Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es SukiH, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is SukiH, I'm just translating her amazing words.
Thank you SukiH for giving me the chance to share your story in another language!
Capítulo 11
La mañana siguiente, que resultó ser Nochebuena, Bella se despertó en otro brillante y helado día con cielos azules y luz de sol, y decidió almorzar algo frito. Pero justo cuando estaba a punto de comenzar a embarrar lo último de salsa de frijoles horneada con su pan frito, pensó oír un carro acercándose por el camino de entrada.
Preguntándose quién podría ser tan temprano en la mañana, se dirigió al pasillo en su bata y con pantuflas, luego se quedo atónita cuando la puerta principal se abrió y Carlisle apareció acompañado de un corpulento taxista que depositó la maleta de Carlisle justo dentro de la entrada antes de irse.
Bella miró a Carlisle. ¿Qué rayos estaba pasando? Incluso desde donde estaba parada podía notar que él no se veía para nada bien. Su cara se veía gris y cuando comenzó a caminar hacia ella, se tambaleó y casi se cae. Apurándose para agarrar su brazo y darle soporte, Bella lo ayudó a sentarse en una de las sillas del pasillo, y luego le alzó una inquisitiva ceja.
—Carlisle, esta es una encantadora sorpresa, pero ¿qué estás haciendo aquí y por qué te dieron de alta tan temprano? Pensé que el plan era que te quedaras en el hospital hasta pasando Navidad.
Carlisle estaba batallando para recuperar el aliento.
—No podía soportar estar atrapado ahí por más tiempo… me di de alta solo y pedí un taxi.
—¿Estás seguro que fue una sabia decisión? No pareces estar bien en absoluto. —Bella estaba aun más alarmada al escucharlo jadear en busca de aire e incapaz de responder—. ¿Qué te parece si te llevo a un lugar más cómodo y luego llamo al hospital?
—No, no —Carlisle estaba claramente afligido—, por favor, Bella. He tenido suficiente de ese lugar. Si algo me pasa, quiero estar aquí en casa.
La miró tan implorantemente, que el corazón de ella se derritió y parpadeó para alejar las lágrimas.
—Bien, entonces, ¿crees que con mi ayuda puedas entrar al elevador y subir al otro piso? Al menos tu cama ya está lista con sábanas limpias.
Con mucha ayuda de Bella, Carlisle pudo llegar a su habitación y, una vez ahí, dijo que se sentía mucho mejor y en lugar de estar acostado, insistió en sentarse en una cómoda butaca antigua cerca de la ventana más larga, que tenía una vista hacia los acantilados y el mar.
Una vez acomodado, Bella pensó que sí se veía ligeramente menos cansado. Afortunadamente el radiador en la habitación de Carlisle funcionaba mejor que algunos de los otros en la casa, y la luz solar le estaba añadiendo un poco de calidez extra, así que no estaba tan frío aquí arriba. Pero sólo para asegurarse, Bella le echó su bata alrededor de los hombros y puso una manta sobre sus rodillas, luego lo hizo prometer que le diría si sentía aunque fuera un poco de frío.
Le trajo una pequeña mesa, encontró sus lentes y los libros que estaba leyendo actualmente, y algunas otras cosas que podría necesitar; luego, satisfecha con que él estaba cómodo, ella fue a prepararle una taza de té. Pero la sonrisa que Carlisle le dedicó cuando salió de la habitación era una muy débil y sabía que para cuando regresara él probablemente ya estaría dormido.
En cuanto bajó las escaleras llamó al hospital. La enfermera que le contestó fue muy brusca, como si todo fuera culpa de Bella, y al principio ni siquiera quería hablar con ella.
—Lo siento, pero sólo nos permiten darle información al familiar más cercano.
—El hijastro del Sr. Cullen vive en Italia, ¿estás segura que mi nombre y detalles de contacto no están enlistados en ninguna de sus notas?
—Oh sí, lo siento, estás identificada como su principal cuidadora en la forma de admisión, y en ese caso puedo confirmar que el Sr. Cullen se dio de alta solo contradiciendo las indicaciones médicas.
—¿No hubo nada que pudieran hacer para mantenerlo ahí? Él no está para nada bien.
