¡Hola de nuevo! Perdón por la tardanza y perdonen por no responder a sus comentarios.
Quiero agradecer por los comentarios.
Y agradezco también a los misteriosos espectadores que siguen leyendo mi historia a pesar de que no comenten :D
Espero que les guste ...
PD: No tuve tiempo de corregir este capitulo, así que lo haré en otro momento.
Como no tengo nada más que decir ... ¡A leer!
Se encontraba barriendo las hojas en frente del templo mientras refunfuñaba en voz baja recodando la "charla" que había tenido con Irie. El chico genio con un coeficiente intelectual que supera a cualquier ser humano promedio tuvo la idea de tener su primer encuentro mientras todo el mundo dormía, pero lo peor de todo es lo que había sucedido en ese encuentro.
El ruido de varias piedras golpeando su ventana hizo que Kagome se despertará con mal humor, al abrirla y mirar el exterior noto que no había nadie por los alrededores, pero eso no la dejo tranquila; ya que alguien si había lanzado piedras hacia su ventana.
Se cambió rápidamente de ropa y agarro su arco y flechas que estaba al lado de su cama. Bajo silenciosamente por las escaleras para no despertar a su familia y mucho menos querer preocuparlos. Tenía su arma preparada con intención de lanzar en caso de que alguien la atacara.
Al salir de su casa reviso nuevamente los alrededores mientras apuntaba con su arco, hasta que escucho un ruido detrás suyo y rápidamente se dio vuelta apuntado en esa dirección para llevarse la sorpresa de encontrarse con Irie en el medio de la noche.
—¡Idiota! Casi te clavo una flecha en el medio de la frente —susurro Kagome para evitar despertar a toda su familia.
Naoki la miro detalladamente y sonrió ladinamente, a solo ella se le podía ocurrir enfrentar a alguien con un arco y flecha.
—Eres escandalosa.
Kagome frunció el ceño por la naturalidad que tomaba Irie la situación, aún estaba curiosa por saber que estaba aquí.
—¿Por qué estás aquí a esta hora de la noche? —inquirió ella mirando con los ojos entrecerrados.
—Tenemos que hablar.
—¡¿Estás loco?! —exclamo Kagome aún en susurros—. Son las dos de la mañana, ¡¿Por qué se te ocurrió venir a esta hora?!
—En estos días buscaste la forma de evitarme y siempre estas rodeadas de chicos —argumento Irie cruzándose de brazos mientras clavaba su mirada fija a la azabache—. Este será tu castigo por no cooperar.
Apretó sus labios con irritación al escuchar el argumento de Irie, no quería creer que esos fueran celos provenientes de él. Por otra parte, tenía que admitir que en la parte donde dijo que lo estaba evitando era cierto y no tenía ninguna excusa, pero tampoco intentaba ocultarlo.
—Primero, no soy una presa fácil. Segundo, si estoy rodeada siempre de chicos es porque son mis compañeros de clases —se justificó con simpleza, ya que no le tomaba importancia al asunto.
Ambos quedaron en silencio por varios segundos mientras se retaban con la mirada. Kagome veía que había una gran determinación en los ojos de Irie por tener "la charla" ahora, y mientras más el tiempo pasaba, más perdía horas de sueño. Suspiro con resignación, si quería que esto terminara lo antes posible, tendría que hacer todo sin quejas.
—Bien, tú ganas —comento Kagome con desgano mientras veía como Irie sonríe triunfante—. Espera aquí, voy a dejar mi arco —dicho esto entro rápidamente a su casa y dejo el arco en su habitación mientras pensaba de todo lo que podría pasar esa noche. Lo único que esperaba que su madre no la matara, si se llegara a enterar que se había escapado por la noche.
«¿Enserio este idiota piensa que esto es romántico?». Pensó Kagome con incredulidad, ya que, ambos se encontraban sentados en la orilla del mismo lago donde había hecho ese maldito de tres meses. «Seguro pensó que la luz de la luna le daría el toque». Se dijo internamente con ironía mientras miraba a Irie quien estaba sentando a su lado.
—Quiero cancelar el trato que hicimos —informo Irie de repente.
«¿Me despertó a la madrugada para decirme eso? ¡¿Acaso no podía esperar a que fuera de día?!». Se quejó mentalmente pero luego sonrió con cierta ilusión al procesar lo que este había dicho.
—¿Es quiere decir… —Ella no pudo terminar de reformular su pregunta porque fue interrumpida por este.
—No.
La joven de cabellos azabache frunció el ceño, no estaba entendiendo a que punto quería llegar Irie, estaba claro que ese chico tenía un serio problema de comunicación.
—Explícate —exigió ella perdiendo la paciencia, ya era malo estar con él a las dos de la madrugada y ahora tenía que estar de adivina.
—Lo haremos a mi manera —declaro Irie—, tres meses no son suficiente teniendo en cuenta que alguien no quiere cooperar —noto como Kagome le lanzaba una mirada fulminante—, yo decidiré cuando esto termina.
—¡¿Qué?! —exclamo Kagome con desconcierto—. ¡Espera un segundo, no puedes decidir eso por ti mismo desgraciado! ¿Acaso tienes una tendencia masoquista hacia el rechazo? —intento provocarlo—. ¡No estoy de acuerdo! No quiero que te metas en vida. Por suerte, ya no estamos viviendo bajo el mismo techo.
