Elsa le había pedido de favor a Belle que le avisara sobre cualquier persona que preguntara específicamente por el libro titulado "El último Catón", Belle curiosa por tan repentina y especifica petición pidió una explicación a cambio.

La rubia por su parte no deseaba hacer mención sobre las cartas, y menos porque quería evitar tocar el tema de la primera carta que escribió dejada expresamente en el libro favorito de la castaña, así que optó por contar la verdad de forma parcial, lo cual era mejor que mentir completamente, así que le contó sobre el concurso de la editorial, uno que por cierto estaba saliendo un poquito caro.

Conforme con lo dicho por la platinada la dependiente terminó por aceptar aquello, que ya no fueran pareja no las convertía en enemigas, al contrario lograban entenderse casi sin palabras.

Con el pasar de los días la espera se volvía tortuosa para la platinada, estaba insoportable al punto que fastidió a Kristoff y a Ariel, y que decir de esa pelirroja, su paciencia se creía infinita, hasta que la rubia fue capaz de sobrepasarla

—Joder, Elsa, ya por Dios, cállate

La platinada se contrajo, su amiga casi hermana nunca hablaba de ese modo

—L-lo siento— ¿Qué más podría decir?

La pelirroja respiró profundo —Elsa, sabes que te amo, que te adoro, que eres una parte de mí, ¿verdad?

—S-si

—Es solo...Es solo que me tienes vuelta loca la última semana, sueles tener las cosas bajo control, tu ansiedad nunca sale a flote o bueno, no de este modo

—Es solo, que ...— realmente la rubia no encontraba las palabras adecuadas para exprearse

—¿Te gusta?— cortó la pelirroja

—¿Ah?— Elsa quedó boquiabierta

—La chica de las cartas— rodó los ojos con fastidio Ariel— ¿sientes algo por ella? ¿Por eso estás nerviosa?

La chica frunció el ceño—¿Cómo carajos caes en esas conclusiones? — negó rotundamente —Sabes bien lo que siento por Belle

Faltó poco para que Ariel se golpeara el rostro ante las palabras de su amiga del alma—Elsa...¿Aún sigues con eso?—torció el gesto— Belle no es mujer para ti, por Dios, creí que ya te había quedado claro

—De ella no hables así— no pudo evitar saltar a la defensiva

—¿O qué? ¿Qué me vas a hacer?— le contestó desafiante la pelirroja, era la única persona capaz de ponerse frente a ella cuando se ponía de aquel modo

La platinada agachó la cabeza —Nada, no voy a hacer nada.— no había manera de que peleara con Ariel— Perdón, es solo que...

—No necesitas decir más— le dijo a modo de conciliación

El tema cambió, sin embargo en su mente se seguía repitiendo la misma pregunta, ¿sentía algo por la chica de las cartas?


La incógnita siguió en su mente por algunos días, lo que le dio tregua a su hermano y su mejor amiga, pues había pasado gran tiempo de la semana trayendo a colación el tema en su mente, ¿la conclusión? Un rotundo no, no sentía ningún afecto amoroso por alguien a quien realmente no conocía, la sentía más como una amiga con la que lograba tratar temas complicados que como algo más.


—¿Qué te tiene tan pensativa? — preguntó un chico rubio similar a ella —¿El asunto del concurso? ¿Gogo ya lo sabe?

—Justo sobre eso estaba pensado— mintió la platinada —Lo más probable es que me corra — rio sin gracia

—Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? Hablo en apoyo moral y económico, sé que dejó de ser mi búsqueda desde el momento en que me puse un apellido, pero sigue siendo mi hermana la que está en la línea de fuego

—Aún recuerdo cuando hiciste eso— lo dijo sin reproche alguno

—¿Y quién no?— dijo sarcástico

—No tienes remedio— bajó los hombros— no te juzgo, el abuelo Tatch me ha sugerido hacer lo mismo

—Y te negaste— completó el rubio adivinando sus pensamientos

—Me conoces bien— sin duda alguna Kristoff la entendía

—Eres igual a papá, Elsa, te gusta resolver misterios y la vida te puso en una familia con uno muy grande y antiguo

Sintió de peso las palabras, pero optó por la salida fácil—Qué poético

—Tengo mis momentos— sacudió polvo inexistente de sus hombros

—También Belle me lo sugirió— añadió la joven con cierta melancolía en su voz

El joven conocía la influencia de aquella mujer sobre su hermana—Lo sugirió porque no le gustan las aventuras, Els, no es mujer para ti

Sintió el eco de las palabras de Ariel

—Me porté como una estúpida con Ariel, el otro día...

