Nuevo capítulo :) Gracias por su comentarios Guest, Sabr1 y EugeArg.

No sé si ya lo había mencionado antes, pero vuelvo a aclarar que esto sucede sin tener en cuenta The Jungle Movie.

Gracias por leer. :)


-No me respondiste las llamadas ayer y ahora ya ha pasado medio día y me tienes con la duda, Helga.

-Relájate, Phoebs

Era la hora del almuerzo. Ambas acababan de encontrar una mesa vacía al fondo de la cafetería.

-¿Son buenas noticias? No ¿verdad? Si no me lo habrías dicho ayer… u hoy. Aunque…

-¿A qué te refieres con "buenas noticias"?

-¡A Tom! ¿Se lo dijiste? ¿Lo besaste?

-¿Escuché bien? ¿Besaste a alguien, Pataki?

-¿Gerald, podrías dejarnos solas?-dijo Phoebe dedicándole una mirada molesta por la interrupción.

-Pero ya no hay más mesas-su novia no se inmutó- De acuerdo, buscaré a Arnold…

El chico se alejó con molestia.

-¿Y bien?

-Nada pasó.-dijo con calma

-¿Qué?-preguntó Phoebe con evidente decepción.

-Me agrada Tom, mucho y de eso no hay duda. Pero no puedo dejar atrás mis sentimientos como si fueran desechables.

-No entiendo… Te refieres a ¿mantecado? -su amiga asintió-Pero creí que ya lo habías superado.

-Lo he guardado mucho tiempo y eso me ha ayudado a conservar ilusiones.

-¿Y qué harás?

-Decírselo. Debo dejar ir todo esto y entonces pensar mejor… cualquier cambio.

Dejó de hablar al ver que Nadine se acercaba a ambas para entregarles un papel.

-¿Qué es esto?-preguntó Helga con brusquedad.

-La fiesta de navidad.-respondió la chica.

-Debe ser un error-opinó Phoebe- No hay fiestas de navidad en esta escuela.

-Tienes razón, Phoebe-dijo Rhonda acercándose y alzando la voz- Por eso la fiesta será en el salón del Club.

-¿Cuál club?

-El Club Deportivo al que asisto con mi familia.-dijo con orgullo.

-Muy bonito todo, princesa. Pero ¿no es necesario ser miembro para ir?-preguntó Helga.

-Papá ha rentado el salón de eventos para mí. Sabe que pertenezco a la Sociedad de Alumnos y si esta escuela no quiere utilizar el auditorio… Rhonda Llyod les dará una fiesta.

Varios alumnos alrededor empezaron a vitorear aquello con la invitación en mano.

Helga leyó el papel que había recibido de Nadine. Sábado 23 de diciembre, faltaba una semana.

-Además será justo al terminar exámenes- escuchó decir a Rhonda aun emocionada con los aplausos que recibía.


Llegó temprano a casa. Subió directamente a su habitación y sacó sus viejos libros de poesía. Leyó algunas páginas con nostalgia. Algunos fragmentos le daban risa por la pobre redacción, y otros la sorprendían al recordar que a tan corta edad hubiera escrito algo tan bueno. Sonrió. Arnold y Helga… Arnold y Helga era una ilusión. Pero era momento de avanzar, y de dejarlo avanzar a él también. Por alguna razón creía que algo tenía que ver con el rompimiento entre Amanda y Arnold, pero no estaba segura de qué.

Por un instante pensó en entregarle esos libros al chico, pero no tenía caso, era mejor hacerlo directamente.

Su timbre sonó. Lo ignoró. Siguió con su closet, había tanta ropa que ya no utilizaba, si iba a empezar una vida nueva tenía que ser en todos los aspectos.

Otra vez el timbre.

-¡Miriam! ¡La puerta!

No escuchó respuesta. Entonces, cayó en cuenta de que estaba sola en casa. Volteó los ojos sin ánimo. Quienquiera que fuera se iría.

Dos veces timbraron de nuevo.

Salió de su habitación y bajó las escaleras con fastidio. Probablemente algún abogado de Bob…

Abrió la puerta. No saludó.

Arnold y Helga se miraron durante un minuto. Hasta que él habló.

-¿Son novios?

Ella lo miró sin comprender.

-¿Qué?

-Tu amigo… ¿Ted?

-¿Tom?

-Ajá.-la chica lo miró aun sin entender- ¿Y bien?

-¿Qué?

-¿Son novios?

Helga suspiró.

-¿Qué te importa, Arnoldo?

-No me importa-respondió con evidente enojo- Solo esperaba algo mejor de ti.

-¿Algo mejor? Ni siquiera lo conoces, cabeza de balón.

-Creía que contabas con mejor criterio, Helga.- dijo sin calmar su tono-Es compañero de tu ex novio. ¿Cómo sabes que no están involucrados en algún tipo de plan?

-Ah, claro.-dijo cruzando los brazos- Un plan de "quién conquista a Helga Pataki". Porque solo por eso se interesarían en mí.

