Sumary: Jellal Fernandes es un reconocido detective japones que vive en Tokio, toda su carrera ha consistió en una enorme misión: Buscar y capturar al líder de los Yakuza. ¿Qué pasara con este hábil detective cuando descubra que su amada esposa guarda un oscuro secreto?
Aclaración: Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, solo los usos para dejar volar mi imaginación.
No soy escritora profesional, esto es contenido de fans y para fans, de antemano les pido una disculpa si comentó algún error de redacción u ortográfico.
Hola de nuevo, como me lo pidieron algunos en sus comentarios hoy les traigo un nuevo extra de esta hermosa historia, básicamente es la continuación del capitulo "Bali" Espero disfruten leyendo como yo disfrute escribiéndolo.
Agradecimientos:
Foxdame: Thanks for your support and your review, i´m sorry /.\
You will have to wait another week to know Jellal's decision
Scarlet Jerzy: Muchas gracias por tu review, al igual que Foxdame tendrás que esperar otra semana para saber que decisión tomó Jellal /.\ Lo siento hehehe.
Lover Fairy: Te extrañe! Si note tu ausencia en los anteriores capítulos, pero me alegra que regresaras y que te siga gustando la historia, gracias por todos los reviews que me dejaste.
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Lily-Ana
ARFE
Nicols
PauS
Capítulo extra 2: Reencuentro
− ¿Cómo pudiste cometer semejante error? − Le gritaba Hades mientras la golpeaba en la espalda con una correa. Hace 2 días había regresado de Bali, cuando Hades se había enterado de su fracaso la habían llevado a ese cuarto maldito.
−Mi señor Hades− Interrumpió Minerva entrando en aquel lugar.
− ¿Qué quieres mujer? ¿No ves que estoy ocupado? − Su ira era palpable, Minerva se inclinó.
−Lo siento mi señor, pero tengo noticias de Fernandes, al parecer Erza hizo un mejor trabajo del que pensamos− Hades detuvo sus golpes y miró a la mujer, Erza a pesar del dolor trató de concentrarse en lo que Minerva decía −Nuestros informantes nos dicen que Fernandes no deja de preguntar por una mujer pelirroja a cualquier lugar al que va−
−Vaya, vaya− Hades tomó un trozo de tela y limpió la correa mientras pensaba −Bien… Erza, a penas te recuperes de tus heridas vas a volver a buscar a Fernandes y espero que esta vez hagas lo que se te ordena, Minerva dile a las matronas que se lleven a Wendy− Erza se tensionó al escuchar aquello.
−Se volverá débil como Erza si sigue siendo criada por ella− colgó la correa ya limpia − Espero esta vez no falles Erza… por el bienestar de Wendy-
*0*
−Me sorprendes Jellal− Ultear lo miraba mientras bebían una taza de café en la cafetería de la comisaria − Han pasado cuatro meses y sigues pensando en esa enigmática pelirroja−
El joven detective se sonrojó − Bueno no tengo la culpa, por más que lo intento no dejo de pensar en ella−
−Sé que como detective no debería recomendarte esto, pero si vive en Tokio ¿Por qué no la buscas en la base de datos? −
−Lo intenté, después de un mes que volví del viaje estaba desesperado y me senté en frente del computador para buscarla, pero hay un problema−
− ¿Cuál? ¿Tu inquebrantable moral? − Ultear alzó una ceja mientras daba un sorbo a su café y el detective rodó los ojos.
− No… buen tal vez… No sé cuál es su apellido, cuando se presentó solo dijo que se llama Erza− Ultear casi escupe su café.
− No lo puedo creer, Jellal Fernandes, el hombre obsesionado con la moral y las leyes se acostó con una mujer desconocida sin saber si quiera su apellido, debe ser muy hermosa para que pasaras por alto algo así−
Jellal la miró con cara de pocos amigos −Pensé que Erza era un nombre poco común pero no, hay demasiadas en la base de datos y tampoco estoy tan desesperado para mirar una por una−
Bueno, medio desesperado pues si había revisado las primeras 50 que le salieron.
