Seguimos! disfrútenlo, ya saben que los personajes no son míos.


Todo se volvió un hermoso espectáculo de luces en cuanto sus pies llegaron a la zona del palacio, pero perdió color viendo a su primo tirado en el suelo, siendo sujetado con fuerza por un castaño bañado en lágrimas.

Sus pies dejaron de moverse, vio a su amada correr hacia ellos, pero todo su ser estaba inmóvil, ¿Qué sería de su vida sin ese ser?, ¿Cómo podría mirar a su tía?, tantas preguntas venían a su mente, pero la más angustiante, era ¿Qué seria del corazón inocente de Eren?, lo vio ahí palideciendo a cada momento, por lo que solo por instinto empezó a mover sus pies, lo tomó por la espalda y cubrió sus ojos, viendo como los irises que la miraron con tanto orgullo se cerraban.

—Hay que llevarlo al hospital – dijo, notando su voz temblorosa – ¡Hanji, Apúrate!

—Mi linda Mikasa – ella puso su mano ensangrentada sobre la de ella – llegamos tarde.

Un grito desgarrador apareció, no supo que fue su grito sino hasta que su esposa los abrazó con fuerza, no era justo él era su vida, su única familia, lo necesitaba para sentirse completa, él dejo de ser su primo desde hacía muchos años y era su amado hermano, al que vio acompañarla en su crecimiento personal, profesional y amoroso.

Pero su dolor se intensifico, al momento de alejarse del cuerpo que la abrazaba, vio la escena de Eren abrazar y besar a Levi insistentemente, él se veía más destrozado.

—Mi caramelito – dijo Hanji tratando de alejarlo – debemos llamar para informar esto.

Hanji trató de alejarlo, pero esa acción solo hacía que él lo sujetara con más fuerza, que sus lágrimas se desbordaran como cascadas vírgenes, siendo profanadas por un ser oscuro, que en este caso era dolor.

—No… yo lo amo… - ¿Qué tan cruel debe ser la vida, para separar a dos seres que se amaron desde que sus ojos se posaron en los contrarios? – Debí decirlo antes … ahora … no … lo … sabrá.

No había palabras para reconfortar ese corazón, porque si ella se estaba muriendo de tristeza, no podía imaginar el dolor que Eren estaba sintiendo, fue Levi el que lo liberó de toda prisión en la que se encontró, le enseñó un mundo donde podía crecer como persona.

—Te entiendo – le dijo suavemente volvió a abrazarlo – Levi es como mi hermano, mi única familia de sangre me apoyó en todo sin importarle las consecuencias de sus palabras o acciones, me dio el mundo, para ser feliz.

Una mano temblorosa la sujetó de la espalda, ¿Cómo vivir con una perdida tan repentina?, más cuando Levi merecía encontrar esa felicidad, que lo abrazaba con tanto amor y protegía ese hermoso cascaron que contenía un alma noble y perfecta.

Dejó varios besos en esas hebras castañas, tomaba aire con frecuencia porque su cuerpo parecía no querer funcionar, alzó sus ojos para pedir a ese hombre los llenara de valor para continuar sin su presencia, pero cuando bajo su rostro pudo ver como del mar, empezaban a salir esos hermosos colores y lentamente se acercaban a ellos.

Un hombre con unos lentes redondos sonría tiernamente detrás de él muchas más personas, Hanji la jaló un poco, supo en ese momento que Eren la había soltado y seguía aferrado al cuerpo de Levi; ese hombre lo abrazó, los demás se acercaron colocaron sus manos sobre su primo, las luces volvieron a iluminar con gran intensidad.

—No te preocupes Eren – ahí esos hermosos ojos, se abrieron y miraban con sorpresa – tu familia siempre está para apoyarte.

—¿Cómo puede ser? – fue lo único que salió de esa boca –

—Ahora dile eso que tanto deseabas – el hombre dejó un beso en su frente acarició su rostro – dale ese motivo para querer estar aquí.

Todos se alejaron dándole el espacio, Eren se inclinó, colocó sus labios en los oídos de Levi, después de dejar un suave beso en sus labios, él lentamente abrió sus ojos, al verlo solo lo abrazó con fuerza y empezó a besar todo su rostro.


Sentir los labios de Levi recorrer su rostro, fue la mejor experiencia de su vida, sentía esa sensación de estar completo, de no faltarle nada en su vida; cuando se pusieron de pie ahí estaban todos esos seres que pensó había perdido, por lo que se lanzó a los brazos de su padre, siendo recibido con amor, su familia también lo rodearon.

