nuestro hogar e ir a otro, cuesta mucho como unos dos mil o más— decía un grifo con una sonrisa astuta.
—En serio ¿¡Qué les pasa a ustedes!? Solo vengo a informaros de ir al nuevo mundo, si quieren, pero en vez de eso, me dicen que van ¿¡si les pago!?— exclamaba Zafire muy molesta. Detrás de la multitud, estaba Gilda junto con algunos grifos como Gabby viendo eso, aunque la amiga de Dash tenía una expresión de fastidio.
—Les da la oportunidad de dejar este chiquero, pero en vez de eso, exigen bits…— la grifo pasaba su garra por la cara y lo ponía en la parte superior de su pico —Pasaron de egoístas tacaños a estúpidos inoportunitas— agregaba fastidiada.
—Sigo sin saber qué ¿Por qué no lo toman? Será divertido y por fin, podemos mudarnos a un lugar muy bonito con flores, hablamos de la amistad y…— hablaba la grifo gris con una gran sonrisa.
—No te esfuerces mucho, Gabby. No creo que nadie escuche esas cosas cursi— habló un grifo azul que estaba al lado suyo rodando sus ojos. En eso, respondía una grifo de la multitud a la yegua.
—Sí, así es. Si nos pagan, iremos encantados o si no, nos quedamos aquí en este horrible lugar— lo decía con desprecio.
—Si les parece tan horrible ¿Por qué no vienen al nuevo mundo para que se consigan un mejor lugar para vivir? O será que… ¿prefieren vivir en una pocilga?— preguntaba Zafire con una ceja alzada.
—Mejor eso que ir a ese mundito gratis, poni— respondía otro grifo con enojo.
—… … …— la alicornio estaba con un semblante de póker para luego mirar de reojo a donde estaban sus acompañantes y le hacía una seña a Violet con su cabeza.
—…— la gata violeta entendió y rápidamente, tapó los oídos de Flurry haciendo que no pudiera oír nada.
La gatita observaba fijamente a la alicornio zafiro y podía notar como la aludida gritaba con una expresión de ira a los grifos, y los susodichos ponían una garra en sus pechos indignados por lo que escuchaban, menos la hija de Cadence que no apartaba su vista de Zafire.
—Vaya, nunca había visto a la nalgona tan enojada… y creo que supera el record con decir más palabrotas en un párrafo completo— susurraba Violet sorprendida de la actitud de su amiga. Cuando la alicornio terminó de gritar, respiraba algo agitada.
— ¡Que insolencia! ¿¡Y así quieres convencernos de ir a ese sucio mundo, estúpida yegua!?— gritaba también una grifo de lo más disgustada.
—No vamos a tolerar que me este insultado una zorra como tú— comentaba un grifo enfadado.
—Yo creo que ese mundo es peor que en este lugar ¿¡Por qué no te metes a esas cosas vivientes por el c*lo y te vayas de nuestro hogar!?— gritaba otro grifo igual que otros que empezaban a gritarle a Zafire como también insultarla de todo, aunque la aludida estaba callada oyendo sus insultos.
—Oh vaya, se volvió peor que antes— se daba un faceclaw Gilda al observar avergonzada como se comportaban todos.
—Oh no… ¿Qué hacemos? ¿La ayudamos? Creo que deberíamos ayudarla— sugería Gabby preocupada.
—Hazlo tú, porque yo no pienso estar entre esa multitud de grifos enfurecidos— decía el grifo azul con las garras cruzadas.
—Claro, Gallus ¿Por qué no vemos como despedazan a esa yegua? Será divertido— comentaba Gilda con sarcasmo. El aludido rodaba sus ojos sin darle importancia.
Zafire que estaba en el centro oyendo a cada grifo gritándole hasta oírle sus insultos, hacía que hiperventilara.
—Oh no, debo hacer algo. Eso le haría un daño a su bebé— decía Violet preocupada pensando que hacer. La bebé observaba eso sin poder escuchar nada ya que seguía con sus oídos tapados.
—Safi…— Flurry podía notar ese semblante que tenía su ex cuidadora, la que era como una segunda madre para ella. Así que la pequeña, pensaba en bajarse de la cabeza de Chrysalis transformada, pero la gata adulta no la dejó, abrazándola contra ella.