-No he dicho eso. Solo que…

-¿Qué, Arnoldo? ¿Por qué no confías en mí una sola vez? Si te digo que Tom es buena persona es porque lo es.

-¡Bien! ¡Pero no vengas llorando cuando te lastimen!

-¡¿Cuándo me has visto llorar, cabeza de balón?!

Dicho esto, cerró la puerta. Regresó a su habitación y vació en cajas todos los recuerdos, libros, ropa, todo, hasta cosas que encontraba en su tocador.

Se agotó tanto que solo cenó y se dispuso a dormir. ¿Cómo le diría a Arnold lo que sentía después de aquello?


Una llamada en su celular fue lo que la despertó el sábado.

-¿Sí?- dijo entre un bostezo.

-Helga, ¿tienes algún plan hoy?

-¿Quién es?- dijo con los ojos cerrados.

-¿Tom?

-Ah, hola. Creo que no.

-Genial. Lizzie me preguntó que si puedes venir a ayudarla con un escrito.

-¿Ahora?

-No. Más tarde.

-¡¿Y para eso me despiertas?! Los veo en la cafetería a las 6.

Su amigo rio.

-Perdón-dijo sin dejar de reír- Nos vemos a esa hora.

Ella colgó y volvió a dormir un poco más.


La tarde la pasó con Phoebe, quien insistía en estudiar para los exámenes. Le contó lo ocurrido con Arnold el día anterior.

-Vaya, supongo que Gerald le dijo lo que escuchó.

-¿Tú crees?-preguntó su amiga con sarcasmo.

-¿Y qué harás?

-He hablado con Olga…

-¿Olga? ¿Y te ha ayudado?

Su amiga la miró con tristeza.

-S-sí, creo que sí, incluso…

-Vaya, eso es mucho decir de tu hermana. ¿Entonces le dirás a Arnold todo?

La rubia suspiró.

-Ese es el plan. Pero no espero nada.

Phoebe sonrió.

-Lo que haga que te sientas mejor.

Helga la miró pensando en si debía decirle algo más.

-Gracias, Phoebs. Ahora debo irme. Quedé de visitar a Lizzie, la hermana de Tom.

-¿Segura? Aún nos queda mucho que estudiar.

-Cielos, Phoebe. Esos exámenes no son nada.-dijo con fastidio.

-¿Irás con Tom a la fiesta de navidad?

-¿Eh? N-no. No pienso ir. Al día siguiente viajaremos a New Jersey a pasar nochebuena con Olga.

-Oh bueno… Siempre puedes ir con Gerald y conmigo.

Helga rio.

-No lo creo, chica lista.


Había pasado mucho tiempo desde que no disfrutaba un postre de la cafetería de Tom, lo que hacía de aquel muffin algo especial.

-¿Entonces crees que está bien?-le preguntó Lizzie- Digo, ¿Realmente te gusta?

-¿Eh?-dijo Helga con pan en la boca.

-Quizás no tanto como la comida de Tommy.

-Sí, es buena idea. Solo corrige los errores que te señalé-le dijo ignorando lo último.

-Bien…-la niña sonrió satisfecha viendo su escrito- Esta vez ganaré el premio en el concurso de talentos. Irás ¿cierto?

-¿Cuándo es?- preguntó, antes de darle un trago a su chocolate caliente.

-Siempre es en febrero o marzo.

La chica se incomodó.

-No lo sé…

-¿Por qué?-no respondió-¿Es por lo que pasó con mi hermano?

-¿Qué?-preguntó con sorpresa.

Lizzie se cubrió la boca con ambas manos.

-Nada, nada-dijo rápidamente.

-Te lo contó.

La niña asintió con la cabeza.

-Pero si te hace sentir mejor, lo regañé.-Helga la miró confundida- Es un tonto, yo creo que serían una pareja muy bonita, se llevan muy bien juntos.

-Somos amigos, Lizzie.

-Desde que mi hermano terminó con Charlotte no lo había visto tan contento.

-Es porque los dos estábamos muy solos cuando empezamos a ser amigos…

-Pues es un desperdicio-dijo la niña cruzando los brazos.

Y entonces Helga recordó la noche de Halloween.

-Por cierto, ¿cómo está tu amigo Matthew?-dijo con picardía.

Lizzie se sonrojó.

-¿Q-que? Eh, bien… Digo, no es mi amigo.

-Bueno-dijo volteando los ojos- lo que te pasa con Matthew es lo mismo que me sucede con Arnold…

-¿Arnold? ¿Ese que tiene qué ver?

-Creí que Tom te había contado todo.

-No me dijo nada de ese Arnold-dijo enojándose- ¿Por eso no son novios? Prefieres a ese niño antes que a Tommy.

-No es eso. Solo hay cosas que tengo que aclarar con Arnold.

La niña suspiró.

-Y si… Y si ese Arnold no te quiere… ¿entonces podrías ser novia de mi hermano?

Helga rio fuerte pero no respondió.