−Mira Jellal, tú eres el único detective que conozco que cree en las estrellas y el destino, piénsalo de esta forma, si es tu destino, te encontraras con ella de nuevo− Ultear se encogió de hombros, le restó importancia.
−Supongo que tienes razón− Se levantaron y volvieron a su oficina, Jellal se sentó en su cubículo y tratando de no pensar mucho en aquella mujer se concentró en el trabajo.
*0*
Cuatro meses habían pasado para que sus heridas sanaran por completo, añadiendo nuevas cicatrices en su espalda, las mujeres Yakuza usaban una crema milagrosa que desvanecía la mayoría de las marcas, pero había unas que nada las podía hacer desaparecer.
Erza suspiró mientras tomaba asiento en una mesa de aquella cafetería, según sus informantes Jellal la frecuentaba con regularidad, iba todas las semanas, había semanas que hasta dos días pasaba por aquella cafetería que quedaba a dos cuadras de la comisaria.
Con ese era el tercer día que ella iba a aquel lugar esperando que Jellal entrara y por "Casualidad" se reencontraran, pero los dos días anteriores el detective pelizaul no se había aparecido por allí.
Pidió un café mocca y sacó de su bolso un libro para leer mientras esperaba, se concentró tanto en esa lectura que no se dio cuenta cuando Jellal había entrado en la cafetería y se acercaba al mostrador.
*0*
Había sido un día pesado y cuando necesitaba relajarse iba a ese lugar a beber un café, leer un poco y despejar la mente, pero estaba cansado, quería ir a casa así que pensó en pedir su café para llevar. Se acercó al mostrador a hacer el pedido cuando uno de los chicos que servían el café dijo algo que llamo su atención.
−Sale el café mocca para la bella pelirroja−
Pelirroja Jellal siguió con la mirada al mesero que llevaba la orden y su corazón literalmente saltó en su pecho al ver a Erza allí sentada, cerró sus ojos y se los frotó para asegurarse que no se trataba de una mala jugada de su cerebro, al abrir los ojos ella seguía allí leyendo tranquilamente.
Se acercó lentamente a ella y cuando estuvo frente a la mesa donde estaba sentada preguntó − ¿Erza? – Ella por la impresión dio un pequeño salto y subió la mirada, aunque no necesitaba verlo para saber que era él, pues había reconocido su voz, grave y profunda.
− ¿Jellal? – Sus miradas se encontraron, el cuerpo de Erza se estremeció al ver esos ojos, a su mente vinieron todos los recuerdos de lo que ellos habían hecho aquella noche en Bali, se regañó internamente, sabía que se encontraría con él tarde o temprano, pero no pensó que su cuerpo reaccionaría así con solo verlo.
− ¿Te importa si me siento aquí? – Jellal señaló la silla vacía frente a ella.
−Claro que sí, digo no… bueno ehm − ¿Qué carajos le pasaba? ¿Tan nerviosa estaba? −Claro que puedes sentarte− Cerró el libro que estaba leyendo y lo dejo sobre la mesa.
−Gracias− Se sentó y un mesero se acercó a tomar su orden −Un café americano− El mesero se fue dejándolos solos en un incómodo silencio. Jellal la examinó con la mirada, seguía igual de hermosa, aunque se notaba que estaba algo nerviosa pues sus manos jugaban entre si sobre la mesa al lado del libro− ¿Orgullo y prejuicio? −Leyó el título del libro que ella leía.
−Oh bueno− Se sonrojó − ¿A qué mujer no le gusta orgullo y prejuicio? – Normalmente si en la organización la veían leyendo algo así sería un problema, pero aquel libro hacía parte de la fachada que habían montado de ella. Una mujer normal, común y corriente, romántica e inteligente.
−En eso tienes razón− Se relajó un poco en su silla y se quedaron en silencio varios segundos hasta que él se animó a decir– Pensé que nunca te volvería a ver Erza− Ella bajo la mirada.
