Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, aquí estoy de nuevo, otro lunes más que llega y con eso, un nuevo capítulo, en fin, pues quiero agradecerles todo el apoyo que me dan con la historia, significa mucho, y sí, ya sé que siempre lo digo y los puedo llegar a hartar con el mismo rollo, pero es en serio, hasta el próximo lunes.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
La niña siguió callada, con el ceño cada vez más fruncido, así que la sonrisa se amplió cada vez más en Sebastian, la niña se removió en su regazo, levantó los ojos verdes y negó.
—Dime padrino ¿cómo hago para que papá no me quite a Lily?
—Bueno, cariño, no tienes que dejarlos estar juntos, mientras más convivan, más les gustará estar juntos, y más les estorbarás.
—Pero ¿cómo hago eso? –Cuestionó.
—Portándote mal, dándole más problemas a Lily, ya sabes, que se preocupe por ti, más que por tu papá, ya viste, ya le prepara el desayuno para que se quede en cama.
—Esa fue mi idea –comentó la niña.
—Claro, pero ella te hizo creer eso, pensando que le pedirías que se quedara con ustedes en cama, desayunando ¿no viste hace unos momentos? Tu padre sujetándola de la mano, y después con su mano en su cintura.
—Tienes razón, no quiero a papá robándome a Lily.
—Ada, tienes que saber que tienes que sacrificar algunas cosas para que tu papá no te quite a Lily.
—Dime ¿cómo qué?
—Bueno, tienes que evitar que ellos se vean, significa que tienes que encontrar la forma para que eso pase.
—Mi abuela Drómeda –comentó la niña –supongo que si le pido que venga, eso hará que papá no vea a Lily, si la abuela está aquí, el tiempo de cuidado de mi niñera se vería recortado –sonrió.
—Ya tienes una solución, qué inteligente eres –sonrió Sebastian.
—X—
Ted bajó las escaleras, y antes de ir al salón fue hasta la cocina, Lily lavaba los trastos, pero había usado demasiados, así que estaba lavándolos rápidamente, casi con desesperación.
—Tranquila –la asustó –llevaré a Ada conmigo, así que tendrás la tarde libre –informó.
—En realidad ¿confía en él? –Cuestionó Lily, girándose hasta Ted.
—Es mi mejor amigo desde que soy un adolescente, fue mi padrino de boda, y el padrino de mi hija ¿eso no te dice lo mucho que confío en él? –Le sonrió.
—Bueno, usted lo conoce más que yo –sonrió incómoda.
—Algo te preocupa, dime ¿qué es?
—Es sólo que él no me agrada –admitió –nunca me ha hecho nada, pero no me agrada, la forma en que se comporta, la mirada que tiene, me provoca escalofríos.
—Bueno, a mí no me agrada tu novio –comentó.
—Ada le dijo –suspiró –no era mi intención que…
—Tranquila, está bien, siempre y cuando no la dejes sola con tu novio, está bien, tampoco lo quiero en mi casa.
—Jarvis solo nos ha traído a casa, nada de mucha interacción entre ellos –negó con una sonrisa.
—Pues a Ada le gusta, dice que si tienes hijos con él, quiere ser su niñera –Lily se puso roja ante la mirada de Ted en ella.
—Bueno, apenas nos estamos conociendo, no es un noviazgo serio todavía, no voy a presentarle a mis padres ni nada.
—Eso me agrada –admitió él, acercándose un paso hasta ella.
—Oigan, oigan ¿por qué tardan? Ada me abandonó, fue a bañarse y cambiarse –comentó Sebastian.
—Lo lamento, estaba diciéndole a Lily que tendrá la tarde libre…
—Para irse con su novio, eso es bueno ¿no, Lily?
—Mi novio es una persona ocupada –murmuró, observando a Ted –me apuraré aquí.
Lily escuchó a los varones platicar, pero la ponía nerviosa, porque Ted se había recargado a lado de ella, mientras charlaba con su amigo, de cosas sin sentido, esa confianza no la habían tenido nunca, por lo regular él la evitaba ¿por qué estaba comportándose así con ella?
—Estoy lista –soltó Ada.
La mirada verde de la niña se topó en su padre y en Lily, él estaba a su lado, ella había terminado de lavar los trastos, y se había girado hasta él, claro que cuando ella habló, la pelirroja se alejó.
—En ese caso, vámonos –sonrió Ted –dime ¿quieres que te llevemos a algún lado? –Preguntó a Lily.
—No –negó –está bien –sonrió.
Lily observó a Sebastian, que observó a Ada y le sonrió, para después guiñarle un ojo, aquello no le gustó para nada, se quitó el mandil y fue hasta la niña.
—Te veré el lunes, pero sé una niña bien portada con tu papá ¿quieres? –Sonrió.
—Lo dices como si no pudiese comportarme sin que estés presente –soltó enfadada la niña.
—Ada –la reprendió Ted.
—No, está bien, tiene razón –sonrió –mi culpa.
—Vámonos, papá, dejemos que el novio de Lily venga por ella, padrino, vamos –lo sujetó de la mano y lo jaló.
—Te veré el lunes –se despidió Ted –descansa.
