12. Perdiendo la esperanza

Descansar era lo mejor de la vida, aunque a esas alturas estaba harta. La cama se sentía como si tuviese mil agujas, de pronto el contacto le provocaba picazón. Ansiaba salir corriendo y escaparse a los laboratorios para distraerse. Los niños saiyajines y los médicos la tenían sobreprotegida, tal vez era más débil que todos los seres de ese planeta, pero sentía que estaban exagerando.

Entonces se le ocurrió una idea brillante, pensó en escabullirse a su amado laboratorio por un par de herramientas y materiales para continuar el diseño del collar que regularía el temperamento de Broly. La noche sería su cómplice en el andar hacía el laboratorio. Con sigilo avanzó entre las sombras, la adrenalina de no ser descubierta le daba el toque perfecto a su pequeña aventura.

Conforme apuraba el paso el cuerpo no le respondió de buena manera, la distancia entre su punto de partida y el de llegada le parecieron demasiado distantes. Respiraba agitada dándose ánimos para alcanzar su meta.

-¿A dónde carajos crees que vas? –se escuchó la voz ronca de Vegeta –Si continúas así no podrás recupérate jamás ¿me oyes?

-Al laboratorio –Respondió Bulma apretando los ojos y de espaldas al príncipe. Pero de la impresión titubeó en su paso.

-Te indicaron permanecer en reposo –Insistió Vegeta.

-Soy una chica fuerte, no necesito tanto cuidado –siguió avanzando pero sus extremidades comenzaron a sentirse de plomo, lo que generó un cierto mareo en su cabeza.

-Te lo digo honestamente –expresó el príncipe con voz molesta cuando la vio tambalear–eres de las personas que no vivirán mucho tiempo.

Antes de que Bulma pudiera seguir refutando la palabras de Vegeta, sintió sus brazos sosteniéndola para evitar que cayera de lleno al suelo. La cargó cual ligera pluma, lo volvía loco tenerla cerca, desde su recuperación evitó la cercanía, obvio sin descuidar vigilarla de cerca.

-Necesito mis herramientas para trabajar en algo que le prometí a Broly –alcanzó a decir Bulma en un susurro mientras recargaba su cabeza en su pecho.

-Te regreso a la enfermería, mañana te llevarán las cosas mis hermanos –Propuso Vegeta de no muy buena gana al escuchar el nombre de su hermano. En sus delirios e inconsciencia Bulma supo la manera para cortar de lleno el intento de momento romántico.

La científica por su parte se sentía tan protegía por el príncipe, le daba una fuerza inexplicable viajaba por todo su cuerpo. La personalidad de Vegeta era todo un misterio, un acertijo que por un momento pensó en animarse a resolver. Era una chica de retos y por primera vez: domar al príncipe no le sonó tan descabellado.

-¡Auch! –exclamó Bulma cuando Vegeta la depositó sin delicadeza en la cama de la enfermería –¡Usted tan delicado como siempre! –pronunció molesta. En definitiva el último pensamiento que tuvo se esfumó con la actitud del príncipe.

-No quiero verte rondando otros espacios –le advirtió sin mirarla. Temía quebrase y comérsela a besos.

-Usted no es nadie para decirme qué hacer o a dónde ir –Objetó Bulma acomodando sus sábanas de mala gana.

-Soy tu jefe –respondió con voz seca.

-No, mi jefe directo es su padre –Aclaró ella.

-Soy el primogénito, el príncipe de todos los saiyajines – se giró para mirarla retadoramente –Mi palabra y mi autoridad pesan igual que las de mi padre. Así que te quedarás a reposar el tiempo que sea conveniente o de ser necesario vendré en persona para atarte a esa maldita cama.

La mente e imaginación de Bulma comenzaron a procesar la última frase. Se visualizó amarrada a la cama por el príncipe en una situación eróticamente comprometedora. Sus pensamientos la traicionaron tiñéndole las mejillas de rojo, agradecía a todos los kamis del universo la oscuridad de la habitación, porque de lo contrario Vegeta habría notado su reacción.

-Gracias por preocuparse –pronunció Bulma aclarando su garganta.

-Los empleados de la familia real son mi responsabilidad –Manifestó de forma instintiva, su orgullo habló por él. La mujer estaba restringida a emociones fuertes y eso abarcaba la declaración de un príncipe.