−Jellal con respecto a esa noche yo…−
− ¿Te arrepientes? − La interrumpió.
− ¿Qué? – Alzó la mirada y se encontró con los ojos de Jellal que la miraban fijamente −No, no me arrepiento de nada, bueno… me arrepiento de haberme ido así− Confesó, claro que se arrepentía, había durado un mes sin poder recostarse en su espalda por el dolor − ¿Tú te arrepientes? –
−Para nada− Se atrevió a tomar la mano de la chica y besar su dorso− Ha sido una de las mejores noches de mi vida−Jellal sonrío y ella le devolvió la sonrisa, aunque por dentro se estaba muriendo.
No podía escapar de esa situación y sabía que no podría resistir mucho, antes de sucumbir ante aquella hermosa sonrisa y ese adorable hoyuelo que se formaba en la mejilla del detective.
*0*
Tecleó aquellas palabras en su laptop, sabía que no debía hacerlo, pero la curiosidad le había ganado.
−Erza Scarlet− Susurró mientras escribía aquel nombre en la base de datos de la policía, presionó el botón de "aceptar" y allí estaba ella, la única opción que salía, sonrío un poco.
Ella era única.
Después de su conversación en la cafetería, Jellal se había ofrecido a llevarla a su casa, como buen caballero abrió la puerta para ella cuando llegaron a su destino y al despedirse Erza hizo algo que lo dejo sumamente sorprendido, le dio un beso en la mejilla revolucionando los sentimientos del pelizaul que al ver que ella empezaba a caminar hacía la puerta del edificio la tomó con rapidez de la mano la trajo hacia él y la abrazo.
−Me parece injusto que andes dándome besos en la mejilla y yo aún no sepa tu apellido− Escuchó la cantarina risa de ella en su oído y la sintió separarse un poco.
−Scarlet− Contestó mientras se alejaba y retomaba su camino a la entrada del edificio.
Que apellido tan adecuado.
Cuando Jellal volvió a la realidad ella ya estaba abriendo la puerta del edificio.
− ¿Y qué hay de tu número de teléfono Scarlet? – Habló duro para que ella alcanzara a escucharle, Erza le lanzó una mirada juguetona y contestó.
−Ese privilegio no se lo ha ganado agente Fernandes… aún− Le guiñó un ojo divertida y desapareció por la puerta del edificio.
−Vaya si es muy linda− La voz de Ultear detrás de él lo sacó de sus recuerdos y sobresaltado trató de cubrir la pantalla del computador donde se veía la foto de Erza −Te atrapé Fernandes, quien diría que usarías tu poder como detective para espiar a la chica que te gusta− La pelinegra se sentó junto a él y robándole el ratón abrió el archivo de la pelirroja.
− ¿Qué haces Ur? –
−Me aseguró que esta chica sea adecuada para ti− Empezó a leer – Ingeniera de sistemas, trabaja en Tokio In Tech … es una cerebrito, graduada con honores de la universidad− Abrió la foto de Erza que estaba de cintura hacía arriba −Ok ya entendí porque te tiene tan embobado, con ese par de…−
− ¡ULTEAR! – Exclamó avergonzado Jellal, entendiendo perfectamente a que parte de la anatomía de Erza se refería su amiga.
− ¿Qué? No te culpo, cualquier hombre lo estaría− Se encogió de hombros y siguió leyendo el expediente −Oh… es huérfana, al parecer nunca la adoptaron, salió del orfanato cuando cumplió la mayoría de edad− Eso sorprendió un poco al detective y se puso a leer el expediente con Ultear.
−No sabía que es huérfana− Confesó Jellal.
− ¿Estás seguro de que mientras lo hacían no te lo dijo? – Bromeó su amiga y él se sonrojó con fuerza −De seguro estabas muy ocupado con ese par de …−
− ¡ULTEAR ¡− Volvió a gritar el azulado con el rostro completamente enrojecido.
