MÁRTIR

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El calor recorrió sus piernas cuando la cocinilla tras ella se volteó producto del estruendo, alzándose en una llamarada ardiente.

Quitó la capa sobre su cuerpo e intentó apaciguar el incendio mientras con su otra mano ansiaba alcanzar las ropas de cama para aplacar la insistencia de las llamas por expandirse rápidamente.

Con el sudor en su nuca y las manos temblorosas ante lo ocurrido, luchó por no meditar el rumbo de sus acciones pasadas, mientras observaba su blusa revuelta y sus labios hinchados ante el reciente contacto; su corazón parecía latir a través de su rostro y su boca albergaba el sabor excitante de un beso febril.

Deseó que aquella sensación perdurara sobre su cuerpo, lo suficiente al menos hasta que lograra asimilar todo lo sucedido.

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Cuando se incorporó en el corredor, Naruto ya se encontraba allí imponiendo su anatomía ante un grupo de personas que él muy bien conocía; chasqueó la lengua ante lo observado y sin más preámbulos se unió al rubio para encararlos.

Inmediatamente notó la ausencia de la katana en su espalda. Hace años no descuidaba su arma, incluso en los peores momentos; Analizó rápidamente su cuerpo, el cual no había tenido tiempo de detallar, agradeciendo la tenuedad otorgada por la escasa luz del fuego, tras la cual podía ocultar su cabello alborotado y su camisa dificultosamente acomodada sobre su torso.

- Sasuke Uchiha – susurró un hombre entre las tinieblas.

Las antorchas a su lado encendidas a duras penas parecían adornar un entorno tétrico de polvo y oscuridad.

- Kanaye – soltó el pelinegro mientras sus cejas de unían en descontento.

La puerta abriéndose al costado de su ubicación, simplemente provocó que sus ojos se cerraran ante la imagen de Sakura cruzando el pasillo para posicionarse a junto. Aquello simplemente encrespaba aún más sus nervios.

Afrontar a Sakura tras lo ocurrido era un caos para el que no estaba preparado.

El rubio los observó sin intenciones de pasar por alto aquella situación. Sin embargo, una preocupación más poderosa lo mantenía inquieto con los pies bien puestos sobre la tierra.

- ¿Qué quieren? – cuestionó Naruto alzando la voz.

La risa que soltó uno de sus contrincantes resonó a lo largo del corredor.

- ¿Qué queremos? – respondió irónico- ¿Qué quieren ustedes? Esta es nuestra aldea.

- Necesitamos recorrer sus túneles – agregó el rubio sin intenciones de contener el objetivo en su misión.

- Ustedes, ninjas de Konoha, creen que pueden venir aquí y recorrer nuestras calles... hurguetear en nuestras guaridas, dormir en nuestras camas… y luego simplemente caminar por nuestros túneles –soltó una de las mujeres del equipo- Sasuke- senpai debería saber que los ninjas del sonido somos aprensivos en cuando a nuestra intimidad.

- Es por un bien común – expresó el pelinegro sin destensar su semblante, mientras intentaba hallar en sus recuerdos el nombre de aquella chica.

- ¿Y quién nos asegura que realmente no son espías en busca de nuestros secretos? –cuestionó nuevamente Kanaye.

- ¡Son espías! – exclamó uno de los hombres tras su espalda.

Sakura observó al grupo de contrincantes. Silenciosa como había permanecido hasta aquel momento, le pareció aún más complejo imaginar a Sasuke conviviendo con aquellas personas, porque era un hecho, se conocían; Ocho ninjas en total, vestidos con similares atuendos morados y ocultos entre la oscuridad.

Aquella atmosfera tenía una penumbra bien conocida.

- No estamos tras la aldea del Sonido – soltó Sakura entre dientes- lo que está ocurriendo puede estar relacionado con la energía bajo este lugar. Sé que la pueden sentir.

- No nos interesa – escupió la mujer en tono desinteresado.

- A decir verdad la oscuridad nos sienta bien – agregó Kanaye.

El tronar de los dientes ante la tensión de aquella conversación, obligó al Uchiha a caminar unos pasos frente al grupo de ninjas para intensificar el recuerdo de su persona. Con la frente en alto se irguió amenazante.

- ¿Lucharán contra nosotros? – cuestionó meneando la cabeza en superioridad.

