Notas iniciales:
1. Waaa no puedo creer que llegara a las 100 estrellitas, gracias por iluminar mi noche ❤ Este humilde intento de escritora los ama con todo el corazón ❤
2. En verdad, dudo que pueda acabar según mi esquema. Todavía me falta enlazar un ching* de cosas para dar pauta a la segunda parte Σ(゚ロ゚;)
3. ¿Segunda parte? Madre mía, esto originalmente iba a ser un One-Shot, ¿cómo terminé así? ಥ⌣ಥ
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Flashback 15:
—Se dobla aquí, se pasa por acá, levantamos un poco así y… —Wei Wuxian se quedó en blanco unos segundos.
Ninguno de los tres sabía cómo reaccionar. Especialmente el bebé.
Pronto estalló en carcajadas —A-Huan, A-Huan, creo que acabo de momificar a nuestro bebé —Mostró la bolita que estaba enredada entre varios pliegues de la manta que lo envolvía.
Lan Xichen finalmente fue vencido y no pudo retener una sincera risa —A-Ying, supongo que tus destrezas en las artes demoníacas siguen sobresaliendo.
El mayor deshizo los dobleces y con más habilidad los rehízo permitiendo que el bebé recuperara cierta movilidad —Nuestro hijo es muy tranquilo.
—MianMian piensa que será como yo. Ella es una mamá con experiencia ¿y si tiene razón? Que el cielo nos ampare.
Lan Xichen tomó el bebé entre sus manos y lo alzó para contemplarlo mejor —¡Oh! Suena bien para mí —Era una criaturita hermosa y dormilona. Lo apoyó contra su pecho y antes de empezar a caminar se acercó a su esposo para darle un dulce beso en la frente —Vamos, Wangji nos espera.
Por la tarde habían llamado a Lan Wangji, ambos emperadores estaban ansiosos por lo que iban a pedirle, no sabían cómo llegaría a reaccionar. Teniendo en cuenta sus todavía confusos sentimientos hasta cierto punto lo creían un poco ¿injusto, cruel?, pero finalmente decidieron que era la mejor decisión. Necesitaban que Lan Wangji formara parte directa de la vida del pequeño.
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Después de meditarlo unos minutos Lan Wangji habló concretamente —JingYi.
Los ojos de Wei Wuxian centellaban, sonrió radiante como el sol —¡Me encanta! —Tocó la nariz del bebé que yacía en los brazos del segundo jade —A-Yi, nuestro hermoso bebé~
Lan Xichen sonreía ampliamente —Wangji, gracias. Es un nombre que sin duda va a atesorar —Vio a Wei Wuxian y sin perder la sonrisa siguió hablando —Aprovechando que estamos aquí los tres, creo que es el mejor momento para…
Wei Wuxian se incorporó casi en un brinco, se apresuró a quitar el bebé de los brazos del jade —No, justo ahora tengo que irme.
Lan Xichen no pudo evitar sentirse inquieto por aquella actitud tan poco acorde a él. Iba a llamarlo, pero el joven ya había cruzado la puerta. Giró hacia su hermano, el semblante sin emociones no podía ocultarle un rastro de dolor —Ah. Wangji… lo lamento, hablaremos después.
—Hermano, ¿no puedes decírmelo?
—Preferiría que fuera con A-Ying presente. Si me disculpas.
Se despidió con un asentimiento de cabeza y salió tranquilamente. Apenas se sintió lejos del rango visual de Lan Wangji se apresuró en ir tras el joven. Correr estaba prohibido, pero como Wei Wuxian le había enseñado: si nadie te ve no cuenta.
Alcanzó al joven justo cuando éste ingresó a un salón común. Cerró la puerta tras de ellos y colocó un talismán de silencio —¿Qué está pasando? ¿Por qué no quieres hablarlo?