−Está bien, está bien, se ve que es una buena chica ¿Cómo conseguiste su apellido? – Lo miró con curiosidad.
−Ayer me la encontré en la cafetería que queda a dos cuadras− Respondió relajado.
−No puede ser, entonces el destino si esta de tu lado− Exclamó sorprendida su amiga −Detalles, dame detalles ¿Qué pasó? ¿Repitieron lo de Bali? – Alzó las cejas sugerentes.
− ¿Podrías dejar de relacionar todo con…? − Bufó frustrado – No, solo la lleve a casa, me dijo su apellido y ya, no me dio su número de teléfono−
Ultear lo miró pensativa y sonrió con malicia −Pero ahora sabes donde trabaja−
*0*
Miraba los planos con atención −Entonces nos infiltramos por el techo, ducto de ventilación y colocamos el dispositivo en el servidor− Hizo un gesto pensativo −Esta sencillo, no tienen mucha seguridad para ser una empresa tan adinerada−
−Así es− Respondió Laxus que junto a ella ultimaban detalles de la misión que debían cumplir esa noche −Solo debemos tener cuidado con los sensores de… −Un golpe en la puerta los interrumpió, dos segundos después esta se abrió dejando ver a la secretaria de Laxus.
−Disculpe señor, pero hay una entrega para la señorita Scarlet− Erza frunció el ceño.
− ¿Entrega? – La secretaria asintió y dejo pasar a un repartidor que traía un enorme ramo de rosas rojas −Déjelas en la mesa− Exclamó ella con frialdad, no tenía que ser adivina para saber quién le había enviado ese ramo −Gracias− El repartidor y la secretaria se retiraron.
−Vaya Erza, que efectiva, el encuentro fue ayer y ya te está enviando flores− La expresión en el rostro de la mujer era neutral, se estiró para tomar la tarjeta que venía en medio de las rosas y leyó.
Que tengas un lindo día y espero que pronto tenga el privilegio de obtener tu número de teléfono Scarlet, espero poder verte de nuevo, el sábado a las 3 de la tarde en el mismo lugar que ayer.
Jellal F.
Su expresión se mantuvo seria e inexpresiva, aunque por dentro su corazón latía con fuerza, pero no podía permitirse desarrollar sentimientos por él así que llamó a la secretaria de Laxus.
−Saca esas flores de aquí−
− ¿Las llevo a su oficina señorita? – Ella negó.
−Puedes botarlas o ponerlas de decoración en el pasillo, no me importa−
−Si señorita− La chica tomó el ramo y salió de la oficina.
Laxus la examinó con la mirada −Ahora entiendo porque eres una de las favoritas de Hades− Ella soltó una corta risa con sarcasmo, la mayoría de la organización pensaba que ser una de las favoritas de Hades le daba "ciertos privilegios" pero no era así, sólo era más exigente y duro con ella.
−No, solo cumplo con mi misión, tengo que reivindicarme por mi error en Bali− Se levantó y caminó hacía la puerta de la oficina −Nos vemos en la noche, no llegues tarde−
*0*
Se estacionó en frente de aquel edificio que ya conocía bien, aunque nunca había entrado. Iba a tomar su teléfono para llamar a la hermosa mujer que vivía en uno de los apartamentos de aquel edificio, cuando la vio salir por el portón para bajar los escalones de la entrada.
Jellal de inmediato se bajó del auto para abrirle la puerta del asiento del copiloto a la dueña de tan hermosa cabellera escarlata, que esa noche llevaba recogida en un elegante peinado.
−Como siempre puntual agente Fernandes− lo saludó con un beso en los labios y entró en el auto. Jellal sonrió, le cerró la puerta y fue a sentarse en el asiento del conductor.
