CAPITULO 14
"Woah sí que tienes talento para la decoración de interiores Rena-chan"
Dijo Mayu mientras giraba sobre sus talones en medio de la habitación principal, y ciertamente Rena no podía sentirse más orgullosa con el trabajo que hizo, había logrado capturar aquella esencia hogareña que tanto le gusta sin dejar atrás un toque moderno, debe admitir que su universidad fue un gran punto de inspiración.
"Gracias" Si hay algo que pueda hacerla sentir tímida, es cuando alagan su trabajo, es algo en lo que sabe hay más que solo apariencias, y cuando su esfuerzo es reconocido, no puede evitar sonrojarse.
"¿De verdad lo hiciste tu sola?"
"Yuki me ayudó un poco"
Su amiga levantaba el mentón a su lado, sintiéndose igual de orgullosa con cómo habían resultado las cosas, y más aún el haberlo hecho en tiempo record. Se habían inmerso tanto en querer acabar con todo el apartamento que incluso decidieron no ir a la universidad por un par de días. Fue una de las cosas más divertidas que ha hecho con Yuki y tiene que decir que valió la pena.
Junto a las tres chicas había una figura más; Jurina se mantenía detrás de todas, moviendo su cabeza para apreciar el decorado de la habitación, pero manteniéndose en completo silencio incluso con sus expresiones faciales.
"¿No tienes nada para decir Jurina?" Como siempre, Mayu fue la única que se atrevió a enfrentar la actitud distante de la más joven, trayendo la mirada de esta a Rena.
"Está muy bonito" Y eso fue todo, un cumplido que parecía más una obligación que cualquier otra cosa.
Para este momento tanto Yuki como Mayu habían notado la gran masa de tensión que habitaba entre Rena y Jurina, y era inevitable que el aire entre todas no se tornara pesado cuando se daba cualquier tipo de interacción entre ambas; se estaba volviendo insoportable tanto para sus dos amigas que tenían que ser testigo de todo mientras intentaban como podían ignorarlo y darles el espacio de solucionar lo que sea que las haya llevado a ese punto, como para Rena, que sabe perfectamente la razón por la que ahora están así, teniendo que sufrir la impotencia de no saber qué hacer.
El punto de quiebre para Rena, había sido descubrir que Jurina tenía una hermana menor; eso fue lo que terminó de llenar el vaso, y hacerla darse cuenta de que en definitiva, conocía solo la superficie de lo que era Matsui Jurina, porque esta seguía ocultándole el resto.
Había sido idea de Jurina ir hacia un parque de juegos dentro de la unidad, mientras que la niña, que ahora sabía se llamaba Mao, caminaba con salticos y mirándolas con una sonrisa, se veía tan feliz con la idea que Rena no pudo negarse aun cuando quería salir corriendo. Estaba en un estado de confusión que le entumeció los pensamientos. Jurina tenía una hermana menor, ¿Qué más había que no supiera de ella? Probablemente muchas cosas.
"Nosotras nos sentaremos aquí, no vayas a usar el pasamanos ya sabes cómo acabó la última vez que intentaste pasarlo sola"
Jurina había agachado su cuerpo hasta quedar a la misma altura que la pequeña, mirándola con una ternura en sus ojos que Rena nunca antes había visto, acariciando el cabello de Mao mientras que asentía a las instrucciones de su hermana mayor, Rena ni siquiera sabía que Jurina era capaz de poner ese tipo de expresión, y solo podía verlas en silencio, mientras que por su mente seguía pasando la estremecedora idea de que no sabe quién es Jurina… y la posibilidad de que nunca lo hará.
La pequeña salió corriendo hacia los columpios dejándolas a ambas en uno de los peores silencios que han tenido. De todo se había imaginado cuando pensaba en el momento en que volviera a ver a Jurina después de aquella noche, pero en ninguna se había imaginado que sería sobre que tenía una hermana menor.
Jurina pasaba la mano su cuello repetidas veces, mirando a su alrededor y a sus manos de manera inquieta, estaba nerviosa. Rena se negaba a ser la que hablara primero, claro que tampoco tenía la energía para hacerlo, no solo estaba cansada por el día tan ajetreado que había tenido, sino que ahora su mente estaba completamente abrumada con los sucesos que envolvían a la otra Matsui.
"En realidad es mi media hermana" Fue lo primero que se atrevió a salir de la boca de Jurinai, y no es como que hiciera las cosas mejores.
Rena se mantuvo en silencio, mirando como Mao se deslizaba por el tobogán. La intranquilidad de Jurina aumentó al no tener respuesta y la incertidumbre entre ambas crecía exponencialmente, el agujero que las separaba crecía en profundidad, se estaban volviendo dos extrañas.
"Mis padres están divorciados, Mao es la hija de mi madre junto con otro pintor con el que ahora está casada" Y de nuevo silencio, ni siquiera intentándolo podía encontrar algo que decirle "No es como que te lo estuviera ocultando, no tengo porqué, es solo que nunca se dio la oportunidad de decírtelo"
Jurina tenía la razón, pero ese era justamente el problema, nunca hablaban, siempre tenía que darse cuenta de todo por sus propios medios, siempre siendo la que va hacia ella, ¿y que va a pasar el día que deje de buscarla? Eso parecía ser algo en lo que Jurina ni siquiera había pensado.
"Está bien" Finalmente encontró su voz "Entonces ¿Por qué me has estado evitando durante estas dos semanas?" Ese era el problema que tenían que tratar en un primer lugar "Desapareciste sin decirme nada, fácilmente hubiera podido pensar que algo te había sucedido si no fuera porque Mayu me dijo que estabas en un viaje de negocios, fueron dos semanas enteras en las que no me contactaste ni una sola vez"
Jurina pasó sus dedos por su cabello, jugando con sus dedos por unos segundos, al parecer todavía no había pensado en eso, mientras que para Rena eso era lo único que pasaba por su mente "Yo solo… no tuve tiempo"
¿Realmente eso era todo? ¿Esa era la respuesta que se merecía? Ya había sido suficiente, por lo menos en ese momento Rena no estaba en la capacidad de seguir escuchándola, ni tampoco de estar a su lado, necesitaba tomar aire.
"Está bien, ya me debo ir, Yuki me esta esperado" Estaba enojada, estaba muy enojada y… decepcionada, sentía una presión en el pecho y un nudo en la garganta, quería salir de allí.