Wei Wuxian retrocedió unos pasos, apretó la manta que envolvían al bebé —¿Y si no lo acepta? ¿Y si nos ve como los villanos? ¿Qué tal si lo rechaza? Esta no es una situación que cualquiera pueda digerir…
Antes de que siguiera hablando incoherencias Lan Xichen lo interrumpió, su voz era suave y segura esperando tranquilizar al joven —Wangji es un poco serio pero su corazón es justo y puro, además, sigue amándote. Lo veo en sus ojos.
Wei Wuxian negó y no pudo evitar gritar —¡NO! ¡Peor aún! ¡Puede que la culpa lo invada!
El bebé comenzó a llorar, tanto movimiento y ruido finalmente lo habían sacado de su profundo sueño. Wei Wuxian seguía negando, ignorando el llanto.
El jade se acercó unos pasos, iba con cautela —A-Ying, ¿el que habla eres tú? —Todo aquello era la bendición. Jin Guangyao ya se lo había advertido.
Si la bendición en él se había ido por completo y sólo quedaba la de Wei Wuxian, entonces era muy probable que usara toda su fuerza para conservar el bienestar del único príncipe heredero, mantenerlo muy cerca de la corona Imperial. Y, como ya se había comprobado, a costa de sus sentimientos y convicciones.
Wei Wuxian abrió los ojos, por primera vez vio con resentimiento a su esposo —¿Cómo te atreves?
Lan Xichen ya estaba lo suficientemente cerca como para tomar al bebé desconsolado, pero el joven retrocedió hasta topar con la pared para evitarlo —¡A-Ying! Por favor, déjame calmarlo.
El joven dejó salir un sarcástico bufido —Lan Xichen ¿Crees poder calmarlo, tú? Ni siquiera puedes calmarme a mí.
Lan Xichen sintió una punzada en el corazón. Wei Wuxian era excelente para mover al jade y ahora que estaba enojado sabía cómo lastimarlo. Inhaló profundo, se habían acostumbrado tanto al vínculo que los unía que ahora no podía evitar sentirse en desventaja —A-Ying, está bien. Se hará lo que digas, pero… por favor, A-Yi necesita calmarse.
—¡Él sólo necesita que lo amemos!
—¡Lo hacemos! ¡Te juro que será un niño amado por todos!
Wei Wuxian pareció serenarse con esas palabras, finalmente entregó al bebé a los brazos de su esposo —A-Yi, mi precioso sol. Papá nunca dejará que nada malo te pase ¿verdad?
Lan Xichen acariciaba al bebé con cariño, calmaba el llanto. Le costaba demasiado, el bebé había estado llorando por un período considerable —Juré proteger a mi familia con mi propia vida.
Wei Wuxian recordó aquel trágico día, lejos de sentir culpa o miedo… sintió satisfacción —Todo sea por el bien del Imperio.
El jade prefirió no hablar y concentrarse en el bebé, en cuanto su amado recobrara el control trataría de convencerlo para hablar con Wangji. A final de cuentas, sus ganas de hablar con él se habían ido después de que escuchara a Lan Qiren decir que estaba orgulloso de Lan Wangji pues alguien tan recto como él fácilmente sobrepondría las reglas a todo lo demás.
Ellos no necesitaban eso, lo que necesitaban era estar seguros que Lan Wangji rompería esas reglas. Todas las malditas reglas del palacio, del Imperio.
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Después de una larga reunión con el Rey Nie y el consejero Jin, Lan Xichen pudo sentirse más tranquilo. Cada vez que ellos dos se juntaban parecía que alguno iba a matar al otro, pero dejando de lado eso ambos le brindaban consejos bastante acertados.
Deslizó la puerta del Hanshi con cuidado, con las ventanas cerradas la habitación estaba casi a oscuras, apenas alumbrada por algunas velas dispersas.
Una inconfundible voz lo llamó —A-Huan, ven.
Sin vacilar se aproximó a su amado. Una sonrisa escapó de lo más profundo de su corazón al ver la escena. Aquel hombre de rasgos divinos estaba sentado en una alfombrilla cercana al escritorio principal, acunaba entre sus brazos al pequeño bebé.
—Apenas dieron las nueve y se quedó dormido, ¿acaso eso es normal?