-¡Ahora déjeme dormir! –le ordenó Bulma irritada por su respuesta, esperaba otro tipo de respuesta.

-¡Mal agradecida! –vociferó Vegeta saliendo de la habitación, pero al cerrar la puerta sonrió al recordar como vislumbró el rojo en las mejillas de una apenada Bulma.

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Cuatro días encerrada y contando, por lo menos el príncipe Vegeta había cumplido su palabra y envió a uno de sus hermanos por los materiales necesarios para seguir creando tecnología. Desde su último encuentro su imaginación le jugaba bromas pesadas, se estaba vislumbrando al lado del amargado príncipe, siendo reyna y teniendo todo un séquito de mini Vegetas.

-¡Bulma! –se quejó Kyabe, quien estaba en posición de loto sobre la cama de Bulma –No estás poniendo atención al juego –se quejó.

-Lo siento –sacudió la cabeza Bulma –Es que eres muy bueno en el juego de cartas.

-Paso –dijo Tarble mirando sus cartas.

-Rojo –dijo Bulma tirando una tarjeta –Dame tu mejor tiro Kyabe.

-Veo que como siempre los pequeños príncipes jamás respetan las reglas y no dejan descansar a los enfermos–Se escuchó la alegre voz de Broly.

-¡Hermano! –se levantó Tarble

-¡Brocoly! –tiró todas sus cartas el pequeño Kyabe para correr a recibir a su hermano.

-¡Quietos! –se tambaleó el chico al sentir el agarre de Tarble y Kyabe –Espero que no llegue Vegeta y nos vea en nuestro emotivo abrazo –se burló.

- No te preocupes por Vegeta, tuvo que salir desde muy temprano –Dijo el pre adolescente.

Broly hizo una pausa para mirar la científica. Tendría que buscar las palabras exactas para confesar todo lo que sucedió con Celery, un chico tan bueno con las palabras se estaba quedando sin ideas para revelar sus decisiones y lo peor es que ninguna opción le facilitaría romper el corazón de la hermosa chica de ojos azules.

-¡Hola! –saludó una incómoda Bulma. Pensaba en el beso con Vegeta, en como traicionó el intento de relación con Broly.

-Chicos –suspiró el segundo hermano -¿podrían dejarnos solos?, necesito hablar con Bulma.

-Pero no tardes mucho –advirtió Kyabe con tono autoritario –Tenemos una partida de cartas que terminar.

- No puedo creerlo –rió Broly –con esa pose pareces una mini versión de Vegeta.

-Ruego a los Kamis del universo que eso cambie –pronunció Bulma asustada.

-Vamos - lo apuró Tarble jalándole del brazo –tenemos sesión en la Biblioteca y debemos estar allí por si Vegeta aparece.

-Veo que Tarble está madurando –sonrió Bulma cuando notó que el chico comenzaba a entender el espacio de privacidad de los adultos.

-Me dijeron que desde su primer misión regresó algo cambiado –Se acercó Broly.

-Le dio mucha seguridad su armadura, fue la sensación y golpeó un par de enemigos –apuntó Bulma –superó con creces las expectativas del escuadrón.

-Bulma –inhaló y exhaló Broly –Tenemos que hablar.

Para la chica esa trillada frase: "tenemos que hablar" sonaba a que sin importar en qué parte del universo se pronunciara, siempre vaticinaba noticias poco gratas. Esperaba que Broly no le pidiera formalizar nada, porque no podría estar con él y pensar en otro, no era justo.

-Estuve con otra chica –pronunció sin pensarlo. La frase solamente salió, no tuvo tiempo de reflexionar.

-¡Gracias!, ¡gracias! –lo abrazó Bulma con alivio.

-Pero ¿qué demonios? –preguntó Broly incrédulo.

-Por estar con otra chica –aclaró la científica.

-Los terrícolas son de mente muy abierta –expresó dubitativo –Pensé que ante esas palabras estarías molesta conmigo o llorando de decepción, pero ahora siento que quieres un trío –dijo algo sonrojado.

-No digas locuras–soltó la carcajada Bulma – y tampoco estoy molesta.