"Espera" Jurina le tomó la mano deteniéndola, y por un instante, por lo que dura un solo palpitar, Rena creyó que tal vez la más joven iba a abrirse a ella, tuvo este pequeño destello de esperanza, pero Jurina solo desvió la mirada, dejando ir su mano. Estaba esperando mucho de ella "No es nada"
"¿Rena-chan ya te vas?" La pequeña Mao se le acercó, con sus ojos tristes justo como un pequeño cachorro "Quería jugar más contigo"
"Tendrá que ser otro día, también vivo aquí así que seguramente nos volveremos a ver" Mao le sonrió mostrando sus dientes faltantes, al igual que un pequeño hoyuelo en sus cachetes, de verdad era la hermana de Jurina.
"Es una promesa" Dijo estirándole su pequeño dedo meñique.
"Es una promesa"
Desde ese día las cosas han estado incomodas entre ellas, teniendo sus peores momentos cuando tenían que estar solas en el auto. Era tanta la tensión, que a veces sentía que le faltaba el aire dentro del pequeño espacio. Ahora que vivía más cerca Yuki podía pasar por ella, de hecho se había estado yendo con ella durante las dos semanas que Jurina estuvo ausente, así que la idea de simplemente decirle a Jurina que se seguiría yendo con su amiga había pasado por su mente más de una vez, pero de alguna manera eso haría desaparecer el único momento en el día en que puede estar con ella a solas, el único pedacito de Jurina que sabe le pertenece, y no quería perder eso, incluso si era de esta manera, no quería dejar de verla.
Era patética.
Y ahora estaban en su departamento, había sido idea de Mayu hacer una especie de "celebración por el primer paso a la independencia". En realidad tan solo era la más bajita queriendo tener un pretexto para ver el nuevo apartamento de Rena y pasar el tiempo juntas, hace mucho que no lo hacen por fuera de lo académico.
"Y bien, ¿cuál es esa sorpresa que ibas a traer?" Le preguntó a Mayu. Cuando estaban haciendo las preparaciones le aseguró que no tenía que hacer nada, que ella se encargaría de todo incluyendo la comida, pero sus manos estaban vacías y no creía que solo fuera a pedir un domicilio.
El rostro de Mayu se adornó con su sonrisa pícara, aquella que te advierte que puede ser la idea más estúpida o la más ingeniosa.
"Déjame decirte que pude convencer a una de las mejores chefs que conozco para que haga la cena" Declaró Mayu con las manos en su cintura.
"¿Y a qué horas llega?" Estaba segura de que nadie más había venido con ellas.
La sonrisa de Mayu creció aún más, su mano se estiró apuntando a la única persona que aún permanecía en la entrada "Es la mismísima Matsui Jurina"
"Eres demasiado exagerada" Finalmente Jurina caminó hacia ellas "¿Dónde está la cocina?"
"¿Sabes cocinar?" Probablemente era el hecho de que ya tenía el vaso lleno para todo lo que se trata de Jurina, pero no pudo evitar sentir nuevamente que era algo que ya debía saber, que nuevamente le había escondido algo de ella, incluso si era algo tan insignificante.
"He vivido sola desde los 15 años, alguna que otra cosa tuve que aprender"
"¿También salvas a las personas de noche con una máscara?"
Lo dijo con una ironía envenenada, siendo su frustración la que habló en su lugar. Si de por si el ambiente estaba tenso, había acabado de joderlo todavía más. Jurina solo se quedó mirándola, sin ninguna pizca de gracia en sus ojos, había entendido perfectamente que estaba enojada. Rena no se quiso quedar atrás, le sostuvo la mirada sin importar que tan inquisitiva era.
Yuki fue la que lanzó el salvavidas, sacando una risa falsa como pudo y por lo menos logró que Mayu la apoyara
"Eso sería muy sorprendente" Le dio un golpe a Rena en el brazo que sabía tenía un significado oculto "¿qué rayos fue eso?" "La cocina está por aquí Jurina-chan, déjame llevarte" Yuki le dedicó una mirada que le pedía que se calmara, antes de irse con Jurina hacia la cocina.
Agradeció que Mayu no dijo nada, si le llegaba a peguntar algo no tenía ni idea de cómo responderle, tan solo se limitó a cambiar el tema hacia cómo había logrado el detalle en las paredes que tenían un grabado iguales a una hoja de maple.
Los minutos pasaron y la situación no había mejorado mucho. Mayu y Yuki se turnaban entre la cocina y el salón principal, es decir, entre Jurina y Rena. Era como si estuvieran divididas, y no tenía ni idea de cómo solucionarlo, porque para empezar, sabía que ella no era la que debía disculparse, Jurina es quien desde un principio detonó lo que sea que esté sucediendo entre ellas cuando no fue capaz de enviarle un mísero mensaje diciéndole que no iba a poder hablar con ella durante un tiempo.
Así que se negaba a ser quien nuevamente tuviera que acercarse.
Después de lo que pareció una hora, Jurina volvió al salón principal usando el delantal de cocina que había acabado de comprar pero que aún no usaba, y con una olla honda entre sus manos "Tomé lo que encontré en la cocina espero que no te moleste" Dijo para después colocar la olla en el centro de la mesa, y debe admitir, que olía espectacular.
Las cuatro se sentaron alrededor de la mesa, Mayu y Yuki siendo las únicas que hablaban, pero se podía notar que era forzado, como ese tipo de conversación que solo intentaba desesperadamente evitar un silencio.
Había una bomba en medio Jurina y ella, inflándose con cada minuto que pasaba, sofocándolas hasta que finalmente estallara.
"Déjame servir" Yuki ya se veía agotada, no se suponía que las cosas fueran así.
"Estoy segura de que te va a gustar, por muy sorprendente que suene la comida de Jurina es deliciosa" Incluso Mayu se veía con sus últimas energías. Probablemente se había imaginado la noche como aquella en la que Rena y Jurina podían solucionar sus problemas, pero claramente las cosas se habían tornado peores.
"Hmmm" Fue lo único que pudo decir, ni siquiera era capaz de ver a la otra Matsui a los ojos, sentía que si lo hacía iba a terminar llorando, en el mejor de los casos.
"Y el más grande para Jurina-chan" Yuki puso el último plato frente a la más joven "Estas muy delgada así no podrás hacer nunca el saque con salto"
"Gracias" Cabizbaja, ojos apagados y mandíbula tensa.
Lo mejor sería acabar con esta noche tan rápido como fuera posible, se estaba quedando sin aire y se volvía pequeñita de tan solo estar en la misma habitación que Jurina. Se le estaba saliendo de las manos, sabía que tarde o temprano tendrían que hablarlo, pero no en este momento, lo único que quiere es meterse debajo de sus cobijas y no pensar en nada.
Comenzaron a comer a pesar de que no tenía apetito, estaba más bien jugando con su comida. Tanto Yuki como Mayu ya se habían resignado a la idea de que sin importar que hicieran no iban a mejorar la noche, así que solo hubo silencio por unos minutos, esto hasta que Jurina comenzó a hacer sonidos con su garganta, tosiendo y llevándose una mano al pecho.
