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Catra bajó la vista para encontrar su reflejo a través del agua del único pequeño lago que hay en el Oasis, aquí donde Glimmer los trajo. Miró su aspecto felino, y sonrió al imaginarse a Adora junto a ella.

La mujer gato recordó en un momento todo lo malo que le había hecho a Adora en el pasado, y extendió un gesto arrepentido. Le costó pero finalmente aceptó que se había equivocado al lastimar a Adora de esa manera tan egoísta, fue por Shadow Weaver que ella quiso demostrar cuánto valía, porqué nunca se sintió valorada e importante.

Entonces en esos días intentó derrotar a Adora para demostrar que ella es mejor, pero a causa de eso se equivocó. Cometió muchos errores, a veces Catra desearía no haber perdido tanto tiempo lejos de ella, porque ella es lo mejor, lo más importante en su vida y hubiera deseado haber pasado desde esos días con ella.

Lastimosamente el tiempo no se puede regresar, debe aceptar lo que sucedió, debe perdonar sus errores para poder iniciar ese nuevo comienzo. Sin embargo ahora es presa de un nuevo temor porque mira a la rubia y la ve distinta desde que regresó, se pregunta; ¿A dónde fue en ese momento y por qué ahora se muestra tan distinta?

Tiene miedo de que algo malo vuelva a suceder, no quiere perderla otra vez, no soportaría una segunda vez, piensa que aún hay mucha vida en ellas, debe ser así.

De modo que cuando termine este viaje de amigos piensa hablar con Glimmer y contarle todas sus sospechas, esperando que ella la ayude.

Catra recuerda que semanas atrás la brillitos se acercó para hablarle con sinceridad y amistad, ella le dijo que no las veía listas para ser madres, que aún las dos tenían muchos problemas que arreglar, y la felina piensa que quizás ella tiene razón, cree que debieron esperar un poco más antes de realizar todo el proceso de magia para tener un bebé.

Pero desafortunadamente ya es tarde para arrepentirse, pues el hechizo ya está hecho, además ya solo faltan unos pocos meses para que los bebés nazcan y conozcan a sus madres.

Catra echó a llorar, ahí frente al lago logrando el efecto de que sus lágrimas parecen gotas de lluvia que caen sobre el agua.


—Oye Adora, esa sonrisa no la borras desde que bajamos de la nave. ¿Pasó algo bueno con Catra?

Adora se sorprendió por la pregunta de su amiga, y de la sorpresa dejó caer a la tierra unas cuantas ramas secas que traía cargando para la fogata que harían.

—Ah, eh… Nada, no pasó nada…—,respondió la rubia, torpemente.

Glimmer subió y bajó los hombros.

—Bueno. Te ayudo a recoger las ramas que se te cayeron.

—Si, gracias.

La reina fue acomodando las ramas secas para la fogata. Y Adora se unió a ayudarle a formar la futura fogata. En eso se quedó pensativa.

—¿Nada?—,dijo Adora

—¿Qué dijiste?—, preguntó Glimmer,—Perdón, pero no te escuché.

—No recuerdo nada de lo que pasó con Catra en la nave.

—Mentirosa—,insinuó Glimmer, moviendo las cejas.

La rubia miró a los ojos de su amiga.

—Es la verdad, no recuerdo nada de lo que hice mientras estuvimos en la nave.

—Pues yo estuve dormida, seguramente tú también te quedaste dormida.

—No, no creo, porque lo recordaría.

Glimmer frunció suavemente el entrecejo.

—Adora, ¿Estás bien?, la pérdida de memoria no es algo normal.

—Lo sé, ¿Qué me está pasando?

—Tranquila, no te angusties, encontraremos una solución.

—Desde que regresé de aquél lugar, me he sentido muy diferente.

—¿Cómo es ese lugar?

—Es…, - Adora cerró los ojos con fuerza, tratando de recordar,—No puedo acordarme.

—Bien, no te preocupes. Lo vamos a solucionar.

Entonces de manera repentina la rubia sujetó con brusquedad de los hombros a Glimmer.

Asustando a la de cabello rosa.

—Pero, ¿Qué pasará si me olvido de Catra?

—No sucederá.

—¡Cómo puedes estar tan segura, Glimmer!

—No lo sé, sólo…

—¡Dímelo! ¡Asegurame que no voy a olvidarme de Catra!

-No puedo asegurarlo.

—¡Entonces no sirves de nada!

Instantáneamente la rubia soltó el hombro izquierdo de la chica para poder usar esa mano para golpearla, con la palma le pegó un golpe en la mejilla a Glimmer.

—Me golpeaste?—, Glimmer se tocó su mejilla enrojecida, aún sorprendida sin poderlo creer.

—No, yo…, Glimmer...

—¡Me golpeaste!—, los ojos de la chica de brillos se llenaron de lágrimas,—¡Yo quería ayudarte porque eres mi amiga, pero al parecer ya nada es como antes!

"Quisiera que fuera como antes", pensó.

La reina se dio la media vuelta y se fue corriendo, lo más lejos de ella. Mientras corría lloraba fuerte, extrañaba a la vieja Adora, quería que volvieran a ser tan unidas como en un principio.

A veces sintió tantos celos porque Catra obtenía toda la atención que ella antes tenía. Ojalá Catra nunca hubiera aparecido, pensó, así Adora sería solo de ella, solo de ella. Podría tener toda su atención y ser las buenas amigas que fueron antes.

Pero no, ahora todo había cambiado, echó a llorar más alto mientras seguía alejándose más y más de ella.


