Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Simaril. I just translate with her permission.


Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Simaril, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon mis amadas Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo trece: Declaración

POV Edward

Volvimos a Ítaca justo después de la medianoche del sábado. Quería correr directamente al lado de Bella, pero fiel a mi nueva política de "no acosar", primero fui a casa con los demás.

Cuando ingresamos en el camino de entrada, noté el silencio en la casa, no había sonidos o pensamientos discernibles que mostraran que Rosalie y Esme estaban en casa. Carlisle había llamado a Esme antes de que tomáramos el vuelo en Seattle y ella no mencionó que tuvieran planes de ir a algún lugar. Estuve alerta inmediatamente, mis pensamientos se dirigieron a Bella.

Salté del auto antes de que Carlisle estacionara y me dirigí hacia la casa.

—¿Esme? ¿Rose?

No hubo respuesta y saqué el teléfono de mi bolsillo. Carlisle estaba un paso delante de mí y ya estaba marcando el número de Esme.

Ella atendió al primer tono.

—¿Están en casa?

—Ya volvimos a casa, ¿está todo bien? Pensamos que estarías aquí.

—Todo está bien. ¿Edward está contigo?

Esa pregunta por sí sola me hizo estar seguro de que las cosas no estaban ni remotamente bien.

—Estoy aquí. —Estaba sorprendido por lo calmada que estaba mi voz. Era una tormenta de emociones, pero algún instinto básico sabía que si sonaba molesto tomaría mucho más tiempo que Esme se explicara.

—Estamos en la casa de Bella, ella está bien, pero estuvo un poco mal más temprano…

Me perdí el resto de sus palabras mientras regresaba al auto y encendía el motor.

—¿Vienen? —ladré.

En un rápido movimiento, Carlisle, Alice, Jasper y Emmett entraron en el auto. No esperé que cerraran las puertas antes de hacer girar el auto en el camino y regresar a la carretera.

—Cálmate, Edward, Esme dijo que ella está bien —dijo Carlisle.

—Mira —ordenó Alice.

Observé, apenas consciente del camino frente a mí, mientras ella me mostraba una imagen de Bella acurrucada en su cama, dormida. Ella lucía bien y dejé escapar un suspiro de alivio.

Desaceleré cuando llegamos a la calle de Bella, sin querer arriesgarme a despertarla, y estacioné frente a su casa. Esme nos estaba esperando justo fuera de la carretera principal, pero Rosalie no estaba en ninguna parte a la vista. Escuché el latido constante del corazón de Bella desde dentro y permití que el sonido calmara mi ansiedad.

Fuimos hacia Esme y Carlisle envolvió sus brazos alrededor de ella.

—¿Todo está bien?

Ella asintió, inclinándose en su abrazo.

Rosalie salió por la puerta trasera y la cerró silenciosamente detrás de ella. Mi pregunta inmediata sobre qué estaba haciendo en la casa de Bella murió en mis labios cuando noté lo que estaba usando: un pijama de franela decorado con dibujos de pingüinos.

—¡Si dices una sola palabra, Alice, juro que te lo haré pagar! —gruñó.

Alice estaba luchando contra una sonrisa, Rosalie realmente lucía ridícula. Esperaba que Emmett estuviera divertido por la vista también, pero él estaba reflexionando sobre lo tierna que lucía.

—¿Qué le pasó a Bella? —pregunté.

—Me invitó a ver un DVD esta noche, cuando llegué ella no estaba en casa. Me preocupé y seguí su olor hacia el parque. La encontré inconsciente, había ido a correr y se desmayó. Dijo que olvidó almorzar y estuvo bien una vez que volvimos…

—¿Pero?

—Llamó a su doctor en Florida cuando llegamos a casa. Dijo que solo estaba siguiendo el procedimiento, pero sonaba como que estaba tratando de convencerse a sí misma. No pude preguntarle sobre eso porque hizo la llamada arriba y aparentemente no sabe sobre la parte de mejor audición de nuestras diferencias. —Me frunció el ceño—. Aparentemente tampoco sabe sobre la cosa de no dormir. Me preguntó si quería quedarme, me imaginé que estarías preocupado por el desmayo, así que acepté.

—Pero ¿cómo terminaste vestida… así? —Alice se sentía un poco triste porque Bella había invitado a Rosalie a quedarse cuando ella todavía no había tenido la oportunidad.

—Bella me lo prestó, también hizo una cama para mí en el salón. —Se giró hacia mí—. ¿Sabes lo mal que huelen los colchones de aire?