Lan Xichen se arrodilló frente a ellos —En un par de horas estará despierto nuevamente, quizá sea sólo una coincidencia.
—A-Huan… yo… actué muy mal hoy, estoy consciente de ello… Sabes, Wen Qing y Jin Guangyao han trabajado mucho en algo.
Lan Xichen no podía conectar la primera oración con la segunda, enarcó una ceja.
—Antes de que rompamos mi bendición, hagamos otro príncipe, ¿qué te parece?
De no ser porque el jade ya estaba en el suelo seguramente se hubiera caído con fuerza —A-Ying… tú, ¿estás hablando de romper la bendición?
Bajo los efectos de la misma era impensable pensar en eso.
El joven asintió y sonrió lleno de energía. Maniobrando un poco con el bebé en brazos sacó un talismán negro de entre las mangas de sus túnicas —El efecto dura poco y, por protección de quienes lo crearon, no recordaré mucho de esto. A-Huan… justo ahora estoy bloqueando la bendición.
Lan Xichen no se dio cuenta de cuándo comenzaron a rodar lágrimas por su rostro —A-Ying, a ti, sin la bendición… siempre quise que supieras que antes de todo esto yo en verdad te amé, te amo tanto.
Wei Wuxian se sonrojó al instante —Espera, espera, bien podemos idear un buen plan con este poco tiempo y ¿te estás volviendo a confesar? —Con la mano que sostenía el talismán quitó algunas lágrimas de su amado.
El jade asintió y tomó aquella mano entre las suyas —Nuestro compromiso fue después de que ya estuvieras bendecido, en cuanto se rompió nuestro vínculo tuve miedo de que el amor que me mostrabas fuera sólo parte de ello.
—Si no fuera real nuestras bendiciones nunca hubieran sido tan fuertes… y problemáticas. A-Huan, en verdad te amo. Mis sentimientos por ti ya estaban ahí.
Lan Xichen sintió que su corazón se desbordaba, con cuidado de no mover al bebé entre los brazos del joven se acercó lo suficiente para poder besarlo.
El talismán comenzó a quemarse en fuego verde. Wei Wuxian cerró los ojos y al abrirlos se sintió algo desorientado. Los labios sobre él lo calmaron.
Al separarse le dio un beso más corto —A-Huan, ¿cuándo regresaste? No me digas que me quedé dormido… y con A-Yi así… jajaja realmente estaba cansado.
—¿A-Ying?
—¿Si?
Lan Xichen deseaba decírselo una vez más —Te amo tanto.
Wei Wuxian sonrió de oreja a oreja, totalmente complacido y con la cara subiendo a un tono rojizo —Mi amado A-Huan, harás que el corazón se me salga del pecho si de la nada me atacas con esas palabras.
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Actualidad:
La noche de bodas entre los nuevos emperadores fue realmente suave, ambos sabían que por tradición debían consumar el matrimonio en la cama, pero Lan Wangji se limitó a una ronda y no más… pese a las suplicas del joven.
La doctora les había dicho que estaba bien si "disfrutaban" por esa noche y algunas más. Wei Wuxian ya había pasado por ello, su amado Lan Huan había decidido complacerlo y atenderlo tanto como pudiera (y no tenía reparos en ello).
Pero su Lan Zhan era más estricto con su cuidado. Estaba al tanto que no tenían el vínculo por lo que no podría sentir cuando lo estuviera lastimando, únicamente tenía el pensamiento de que debía cuidarlo por el bien del bebé que se desarrollaba dentro suyo.
Y así pasaron los primeros meses de su embarazo, iniciando con abstinencia. Wei Wuxian no era un adicto al sexo, no era dependiente de ello. Él también estaba de acuerdo en no pasar más allá de la línea, su mente seguía verdaderamente impregnada con Lan Xichen; claro que aquello nunca lo diría para evitar lastimar a Lan Wangji.
Y aun así sentía que podía tener al menos un par de besos un poco más profundos del segundo jade… ¿quién diría que Lan Wangji tendría tan pronta disposición a excitarse con tan sólo unos besos cortos o el roce de sus manos? Era tan transparente.
