Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.
XI
Una semana.
Había transcurrido tan solo una semana desde que escuchó como Senku iba a cortar todo contacto con ella.
Y así lo hizo.
Dejo dos cartas más, pero él jamás respondió.
Consideraba que quizá el científico caería en la tentación de responder al menos una de las cartas, pero no fue así. Senku ignoro las que coloco en su casillero y tenía el extraño sentimiento de que fueron desechadas.
Ruri fue paciente cuando llego a ella hecha un mar de lágrimas, y es que por primera vez experimentaba lo que era tener un corazón roto. Había derramado lágrimas y lanzado palabras de desprecio.
Su hermana no dijo nada, las escucho atenta a todo lo que sentía. Dejo de derramar sus sentimientos y expusiera aquel miedo que se hacía realidad.
"Eres muy joven y experimentaras situaciones como esta, caerás y aprenderás"
Eso era lo único que Ruri le había dicho antes de darle un té para relajarla y después hacer que durmiera.
Suspiro con pesar mientras miraba el sobre en sus manos, estaba en el club de kendo esperando a su amiga Kirisame para practicar un rato antes de que su maestro llegara, tenía pensado ir a dejar la carta de manera rápida, pero algo dentro de ella la hizo detenerse.
Tomando una bocanada de aire, partió el sobre con la carta en el interior por la mitad, hizo lo mismo con esas dos partes hasta que la carta no era más que pequeños papeles que comenzaban a caer al suelo.
Recogió todo botándolo a la basura.
¿Qué estaba haciendo?
¿Se estaba dando por vencida?
Quiso reírse de sí misma al caer en la evidente conclusión, ella misma había dicho que no tiraría la toalla hasta hacer lo necesario para que Senku se enamorara de ella.
¿Realmente quería forzar a alguien a enamorarse?
Kohaku parpadeo sorprendida ante su audacia para romper la carta escrita. Ahora que sus palabras yacían en el fondo del bote de la basura, no podía hacer nada para deshacerlo.
Lo mejor sería enfrentar la realidad y confesarle a Senku sus sentimientos.
Si, eso tenía que hacer.
Por el rabillo de ojo, pudo apreciar cómo se abría la puerta del lugar y entraba alguien, frunció el ceño al darse cuenta de que no se trataba de su amiga, era alguien mucho más grande. Visualizo su silueta y soltó un jadeo ahogado al darse cuenta de quien se trataba.
Shishio Tsukasa.
El primate más fuerte de secundaria y uno de los amigos cercanos de Senku.
¿Qué hacía en aquel lugar?
-Lamento interrumpir de esta manera.- dijo Tsukasa, mientras ingresaba en el lugar y se acercaba a ella con pasos medidos. —Mi nombre es Shishio Tsukasa.
-Se quién eres.- aseguro Kohaku de manera entusiasmada. —He visto tus peleas y son absolutamente grandiosas, tus movimientos son precisos y acertados…
Tsukasa asintió sonriéndole.
-Parece que tengo a una conocedora frente a mi.- afirmo con tranquilidad.
Para Tsukasa era extraño involucrarse en algo que no le concernía en lo absoluto, por lo general trataba de quedarse fuera de este tipo de temas por el simple hecho de no verse afectado por algo.
Su pequeña hermana Mirai constantemente le decía que al final la voluntad es la que mueve al cuerpo para actuar ante algo que creamos necesario.
Quería ayudar a Senku, su amigo había hecho tanto por él en el pasado. Quería que aceptara sus sentimientos ante lo que sucedía, para Tsukasa era evidente que el científico no sentía indiferencia ante la interacción con K, al contrario, lucia animado hasta el punto de reunir pistas.
-Eres bastante conocido en el mundo de las artes marciales, claro que te reconocería.- elogio, Kohaku parecía bastante emocionada mientras sonreía con alegría.
Tsukasa no era ciego.
La chica era muy bonita y atractiva ante sus ojos. Tenía un cuerpo trabajado, sus rasgos aunque parecían feroces tenían esa delicadeza sutil, sus movimientos eran elegantes y lo miraba con esos potentes ojos azules, su cabello rubio atado a una coleta alta.
Y ahora la curiosidad ganaba en su mente. ¿Cómo ella logro saber de Senku si tenían pasatiempos totalmente diferentes?