Aunque me estaba frunciendo el ceño, sus pensamientos me mostraban a regañadientes su felicidad. Ella había disfrutado su noche y estaba complacida por la invitación.

Bella había ido a chequearla antes de dormirse. En su prisa por acostarse y pretender estar dormida, Rosalie había olvidado las mantas. En un gesto tierno que habría hecho a Esme chillar de felicidad si lo hubiese visto, Bella había entrado y la había cubierto con una manta otra vez.

—Podemos probar otra vez con los registros del Instituto Neurológico de Rehabilitación de Florida, nunca hice un intento real —sugirió Alice, ajena a mi disfrute de los recuerdos de Rosalie—. Si ella los contactó, todavía debe aparecer como paciente.

Estaba dividido. Quería saber más con desesperación, pero al mismo tiempo sentía que ya habíamos violado lo suficiente su privacidad. Ella no quería decirme sobre su lesión y debía respetar eso. Rosalie estaba pensando lo mismo.

—No. Estoy seguro de que todos están muriendo por saber más, pero hablé con Bella anoche y eso hizo que me diera cuenta de algunas cosas. Le pregunté por qué no quería saber más sobre nosotros y ella dijo que solo era justo que pudiéramos mantener nuestros secretos cuando ella quería ser capaz de conservar los suyos. Si volvemos a revisar sus registros, lo haría incluso peor. Cuando lo hicimos antes no sabíamos cómo se iba a sentir ella. Ahora lo sabemos.

Se sentía un poco raro para mí estar de acuerdo con Rosalie, no creía que hubiese pasado antes. Pero ella tenía razón. Me había estado castigando por las mentiras por semanas, si les permitía hacerlo otra vez, sería otro crimen grave en contra de ella.

—Estoy de acuerdo —dijo Carlisle—. Si su salud se convierte en una preocupación seria, podemos volver a abordar el tema, pero por ahora necesitamos respetar su decisión. También tenemos a Charlie como aliado, espero que ella se lo cuente, Edward dijo que ellos tienen una relación mucho más abierta ahora. Él se asegurará de que ella tome un curso de acción adecuado para cuidarse. Ella ya llamó al doctor, así que sabemos que no lo está escondiendo.

Alice parecía un poco decepcionada, ya sea porque se le negó la oportunidad de probar su habilidad para hackear otra vez o porque su don siempre le permitió cierto grado de omnisciencia, quién sabía. Esperar a que Bella nos contara estas cosas por elección era casi tan difícil para ella como para mí.

—¿Qué hay de ustedes? —preguntó Esme—. ¿Fueron capaces de atrapar a Victoria? ¿Alguien resultó herido?

—Nadie salió herido y ya lidiamos con Victoria —dijo Carlisle.

—Sí, Edward la convirtió en astillas según el niño lobo —bromeó Emmett—. Estoy un poco triste porque me lo perdí.

¿Estás bien?, preguntó Esme, buscando en mi expresión algún signo de tristeza.

Ella se estaba preguntando cómo se sentiría si lo hubiese hecho ella y esperaba que yo sintiera algún conflicto; complacido de haber lidiado con la amenaza, pero culpable por terminar con la vida de un vampiro.

—Estoy bien —le aseguré. Realmente lo estaba. Victoria había sido una amenaza para Bella, cualquier culpa que hubiera sentido normalmente se veía eclipsada por el alivio de que, esta vez, había sido capaz de protegerla.

Escuché el sonido de las sábanas cuando Bella se agitó inquieta.

—¿Puedo sugerir que nos retiremos por la noche y le demos a Bella privacidad? Me quedaré aquí contigo, Edward —agregó Carlisle, viendo mi mirada rebelde. No estaba cómodo lejos de Bella en este momento.

Esperaba que Emmett se burlara de mí por acosarla, pero mostró moderación y simplemente me palmeó el hombro antes de volver al auto. Esme besó a Carlisle como despedida y, con Alice y Jasper, siguió a Emmett al auto.

Rosalie volvió adentro para mantener la farsa de la pijamada y Carlisle y yo nos acomodamos en un árbol afuera de su ventana.

Carlisle sabía que estaba ansioso sobre Bella y no trató de iniciar una conversación. En cambio, sus pensamientos repitieron algunos de los recuerdos más felices con la familia. Fue relajante, como él sabía que sería; me relajé un poco, disfrutando sus recuerdos y del silencio.

El amanecer comenzó y pasó, y Bella todavía dormía. Estaba impaciente por volver a su lado. Tan pronto como la escuchara levantarse, la llamaría para decirle que estaba en casa otra vez.