-Ahora el decepcionado soy yo –comenzó a reír el chico con nervios. Pensaba que había algún truco escondido en la reacción inesperada de la científica.

-Tranquilo –lo calmó Bulma extendiendo las palmas de su mano –Lamento herir tu ego de saiyajin, pero también tengo una confesión que hacerte –ahora ella inhaló y exhaló para tomar valor y tocar el brazo del príncipe –besé a otro chico.

-Y ese chico se llama Vegeta ¿Verdad? –pronunció Broly con una pizca de molestia. No necesitaba ser un genio para intuir quién era el chico.

-Solo pasó –intentó excusarse Bulma al ser descubierta –Fue algo que no debió pasar, es más, después eso ni siquiera nos hablamos.

-Ese maldito– decía un tanto sorprendido pero respiró profundo –Me siento ligeramente traicionado porque hizo la promesa de respetar mi cortejo, pero parece que el primogénito hace lo que le place.

-Si hablamos de traición yo me siento más traicionada, nosotros solamente nos besamos y no hubo más, pero por tu comentario parece que tuviste acción con la chica –dijo Bulma intentando calmar los ánimos, buscando que el segundo hijo reflexionara sobre el que no era una blanca paloma.

-Algo así –se incomodó Broly –Solo pasó.

-¿Una vez? –preguntó ella con curiosidad.

-Más de una vez –confesó nervioso –De hecho creo que siento algo por ella, algo más que atracción.

-Lo mismo decías de mí –levantó una ceja Bulma.

-Tú me besaste primero –le recordó. Parecía estar volviendo el Broly al que todo le parecía gracioso.

-Fue pura estrategia para que no explotaras el planeta –se excusó ella siguiéndole el juego. Ambos soltaron una carcajada que rompió el momento incómodo -¿y quién es la afortunada?, ¿dónde la conociste?, ¿de qué planeta es?, ¿no me digas que los hijos del rey gustan de extranjeras?

-La conozco desde que éramos niños. De hecho la conociste en el palacio –rió nervioso.

-¡No! –torció los ojos Bulma –la chica esa de la cola de caballo, pero es tan amargada.

-Se llama Celery –aclaró Broly –no es amargada, tiene su lado emocional.

-Calma, creo que alguien está enamorado y está defendiendo a su novia –se burló la científica.

-Lo dice la chica que se anda besuqueando con el príncipe más amargado del universo –le regresó el comentario con aire divertido.

-Me tomó desprevenida -respondió intentando excusarse y golpeándolo con una almohada.

-¿Quieres jugar rudo? –el chico tomó otra almohada para ponerse alerta.

Los hijos menores que permanecieron escuchando la conversación intuyeron que Broly y Bulma comenzaron una guerra de almohadas. Así que de improviso decidieron unirse para ver cómo salían volando las plumas en cada golpe.

-¡No podrán contra mí mocosos!-los retaba Broly cuando los vio ingresando a la habitación.

-A la carga –gritó Bulma colocándose un plato como casco y poniéndose en guardia.

Entre el forcejeo Broly acorraló a Bulma contra la pared y para la suerte de todos los presentes Vegeta entró con la mirada que irradiaba fuego.

-¿Qué demonios hacen? –preguntó apretando los puños.

-Tranquilo hermanito –le dijo respirando Broly y separándose del agarre de Bulma –estamos pasando un rato divertido.

-Ustedes deberían estar en la biblioteca como su hermana –les apuntó a los pequeños –y tú, como toda la vida solamente llegas para hacer desorden. Siempre quieres ser el hermano favorito, pero a costa de qué, de romper las reglas.

-No soy un niño para que vengas y me des un discurso de cómo comportarme –Se molestó Broly.

-Entonces compórtate como el adulto que dices ser –lo empujó Vegeta.

-¡Basta! –gritó Bulma –Ambos compórtense como adultos, no son un par de críos para que se estén peleando –Broly, vamos a mi laboratorio, necesito mostrarte algo –desvió el tema.

Vegeta eufónico, salió de la habitación. Su impulsividad lo haría cometer alguna locura contra su hermano, necesitaba hablar con él, confesarle que besó a la científica. Cuando las aguas estuvieran en calma buscaría el momento adecuado para charlar con Broly.