—Me gusta cuando te enojas —sonrió Irie viendo como Kagome apretaba los dientes enojada, era divertido jugar con su temperamento, tal como ella hacía con él.
—Que galán —expreso ella con sarcasmo—, tus halagos son tan cálidos como el sol de verano.
—¿Quieres escuchar más? —insinuó el inclinando su rostro muy cerca de Kagome.
Las insinuaciones de Irie le ponían los pelos de puntas, era obvio al ver su rostro de satisfacción que la estaba molestando; y lo más irritante era que no respetaba su espacio personal.
—No te me acerques —Kagome lo ignoro alejándose de el—. Si eso es todo lo que tienes para decirme, entonces quiero irme para seguir durmiendo —dicho esto no espero ninguna respuesta por parte de este y se levantó para irse a su casa.
Podía escuchar los pasos de Irie siguiéndola, al menos tenía la decencia de acompañarla a su hogar después de que prácticamente haberla arrastrado hacia el lago.
—Recuerda, Kagome —le recordó Irie haciendo que esta detuviera su andar y se diera media vuelta para mirarlo—, voy a descubrir cada uno de tus secretos.
Al escuchar su declaración con tanta determinación, Kagome quedo en silencio y nuevamente le dio la espalda retomando su caminata al mismo tiempo que mordía su labio nerviosa.
Irie nunca la dejaría en paz.
Las próximas semanas fueron un tormento para Kagome, la veces que se encontró con Kotoko en la universidad se la veía deslumbrante después de haber vuelto a la casa los Irie, mientras que el mismísimo Naoki Irie no la dejaba en paz y ella no podía hacer nada; después que este prácticamente declaro permanecer más a su lado. En el almuerzo, descanso e incluso en la hora de estudio en la biblioteca, Irie siempre le hacía compañía.
Tanto Hatori, Masaomi y Soushi no les hacía gracia que Irie intentara acapararse de su amiga, ya que este parecía no importarle lo que sintiera Kagome y mucho menos hacia caso a las quejas de esta.
—¿Acaso eres mi esposa? —Kagome miraba el almuerzo que Irie le había preparado.
Ambos se encontraban en una parte del campus donde no había muchas estudiantes, obviamente que esa fantástica idea fue de nadie más que del chico con un coeficiente intelectual monstruoso. Sin embargo, de a poco iba aceptando que Irie no iba a dar su brazo a torcer y a veces era bueno que le hiciera el almuerzo cuando la cafetería se encontraba abarrotada de estudiantes.
Luego estaban Shippo y Sesshomaru que se regocijaban con toda la situación que estaba viviendo, esos dos parecían apostar y deducir en qué momento sucumbiría ante los "encanto de Irie" mientras que Toren como un buen hijo celoso decía que su "Okasan era solo de él y de nadie más".
—Come —exigió Irie haciendo que Kagome saliera de sus pensamientos.
—No me ordenes —dijo está frunciendo el ceño—, por cierto, he visto que en la biblioteca lees libros nada relacionado a lo que estudias —entrecerró los ojos mirándolo sospechosa.
Naoki sonrió mirando a la azabache.
—¿Acaso me espías?
—¡No! ¡No me cambies de tema! —exclamo Kagome—. Lo menciono porque tengo un mal presentimiento cuando se trata de ti.
—¿Te preocupas por mí? —Naoki se sentó muy cerca de Kagome invadiendo todo su espacio personal.
—Evades el tema —Kagome miraba en todas direcciones evitando mirar la mirada de Irie mientras disimuladamente se alejaba de él.
Ambos quedaron en silencio mientras comían cómodamente su almuerzo en el campus de la universidad. Bocado tras bocado, Kagome, no quería admitir que Irie cocinaba muy bien, pero también tenía la ligera sospecha de que fuera la Sra. Irie quien hacia el almuerzo. Luego de varios minutos, nuevamente rompió el silencio.
—¿Cómo se encuentra Kotoko desde que volvió a tu casa? —pregunto temiendo de que ahora que no estaba cerca de su prima, su amor por Irie aumentara el triple.
—Siendo una molestia como siempre.
Kagome le lanzo una mirada fulminante ante la respuesta.
—¡Ey! Es mi prima —golpeo a Irie en el brazo.
Naoki la miro y solo sonrió, mientras que la joven de cabellos azabache se preguntaba que estaría pasando por la misteriosa cabeza de este.
Cuando entro a su casa, suspiro relajada de no tener a Irie respirándole la nuca y se sacó las zapatillas. Al ir a la cocina se detuvo en el umbral de la puerta sorprendida al encontrarse a su madre y la Sra. Irie conversando cómodamente mientras tomaban una taza de té.
—¿Hola? —llamo la atención de ambas mujeres.
—¡Kagome-chan! —exclamo la Sra. Irie levantándose de su lugar para darle un efusivo abrazo—. ¡Paso tiempo desde la última vez que te vi!
—Lo sé, he estado muy ocupada y no he tenido tiempo de ir a visitarlos —contesto ella con cierta incomodidad.