- No – soltó el líder rápidamente- Probablemente nos matarían. Pero…hemos enviado un equipo hacia la frontera de Konoha.

La sorpresa se evidenció a través de sus ojos.

- ¡¿Por qué lo han hecho?! –exclamó Naruto tomando su lugar junto al pelinegro.

- Solo protección -respondió la mujer junto a Kanaye- Tienen 5 minutos para abandonar nuestra aldea o le recordaremos a Konoha porque es mejor mantener nuestros caminos bien separados.

El silencio que resopló en la habitación pareció acompañarse únicamente por el ritmo de sus corazones.

- Me parece que han dejado sus escudos caer -agregó Kanaye en lo que sonó a la oportunidad que estaban esperando para enfrentarse a Konoha.

- No nos iremos – soltó Sasuke menos condescendiente.

- Bien – susurró el hombre- entonces uno de ustedes se quedará con nosotros, y si algo nos parece inadecuado entonces… bueno, algo se nos ocurrirá – determinó severo mientras alzaba su cuerpo entre la penumbra.

- ¡Claro que no! – exclamó la mujer a su costado- ¡que se marchen! ¡fuera de aquí! – ordenó altanera.

- Silencio Daichi, no me dejas pensar – determinó Kanaye sin despegar la vista de Naruto.

- estos hombres son poderosos, si les permitimos pasear por aquí, las personas lo entenderán como signo de sumisión - agregó la mujer eufórica.

El hombre endureció su mirada mientras visualizaba el azul en los ojos del rubio. Naruto no necesitaba presentaciones; pasó del zorro para clavarse sobre los jades estáticos a unos cuantos metros de sus compañeros.

- Ella – indicó señalándola mientras extendía sosamente la mano en dirección a la chica- ella se quedará. Así sabremos que no nos engañan.

Sakura tomó aire mientras su ceño se fruncía en determinación. Si esa era la condición, no temía en soportarla; caminó incorporándose junto a sus compañeros asintiendo conforme decidía dar un paso a la penumbra de sus contrincantes.

- Tranquilos, todo estará bien. Cuando regresen nos marcharemos – comentó con mejor optimismo del que poseía en su interior.

Sasuke se adelantó un paso rápidamente para observar a la muchacha desde su posición.

- Lo conversaremos – soltó amenazante hacia los hombres frente a sus ojos.

- Sakura –chan no tienes por qué aceptar – habló el rubio con las manos empuñadas a sus costados.

- Lo resolverán ahora, Uchiha – indicó el hombre sin preámbulos- en realidad hace tiempo planeábamos hacer una visita a nuestros aliados…

- Kanaye, No es un cuestionamiento. - determinó Sasuke girándose para guiar a sus compañeros hacia un rincón del corredor.

La escolta del hombre se tensó en un ademán por lanzarse contra el equipo, sin embargo, su líder los detuvo únicamente levantando la mano.

- Déjalos, los ninjas de La Hoja no arriesgan inocentes.

- No irás con ellos – se apresuró Naruto observando a la pelirosa.

- No. – coincidió el pelinegro entre dientes.

Su mirada se posó vigorosamente sobre los ojos de Sakura. El fuego entre ambos parecía quemar el espacio intermedio, incluso cuando a su alrededor los grados descendían violentamente; El sonrojo en las mejillas de la chica únicamente confirmó lo que el rubio intuía en sus pensamientos.

- Puedo defenderme sola – exhaló la muchacha sin interrumpir la lucha entre sus miradas- Sasuke, esto no es nada.

- No los conoces – soltó el muchacho con la respiración entre cortada ante la ansiedad circulando por sus venas.

Inquieto ante el poco descanso sobre su cuerpo y la absoluta tensión que aquella situación le brindaba. Se encontró por unos instantes perdido en corazonadas; él probablemente sería más útil al recorrer aquellos laberintos junto a Naruto. Pero dejar a la chica en solitario con aquellas personas simplemente parecía un camino imposible de aceptar. No cuando aún mantenía el calor del tacto tibio sobre su torso.

Agitó la cabeza ante aquellos pensamientos intentando evitarlos en conjunto con la idea de sus labios chocando en un compás frenético. Latente en su memoria, no sabía exactamente qué hubiese ocurrido sin aquella interrupción. Pero de alguna manera, ansiaba descubrirlo.

- Tú no lo decides. – expresó nuevamente la pelirosa.