—Gracias, igualmente.
Los cuatro salieron de casa, pero Lily se alejó caminando en dirección contraria a donde la camioneta de Ted estaba estacionada.
—M—
Ada hizo todo lo que su padrino le aconsejó, pero notó como su papá y Lily se hablaban, no era nada como al inicio, que su padre intentaba ignorarla, ahora por el contrario, cuando llegaba, se quedaba con ellos en el salón, y charlaba con ambas, mientras Lily ayudaba a Ada con la tarea, aquello le desagradaba a la niña, no quería que su papá le robara a Lily, así que tendría que tomar medidas más efectivas.
—Iré a vigilarlos –soltó Sebastian, guiñándole un ojo, tú sigue con tu tarea.
El moreno entró a la cocina, donde Ted estaba comiendo algo que había preparado la pelirroja, mientras ella terminaba de preparar toda la comida, no había nada entre ellos, y lo sabía, pero quería que no hubiese posibilidad a que Ted pudiese tener algo que ver con la pelirroja, al menos antes de que él pudiese.
—Vaya, Lily, eres muy eficiente –aduló.
—Gracias, supongo –sonrió incómoda la chica.
—Ted dice que cocinas muy bien –comentó.
—Mi abuela tiene un gran don en la cocina –admitió.
—Eres muy hogareña, pensé que eras una chica rebelde.
— ¿Rebelde? –Se burló –para nada.
—Bueno, estás en la universidad, pensé que todo en tu vida era sexo y rock and roll, es una etapa única, no volverá otra vez, te lo digo en serio y como consejo.
—Bueno, soy universitaria y –observó a Ted.
—Vamos, dime, él no te correrá por lo desenfrenada que seas en tu vida fuera de tu trabajo ¿cierto, Ted?
—Cierto –aceptó, observándola, también le interesaba saber qué clase de chica era en su vida cotidiana.
—Me gusta ir a fiestas, beber y divertirme, pero eso es todo –admitió –nada más allá, cero drogas y cero sexo.
—Vamos, ¿en serio? Dime ¿a qué edad perdiste tu virginidad? –La cuestionó, Lily solo rió divertida.
—Sigue ahí –comentó, haciendo que Ted la observara confundido.
—Digo, no como tal, pero sigue ahí, me gusta besarme con chicas.
— ¿Chicas? ¿Qué no es chico tu actual novio? –Preguntó Sebastian.
—Sí, pero normalmente son con chicas con las que salgo –sonrió divertida –la mayoría pone esa cara –señaló a Sebastian.
—Bueno, eres hermosa, no creí que fueses un desperdicio para los míos, chicas, como no envidiarlas en este momento.
—No es la gran cosa –se encogió de hombros.
—Bueno, dile eso a tu novio y ve la cara que pone.
—Se lo dije, pero no noté decepción en su rostro –comentó.
La mirada miel de Ted se posó en la pelirroja frente a él, que hablaba tranquila con Sebastian, no era una charla con la que se sintiera completamente cómodo, por eso se había limitado a comer en silencio, mientras ellos hablaban.
—Nunca lo hubiese pensado, para ser honesto –sonrió encantado el moreno.
—No es tan complicado.
—Bueno, yo no podría hacer algo así.
—Mi hermano mayor dice que es porque soy ambigua en el aspecto sentimental, normalmente no me siento atraída por las chicas, las encuentro bonitas, y eso –se encogió de hombros.
—Sin embargo te besas con ellas y ¿Has hecho algo más que besarlas?
—Tienes una mente perversa ¿Sabes? –Soltó divertida –bueno, la mayoría de los chicos tiene esa clase de fantasías –suspiró.
—No has contestado –sonrió Sebastian –te diré que yo he estado con varias al mismo tiempo, pero jamás he tenido la suerte de aquí, mi amigo Ted –el varón se tensó cuando su nombre apareció en la conversación y su amigo lo sujeto del hombro y sonrió –unas trillizas, y unas gemelas –negó –esa es suerte.
—Esa es más de la información que necesitaba de mi jefe –negó –pero mi familia suele decir que soy una persona activa, así que eso responde tu pregunta.
—En mi opinión, si no te gusta con los chicos, es porque nadie ha sabido jugar tu cancha.
—Claro –negó divertida.
La joven se alejó de la isla, donde había estado recargada, sonrió dulce y se inclinó un poco.
—Lily ¿Podrías venir y ayudarme? Necesito información de una mujer al respecto.
—Desde luego, vamos –se giró a ellos –con permiso, caballeros, pero mi opinión es requerida.
La vista de Sebastian fue hasta el castaño que no dijo nada, seguía comiendo, con la información que ella les había compartido aún en la cabeza, contrario de su amigo, no creía que fuese malo que a ella le gustan más las chicas que los hombres, podía comprenderla, pero, le decepcionaba un poco el hecho.
—Tranquilo, no es que realmente le gusten las chicas, no ha encontrado un buen semental.
— ¿No te ha pasado por la cabeza que le gusta la intimidad con mujeres y no con hombres? –elevó una ceja.
—Nunca ha follado con un chico ¿Cómo va a saberlo?