—Me temo que somos un hospital, no una prisión. El equipo médico hizo su mejor esfuerzo para persuadir al Sr. Cullen de quedarse y se aseguraron de que estuviera consciente de las posibles consecuencias, pero en la mayoría de los casos, si un paciente está absolutamente determinado en irse, no podemos detenerlo.
—¿Qué pasa con él? Estaba recuperándose bien.
—Le diagnosticaron neumonía y se llevó con él una cantidad extra de antibióticos. Pero puede que tarden en hacer efecto y, por supuesto, en cualquier caso, se encuentra en estado terminal… ¿quieres que le pida al doctor que te llame cuando terminé sus rondas más tarde?
—Sí por favor, pero ¿qué puedo hacer si Carlisle empeora?
—Te sugeriría que, si tienes más inquietudes, contactes directamente al médico de cabecera del Sr. Cullen.
Como Bella había sospechado, cuando le llevó a Carlisle la taza de té que le había preparado, él ya estaba dormido. Recordando la maleta con sus cosas, fue a recogerla del pasillo y encontró las medicinas adicionales, la forma de alta que Carlisle había firmado y un resumen del alta de su médico.
Ella no sabía que hacer. Se preguntó si debería comenzar con la ronda de llamadas de siempre, pero no quería alarmar a todos otra vez por esto. Parecía que le habían empezado a dar los antibióticos de inmediato, así que una vez que hicieran efecto él debería estar bien, pero por otro lado…
Luego de varios minutos de caminar de un lado a otro por el pasillo afuera de la habitación de Carlisle, decidió que al menos se vestiría primero, pero al salir de la ducha miró por casualidad el retrato de Lady Mary y la expresión en el rostro de Lady Mary se veía tan grave que entró en pánico y corrió directo a revisar cómo estaba Carlisle.
Para su alivio, él parecía estar durmiendo muy pacíficamente, así que decidió no llamar a nadie por ahora, y cuando se despertó unas horas más tarde, él pudo comer un poco de sopa y se tomó sus medicamentos antes de dormirse de nuevo; y al menos ella había logrado persuadirlo de meterse a la cama en esta ocasión, donde se veía mucho más cómodo.
Como prometido, el médico del hospital llamó después de la comida, pero hubo poco que pudiera añadir a lo que Bella ya sabía. Las siguientes veinticuatro horas serían críticas. Si la medicina funcionaba a tiempo, como debería, Carlisle probablemente estaría bien durante unas cuantas semanas o meses más. Pero ya que su salud se encontraba comprometida, había una pequeña posibilidad de que no sobreviviera la noche.
La clínica de su médico podría haber organizado todo para que una enfermera lo acompañara mínimo durante toda la noche, pero debido a que era Nochebuena, desafortunadamente eso era poco probable. En cualquier caso, ya que Carlisle estaba tan vehementemente en contra de ser llevado al hospital de nuevo, y todo lo que podían hacer era respetar sus deseos, su médico ahora era responsable por cualquier cuidado adicional.
Era lo que Bella había esperado y cuando llamó a la clínica de su médico después, añadieron a Carlisle a la lista de visitas a domicilio de sus doctores para ese día, pero dijeron más o menos lo mismo. Así que todo lo que Bella podía hacer era esperar y rezar por lo mejor.
Cuando Rosalie llamó más tarde, ya había hablado al hospital así que sabía lo que había pasado, y aunque Bella había estado segura de que Emmett y Rosalie se montarían al primer avión de regreso, igual que los otros profesionales médicos Rosalie estaba serena y tranquilizadora, prometió que Carlisle estaría bien y que el doctor en definitiva pasaría más tarde.
Desafortunadamente, la Sra. Cope se había resfriado gravemente y decidieron que era mejor si se quedaba donde estaba en lugar de arriesgarse a infectar a todos, pero insistió de todas formas en recibir la noticia de que Carlisle estaba en casa como algo bueno, y James fue imposible de contactar otra vez. Así que después de que el doctor llegó y tranquilizó más a Bella, a pesar de que para ella Carlisle parecía estar empeorando, intentó ignorar sus miedos y se concentró en cuidarlo.