Rosalie estaba hojeando un libro. Podía escuchar el cambio de hojas y el rasguño de una lapicera, pero respetando su privacidad, no traté de leer sus pensamientos para ver qué estaba haciendo. Aunque ella parecía contenta y estaba tarareando para sí misma en silencio.

Alrededor de las nueve, el corazón y la respiración de Bella anunciaron su despertar. Rosalie se levantó y fue hacia la cocina.

Edward, ¿cómo hago café?, preguntó.

Le dije el proceso, había visto a Bella usar la máquina cuando estábamos en su casa por las noches. Era un dispositivo complicado y, a diferencia de la mayoría de sus electrodomésticos, parecía muy caro. Me gustaba que ella hubiera superado su aborrecimiento por desperdiciar dinero para comprarse algo que quería para variar.

Para cuando Bella bajó las escaleras, el café estaba listo y Rosalie estaba sentada en la mesa de la cocina. Fui incapaz de resistir la tentación de mirar la escena a través de los ojos de Rosalie, lo que ella sabía y entendía.

¿Estás disfrutando la vista, Edward? Ella luce graciosa por las mañanas. ¿Los humanos suelen lucir tan arrugados?

Podía ver lo que ella quería decir, Bella tenía marcas en su rostro de la almohada, y su cabello era un nido de pájaros. Lucía absolutamente adorable.

—Café —dijo oliendo el aire—. Rosalie, eres un ángel.

Carlisle sonrió ante sus palabras. Él no había visto los recuerdos de Rosalie de la noche anterior y estaba feliz de escuchar evidencia de que su relación mejoró.

—Pensé que lo apreciarías —dijo Rosalie.

—Tienes razón, me siento como si pudiera dormir otras ocho horas. ¿Estuvo bien el colchón de aire? Los chicos dijeron que lo estaban, pero ellos tienden a minimizar su malestar para puntos de masculinidad.

—Era muy cómodo —dijo con cautela. Pero olía horrible—. Me llegó un mensaje esta mañana, Edward llegó a casa tarde anoche. Creo que puedes esperar una llamada pronto. —Como en los próximos treinta segundos.

La sonrisa en respuesta de Bella era deslumbrante y sentí una oleada de placer. Incluso después de las semanas que pasé casi exclusivamente en su compañía, todavía me sorprendía la evidencia de su felicidad conmigo.

—¿Crees que debería llamar o lo despertaré? —preguntó Bella.

—Estoy muy segura de que no lo despertarás. Probablemente está esperando que sea una hora razonable para llamarte.

Agarrando una taza de café entre sus manos, Bella se puso un par de zapatillas y tomó el teléfono para salir al porche. Carlisle y yo nos movimos más profundo en el bosque, sin querer que nos viera en el árbol.

Está bastante desaliñada, ¿no?, reflexionó Carlisle.

Sonreí. Arrugada, desaliñada, como fuera que lo llamaran, ella era mi Bella y era hermosa. Mi teléfono vibró en mi bolsillo y atendí la llamada antes de que terminara el primer timbre.

—Buenos días.

—Edward. —Su voz era un suave suspiro—. ¿Estás bien? Estaba preocupada.

—Estoy bien. Te dije que solo estaba lidiando con algunos problemas familiares, nada de qué preocuparse.

Ella rodó los ojos y Carlisle se rio.

—Si tú lo dices. Estoy feliz de que estés en casa.

—Yo también. ¿Tienes algún plan para hoy?

—En realidad sí —dijo feliz. Mi sonrisa decayó—. Esperaba que mi maravilloso novio viniera a visitarme y pudiéramos pasar todo el día recuperando el tiempo perdido.

—Eso suena genial. Si tu maravilloso novio no puede, házmelo saber e iré en su lugar —me burlé.

Se rio.

—¿Cuán rápido puede llegar aquí tu auto de papá?

¿Auto de papá? Carlisle resopló y después, viendo mi menos que divertida expresión, cambió sus pensamientos. Te veré en casa. Bajó del árbol de un salto y desapareció en el bosque.

—Puedo ser tan rápido como quieras.

—Tengo que bañarme y ponerme presentable, pero dejaré la puerta de atrás abierta. Ven cuando estés listo. Rosalie está aquí, así que puedes mantenerla entretenida.

—En realidad, creo que Rosalie también se irá pronto. Ella y Esme tienen planes para ir de compras hoy y Esme está ansiosa por irse.