—Se le llama preferencia sexual, y está totalmente bien.
—Yo dudo que sea el caso –observó su reloj –tengo que irme, pero de no, me quedaría a seducir a la sexy niñera que tienes y que no aprovechas.
Ted le miro con asco, así que el tipo solo se encogió de hombros sin decir nada hasta que llegó a la puerta de la cocina.
—No me mires así, que sé que la señorita Potter te pone más de lo que Laura te ponía en su momento.
—Creo que eres desagradable, no conocía esa parte de tu personalidad.
—Solo porque somos amigos te lo diré, si no haces tus movimientos con ella, lo haré yo.
Lily regresó a la cocina cuarenta minutos después, su horario laboral había terminado hacia quince, aun así, comenzó a limpiar el desorden.
—Ya te había dicho que no es tu obligación hacer eso, le pago a alguien…
—Sí, ya lo sé, no necesita repetirlo cada que lo hago, se nota que es papá –puso los ojos en blanco.
—Lamento la conducta de Sebastian.
—No soy lesbiana –le informó –los tipos me gustan, y mucho, solo que no me ponen.
—Yo no…
—No, no, está bien, además mis padres son un poco escandalosos al respecto, mi hermano se casó en cuanto pudo hacerlo, solo porque ellos nos hicieron prometer cuando teníamos siete, que no tendríamos sexo hasta la noche de nuestra boda –suspiró negando.
—Es una buena idea, la aplicaré con Ada.
—No –negó apresurada –es cruel ¿Qué tiene de malo experimentar nuestra sexualidad? Digo, según lo que dijo Sebastian Keller, usted experimentó bastante.
—Así que supongo que esa es la verdad detrás de sus aventuras con chicas –elevó una ceja.
—Vaya, después de todo, también es un tipo ¿No? –Sonrió divertida –mi mejor amiga me enseñó a besar, y solo me he frotado a las chicas, no estoy quebrantando las reglas de papá ¿O sí?
—Si solo se frotan, creo que no, está dentro de los límites establecidos.
—Supongo que ahora con el divorcio de mi hermano, y un infierno de matrimonio, se arrepiente de orillarnos a esto.
—Es bueno saber que el experimento no tiene buenos finales.
—Creí que eso le gustaba a ustedes, los hombres.
—Hablo del infierno de tu hermano y su esposa.
—Supongo que ella se decepcionó bastante, sus expectativas no fueron superadas.
—Eso es cruel de tu parte.
—No todos tienen su dicha, de un matrimonio perfecto.
—Laura y yo no éramos un matrimonio perfecto, creo que ella amaba su trabajo más de lo que me amaba a mí y a nuestra hija.
—Las mujeres siempre somos más criticadas por eso ¿Sabe? Que ella amará su trabajo, no significa que no lo hiciera con ustedes, si hubiese sido al revés, las cosas se justificarían ¿No lo hacen ahora? Si papá no tiene tiempo para estar con nosotros, mamá dice que es porque él trabaja muy duro para que nosotros tengamos todo lo que tenemos, pero si mamá no tiene tiempo para nosotros, es porque mamá no nos quiere lo suficiente, es egoísta, porque siempre tiene que ser mamá primero, después esposa y si al final le queda tiempo, puede ser ella, y hacer lo que ama –él le sonrió.
—Me gusta la forma en que sacas conclusiones con un simple comentario, que más que una crítica, era un hecho.
—Un hecho –soltó divertida –solo por querer compaginar todo, como lo haría un hombre ¿No?
—Lo digo porque encontré los papeles de que había comenzado con el trámite para solicitar el divorcio, y dejaría a Ada conmigo.
—Lo dudo.
Ted la observó sin comprender por qué razón estaba diciendo aquello tan convencida de que Laura no sería capaz de hacer eso.
—Es una persona difícil, señor Lupin –admitió la chica –pero alejarme de Ada y de usted, es de las cosas más difíciles que tengo que hacer cuando el día termina –se encogió de hombros –dudo que la mujer de esas fotografías pensará diferente a mí.
Las palabras de la chica hicieron que sus vellos se erizarán, la chica continuó haciendo lo que había dejado pausado.
—Mi abuela vendrá unos días, creo que podrías tomarte unos días, Sebastian me dijo que tenías muchos trabajos atrasados.
— ¿Hizo venir a su abuela por eso? –Lo cuestionó frunciendo el cejo.
—Hace mucho que no la vemos, de cualquier manera.
—Bien, de cualquier manera, si ocupa algo, no dude en llamarme o mandarme un mensaje.
—Dije que estarás libre unos días, no que estarás libre de nosotros completamente, si te envío a casa y no vuelves, Ada comenzará la tercera guerra mundial –Lily rió divertida.
—Bueno, me alegra que me quiera, es una niña maravillosa.
—Igual que su madre –admitió Ted.
—Sí, lo supongo, ella es un amor, dudo que lo sacara de usted –rió, pero se quedó callada cuando él la observó atento –sí, me iré, antes de que se haga tarde.
—Me avisas cuando llegues ¿de acuerdo?
—Desde luego –sonrió, Ted la acompañó hasta la puerta.