Mayu se puso pálida y quieta como una roca en su asiento. El corazón de Rena se aceleró en un instante y el miedo le llegó hasta los huesos cuando al alzar la mirada el rostro de Jurina estaba completamente rojo, por su mente solo pasó lo peor y a un lado quedó el enojo que tenía siendo reemplazado por una inmensa preocupación.
Se levantó de su asiento, la silla cayendo hacia atrás debido a la velocidad con que se paró y de dos zancadas ya estaba al lado de la más joven poniendo su mano temblorosa en su espalda, Jurina no paraba de toser "¿Qué sucede? ¿Te duele algo? Jurina Jurina"
"Picante"
Fue lo único que pudo decir Jurina después de tomar un vaso de agua y lograr controlar su tos. El color al igual que el aire volvió al rostro de Mayu, pero Rena seguía en el mismo estado alarmado, ¿Qué había sucedido?
"¿Rena-chan tenías algún condimento picante en tu cocina?" Preguntó Mayu ahora estando tranquila.
"S-sí sí, bastantes de hecho"
Los últimos engranajes parecieron encajar en la mente de la más bajita "Jurina no soporta el picante, ni en lo más mínimo. Probablemente utilizó alguno por equivocación"
Se quedó de una sola pieza, nunca antes había estado tan asustada y todo porque pensó que algo malo había vuelto a suceder con el corazón de Jurina… si tan solo hubiera sabido que era sensible a las cosas picantes. La bomba había acabado de estallar, y de la peor manera.
"¿Por qué no etiquetas tus condimentos?" Jurina dijo con su ceño fruncido, bogando agua para calmar el ardor de su boca.
Eso había sido todo, ya no lo soportaba más.
"Ah no lo sé, tal vez porque no me imaginé que no podías soportar el picante, de hecho, no tengo ni idea de si puedes ser alérgica a algo podrías estar ahogándote por una simple nuez y yo no tendría ni idea de lo que te está sucediendo porque nunca me dices nada. Así que perdón si no pongo etiquetas en mis cosas, la próxima vez me asegurare de tener que preguntarte hasta la cosa más insignificante"
Levantó la voz y las palabras salieron disparadas, enfrentando de frente a la más joven de manera feroz, tomándola a ella y las demás desprevenidas. Pero Jurina no tenía la intención de quedarse callada, ambas estaban en su límite, sin ningún tipo de filtro que las detuviera de soltar lo primero que se les pasaba por la cabeza.
"No tienes porqué saber todo de mí, siempre has sido tú la que va por ahí entrometiéndose en mi vida, déjame decirte que no a todas las personas les agrada que intentes saberlo todo de ellas"
Se estaban gritando, y Rena sintió como las palabras de Jurina se clavaban en ella. ¿Así que eso es lo que era para Jurina? ¿Una simple entrometida en su vida?
"Eres una cobarde, tienes tanto miedo de que te puedan hacer daño que prefieres estar sola, pues déjame decirte que incluso de esa manera hieres a las demás personas, y no lo digo solo por mí, haces sufrir a tu mejor amiga con las cosas que no le dices y la alejas una y otra vez, madura un poco Jurina, las cosas no son tan fáciles como para pensar que solo con aislarte solucionas algo"
Había tocado un lugar sensible, lo supo ante la falta de respuesta por parte de la más joven, que no hizo más que mirarla con decepción en sus ojos, mostrando el dolor que sus palabras había producido en ella.
Si su relación estaba pasando por un mal momento, esto había acabado de enterrarla.
No fue capaz de disculparse o de producir sonido alguno, sentía que si lo intentaba iba a terminar llorando, y no quería hacerlo frente a Jurina.
"Ya entiendo como son las cosas" Fue lo último que dijo Jurina antes de salir por la puerta. Su voz se había quebrado y el mundo se le caía encima a Rena.
Yuki y Mayu limpiaron los platos de la comida que había permanecido prácticamente intacta. Rena solo fue a su habitación en silencio, como si hubieran extraído el alma de su cuerpo, sin poder mirar a sus amigas a la cara, y la verdad, no le importaba, solo podía concentrarse en la inmensa presión que sentía en su pecho, y en cómo sin importar cuanto llorará, la realidad es que la única persona con la que quería estar en ese momento, la única que podía consolarla, era la misma por la que estaba llorando.
Más tarde le enviaría a un mensaje a Jurina, diciéndole que por un tiempo se seguiría yendo con Yuki a la Universidad.
No tuvo una respuesta.
Tomó un sorbo de su café, la agradable sensación del calor recorriendo su frío cuerpo hizo que cerrara lo ojos.
"Nunca había visto a nadie disfrutar tanto un café" Tomiko-san, la anciana encargada del café cerca de los árboles de maple de su universidad, comentó detrás de la barra.
Había estado pasado mucho tiempo en aquel café, todos los martes y jueves desde las 6 de la tarde, mientras esperaba por Yuki para regresar a casa; así que naturalmente se había vuelto una conocida para Tomiko-san, quien en los momentos en que el café tenía pocos clientes, se detenía para hablar con ella, de esta manera Rena se enteró de que pronto se retirará y el café quedara a manos de su hija, continuando con la tradición; eso hizo que Rena se sintiera feliz, aquel café es como un tesoro para su Universidad y ahora lo era para ella.
"Me gustan las sensaciones cálidas, y nada mejor que un café para eso"
La mujer rio con su desgastada voz, resultado de los años de estar gritando en el ajetreado café "Sí que hay algo mejor querida, el calor de la persona que amas, pero eres muy joven para saber eso"
Trago profundo, realmente parecía no tener escapatoria de ella.
Sonrió secamente, no siendo capaz de encontrar una mejor respuesta.
Su celular comenzó a vibrar en sobre la mesa, la pantalla se iluminaba mostrando el nombre de Yuki en llamadas entrantes. Extraño, aún quedaba alrededor de una hora para que el entrenamiento acabara.
"¿Estas tan aburrida que estas llamándome?" Fue con lo que respondió a la llamada.
"Sabes que no me puedo aburrir viendo a Mayuyu"
Giró los ojos ante la empalagosa respuesta de su amiga, desde que habían comenzado a salir oficialmente se habían vuelto mucho más cursis de lo que ya eran "¿Dónde estás?"
"En la cafetería del bloque 20 donde siempre te espero, ¿sucedió algo?" Su amiga sonaba tranquila, pero era raro que la llamara en estos momentos.
"No realmente, ¿Tienes algo que hacer después?"