«Tampoco quiero ir porque está el acosador de su hijo.»
Luego de un tiempo de charla con su madre y la Sra. Irie, esta última tuvo que partir a su casa dejando solas a madre e hija en la cocina.
—¿De que hablaban antes de que entrara? —pregunto Kagome curiosa.
—Noriko me contaba lo feliz esta de que Kotoko volviera a su casa y aparte de eso, extrañan tu presencia —contesto su madre con simpleza—. También menciono que Naoki está estudiando mucho.
Kagome se ahogó con su té no creyendo lo que escuchaba. ¿Desde cuándo Irie tenía que estudiar mucho? El chico es un genio y con una sola leía memorizaba cualquier libro. Era bastante misteriosa la noticia que revelo su madre y las sospechas de que Irie estaba tramando algo era bastantes evidentes.
—¿Sabes la razón de eso?
Naomi miro a su hija y se extrañó por el repentino interés, cuando sabía perfectamente que no intentaba esconder su disgusto por Naoki.
—No —respondió ella—. Aunque también menciono que él ha estado algo extraño hasta el punto de que una noche se escapó.
Ante lo dicho por su madre, Kagome dejó de respirar al mismo tiempo que escondía sus manos temblara y evitaba mirarla a los ojos.
—Wow, que raro, ¿Qué estará pasando por la cabeza de Irie para que hiciera eso? —inquirió Kagome nerviosa dejando escapar una risa incomoda.
—Sí, es bastante raro teniendo en cuenta que tu hiciste lo mismo, Kagome.
La azabache soltó una exclamación ahogada por haber sido descubierta, ese hecho había pasado hace semanas. Ahora se sentía tonta por creer que había salido invicta en el proceso, pero no.
—M-Mamá.
—¿Qué están tramando ustedes dos?
—¡No es lo que piensas! ¡No hemos hecho nada! —se justificó Kagome rápidamente.
—Cálmate, Kagome —dijo Naomi intentado de tranquilizar a su hija—. Confió en ti, es solo que al recordar de todo lo que has vivido años atrás con tus pesadillas post-traumática. Ahora veo que realmente has mejorado mucho y que eres la misma Kagome antes de haber viajado por el pozo; supongo que Naoki no están malo.
Kagome miro con incredulidad a su madre.
—¿Qué dices, mamá? ¡Irie es irritante, entrometido y es malo! ¡Sinceramente no entiendo los gustos de Kotoko por ese chico!
Naomi miro con una sonrisa como su hija la miraba con el ceño fruncido mientras que esta se quedaba en silencio viendo a su madre sonriente.
«¿Qué estará pasando por su cabeza?». Pensó con desconfianza por la sonrisa de su madre.
Un día sábado, Kagome se encontraba en el templo orando como todos los sábados después de haber vuelto a su casa. El silencio de ese momento era relajador después de todo el estrés que le provocaba la universidad aparte de Irie.
Últimamente no se encontraba mucho con Kotoko en la universidad, lo cual le preocupo un poco. Sin embargo, lo que la sorprendió fue que un día Hojo le comento que él y su prima se habían vuelto un poco más cercanos después de haberla defendido en la cafetería. Esa noticia que le había dado su amigo le había provocado felicidad, al saber que su prima podría olvidarse un poco sobre su obsesión con Irie.
En ese momento sus pensamientos habían sido interrumpidos por unas pisadas que se acercaban a ella. No se molestó en mirar quien era, solo se mantuvo aun con los ojos cerrados orando, pero misteriosamente las pisadas dejaron de escucharse y repentinamente en su mente apareció en el rostro de Irie.
Apretó los dientes con irritación al saber la identidad del intruso.
—Ni en mi propia casa puedo huir de ti.
—¿Cómo supiste que era yo? —inquirió Irie sospechoso.
—No te incumbe —contesto Kagome aun con los ojos cerrados ignorando al chico.
Segundo después sintió la presencia de Irie a su lado, al abrir un ojo para espiarlo noto que se encontraba con los ojos cerrado orando junto a ella. Luego volvió a su posición actual y minutos después se sobresaltó cuando una mano fría agarro una de sus manos.
—¿Qué haces? —pregunto Kagome frunciendo el ceño viendo como Irie tomaba su mano mientras aun oraba.
—Solo quiero sostener tu mano —contesto el con normalidad ignorando cualquier mirada que le pudiera estar lanzando Kagome.
—Suéltame.
—No.
El azabache suspiro y volvió a cerrar los ojos intentando tranquilizarse ignorando el hecho que estaba agarrando la mano de Irie. Inconscientemente, sin darse cuenta sonrió levemente.
«Shippo tenía razón los exámenes finales son como un agujero negro que te chupa la vida». Pensó Kagome con cansancio mientras salía del departamento de medicina después de haber rendido un examen escrito; tanto Masaomi, Hatori y Soushi aún estaban en el examen ya que ella había terminado primera.
Frunció el ceño al ver el cielo nublando cuando horas atrás había notado un sol resplandeciente, era obvio que en cualquier momento llovería y ella no había traído algo simple como un paraguas. Lo peor de todo es que podía visualizar a Irie a la distancia caminando con pasos acelerados en dirección donde se encontraba ella.
