Hola Hola!
Me demore un poco lo sé pero espero no haberlos dejado tanto tiempo jejeje
Ya saben respondo los comentarios abajo
Sin más que decir, disfruten la lectura!
Temerosa de encontrarse con Gray y de montar una escena delante de Kaito si subía las escaleras, Juvia se dirigió a las dependencias del servicio por primera vez desde que había llegado a aquella casa y buscó a su madrastra.
—¡Juvia… oh! —gimió Aiko con expresión de culpabilidad.
—Gracias por quedarte conmigo anoche…
—¿Sabes dónde está el señor Gray? —la interrumpió Aiko.
—Está arriba, con Kaito, creo. Si tienes algún mensaje para él, dáselo a papá…
La voz de Juvia se desvaneció mientras observaba a su madrastra salir corriendo mientras lloraba y pasar por su lado. Juvia vaciló, dudó si seguirla, pero no tenía ganas de enfrentarse a nadie más después de lo ocurrido. Ya hablaría con Aiko. Atravesó las cocinas donde los cocineros se afanaban en preparar la comida, y al final de un largo corredor entró en la habitación de su padre para tomar prestado su abrigo.
Era nuevo, notó con sorpresa Y parecía caro. Quizá hubiera sido de Hiroshi. Juvia metió los brazos por las mangas mientras buscaba en el armario de las llaves. Segundos más tarde, localizaba la llave que buscaba y se dirigió hacia el túnel de la servidumbre que daba al jardín. Estaba oscura y húmedo como siempre. Había sido construido hacía un siglo para permitir a los criados entrar en la casa sin tener que pasar por los jardines ofendiendo así la vista de la familia y de sus invitados. Aquel túnel era un cómodo atajo,
Juvia se metió las manos en los bolsillos. Más allá del viejo invernadero por el sendero, se llegaba al lago. Una de las peores ideas de Lyon había consistido en transformar el Folly en un hotelito y, haciendo caso omiso del gusto de su abuelo por la intimidad se había gastado una fortuna en transformarlo
—¡Les va a encanta, a las parejas de recién casados! —había pronosticado Lyon mientras mandaba instalar una bañera con jacuzzi y una cama del tamaño de una plaza de toros.
Sin embargo nadie había tenido oportunidad de utilizarlo. Nadie excepto Gray. Juvia caminó por el lago sin advertir cómo las ramas se movían con el viento, recordando en su lugar aquel verano, tiempo atrás, y sus flores salvajes, su intenso calor… y a Gray, esperándola milagrosamente…
—Únete a mí —había sugerido él como por casualidad, señalando la cesta de excursión sobre la manta—. Hoy voy a comenzar una nueva vida.
Gray no estaba del todo sobrio, pero Juvia, en su excitación ni siquiera se había dado cuenta. Solo veía que por fin le prestaba atención, que por fin expresaba el deseo de estar en su compañía. Con su padre en Londres, Juvia llevaba toda la semana buscando la oportunidad de encontrarse con Gray, arrojándose a sus pies con creciente desesperación, esperando aterrorizada escuchar que por fin se marchaba a Grecia.
Sin embargo, una vez instalada sobre la manta, consciente de la mirada sugerente de Gray y de que los hombres la consideraban bella, Juvia se había subido a la más alta cumbre para despertar bruscamente a la realidad de la vida.
—Me recuerdas a una gata lamiendo crema —había confesado Gray alcanzándola con una mano segura y besándola hasta dejarla sin aliento.
Juvia no tenía control sobre su cuerpo ni sobre los sentimientos que Gray despertaba en ella. Gray jamás había sido como aquellos admiradores jóvenes y poco sofisticados a los que sabía mantener a raya. Mucho antes de lo que ella hubiera querido recordar. Gray la llevó al Folly y le hizo el amor apasionadamente, con una impaciencia salvaje que la había asustado y confundido.
Recordar su comportamiento aún la hacía sentirse enferma, temblorosa. Debía haberle parecido una desvergonzada, una patética obsesa. En sus peores momentos, incluso Juvia se preguntaba si no se habría acostado con ella para librarse por fin de su persecución.