Adora golpeó con dureza un tronco de árbol seco, y continuó golpeando con sus puños para poder sacar toda su ira.

—¡Por qué, qué me está pasando!, ¡Porque lastimo a la gente que me quiere!

—Lo mismo me preguntaba yo.

En ese momento que Adora escuchó la voz de su amada, se detuvo con asombro, y giró la cabeza para mirarla por un instante antes de correr a abrazarla.

La felina fue envuelta en los cálidos brazos de Adora.

Las dos cerraron los ojos abrazándose firmemente.

—¿Regresaste con la comida?—, preguntó Adora.

—Sí, no fue difícil atrapar los pescados.

Luego de separarse las dos vieron la tristeza en los ojos de la otra, pero ninguna se atrevió a preguntar qué es lo que pasaba. Ambas tenían miedo de la respuesta.

Después el cielo comenzó a nublarse de una manera extraña, porque Catra observó a las nubes negras posarse justo arriba de la cabeza de la rubia.

—¿Qué es eso?,- preguntó Catra.

De pronto los ojos de Adora se pusieron en blanco y formó una sonrisa de satisfacción en su rostro.

—Te tengo.

La rubia invocó apareciendo en su mano una espada completamente roja carmesí.

—¿Adora?

Catra retrocedió un paso hacia atrás, porque su instinto felino percibía peligro, se colocó en alerta.

En eso Adora se movió rápido hacia ella con la intención de clavar la espada roja en el abdomen de Catra.

La felina vio venir el ataque contra ella y lo primero que pudo hacer fue sostener con fuerza la espada con sus manos.

—¡Qué haces!

—¡Adora!

Gritó Catra de manera desesperada, estaba sola, no tenía a nadie que la apoyara.

Adora gruñó molesta empujando más la espada para herir a su compañera.

Catra se dio cuenta de que su amada estaba dentro de algún trance, pero, ¿Cómo había sucedido?

—¿Quién eres?—, le interrogó con miedo, Catra.

—Eso no te importa…— respondió la rubia gruñendo entre dientes.

Las manos de Catra sangraban porque agarraba la espada del filo para impedir un daño mayor.

Adora aumentó la fuerza de su impulso con la intención de alcanzar a la gata.

Y Catra sostuvo con más fuerza la espada para evitar ser dañada en donde ella quería.

Al momento Adora jaló bruscamente para hacer volver a su espada.

—¡AAH!—,Catra gritó de dolor, sus manos habían sido heridas de gran manera con el movimiento que la rubia le provocó.

Las manos de la felina estaban sangrando demasiado. Adora la había rajado con la espada.

Catra se llenó de asombro al mirar toda su sangre que brotaba.

Mientras que la rubia se burlaba de ella con maldad.

La felina rompió la tela de su blusa para sacar unas vendas y envolver rápidamente a cada una de sus manos, haciendo presión fuertemente para evitar más pérdida de su sangre.

Adora tomó el tiempo para lanzarse con la espada hacia ella e intentar darle una estocada, pero Catra quien aparentó estar distraída se hizo hacia un lado y en el momento preciso dio un golpe fuerte en la mano de la rubia para desarmarla.

La espada cayó al suelo y Adora se quejó un poco acariciando su mano golpeada por la gata recientemente.

—Adora—, habló Catra, suplicante,—Por favor, reacciona.

La rubia sonrió de forma rara y miró hacia la orilla donde terminaba el peñasco en donde estaban. Y de forma inmediata comenzó a correr hacia allá con la intención de lanzarse a una caída de más de 15 metros de altura, con rocas puntiagudas esperándola abajo.

—¡ADORA, NO!

Catra sin chistar corrió tras de ella.

Y Adora saltó al acantilado sin pensarlo.

La mano de Catra intentó alcanzarla pero no lo logró.

Los ojos de la felina se abrieron grandes y la acompañó una expresión angustiada y de terror al momento que miraba a Adora caer.

—¡NOOOOO!—, gritó llorando, —¡NOO, ADORA!

A mitad de la caída la manipulación de la mente se fue, los ojos en blanco se fueron y regresaron sus ojos azules, pero la chica parecía haberse desmayado y no respondía.

De pronto unas cálidas manos sostuvieron el cuerpo de la rubia, impidiendo así que cayera. Fue Glimmer quien llegó justo a tiempo y se teletransportó para atraparla impidiendo el impacto contra las rocas.

Mientras Bow abrazaba a Catra quien se había quedado pálida del susto, la chica temblaba repetidamente, y el moreno podía percibir que ella no tenía calor en el cuerpo estaba helada como el hielo.

—Catra, será mejor que te sientes,— pidió Bow.

Pero la felina no reaccionaba, seguía temblando incluso tampoco podía hablar.

—Catra, tranquila, ya todo está bien, llegamos a tiempo,— comentó el moreno.

Scorpia y Perfuma se miraron preocupadas entre ellas, a causa de lo que estaban presenciando.

Glimmer apareció con Adora en los brazos y Scorpia se movió para ayudarla a acostarla muy lentamente sobre el pasto verde. Las dos esperaban que ella estuviera bien.

Mientras que Perfuma se acercó y acarició suavemente el cabello de Catra.

—Pequeña gatita, come esto.

Perfuma abrió suavemente la boca de la felina e introdujo una pequeña flor rosa.

—Mastica y traga, por favor.

Al momento en que Catra tragó la flor cayó dormida en los brazos del chico moreno, Bow la sostuvo con firmeza y la cargó en sus brazos.

—Dormir la tranquilizara y calmará,— expresó gentilmente la chica de las flores.

Continuará...