-No me quedare por mucho tiempo.- afirmo con suavidad mientras posaba su mirada en ella. Trato de lucir lo más casual posible aunque se sentía un poco extraño por lo que estaba a puntos de hacer. —Realmente me siento un poco incomodo, pero creo que es necesario.
Kohaku no dijo nada, sin embargo, notaba que se encontraba muy confundida.
Dejando los nervios iniciales atrás, tomo aire de manera profunda antes de continuar.
-Tu eres quien ha estado dejando las cartas a Senku ¿no es así?- pronuncio con incertidumbre, lo que menos quería era incomodarla. —Te conocía de vista debido al club, Hyoga suele venir con frecuencia y por lo general hablamos de las practicas.
Es por eso que sabía que tu estabas en este club. Te vi aquella noche en el restaurante, después de que Senku se marchara. Tu reacción me dio a entender que las palabras de él te afectaron más de lo que debería, los demás no parecieron darse cuenta pero sé que escuchaste las palabras de Senku…¿verdad?
No obtuvo respuesta de regreso, Kohaku parecía estar en trance mientras lo miraba, sus ojos parecían perdidos y su color pronto se volvió más pálido.
Se preocupo al instante.
-No le diré nada a Senku.- aclaró. —Realmente no quiero meterme, pero, tenía que hablar contigo.-
Aquello pareció hacerla reaccionar porque pronto su cuerpo recupero la movilidad, llevando sus manos hacia su rostro mientras este se coloreaba de rojo por la vergüenza.
-Yo escuche todo aquella noche.- confesó, confirmando de esa manera que ella era K. —No supe cómo reaccionar, solo sé que Senku dejo muy en claro que no quiere tener nada que ver conmigo…
Tsukasa no estaba de acuerdo con eso.
-¿Por qué decidiste enviarle cartas?- preguntó sin poder contenerse por más tiempo. —¿No crees que la mejor solución habría sido pedirle a Senku algo de tiempo junto a él?-
Kohaku evadió su mirada. Fue presa de una sensación de malestar y sintió un escalofrío en todo el cuerpo. Sus manos se apretaron en un puño a cada lado de su cuerpo.
-No lo sé.- admitió con voz temblorosa. —Tenía miedo de hacerlo, al principio pensaba en plantarme frente a Senku…pero, sabía que no tendría la más mínima oportunidad.-
Kohaku por lo general expresaba todo su sentir con su hermana, pero el chico frente a ella parecía conmovido por lo que estaba escuchando. Le costaba creer un poco que alguien la hubiera descubierto con facilidad y ahora que lo pensaba, su reacción en el restaurante fue lo bastante obvia, aunque solo Tsukasa fue capaz de deducir todo.
-Senku no es tan frio como parece.- aclaró Tsukasa con parsimonia. —Es una persona que se preocupa por lo demás, no obstante tiene una extraña manera de expresarlo.-
Kohaku rio ante lo último.
-Lo que quiero decir.- continuó. —Es que él podría negar todo en cuanto al romance, pero no puede negar el interés que tiene en conocerte.- Tsukasa sonrió ante lo patético que debía lucir diciendo aquello, tendría algunas palabras con su amigo si eso lograba solucionarse. —Rara vez tengo la fortuna de ver a un Senku sorprendido de algo.-
-Pero él ya no quiere recibir las cartas…- señalo el hecho de manera ansiosa. —En ocasiones el interés y la curiosidad se desvanecen…-
-No te des por vencida.- La interrumpió, acercándose unos cuantos pasos hacia ella. —¿Cuáles son tus sentimientos hacia Senku?-
Su rostro se coloreo de rojo por segunda vez, Kohaku abrió los ojos y miro a Tsukasa directamente.
-Al principio solo quería verlo.- admitió sin titubear. —Lo observe de lejos y me pareció alguien atractivo y quería saber quién era. No conocía a Senku realmente hasta que un día lo vi ingresar en el laboratorio de la escuela.- Kohaku frunció el ceño al recordar ese día en donde había seguido al científico por media escuela. —Después de eso, pensé que era obra del destino cuando me lo cruzaba en cada oportunidad, pero jamás noto mi presencia, ni siquiera cuando me quedaba embobada mirándolo.- un intenso brillo apareció en sus ojos al recordar todo eso, cosa que no pasó desapercibida por Tsukasa. —Nunca había experimentado un sentimiento o afecto por alguien quien no fuera mi familia. Poco después, el novio de mi hermana me dijo que trabajaba con Senku en el laboratorio y le pregunte muchísimas cosas acerca de él.-
-¿Chrome es novio de tu hermana?- inquirió en confusión, recordando brevemente al chico quien siempre estaba pegado a Senku, aunque no estaba relacionado de manera estrecha con su círculo de amigos, logró entablar algunas conversaciones con el sujeto y era a su parecer alguien agradable.
