El resto del camino había resultado relativamente tranquilo y los guardianes que le siguieron lo aceptaron sin problemas... Bueno, algo así.

Cuando el griego presentó a Apolo y Shura este último estuvo un rato mirándolo de arriba abajo con excesiva atención y la ceja alzada, saludó de manera muy cortante y se negó a darle la mano.

Notando su indignación, Aioria rápidamente le explicó que Shura siempre era así de huraño con desconocidos y que sólo no le dio la mano porque el español tenía la mala suerte de cortar en dos todo lo que tocaba.

La casa de Sagitario estaba vacía debido a que su guardián había salido de misión, pero Apolo tuvo la inquietante sensación de que alguien lo estaba vigilando...

Athena le había hablado de que el tal Aioros había estado cuidándola a través de su cosmos el tiempo que estuvo muerto, si era capaz de hacer algo así ¿Quién le decía que el arquero no utilizaba la misma técnica para vigilarlo y que no se sobrepasara con su hermanito, con la única diferencia de que ahora estaba vivo y perfectamente capacitado para castrarlo?

Aterrador ¿No?

Aioria pasó el resto del camino hablándole de su hermano y Apolo no pudo evitar sentir un poco de envidia por la relación tan cercana que tenían ambos caballeros.

Ya quisiera él llevarse así de bien con Artemisa o con Athena.

Milo, quien a saber como terminó en la casa de Escorpio cuando no lo habían visto desde que salieron de la casa de Acuario no necesitó presentarse... Y sospechosamente estaba lleno de vendajes en todo su cuerpo, con algunas partes de su cuerpo adormecidas por el hielo y muchos chichones en la cabeza, además de que en el techo del templo había un agujero que tenía una sospechosa forma humana...

Cuando le preguntaron al Peliazul al respecto Milo sólo dijo "Rompí la ley del hielo" Él no entendió aquella frase en lo absoluto, pero al parecer el moreno sí porque sonrió apenado y le dio un silencioso compadecimiento al escorpiano.

La llegada a la casa de Libra había sido rara, debido a que apenas llegaron el sujeto llamado Dohko apareció de repente, colgando de un cable y gritando ¡OH OH OH OH OH OOOOH! Dirigiéndose justo hacia él. Aioria lo empujó justo antes de que el "Tarzán de libra" le diera la tacleada de su vida y... Pues, el pobre gato recibió todo el impacto.

Dohko arregló el asunto disculpándose con el menor mientras le revolvía el pelo y saludó al impactado Apolo con el mismo gesto, poco después el Dios correspondió el saludo para correr a ayudar al León Dorado.

Aquél gesto se sintió extraño, pero bien... Aunque el pobre Aioria acabó todo aturdido y con un moretón en la espalda, mientras le decía al Pelirrojo que el Caballero de Libra siempre era así de excéntrico.

De verdad era difícil creer que un hombre así había estado 200 años o más oculto bajo el disfraz de un viejo y sabio maestro.

En fin, todo bien, todo normal...

Los problemas aparecieron para el Dios al llegar a la casa de Virgo.

En la entrada había un sujeto de cabello rubio muy largo y que curiosamente, tenía los ojos permanentemente cerrados, emanaba un cosmos poderoso pero bastante tranquilo.

— ¡Shaka, hola! — Saludó Aioria con entusiasmo mientras agitaba la mano en el aire.

Por su parte, Shaka se sobresaltó y un notorio rubor cubrió sus mejillas, él ya sabía que Aioria se acercaba así que salió a la entrada a saludarlo, normalmente él no hacía eso, de tratarse de cualquier otro compañero él habría estado meditando dentro de su templo, soltado un corto saludo y una autorización del paso para continuar meditando pero... Aioria era diferente.

Aquél tierno Oji-verde siempre había representado una bonita compañía para él, por más imposible que eso pareciera debido a lo distintos que eran... Pero dicen por ahí que los opuestos se atraen.

Y desgraciadamente, eso fue lo que le pasó a Shaka.

Shaka.

A diferencia de los demás caballeros, que no se molestaban en mantener algo más que una mera relación de formalidad con él (Mu era una excepción) Aioria siempre había hecho un esfuerzo en conocerlo más, tratando de sacarle conversación y haciéndole toda clase de preguntas desde como eran las cosas en India y sus gustos y disgustos. Aunque al principio el Caballero de la virgen encontraba aquello molesto, poco a poco comenzó a acostumbrarse a las atenciones y las charlas del moreno e incluso aprendió a disfrutarlas, aquél muchacho con sus ocurrencias siempre lograba sacarle una risa e incluso una que otra carcajada.

Shaka.

Eso hasta que Athena apareció junto a los caballeros de bronce y Shaka confrontó al moreno por atacar al patriarca, en ese momento él creyó que estaba haciendo bien, que Aioria estaba cometiendo traición, nunca se le pasó por la cabeza un par de cosas.

Shaka.

Aioria no era así.

Podría ser muy impulsivo, tener un carácter fuerte y hasta cierto punto rebelde, pero en más de una ocasión Aioria había demostrado que su lealtad a Athena era total y jamás atacaría a alguien sin razón, su código de honor se lo impedía, además, desde hace un tiempo la actitud del Patriarca resultaba... Sospechosa.