— ¿Adónde crees que vas? Allá es muy peligroso. Es mejor que no te acerques a esos pajarracos gruñones— habló la felina violeta reteniéndola, pero la bebita se agitaba.
—Safi, Safi— repetía muchas veces la bebé intentando liberarse, pero no podía y además, que al ser una gatita, no podía hacer magia al no tener cuerno ni volar… Podría hacer chasquidos, sin embargo… ella no sabía cómo hacerlo.
—…— la alicornio zafiro respiraba agitada escuchando insulto tras insulto hasta que decían algo haciendo que llevara su ira al máximo.
— ¡Debimos pedir más bits por esa estúpida alianza, con ese estúpido gato, con su fea cara que me da nauseas cada vez que lo veo!— exclamaba una grifo que odiaba lo adorable. Salía una vena en la frente de Zafire.
— ¡Ni que decir de esas cosas vivientes que son más feos que las piedras que tuve desde pequeño!— gritaba un grifo haciendo que saliera otra vena en la frente de la alta yegua.
— ¡Esos ponis son tan patéticos por dejarse vencer por unas asquerosas cosas que caminan y tienen una espadita! ¡Sinceramente, yo puedo ir y cortar a todos dejando sus partes por el suelo!— otra vena más.
— ¡Ni que decir de lo demás reinos, todos son estúpidos por aliarse sin sacar provecho de eso!
— ¡Si, todos son unos retrasados mentales como esas princesitas de Equestria que son unas inútiles, como esa princesita del amor que es una zorra igual que su hija que cuando crezca, será una zorra asquerosa igual que su vieja!— eso ultimo era el colmo que derramó el vaso estallando la ira de Zafire que brilló el cuerno a más no poder.
— ¡Callenseeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!— gritaba con una fuerte voz como si fuera voz real de Canterlot ya que se podría oírse hasta fuera del reino que logró asustar a los grifos de su alrededor haciendo que retrocedieran igual que Gilda, Gabby y Gallus que temían lo peor, y se escondían detrás de una fea carreta. Sin embargo, los demás grifos no podían retroceder más, porque recibían de golpe, una onda mágica que cubrió a todos los grifos casi rozando la carreta donde estaban los tres grifos escondidos.
Los tres aludidos tenían sus ojos cerrados esperando lo peor… pero no escuchaban nada.
—… ¿Ya estamos muertos y tocamos las arpas para ir al cielo de los grifos?— preguntaba la grifo gris sin abrir los ojos.
—Si hubiéramos muertos, no te hubiera escuchado— respondía el grifo azul con fastidio.
—Shhhh. Cállense y vemos que ocurrió— decía la amiga de Dash con preocupación. Los tres abrían sus ojos para asomarse por un costado de la carreta para observar confundidos lo que veían.
Todos los grifos que seguían rodeando a Zafire, estaban inmóviles, con sus ojos dilatados por completo y tenían una sonrisa en sus picos de forma boba.
—...— la alicornio zafiro respiraba agitada para luego dar una orden con enojo — ¡Firmes!— los grifos se ponían de inmediato firmes — ¡Voltéense!— los grifos daban media vuelta dándole la espalda a la yegua — ¡Y metan sus feas, horribles, demacradas, deformadas caras en la tierra!— ordenaba con una voz potente haciendo que todos metieran sus cabezas en la tierra dejando el resto de sus cuerpos al aire. Zafire respiraba profundamente, calmándose con una pezuña en su pecho —Cálmate… Harás daño a mi bebé… Así que cálmate y piensa esos momentos divertidos con mi gatito e hijo o hija… Ji, ji, ji. Ya me siento mucho mejor. Ji, ji— daba una risita al imaginarse una escena divertida con Dark y su hijo que todavía no nacía.
Sin más, empezaba a retirarse del lugar pasando entre los grifos, pero la alicornio aparecía una tabla para darle un azote en los flancos de los grifos, con una fuerza que los dejaba con el trasero rojo. No solamente por donde ella pasaba, sino también a todos los grifos que estaban alrededor.