Hasta cierto punto era lindo… hasta cierto otro punto lo estaba volviendo loco.
Al menos eso pensaba Wei Wuxian, lo que no sabía es que aquella noche de bodas, en algún punto mientras ambos recuperaban el aliento, sus ojos se cristalizaban y Lan Wangji pudo leer el dolor en ellos. El jade lo supo, mientras lo hacían Wei Wuxian no podía evitar pensar en Lan Xichen.
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Wei Xuanyu tomó un pastel de hojaldre de la mesa —¿Por qué tienes tanta comida?
El ambiente de verano era idóneo para merendar en el balcón principal.
Wei Wuxian reparó en sí —Lan Zhan cumple mis antojos.
—No recuerdo que fuera así en tu primer embarazo.
Wei Wuxian suspiró, todavía sin salir del todo de sus pensamientos —Lan Huan tenía la ventaja del vínculo. Si yo le pedía bollos el los traía… y traía nísperos. Al final yo dejaba los bollos a un lado y sólo comía los nísperos. Él nunca me negó nada, pero siempre sabía lo qué realmente quería.
—Y Lan Wangji… ¿planea atinarle?
—Nop. Él siempre estuvo al tanto de mí —El ojigris tomó una papa dulce y se la llevó a la boca, sintió que su paladar se elevaba al cielo —Lan Huan podía leer a Lan Zhan a la perfección, pero aquí entre nos, Lan Zhan siempre ha sido mejor para analizar a las personas.
Masticó otro bocado —Es como si armara un rompecabezas de mis gustos pasados y nuevos. No sé cómo, pero lo logra. Eso y que con este bebé tengo antojos más variados que con A-Yi. Es como si no se pudiera conformar con sólo una cosa, ¡tiene que probar varias para estar satisfecho!
Wei Xuanyu juntó ambas palmas y las frotó rezando a los dioses —Que no salga como tú, que no salga como tú. Amo y amaré a mis sobrinos con todo el corazón, pero si este bebé también sale como tú ¡entonces los visitaré únicamente una vez al año!
Una voz neutra los interrumpió —Wei Ying.
Wei Wuxian volteó enseguida y sonrió ampliamente —¡Lan Zhan! Mi amado Lan Zhan ¿ya has terminado con el trabajo de esta tarde? ¿Cuánto tiempo tenemos?
El Emperador asintió —Podemos ir a los jardines.
Breve y acertado con cada palabra. El joven asintió enérgicamente —Perdona hermano, escucharé tus lamentos después, justo ahora debo aprovechar a mi esposo.
Wei Xuanyu contempló al jade, mucho aprecio no le tenía, pero seguía siendo el amado de su único hermano —Ve. Me quedaré aquí un poco más antes de partir a Yiling. Gracias a que me ayudaste con lo del comercio puedo descansar un poco —el menor se estiró en la silla, deseaba tener unos momentos más de tranquilidad antes de regresar a su reino.
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Andando entre las flores que habían abierto todos sus colores, los Emperadores iban lado a lado.
—Lan Zhan, este bebé nacerá con la primera nevada en Gusu, puedo sentirlo.
El jade asintió, casi se le podía ver como las comisuras de sus labios se levantaban —También yo.
Wei Wuxian deslizó sus dedos a través de las peonias, no sabía si debía preguntar o no. Se armó de valor para finalmente hacerlo —¿Ya te has dado cuenta de los efectos de la bendición?
—Mn.
El joven se cruzó de brazos —A-Huan y yo sufrimos por ello. En lo particular, no me gustaba la sensación de que me estuvieran lavando el cerebro.
Por su parte, Lan Wangji seguía con un semblante neutro. Sabía que no importara lo que intentaran, era un efecto colateral que terminaba asegurando el bienestar del Imperio —Es inevitable.
—Hah. Supongo que para ti será diferente. Lan Zhan siempre ha sido estricto. La primera vez que llegué al palacio ya estabas al tanto de mi reputación, te acercaste únicamente a mí (de entre todos los demás herederos) y me dijiste: "Lee las reglas una vez más".