Vio como su amado era recibido con cariño por las mujeres, que tanto lo querían, todos los besos fueron repartidos en su rostro ahora si podía jurar que su vida era perfecta.

—Papá – dijo por fin, su voz se dignó a salir – pensé que no los volvería a ver.

—Mi niño – esa mirada llena de amor era la que siempre recibió – todo esto fue gracias a ti y tu hermoso corazón.

—No entiendo – debía ser honesto, él nunca supo cómo usar el cuarzo rosa – yo solo lo encontré y todo paso tan rápido.

—Primero preséntanos – dijo su amada abuela.

Él solo afirmó, empezó a caminar haciéndose al lado de Levi y las mujeres.

—Bueno, Levi, Hanji y Mikasa – estiró su mano y lo paso lentamente señalando a su familia – les presento a mi familia.

—Un placer – dijeron al unísono.

—El placer es nuestro y eterno agradecimiento – dijo su padre, sujetando las manos de cada uno dejando un beso – salvaron a mi niño y ahora la familia está completa.

—Es un mocoso testarudo – afirmó Levi, haciendo reír a todos – pero me alegra que estén aquí y gracias por salvar mi vida.

—Solo es una muestra de nuestro agradecimiento – su abuela sonrió, empezaron a retomar camino al mar – si no les molesta, hablemos en nuestro hogar.

Tomaron camino y al llegar ellos se sumergieron, pero por su parte se quedó con Levi, dejando que el mar tocara su ahora cola, ellos hicieron la oración al mar por recibirlos nuevamente, el cuarzo rosa de todos deslumbraba la orilla y el propio hacia lo mismo, pero notó que ahora el centro no solo tenía una sola figura, sino dos, una de ellas estaba con piernas y la otra que estaba siendo abrazada tenía una cola.

—Mira Levi – él la detallo luego lo besó suavemente – te amo.

—Yo a ti mocoso – esas palabras terminaron de llenarlo.

—Bueno ahora es tiempo de explicar – dijo su padre, sonriéndoles con ternura – la verdad es que siempre supimos que tu estabas con vida y el cuarzo rosa nos dio la solución para salvarte, todos debíamos entrar en ellos, brindando la vida a alguien.

Cada uno quería verte y estar a tu lado, por lo que hacer ese pequeño sacrificio no era nada, esperaríamos pacientemente hasta tu regreso por lo que al sentirte en el palacio fue un regocijo, cuando todos los cuarzo rosa estuvieran reunidos, con un fuerte deseo de amor podríamos salir de su seguridad y retomar nuestras vidas a tu lado.

—Por lo que estamos rotundamente agradecidos con tu compañero – afirmó su abuela todos inclinaron su cabeza – sin usted jamás podríamos estar juntos.

—Solo encontré un objeto precioso y me obsesioné con encontrar el resto– él sonrió ante esas palabras, Levi siendo tan honesto – pero me alegra encontrarlo, me ha hecho feliz.

—Queremos saber si regresarás con nosotros – uno de sus hermanos preguntó con una sonrisa tierna – ¿o te quedarás aquí?

—Vamos a quedarnos por unos días aquí – escucho decir a Hanji y los demás afirmaron – tomate tu tiempo junto a tu familia y piensa, nos iremos cuando nos des tu respuesta.

—Es verdad mocoso – él no soltaba su mano, la apretaba con fuerza – además el mar une este país con el mío, si quieres llegar allá puedes hacerlo.

—No – afirmo, miro a todos lentamente – me quedaré con Levi, los amo demasiado son mi familia, pero él es muy importante para mí.

—Eso está bien – dijo su padre, acercándosele – recuerda que nosotros solo nos enamoramos una vez en la vida, igual podemos reconstruir nuestro hogar en cualquier parte del océano, así que esteremos cerca de ti.

—Gracias familia – Levi lo soltó, se acercó a ellos – gracias por estar siempre a mi lado.

—Quédate esta noche con ellos y vendré temprano por ti – afirmó, entregándole su cuarzo rosa – descansa mocoso.

—Esperen – todos se quedaron viendo a la abuela – quiero nietos y que sea pronto.

Cuando volteo a ver al azabache este estaba muy sonrojado y podía asegurar que estaba igual, esas palabras no se las esperaba.

—Soy un Tritón abuela – dijo cubriéndose el rostro – así que me es imposible.

—No es cierto – dijo su hermano mayor – solo pídeselo al cuarzo rosa y veras que tendrás muchos de nosotros jajaja.

Todos empezaron a sumergirse y solo quedaron su padre y abuela.