—… Wow Zafire, aprendiste hipnosis— decía Violet al ver acercando a Zafire con su tabla levitada que tenía una que otra pluma y lo desaparecía.
—Safi, Safi— habló Flurry con una alegría que se soltó del agarre de la gata adulta ya que lo había aflojado haciendo que la gatita diera un gran salto para aferrarse al pecho de la alicornio con sus garritas y la abrazaba con ternura —Safi, Safi.
—Oh, pequeña, lo siento mucho por preocuparte— comentó Zafire con una sonrisa acariciando su cabeza con una pezuña.
—Amiga ¿desde cuándo aprendiste usar hipnosis como Dark?— preguntaba Violet con curiosidad.
—Emmmmm. Sinceramente, no me gusta usar la hipnosis, porque uno, no soy buena como mi gatito y también que… no me gusta controlar la voluntad de alguien más— mencionaba la alta yegua apenada.
—Entonces ¿Por qué…?
—Lo hice, porque me estaban ladillando mucho y ya me tenían cansada con sus insultos sin sentido. Parecen los haters de toda la vida— comentaba Zafire fastidiada mirando de reojo a los grifos que seguían en la misma posición para luego volver a ser una gatita zafiro con la bebé en sus brazos y se subía en los flancos de Sapphire —Además, la hipnosis no es mi fuerte, pero pude hacer una hipnosis simple que duraría alrededor de unos… cinco o diez minutos… o tal vez, quince, depende de sus cerebros de pluma que tienen en sus cabezotas— agregaba la gata molesta.
—Ya veo, pero… ¿Por qué no le ordenas o le haces un lavado cerebral para que vayan al tren? O algo por el estilo— mencionó la felina violeta alzando sus hombros.
—Sí, lo hubiera hecho, pero… como dijo mi gatito, no voy a obligar ni a forzar a alguien a ir al nuevo mundo. Si quieren venir, ok, o si no, ok. Son sus decisiones, no las mía— se encogía de hombros para luego sonreír de forma maternal a la bebita que la veía con su carita adorable —… Sapphire vámonos al siguiente reino— ordenaba sin dejar de sonreír al mirar a la bebita. La unicornio acató la orden empezando a volar por el cielo alejándose de ese destruido lugar.
Los grifos que se encontraban escondidos, salían al observar cómo se marchaban las aludidas.
—Wow. Eso ha estado muy… cool— Gallus fue el primero en hablar mientras se acercaba a los grifos que seguían con las cabezas metidas en la tierra.
—Si… Hasta creo que es más cool que Rainbow Dash— decía Gilda sorprendida acercándose también al grupo de grifos igual que Gabby.
—Emmmmm ¿Hola? ¿Se encuentran bien? Yujuuuu— hablaba la grifo gris al estar a un costado de dos grifos intentando llamar su atención hasta les tocó el hombro para ver si reaccionaban.
—Ellos no dirán nada, Gabby. Están en una especie de hipnosis por como lo dijo esa yegua— comentaba la amiga de Dash picándole un flanco a un grifo, pero se reía un poco al notar sus flancos rojizos por el azote que recibió.
—…— el grifo azul se paró a un lado de un viejo grifo y agarró su cuello para sacar su cabeza para ver que seguía con sus ojos dilatados igual que esa sonrisa que no abandonaba de su pico —Alivio que no me metí en esta multitud para acabar igual que al abuelo Gruff— rodaba sus ojos para meter nuevamente su cabeza en la tierra.
Después de unos minutos, los tres grifos se paraban frente de todos los hipnotizados.
—… Mmmmmm. Gilda ¿Qué hacemos?— preguntaba Gabby curiosa.
—… Pues, no sé ustedes, pero si esta es la oportunidad que buscaba, me largo oficialmente de esta pocilga— respondía Gilda con fastidio.
—La verdad, ir a un nuevo mundo, sería más emocionante que estar aquí perdiendo el tiempo, gritándonos entre todos— se fastidiaba también Gallus.
—… Yo no lo sé, o sea abandonar nuestro hogar…— se entristecía la grifo gris.
—Sí, sé que es nuestro hogar, pero míralo. Este lugar no tendrá futuro y con lo egoístas que son, se extinguirán los grifos de un momento a otro si se empiezan a pelearse entre si— hablaba la grifo marrón rodando sus ojos.
