Hola, vengo con un nuevo capitulo que aun que no es muy largo creo que da la firmeza a lo que esta aconteciendo. Lamento no haber estado actualizando tan seguido como quisiera, sin embargo, trataré de hacerlo en la medida de lo posible. Gracias por el apoyo. Saludos.

Capítulo 13

Acepto mi debilidad.

Aquella sensación era extrañamente familiar lo cual le permitió disfrutar aún más la experiencia, revolviéndose entre las sabanas en busca de calor corporal.

- ¿Cómo te sientes?

Le pregunto una voz tras captar su ligero sueño.

-Muy cómodo.

Respondió sin abrir los ojos.

-No me refiero a eso, tu fiebre parece haber bajado.

Río por lo bajo tocando gentilmente su frente con su mano.

-Tengo hambre.

Comento para sorpresa de su acompañante, quien parpadeo al notar como aquel hombre la estrechaba más contra sí en aquella posición tan grata.

-Debería ir a preparar algo, ¿Qué se te antoja?

Pregunto acariciando su mejilla con tono risueño provocando un sentimiento en él sumamente agradable.

-Si te dijera que se me antoja seguramente me golpearías.

Bromeo abriendo sus parpados y fijando su mirada en los castaños activando un sonrojo inmediato en su acompañante.

-Ryoma-kun.

Dijo desviando la mirada intentando separarse del agradable abrazo, sintiéndose un tanto culpable al notar la expresión de desolación que provoco en su acompañante.

-Lo siento.

Se disculpo tensándose al comprender que el tiempo en que aquellos jugueteos habían sucedido hacía ya mucho tiempo, y ahora se encontraban en el presente.

-Esta bien, no importa.

Aclaro ella un tanto incomoda por la situación. Hacia tanto que no experimentaba una situación como esa y lo cierto era que su cordura no estaba de su lado en ese momento, incluso se debatía la posibilidad de caer en la tentación si no se apresuraba a separarse de aquel joven con ojos gatunos con quien compartió cama la noche anterior ante la preocupación por estado de salud.

-Iré a prepararte algo de comer, debes estar débil.

Expreso con tranquilidad intentando incorporarse sin éxito alguno.

- ¿Ryoma-kun?

Lo llamo notando que su abrazo de había intensificado al punto de serle imposible separarse de él.

-Quiero estar contigo un poco más.

Admitió con puchero de niño y susurros casi en suplica provocando un suspiro en la castaña quien simplemente no sabia como negarse a esa expresión, siendo consciente que aun después del todo el tiempo de conocerse únicamente había visto a Ryoma poner esa cara en contadas ocasiones e incluso dudaba que alguien más la hubiera visto.

-Ryoma-kun.

Nombro sumisa sintiéndose incapaz de poder rechazarlo, pero sabiendo que el peligro se acercaba de permanecer ahí.

-Sakuno.

La llamo mirándola directamente a los ojos transmitiendo su disposición absoluta a ella. Trago saliva, él siempre fue así, solo con una mirada era capaz de hacerla entender todo lo que anhelaba.

-Debes comer.

Dijo intentando formular una excusa.

-Quiero estar contigo.

Susurro acunándola más hacía sí mientras aspiraba su florar aroma.

-R-Ryoma-kun.

Tartamudeo sintiendo sus orejas arder debido a la cercanía.

-No esta bien.

Externo más pará ella que para el joven quien centímetro a centímetro se acercaba cada vez más a su rostro mientras acariciaba su figura con dulzura, completamente embriagado por la calidez que sentía.

-Por favor.

Suplico rosando sus labios recibiendo la agitada respiración de su acompañante y debatiéndose con ayuda de su poca cordura si continuar con aquel anhelo que por tanto tiempo había soñado.

-S-si…

La escucho susurrar sintiendo como su dedo pulgar rosaba tímidamente su mejilla y haciéndolo concebir la felicidad que hacía tanto no hallaba y juraba no volver a experimentar. Con delicadeza unió sus labios con los rosados en un torpe gesto haciendo arder cada parte de su cuerpo temiendo que todo fuese un producto de su imaginación, pero comprobando la veracidad de la situación al notar como sus prendas eran sujetadas con fuerza comprendiendo el deseo de la castaña de aferrarse a ese momento al igual que él.