−Es que ya te extrañaba− Encendió la calefacción del auto, afuera nevaba y Erza solo traía un largo abrigo encima de su vestido −No sé cómo puedes salir en este frío sin guantes −
Erza acercó sus manos a las rejillas por donde salía el aire caliente −Es que los míos se rompieron y no alcancé a comprar otros−
Jellal bufó y empezó a conducir, había pasado un mes desde se había reencontrado con la pelirroja en aquella cafetería y llevaban todo ese mes saliendo, sus primeras citas fueron en aquella cafetería, luego cuando ella le había dado su número de teléfono iban al cine, a cenar, a caminar y hace unos días se había animado a pedirle que fuera su pareja oficialmente.
−¿Estas nerviosa? − Preguntó al detenerse en una luz roja.
− ¿Nerviosa? ¿Por qué estaría nerviosa? ¿Acaso algo importante ocurre hoy? Claro, aparte de voy a conocer a tus amigos, tu jefe que es casi como un papá para ti, sin mencionar que conoceré a tu infalible mejor amiga− además de los infiltrados - Pensó − No veo razones por las que estar nerviosa− Dijo con sarcasmo provocando que Jellal se carcajeara.
−Tranquila, te amaran −Le acaricio una mejilla −Ellos verán lo mismo que yo veo en ti, que eres una gran mujer, además −Miró al frente− una muy hermosa−
Erza se sonrojó mientras miraba por la ventana, llevaban unos días de ser novios, pero no habían vuelto a tener relaciones sexuales, sabía que Jellal estaba esperando "el momento indicado" pero ella necesitaba volverme más íntima con él.
Para sacarle información, no porque lo deseara…. Bueno si lo deseaba pero solo era atracción física.
En sus citas ella trataba de sacarle algo de información preguntándole por el trabajo, pero él siempre las evadía diciendo que no quería aburrirla con las cosas de su trabajo, así que debían ser más íntimos para que ella pudiera acceder más a su vida, la estaba presionando para empezar a obtener resultados así que si Jellal no tomaba la iniciativa esa noche, ella lo haría aunque Minerva insistiera en que debía "hacerse la difícil" aunque para ella era algo ilógico teniendo en cuenta lo que habían hecho juntos esa noche en Bali y además hacerse la difícil le estaba dando como consecuencia no obtener nada de información.
−Erza, llegamos− Por estar distraída en sus pensamientos no se dio cuenta que habían llegado al hotel donde se celebraría la fiesta de fin de año de la fuerza policial de ese distrito de la ciudad.
Jellal le abrió la puerta, tomó la mano que él le ofrecía y bajo del auto, esperó que el cerrará el auto para tomarse de su brazo y caminar hacia el salón donde sería la fiesta. Al llegar en la recepción estaba la persona encargada de guardar los abrigos de los asistentes.
−Ven te ayudo con eso −Jellal colocó las manos en sus hombros para quitarle el abrigo, dejando ver que Erza llevaba un hermoso vestido negro con mangas cortas, iba ceñido hasta su cintura donde la tela estaba cubierta con encaje, luego la falda caída libre hasta las rodillas de Erza.
−Como siempre hermosa señorita Scarlet − Sonrió Jellal, tratando de ignorar el discreto pero seductor escote de aquel vestido negro.
−Gracias Jellal− Sonrió − Tu también te ves muy elegante, aunque creía que te vería usando tu uniforme − Comentó mirando a varios hombres que usaban su uniforme de gala de la fuerza policial, mientras que Jellal usaba un elegante traje negro, pero su corbata era de color escarlata.
−Bueno es que… si trabajo en la policía, pero al ser detective no debo usar uniforme− Le ofreció el brazo a Erza luego de que ambos dejarán sus abrigos.
−Es decir que llevo un mes saliendo con un detective y recién me entero− Erza sabía muy bien que Jellal era detective, pero hasta el momento él no se lo había mencionado.
−Parte de serlo es saber ocultar tu profesión y hasta ahora lo hice bien−Ella se carcajeó.
−Claro, lo hiciste tan bien que te imaginaba todo el día sentado en una patrulla comiendo rosquillas − Ahora fue turno de él para reírse.