—… Supongo que tienes razón, pero tampoco podríamos dejarlos aquí… Yo quisiera que hubiera un modo de que todos los grifos vayan para un mejor futuro para nosotros ¿no creen?— mencionaba Gabby con tristeza.
—… Yo también quisiera que vinieran y más ese viejo decrepito, pero ¿Cómo? Ellos empezaron a pedir muchos bits si quería que fueran a su mundo. Ellos no moverán sus rojos traseros de este lugar, si no es por bits…— comentaba Gallus con enojo.
—… Esta tierra era prospera, pero ahora… es el vertedero donde cualquiera tira su basura aquí— decía Gilda con burla en su voz, pero después se ponía seria —… Aunque… supongo que tienes razón, Gabby. Debe haber algo que podamos hacer para convencerlos, porque si no, yo me voy sin ellos. A un nuevo lugar para vivir.
—Debe haber algo… Quiero que todos los grifos estén contentos y puedan compartir entre nosotros sin discusiones ni egoísmos— mencionaba Gabby con una mirada de ilusión teniendo sus garras en sus mejillas al imaginarse como los grifos tenían sonrisas, se regalaban cosas, se abrazaban y demás.
—Ay, pero que cursi— el grifo azul pasaba su garra por su rostro.
—…— Gilda se quedaba pensativa con una garra en su mentón —Creo que tengo una idea— agregaba al lograr pensar en algo para luego empezar a contárselo a los dos grifos en qué consistía la idea.
.
.
.
.
Mientras tanto, en otro lugar
En una zona muy amplia de Equestria, se encontraba un aeropuerto que era un lugar grande, como si fuera un aeropuerto humano hasta tenía una pista de aterrizaje, casi igual el que estaba en la academia de los Wonderbolt, pero era muy amplio. Sin embargo, eso era antes, porque el aeropuerto estaba siendo desmantelado pieza por pieza.
En el exterior del edificio, se hallaba un gran dirigible dorado con una hélice por detrás abajo, era inflado con unas líneas por todo su cuerpo, unos ojos grandes de color plateado y dientes afilados, era nada menos que Ken. Estaba estacionado y observaba como el aeropuerto desaparecía ante él por los muñecos demoledores para dejar el sitio como se encontró antes.
—… Tanto trabajo para nada— decía entre dientes el dirigible para evitar gritar como todas las veces que lo había hecho —… ¿Aun estarás lamentándote por tu corazón roto?— preguntó con fastidio girando sus ojos arriba que se hallaba acostada encima de él, una yegua terrestre de pelaje verde claro, ojos color ámbar, una melena y cola amarillo oscuro teniendo un mechón negro en la melena. Su melena era larga y atada con una cola de caballo, su cutie mark era de un violín con una rosa blanca a un lado y tenía puesto solo unas botas negras.
—…— la terrestre estaba de espalda mirando el cielo —Yo pensé que estando con él, lo había recuperado, aunque él y yo estuviéramos bajo el control de esos cascos. Era feliz, porque lo sentía, a pesar de no poder mover mi cuerpo, nada… y ahora que ya no estamos bajo control, estaba tan emocionada por abrazarlo, pero… me rechazó como si fuera una extraña— se tapaba sus ojos con las pezuñas llorando a mares.
—PERO BUENO WISP, PARA EMPEZAR, ÉL Y TU SON SERES DE MUNDOS DIFERENTES. POR ESO ÉL NO TE CONOCE Y NUNCA TE CONOCIÓ. NO ES MI CULPA QUE EL DE TU MUNDO HAYA ESTIRADO LA PATA POR UNA PELEA ESTILO DRAGÓN BALL O YO QUE SE— comentaba Ken a gritos como siempre lo hacía.
—Lo sé, pero…— se destapaba sus ojos para mirar el cielo con los ojos llenos de lágrimas —Pensé que con solo verme, se enamoraría de mi— sonreía con desilusión.
—AY POR FAVOR, NADIE SE ENAMORA AL TIRO CON SOLO VER A UNA HERMOSA YEGUA EN TU CARA— mencionaba rodando sus ojos.