Conforme la tarde se convertía en noche, Bella comenzó a preocuparse de nuevo. Carlisle había estado durmiendo pacíficamente, pero de repente se puso muy inquieto y cuando le tocó la piel se sentía fría y sudorosa, aunque su temperatura estaba alta. Llamó al 111 y después de contestar una lista de preguntas, prometieron que los visitaría un doctor en guardia, pero eso sería hasta dentro de varias horas, mientras tanto si Carlisle empeoraba, debía regresarles la llamada.
Bella se sentía impotente, ¿cómo se suponía que iba a juzgar si la vida de Carlisle estaba en peligro o no? Deseaba tener a alguien con quién hablar y de repente se dio cuenta que había olvidado avisarle a Edward lo que estaba pasando. Seguramente él llamó al hospital para preguntar a primera hora de la mañana, antes de irse al trabajo y antes de que Carlisle se diera el alta solo, así que no tendría idea de lo que había ocurrido desde entonces.
Miró su reloj, eran casi las seis de la tarde así que para ahora él ya debería estar en camino a casa del trabajo. Sabía que él probablemente estaría molesto con ella por no contactarlo antes, pero al menos eso sería mejor que las reacciones que había recibido de James recientemente. Juntó su valentía, buscó en sus contactos y presionó llamar.
Su corazón inmediatamente se hundió cuando escuchó el nivel de ruido en el fondo. No se había dado cuenta de lo mucho que había estado dependiendo de escuchar una voz amigable y no sabía cómo reaccionaría si Edward estaba demasiado ocupado pasándosela bien para prestarle atención y si es que la ignoraría como lo había hecho James. De repente, sintió un nudo en la garganta y no pudo hablar.
—Bella —la voz de Edward sonaba preocupada—. Bella, ¿qué pasa?
Esperaba que él no pudiera escuchar lo cerca que estaba de romper en llanto.
—¿Dónde estás? Puedo escuchar música y gente hablando en el fondo.
—Oh, es la radio sonando y un montón de escandalosos estudiantes detrás de mi en la fila. Pasé a la tienda para comprar un galón de leche de camino a casa. ¿Qué sucede? Estoy seguro que no me llamaste sólo para desearme una feliz Navidad. No es Carlisle, ¿o sí?
Alentada por la preocupación en su voz, Bella le contó todo lo que había pasado y derramó todas sus preocupaciones mientras Edward la escuchaba en silencio. Cuando se detuvo pudo notar que estaba en la calle debido al ruido del tráfico. Él sonaba sin aliento cuando habló de nuevo, como si estuviera apresurado.
—No te preocupes, iré allá de inmediato. No estoy seguro de qué tan mal estará el tráfico, pero debería llegar entre once y doce de la noche. Si empeora, llama al doctor. Te llamaré de nuevo cuando llegue a Bristol.
—¿Qué hay de todo el trabajo que necesitas terminar durante Navidad?
—Déjame preocuparme a mí por eso; de todas formas, ha habido un cambio. Te contaré más tarde. Llámame de inmediato si te sientes preocupada, o si hay algún cambio en la condición de Carlisle. Mantén la cabeza en alto, corazón. Estaré ahí lo más pronto que pueda.
Escuchó el ruido de unas llaves y una puerta cerrándose cuando colgó, y supo que había llegado a casa. Con un poco de suerte, el tráfico no estaría tan pesado y él llegaría en buen tiempo. Mientras tanto, ella se acomodó en el sillón donde Carlisle había estado sentado antes y esperó.
-ooo-
Cuando Edward le llamó desde Bristol dos horas más tarde, el ruido repentino hizo que Bella saltara y salió en puntillas de la habitación para poder hablar sin molestar a Carlisle.
—Oh, muchas gracias por acordarte de llamarme. Vi el reporte del clima hace rato y comenzaba a preocuparme. ¿Ya está nevando donde estás?
—Apenas, hasta ahora ha estado todo bien, sólo unos cuantos copos aquí y allá. ¿Cómo está?
—Ligeramente mejor, creo. He logrado bajarle un poco la temperatura y está menos inquieto que antes, aunque su respiración sigue siendo pesada.