Juvia metió la llave en la cerradura de la puerta del Folly y entró, Casi se desmayó del susto. La trasformación de Lyon había desaparecido. El lugar había vuelto a su antigua forma para servir al propósito inicial de su construcción: ser el mirador desde el que contemplar el lago, en lo alto de la colina, un lugar cómodo en el que sentarse incluso en invierno. Juvia subió las escaleras de piedra del rincón y contempló toda la habitación. De pronto, súbitamente, volvió a bajarlas y salió precipitadamente al aire fresco. Las lágrimas de arrepentimiento resbalaban por sus mejillas. Aquel fin de semana había sido inmensamente feliz, pero al mismo tiempo había sido tan estúpida que había creído que él también lo había sido.
—Me gustan las mujeres que saben lo que quieren… siempre y cuando sea lo mismo que quiero yo, claro… y lo es… lo es —le había confesado Gray lleno de satisfacción, mirándola con ojos penetrantes, disfrutando aparentemente del afecto y del calor que ella le había prodigado—. Y lo que más me gusta es que me miras como si fuera el centro de tu universo…
¿Cómo se había atrevido a preguntarle, después de aquello, si lo había utilizado como cebo pan poner celoso a Lyon? Aquel fin de semana ni siquiera había sido capaz de ocultar sus sentimientos, se había mostrado irremisiblemente, delirantemente feliz.
¿Cómo podía seguir amando a Gray cuando él jamás, nunca jamás, la había querido? El la odiaba. ¡Claro que la odiaba! ¿Qué hombre podría darle la bienvenida al fruto de un encuentro sexual accidental con una muja que no significaba nada para él? No obstante Gray, reputado de honorable en la familia, amaría y aceptaría a su hijo porque Kaito no era más que la víctima inocente del irresponsable comportamiento de su madre.
El crujir de una rama interrumpió los pensamientos de Juvia, que se volvió. Gray estaba de pie, muy quieto, a la sombra de los árboles, mirándola imperturbable con sus ojos negros. Juvia lo miró de reojo, aterrorizada, y desvió la vista de nuevo. Debía haberla visto desde la casa y, sin duda, la había seguido para discutir sin que nadie pudiera oírlos. Juvia se cruzó de brazos aterrorizada, esperando sus reproches.
—Kaito se quedó dormido en mitad de la comida, creo que lo cansé demasiado —comentó Gray en tono prosaico
Juvia parpadeo y se metió las manos en los bolsillos. — Sería un hipócrita si me lamentara por su existencia —musitó casi como si estuviera pensando en alto, solo para sí mismo— Él es parte de mí, es mi hijo y, ahora que ya se me ha pasado un poco el susto, tengo que confesarte que estoy muy ilusionado con él. Podría enfadarme y decirte que me he perdido sus primeros años de vida por tu culpa, pero ¿para qué? —aturdida ante lo que estaba escuchando, Juvia lo miró y abrió la boca—. Habría sido mucho más fácil para ti abortar, pero no lo hiciste. Y tengo que estar agradecido por eso.
—¿Agradecido? —repitió Juvia profundamente confusa.
—Y también tengo que estarte agradecido por tu franqueza de antes —continuó Gray sin dejar de mirarla a los ojos con alarmante intensidad—. Pocas mujeres habrían confesado que planearon fría y abiertamente atrapar a un marido rico.
Aquella sacudida hizo volver a Juvia a la vida y ruborizarse hasta las puntas del cabello.
—Yo… yo… —comenzó a decir.
Sin embargo, antes de continuar, Juvia comprendió que no podía desmentir que había planeado pescarlo sin confesar primero que estaba locamente enamorada de él y, lo que en aún peor, tan ciega como para creer que su hijo podría reemplazar a la niña que él había perdido.
Un silencio eléctrico se apoderó del ambiente mientras Gray, con una ceja enarcada, esperaba su respuesta.
—Sí, bueno… —musitó Juvia encogiéndose de hombros—. Ahora ya lo sabes.