Apenas entraron al salón varias miradas masculinas se posaron sobre Erza, Jellal notó aquello así que la tomó de la cintura con suavidad. Erza también se dio cuenta, si bien era verdad que algunos la miraban por su belleza otros la miraban porque sabían su identidad y porque estaba allí, la pelirroja logró identificar varios infiltrados en el salón pues había entrenado con ellos.
−Jellal, ya llegaste− una voz masculina llamó la atención de Erza.
− Jefe Clive− Se inclinó un poco −Le presentó a … −
−Erza, sin duda debes ser Erza, Jellal no deja de hablar de ti− El peliazul se sonrojó, pero ella sonrió.
−Y usted debe ser Gildarts Clive, Jellal también me ha hablado mucho de usted− Se inclinó con respeto.
−No es necesario tanta formalidad querida− le regaló una sonrisa fraternal −Si me disculpan, debo vigilar que mi hija no se acabe la reserva de licor− Cuando se retiró Jellal tomó a Erza para seguir caminando rumbo a la mesa donde estaban sus amigos.
Ultear los vio venir a lo lejos y sonrió, como mejor amiga su deber era avergonzar a Jellal enfrente de su nueva novia.
−No puedo creerlo, por fin tengo el placer de conocer a la mujer que casi vuelve loco a mi amigo− Jellal bufó y cerró los ojos con molestia, al parecer todos se habían puesto de acuerdo para avergonzarlo en frente de Erza.
−Tu sin duda debes ser Ultear− Erza le sonrió.
−Así es y todo lo que te haya dicho ese tonto de mí, es mentira − la pelirroja se carcajeó.
−La verdad no me ha contado nada malo sobre ti, solo cosas buenas−
−Mas te vale Fernandes o tendré que sacar mi arsenal de "momentos vergonzosos de Jellal Fernandes"−
− ¿Algo como eso existe? − Preguntó Erza divertida.
−Oh claro que si, por ejemplo, una vez borracho le declaró su amor a una de las estatuas del parque... –
−Ultear− Amenazó Jellal a quién ya se le notaba una vena brotar de su frente− ¿Por qué mejor no vamos a la mesa? − Allí Erza conoció a Meredy, Cana y Natsu.
La velada pasó con tranquilidad, comieron, bebieron (Jellal no bebió porque debía conducir y como buen policía no podía incumplir la ley), escucharon los discursos, bailaron y se divirtieron.
Aunque Erza no había podido divertirse del todo al sentir tantos ojos Yakuza sobre ella.
−Jellal ya esta tarde, deberías llevar a Erza a su casa− Insinuó Ultear con picardía en la voz.
−Tienes razón− verificaba la hora en su reloj, ya eran más de la una de la mañana − ¿Quieres que te lleve a casa? − Preguntó tomando sus manos.
−Si claro, la verdad me siento un poco cansada− Se levantaron, se despidieron de los pocos que quedaban en la mesa y salieron a recoger sus abrigos.
Jellal le ayudó a colocarse su abrigo −Gracias detective Fernandes−
−Con gusto señorita Scarlet− Le dio un beso en la frente, tomados de la mano caminaron de regreso al auto.
El trayecto hacía la vivienda de Erza fue en silencio, pero un silencio cómodo y cálido. Jellal se detuvo en frente de la entrada del edificio donde vivía Erza.
−Bueno llegamos … ¿Lo pásate bien? − La miró con dulzura.
−Me encantó conocer a tus amigos− le sonrió − Están todos locos sin duda− Ambos se carcajearon − pero lo pase increíble Jellal−
−Yo igual − la tomó de la mano para besar su dorso −Que tengas una linda noche Erza− Besó sus labios con dulzura y lo vio con la intención de bajarse del auto para abrirle la puerta.
Ella lo miró, definitivamente Jellal no tomaría la iniciativa esa noche.
Así que lo haría ella.
−Espera− lo detuvo antes de que él se bajar del auto − ¿No te gustaría pasar? Podemos beber chocolate caliente o creo que tengo algo de vino−
−Claro, me encantaría− Se sonrieron y ella le indicó como entrar el auto al estacionamiento del edificio.