—Regresaré de inmediato a la carretera entonces. Parece que todos ya llegaron a donde tenían que ir para Navidad y las carreteras están completamente desiertas ahora.
—Pero ten cuidado, por favor.
—No te preocupes. Te veré en unas horas. Cuídalo por mí.
—Por supuesto que sí. Adiós Edward, y gracias de nuevo por hacer esto. Me siento muy agradecida.
-ooo-
El aire nocturno y el mar estaban tan tranquilos que ella escuchó el carro acercándose varios minutos antes de que llegara Edward, y llegó a la puerta justo cuando él se estaba estacionando frente a la casa.
Como siempre, su corazón dio un salto cuando lo vio. En contraste con su abrigo oscuro, su cabello y su rostro estaban brillando bajo la luz de la luna, que se reflejaba de la gruesa capa blanca de hielo que cubría todo lo que estaba a la vista. Él se estremeció y se rio ante el repentino frío, golpeteando sus pies y frotándose las manos mientras rodeaba el carro para sacar sus cosas de la cajuela, su aliento echaba vapor y sus pisadas crujían en el pasto congelado cuando se apuró hacia la casa para luego subir corriendo los escalones.
Cerrándole rápidamente la puerta al frío y la oscuridad, y depositando sus pertenencias en la silla más cercana, él inmediatamente envolvió a Bella en un abrazo, sosteniéndola con fuerza y dejando un beso en su frente. Y cuando ella se enterró bajo su grueso abrigo y sintió sus brazos rodeándola, una corriente de energía pareció fluir entre ellos, llevándosela a la deriva y haciéndole sentir calidez por primera vez en varios días. Lo que sea que le esperara, sabía que ahora tenía la fuerza para lidiar con ello.
Subieron corriendo las escaleras mientras Edward le hacía numerosas preguntas sobre Carlisle, y su mirada parecía escanear el rostro de ella mientras escuchaba sus respuestas. Cuando entraron a la habitación, encontraron que Carlisle ya se había despertado y mientras Edward lo acompañaba al baño para refrescarse un poco, Bella cambió las sábanas y subió una jarra de agua fresca, una taza de té y un poco más de sopa. Y aunque él logró tragarse sus pastillas, estaba demasiado exhausto para darle más de un par de tragos al té y rechazó todas las ofertas de un poco de comida.
Luego de acomodarse, Carlisle pidió que lo enderezaran un poco, Edward se sentó en la cama y sostuvo su mano hasta que se durmió de nuevo. No había tenido la fuerza para hablar demasiado, pero desde donde estaba parada Bella ahí cerca, podía ver lo mucho que la presencia de Edward lo había reconfortado y la forma tan cariñosa en que sus ojos se habían posado en el rostro de Edward mientras se cerraban lentamente.
Después de asegurarse de que estuviera profundamente dormido, Edward se levantó e insistió en bajar a la cocina para prepararle algo de comer a Bella, a pesar de las protestas de ella. Y cuando regresó encendió una lampara, movió dos sillones y una mesita al otro lado de la habitación, donde todavía podían mantener vigilado de cerca a Carlisle, pero no lo molestarían mucho si mantenían las voces bajas.
Dejó ahí dos platos de huevos revueltos sobre pan tostado con queso gratinado encima y dos tazas grandes de té, lo cual él había subido cuidadosamente en una bandeja.
—Bien, ven, siéntate. Sé que mis habilidades culinarias no son la gran cosa; me temo que se debe a que muchas veces como fuera. Pero por alguna razón tengo la sensación de que no has comido en todo el día, así que más te vale terminarte todo o me molestaré mucho. Luego creo que lo mejor es que tengamos una charla de verdad, ¿no crees?
Ignorando su última pregunta, porque no estaba segura de cómo se sentía respecto a tener una discusión seria, Bella se llevó un bocado de huevos a la boca.
—Mmmm, esto sabe muy bien e incluso puede que sea capaz de tomarme tu insulso té. ¿Nadie te ha dicho que está bien echarle más de una gota de leche?
Edward fingió fruncirle el ceño al ofrecerle la botella de cátsup.
—Por cierto, ¿de qué se trata esa enorme cantidad de comida que preparó la Sra. Cope para almacenar? Cualquiera pensaría que ella sabía que yo vendría.