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Revoloteaba algunos cajones para encontrar la pieza que faltaba, le tomó varias semanas diseñar y comenzar a ensamblar el prototipo de control para Broly. Nerviosa por lo sucedido entre hermanos un par de minutos antes, le costaba pensar con claridad.

-¿Buscas esto? –señaló Broly tomando una pieza que asemejaba una batería.

-Sí, justo eso –respondió algo nerviosa.

-Veo que mi hermanito te pone mal –rió Broly.

-Pues claro que me pone mal –respondió molesta –Es un amargado, irritable, orgulloso, mandón, egoísta…

-Y te gusta –se burló el chico –Lo amas, se besan…

-Como dice tu hermano: "Madura" –hizo muecas la científica.

-¿Entonces este pequeño collar me ayudará a controlar mis emociones? –preguntó Broly desviando el tema que parecía poner incómoda a Bulma.

-Es un prototipo –aclaró mientras hacía algunos ajustes al artefacto.

-Espero que funcione porque no regresaré pronto a Sadala –Dijo con algo de nostalgia.

-¿Qué? –se sorprendió Bulma –Eres un príncipe, puedes ir y venir a tu antojo.

-Contrario a lo que pueda parecer, no soy tan libre como piensas. He quebrado varias reglas de Yardrat, por lo tanto he sido castigado en varias ocasiones y tengo una serie de pendientes que cumplir. No podré regresar hasta en un año –suspiró.

-¿Un año? –se le cortó la voz –Entonces no te volveré a ver, en dos meses regresaré a trabajar a la Patrulla Galáctica.

-Pero, ¿qué será de mis hermanos? –le preguntó con preocupación –Les romperás el corazón.

-Lo sé, pero no pertenezco aquí –suspiró ella –Nadie es indispensable y prometo mentalizarlos para que sea más sencillo para todos mi partida.

-No puedes ir por la vida así –se molestó Broly tomando el collar –interesándote por los demás para luego ir rompiendo el corazón de medio mundo –la miró y salió del laboratorio.

Una parte de ella sabía que Broly tenía razón, que no debió encariñarse tanto con los miembros de la familia. Se lamentaba por ser tan amistosa, forjó lazos tan cercanos con sus estudiantes que nunca vislumbró el momento de partir, o tal vez en el fondo no quería irse.

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Parecía que todos los miembros de la familia real no superaban con facilidad el resentimiento, tachaban a Vegeta de orgulloso, pero no era el único en la familia. Le sorprendió que el calmado Broly no le dirigiera la palabra en el resto de su breve estancia. Lo mismo le ocurrió en su momento con Tarble y Milk, ella sintió desilusión en ellos, pero ya estaba entendiendo que era su personalidad; un día sin explicación lógica se les pasaba el enojo y todo volvía a la normalidad.

A lo lejos miraba a Broly abrazar y palmear a cada uno de sus hermanos. Se notaba que la despedida era complicada, pasarían largo tiempo alejados. Cuando fue el turno del abrazo fraternal entre hermanos mayores notó que Broly susurraba un par de cosas a Vegeta, él cual sonrió ante tal afirmación. Era tranquilizante ve que hicieron las paces.

Cuando Broly se encaminaba para abordar la nave, tomó valor para detenerlo. No quería dejar pendiente resentimientos con un chico tan extraordinario.

-¡No te vayas! –Le gritó Bulma a lo lejos. Mientras que los hermanos entendían que era un momento privado, por lo cual se alejaron para dejarlos solos.

El chico se giró para ubicar a la mujer, se veía tan linda con sus mechones de cabello cayendo sobre sus hombros. Había cambiado su bata de recuperación por su tradicional bata de laboratorio.

-Yo, te quería pedir disculpas –dijo ella con ojos vidriosos –Una parte de mí sabe que no puse todo el empeño necesario porque funcionara lo nuestro.

-No, no te tengo que perdonar, no me hiciste nada malo. Al contrario soy yo quien te debe pedir disculpas y dar las gracias –Se acercó a ella para besarle la frente –Un verdadero caballero se aferra y no busca a otra chica.

-No estábamos destinados a estar juntos –expresó Bulma con nostalgia y con cierto aire de remordimiento.

-Eres una mujer hermosa y tienes que ser feliz –Rodeó la cara de Bulma con sus manos para mirarla a los ojos –Y si el estúpido de mi hermano te hace sufrir, me llamas para venir a molerlo a golpes.