Tom se acercó a su mesa

-Me alegra que se diviertan-dijo- Lizzie, Helga debe irse. Pronto empezará a llover.

-¿No puedes acompañarla?

-Hoy no está el señor Diego. Debo atender solo la cafetería.

-Pues Helga puede quedarse a dormir.

La chica se sonrojó al igual que Tom.

-Lizzie, no voy a discutir contigo. Otro día puedes ver a Helga.

-De acuerdo- accedió la niña de mala gana-Nos vemos.

-Me gustó tu escrito, solo recuerda corregir lo que te dije.

Helga se levantó y caminó con Tom.

-Lamento no poder acompañarte hoy- dijo su amigo al ver que las gotas empezaban a caer.

-Es solo un poco de agua, nada que intimide a Helga G. Pataki.

-Espero que mi hermana no te haya incomodado con sus ideas.

-No, estuvimos bien. Mis felicitaciones al chef, por cierto.

-Se lo haré saber-respondió con una sonrisa.

-Nos vemos, chico.-se despidió Helga.

Caminó hasta la parada de autobús. Aunque la lluvia era ligera, el frio pegaba fuerte. Solo faltaban 8 días para nochebuena.

El autobús llegó pronto. Justo a tiempo porque la lluvia se incrementaba. Estaba a poco de llamarse tormenta. ¿eran gotas de agua o aguanieve? Aunque su abrigo la cubría, agradecía a la Helga del pasado la idea de cargar con un paraguas rosa. Solo eran un par de cuadras hasta llegar a su casa.

Apenas podía distinguir por la ventana.

Bajó del autobús. Se mojó un poco mientras abría su paraguas, caminó lento cuidando no resbalar. No había gente en las calles y el frio le llegaba a los huesos a pesar del abrigo color negro. Pero, entre todo el caos que el clima había decidido aplicar, reconoció a aquel chico cerca de su pórtico.

-Helga…-dijo apenas la vio. Estaba completamente empapado, él no llevaba paraguas.

-¿Qué te trae por aquí esta vez, cabeza de balón?

-Recordé que tenías mi abrigo…

-Oh, es cierto- dijo ella un tanto confundida.

-Sí…

-Bueno, espera un momento y lo traigo- dijo buscando sus llaves.

-No es solo eso por lo que he venido-confesó el chico.

-¿Entonces?

-Quería disculparme.

Por su rostro resbalaba agua, y su cabello era un desastre, necesitaba un corte y aun así se veía mejor que nunca.

-¿Por qué?-preguntó alzando la voz para poder ser escuchada entre los truenos.

-No debí hablarte así ayer…-dijo también gritando.

-¿Ah, no? ¿Por qué lo hiciste?

Se miraron.

-¿Sabes? Las personas vienen a mí cuando las lastiman, y en realidad no me molesta. Pero… me di cuenta de que a ti no quiero que te lastimen.

Helga soltó una risa.

-Es curioso cuando tú también me has lastimado.

-¿Qué?-preguntó, apenas podían distinguirse entre el agua- ¿Cuándo lo he hecho?

-Son solo acciones que has hecho.

-¿Cómo cuál?-preguntó con desesperación.

-Ya no importa.

-¡Sí importa, Helga! ¡Dímelo!-dijo gritando

-¡No ir a Chez Pierre!-respondió a gritos también, sintió que se quitaba un peso de encima.

-No, no, no. -dijo con cierta molestia-¡Yo sí fui a Chez Pierre!

-No es verdad. Le dijiste a Geraldo que no irías, que si tenía algo que decirte lo hiciera de frente.

-¿Cómo sabes tú eso?

La tormenta no cesaba.

-¡Lo ves! No lo niegas.

-Sí, le dije a Gerald eso. Pero al final fui, llegué corriendo porque iba tarde. Y cuando llegué los vi.

-¿Eh?

-Los vi por la ventana- dijo con desesperación-Estabas con él. Creí que era una broma de tu parte, dejarme en ridículo con tu amigo.

Se hizo el silencio. La lluvia y algún relámpago eran su única compañía.

-¿Por qué no dijiste nada?-preguntó sin poder comprender.

-¿Decir qué? "Oye Helga, fui a Chez Pierre y estabas con aquel tipo" Supuse que te reirías y me dirías que era una broma. Por eso pensé que era mejor que creyeras que no había caído.

La rubia se quedó sin palabras. Se dio cuenta de que él estaba más empapado que ella, y era ella quien llevaba un paraguas. Se acercó para compartirlo.

No hablaron. Voltearon hacia la calle. Helga suspiró, así había empezado todo.

-No es mi novio- dijo ella al fin mirándolo a los ojos.

Y sin más. Sin testigos, sin avisos, sin declaraciones, Arnold la besó. Un beso que sabía a lluvia, que sabía a alivio. Un beso que liberaba los sentimientos de ambos, aunque no los comprendieran en su totalidad. Un beso que quizás dejaría preguntas para después, pero que ambos habían anhelado aun sin saberlo.