—Wei Ying, no necesitas preocuparte. Ahora puedes ser tú, este peso es mío.
—¡Me niego! Ambos compartiremos el peso de las decisiones que tomes ¿no por eso me convertí en tu Emperatriz?
Lan Wangji suavizó su semblante, quizá en el fondo deseaba oír esas palabras.
Siguieron caminando. Los sirvientes y doncellas se apartaban a su paso dejándolos en un ambiente privado. Ellos estaban felices con el cese de ejecuciones del Emperador y de absurdas demandas de la Emperatriz.
Ante la pareja apareció Wen Ning, con JingYi en brazos —M-majestades. JingYi quería verlos.
Con la capital casi re construida, el embarazo de Wei Wuxian y el acoplamiento de los reinos después de las bajas, JingYi no podía ver tan seguido a los emperadores juntos, generalmente sólo a su madre.
Lan Wangji no pudo evitar mirar a Wei Wuxian, al pequeño le faltaba algo importante que se le había dado en su tercera primavera —¿Su cinta?
Wei Wuxian contuvo reír y contuvo llorar. Sacó el trozo de cinta blanca de su cinturón y se aproximó al sonriente niño —Verás… es complicado. Será porque los Lan tienen un porte muy serio. Quizá él lo vio y lo asimiló.
Lan Wangji seguía sin entender.
El joven continuó —Hasta hace unos días empezó a tomar una actitud… ah, eh… mejor te lo muestro —Aproximó la cinta al pequeño quien la seguía con la mirada. En cuanto la cinta tocó su frente y fue medianamente acomodada el semblante risueño cambió drásticamente por uno serio.
Así, Wei Wuxian quitó la cinta y el niño liberó su usual sonrisa. Entonces Wei Wuxian decidió repetir la acción tres veces más obteniendo el mismo resultado. Suspiró derrotado, lágrimas brotaban internamente —¿La cinta es lo que los hizo serios a todos ustedes? ¿Por qué mi bebé se transforma cada que se la pongo?
La situación resultaba inusual y algo cómica hasta para el Emperador. Se acercó al pequeño y extendió la mano para que Wei Wuxian le entregara la cinta. Una vez en sus manos se inclinó lo suficiente como para estar de frente a JingYi. Cualquiera se intimidaría al ver la gélida expresión de Lan Wangji, pero JingYi le dedicó una de sus más amplias sonrisas mientras se atrevía a agarrarle la nariz.
Lan Wangji colocó la cinta en JingYi y, como era de esperarse, éste se volvió "un Lan". Era bastante inusual, pero creía tener la solución.
En un segundo el cielo mismo se iluminó más de lo que era posible, el jade estaba sonriendo para el pequeño.
El asombro de Wei Wuxian estaba impreso en su cara y si Wen Ning pudiera gesticular algo hubiera tenido la misma expresión. La sonrisa de Lan Wangji era tan común como ver un dragón de dos cabezas en mitad del bosque.
JingYi abrió los ojos, una luz se avivaba en él. Su magnífica sonrisa volvió a dibujarse en sus labios —¡Sonríe! —Con la confianza de siempre, el pequeño se balanceaba entre los brazos del cadáver. Fue bajado al suelo y aprovechó para correr hacia Wei Wuxian —¡Papi sonríe!
Wei Wuxian se inclinó lo más que pudo, su estómago había crecido. Al final fue Lan Wangji quien tomó al niño y lo cargó para ponerlo a la altura del joven.
Wei Wuxian jugaba con las manos del pequeño —Lan Zhan, tan magnífica sonrisa. Mi corazón se detuvo, iba a morir.
—No bromear con la muerte.
El joven infló las mejillas —Laan Zhaan… ¡déjame expresarte qué tan feliz me sentía! —Besó la mejilla de su hijo y después, cubriéndole traviesamente los ojos, depositó un beso más largo en los labios del jade.
