Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, hoy es viernes, pero no cualquier viernes, sino viernes de actualización y aparte de todo, Navidad, y que esté actualizando, simplemente sí es considerable un milagro de Navidad, ja, ja, ja, ja, no, ya en serio, espero que estén teniendo un día increíble, sé que por la situación actual, muchos no pudimos reunirnos con nuestros seres queridos, y que en sí, ha sido un año un poco complicado, pero espero, que al final, todo mejore, gracias por sus lecturas.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖


Se quedó callada, estaba confundida aunque él le había explicado un poco, no era lo que quería escuchar y él lo sabía, y a pesar de saber que le mentía en algún aspecto, no podía quitarse esa sensación del pecho que sentía con tan solo estar con él, estaba enamorada de Ted, y no lo quería lejos, así que lo único que podía hacer era elegir, o seguir buscando respuestas sin importar lo que ocurriera, o aferrarse a él tanto como pudiera y vivir esa vida a su lado, tanto como pudiese.

Ted se puso de pie y avanzó hasta ella más calmado, con su cabello verde oscuro y su mirada dulce, la sujetó de la mejilla y la observó un largo instante, provocando la mayor ola de sensaciones en ella.

—Te amo, Lily –le informó –y sé, que a pesar de que no quiero, seguirás por ese camino, buscando respuestas, siempre lo haces, pero al final, sin importar qué, siempre eliges olvidarlo.

—Siempre lo elijo –frunció el cejo, aún más confundida.

—Nunca he sabido cómo funciona a ciencia cierta –aceptó –pero, que no recuerdes ninguna vida, ha sido tu elección, en nuestra segunda vida, antes de morir me lo dijiste, que era tu elección no volver a recordar lo que pasó, ni en esa ni en ninguna otra, me pediste que te evitara volver a él, costara lo que costara y sin que te dijera el porqué, estoy honrando esa promesa que te hice.

Suponía que no podía culparlo por hacer eso, pero ¿por qué ella misma decidiría vivir en la ignorancia? Si al final, se empecinaría en saber las razones, no tenía ningún sentido aquello, estaba confundida, sin entender nada, así que se refugió en los brazos de Teddy, éste la envolvió acercándola a él, y besándola suavemente.

—Regresaré a casa –comentó ella –te veré después.

—Ten cuidado, y sé más discreta si quieres investigar sobre esto ¿bien? –Suplicó.

—Te amo, Teddy, y sin importar las vueltas que den las cosas, siempre será así.

Él sonrió ante sus palabras, pero por alguna razón, tuvo una sensación incómoda, como si supiera que estaba mintiendo, pero no lo hacía.

—Te llevaré a casa ¿puedo?

—Claro –sonrió.

La pareja salió del apartamento de Ted, abrazados uno al otro, charlando de otras cosas ajenas, eso le gustaba de él, que sin importar que estuviesen en desacuerdo, siempre la apoyaba.

Los labios de Ted eran suaves, le encantaban, quizás por eso, estaban en su habitación, aprovechando que sus padres no habían estado en casa cuando llegaron.

Lily se dejó desnudar lentamente por Ted, mientras sus labios se apoderaban de su cuello y sus manos de sus pechos, masajeándolos suavemente, la chica separó los labios, soltando un pequeño quejido de placer, cerró los ojos ante esas maravillosas sensaciones sumando que los dedos de su novio se habían adentrado en ella.

Lo sintió separarle las piernas, colocándose entre ellas y sujetándola de los brazos y colocándolos a los lados de su cabeza, gimió un poco más ante aquella repentina brusquedad, abrió los ojos para besarlo, sin embargo, el rostro frente al de ella, no era el de Ted, sino de algo completamente diferente.

Le sonrió encantador, pero ese gesto provocó un terrible pánico, intentó zafarse, pero no lo logró, el agarre se volvió más fuerte, así que se sacudió debajo del cuerpo de esa cosa, no sabía que era, lo único que podía ver era que tenía piel tan negra como el azabache llena de escamas que parecía petróleo, sus ojos rojos y dientes afilados y putrefactos.

Volvió a agitarse y estuvo a punto de gritar, pero un par de brazos extra salieron de su pecho y utilizó una para cubrirle la boca, sacó su lengua larga y con puntas extrañas.

Las lágrimas cubrieron su rostro, y cerró los ojos una vez más, tan fuerte como era capaz, el peso sobre ella se aligeró, pero se negó a abrir los ojos, cuando no sintió nada más, pudo abrirlos, estaba sola en su habitación.

Se incorporó abruptamente, buscó a su alrededor, pero las cosas de Ted no estaban, sin embargo, la ventana estaba abierta, se llevó la mano al pecho, estaba asustada ¿qué había sido eso? ¿Un simple sueño?

Se levantó angustiada, avanzó un poco temblorosa a la parte de abajo, su padre estaba sentado a la mesa, leyendo un libro, mientras que su madre estaba llenando un crucigrama.

—Ah, cariño, despertaste ¿estás mejor?

—Sí, sí, gracias –sonrió.