—Pues no me sorprendería para nada. He notado que a veces tiene un aspecto raro en la cara, como si estuviera escuchando algo que yo no puedo. ¿Sabes que lee las palmas y los aldeanos están convencidos de que tiene un sexto sentido? Y últimamente ha dicho unas cuantas cosas raras sobre Alice, como si ella todavía siguiera aquí, lo cual es un poco aterrador.
—Oh, no le des mucha importancia a la Sra. C, creo que a su edad se está volviendo un poco loca y es tan anciana que tiene a vivir un poco en el pasado. Igual que Carlisle en ciertas formas, él nunca ha sido el mismo desde que Esme murió.
—Es raro que tanto tu padre como Carlisle se casaran ya estando grandes.
Edward se rio.
—Por razones totalmente diferentes. Carlisle tuvo una pareja a largo plazo antes que Esme, pero no pudieron tener hijos y simplemente no consideraron importante casarse. Mi padre, por otro lado, era todo un donjuán y, a pesar de mi inminente llegada, no tengo idea de cómo mi madre finalmente logró llevarlo al altar a la edad de cincuenta y tres, cuando tantas otras lo habían intentado y habían fracasado. Aunque ella era una mujer muy determinada, a su manera.
—¿Qué le pasó a ella?
—Cuando tenía quince desapareció en América con su quinto esposo y murió un par de años después. Me costó mucho tiempo entender que, igual que mi padre, a ella nunca le importó nadie más que ella misma… como sea, ahora que ya terminaste tu plato, tengo algunas noticias que contarte y luego tú me explicarás lo que ha estado pasando. ¿De acuerdo?
Bella miró a Carlisle, esperando encontrar una excusa para no tener esa vergonzosa conversación, pero él estaba durmiendo con un poco más de paz ahora y no había forma de escapar. Se giró de nuevo hacia Edward e intentó no distraerse mucho por lo cerca que estaba sentada de él y lo mucho que lo había extrañado.
—Bien, empecemos entonces.
—Pues he estado trabajando en regresar a Cornualles desde la última vez que te vi y me acaban de hacer una oferta de trabajo definitiva. Lo que significa que anunciaré mi renuncia justo después de Navidad y me mudaré aquí lo más pronto posible.
Nadie pudo no ver lo complacida que estaba Bella; de hecho, ella se olvidó por completo de guardar silencio para Carlisle y casi tiró la mesa cuando lanzó sus brazos alrededor del cuello de Edward y lo abrazó.
—Oh, ¡esto pondrá tan feliz a Carlisle!
Edward se veía triste.
—En cierto momento tuve la esperanza de que tú también te pusieras feliz, pero no importa.
—Por supuesto que estoy feliz. Estoy segura de que Lauren también lo estará.
Edward se veía confundido.
—¿Por qué Lauren en particular? ¿No sabías que se acaba de comprometer con Toby Penwarren? Ahora que finalmente se lo echó a la bolsa, el pobre bastardo no tendrá oportunidad. Ella lo arrastrará al altar lo más pronto posible y definitivamente no le importará lo que yo haga.
—¡Oh! —Bella bajó la vista a la mesa con el ceño fruncido. Pero en realidad no importaba si era Lauren o alguien más.
—¿Qué pasa, Bella?
Bella exhaló, aquí vamos entonces, era mejor terminar con esto.
—Sé que se suponía que no iba a haber ningún compromiso, pero ¿cómo pudiste ir directo a Lauren después de mí?
—No tengo idea de que estás hablando.
Bella no pudo mantener la amargura fuera de su voz.
—Ya sabes, ¿la "reunión de negocios" que tuviste el domingo?
Él cayó en cuenta y entendió de lo que ella estaba hablando. Ella pensó que él se sentiría avergonzado por haber sido descubierto, pero su reacción no era para nada lo que había esperado.
—Cristo, Bella, ¿por quién demonios me tomas? —la mirada de Edward estaba centelleando con rabia mientras se pasaba distraídamente una mano por el cabello, luego le lanzó dagas con los ojos en un silencio de incredulidad.