—… Está Creepy que enamora a cualquier hembra sin hacer nada— se defendía Wisp secándose sus ojos.
—SI, SI, PERO ÉL NO CUENTA— reclamaba fastidiado.
—Como sea… Por lo visto, no valió la pena unirme a él para estar por siempre con él… Fue bonito mientras duró— comentó con ganas de volver a llorar haciendo que el dirigible se fastidiara más.
En eso, se escuchaba como golpeaban el suelo unos cascos dando a entender que alguien o algunos habían aterrizado cerca de ellos.
— ¡Buenas!— saludaba una voz femenina con alegría. Ken rodaba sus ojos para observar quien era y era nada menos que Fleetfoot, una miembro de los Wonderbolt, o mejor dicho, la capitana de los Wonderbolt y sus acompañantes eran Spitfire, y Soarin. Los susodichos llevaban sus uniformes de los Wonderbolt.
—VAYA, VAYA, POR FIN VIENES AQUÍ A VISITAR DESDE… QUE TE SACASTE EL PERMISO Y AHORA VIENES A VISITAR CUANDO NOS ESTAMOS YENDO. GENIAL. ME LO HUBIERAS DICHO ANTES PARA… NO SE… PREPARARLES UN CAFECITO PARA QUE TENGAN LAS PILAS BIEN PUESTAS— gritaba el dirigible con burla.
—Je, je. Lo siento. Estábamos algo liados para organizarnos mejor en el nuevo ambiente… pero ahora… ese ambiente cambió de nuevo y eso que ya nos habíamos acostumbrado— comentaba la capitana Fleet rascándose la nuca apenada.
—Sip. Tantos cambios, nos harán confundir aún más— decía Spitfire con fastidio.
—BUENO, NO HAY MUCHO CAMBIO DE UNO AL OTRO, SOLO QUE VOLVERÁN LAS PRINCESITAS. ASÍ QUE… ESO. SOLO VOLVERAN LAS PRINCESAS… NO HAY MUCHO CAMBIO REALMENTE CON USTEDES— gritaba Ken con burla.
—Creo que tiene razón ya que nosotros seguimos haciendo lo mismo. Siendo un Wonderbolt— mencionó Soarin con una sonrisa.
—Supongo…— la capitana observaba como desmantelaban el aeropuerto — ¿Hacía falta que quites el aeropuerto? Hubiera estado de lujo para los Wonderbolt— agregaba con lástima.
—SI QUIERES UNO, PUES, HAGANSE UNO, PORQUE ESTO ES MIO Y LO USARÉ EN EL OTRO MUNDO SI ES PRECISO HACERLO— habló con molestia el dirigible.
—… Está bien…— Fleetfoot se quedaba mirando el aeropuerto para ver a Ken —Por cierto ¿Dónde está… Toy Blue? Vine para hablar con él sobre algo— añadía con una sonrisa.
— ¡Él es mío! ¡Aléjate de él!— exclamaba de golpe Wisp que se asomaba por arriba del dirigible mirándola molesta.
— ¿Eh? ¿Y esa quién es?— preguntó la capitana confundida. La terrestre se bajaba de un salto para caer en sus cuatro cascos.
—Yo soy Wisp Untoward. Posiblemente, me conozcas por el nombre de Toy Green— respondía Wisp con seriedad.
— ¿Toy Green? ¿Así eres tú?— inclinaba su cabeza a un lado.
—Sí, así es y aléjate de mí pegaso que es mío— decía la yegua verde con enojo haciendo que Fleet estuviera confundida.
—QUE TUYO NI QUE NADA, SI TE ABANDONÓ EN ESTE LUGAR— cuando dijo eso Ken, la terrestre estaba a un costado del dirigible sentada con la mirada baja y tenía una aura depresiva.
—…— los tres pegasos tenían una gota de sudor en la nuca por la conducta de Wisp.
—SI BUSCAS A TOY BLUE, PUES, LO LAMENTO, PORQUE SE FUE JUNTO CON SU HERMANA, A SABER DONDE YA QUE NO QUIEREN SABER NADA… DE NOSOTROS POR COSAS PERSONALES ENTRE MI AMO Y ELLOS. ASÍ QUE PIERDES TIEMPO AQUÍ— comentaba el dirigible con seriedad.
