Rossi y García- Clases de cocina

La voz de Billy Joel sonaba por toda la cocina, mientras Rossi repasaba todos los ingredientes y utensilios que pensaba utilizar para su clase de cocina con García y al mismo tiempo tarareaba las canciones con el músico.

Le encantaba cuando alguno de sus compañeros le pedía consejo sobre cocina, o alguna clase para aprender algún plato. Por supuesto, y como buen italiano, su especialidad era la comida italiana, pero a lo largo de los años, había aprendido a cocinar cualquier plato. Solía bromear diciendo que cuando dejara el FBI y la escritura, montaría un restaurante.

A su mente viene el recuerdo cuando con cinco niños entraba a la cocina y veía a su Nonna rodeada de vegetales, carne fresca y cualquier otro ingrediente para preparar la excelente comida con la que deleitaba a toda la familia. Se sentaba a la mesa y la veía cocinar. Tres años después, ella le empezó a enseñar todo el arte de la cocina.

El olor del orégano hace que su Nonna venga a su mente y tenga que parpadear rápidamente para evitar las lágrimas.

El timbre suena, y Rossi miró el reloj. Justo a tiempo. García entró en la casa como un torbellino, y se dirigió a la cocina sin más. Se puso el delantal que Rossi le indicó y sonrió.

-Muy bien, Penélope, ¿estás lista?

-Sí señor -respondió ella con entusiasmo.

Durante la siguiente hora, los dos picaron vegetales, los saltearon, cocieron la pasta, bebieron vino, cantaron con Billy Joel y rieron. Rieron mucho.

Y finalmente, se sentaron a comer sus tagliatelle con verduras. A García se le hizo la boca agua cuando vio su plato.

-¿Yo he cocinado eso? -preguntó sorprendida.

-Por supuesto. Y ahora ¡a comer!