Su voz había sonado más alta de lo que pensó, ambos se congelaron y miraron a Carlisle, que se removió dormido y murmuró algo que ninguno de ellos pudo entender. Bella se acercó de puntillas a la cama y tocó ansiosamente su frente para revisar su temperatura, antes de volverle a colocar las cobijas que se había quitado de encima. Se sentía caliente de nuevo, ¿dónde había quedado el termómetro?
Cuando se enderezó encontró a Edward parado detrás de ella, y todavía viéndose furioso, la llevó al otro lado de la habitación para salir al pasillo antes de cerrar la puerta lentamente tras de ellos. Notando que ella miraba preocupada hacia la puerta, su expresión se suavizó ligeramente.
—No te preocupes, estoy seguro de que Carlisle estará bien durante un par de minutos. Así que apúrate y explícamelo. Estoy totalmente perdido aquí.
Cruzó los brazos y se paró frente a la puerta para que ella no pudiera entrar de nuevo, y le alzó las cejas inquisitivamente.
Sacando su celular del bolsillo, Bella buscó la colección de fotos que Rosalie le había mostrado en el Facebook de Lauren y miró atentamente la cara de Edward mientras él las veía.
Había varias fotos de Edward saliendo de la ducha usando sólo una toalla, igual que de él sentado medio desnudo en una cama. Luego algunas de Lauren y Edward bebiendo y riéndose juntos en lo que parecía ser la cubierta de un bote, y al menos una de Edward con su brazo sobre los hombros de Lauren mientras ella posaba en bikini.
Por extraño que parezca, no fueron las fotos de la habitación las que más le dolieron, sino la de Edward sentado solo mirando hacia el mar. Obviamente no estaba consciente de que le estaban tomando una foto y la cámara había atrapado la misma gloriosa expresión de alegría que Bella recordaba haber visto unas horas antes, cuando habían estado acostados juntos en la cama.
Edward estaba sonriendo ahora y ella nunca antes se había sentido tan humillada. Él se pasó una mano por la cara, luego por el cabello, todavía sonriendo como loco.
—Ha habido ocasiones en las que pude haber ahorcado felizmente a Lauren, puedo asegurarte que esto no es lo que parece. Me preguntaba por qué Toby parecía que quería darme una paliza la última vez que lo vi.
—Pero ¿entonces sí estuviste con Lauren ese día?
—Sí, y con otra docena de personas, incluyendo a su padre y a mi nuevo jefe, a quienes ella cortó del fondo. Las otras fotos son de adentro de la cabaña; fue un día tan inusualmente cálido que Lauren y yo decidimos ir a nadar, ella me atrapó bañándome y cambiándome después.
—¿Por qué me dijiste que era una reunión de negocios?
—Pues porque eso era. Le mencioné al padre de Lauren que quería mudarme a Cornualles, así que me invitó para que conociera a uno de sus amigos que podría tener una vacante más adelante. Ha tardado todo este tiempo en tener una oferta concreta y no quería adelantarme mencionando algo tan especulativo. Además, todavía tenía que terminar el caso en el que he estado trabajando, había más personas involucradas aparte de mí.
Bella miró la pantalla en la mano de Edward. Él estaba viendo la foto que casi le había roto el corazón y estaba sonriendo de nuevo.
—Debió atraparme pensando en ti en esta foto, mira la sonrisa tonta en mi cara. Casi me arrepentí cuando tuve que irme y dejarte ahí. Habría preferido quedarme contigo en la cama todo el día, o toda la semana si a esas vamos.
Bella se giró de regreso hacia la puerta. Su cerebro era un torbellino y ni siquiera sabía qué decirle. ¿Cómo es que había logrado malinterpretar tanto las cosas?
Pensando que ella se iba a ir, Edward le agarró el hombro y la giró con gentileza de regreso a él. Su expresión ahora era de seriedad.
—Me crees, ¿no, Bella? ¿Por qué demonios no me dijiste nada sobre esto en su momento? Has hecho tan buen trabajo evitando todo, que ya había entendido el mensaje de que no estabas interesada. Aunque obviamente tenía la intención de intentar hacerte cambiar de opinión en cuanto pudiera regresar aquí y hacer el intento como se debe.