-Yo me quedaré – ofreció el rubio empatizando con sus compañeros.

- Tus clones pueden ser útiles – expresó Sakura entre dientes.

- ¡¿Qué tanto dudan?! – Alzó la voz la mujer junto a los hombres tras sus espaldas- se acabó – determinó lanzando un kunai al centro de su improvisada reunión.

- Yo me quedaré – emitió Sasuke adelantándose frente a sus contrincantes.

Kanaye soltó una risa satírica.

- Claro que no – soltó apresurado- a menos que aceptes cierta condición para igualar nuestras condiciones.

La mirada oscura del pelinegro simplemente indicó sus deseos por conocer aquella circunstancia.

- Sellaremos tus ojos hasta que ellos regresen – indicó el hombre.

Permitirle a esas personas cubrir sus ojos y más aún sellarlos era prácticamente entregarse a disposición de la suerte. Sin embargo, imaginar a la chica en aquellas condiciones, no lograba entender por qué parecía una opción imposible de aceptar.

Sakura se apresuró a caminar junto a Sasuke para protestar aquella medida, sin embargo, una mano sobre su brazo la mantuvo quieta en su lugar.

La mirada del rubio le indicó que aquella decisión no le correspondía; suspiró profundamente mientras observaba al Uchiha bajar la cabeza meditando el asunto.

- Esta bien –aceptó intranquilo- No hacen faltas las amenazas Kanaye, sabes lo que sucederá si tienen algún plan oculto.

- No – susurró Sakura con desesperación en sus movimientos- ¿Qué está haciendo? –cuestionó intranquila. Sin embargo, al observar la mirada de su amigo, simplemente descubrió seguridad.

- Estará bien. Vamos por esos túneles de una vez – expresó el rubio ocultando la preocupación tras sus palabras.

Porque no, no estaba bien, nada estaba bien. Contradecir al pelinegro únicamente pondría en riesgo una grave situación de estado. Lo sabía muy bien. Inmiscuirse a escondidas era un hecho sancionado duramente por los países aliados.

Sasuke tenía razón. La aldea del Sonido, era un territorio de temer.

Sentado sobre el suelo con las piernas cruzadas, la espalda erguida y el mentón afilado, elevó su vista una última vez para observar a sus compañeros removerse intranquilos. Cerró los ojos antes de sentir las manos sobre su frente. Únicamente el recuerdo de lo sucedido hace tan solo unos minutos, logró mermar la inseguridad en sus decisiones.

Sakura estaría segura si continuaba en los túneles junto a Naruto. Era simplemente una realidad. Y aquello de alguna forma provocaba un vacío en su interior.

No sabía de qué otra forma proteger a quienes apreciaba.

Porque aunque ella era una mujer fuerte, exponerla por sus propios medios a los verdugos del Sonido era un lamentable hecho que no ocurriría si tenía los medios para evitarlo; Naruto por su parte, probablemente hubiese terminado arruinándolo todo con su impulsividad repentina.

Unicamente debía ser él.

Su mente tranquilizó los latidos de su corazón cuando el dolor se dispersó a través de su rostro. Quemaba, sus ojos quemaban en un estremecimiento imprescindible para doblegar su poder.

Al menos la soledad le serviría para meditar lo acontecido.

Había planeado omitirlo mientras tuviera otras preocupaciones a su alrededor, pero ineludiblemente los roces antes vividos golpeaban zonas en su cuerpo de una forma nunca antes conocida. Pensó en sus posibilidades y lo vulnerable que se sintió mientras la muchacha recorría la extensión de su piel. Una debilidad que lejos de asustarlo, lo incitaba a nuevamente regresar allí para seguir absorbiendo el elixir de su boca.

Aunque pensar aquello ciertamente no fuera lo indicado bajo aquellas circunstancias, difícilmente podía mantener su concentración como acostumbraba normalmente en el pasado.

Todo había ocurrido demasiado rápido.

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- Ustedes… – comentó el rubio mientras seguían un túnel de tierra hacia lo profundo en la oscuridad.

- Nosotros nada – soltó la muchacha rápidamente.

- oh vamos Sakura- chan – reclamó el Uzumaki.

La muchacha detuvo su caminar para observar a su amigo. De pronto, sintió que aquellos acontecimientos comenzaban a superar su capacidad para soportar la ansiedad.