Rosalie resopló. Bien, capté la indirecta. Puedes tener a Bella toda para ti. Pero tienes que aprender a compartir.

—Entonces mejor voy a despedirme. La dejé sola adentro, no quería asquearla con las cursilerías.

—Está bien, te veré muy pronto.

Le dirigí una última mirada y luego hice mi camino de regreso a casa. Me cambié la ropa, ya que estaba bastante arrugado, pasar la noche en un árbol tenía ese efecto. Vacilé sobre el auto por un momento, pero decidí que el Volvo sería por hoy. Quería mostrarle el Aston, pero sería mejor guardarlo para una ocasión especial.

Mientras salía del camino de entrada, pasé a Rosalie en su vuelta a casa. Ella es toda tuya. Si te apuras, tal vez la encuentres en la ducha, bromeó.

Aceleré un poco más el motor, queriendo alejarme de sus pensamientos divertidos. Fue un error. Ella interpretó mi aumento de velocidad como ansiedad por atrapar a Bella en la ducha y su risa me siguió. Iba a tener que soportar sus bromas y las de Emmett cuando volviera a casa.

Llegué a la calle de Bella y estacioné detrás de su moto. Demasiado emocionado por estar con ella como para esperar, no fue hasta que estuve en la puerta trasera que escuché su voz. Estaba en el salón, hablando por teléfono con Renée, aparentemente contándole sobre el desmayo. Seguro no se suponía que debería estar escuchando eso, iba a volver al auto, planeando poner la música muy fuerte en un intento de ahogar sus palabras, pero Bella me escuchó llegar.

—Espera, mamá —dijo interrumpiendo las palabras de Renée—. Entra, Edward.

Me uní a ella en el salón, sintiéndome incómodo por ser atrapado escuchando, incluso aunque no tuve la intención de hacerlo.

Bella sonrió cuando me vio y dobló un dedo llamándome para que me acerara a ella. Lo hice, me tiró hacia abajo para que me sentara a su lado en el sofá y me dio un beso en la mejilla.

—Te extrañé —murmuró.

—Oh, también te extraño, cariño —dijo Renée y Bella soltó una risita—. Tal vez deberías venir, ver a la doctora Ribot en persona.

Bella no podía saber que estaba escuchando cada palabra que Renée decía tan claramente como si ella estuviese en la habitación, pero tampoco hizo ningún intento para esconderme su lado de la conversación.

—Te dije que la llamé anoche. Si ella quiere que vaya, lo haré, pero no faltaré a la escuela a menos que tenga que hacerlo.

—Esto es más importante que la escuela —la reprendió Renée—. Esta es tu salud.

Estaba sorprendido de escuchar a Renée hablar con tanta firmeza. Cuando la conocí en Phoenix después del encuentro de Bella con James, la había juzgado como una madre amorosa pero un poco irresponsable. Ella definitivamente nunca sonó tan parental como lo hacía ahora. Parecía que la lesión de Bella había cambiado la dinámica con Renée tanto como lo había hecho con Charlie.

—Ya sé que es mi salud —dijo Bella cansada—. Estoy segura de que fue solo porque olvidé comer. Si algo más pasa, prometo ir a que me revisen, pero no entraré en pánico cada vez que algo pase. Tampoco deberías hacerlo tú.

—No estoy feliz por esto, Bella, creo que deberías venir aquí donde pueda cuidarte.

—Sé que lo crees y sabes por qué no lo haré. Edward llegó y estoy segura de que estás ansiosa por llamar a Charlie para que ambos puedan elaborar un plan de juego para llevarme al doctor. Ve a hacer eso y hablaré contigo más tarde, ¿está bien?

Hubo un momento de silencio y luego Renée aceptó de mala gana.

—Te amo. Por favor cuídate.

—También te amo, mamá. Adiós. —Con un pesado suspiro, Bella terminó la llamada.

—¿Está todo bien? —pregunté.

—Te diré en un minuto —dijo y después empujó mi rostro hacia el suyo.

Pasé los siguientes minutos perdido en una neblina dichosa de piel cálida, labios suaves y aliento jadeante.

—Ibas a decirme algo —le recordé cuando recuperó el aliento otra vez.

—¿Iba a hacerlo? —preguntó, luciendo un poco confundida. Me alegraba ver que todavía tenía algún efecto sobre ella, incluso si no podía deslumbrarla tan fácilmente—. O sí, iba a hacerlo.

Se giró así estaba frente a mí y su expresión se volvió sombría.

—Supongo que ya sabes sobre mi pequeño drama de ayer.

Fingí una mirada confusa.