—Pero entonces, ¿por qué no intentaste recoger los frutos de tu fecundidad? — Juvia se puso tensa, no estaba preparada para una pregunta tan obvia—. Escucha, hay algo que no logro entender. Es posible que Hiroshi, al calor de la discusión, llegara a un ridículo trato contigo: él olvidaba los robos, y tú desaparecías, pero lo único que tenías que hacer era ponerte en contacto conmigo. Es evidente que yo no te habría denunciado a la policía. Tu embarazo era un as en la manga, y, sin embargo, por alguna razón, decidiste no sacarlo.
Juvia se estremeció. No se sentía capaz de indagar más en los motivos de su conducta de entonces. El silenció fue creciendo.
—No me atreví a decirte que estaba embarazada, así de sencillo, ¿de acuerdo? —contestó de mal humor—. En realidad, después de cómo me trataste, habría preferido beber veneno.
—Bueno, eso me parece comprensible —respondió Gray irónico, con la mirada fija sobre su rostro colorado y desafiante— Te herí en tu ego, y nada, ni siquiera la ambición, habría podido persuadirte de que mi hijo era más importante que tu orgullo herido.
—Me preguntaba cuánto tiempo tardarías en comenzar a hablar así —respondió Juvia haciendo una mueca y apartando la mirada.
—Tienes mucha razón, no sirve de nada habla, así. Después de todo, por fin ha llegado el esperado momento, el momento en el que todos tus planes dan su fruto… —cada una de aquellas sedosas palabras iba dando en el blanco. Juvia volvió la vista con desagrado hacia él. Gray sostuvo su mirada—. Solo puedo hacer legítimo el nacimiento de mi hijo casándome contigo —añadió con una sonrisa al ver su estupefacción—. Y me propongo hacerlo. Nadie, jamás, volverá a llamar a mi hijo un «error».
Espero les haya gustado el capítulo de hoy, no faltan muchos caps para que termine yujuu
Gray sigue juzgando mal a Juvia, aunque no podemos negar que ocultarle su hijo, bueno no es una buena idea jejeje pero será que esos dos por fin se revelaran y dirán todas sus verdades, o será un vida no tan dichosa para ambos?
Muchas muchas gracias por los favoritos, los follows, las lecturas y los comentarios!
En especial muchas gracias a:
Kaede xerxes: Tu comentario siento que fue un poquito agresivo, pero lo ame porque le veo lo positivo. Me hizo pensar que creo que nunca les aclare bien porque vi a Gray y Juvia muy reflejados en esta historia y porque la adapte a ellos, y que de pronto a muchos no les ha quedado claro varias cosas de la historia en si, y quiero explicartelo y a todos para que les quede claro. 1. Hablas de que Gray le cree a Lyon, siento que es muy díficil para Gray no creerle a su primo, 1 es familia, 2 Lyon paso mucho tiempo con Juvia, Gray los vio diviertiendose y de fiesta en fiesta cuando volvío a Grecia poco tiempo después de acostarse con Juvia, y 3 Gray pensó, porque Lyon me mentiría, cuál era su razon?. Creo que por esto Gray le cree a Lyon sus mentiras 2. No no soy amante del Sasusaku, tengo que admitir que solo me he visto unos capítulos sueltos de Naruto so no soy muy aficionada. 3. Veo al Gruvia reflejado en esta historia por como están construidos los personajes, Juvia aquí en terminos simples es alguien valiente, que a pesar de ser tirada al suelo vuelve a pararse y sigue siendo firme en sus creencias, en el anime es igual. Ahora Gray, Gray es alguien aquí que no conoce bien el amor, que se ha resignado a este, que es frío y que oculta muy bien sus sentimientos, en el anime no es muy distinto. Si quieres hablar de esto puedes enviarme un mensaje, y te muestro mas ejemplos :).
Blue-Azul-Zero: Creo que me lograste aclarar más tu comentario por mensaje, lo cual me encanto, te respondi por ahí pero igual quiero darte las gracias, y creo que con la respuesta anterior te guias un poco, si no enviame un mensaje, y no pares de comentar, ojala te haya gustado este capítulo
Guest: Aww thank you so much for your coment and your opinion about my fic, hope you like this chapter!
Y eso seria Todo jejeje un poco largo, no?
No se olviden comentar lo que sea, me ayudan a ver de mejor prespectiva las cosas y me encanta leerlos!
Sin más que decir nos vemos la próxima
Los Ama
Ami-chan