—Lo único es que para que puedas quedar en embarazo deben hacerlo en esta forma – estaba tan avergonzado que pensaba que moriría, su padre siempre le había gustado hacerlo – pero en su forma humana también podrán estar juntos, ahora si descansen.

Los mayores se fueron y quedo él tratando de calmar su vergüenza, como era posible que hablaran de esas cosas, frente a ellos y más con las mujeres presentes.

—Oye mocoso – lo escuchó aclararse la garganta – si tú quieres podemos intentarlo, pero honestamente primero me gustaría hacerte mío, en tu apariencia humana, solo piénsalo.

—Si es contigo – lo abrazó, siendo sujetado con fuerza – estoy dispuesto a todo.

El beso fue lento, lleno de emociones de amor y confianza, Levi siempre le dio esa sensación de estar protegido, aún seguía brindándole esa opción de elegir, no le imponía nada solo era él buscando su felicidad.


Esa noche durmió como una foca a punto de morir, todo su cuerpo le pesaba y dolía demasiado, pero su mente viajaba a esas lagrimas que veía caer, en verdad pensó que sería lo último que vería en su vida, pero esta segunda oportunidad era algo magnifico, porque pudo entender más a Eren, a Mikasa y la idiota de Hanji, su alma estaría condenada a vivir de remordimientos.

—Levi – escuchó detrás de la puerta – disculpa molestarte tan temprano.

—Sigue, acabo de despertar también – ella entró con ese pijama de ositos que Hanji le compraba – buenos días.

—¿Cómo te sientes? – le entregó la bandeja que llevaba, solo tenía fruta - ¿pudiste descansar?

—Me duele todo el cuerpo, siento como si hubiera peleado contra mil titanes – la escucho reír y sentarse a su lado – pero dormí bien, gracias por la fruta.

—Sabes – ella inició su mirada estaba perdida en sus manos – cuando pensé que te perdería, sentí mi mundo desplomarse, nunca te lo he dicho, pero te considero como mi hermano mayor, siempre me apoyaste en todo y debo agradecerte por permitirme estar a tu lado.

—Vamos Mikasa – él colocó una mano sobre su cabeza y la acaricio – somos familia y desde pequeños hemos estado juntos, me siento orgulloso de todo lo que has alcanzado, que me permitas acompañarte es increíble, igual gracias por esas palabras.

—No vuelvas a asustarme así en tu vida – ella lo abrazó sentía como su hombro se humedecía – quiero que mueras de viejito y ahora con muchos bebés que yo pueda malcriar.

—Lo haré – acariciaba esa cabeza, que siempre le permitió ver a su lado como un igual – perdona por preocuparte.

Ella se alejó, limpio sus ojos salió del cuarto, por su parte terminó lo que le llevaron, se arregló y salió a recoger a su mocoso; camino lentamente, en verdad que todo le dolía, cada paso era una sensación de haber salido del gimnasio después de unas seis horas de entrenamiento.

Al divisar la orilla, vio el barco recordó que todo su equipo estaba ahí, así que se acercó pidiendo que nadie lo robara, porque si no tendría que trabajar como un enfermo para poder comprarlo de nuevo, pero ahí estaba todo sintió tranquilidad, ahora el problema era cargarlo hasta el hotel. Tomó su celular le pidió el favor a su prima, ella era extremadamente fuerte y seguro podía llevarlo.

—¡Buenos días, Levi! – escuchó, rodeó el barco para encontrarlo - ¿Cómo te sientes?

—Buenos días mocoso – le entregó la bata, el salió rápidamente – estoy vivo que es lo que importa ¿no?

—Así es – él lo abrazo, dejó un beso casto en sus labios – es lo más importante.

—Ven vamos, debes ponerte otra ropa – entraron al barco, en la pequeña habitación Eren se cambió - ¿quieres ir al hotel?

—Si, así puedo tomar un baño y salir a pasear – esa linda sonrisa lo llenaba.

—Pero que hermoso ser estoy viendo – ahí todo se fue al carajo porque la loca de Hanji arruinó todo – mi lindo sirenito está aquí.

—No es tuyo cuatro ojos de mierda – dijo mientras lanzaba un golpe a sus costillas – es mío.

Lo tomó de la mano, empezaron a caminar con rumbo al hotel, después de verlo arreglado, desayunaron y fueron con rumbo a los diferentes centros comerciales, tiendas de dulces a los que Eren quería entrar lo que por su parte fue bastante agradable, porque hacia expresiones bastante graciosas con los dulces ácidos.

Lo invitó a almorzar una hamburguesa, quedando el castaño encantado con el sabor, tanto así que pidió otra, pero en menor tamaño, estar a su lado y permitirse conocer más facetas lo llenaba de satisfacción, ahora podía jurar que aprovecharía al cien por ciento esa nueva oportunidad.