Pero no reparó en todos esos puntos hasta que los caballeros de bronce invadieron el Santuario e Ikki le pateó el trasero XD.

En ese momento se dio cuenta de que había hecho mal, no sólo había apoyado un complot contra su propia diosa, sino que además seguramente el leonino lo odiaba.. No supo por qué pero la idea de que Aioria lo odiaba ahora, le dolía.

Tremenda sorpresa la que se llevó cuando no fue así.

Al contrario, el castaño se preocupó mucho cuando le contó a detalle su batalla con Ikki y las palabras de Aioria lo tomaron completamente desprevenido.

Que alivio, no sabría que hacer si algo te sucediera, Shaka.Como si eso no fuera suficiente, imagínense como se puso cuando Athena los revivió y Milo (Yo: Como siempre andando de chismoso XD Milo: Oye! A quién le dices chismoso :V Yo: A ti) le contó como se había puesto Aioria cuando se enteró de su muerte a manos de la exclamacion de Athena... Y lo lejos que había llegado sólo para vengarlo.

Sabía que le agradaba a Aioria, pero no se imaginaba que el leonino se preocupara tanto por él.

Sabía que ese moreno era amable y sensible, pero no imaginaba que fuese tan dulce.

El resto se lo imaginan... Cuando menos se lo esperó, ese tonto gato se había adueñado por completo de su budista corazón XD.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la melodiosa voz de Aioria.

— ¡Shaka!

— ¿Eh? — El desorientado rubio no pudo evitar sobresaltarse, para luego alzar la mirada y ponerse rojo como jitomate al notar que el León de sus suspiros estaba ahora justo frente a él.

Su rostro está muy cerca.

— ¿Estás bien, Shaka? — El más alto enseñó una expresión notoriamente preocupada — Lamento si interrumpí tu meditación, pero te llamé como tres veces y no respondías, además, sólo vine a pedir que nos dejaras pasar.

— Estoy bien, Aioria — Esforzándose al máximo para no tartamudear, el rubio tuvo que retroceder para marcar su espacio personal, sino lo hacía, acabaría cediendo a sus sentimientos, cosa que resultaría contraproducente para él — Estaba pensando, es todo y...

Esperen un segundo..

¿Nos dejaras?

¿Por qué habló en plural?

Su reacción fue parecida a la de Afrodita, arqueó una ceja, con una extraña molestia revolviendo su estómago, aunque disimuló más su incomodidad

— ¿A qué te refieres con nos?

— Es que el dios Apolo viene conmigo — Con una sonrisa, el moreno agarró del brazo al Pelirrojo — Apolo, él es mi compañero, Shaka de Virgo

Al oír el nombre del invitado, Shaka hizo una pequeña mueca, ese dios no le daba confianza ¿Y si tramaba algo? ¿Y si era algún espía del Olimpo?

¿Y si planeaba quitarle a Aioria?

¡¿Qué demonios estoy pensando?! Es sólo un invitado de Athena al que Aioria desafortunadamente, tiene que recibir en su templo.. Se irá en siete semanas y todo volverá a la normalidad, además, Aioria jamás se fijaría en alguien que intentó matar a Athena ¿Cierto?

¡¿Cierto?!

Esos pensamientos no lo convencieron en lo absoluto, porque Aioria podría ser muchas cosas, pero ser rencoroso no era una de ellas.

La misma Athena lo había dicho, él y su hermano eran los únicos que tratarían con total confianza al Oji-azul, independientemente de lo que hubiera hecho.

Saber eso sólo incrementó ese malestar en su interior, porque Aioria tendría la guardia baja y le daría total libertad a Apolo para seducirlo y...

¡Por supuesto que no! Aioria no era un idiota, su férrea voluntad era algo que lo caracterizaba y él no caería tan fácil ante la trampa del Pelirrojo.

Ese dios primero debía pasar sobre su cadáver si quería meterse con su Aioria.

Saber eso lo hizo sentir más tranquilo, pero no quitó por completo ese peso en su pecho.

Por su parte, el leonino sólo miraba entre extrañado y preocupado a su compañero de armas, que sólo "miraba" al invitado con una agudeza que difícilmente se podría interpretar como buena.

Shaka sólo pone esa expresión cuando está frente a un enemigo.

Hablo en serio ¡Que alguien me explique que está pasando aquí!

¿De dónde salía aquella atmósfera tan incómoda? Athena le había advertido que el ambiente con Apolo podría estar tenso, pero no imaginaba que sería tan raro.

¿Acaso todos sabían algo que él no?

— Pueden pasar, Aioria — Sentenció finalmente el virgoniano — Bienvenido, Apolo.

— Gracias — Respondió estoicamente el contrario, que había entendido a la perfección la expresión del Indio.

Otro rival amoroso a la vista.

— Eeeh, sí... Gracias, Shaka — Aioria pasó junto al rubio, despidiéndose con la mano y su típico rostro de solecito, mientras el Pelirrojo lo seguía de cerca — ¡Nos vemos!

Dejando atrás a un sonrojado Shaka sonriendo como un idiota y correspondiendo débilmente el saludo.

— Sí.. Adiós.

Estar enamorado era una dulce tortura.