—Ya veo… Es una lástima ya que hubiera sido un gran miembro para los Wonderbolt— mencionaba la capitana con algo de tristeza.
—Eso o que querías hablar de otra cosa con él— decía Soarin con una sonrisa burlona.
— ¿Qué insinúas?— preguntaba Fleetfoot mirándolo con molestia.
—Eso también pienso. No dejaste de hablar de ese pegaso por lo veloz que es, que podría ser un gran miembro, que no sé qué, que no sé cuándo. Lo decías como toda una fan de él… o será ¿una enamorada de él?— Spit se tapaba su hocico para evitar reírse.
—E-Eso no es c-cierto— trataba de defenderse la capitana estando sonrojada por las insinuaciones que le dijo su amiga.
—Tu rostro dice lo contrario. Ja, ja, ja.
— ¡Que no!— se enfadaba Fleet estando apenada.
—… SI, SI, CLARO. TODOS PREGUNTEN POR EL PEGASO, TODOS HABLEN DE ÉL, PERO ¿ALGUIEN PREGUNTA O HABLAN COSAS LINDAS DE MI? NOOOOO, NI ME SALUDAN. "HOLA, KEN ¿CÓMO ESTAS?" ESTOY BIEN, GRACIAS POR PREGUNTAR. "QUE HELICE TAN BONITA TIENES ¿ES NUEVA?" SI, ES NUEVA. ME LA COMPRÉ HACE UNOS MESES— los presentes miraban a Ken con una gota de sudor en la nuca por como hablaba el dirigible.
—… Emmmmm. Que ojos tan lindos… tienes— decía Spitfire con una sonrisa forzada.
—GRACIAS, YEGUA. ME HACES SENTIR MUCHO MEJOR— mencionó Ken con sarcasmo.
—… Creo que tiene una baja autoestima— susurraba el semental a su amiga de la melena llameante.
—… ¿En serio? Yo lo veo gruñón— murmuraba rascándose la nuca confundida.
—Mmmmm. Por cierto Ken… En ese nuevo mundo ¿habrá un equipo volador como los Wonderbolt?— preguntaba Fleetfoot con curiosidad.
—MMMMMM. TODAVIA NO LO SE. APENAS NOS INSTALAREMOS EN ESE MUNDO Y TODAVIA NO HABRIA UN EQUIPO VOLADOR HASTA NUEVO AVISO… UNO SE TIENE QUE ACOSTUMBRARSE PRIMERO, ANTES DE HACER OTRA COSA— decía Ken pensativo.
—Ya veo…— la capitana se quedaba muy pensativa —Bueno, creo que ya debemos irnos. Debemos intentar acostumbrarnos otra vez a este cambio— se fastidiaba —Así que… adiós, supongo— se despedía.
—SI, SI. ADIOS, SUPONGO— sin decir más, los tres pegasos emprendían el vuelo y se iban volando por el cielo para volver a la academia de los Wonderbolt dejando al dirigible con la terrestre depresiva en el lugar que seguían desmantelando el aeropuerto.
.
.
.
.
.
.
Devuelta con las felinas
Había pasado un tiempo. Ya habíamos ido al reino de los Diamond Dog para hablarles de esta gran oportunidad para uno que otro perro que quiera ir al nuevo mundo. Sinceramente, tuvo que Chrysalis transformarse en Trixie y que ella hablara por mí, porque los muy perros son una cosa seria.
Después de eso, fuimos al reino de los minotauros… hubo una charla con estos salvajes que casi es igual a los plumíferos esos, pero al menos… AL MENOS… me oyeron en silencio y su líder dijo que los suyos, pensarían si ir o no al nuevo mundo, dejando a entender que dejaría a los minotauros decidir qué hacer con sus vidas.
Y bueno, ahora estábamos en Zebrica hablándoles a las cebras con tranquilidad ya que a diferencia de los pajarracos, las cebras y más su joven patriarca son… muy civilizados… Al menos, porque si no, me estresaría mucho por este viaje de reino en reino… y eso dañaría al bebé… Creo que debí decirle a mi gatito de esto ya que posiblemente, ponga a otro a hacer esto de ir reino por reino, pero como soy una cabezota nalgona, me tengo que aguantar.