Cuando este se acercó a ella, no tuvo tiempo de hablarle porque le había sujetado la mano y arrastrado haciendo que tuviera que seguirle el ritmo.
—¡¿Quieres explicarme que estás haciendo?! —exclamo Kagome irritado aun siendo arrastrada por Irie, ya encontrándose ambos fuera de la universidad.
—Kotoko me está siguiendo.
—¿Y? —Kagome lo miro con indiferencia.
—Quiere que vayamos junto a casa.
—Quiero recordarte que vivo del otro lado de la ciudad muy lejos de ti, por suerte —le recordó.
—Lo sé, aun así, prefiero estar contigo —revelo Irie, sin darse cuenta que su acompañante se encontraba un poco sonrojada.
Luego de varios minutos ambos caminaban un poco más tranquilos, pero, sin embargo, Kagome no podía deshacerse de la mano de Irie que la sujetaba firmemente. ¿Tanto le gustaba sujetar su mano?
Ese momento un terrible trueno sonó por todo el cielo y varias gotas empezaron a caer lentamente.
—Perfecto, es lo que faltaba para que se convierta en el peor día —expreso Kagome de mala gana.
Por un momento, Naoki soltó la mano de Kagome para sacar el paraguas que tenía en su maletín mientras que esta se quería golpear mentalmente por no haber hecho lo mismo. Cuando el paragua se desplego, el chico nuevamente volvió agarrar la mano de Kagome y comenzaron a caminar.
—Que aplicado que eres Irie —se burló ella para molestarlo.
Naoki frunció el ceño mirando a la chica.
—¿Por qué no me llamas por mi nombre? —pregunto el ignorando el comentario anterior.
—Porque no quiero —contesto ella rápidamente.
«Porque si llego a pronunciar tu nombre eso significaría que eres cercano a mí.»
—Lo haces con todo el mundo —menciono irritado.
—¿Enserio vamos a tener esta charla? —cuestiono Kagome incrédula.
La mano que antes sujetaba a Kagome, ahora se encontraba en la cintura de esta haciéndola sobresaltar de sorpresa al ver que se encontraba pegada al cuerpo de Irie. Intento separase de este, pero su fuerza era mayor que la de ella.
—A partir de hoy me dirás por mi nombre —declaro el tenaz.
—¿Y si no quiero?
—Entonces no te soltare y pensare que te gusta estar cerca mío,Kagome—argumento Irie teniendo una sonrisa burlona.
Ambos se encontraban en silencio mirándose fijamente a los ojos mientras se encontraban debajo de la lluvia con Naoki sosteniendo el paraguas con su mano izquierda y con la derecha sujetando la cintura de Kagome.
La azabache apretó los labios molesta por la situación en la que se encontraba e Irie parecía estar a gusto en esa posición.
—Naoki, te voy a matar —dijo de forma amenazante—. ¿Feliz?
—A eso le llamo progreso.
«Idiota.»
Había pasado medio año y se podría decir que las interacciones entre Kagome y Naoki había pasado a ser una "amistad". A medida que pasaba el tiempo Kagome aprendía nuevas facetas de Irie que le causaba sorpresa porque solo ella las había presenciado y después de sopórtalo por tanto tiempo se había acostumbrado de su presencia. Sin embargo, no sabía a donde llegaría esa extraña amistad porque aun mantenía sus secretos ocultos y su vida no era para nada normal con demonios rondando a su alrededor.
Con respecto a su prima, aún mantenía su enamoramiento por Irie pero ya no era tan obsesivo como antes; parecía haber madurado un poco pero aún seguía siendo torpe al intentar de llamar la atención de este.
Kagome junto su extraño grupo de amigos se encontraba caminando por los pasillos del departamento de medicina. Luego de haber pasado tanto tiempo juntos, Masaomi se había convertido como la voz de la consciencia del grupo, Hatori había dejado de comportarse cauteloso y se mostraba más relajado con ellos mientras que Soushi se adaptaba muy bien estando con su grupo, pero al mismo tiempo, seguía siendo la sombra de Kagome.
A mitad del pasillo el cuarteto se encontró con Kotoko esperando enfrente de la oficina ejecutiva y Naoki saliendo de ahí.
—¡¿Qué hacen ustedes aquí?! —reclamo Kagome acercándose rápidamente donde se encontraban su prima y Naoki.
—¡Kagome-chan! —Kotoko miro a su prima sonriente—. Irie-kun acaba de transferirse al departamento de medicina. ¡Es asombroso que haya pasado en un solo intento!
—Obviamente —contesto Irie soberbio—, realmente estudie esta vez.
—¿Qué? —Kagome no creía lo que escuchaba—. ¡¿Qué?!
Tanto Kotoko como Irie la miraron.
—Kagome-chan, no grites —intento calmarla Kotoko.
—Asique por esa razón estudiabas de forma misteriosa —acuso Kagome sabiendo desde el principio que Naoki hacía de las suyas y eso ocasionaba que la afectaría a ella—, y fui la única tonta que no lo supo.
—Yo también tengo mis secretos —declaro Naoki sonriendo ladinamente al verla molesta.
—No seas así —intervino Kotoko—, Irie-kun será un gran doctor con su inteligencia.