—No pudimos avisarte, fuimos con tus abuelos, y ya sabes lo imposible que es detenerles la plática.

—No te preocupes, mamá, todo está bien.

—Y ¿cómo van las clases, Lily? –Preguntó su padre.

—Bien –respondió como todo y dio media vuelta.

El día siguiente fue hasta la universidad, completamente confundida respecto a lo que había pasado la noche anterior, suponía que había sido producto de su imaginación por lo que había estado hablando con Teddy, aun así, había comenzado a sentirse paranoica.

—Hola, Lily, pensé que habías dejado la universidad –comentó Lorcan, sentándose frente a ella.

—Bueno, estuve en la biblioteca los últimos días.

—No me digas que no caíste ante Lupin, pero sí ante el nuevo bibliotecario.

—Nu-Nuevo ¿nuevo bibliotecario? –Frunció el cejo.

—Bueno, nuevo como tal, no –aceptó Lysander –pero estará supliendo a la señora Pince por un tiempo, no se sabe cuánto.

—Ah, hablas de Jarvis, es una excelente persona –admitió.

—Sí, esa es nueva –se burló Lorcan –las chicas dicen cualquier clase de excusa, pero eso de es una excelente persona, es nueva, sin duda tienes puntos por creatividad.

—Bueno, sí, es guapísimo, casi dibujado y creado por Dios mismo en persona, es casi la personificación de perfección, pero no es de mi tipo –se encogió de hombros.

—Ajá ¿y cuál es tu tipo? –Cuestionó Lysander.

—Como Jarvis no –se encogió de hombros.

—Tu tipo es de los dibujados y creados por Lucifer mismo, en ese caso –se burló Lysander.

—Claro que no –bufó.

Lily se removió ¿por qué había llegado a su mente la imagen de Scorpius Malfoy cuando preguntaron por su tipo? Si la imagen que debió aparecer en su mente era la de su novio, el amor de su vida.

Literalmente, su alma gemela.

Entonces ¿por qué Scorpius apareció en su mente? Aquello la sacaba de quicio, y más, tras recordar las palabras de aquel chofer de Scorpius, recordaba su voz diciendo que los kredator eran seres incapaces de amar, que solo estaba obsesionado con ella.

—Creo que lo único que puedo pedir, es que ese alguien me ame.

—Solo eso –frunció el ceño Lorcan.

—Sí, solo eso, la mayoría de las personas dicen sentirlo, pero no es así, a veces solo es obsesión, no amor.

—El amor y la obsesión van por lados diferentes, pero supongo que puedes tener tus propias expectativas –se encogió de hombros Lysander.

—Todos las tenemos –admitió Lorcan.

—Así es –admitió con un suspiró, y de nuevo, la imagen de Scorpius llenó su mente.

—M—

Scorpius avanzó tan rápido como pudo en ese largo camino que si no fuese técnicamente inmortal, sería como la muerte, pero era imposible llegar ahí de otra forma, al menos para seres inferiores como él, si bien era algo importante en el mundo de los humanos, en la jerarquía sobrenatural a la que pertenecía, solo era una cucaracha más.

Posiblemente su camino le había tomado dos meses humanos, pero ahí, era más de cien años, estaba aburrido, y pero al final, estaba en el hogar de él.

La puerta se abrió en cuanto llegó a las rejas, estaba incómodo, la última vez que lo había visto, había sido en el mundo humano, muchísimos años antes de que se hiciera el trato.

Avanzó por los jardines de flores marchitas hasta el lugar, el alma humana esclavizada abrió la puerta para él, y fue guiada por un sabueso hasta el amplio salón, cuando la puerta doble se abrió, lo primero que vio, fue a la hermosa mujer que arreglaba las flores marchitas en un jarrón.

Sonrió, sin duda era alguien hermosa, nunca comprendería, porque razón había tomado el camino que le llevó hasta ese lugar, cuando se giró hasta él, inclinó su cabeza, haciendo que su largo cabello tan rojo como el mismísimo infierno, cayera un poco, le regaló una amplia sonrisa, antes de observar a otro lado.

Los ojos grises de Scorpius se giraron hasta el hombre vestido con un traje sastre de color azul oscuro, que veía por la ventana, sabía muy bien que había del otro lado, así que permaneció en su lugar, provocando que la puerta doble quedara abierta.

—Vine tan rápido como pude –se inclinó, para después apoyar una de sus rodillas en el suelo, con la mano contraria tocando el piso.

—Supongo que sabes la razón por la que te llamé ¿no es cierto?

—Pansy me dijo…

—Scorpius –lo nombró el demonio frente a la ventana –no hace falta que te recuerde hace cuánto nos conocimos ¿no es cierto? Ni las razones por las cuales estás a mis servicios desde hace tanto, que podría considerarse… que eres…

—Como un hijo –respondió la mujer al otro lado, sosteniendo sus tijeras.

—Ciertamente, has hecho todo lo que te he pedido a lo largo de los siglos, muchas cosas no fueron de tu agrado, pero la mayoría las has disfrutado ¿me equivoco?