-Si.- admitió Kohaku. —Chrome no logro decirme mucho, Senku parecía interesado en la ciencia y nada más, pero después supe que rechazaba a cada chica que se le confesara.- frunció las cejas, había experimentado nervios, miedo, desilusión, tristeza cuando el castaño le dijo eso, siendo que era una situación común, Chrome no estaba enterado de sus sentimientos en ese entonces. —Tenía miedo de que pasara eso, así que decidí escribirle, podía expresarme mejor a través de las cartas y de esa manera Senku podría entender mejor que si le dijera en balbuceos lo que siento por él.
Tsukasa lo pensó un momento.
Y entendía el actuar de ella.
Fue lo más inteligente que pudo haber hecho. Si lo pensaba con seriedad, Senku la habría rechazado en el acto, pero Kohaku fue más inteligente y decidió entrar en la mente del científico por otro medio.
Te has conseguido una gran chica, Senku. Pensó
-Por favor, no le digas a Senku quien soy.- exclamo ella, apurada. —Yo aun no sé qué hacer, pero aún no quiero que sepa la verdad.
Tsukasa suspiro.
-Él se enterará tarde o temprano.- admitió él. —Puede que haya dicho que no respondería las cartas, pero tengo la certeza que sigue buscando.-
Del científico, se esperaba cualquier cosa.
-Entonces tengo que decírselo tarde o temprano.-sincero ella, apretando los ojos para no llorar.- Sera peor si retraso lo inevitable.
-Huh- Tsukasa se cruzó de brazos pensando en alguna opción.
¿Qué podía saber él de romance?
Ni siquiera tenía novia.
Kohaku quiso salir del lugar, pero se lo impidió.
Su mente hizo conexión en el último segundo.
-Tengo una idea.- musito, asombrado de sí mismo.
Kohaku lo miro sin decir nada.
Esperando.
Senku palpo las cartas en su mochila, no había botado ninguna a pesar de que aseguro que lo haría.
Maldición.
Era por eso por lo que evitaba los embrollos con las féminas.
Una parte de su mente le decía que leyera las cartas y la otra le decía que las desechara sin abrirlas. Estaba en una encrucijada y por culpa de eso no había puesto la atención debida a sus proyectos.
Salió temprano del laboratorio, para asombro de todos. Camino por los pasillos con dirección hacia la salida. Esta noche cenaría y se acostaría temprano a dormir para evitar que la tentación se adueñara de su cuerpo y leyera aquellas cartas.
Sin embargo, algo llamo su atención.
Entrecerró los ojos, enfocando su vista pudo visualizar la figura de Tsukasa. Parecía enfrascado en una conversación intensa con alguien más.
Era una chica.
Sus ojos se abrieron con asombro al darse cuenta de quien era.
La chica con la que había chocado días atrás.
No sabía que se conocían aquellos dos.
Lucían muy serios mientras manoteaban y hablaban de algo. La chica vestía el uniforme del club de kendo y Tsukasa iba con el uniformo, por lo que, su amigo había ido a buscar a la chica.
Interesante.
Sin querer interrumpir, siguió su camino.
Ya tendría tiempo de preguntarle a Tsukasa sobre lo que acababa de ver.
Estoy escribiendo esto con el corazón en la mano.
Tuve este problema con mi pareja, forzar algo que no se siente es lo peor.
Les doy un consejo, siempre pongan como prioridad sus sueños y aspiraciones, jamás dependan de alguien para hacerlo. Si ustedes quieren vivir solas y estar de manera independiente por un tiempo, háganlo. Si quieren viajar antes que nada, háganlo.
Me ha sido difícil escribir también porque estoy en búsqueda de trabajo, pero este bicho no nos deja.
Hasta pronto~~