Kagome frunció el ceño mientras se cruzaba de brazo, podía sentir el apoyo que le daba Kotoko.
—Siendo mi prima nunca escuche que me dijeras algo bonito como eso.
Kotoko soltó una risa nerviosa mientras se rascaba la nuca.
—¡Por cierto, Irie-kun! —exclamo ella intentando cambiar de tema y aligerar el ambiente—. Hagamos un viaje para las vacaciones de primavera.
—Ya hice planes —revelo el dirigiéndose a la salida siendo seguido de Kotoko quien le preguntaba cuáles eran sus planes.
«¿Acaso me ignoraron?». Pensó Kagome incrédula viendo la puerta de salida y luego se dio media vuelta donde se encontraban sus amigos que había quedado en silencio todo el tiempo. «Sabía que estar con la guardia baja cerca de Irie iba a ser una mala idea».Suspiro viendo como Masaomi, Hatori y Soushi le daban miradas de apoyo.
—¿Sabes Hojo? Cuando me dijiste que trabajarías nunca pensé que fuera aquí conmigo —admitió Kagome—. ¡¿Pero que haces tú también aquí?! —termino señalando a Naoki al habérselo encontrado en frente de una casa justo cuando ella y Hojo caminaban por allí.
—Me contrataron antes que a ustedes dos —dijo Irie indiferente.
Cuando empezaron las vacaciones de primavera, Kagome había decidido tener un pequeño trabajo para tener algo de dinero. Cuando se lo menciono a Shippo este le había recomendado que trabajara en Villa Romance un lugar perteneciente de Corp. Taisho donde las mayorías de sus empleados iban a vacacionar. La sugerencia no había sido mala, por lo que había aceptado inmediatamente; sin embargo, nunca pensó encontrarse con Hojo y Naoki haciendo que se arrepintiera un poco de su decisión porque quería separarse un poco de este último.
En ese momento los tres se encontraban en frente de una de las casas de la villa mientras que dos chicas se habían acercado a Naoki para que este le pudiera sacar una foto. Kagome bufo exasperada y se quedó sin palabras cuando aparecieron Yuuki y Kotoko entrometiéndose en la foto.
Tanto Kagome como Hojo se miraron mudos, ya no se sorprendían por las acciones de Kotoko.
—¡Irie-kun! —saludo Kotoko.
—¡Onii-chan! —dijo Yuuki.
—Yuuki, ¿Qué hay de mamá y papá? —pregunto Naoki mirando a su hermano.
Yuuki se acercó su hermano y dijo:
—Papá no puede faltar al trabajo y mamá dijo que no era posible dejar a papá solo en casa.
—Tu madre realmente, realmente, lamenta no poder venir —menciono Kotoko y en la forma en que lo había dicho no parecía convincente.
La azabache se acercó junto con Hojo a los recién llegados.
—Que grata sorpresa, Kotoko-chan —dijo Kagome sonriendo al ver la cara de sorpresa de su prima y Yuuki.
—¡Kagome-chan! —Kotoko le dio un fuerte abrazo a su prima—. Obasan me había dicho que estarías trabajando en vacaciones, nunca menciono en donde —explico y luego miro con sorpresa al chico detrás de su prima—. ¿Aka-kun tú también trabajas aquí?
Hojo asintió afirmativo.
—Así es, es extraño parece como si todo hubiera sido planeado —dijo pensativo y luego noto la sonrisa burlona de Kagome mientras articulaba silenciosamente un "Aka-kun".
«Supongo que esto no puede empeorar, ¿no?». Pensó Kagome, pero luego de haberlo pensado; Sudou salió de la casa y segundos después apareció Matsumoto en un auto y la persona que acompaña a esta era su hermana menor, Ayako. A todo esto, Kotoko se encontraba regañando a Sudou haber sido engañada y reclamando un desayuno.
—¿De casualidad tu eres Kotoko-san? —pregunto Ayako.
—¿Cómo es que me conoces? —inquirio Kotoko mirando a la hermana menor de Matsumoto.
—Porque eres exactamente como te describió mi hermana —explico está haciendo que ambas primas fruncieran el ceño—. Irie-san también es exactamente como mi hermana describió. Ser inteligente es más importante que tener esa apariencia. ¡Tal vez también debería de ir por él!
—¡¿Qué estás diciendo?! —exclamo Kotoko.
Kagome nuevamente bufo y luego solo una risa sarcástica.
—Suerte con ello, una vez que conoces a Irie es insoportable —revelo ganándose una mirada por parte de este.
Ayako miro a la persona quien había hablado encontrándose con una chica de cabellos azabaches y ojos azules, al mismo tiempo, que su rostro mostraba irritación.
—¿Y tú quién eres?
—Kagome Higurashi, la prima de Kotoko —se presentó ella enfatizando la palabra prima como si con esto ayudara a proteger a Kotoko.
Ayako se sorprendió.
—¿Tu eres Higurashi-san? Mi hermana también te menciono, pero no te pareces en nada a tu prima —dijo ella viendo a Kagome y a Kotoko varias veces intentando encontrar un parecido.