Pensó su respuesta por unos segundos, si Yuki quería invitarla a salir probablemente Mayu también iría, y no quería ser el mal tercio de esas dos, ya lo había padecido una vez y fue bastante incómodo para ella, jamás lo repetiría.
"Tenía ganas de comenzar a estudiar para el final de la próxima semana, ¿Por qué preguntas?" En realidad ya había adelantado bastante, pero quería tener la posibilidad de negarse a la invitación de Yuki.
"Eso nos sirve, espera un momento te pasare a Mayu"
Su desasosiego aumento, por qué iba a pasarle a Mayu cuando esta podía llamarla, o simplemente hablar una vez el entrenamiento acabara, es más, en este momento debería estar golpeando un balón no hablando por celular.
"Rena-chan"
Mayu siempre había sido fácil de leer, y esta ocasión no iba a ser la excepción. A pesar de que no la estaba viendo, podía imaginarse el puchero que debía tener, sonaba agitada y como que estaba en el borde de la desesperación, probablemente no era nada grave, sino Yuki ya se lo hubiera dicho, la más bajita suele ser un poco exagerada con sus reacciones. Ella y su amiga eran tal para cual.
"Necesito que me hagas un favor gigaaaaaaaaaante"
Rena empezó a recoger sus cosas al momento en que Mayu habló, de verdad tendría que arreglar ese mal hábito de olvidar la mochila en el salón de clases, está ya iba a ser la cuarta vez que tenía que ir a recogerlo por ella "Voy a empezar a cobrarte cada vez que me hagas ir por tu mochila, agradece que estoy cerca del bloque 19"
"No no se trata de eso"
Detuvo el movimiento de sus manos "¿Entonces?"
"Veras… eh…" ¿Por qué le estaba costando tanto decirlo?
"Tan solo no me hagas correr o tener que hacer cualquier esfuerzo físico"
Mayu rio desde la otra línea. Rena escuchó como tomó aire y lo que cree que es Yuki diciendo a lo lejos "tan solo díselo de una vez"
"Necesito que vayas a ver a Jurina"Durante estos días después de lo que pasó en su apartamento, ni Yuki ni Mayu la habían mencionado, ¿por qué justamente en este momento y de esa manera?"Escúchame primero"Mayu se apresuró a decir pues sabía que Rena estaba a punto de negarse "Al parecer atrapó un resfriado pero la verdad es que no le creo mucho, tenía planeado ir a verla después del entrenamiento pero papá acaba de enviar a alguien para llevarme a su oficina para que le ayude con algo urgente del trabajo, no puedo negarme. Solo necesito que vayas a asegurarte de que no esté trabajando desde casa y de que realmente no sea nada serio, eso es todo"
La preocupación de Mayu era genuina, podía sentirla a través del teléfono, pero aún le costaba pensar en la idea de ir a verla, las palabras que se dijeron esa noche aun retumbando en su memoria, el vació en su estómago seguía allí al igual que la pesadez en todo su cuerpo de solo recordar la mirada dolida de Jurina.
"Sé que quisieras decirme que no, pero Rena-chan, vives en el mismo complejo de apartamentos y no tengo a nadie más a quien pedírselo, ya sabes cómo es ella"Agregó Mayu en un último intento de convencerla.
Por lo menos tenía que hacerlo por Mayu, ella no merecía tener que estar pasando por esa angustia, y aunque no lo quiere admitir, ella también quiere asegurarse de que todo esté bien con la salud de Jurina.
"Está bien, pero solo porque tú me lo pides"
"Eres la mejor Rena-chan, ven al coliseo te entregare las llaves de su apartamento y te explicare bien cual es"
El botón de la caja de pisos del ascensor se iluminó en el número 15, abriéndose las puertas al instante siguiente. Apretó su agarre en la bolsa llena de medicina que compró, no sabía bien que debía haber comprado, pero algo dentro de todo lo que tomó tenía que servir, por lo menos eso le dijo el farmacéutico.
Salió del ascensor, el apartamento de Jurina era el último hacía la izquierda, no había manera de perderse, solo habían cuatro puertas ya que los apartamentos del último piso eran los más grandes; aun así, sus pasos eran tan lentos que se veía ridículo. No era la gran cosa, solo tenía que entrar, asegurarse de que Jurina no le había mentido a Mayu y que realmente era un simple resfriado, dejarle la medicina a la mano y salir. Eso era todo, ni más ni menos.
Pero estaba nerviosa, definitivamente lo estaba.
Aún no habían hablado desde la discusión en su apartamento; se ha estado yendo con Yuki durante los últimos días y no ha visto a Jurina en la cafetería junto a Mayu, Rena tampoco va al gimnasio de Voleibol durante los días de práctica, simplemente esperaba por Yuki en la vieja cafetería tomándose un café. Prácticamente el único punto de encuentro que tenían era durante las clases, en dónde tampoco se dirigían la palabra a pesar de que les tocaba sentarse cerca debido a que ahora compartían el mismo grupo de amigas. Nadie preguntaba nada, Mayu no mencionaba nada de Jurina cuando estaba con Rena, y Yuki tampoco había intentado saber que había sucedido que desató aquella discusión.
Mentiría si dijera que no ha pensado en simplemente ir a Jurina, y decirle que realmente nada importaba, que se arrepentía de lo que había dicho y continuar como si nada hubiera sucedido, así al menos podría tenerla a su lado incluso cuando la verdad es que siente que no lo está. Pero al final del día, seguía sintiendo que tenía la razón, a pesar de todo lo que han pasado juntas, Jurina sigue siendo como una existencia parpadeante en su vida, a veces sentía que la conocía, como si realmente tuviera un lugar especial junto a ella, pero en el siguiente parpadeo era una persona nueva, era como dar un paso adelante mientras retrocedía dos, y para ser sincera, ya se estaba cansando de perseguir a alguien que no quería ser alcanzada, que seguía esquivándola como una si fuera un mal hábito.
Caminó hasta el final del pasillo, tomo la llave que Mayu le había dado y se tragó sus nervios. A pesar de que ya han pasado unas cuantas semanas desde que se mudó, esta era la primera vez que iba a entrar al apartamento de Jurina.
Giró la perilla tan suavemente como pudo, entrando lenta y pausadamente, evitando a toda costa el rechinido de la puerta, cerrándola con la misma cantidad de delicadeza, no quería hacer mucho ruido. Recostó la espalda contra la madera, y se quedó allí parada por un minuto, escaneando su alrededor, observando la oscura habitación.