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Los siguientes meses fueron tranquilos. No volvieron a suscitarse atentados contra el príncipe heredero o contra la Emperatriz. Los emperadores ocasionalmente recibían las visitas de los diversos herederos o amistades cercanas quienes querían asegurarse del estado del embarazo.
Nauseas, antojos, dolores y demás eran atendidos prontamente por la doctora Wen Qing y el Emperador. Nadie más tenía permitido ofrecerle algo a la Emperatriz, todo esto para seguir evitando algún incidente.
Wen Ning escoltaba sin descanso a JingYi mientras Song Lan lo hacía, desde una distancia segura, con Wei Wuxian.
—Wei Wuxian, deja de salir tan descubierto, no he pasado tantos meses cuidándote la espalda como para que mueras por un resfriado. Somos de ambientes cálidos, el frío de la capital nunca nos ha sentado bien —Jiang Cheng dejó caer una gruesa capa blanca sobre los hombros del joven.
—Jiang Cheng, he vivido aquí por unos ¿qué? ¿casi 5 años? Ya estoy acostumbrado ¡Soy inmune!
Jin Guangyao llegó y se paró a lado del heredero de Yunmeng Jiang, su nariz se había tornado roja por el frío, pero continuaba con un semblante sereno —Majestad, no piense en usted, piense en el segundo príncipe.
Jiang Cheng puso los ojos en blanco. Tomó la capa que tenía puesta y la sobrepuso a la del ex consejero —¿Qué él piense? Consejero, pide mucho.
Jin Guangyao se encogió de hombros y se acomodó la prenda. El calor iba extendiéndose, llegando incluso peligrosamente a sus mejillas, prefirió no mostrar atención en ello —Puedo tener algo de esperanza.
—Ver al espeluznante Sandu Shengshou ser atento con alguien es un poco… y el íntegro Lianfang Zun aceptando tal muestra de afecto en público. Tardaré un poco más en acostumbrarme a esto, pero les deseo felicidad. Supongo.
Jiang Cheng chasqueó la lengua —¿De qué hablas? Cada día pierdes más neuronas. Voy con Huaisang, hablar con él puede ser más interesante —Giró sobre sus pasos, dirigiéndose nuevamente al palacio, llevó sus manos a la boca para calentarlas con su aliento. En verdad, él no era de climas tan fríos.
Wei Wuxian formó una malévola sonrisa, volteó antes de que el hombre atravesara la entrada —¡Jiang Cheng! ¡Camina recto, finge un poco mejor ese dolor de caderas!
El mencionado casi caía al suelo y el consejero tensó su cuerpo entero. Ambos habían perdido completamente la cara, el color rojo sobresalió en sus pálidos y fríos rostros.
Wei Wuxian estalló en risas. Los dos presentes lo amonestaron al unísono.
—¡Wei Wuxian!
—¡Majestad!
El joven no podía parar de reír —Jajajaja ¿creían que no podía distinguir a quién le tocaba esta vez? Jajajaja ¡tengo bastante experiencia en ello! ¡No por nada habrá dos príncipes! Jajaja
Jiang Cheng ya no sentía frío, se podría decir que incluso había llamas en sus ojos. Avanzaba hacia el joven mientras apretaba los puños —¡Tu, desgraciado! ¡Tenías que abrir esa maldita boca! Me aseguraré que no la sigas usando…
Wei Wuxian intentaba calmar su risa. Antes de que algo más sucediera la risa se extinguió por sí sola —Ah. Espera —Parpadeó un par de veces e ignoró el enojo de los dos presentes. Finalmente alzó la vista hacia la ventana del estudio en donde se encontraba el Emperador trabajando y observándolo.
Hizo señas con una mano y Lan Wangji abrió la ventana para oírlo.
Con una sonrisa realmente brillante gritó a todo pulmón —¡Lan Zhan! ¡Lan Zhan! ¡Va a nevar!
…
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Notas finales:
Sip, mi segunda pareja es versátil. Apenas me doy cuenta de que, si me cuesta escribir hard con el "molde" de pareja usual, con ellos me va a doler… (=ω=;)
Y todos repetimos: ¡Va a nevar! o(≧▽≦)o