Antes que Kagome pudiera responder dos voces conocidas para ella se escucharon a la distancia. Con horror miro como Toren se acercaba corriendo y más atrás venia Shippo caminando con una sonrisa traviesa. Entrecerró los ojos sospechando que la visita sorpresa había sigo idea de ese zorro astuto.
«Corrección, esto si puede empeorar.»
—¡Kagome-oneesan! —grito Toren abrazando a Kagome mientras que esta se encontraba sorprendida que no la llamara Okasan.
—Toren-kun es una sorpresa verte —admitió Kagome devolviéndole el abrazo al niño mientras sentía la mirada atenta de Naoki en su espalda.
El niño miro a las personas en su alrededor y conoció perfectamente a uno, por las charlas que había escuchado a escondidas de su Otosan y Shippo; ese humano quería robar a su Okasan.
—Tu eres el humano de aquella vez en el hospital —declaro Toren tratando de poner la misma expresión fría al igual que su Otosan para intimidarlo.
—¡Toren! —se escandalizo Kagome al escuchar cómo se había referido a Irie—. Eso fue grosero discúlpate.
—Lo siento —dijo Toren indiferente.
Naoki frunció el ceño viendo como la actitud del niño había cambiado hacia él, no viendo ninguna pizca de arrepentimiento de su disculpa. Recordaba la primera vez haberlo visto en el hospital, su compartimento aquella vez había sido inocente y podría decirse que agradable; pero ahora parecía en no ocultar su desagrado.
Antes las miradas curiosas de todos, Kagome presento a Toren y Shippo mientras que veía como las hermanas Matsumoto tenían un brillo de reconocimiento atractivo hacia Shippo. Por más que este se mostrara mayor que ella, aun lo consideraba como un hermanito o incluso como un hijo recodando como lo cuidaba en aquellas épocas en la que viajaba a la Era Feudal por lo que la hacía sentirse sobreprotectora.
Luego estaba Kotoko que en menos de un segundo se había encariñado con Toren, por la forma en la que este se comportaba y como el niño de cinco años reconocía que la chica era familia de su Okasan, por lo que la iba a trata igual de bien que a esta última.
—¿Quieres explicarme que hacen aquí? —susurro Kagome a Shippo, ya que ambos se habían alejado un poco del grupo.
—¿No te gusto la sorpresa? —insinuó Shippo sonriendo—. Admito Sesshomaru está de viaje, tanto Toren como yo estábamos aburrido y vinimos a pasar unos días contigo.
—¿Sabías que Naoki iba a trabajar aquí, no? —inquirió Kagome mirándolo con los ojos entrecerrado.
«Con que ahora lo llama por su nombre». Pensó Shippo divertido.
—Que puedo decir quiero ganar la apuesta que hice con Sesshomaru y Soushi.
—¿Soushi también? —Kagome se mostró sorprendida.
—Soushi le lanza señales falsas a Irie como si fuera "su rival" para ponerlo celoso y que este se apegue más a ti —revelo el conteniéndose de soltar una carcajada.
Ante tal revelación, la joven azabache lo miro con furia.
—Malditos —mascullo esta, luego respiro hondo y suspiro—. ¿Qué le dijiste a Toren para que dejara de llamarme Okasan? —intento cambiar de tema para olvidar que tres demonios se divertían entrometiéndose en su vida.
—Le dije que en lugar donde estaría tú, no podría llamarte Okasan porque las personas te mirarían de mala forma y él lo entendió por lo que prometió no hacerlo; es un niño inteligente.
—¿Qué esperas? Su ADN proviene de Sesshomaru.
—¿Consideras a Sesshomaru inteligente?
—Pues, tonto no es considerando que es un CEO de una empresa multimillonaria —expreso Kagome con obviedad.
Shippo estallo en carcajada, se estaba divirtiendo porque a la distancia podía notar como Irie no había despegado su mirada en la dirección donde se encontraban ellos.
En los próximos días en Villa Romance había pasados sin problemas con las hermanas Matsumoto participando en cada actividad en la que estaba Irie haciendo que Kotoko se irritara mientras que Hojo intentaba distraerla. Por otro lado, Kagome se encontraba estresada con tantas personas a su alrededor sumando la energía ilimitada de Toren queriendo pasar el rato por ella mientras notaba el humor sombrío de Naoki.
El día de hoy todos se encontraba afuera.
—Para profundizar nuestra amistad, hoy vamos a tener un evento de equipos —dijo Sudou—. Para profundizar la seguridad, cada equipo llevara un perro con ellos. Decidiremos los equipos a través de una lotería —explico mostrando un papel.
Toren frunció el ceño no gustándole la idea.
—En el equipo que este Kagome-oneesan también estaré yo —revelo determinado ganándose las miradas de los adultos mientras que Yuuki lo miraba sospechoso.
La azabache suspiro, Toren estaba en "modo exigente" y nadie podría detenerlo incluso el mismísimo Sesshomaru no podía con su mini clon.
—Toren, no puedes hacer eso —explico Shippo sabiendo que era en vano.
—Está bien —intervino Sudou—. Que Toren-kun vaya con Higurashi. ¡Ahora a decir los equipos!
—Detente ahí —dijo Naoki agarrando la hoja que tenía Sudou, para mirarla por unos segundos y luego romperla para decepción de Kotoko—. Hagámoslo de una manera más fácil y justa.