Subieron juntos al tercer piso donde Erza tenía su apartamento −Es aquí− Abrió la puerta y entraron −Sigue tranquilo, ponte cómodo− Jellal se quitó los zapatos en la entrada y dejo que Erza lo ayudara con su abrigo.
−Con permiso− Entró y se quedó mirando unos segundos la sala de estar, era un apartamento pequeño, una cocina sencilla, la sala de estar con un par de sofás y algunas estanterías, había dos puertas, una supuso era el lavado y la otra la habitación de Erza.
Sabía que Erza era huérfana y que se abrió paso en el mundo sola, ella se lo había comentado en una de sus citas, aunque él ya sabía eso.
Ni loco le diría que había revisado su expediente.
−Siéntete como en casa−Erza se había quitado los tacones en la entrada.
−Si me dices eso puede que me lo tome enserio y no me quiera ir − Se sentó en uno de los sofás y la miro.
−Bueno, no me haría mal algo de compañía− La vio adentrarse en la cocina buscando el vino y unos vasos, era extraño estar en ese lugar con Jellal, ella no veía ese lugar como su hogar ya que solo un par de noches había dormido allí, ese apartamento hacia parte de la fachada que era ahora su vida, todo lo habían elegido estratégicamente para que su historia de chica huérfana saliendo adelante sola cobrara sentido.
−No tengo copas perdona −Se sentó a su lado colocando unos vasos de cristal en la mesa junto a la botella de vino.
−Ven te ayudo− Jellal tomó la botella para abrirla −Aunque sabes que no puedo beber, debo conducir a casa− Erza se rio.
−Puedes quedarte− Dijo con naturalidad −Eres un hombre muy correcto Jellal y no creo que sea apropiado dejar a una mujer bebiendo sola, más si esa mujer es su novia−
−En eso tienes razón− Sirvió vino en ambos vasos −No me deja más opción que beber con usted y dormir en el sofá señorita Scarlet− Le guiñó un ojo y ella soltó una carcajada.
Ambos dieron un sorbo al vaso − Te tengo una propuesta Fernandes, para hacer más entretenida la noche− Habló con voz seductora.
Jellal trago grueso mientras su mirada se dirigía al escote de la mujer sentada a su lado − ¿Qué propuesta? −
Ella se levantó emocionada −Hace unos días compre un Jenga, podemos jugar un rato− Jellal se rio y se regañó internamente al atreverse a pensar que la propuesta de Erza sería indecente.
−Claro ¿Pondremos penitencia al que pierda? −Preguntó divertido.
−Obviamente, si no, no sería divertido −Buscó la caja del juego −El que pierda debe quitarse una prenda− Jellal se atoró con el sorbo de vino que estaba bebiendo.
− ¿O te da miedo Jellal? − Ella colocó la torre sobre la mesa y lo miró con un brillo desafiante en los ojos, eso activó el lado competitivo del peliazul.
−En la que te metiste Scarlet− sonrió travieso y empezaron a jugar. Erza era muy buena, miraba bien y analizaba las fichas antes de decidirse por una, Jellal era un poco más impulsivo a la hora de elegir que pieza mover lo que provocó que perdiera tres rondas seguidas.
−Esto es increíble− admitió avergonzado mientras se quitaba la corbata y la lanzaba juntó a sus dos calcetines −No debí quitarme el abrigo al entrar −Susurró provocando que Erza se riera mientras volvía a organizar la torre de fichas.
Jellal concentrado sacaba una ficha con cuidado y la ponía sobre en la parte superior de la torre, suspiro aliviado cuando al ponerla la torre no se cayó, ya llevaban varios turnos por lo que la torre ya estaba bastante inestable.
−Tu turno Scarlet− Sonrió victorioso al ver como la joven se debatía internamente por cual pieza mover, con mucho cuidado Erza empezó a empujar una de las piezas centrales de una de las filas, pero hizo un mal movimiento provocando que la torre se desplomara sobre la mesa.