No había mucho que ver, porque parecía estar tan vacío que en un momento se preguntó si estaba en el lugar correcto, pues no lucía a que alguien viviera allí. No había un solo cuadro colgado en la pared o sobre alguna repisa, no habían estantes con al menos un par de películas o libros que delataran los gustos de quien vive allí. No había una sola planta ni un solo centro de mesa; tan solo los muebles que parecían estar como nuevos, combinando con los mismos colores oscuros de las paredes. Lo único que daba señales de que alguien residía allí, era la nintendo switch y la playstation junto al televisor de 70 pulgadas, lo que tenía que ser una caja de arena para gatos junto con su comida y agua, y a unos cuantos papeles sobre el mostrador de la cocina, en donde por cierto tampoco había un solo plato o vaso sucio, al igual que el resto del lugar, estaba inmaculada, completamente limpia y ordenada, sin una sola pizca de polvo a la vista.
Dentro de esas cuatro paredes, no había nada que le hablara de Jurina, no había rastro o esencia de ella, nada que hiciera el gran apartamento suyo. No era un hogar, el apartamento simplemente cumplía con la función de poner un techo sobre su cabeza, un lugar en el que dormir y nada más, y no podía evitar volver a sentir este pesar en su pecho, Jurina realmente solo conoce la soledad.
Dejó la bolsa con la medicina en la cocina, adentrándose por el pasillo. Según Mayu, la habitación de Jurina era la única que se veía al final, pero habían otras tres puertas; una estaba un poco abierta, dejando ver un escritorio con una laptop y unos cuantos papeles a un costado, mientras que las otras dos estaban cerradas, probablemente (en teoría) para los invitados, aunque no le sorprendería si estuvieran completamente vacías.
Finalmente sus manos tomaron la perilla de las puertas dobles, no mentían cuando decían que los apartamentos del último piso eran más… llamativos. No lo pensó mucho más y abrió lentamente, si Jurina estaba dormida lo último que quería era despertarla. Con lo primero que se encontraron sus ojos fue con la innecesariamente amplia cama, debía medir alrededor de tres metros, cubierta por unas sábanas color azul marino, y allí en lo que simulaba un amplio mar, encontró la silueta de lo que supuso era cuerpo de Jurina, pero antes de poder centrarse en ella, su atención fue robada por un pelaje blanco saliendo de debajo de las sábanas.
Se quedó paralizada por un instante, como si una parte de su cerebro instintivamente hubiera sabido que había entrado a un territorio que no le pertenecía. Sus ojos estaban conectados con los azules del hermoso felino, que daba pequeños e insonoros pasos sobre la cama y alrededor del cuerpo de Jurina, como si estuviera dándole a entender que ese era su lugar y Rena era una intrusa.
Así que esta es la protagonista de las fotos de perfil de Jurina.
Se quedó observándola, era hipnotizador, su pelaje era blanco y largo, sus ojos azules y brillantes, era como si la misma diosa de la belleza hubiera encarnado en aquel elegante animal, moviéndose con la gracia que le compete. El momento se vio acabado cuando algo se revolvió por debajo de las patas de la gata, recordándole la razón por la que estaba allí; unos brazos tomaron al felino entre ellos y después pudo ver el torso de Jurina en pijamas saliendo de entre las sábanas, su cabello desordenado, su piel pálida y su rostro con señales de molestia por haber sido despertada.
"Así que ya es hora de la comida" Dijo la más joven, su voz sonando ligeramente congestionada y ronca, y sin percatarse aún de la presencia de Rena, acarició el pelaje blanco, haciendo que la gata ronroneara y se revolviera en su regazo complacida con las caricias.
Por un minuto se quedó congelada en su lugar, no sabiendo muy bien como dar a conocer su presencia sin darle un susto a Jurina, simplemente se quedó allí, admirándola una vez más, sintiéndose tonta por no poder evitar que su corazón se acelerara solo con la idea de estar en la misma habitación solas, haciéndole más difícil seguir enojada con ella.
Finalmente aclaró su garganta y Jurina levantó su mirada del animal, los ojos de la más joven se entrecerraron y su cuerpo se inclinó hacia el frente, intentando ver claramente la figura que había aparecido en su habitación.
"¿Rena?" Jurina estiró su mano hasta la pequeña mesa de noche, tomando sus gafas para que la ayudaran a confirmar el borroso rostro "¿Qué haces aquí?"
Por lo menos no suena enojada.
"Mayu me dijo que estabas enferma, ella no podía venir, así que me pidió el favor" Aún seguía parada en la puerta, pues aquella tensión entre ellas persistía, y el silencio de Jurina mientras la mira fijamente no estaba ayudando.
"¿Así que solo viniste porque Mayu te lo pidió?" ¿Por qué eso había sonado como una queja? había una especie de decepción en su voz "No tienes que responder eso" La más joven alejó la mirada, regresándola al felino que la miraba expectante, ya había maullado un par de veces, expresando su afán.
"¿Cómo se llama?" Por lo menos esa parecía una conversación que podían tener.
"Freya"
"Ese nombre le queda muy bien" Sonrió al ver como la gata volteaba a verla, como si supiera que hablaban de ella.
"Nunca conocerás una gata más vanidosa, eso te lo puedo asegurar" Los labios de Jurina también se estiraron "Mayu me la regaló, leyó en un artículo que los gatos ayudan a combatir el estrés y evitan problemas cardiovasculares, no es como que le crea, pero tampoco podía negarme"
Jurina removió las sabanas de su cuerpo, y aunque aparentaba no estarlo, Rena podía ver que estaba débil, por la manera en que sus brazos ligeramente temblaban al intentar mover su cuerpo, en su inestable y ronca voz.
"Creo que deberías quedarte en cama" Finalmente se acercó junto a la más joven, viéndola de cerca se veía aún más frágil, su piel siempre ha sido pálida pero ahora lucía como si toda la sangre de su cuerpo hubiera desaparecido a excepción de la punta de su nariz, y ni hablar de las ojeras que tenía "Te ves demasiado enferma"
"Tengo que servirle la comida a Freya"
"Eso puedo hacerlo yo, solo dime dónde están las cosas" Jurina parecía que quería decir que no, pero hasta ella sabía que no estaba en condición de negarse a una ayuda, por lo que tuvo que ceder en esta ocasión.
"Está en la puerta pequeña cerca de la entrada a la cocina" Rena sonrió al ver que Jurina iba a dejar ayudarla.
"También traje algo de medicina, pero primero tienes que comer algo, así que quédate aquí y en un momento vengo con todo"
"¿Me vas a cocinar?" Jurina la miró con una ceja levantada.
"Aprendí a hacer una sopa, no es tan difícil"
"¿Y estas segura de que no me intoxicare?" Jurina estaba disfrutando con esto, podía ver como suprimía aquella presumida sonrisa de lado.
"No sé, tendrás que comerla para saberlo" Realmente lo había extrañado… hablar tan libremente con ella.