En un minuto, el grupo se encontraba jugando al piedra, papel o tijera para conformar los equipos. El primer grupo que era roca estaba conformado por Sudou, Yuuko y Shippo. El segundo equipo que era tijera lo conformaban Naoki, Ayako y Kagome junto con Toren quien este último sonreía malicioso. Por último, el equipo papel lo conformaban Hojo, Kotoko y Yuuki.
«Me quiero ir». Pensó Kagome suspirando con cansancio. «Al menos Kotoko esta con Hojo, eso me alivia un poco.»
«¿Enserio lo está abrazando? Al menos que disimule un poco». Pensó Kagome con irritación viendo como Ayako se aferraba al brazo de Naoki; le recordaba un poco la actitud de Kotoko y lo consideraba patético que todas las chicas se arrastrarán fácilmente hacia Irie. Hacia varios minutos que habían empezado el maldito juego de orientación mientras recorrían la zona de la villa.
Toren quien se encontraba en brazos de Kagome, veía como esta tenía el ceño fruncido viendo a la pareja delante de ellos estar muy cerca.
«Este es el momento». Pensó el niño albino sonriendo.
—¿Sabes Kagome-oneesan? Mi Otosan me dijo que te protegiera —revelo Toren viendo como el humano que estaba en frente disimuladamente escuchaba lo que decía.
—¿A sí? —Kagome arqueo una ceja no creyendo lo que escuchaba—. Pues dile que no exagere.
—No quiero —negó Toren intentado ocultar su sonrisa, al ver la molestia disimulada del humano—, él se comporta diferente contigo y eso me gusta.
«¿En estos últimos días que carajos le da Shippo de comer a Toren?».Pensó Kagome extrañada por el comportamiento del niño.
En ese momento, unos arbustos se empezaron a mover haciendo que Chibi, el perro vigilancia de la pensión ladrara. Ayako se aferró más a Naoki haciendo que Kagome bufara porque había distinguido a través de las plantas el aura azul energética de Kinnosuke. ¿No se suponía que tendría que estar en el restaurante de Ojisan? Sus predicciones eran que la razón por que la estaba allí era por Kotoko.
Cuando los arbustos dejaron de moverse, el grupo siguió su rumbo sin problema, pero, sin embargo, Kagome no lo dejo pasar y saco su celular marcando el número de unos de sus contactos.
—¿Hola? —contesto Kinnosuke.
—¿Dónde estás? —pregunto Kagome en voz baja para que no la escucharan.
—¡Higurashi-san! ¿P-por qué pre-preguntas? —pregunto Kinnosuke sonando nervioso.
—Ojisan acaba de llamarme y decirme que no estás en el trabajo —mintió para no parecer también sospechosa—. Te di mi puesto de trabajo para que lo apreciaras y lo desperdicias así, vuelve al trabajo o conocerás mi furia, Ikezawa —lo amenazo para comprobar si con eso funcionara para que saliera de la villa.
—S-sí, señora.
Y corto inmediatamente.
—Wow, eres igual de intimidante que mi Otosan —declaro Toren mirándola con admiración.
—Por cierto, Higurashi-san —llamo Ayako haciendo que tanto Kagome como Toren la miraran—. ¿Por qué llamas a Maki-san, Shippo? ¿Su nombre no era Shiro?
Ante la pregunta, Toren fue más rápido para responder que Kagome.
—Es un apodo cariñoso para las personas cercana a Shiro —explico el regodeándose internamente al ver la molestia del humano—. Shippo es unas de las primeras personas que conoció a Kagome-oneesan y por eso, son muy cercanos.
—Bien, Toren-kun, creo que ya lo entendió —intervino Kaogme para que Toren dejara de regalar información sobre ella.
—Ya entiendo —dijo Ayaka asintiendo.
El equipo tijera había si el primero en llegar a la pensión principal, luego de una hora habían llegado Sudou, Yuuko y Shippo. Por último, media hora después llegaron Hojo, Kotoko y Yuuki desarreglados mientras respiraban agitadamente.
—¿Qué les paso? —pregunto Kagome con preocupación.
—Tu-tuvimos algunos altercados en el camino —respondió Hojo intentado regularizar su respiración.
—¡¿Qué dices?! Aka-kun se enfrentó a unos lobos con mucha valentía —presumió Kotoko sorprendida.
—¡Fue realmente genial! —exclamo Yuuki con admiración.
Hojo se sonrojo avergonzado al tener todas las miradas sobre él.
«Pobre Hojo». Pensó Kagome.
Esa noche, Kagome no podía dormir y entonces se cambió para dirigirse al patio trasero a tomar aire. Había bajado silenciosamente las escaleras para no despertar a nadie y cuando salió al patio se encontró con que Naoki también estaba despierto. En ese momento, se había arrepentido por haber salido y no podía entrar de nuevo al haber sido descubierta.
—Porque ya no sorprende encontrarme contigo a cualquier hora —dijo Kagome con sarcasmo ubicándose a su lado.
—Es tu culpa que este despierto —revelo Naoki bruscamente.
Kagome lo miro confundida.
—¿Mi culpa?