—¿Y eso? Ustedes nunca pelean— el rubio estaba desconcertado, además también por el ligero cambio de tema

—Por Belle, dijo justo lo mismo que acabas de decir— le contestó la platinada

—Els, sé que aún sientes algo por ella, pero tú necesitas a alguien que no tema la oscuridad que guardas en ti

La chica se soprendió por las palabras del mayor, no solía mostrar su lado maduro muy seguido, lo dejó continuar

—Cualquiera puede amar la luz...Una cosa es tolerar y otra aceptar lo que uno es, y tú sabes muy bien cual tuviste con ella— le hizo señal de silencio — no es necesario que me lo digas, con que tu sepas tu verdad es suficiente — le sonrió compresivo

—Detesto cuando tienes razón— se abrazó a sí misma— es solo, que...conocer a alguien nuevo, de cero...Me resulta tan agotador de tan solo imaginarlo, en cambio ella ya me conoce...

— Conoce lo que le quisiste mostrar, siempre te has mantenido tras una puerta invisible, no dejas entrar a nadie, si yo que soy tu hermano siento eso, no quiero ni imaginar al resto de las personas

—Sabes perfectametne la razón, cualquiera que se acerque a mí terminará mal...

—Sólo en esta ciudad o en este país...

—No voy a abandonar nada

—La conversación está dando vueltas— le tocó la frente con el dedo índice— Eres demasiado terca y quieres llevar todo por tu cuenta, solo relájate

La chica solo sonrió, el rubio era muy paciente con ella, sabía dar por zanjadas las discusiones y sobre todo conocía exactamente sus emociones, pensamientos y reacciones. Él y Ariel eran su puerto y su ancla, sin ellos, no sabría que habría sido de su vida.


Una mañana todo cambió, mientras Elsa estaba en su cubículo en la editorial terminando de trabajar sobre unas órdenes de impresión recibió un mensaje

Belle B.:Hey, vino una chica a preguntar por el libro

Elsa: ¿De verdad? ¡Retenla!

Belle B.: Claro que hice eso, le dije que buscaría la ubicación del libro

Elsa: Llego en quince minutos

Belle B.: No creo poder rentenerla tanto, ¿qué más le puedo decir?

Elsa: Eres una escritora, claro que vas a poder inventarle algo

Belle B.: Detesto que siempre sepas qué decir

Elsa sonrió a la pantalla y guardó el teléfono

—Jasmine— llamó la rubia a una joven morena que trabajaba como becaria en la editorial —Quedas a cargo de mi correo, necesito salir temprano, si me buscan para algo urgente o llaman a la oficna desvía las llamadas a mi celular

—C-claro que si, licenciada, ¿volverá más tarde?

—No lo creo, así que después de la hora de la comida te puedes ir si has terminado tu informe semanal

—Muy bien, vaya con cuidado, licenciada — le sonrió la chica

Elsa sabía que la joven tenía potencial, solo le faltaba un poco más de experiencia, pero se encargaría de recomendarla para una contratación en cuanto terminara su año como becaria, sería un elemento que le vendría bien a ala editorial incluso podría sustituirla, lo cual podría ser lo mas próximo según lo que tenía en mente

Con eso dicho salió de la oficina para dirigirse a la biblioteca.


—Esos fueron menos de quince minutos— le recriminó la castaña al ver a la rubia entrar por la puerta principal

—No había tráfico— fue la simple respuesta de la rubia

—Siempre te pones en riesgo— negó con la cabeza —La mandé a la sección de vida marina, pasillo 12-A

—Gracias, te debo una— intentó sonar galante y casual

—Sólo vete, tonta, no dejes esperando a nadie— respondió sin hacerle tanto caso a las palabras de Elsa

La platinada se encaminó al lado oriente del edificio, donde se encontraba dicho pasillo, sin pasar por alto que la castaña se había ruborizado un poco.

—¿Ginny Weasley?— pronunció la rubia a espaldas de una chica pelirroja, que debía de ser la joven sobre la que le avisó Belle

—¿Hermione Granger?— fue la contestación que obtuvo de la desconocida

Y supo que había llegado al final del camino, por fin conocería la identidad de la chica de las cartas y de su investigadora colaboradora.

Al tenerla completamente de frente no pudo evitar dar un paso hacia atrás, ¿a caso era posible?