—No, mi señor –aceptó.

—Bien, estás obligado a pasar un tiempo aquí, y lo sabes, sin embargo, te has reusado y maltratado a Pansy, que es como una hermana para mí.

El demonio se giró hasta él, mostrando un rostro atractivo, de cabellos rubios y ojos grises, cualquier mortal que lo viera en la superficie, sin duda lo confundiría con un Malfoy, con Draco Malfoy, más específicamente.

—Intentó devorar un alma dividida, sin mi permiso, señor.

—Pero no cualquier dividida ¿no es cierto?

—No –admitió.

—Te he prohibido que vuelvas a tener contacto con ella, sin embargo, llevas siglos desobedeciendo mis órdenes, Scorpius, así que mientras hablamos, hay nuevas órdenes arriba.

—Pero…

—Entonces ¿vas a dejarla en paz? –Cuestionó –o tengo que dar las órdenes necesarias para que esa alma, que consideras tuya, se marchite.

Scorpius observó a su alrededor, el lugar había incrementado considerablemente su cantidad de rosas marchitas, sin duda eran almas divididas a las cuales se les había roto el ciclo, su mirada fue hasta el lugar vacío, haciéndole apretar los puños.

—No puedo dejarla en paz, señor –admitió.

—Esta obsesión tuya, me está molestando un poco, aunque admito que es solo la punta del iceberg, y no quieres hacerme enfadar ¿o sí?

—No, señor.

—Así que, o la colectas, o dejas que su ciclo y el de su dividido continúe girando y girando, sin que vuelvas a entrometerte.

—Y-Yo…

Scorpius buscó ayuda en la mujer en el lugar, sabía que si lograba convencerla, el demonio accedería a cualquier cosa que ella le pidiera, pero la conocía demasiado bien, para saber que a pesar de estar en un sitio como ese, ella detestaba todo aquello.

Los ojos chocolates de la mujer se toparon con los de él, le dedicó una mirada compasiva, aun recordaba todo lo que le costó a ella confiar en él, después de saber quién era y todo lo que había hecho; pero con el tiempo, había terminado por apreciarlo, al menos un poco, y apelaba a eso, para que intercediera por él.

—Aunque ella intervenga –soltó el demonio –sabes que el amor es algo imposible en nuestra especie.

—Sin embargo, estoy aquí –comentó ella, avanzando hasta él –Scorpius tuvo el desafortunado destino de enamorarse de ella…

—Los kredator, no conocen de amor, lo sabes, mira a tu alrededor, todas ellas, fueron colectadas por uno, salvo las que yo he recolectado, las almas divididas, son tan especiales, que pueden obtener formas así –señaló las rosas –cuando las normales, bueno, ya sabes lo que les ocurre ¿no, Scorpius?

—Se torturan –informó.

—Si no la colectas, y te niegas a dejarla en paz, iré yo mismo allá, cortaré su ciclo, la haré un alma común, y te obligaré a verla arder en las llamas más intensas y ser torturada por el resto de los días, una eternidad así ¿es lo que quieres para ella? –Sonrió.

—Si haces eso, rompería lo que me tiene atado a ti –informó Scorpius.

—Soy viejo, sabio y estoy tan arriba en la jerarquía que ¿crees que alguien me negaría un favor? –Negó –tú mismo estás rompiendo tus palabras ¿tengo que recordarte que fui el único en acudir a ti?

Scorpius retrocedió, tenía razón, dejar el alma de Lily en paz había sido una de las condiciones que a pesar de pasar una década terrenal ahí abajo, torturado, no podía cumplir, esa obsesión por ella, la promesa que le hizo al matarla, lo mantenía atado a su alma, y era algo tan fuerte, que no podía arrancar de él.

—Hablaré con Miguel al respecto –informó el demonio –creo que estará de acuerdo, un sello te hará incapaz de volver a…

La puerta al final del lugar se abrió, un sabueso entró corriendo y se detuvo junto al demonio, que hizo un movimiento con el dedo índice y se transformó en un alma humana.

—Tengo noticias de la superficie, mi señor –admitió.

—Dilas –aceptó.

—Una alma humana, dividida, ha sido atacada por una creación infernal –le informó agitado.

—Dime ¿qué clase de creación?

—Irreconocible, al parecer, es nueva y creada en el mundo humano, mi señor, esperaron a que usted llamara al guardián de zona, aquí presente, para atacarla.

—Dime ¿qué alma? –Cuestionó tranquilo.

—La que usted resguarda, mi señor, el alama Shoshanná.

Scorpius retrocedió, dispuesto a abandonar el lugar, pero el demonio lo observó serio, así que se quedó en su lugar, completamente quieto.

—Detesto cuando mis planes no van como yo quiero –admitió frustrado –así que lo siento, Scorpius, pero cobraré ese trato ahora.

—Pero…

—Irás, averiguarás qué ocurre, y cobraras esa promesa, o volverás aquí, y permanecerás en ese patio por la eternidad, es tú decisión, no la mía, ahora, márchate.