—¿Quién es el padre del mocoso? —pregunto el sonando exigente.
—No lo llames así —lo regaño ella—. ¿No me digas que estas celoso por la conversación sin sentido que tuve con Toren?
—¿Acaso no entiendes que tú eres la única que haces que tenga sentimientos que no estoy acostumbrado? —Naoki lo mira fijamente haciendo que Kagome se sonrojara evitando su mirada—. Yo no fui el único que hoy estuvo celoso —declaro ahora sonriendo.
La azabache se sobresaltó de sorpresa al escuchar tal insinuación.
—¿No sé de qué estás hablando? —dijo haciéndose la desentendida.
—No creas que no note las miradas de irritación que le lanzabas a Ayako.
—Cállate, Irie.
—Ahora estas molesta.
—¿Cómo puedes saber eso? Tú no sabes nada.
—Desde que empezaste a llamarme por mi nombre, solo usas mi apellido cuando estas molesta —argumento el con confianza.
Abrió la boca para luego cerrarla, ya que era cierto lo que decía. Después de que este le insistiera mucho por llamarlo por su nombre, inconscientemente usaba su apellido cuando ella se molestaba.
—¿Porque no admites de una vez que te enamoraste de mí? —Naoki sonrió con satisfacción.
Kagome frunció el ceño.
—Ya quisieras.
En un abrir de ojos, Naoki se encontraba sosteniendo la cintura de Kagome mientras sus rostros se encontraban a escasos centímetros sintiendo el aliento del otro. El corazón de la azabache comenzó a latir rápidamente ante la cercanía del chico.
—¿A qué huyes, Kagome? —susurro Naoki mirando fijamente los labios de esta—. ¿A que le tienes miedo?
—No quiero sufrir de nuevo por amor —susurro ella también mirando los labios de Naoki porque evitaba mirar sus ojos.
Ambos se quedaron en silencio permaneciendo muy cerca del otro, sus rostros fueron acercándose lentamente y sus labios finalmente se conectaron en un casto beso. Sin embargo, no fue suficiente para Naoki que profundizo el beso adentrando su lengua en la boca de Kagome; ambas lenguas se conectaron rápidamente y se encontraban en una batalla dominante intentado seguir el ritmo del otro.
Sin embargo, la azabache abrió los ojos exageradamente al notar lo que estaba haciendo causando que se separara bruscamente de Naoki. Luego sintió su rostro calentarse sabiendo que estaba roja de la vergüenza.
—Y-yo me voy a dormir y t-tú también deberías hacerlo—se excusó rápidamente dirigiéndose al interior de la casa, sin darse cuenta que había dejado a Naoki con una sonrisa victoriosa.
Al entrar a su casa, Kagome fue recibida por su familia y luego dejo su equipaje en su habitación estando feliz de volver; después de haber pasados días estresantes en Villa Romance, un lugar que no quería volver por un buen rato.
En la cena, contaba de todo lo que había vivido en los últimos días y omitiendo ciertas cosas mientras que Sota fingía estar molesto al haberse enterado que su amigo Yuuki había estado allí. Cuando la cena termino, ella ayudo a su madre a lavar los platos y al terminar estaba por dirigirse a su habitación, pero se detuvo cuando su celular vibro.
Miro en la pantalla un mensaje de Naoki y se desconcertó por lo que había leído.
Estoy en el hospital, te necesito.
No había pasado mucho tiempo desde que habían llegado de la villa. ¿Qué habría pasado en esas horas para que estuviera en el hospital?
—Kagome, ¿paso algo? —pregunto Naomi preocupada viendo a su hija aun parada en el umbral de la puerta mirando fijamente su celular.
—Tengo que salir, mamá —revelo Kagome dirigiéndose rápidamente a la puerta—. Luego te explico todo, pero Naoki acaba de mandarme un mensaje y quiere verme —dijo dándole una blanca en inocente mentira, ya que no quería preocuparla.
Al bajar del taxi se encontró con Naoki esperándola en la puerta del hospital y por primera vez, pudo distinguir en el aura de este la culpa y el arrepentimiento rodeandolo por completo mientras que su rostro mostraba inexpresión.
—Viniste.
Kagome frunció el ceño al escucharlo.
—¡Por supuesto que vine, y más si envías un mensaje como este! —expreso ella molesta mostrándole el mensaje que le envió.
En ese momento, Naoki abrazo a Kagome firmemente escondiendo su rostro en el cuello de esta mientras sentía como ella silenciosamente también lo abrazaba mostrándole su apoyo. Los dos permanecían abrazados mientras escuchaban el ruido de los autos pasar al mismo tiempo que llamaban la atencion de algunas personas.
—¿Kagome-chan?
«¡Mierda!». Pensó Kagome viendo como Kotoko se encontraba saliendo del hospital viéndolos abrazarse.
¿Y que les pareció? ¿Algún Reviews?
¿Cual fue su parte favorita?
¡Gracias por la espera y por los comentarios comprensivos y motivadores! Me hicieron muy bien :D Tambien tarde porque la Universidad me tiene hasta el cuello y nunca parece tener tiempo para escribir.
Espero que le haya gustado.
¡Hasta el próximo capitulo!