—¿Qué es eso? – señalo el algodón de azúcar – quiero probarlo.

—Si comes más dulce, te enfermaras – le dijo, pero aun así se lo compró – después de esto solo tomaras agua.

—Me gustan los dulces – dijo mientras llevaba su boca, hacía una expresión de puro asombro – este es increíble, se deshace en la boca.

Al anochecer lo llevó de regreso al mar, cada paso que daba lo hacía sentir triste, alejarse del joven se había vuelto bastante difícil, pero no podía ser egoísta, probablemente quería recuperar tiempo con su familia y él no tenía el derecho a prohibírselo.

—Descansa – le dijo y empezó a alejarse.

—Espera Levi – su mano fue sujetada con fuerza – quiero ir contigo.

—¿Qué hay de tu familia? – preguntó, vio un sonrojo en sus mejillas.

—Bueno yo les dije que quería estar contigo – se acercó nuevamente, sujetó su rostro – y quería darte esto.

Le extendió una linda concha de mar doble, con colores rojos y blanco bastante hermosa, la abrió con sumo cuidado y vio una argolla delicada, era color plateado, en uno de sus lados tenía una forma de alas y al lado unos diamantes color esmeralda, en el interior estaba el nombre de Eren.

Pero al ver el cuello del castaño él llevaba una igual, así que la tomó, al abrirla pudo notar que era una compañera perfecta, esta era completamente negro, con el mismo diseño, pero los diamantes eran azules, estaba su nombre en el interior, la sacó al colocarlos juntos, parecían alas a punto de tomar vuelo.

—Es solo si lo quieres – esos hermosos ojos heterocromáticos brillaban intensamente – no encontramos diamantes como mi otro ojo.

—Igual es perfecto – su sonrisa se iluminó con esas palabras – si me permites.

Se inclinó con la argolla que le pertenecía a Eren, lo miró fijamente mientras tomaba su mano.

—Eren, ¿me harías el honor de ser mi esposo? – lentamente colocó la argolla, viendo caer perlas de esos ojos – ¿el padre o madre de mis hijos y que juntos podamos alcanzar nuestras metas?

—Si, acepto – él se lanzó empezó a besarlo desesperadamente – siempre estaré a tu lado, no importa cuantos años pasen, siempre te buscaré y te amaré.

Su mocoso tomó su argolla, la colocó en su dedo, se veía extremadamente feliz de hacer esa acción, terminando lo acerco más a su cuerpo dejó un beso en su cuello, cada roce que le daba actualmente lo llenaba de un deseo desesperado, quería tomarlo, marcarlo y hacerlo suyo.

—Mierda – dijo tratando de calmarse – vamos o no podré contenerme.

—No lo haga – cuando lo vio detenidamente, esos ojos también se estaban nublando por el placer – lo quiero a mi lado, por favor.

Y sin esperar más, empezó a correr a la calle principal, tomaron el primer taxi, cuando su habitación los recibió de inmediato lo empujó contra la puerta, robándose esos labios que tanto lo tentaban, sus lenguas luchaban por el control, pero él no perdería, por lo que la tomó con sus dientes y la jalo suavemente, escuchando un jadeo.

—¿Te gusta mocoso? – él solo afirmaba, extendía su cuello – no me tientes.

Pidió honestamente, porque en ese momento él era una bestia detrás de esa presa que moría por consumir sin descanso, pero grande fue su sorpresa, cuando Eren se alejó acercándose a la ventana, la luna lo bañaba tan maravillosamente, que parecía una porcelana.

Lentamente él se empezó a quitar la camisa, los pantalones y su ropa interior, sujetó su cabello al verlo sonreír, su mente le exigió acercarse, besarlo y tomarlo, por lo que lentamente hizo eso.

—No solo me gusta Levi – le dijo mientras extendía sus brazos – me encanta como me haces sentir no solo ahorita sino desde que encontraste la primera esfera.

—Mocoso – mordió ese hermoso cuello, dejó marcas – desde que te encontré, me volviste loco.

Lo tomó con fuerza y lentamente esas manos empezaron a retirar sus prendas, pero él solo besaba y acariciaba ese precioso cuerpo, estimulaba desesperadamente los pezones rosas, cada jadeo que sacaba del castaño era una deliciosa melodía para sus oídos.

Cuando ambos cuerpos estaban en completa desnudez, la vergüenza desapareció las caricias se intensificaron, no quería alejarse de ese ser, podía sentir lo mismo de su pareja porque lo abrazaba con fuerza, también besaba su cuerpo, pareciendo un experto haciéndolo perder su lucidez.