Ella sonrió intencionadamente.

—No pretendas que Rosalie no te llamó cuando estaba en la ducha.

Técnicamente ella no me llamó, pero pensé que decirle a Bella que me enteré durante una reunión de la familia Cullen en su patio trasero era una mala idea.

—Ella tal vez lo mencionó.

Rodó los ojos.

—¿Fue tan difícil de admitir?

—Lo siento. Pensé que era mejor permitirte decírmelo tú misma si querías que yo lo supiera.

—Eso es algo sobre lo que quería hablar —dijo torpemente—. Sé que te dije que no quería saber más sobre tus secretos…

—¿Ahora quieres saber? —No pude esconder la esperanza en mi voz. Quería que ella supiera la verdad sobre nosotros. Sabía que parte de la familia podía no estar de acuerdo, especialmente Rosalie, pero ya estaba ocultando mucho de ella, demasiadas mentiras, al menos quería ser honesto sobre eso.

—¿Debería saber? —preguntó, llevando la decisión hacia mí—. Estuve hablando de esto con Rosalie anoche y creo que sería más seguro que no supiera. ¿Estoy siendo paranoica?

Consideré la pregunta. Ella tenía razón, por supuesto. Si los Vulturi se enteraban de que ella sabía, estaría en peligro. Era poco probable que lo supieran, Carlisle era el único que los había conocido y fue siglos atrás. Pero, aun así, esta era Bella, si algo malo podía pasar, usualmente lo hacía.

—No estás siendo paranoica —dije finalmente. Desearía poder darle cualquier otra respuesta, necesitaba decirle, pero su seguridad era más importante—. Es mejor que no lo sepas.

Ella asintió pensativa.

—Tengo secretos o, más específicamente, un secreto. No lo escondí de ti por una razón noble, sino porque quería ser normal por un tiempo. Creo que te debo la verdad ahora.

Le tomé la mano. Sabía que esto iba a ser difícil para ella y quería darle el consuelo que pudiera.

Tomó una respiración profunda y comenzó.

—Alrededor de dieciocho meses atrás, tuve un accidente. Estaba caminando en el bosque y me caí. Eso causó un poco de… daño, y ahora tengo problemas.

Me lo contó todo. Despertarse en el hospital y no entender por qué Charlie estaba ahí. Su frustración mientras luchaba por retener nuevos recuerdos. La depresión con la que luchó mientras estaba en Florida. Recreando su vida en Forks. Las dificultades con las que todavía vivía ahora.

No necesitaba actuar la sorpresa, aunque ya sabía los hechos. Escuchar la historia desde su punto de vista era infinitamente diferente. No sabía sobre la depresión, la forma en que estuvo cerca de rendirse muchas veces.

Nunca había estado más maravillado por ella. Me había permitido ahogarme en la miseria durante un año porque había perdido a mi amor. Ella perdió todo y, sin embargo, lo había atravesado y creado una nueva vida.

—Estoy mucho mejor ahora. A veces tengo dolores de cabeza, pero puedo tener una vida bastante normal y las personas siguen sin saber que algo está mal. Pero yo soy diferente y mis padres pueden estar un poco por encima con lo de la protección. Creo que eso es por lo que Charlie está tan en tu contra. Él solo es cauteloso, no quiere que me lastimen otra vez.

—No te lastimaré, Bella, lo prometo —dije, poniendo tanta sinceridad en mi tono como pude.

—Lo sé. —Había absoluta certeza en su tono—. Por eso te amo.

Mi boca se abrió y estaba muy aturdido como para cerrarla.

—¿Qué pasa? —preguntó.

—¿Me amas? —Mi voz era apenas más que un susurro.

—Bueno, duh. ¿No te lo he dicho ya?

Sacudí la cabeza. Ella me lo había dicho cien veces antes, pero nunca desde que nos habíamos reencontrado.

Se movió para estar arrodillada a mi lado y, tomando mi cabeza entre sus manos, me miró a los ojos.

—Te amo, Edward.

La tiré hacia mis brazos, deleitándome con su calor y su olor.

—También te amo.


Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Adriu, Isis Janet, somas, Liz Vidal, Car Cullen Stewart Pattinson, martuu341, Andy55TwilightOverTheMoon, Tata XOXO, tulgarita, Kiss21, bbluelilas, alejandra1987, Beatriz Gomes2, Leah De Call, pax399, Fallen Dark Angel 07, indii93, Mapi y los Guest.

¿Me cuentan qué les pareció en los comentarios?

¡Hasta el lunes!