Haberse besado de aquella forma con el pelinegro era un acto muy lejos de lo que Naruto imaginaba en sus pensamientos. Allí no podía determinar exactamente los sentimientos que llevaron sus cuerpos a exponerse ante aquella atracción. Más aún, deseaba poder continuar con ello, deseaba visceralmente dejarlo avanzar hasta donde él quisiese llegar. Sin interrupciones, sin preámbulos y sin miedos.

- Escucha Naruto...– tragó saliva ante sus dudas- No crees falsas expectativas en tu cabeza.

El chico ladeo su rostro compungido. A decir verdad, no sabía exactamente qué ocurría con su amigo. Ni que tan involucrado estaba con Sakura.

Esperó unos segundos antes de abrir la boca nuevamente.

- Hinata va muy rápido con lo del matrimonio -confesó desviando aquel tema difícil.

Sakura se giró acongojada con intenciones de continuar su recorrido.

- Le deberías decir – respondió la muchacha sin temores.

- Su clan es muy… ya sabes, tradicional – agregó mientras frotaba su nuca sin soltar la antorcha en su otra mano.

- No soy la indicada para aconsejar en estos temas – soltó Sakura entre risas.

Naruto calló sin corresponder la palabrería.

- ¿crees que alguna vez he dudado sobre formar mi propia familia? – cuestionó el rubio en un susurro.

La chica sonrió bobamente.

- Claro que no, no lo sé. Es lo que siempre has querido ¿no? – Cuestionó con menos delicadeza de la adecuada.

- Bueno, Sasuke antes siempre hablaba de restablecer su clan – comentó el rubio sin despegar su atención del perfil bien definido- pero han ocurrido muchas cosas.

- ¿Acaso tienes miedo? – soltó la chica sugerente, sin embargo, su compañero lejos de sonreír, trago saliva entre el amargo sabor de aquellas palabras.

- Tal vez - confesó contrariado.

- Debes ser el hombre más arriesgado que conozco - concluyó extrañada.

- Nosotros no perdimos a nuestros padres, ellos fueron asesinados. Nuestras familias fueron disueltas. - soltó seriamente.

Sakura calló ante aquella declaración, inundada por la exaltación naciente en su interior.

- Aunque crecí sin padres, cuando los conocí fue como perderlos por primera vez – sentenció nuevamente.

- ¿Por qué me cuentas esto? – susurró la chica impresionada. Naruto no solía tocar aquellos temas.

Sin embargo, debía rescatar el atisbo de una clara meditación al respecto. De pronto el rubio parecía incluso más maduro de lo que ella jamás imaginó.

Un hecho que parecía muy lejos de lo existente en el Uchiha. Quien aún ocultaba para sí mismo todo lo relacionado con su hermano.

- Quién sería capaz de soportar dos veces un dolor así – confesó retorico antes de aclarar su garganta.

La chica lo observó entre la penumbra, obligada a inhalar profundamente mientras buscaba las palabras adecuadas.

Comprendiendo que en ocasiones, simplemente era mejor guardar silencio.

- Hinata es muy afortunada – soltó tras algunos minutos de caminata silenciosa- por si no lo sabías.

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Apresurar el paso y utilizar los clones de sombra no servía de mucha ayuda si aquel laberinto parecía construido para perderse. Oscuro, tenebroso e invadido por una fuerza descomunal, le recordó al rubio lo experimentado en sus primeros encuentros con Kurama. Una fuerza natural poderosa y legendaria.

Las horas transcurrieron entre el desespero y la falta de asertividad. Cada camino terminaba en el inicio, cada ruta parecía desvanecerse entre espacios huecos, cada energía parecía mezclada enmarañando su recorrido.

Ofuscados ante lo sucedido se detuvieron unos minutos para analizar su terrible escenario.

- Creo que debemos apagar las antorchas – expresó el rubio.

- ¿Por qué? Quedaremos en completa oscuridad – exclamó la muchacha perdiendo la calma.

- No puedo explicarlo, es como si nos estuviera llamando ¿no lo oyes? – respondió extrañado ante aquella sensación.

- ¡¿oír qué, Naruto?! No escucho nada – exclamó la chica con ambas manos sobre su rostro. El desvelo de pronto parecía un problema aún mayor. Probablemente llevaba mas de 24 horas con sus sentidos demasiado conscientes de lo ocurrido a su alrededor. Mantener aquella situación le estaba costando más de lo imaginado. Después de todo, hace tan solo un día habían escalado una cumbre barrancosa, dormido en el frio, descendido a duras penas y recorrido más km que los caminados probablemente en toda su vida.