-Sakuno.

Susurro sin dejar de besarla aumentando la intensidad a medida que la confianza entre ambos acrecentaba, ¿Cuándo fue la ultima vez en experimentar aquel goce? Se pregunto.

-Ryoma.

Lo llamo completamente perdida en las caricias. Al escuchar su nombre proveniente de la joven un golpe de culpa lo invadió regresándolo a la realidad que trataba de evitar con todo su ser. En definitiva, aquel gozo solo lo había sentido estando con ella, sin embargo, a diferencia de Sakuno el tiempo separados solo lo hizo perderse en sí mismo terminando por realizar actos que nunca espero, por el simple hecho de aumentar su miseria ante la culpa de su cobardía y dolor.

- ¿Qué ocurre?

Le pregunto preocupada al sentir aquellas cristalinas en su piel.

-Perdón.

Dijo finalmente con amargura reflejada lamentando cada una de sus decisiones tras aquel día en que la vio marchar y sintiéndose tan sucio que la sola idea de poder acunarla de la manera en la que lo estaba haciendo le resultaba en culpabilidad, reflejando en su espejo tal suciedad que temió la posibilidad de cubrirla con ella.

-Lo siento Ryoma-kun, esto no debió ocurrir.

La oyó disculparse recibiendo otro fuerte golpe en su pecho, ¿Por qué ella se disculpaba si toda la culpa era suya?

-No debí permitir que ocurriese, lo siento.

Siguió disculpándose la castaña con lacrimosas resbalando por sus rosadas mejillas mientras lo miraba preocupada, comprendiendo que el aspecto inverosímil de Ryoma era posiblemente debido a todos los culposos pensamientos que en aquel momento tenía.

-Tú…no tienes la culpa de nada.

Le dijo tembloroso percatándose como poco a poco se apartaba y debatiéndose el aferrarse a ella como debió hacer en el pasado o liberarla de su espantoso ser.

-Si no acepto mi debilidad ahora seré la culpable cuando ya no haya marcha atrás.

Contesto limpiando las mejillas bajo los ámbares con tiernas caricias sentada a su lado en aquella amplia cama de sabanas blancas, dejándose contemplar por la perdida mirada en el rostro de Ryoma quien con temor coloco su mano sobre la cintura de la joven.

-Sakuno yo…

Intento decir siendo interrumpido por el llamado a la puerta. La vio sonreír melancólica mientras ella se incorporaba para abrir la entrada.

-Buenos días pequeña, Momo me dijo que Chibisuke estaba enfermo.

Saludo Ryoga escaneando a la joven frente a él girando su mirada hacia su hermano escrutándolo de la misma manera que a su acompañante. Suspiro al notar la misma expresión en ambos e imaginándose un poco de lo que pudo haber pasado.

- ¿Tienen hambre? Pasé por un local de comida antes de venir y traje el desayuno. No te preocupes Chibisuke como estas débil compre mucha fruta fresca para ti.

Sonrío haciéndole señas a Sakuno para que fuese por ella.

- ¿Entonces?

Dijo tras perder de vista a la joven tras el corredor.

- ¿Entonces qué?

Contesto.

- ¿Tomaste una decisión?

-Aceptaré la cirugía.

Afirmo mirándolo.

-No sé qué ocurrió entre ustedes o si hiciste algo, pero de una vez te digo que después de esto no podemos asegurar que seguirá aquí.

Aquella declaración era la realidad que necesitaba aceptar para poder avanzar y, sin embargo, lo seguía torturando la idea de que una vez más ella se fuese.

- "Si no acepto mi debilidad ahora seré el culpable cuando ya no haya marcha atrás".

Repitió las palabras de Sakuno como si él mismo las hubiera dicho comprendiendo que aun si ella se iba y no veía propósito en la cirugía, al menos no quería arrepentirse de no haber hecho nada como la ultima vez.