"Al menos tomaré un baño"
"¿Necesitas ayuda?" No lo pensó mucho, simplemente las palabras se le escaparon, tampoco tardó mucho en darse cuenta de su error.
Los ojos de Jurina se abrieron al tiempo que sus pasos se detuvieron para voltear a verla, y Rena puede jurar que nunca antes había visto a sus hoyuelos tan profundos ni tampoco una sonrisa tan maliciosa. Sobra decir que al instante sintió como todo su rostro se calentaba, ni siquiera pudo pensar en algo rápido que decir, solamente sucumbió ante la divertida e incrédula expresión de la más joven.
"¿Quieres ayudarme a tomar un baño?" La situación estaba entreteniendo a Jurina más de lo que debía, ayudando a la vergüenza que estaba sintiendo a aumentar.
"Te ves tan enferma que pensé que podías caerte" Lo intentó arreglar, realmente lo intento, pero Jurina solo seguía sonriendo y asintiendo con la cabeza junto con un mhm, no se estaba tragando ni una sola palabra "Tan solo no te desmayes"
"Pero si llega a pasar ahora sé que no tienes ningún problema en entrar a ayudarme" Y desapareció tras la puerta del baño junto con sus hoyuelos.
Estaba rara, Jurina estaba actuando más despreocupada muy diferente a su usual frialdad, y se le hizo imposible, no quedarse parada por unos segundos en medio de la habitación, sonriendo para sí misma pensando en la más joven y en la increíble sensación que le producía en el estómago. Pero como una maldición tuvo volver a recordar su anterior discusión, era tan fácil olvidarse que para Jurina ella seguía siendo alguien a quien debe ocultarle gran parte de su vida, que al momento de recordarlo no puede evitar sentirse peor que antes, realmente deseaba poder estar al lado de la más joven.
Intentó entretener a su mente haciendo otras cosas, encontró con facilidad la pequeña puerta a la que se refería, allí encontró un contenedor llenó de comida para gatos, también habían unas mantas, varios juguetes y unos bultos de arena para gatos, todo tan organizado que era hasta jocoso el pensar que alguien hubiera puesto tanto cuidado en la colocación de cosas para gato. Antes lo había pasado por alto, pero ahora sabía que esa gran estructura, la cual era más alta que ella por bastantes centímetros, que estaba envuelto en cabuya y tela y tenía diferentes cajas y pequeñas escaleras debía ser el gimnasio de Freya. Podía ver que la gata vivía con tantas comodidades como la misma diosa, y que era igual de vanidosa…
El pelaje blanco de la felina comenzó a pasearse por entre sus piernas, ronroneando a medida que se frotaba contra la tela de su jean. No tuvo más opción que hacerse en cuclillas para acariciarla, pasando sus dedos por el que ahora puede confirmar es el pelaje más sedoso que haya tocado, no sabía que tan real era el artículo que Mayu leyó, pero no puede negar que tener a aquella bola tan suave entre sus manos le alegraba el momento.
En cuanto le llenó el pequeño tazón de comida, Rena volvió a ser ignorada ahora que la gata estaba completamente absorta en el cuido con sabor a pollo y cordero (según la etiqueta en el contenedor), allí supo que había sido usada por la encantadora felina. Escuchó el agua de la ducha comenzar a correr en el cuarto de Jurina, tenía que empezar a hacer la sopa que había encontrado al buscar recetas de sopas fáciles en google, Yuki también le había dicho que hasta ella había podido hacerla, así que debería ser tan fácil como calentar agua.
Pues no lo era, nadie nunca le había dicho que cocinar arroz era algo tan…delicado. Estaba segura de que había seguido bien la receta, el agua llegaba hasta el primero de sus nudillos pero al parecer esa instrucción no aplicaba para sus cortos dedos porque ahora el arroz estaba tan seco que de solo mirarlo sentía pena. Intentó añadirle más agua, pero eso tampoco tuvo resultados, si le preguntas se ve más asqueroso que comestible. Mientras Freya la miraba desde lo más alto de su trono (el último nivel de su gimnasio) tuvo un mini momento de pánico, terminó sentada en medio de la cocina con las manos pasando una y otra vez por su cabello. Se suponía que era una receta "muy sencilla que puede ser curativa, reconfortante y simple" como la describía la página, pero hasta el momento había sido todo lo contrario.
Se calmó a sí misma, el lado positivo es que aún tenía tiempo. Su primer intento habían tomado 10 minutos y según la página la receta tardaba 15, así que, agradeciendo la obsesión de Jurina por la limpieza (creyó que Mayu había estado fastidiando con ella cuando le dijo que una ducha corta de la más joven no tardaba menos de 10 min), probablemente aún se iba a tardar bastante en salir del baño, lo suficiente como para un segundo intento y para esconder todo rastro del primero. Así que lo volvió a intentar.
Veinte minutos después, y por lo menos puede decir que su plato es digno de mirar. Nunca había puesto tanto empeño en medir una cantidad exacta de agua y arroz en una copa. Unos cuantos minutos más, y el agua se detuvo, era en parte ridículo e increíble que Jurina pudiera tomar hasta treinta minutos en la ducha, ¿qué tanto había para hacer?, pero no va a negar que por lo menos en esta ocasión, estaba agradecida de que tardara tanto.
Esperó un poco más hasta finalmente concluir que ya era un buen momento para ir a tocar la puerta.
"Pasa" Escuchó desde el otro lado de la puerta.
Jurina había cambiado sus pijamas, aún tenía el pelo húmedo y su piel había recobrado un poco de color, aunque no puede decir que eso sea algo bueno, ya que la más joven parecía estar respirando de manera pesada, le costaba hacerlo, y sus ojos no lograban abrirse del todo, su fiebre había subido.
"No debiste tardar tanto ahora estas ardiendo en fiebre" Lo confirmo al poner su mano en la frente de Jurina, quien permanecía sentada en la esquina de la cama con su cabeza hacia abajo, ni siquiera tuvo fuerzas para defenderse. Tenía que darle la medicina pronto.
"Traeré la sopa para poder darte las pastillas, tú solo espera aquí" Era la primera vez que tenía que tratar con una persona enferma, normalmente ella era a la que tenían que cuidar sus nanas.
Jurina solo asintió con su cabeza, levantando sus piernas y recostándolas sobre la cama, dejando reposar su cuello en el cabecero de la cama con sus ojos cerrados "No iré a ningún lugar Rena"
Mentirosa, ya lo has hecho antes.
Fue a la cocina y buscó un poco dentro de los gabinetes, encontrando una mesa para cama (y sorprendiéndose una vez más con lo organizado que estaba todo), tomó las pastillas de la bolsita y lo colocó junto al plato lleno de la sopa de gachas de arroz, un vaso de jugo de naranja que había encontrado en el medio vacío refrigerador, y otro lleno de agua; Freya seguía viendo todos sus movimientos desde allí arriba hasta que se dirigió una vez más hacia la habitación.