—Pensé que estaba haciendo lo que querías. Sin ataduras, sin arrepentimientos, sólo una aventura de una noche.
Ella se encogió cuando vio lo enojado que parecía estar otra vez.
—Eso no era lo que quería para nada y creí que lo habías entendido. Cristo, ¡esto se ha convertido en todo un desastre!
Se pasó las manos por el cabello de nuevo. Ella quería peinarle los mechones que estaban parados en todas direcciones y luego pasar las manos sobre su cara y ver sus ojos verdes suavizarse y brillar cuando se inclinara para besarla. Pero en este momento eso estaba totalmente fuera de cuestión, ella se sentía tan culpable que ni siquiera podía sostenerle la mirada durante mucho tiempo.
Edward suspiró de nuevo con exasperación.
—Bien, creo que es mejor que volvamos ya con Carlisle. Ya lo dejamos solo por más tiempo del que pretendía. Pero ahora que ya llegamos hasta este punto, ¿podemos por favor tener una discusión honesta y aclarar a dónde vamos a partir de ahora? Lo que sea que pase, después de trabajar turnos de doce a catorce horas durante tanto tiempo, estoy totalmente exhausto; no puedo esperar para mudarme aquí y llevarme todo más tranquilo por un tiempo.
Así que después de que Bella se asegurara de que Carlisle estaba bien, ambos se sentaron de nuevo en sus sillones y finalmente se tomaron el tiempo para hablar en voz baja sobre todo, aunque se mantenían desviándose a otros temas. Había algo en la tranquila intimidad de estar solos en medio de la noche que parecía animar a Edward a relajarse por una vez en su vida y todos sus cariñosos recuerdos de otras ocasiones en Cornualles seguían saliendo.
Y mientras Bella escuchaba historias de su familia, de veranos calientes e imposiblemente largos que pasó vagando por la casa, los terrenos y nadando en el mar, debajo de todo ella se sentía muy triste debido a que prácticamente por su propia estupidez, ambos habían sido miserables durante meses y habían desperdiciado muchísimo tiempo.
Cuando la conversación finalmente regresó a temas sobre el futuro, Edward estuvo dispuesto a seguir donde se habían quedado, pero insistió en que quería que Bella estuviera absolutamente segura, y le daba dos semanas para romper cualquier relación que James creyera tener con ella antes de apresurarse hacia otra cosa.
No era exactamente lo que Bella tenía en mente, pero podía esperar, y siempre y cuando Edward también la estuviera esperando, podía sobrevivir otro par de semanas, especialmente al saber que él pronto estaría aquí cerca de forma permanente. Aunque se suponía que él debía avisarles a sus jefes con tres meses de anticipación, esperaba que lo dejaran irse lo más pronto posible para tener la oportunidad de pasar algo de tiempo con Carlisle antes de que fuera demasiado tarde.
Cuando mencionó el nombre de Carlisle, ambos miraron con culpabilidad en su dirección. Aunque lo habían estado vigilando, él dormía tan tranquilamente ahora que tenían rato sin prestarle mucha atención, y al ver la hora Bella no pudo creer que ya fueran casi las cinco de la mañana.
Pronto le tocaría otra ronda de medicinas a Carlisle, así que ambos se levantaron y Edward fue por una jarra de agua fresca mientras Bella le revisaba la temperatura.
Cuando Edward regresó a la habitación, Bella le estaba sonriendo.
—Se la revisé dos veces y la temperatura de Carlisle está normal por primera vez desde que salió del hospital. ¿Crees que ya estará bien?
Edward miró a su tío. Estaba durmiendo pacíficamente, su respiración parecía ser menos forzosa y la apariencia grisácea casi había desaparecido de su cara.
—¿Sabes qué? Creo que todo va a estar bien.
Y Edward está de regreso con una explicación muy sensata sobre las dichosas fotos. Vamos, que sabíamos que James no estaba aquí para quedarse, aunque todavía no nos hemos deshecho por completo de él. Bella tendrá que tener más cuidado con lo que escucha de Rosalie.
Mil gracias como siempre por leer, no olviden dejarme sus comentarios y decirme qué les pareció el capítulo.