-Te voy a extrañar mucho, con todo mi corazón –Ella no apartó la mirada de sus ojos.

-Yo también, eres una gran mujer, no dejes que destruyan tus sueños. Sadala es mejor desde que estás aquí, tu sonrisa ilumina todo el planeta. Reconsidera quedarte –La abrazó Broly frotando su espalda –Adiós.

-Adiós señor calzoncillos sucios –sonrió Bulma recargada en el pecho del saiyajin.

-Espero volver a verte algún día señorita tonterías –separó el abrazo para besarle la mano.

Broly sostuvo su valija al hombro, le lanzó un beso a Bulma y avanzó para abordar su nave. Después de tanto alboroto, resultó que la científica no era el amor de su vida, pero le enseño que cuando uno abre su corazón puede encontrar a su compañera ideal en la persona menos esperada. Le dio una última mirada desde las alturas, su hermano en definitiva era un suertudo, se había ganado el corazón de una maravillosa mujer.

Bulma siguió agitando su mano para despedir al segundo hijo, concentrada en mirar a la nave perderse en el infinito, notó una sensación de vacío muy similar a la que sintió cuando partió Yamcha.

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Con la cabeza recargada en la ventana de la nave miraba el infinito. Recordaba el momento cen que confesó a su padre que su relación con la científica había llegado a su fin, que simplemente no funcionó. Decir la verdad le pareció una opción fastidiosa, así que fue mejor hablar de una ruptura por falta de metas en común.

Al principio no surgió ningún problema, ahora la presión del Rey se intensificó alegando que estaba en edad de buscar una pareja para contraer nupcias o de lo contrario le buscaría una compañera adecuada a su linaje.

La única compañera que deseaba en ese momento parecía inalcanzable, el último recuerdo que tenía de ella era verla despidiéndose de su hermano, aunque Broly le confesó al oído que ahora tenía camino libre parecía que el corazón de la chica estaba ocupado por su hermano.

Antes de que siguiera sus cavilaciones el rey lo mandó a llamar, avanzó por los pasillos de la nave que los llevaría a un planeta cercano, en donde realizarían algunos tratados comerciales. Llevaban 15 días de viaje, a la mitad del recorrido, sin duda la distancia le haría bien y pondría sus débiles emociones en claro. No obstante el destino le tenía preparada una prueba difícil de superar.

-Hijo –escuchó la voz entrecortada de su padre desde una silla semejante a la del trono real –¡Tus hermanos!

-Mi señor –interrumpió un guerrero dirigiéndose al primogénito –La casa de campo sufrió un atentado, los equipos de seguridad se encuentran inspeccionando la zona en busca de sobrevivientes.

El príncipe alcanzó a respirar para apretar con fuerza su mandíbula, intentaba controlarse. Pero tenía ganas de sacar su ki en todo su esplendor.

-Fue un ataque grave, desconocemos el autor de tal atentado –siguió informando el guerrero –nuestras sospechas apuntan a los seguidores de Freezer.

-Hemos saboteado sus acciones para apoderarse de algunos planetas –señaló el rey pensativo.

-¿Qué esperanza tenemos de encontrarlos con vida? –preguntó Vegeta intentando parecer calmado.

-Los equipos han rastreado las energías en todo el perímetro y solamente han encontrado algunos sirvientes gravemente heridos, pero –titubeó el hombre antes de confesar la noticia –De sus hermanos y su novia no hemos encontrado rastros de energía.

"Su novia", esa expresión le hizo sentir aún más dolor. Perder la esperanza de encontrar con vida a sus hermanos le lastimaba, pero sabía que eran chicos provenientes de una dinastía de fuertes guerreros, eso le daba esperanza, sin embargo la científica en definitiva no tenía ninguna probabilidad de sobrevivir.

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Continuará…

13. Ganando aliados.

Ay disculpen el capítulo tan dramático, pero era necesario para cerrar la relación con Broly.

Como habrán notado en el fic hago varias referencias a frases del anime entre B&V pero a la inversa jejeje

Gracias Gogoga por tu review, me motivó saber que te atrapó la historia y me brindó el ánimo para subir el siguiente capítulo.