Cuando regresó, Jurina seguía en la misma posición abriendo nada más que un diez por ciento sus ojos para verla una vez cruzó el marco de la puerta. Ahora era cuando volvía a sentirse nerviosa, la opinión de la otra Matsui le importaba más que cualquier otra, frente a ella se volvía un manojo de inseguridades cuando usualmente es todo lo contrario.
Jurina retomó la postura, seguía viéndose débil, como si su cuerpo fuera como el de una muñeca de trapo. Rena colocó sobre sus piernas la bandeja con todo, la otra Matsui tomó la cuchara, inspeccionando la sopa que tenía frente a sus ojos "Se ve bien" dijo que un hilo de voz, casi como si no hubiera sido su intención decirlo en voz alta, y sin darse cuenta de que lo había hecho.
Tragó profundo en el momento en que Jurina tomo la primera cuchara en su boca, tomándose todo su tiempo en saborear, y sin decir nada, lo siguió un segundo bocado, y un tercero, y un cuarto, y así hasta que no quedó nada.
"Creí que no te iba a gustar" Tuvo que ser sincera, Jurina era bastante quisquillosa con todo y mucho más con su comida, cada día de la semana lo veía en la cafetería. Así que ya estaba preparada para que después de la primera le dijera que mejor lo comería más tarde (no lo haría).
"Comería cualquier cosa que me hicieras" Eso había sonado igual que aquel se ve bien "¿Por qué estas sonriendo?"
"No es nada" De verdad parecía seguir sin darse cuenta de que estaba pensado en voz alta. Tal vez no era que Jurina de repente estuviera más abierta, puede que la fiebre la estuviera afectando de una manera más allá de lo físico "Toma la pastilla que puse allí"
"Odio las pastillas ¿no tienes alguna gomita vitamínica o algo?"
Adorable, eso era todo lo que podía pensar; la chica más atemorizante y "madura" que ha conocido le estaba pidiendo gomitas en lugar de una pastilla "Lo siento había olvidado que tenías 7 años"
"Por favor recuérdalo para la próxima vez" Dijo Jurina antes de cerrar con fuerza sus ojos y engullirse todo el vaso de agua junto con la pastilla.
"Eres una exagerada" Finalmente no pudo aguantarse una risa.
"Lo dice quien casi se pone a llorar por no poder diferenciar un suavizante del detergente regular"
"¿Cómo supiste eso?"
Jurina solo sonrió con sus ojos cerrados, tomando la cobija y pasándola por su cuerpo, abriendo sus ojos una vez su cabeza ya estaba sobre la almohada. Ya había cumplido con su objetivo, así que no había mucho más que la hiciera quedarse, el silencio que se instauro en la habitación se lo estaba diciendo.
"Llevaré esto a la cocina" Movió su cuerpo con la intención de coger la bandeja con el plato y vasos vacíos "Organizaré la cocina y después me iré"
"No tienes que lavarlos" Se detuvo una vez la más joven habló "Mañana vendrá alguien a hacer todo eso"
De nuevo silencio, ojos marrones unos sobre los otros y silencio. Si ese era el caso, entonces ya no había nada más que la mantuviera allí "Entonces regresaré a casa"
"No dije eso para que te fueras" Jurina levantó su torso sobre su antebrazo, mientras que el otro se estiro para tomarle la muñeca, parando el tiempo por un instante.
La más joven la volvía a ver con la misma intensidad a la que ahora sabe nunca podrá acostumbrarse, y que siendo sincera, tampoco quería hacerlo, pero había algo diferente en esta ocasión, una especie de angustia y desesperación a la que no supo que significado darle, pues casi parecía como si Jurina estuviera implorándole que se quedara, que en esta ocasión no la iba a dejar ir.
"¿Y qué se supone que haga?" Quería respuestas, es todo lo que le ha pedido, no iba a seguir suponiendo e intentando leerle los pensamientos.
"Acuéstate conmigo" Pero Jurina no estaba dudando, no se estaba escondiendo dejando a Rena tan aturdida como impresionada, casi que haciendo ver a la discusión que habían tenido innecesaria. No supo cómo responder, su mente estaba totalmente entumecida y abrumada con lo que estaba pasando "No voy a hacer nada, tan solo no quiero que te vayas"
Su corazón se aceleró, tanto que lo podía escuchar; y es que no había manera de negarse.
"De acuerdo" No supo que más decir, y el alivio reflejado en el rostro de Jurina le daba más y más vueltas a lo que quedaba de su cordura.
Jurina levantó la cobija, permitiéndole sentir inmediatamente el calor que emanaba de su cuerpo, si usualmente es cálido, ahora era un calentador humano. Se acostó dándole la espalda, suficiente era con sentir su presencia tan cerca de ella, viéndose envuelta en su esencia cítrica que estaba tan impregnada de las sabanas. El estómago se le hacía estrellas, su corazón retumbaba dentro de su pecho, la sangre corría por todo su cuerpo y todo su rostro se iluminaba de color carmesí, todo le palpitaba, se sentía parada al borde de un precipicio. Todo se volvió aún más abrumante cuando después de unos segundos, sintió como el cuerpo de Jurina se acercó desde atrás, y lo siguiente que sus sentidos registraron, fueron los largos y firmes brazos de la otra Matsui envolviendo su cintura, su respiración golpeando contra su cuello, el mundo dio tres vueltas.
"Jurina-"
"Esta vez hablaré yo, no soy muy buena con las palabras, no logro expresarme bien, pero quiero intentarlo"
¿Qué rayos está sucediendo?
"Tienes la razón, nunca dejo a nadie entrar en mi vida, no permito que su existencia pueda volverse significativa, por eso los alejó desde un inicio, así es más fácil, pero mi mente funciona diferente cuando se trata de ti, haces que traicione todos mis principios, así que te lo diré todo, dejaré que sepas realmente quien soy"
Intentó girar su cuerpo, quería verle el rostro, quería abrazarla porque con tan solo escuchar su voz podía sentir que estaba vulnerable, pero Jurina no le permitió hacerlo al mantener firme el agarre en su cintura "No me mires, solo escúchame"
"Okay"
Pasó alrededor de un minuto en el que solo hubo silencio, no quería apurarla, hasta que finalmente la más joven tomo una gran bocanada de aire y las palabras finalmente comenzaron a fluir.