Una de sus manos sujeto el miembro erecto de Eren, la otra se dirigió directamente a esa entrada que lo recibiría, no quería lastimarlo, sabía que su miembro era bastante grande y en verdad solo quería que su pareja disfrutara esa unión.

—Lento – lo escucho pedir, cuando alejo su boca de su cuello – se siente extraño.

—¿Te duele? – él negó se aferró más a su espalda – no dudes en decírmelo, no quiero lastimarte, por lo que me detendré.

—No lo hagas – dijo, soltando un lindo suspiro – es solo que no estoy muy acostumbrado.

—Sería raro que lo estuvieras y me pondría sumamente celoso– él soltó una risita, mientras buscaba sus labios.

Lo puso boca abajo, su lengua degusto toda esa extensión, desde su nuca, hasta el coxis, sus dedos fueron ingresando lentamente, mientras estimulaba los pezones, Eren gemía con desesperación, sus caderas se movían lentamente en busca de fricción, cuando sus dedos dejaban la entrada.

Eren era más alto que él, por lo que su mano alcanzó su miembro en esa extraña posición, estimulando lentamente, su cuerpo estaba listo pero su castaño parecía sentir dolor con ciertos movimientos que hacía.

—Ya no aguanto más Levi – ese sensual cuerpo, se dejó caer, lo giro extendió sus piernas – te lo pido, entra ya.

—Bien.

¿Quién era él para negar un pedido tan hermoso y seductor?, tomó una de las piernas la colocó sobre su hombro, lentamente lo fue acomodando a la altura de su miembro, cuando podía tocar esa entrada empujó lentamente, el cuerpo del castaño empezó a encorvarse, haciendo una deliciosa presión.

Y cuando faltaba poco, su pareja fue el que termino la unión, soltando un sensual gemido de placer y satisfacción, sus hermosas manos estaban sujetando fuertemente las sabanas sobre su cabeza, mostrando un cuadro lleno de lujuria, su cuerpo extendido, cubierto de sudor lo hacía ver magnifico.

—Te amo – le dijo él de inmediato abrió sus ojos – cada parte de ti me enloquece.

—Ngh Levi – dijo mientras movía sus caderas – también te amo, mi vida entera será para ti.

Esos brazos lo sujetaron con fuerza, dejó caer la pierna empezó a embestir desesperadamente, el interior de Eren lo recibía con demasiada facilidad en ese punto, el calor en su interior era tan satisfactorio que sentía que se iba a derretir.

Encontró a los pocos minutos la próstata, así que se dedicó a estimularla, solo con el fin de poder escuchar en su oído esos lindos ruegos de más, no iba a mentir, había tenido relaciones sexuales anteriormente pero jamás se había sentido tan bien, tan completo y dichoso.

La noche fue testigo de su amor, de su placer y sentimientos desbordados que nacieron de una linda esfera, un amor a primera vista, haciendo una travesía de aprendizaje y enseñanzas de parte de ambos, habían logrado llegar a ese punto, conectados no solo en cuerpo, sino en corazón y alma, él podía asegurar que podría esperar por dos mil años, con el fin de reencontrarlo.

Cuando el amanecer llegó el cuerpo de Eren estaba sobre el suyo, siendo resguardado con amor, acariciaba esa linda espalda, mientras soltaba su cabello, él también era mimado, esas lindas manos acariciaban sus brazos y cuello.

—Gracias Levi – esas palabras lo sacaron de sus pensamientos rosa.

—¿Por qué? – preguntó mientras alzaba suavemente su rostro.

—Por encontrarme – esa sonrisa estaba bañada en ternura – por hablarme cuando solo podía llorar, por mostrarme un mundo lleno de luz y amor, me diste una segunda familia a la que quiero mucho y me permitiste caminar sin dolor.

—Creo que no merezco esas palabras – él frunció el ceño, mostrando su duda – porque si no fuera por ti, seguiría caminando como un muerto, solo tratando de encontrar emociones y después perderla, contigo cada paso que di fue directo a mis metas, a encontrar la felicidad que creía no merecer, por lo que te pido nunca te alejes de mi lado.

—Nunca lo haré – se estiró dejando un suave beso – te amaré siempre.

Dejo otro beso en su pecho después sintió la respiración acompasada, sonrió a ese cielo naranja, acarició ese rostro inocente y pidió a Morfeo le permitiera seguir soñando con Eren.


Les gusto? o merezco tomatazos? gracias por su apoyo, sigan disfrutando.

Sin más Ame las ama.