… Suspiro exhausta. Gracias a la patriarca por dejarnos quedar por esta noche para descansar en su… tribu, supongo, me quedé acostada de panza en mi forma de alicornio sexy por supuesto con la gatita Flurry en mis pezuñas que estaba dormidita con una garrita en su hocico. Era tan tierna.
Violet se encuentra en mis flancos de espalda viendo el cielo nocturno. No me quejo ya que es la costumbre de tener gatos en mis flancos.
Y Sapphire Chrysalis estaba dormida al lado mío hecha bolita… como una buena mascota…
En fin, estoy observando el cielo estrellado… es tan hermoso, pero… tengo un semblante triste… Debía alegrarme ya que… casi cumplo con lo que me pidió mi gatito… sin embargo… no puedo… porque sabía que…
—… Zafire— me llama Violet.
— ¿Qué?— pregunto, pero sin voltearme a verla.
— ¿Cuáles lugares nos faltan por ir?— pregunta sentándose en mis flancos y escucho un bostezo de su parte.
—Creo que nos falta el Monte Aris y… … la colmena— respondí mirando de reojo a Chrysalis disfrazada. Tener que ir a la colmena también… no me agrada mucho.
—Ya veo… … Oye Zafi, se lo que intentas hacer, pero si sigues retrasando, lo único que harás es que nos tardemos más y perdamos el tren por andar encima de una yegua que se cree reno volador— dijo con algo de burla en su voz.
—Sí, lo sé, lo sé…— bajo mi mirada para ver a Flurry con tristeza.
—Sé que tu estas intentando pasar todo el tiempo que puedes con Flurry antes de volver al imperio de Cristal para devolverla con su madre, aunque tarde o temprano, lo tendrás que hacer. No puedes retrasar lo inevitable y lo sabes bien, Zafi— menciona oyendo su voz algo más cerca de mi oído.
—… Lo se…
—A fin de cuentas, tendrás que devolverle a su hija, pero… tú no deberías sentirte así si tendrás un bebé— dice extrañada.
—Es que… a Flurry… la cuidé como si fuera mi propia hija y pues, le tomé mucho cariño y es… difícil decirle adiós cuando llegue el… momento— dije con un pequeño sollozo y cierro los ojos sabiendo que… será muy difícil para mí despedirme de la bebita. En eso, siento como Violet me abraza el cuello.
—Lo sé. Será muy difícil para ti hasta de Flurry ya que te tomó mucho aprecio… Pero tendrás que dejarla ir con su madre. Cadence merece estar con su hija después de tanto tiempo separada de ella ¿no crees?— susurra con un tono comprensiva.
—… Si…— fue lo único que dije ya que… tiene razón… No sería correcto separar a Flurry de su madre nuevamente… Tarde o temprano tengo que ir al imperio de Cristal para devolver a su hija…
Con una de mis alas, me seco las lágrimas que salió de mi ojo derecho.
—Bueno nalgona, entonces ¿a cuál vamos primero? ¿La colmena o el monte Aris?— pregunta curiosa al romper el abrazo.
—…— estuve pensativa para después mirar a alguien con seriedad —Creo que vamos primero al hogar de ella para salir de una vez de esos insectos— dije con desprecio en mi voz observando a Sapphire que no despertaría por nada en el mundo, si no le ordenaba nada.
Sinceramente, no quisiera ir a la colmena repleta de esos changeling que… por su culpa, nos secuestraron hace tiempo o mejor dicho, Chrysalis me secuestró junto con Flurry para estar encerrada en un lugar oscuro con insectos vigilándome…
Sin embargo, debía hacerlo, tendría que ir para hablar seriamente con esos insectos. No me agradan, pero tengo que hacerlo… … …
—Mmmmm— me quedo mirando fijamente a la unicornio. Creo que… podría enseñarles quien manda aquí…
Sin poder evitarlo, sonreí de forma maliciosa al saber lo que haré al llegar a la colmena.
Continuará.
Espero que les haya gustado este capítulo.
Que tengan una feliz navidad y próspero año nuevo.
Nos leemos.