"El matrimonio de mis padres fue concertado, mis abuelos eran demasiado tradicionales y primaban el negocio familiar por sobre cualquier cosa, así que desde que mi padre nació ya tenían un plan de vida para él al que no tenía oportunidad de resistirse, tendría que casarse con la hija de uno de los principales inversores y tomar la administración del hospital cuando llegara el momento y claro está, dejar un heredero. Lo mismo sucedía con mi madre, sin importar cuanto se resistió, cuanto lucho por rechazar el plan que tenían para ella sus padres, no tuvo más opción que casarse con Matsui Masao a los 18 años.
Para hacer más corta la historia, mis padres no se gustaban, lograban aguantarse lo suficiente para convivir, no tenían más opción, mi padre nunca intentó resistirse a lo que sus padres le pedían, pero mi madre era diferente, odiaba todo lo que su apellido la obligaba a vivir, pero no tenía otra opción, así que finalmente y a la fuerza tuvo que resignarse y pensar que mientras más rápido acabe con todo, mejor.
Y así fue como nací, solo vine a este mundo para tomar el lugar de la heredera, esa es mi única función, el único significado de mi vida. Crecí creyendo que es solo cumpliendo con las expectativas que se tienen en mí que tengo algún valor, tengo que tener las mejores notas y cumplir con mi trabajo a la perfección, tal vez así mi padre podría al menos reconocer mis esfuerzos, pero era inútil, ni mi padre ni mi madre me ven como una hija, sino como aquello que arruino sus vidas.
Se divorciaron en cuanto cumplí los siete años, tengo la personalidad de mi padre entonces mi madre no es capaz de hablar conmigo, mientras que herede el físico de ella entonces papá no puede verme a la cara, hacerlo solo les recuerda a aquellos años en que vivieron obligados a estar juntos. Mamá se fue a vivir a otra ciudad, pero se iban turnando mi cuidado, pasaba medio año con cada uno, como una plaga de la que deshacerse, por lo menos así fue hasta que mamá se negó a recibirme de nuevo cuando decidió casarse con otro hombre. La única manera de poder soportar ese rechazo, fue forzándome a romper cualquier lazo que tuviera con ellos y como consecuencia a evitar cualquier tipo de relación que pueda hacerme daño… tengo miedo de perder lo que tengo, pues no es mucho"
Para este punto, Rena solo podía acariciar el brazo de Jurina en su mejor intento de reconfortarla, sabía que se le estaba haciendo difícil hablar.
"Así es como me volví lo que soy hoy, con miedo a dejar que alguien se vuelva parte importante en mi vida, pues siento que en algún momento los voy a defraudar, que no voy a ser suficiente y terminarán dejándome, que sin importar que haga ni cuanto lo intente tarde o temprano llegará a su final, y no soy tan fuerte como crees, lo cierto es que soy muy débil, tanto como para sentirme atemorizada de tan solo intentarlo, una vez lo hice y el dolor que sentí solo hizo que reafirmara una vez más mis maneras.
Para el momento en que te conocí, relativamente estaba viviendo bien, estaba bien establecida en el hospital y podía balancearlo con el estudio, también logré retomar los entrenamientos, así que a pesar de la extrema soledad en la que me obligue a vivir, estaba bien… hasta que tú te metiste a la fuerza en mi vida"
El brazo de Jurina aumento su agarre y su frente se recostó contra su espalda.
"Sin importar que te alejaba una y otra vez siempre encontrabas la manera de regresar a mí, empezaba a tener que usar toda mi concentración en recordarme no pensar en ti pues te estabas haciendo parte de mi rutina, de mi vida, y me aterraba pensar en eso. A pesar de que en mi mente las cosas iban de una manera, en cuanto te veía se me volvía difícil el tan solo decirte que no a cualquier cosa, era como si hubiera perdido el control de mi misma. Pero seguía teniendo miedo, y lo tuve mucho más después de que me besaras, porque no podía dejar de pensar en lo bien que se había sentido, y en como quería hacerlo una y otra vez, y en que tal vez solo estabas demasiado ebria, en que tal vez no era tu intensión, por eso me aleje, como un instinto de auto preservación, aún ni siquiera te tenía y ya tenía miedo a perderte. Cada vez que estás conmigo me haces pensar que te vas a quedar conmigo, y que si eres tú, tal vez no sea tan malo que me rompas el corazón"
Había sido suficiente, no había manera de que pudiera quedarse callada o quieta en este momento. Rápidamente quitó la mano de Jurina de su cintura antes de que la más joven pudiera oponerse, giró sobre su cuerpo y paso su pierna por sobre el cuerpo de Jurina, atrapándola debajo del suyo.
"Rena… ya estoy cansada de sentirme sola" Frente a ella pudo ver un frágil corazón escondido en unos ojos de acero.
"Te lo voy a decir de nuevo" Había esperado por este momento desde aquella noche, esperando a por fin poder hacer que entendiera que no había sido culpa del alcohol, y poder saber que entre ellas realmente había algo especial, algo que les pertenecía solo a ellas "Me gustas y mucho, y no tienes que ser perfecta, me gustas así, apática y engreída" Tomo el rostro de Jurina entre sus manos, pasando su pulgar por sobre la piel de su mejilla "Tan solo me basta con que estés a mi lado, que no me alejes… porque yo no pienso dejarte sola"
Las palabras ya sobraban. Jurina fue la que terminó de cerrar el espacio entre ellas, pasando su mano por el cuello de Rena atrayéndola a su cuerpo, fundiéndose la una en la otra en un beso desesperado, lleno de todas las cosas que siempre han querido decirse.
"Te voy a pegar mi resfriado" Jurina la miraba con tanto anhelo que parecía mentira, colocando su cabello detrás de su oreja, dejando su mano allí y pasando sus ojos por su rostro con una sonrisa en sus labios.
"No me importa solo quiero besarte" La sonrisa de Jurina se volvió más grande y puede decir que algo tímida, le encantaba saber que tenía ese efecto sobre ella.
"Me encantaría decir que quiero lo mismo pero aparte de que me siento algo mareada, me cuesta respirar" Jurina movió sus ojos por todo el cuerpo de Rena, que permanecía sobre el de la más joven.
"Ah sí, lo siento" Quitó su cuerpo de sobre del de Jurina, pero aun así se quedó a su lado, con una de sus piernas sobre la de la más joven y su brazo sobre su estómago. No quería alejarse de ella, no esta vez.
Se quedaron en silencio, solamente disfrutando de la presencia de la otra. Jurina acariciando su cabello y espalda, mientras que Rena hacía lo mismo pero con el estómago de la otra Matsui. Todavía había muchas cosas de las que tenían que hablar y aclarar, pero ya tendrían tiempo para eso, de momento, estaba satisfecha con por lo menos haber dado el más importante de los pasos.
Y así, sin darse cuenta en que momento, se quedó dormida entre los brazos de Jurina.