- Confía en mí, apágala – señaló el rubio absolutamente seguro de sus acciones.

Naruto era sin duda, la clase de hombre al que podía confiar su vida sin pestañeos.

Y en cuanto hubo recibido la orden, simplemente apago el fuego absorbiendo la dominante oscuridad que los rodeaba.

Sus ojos tardaron menos de lo esperado en acostumbrarse a la noche interminable.

- Hace calor – susurró la chica- no era el fuego de las antorchas…

El resoplido cálido que los invadió provenía claramente de un camino en concreto.

- Es por acá – señaló el muchacho tomando del brazo a Sakura para guiarla a través de la sombra.

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El golpe sobre su abdomen lo obligó a inclinarse para afrontar el suelo. Ahogado ante el nulo aire en sus pulmones, no se atrevió a contraatacar. No cuando hubiera tanto en peligro.

Podía soportar aquello.

- No eres tan rudo sin tus ojos – soltó Kanaye risueño- cumpliremos nuestra parte del trato, lo sabes, somos personas de palabra. Nuestros hombres permanecen en las fronteras de Konoha, ¿les quieres enviar algún mensaje?.

Sasuke escupió la sangre acumulada en su boca. Dejarse golpear no era un acto propio en su persona, pero difícilmente arriesgaría aquel desenlace. Debían hallar lo oculto en aquellos túneles. No existían más alternativas.

- Ellos creen que Konoha aprovechará la oscuridad para invadir nuestra aldea. – agregó el líder mientras caminaba nervioso alrededor del joven.

La patada contra sus costillas lo dejó de espaldas al suelo.

- ¿Es verdad lo que creen mis hombres? – cuestionó esta vez alzando el tono en su voz.

- No estamos tras sus secretos – exhaló el pelinegro impávido.

Sasuke, con su única mano presa entre las cadenas que rodeaban su torso, únicamente podía sostener su cuerpo mediante la fuerza en sus piernas.

Intentó elevarse nuevamente pero otro golpe lo dejó completamente tendido contra el suelo.

- No imaginé que pudieras sentir dolor – expresó una mujer de pie junto al pelinegro- los chicos bonitos y fuertes parecen siempre tan inalcanzables, y aquí estas a mis pies.

El tenue coqueteo resonó en el espacio a su alrededor.

- Ya déjenlo – decretó Kayane mientras sus pasos se alejaban del corredor- no queremos causar una sorpresa a sus amigos cuando regresen.

¿Era algo personal?

Sasuke pensó aquello cuando nuevamente intento erguirse para mantener su cuerpo arrodillado.

Sabía que los ninjas del Sonido mantenían ciertos celos hacia su persona. Lo sabía por la propia fanfarronería que Orochimaru soltaba acerca de sus logros; tal vez, sí lo merecía. Consideró aquello cuando otro golpe en su estómago lo obligó a torcerse nuevamente contra el suelo recibiendo el sucio polvo con su frente. La respiración agitada y la boca cubierta de sangre parecían suficiente demostración de sus buenas intenciones.

Pero las personas a su alrededor no eran shinobis. Recordó tras la evocación de sus orígenes.

Personas forjadas en un mundo de desventajas. Ansiosos de poder, anhelantes de los ajeno.

Esos ninjas no tenían inculcados los valores de una pelea honorifica.

La conclusión ante aquellos pensamientos únicamente fue la confirmación de su decisión.

Jamás hubiese dejado a Sakura en manos de aquellas personas.

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Holaaa

Bueno… SORPRESAAA

Iba a soportar una semana sin actualizar pero ustedes se merecen todo y sus comentarios hasta el momento ME HAN HECHO MUY FELIIIIIZ

GRACIAS POR LEEER!

GRACIAS POR COMENTAR!

Disfruto mucho escribiendo esta historia y soy muy feliz con sus mensajitos, así no olviden pasar a dejar un saludito.

Me gusta dejar a Sasuke con las ganas. Jaja lo admito, lo hago cada vez que puedo.

pd: Descubrí que cuando subo los capis desde el celular parece que ocurren errores y no se publican bien. Ya no los subiré más por ahi.

Abrazos!