− ¡Ja! − exclamó victorioso el detective pensando en que tal vez la joven se quitaría su vestido, pero no fue así, se llevó las manos al cabello y se quitó la pinza que sujetaba su peinado, dejo la pinza en la mesa. Él se quedó embobado viendo casi en cámara lenta como las hebras escarlatas de su cabello caían libres sobre su espalda y sus hombros, esparciendo aquel olor a fresas por el lugar.
Erza empezó a reorganizar la torre −Espera eso es trampa Erza− Exclamó casi haciendo un berrinche.
−Claro que no, es una prenda que tenía en mi cuerpo, así que no es trampa− Se defendió e hizo el primer movimiento de la ronda −Tu turno−
Jellal suspiró frustrado cuando luego de unas rondas la torre volvía a caer en su turno, entonces cayó en cuenta de algo −Bueno, si tu pinza de cabello cuenta como prenda, mi reloj también− Se quitó su reloj de la muñeca y lo puso sobre la mesa.
−Es justo− Reflexionó la pelirroja mientras volvían a armar la torre que esta vez cayó en el turno de Ella, sonrojada, pero decidida se colocó de pie, puso una de sus piernas sobre la mesa y ante la mirada atenta del peliazul subió el vestido sobre su muslo hasta dejar ver una liga de encaje que rodeaba su pierna. Jellal se sonrojó al verla quitarse la media velada que culminaba en aquel decore de encaje. Se acomodo en el sillón, aquella visión provocó que sus pantalones se apretaran en cierta área de su anotomía.
Volvieron a jugar, perdió Jellal que se quitó la camisa, Erza miró con las mejillas sonrojadas y algo acalorada por el vino el torso musculoso y tonificado de Jellal. Siguiente ronda, nuevamente perdió el joven azulado −No puede ser− Susurró mientras se quitaba el cinturón del pantalón.
− ¿Qué pasa detective Fernandes? ¿Está nervioso? − Ella lo miró con picardía sentada en el sofá cruzando la pierna haciendo que el vestido subiera lo suficiente para dejar ver la liga de encaje que aún tenía en su pierna izquierda.
−Claro que no− Logró decir, aunque tenía las mejillas sonrojadas −Sigamos− Esta vez perdió Erza y Jellal aplaudió emocionado cuando ganó. Ella lo miró con un mohín en los labios y una idea cruzó su mente. Se colocó de pie una vez más, pero en vez de subir la pierna a la mesa la subió al sillón justo en medio de las piernas de Jellal se subió el vestido con lentitud y eso provocó que se acabara el autocontrol del peliazul, pues colocó sus manos en el ligero de su pierna, ella aguantó la respiración cuando él empezó a quitarle la pantymedia con lentitud acariciando la piel que iba quedando al descubierto.
Luego de quitarle la media se miraron a los ojos con deseo, Erza sin dudarlo se sentó a ahorcadas sobre las piernas de Jellal, él la tomo de la cintura atrayéndola más hacia él − ¿Qué me hiciste Scarlet? Me vas a volver loco− una hermosa y coqueta sonrisa se asomó en los labios femeninos que Jellal no tardo un segundo más en atacar con un beso apasionado.
−Hmmm− Erza suspiró y correspondió aquel beso con la misma pasión, se separaron por falta de aire −Mi habitación es la puerta del fondo− Susurró y de inmediato el azulado se colocó de pie y la llevo alzada a la habitación mientras volvía a devorar sus labios.
Hasta aquí este capítulo especial, espero lo disfrutaran.
Ya el próximo capitulo es el final, pero estaba pensando hacer un fanfic que sea de pequeños Drabbles o viñetas de eventos o situaciones que tengo en mi mente sobre "Infiltrada" Háganme saber en sus comentarios si les gustaría seguir leyendo sobre esta hermosa historia.
Nos leemos la próxima semana.
No olviden dejar sus reviews y comentarios.
PILIKALI.