—¿¡Anna Ardenner!?— salió de su boca en un grito ahogado

Por su parte la pelirroja también se tensionó de escuchar su nombre salir de la boca de una desconocida, su boca solo se abría y se cerraba, ¿Qué podía contestar a eso? —S-sí — comenzó a ver en todas direcciones, era evidente que quería salir corriendo de ahí

La rubia captó las señales corporales de lo que estaba próxima a hacer la pelirroja, ya ella había estado muchas veces ante una situación de huida

—Ah, este, yo, lo siento, es decir, te conozco por las revistas de equitación, sólo eso

Aquello tenía sentido para Anna...Si es que estuviera en Alemania, pero estando en Noruega aún eso era un poco inverosímil

Elsa estaba desesperándose por no recibir respuestas y solo veía alejarse a esa chica más y más

—A mi hermano le fascinan los caballos, le encantan, los alemanes son de los mejores en Europa cuando de caballos se trata

—Mis padres se sentirían orgullosos de saber que su legado llega hasta esto lares — dijo por fin la pelirroja, pues pudo sobreponerse a su sorpresa inicial

—Ya lo creo que si — sonrió y le extendió la mano —Elsa

—Ah, si, claro— por fin se acercó y le dio el apretón de manos — Es solo que ha sido algo inesperado, es decir, toda la situación es inesperada, primero el acertijo, luego pensar que encontraría una carta con alguna pista o algo así, pero luego apareces tú y sabes mi nombre, fue bastante raro, no quiero decir que tú seas rara, ay ya mejor me callo

Elsa reía tras su mano —Creo que eres más elocuente por carta

—Y tú menos hiriente — Anna hizo ademan de dolor por las palabras de Elsa —Espero que el premio del concurso sea real, porque una amiga en verdad desea ese ejemplar

—Claro que es real, ¿tomamos asiento? Tenemos mucho de qué hablar

Anna la siguió hasta una mesa algo apartada del resto

—Lamento mucho lo de hace un momento — dijeron al unísono, comenzaron a reír

—Tu primero — le dijo la platinada

—Es que ha sido bastante sorpresivo que me conocieras cuando era la primera vez que te veía y yo estando en un país diferente, fue sólo eso

—En cuanto te vi te reconocí de inmediato, mi hermano tuvo un crush muy fuerte contigo durante un tiempo, así que era imposible no conocerte por tantas revistas que compró — dijo con sinceridad la rubia

—Oh, vaya, eso es nuevo — respondió la pelirroja ruborizándose un poco por el comentario

—Espero que eso no te incomode— se disculpó la rubia

—No, descuida, quizá sonorá muy egocéntrico, pero estoy acostumbrada — alzó los hombros —Pero hace tiempo que dejé la equitación y me dediqué a mi verdadera pasión

—¿Historiadora?— se aventuró la rubia

—Si, está en lo correcto señorita Elsa

—Y es ahí donde corrí con suerte, ¿qué te llevó a decidirte a ofrecerme tu ayuda?

—Lo que escribí en la carta es cierto, quiero beneficiarme de ayudarte, estoy estudiando un posgrado en la universidad de Arrendelle en historiografía y etnología, así que quiero que mi proyecto de grado sea la historia de tu familia, encuentre lo que encuentre para mí es de utilidad

—Vaya una mujer muy apegada a su palabra, me agrada— respondió con sinceridad

—¿Te puedo decir algo?— preguntó la pelirroja algo dudosa

—Claro adelante— fue la pronta respuesta de Elsa

—Es un poco bochornoso estar frente a la persona con la que expuse algunos de mis lados vulnerables — cubrió su rostro con ambas manos unos segundos .

La platinada no pudo evitar reír

—Oye, no te lo dije para que te burlaras— hizo un ligero puchero

—Descuida, no me rio por eso, es solo que imáginate yo, que le conté sobre "mi secreto" a una chica menor que yo

Ahora fue el turno de Anna de reír — Sí, en definitiva tu puedes sentirte más apenada

La conversación fluía entre ambas chicas, lo que había iniciado como un dialogo temeroso y sencillo iba escalando rápidamente a un vaiven constante de información y diálogos cada vez más elaborados.

—Bueno, entonces dime, ¿en qué te basas para decir que la leyenda que se conoce sobre el origen de Arrendelle es falsa? — preguntó Anna, entrando en materia

—No digo que sea falsa, solo digo que no es exacta— aclaró la platinada

—Si, bueno eso, ¿nos basamos solo en una intuición?— un atisbo de duda cruzó por la mente de la menor

—No, claro que no, es en un documento que ha pasado de generación en generación en mi familia, ¿conoces al Doctor Milo Tatch?

—¿El lingüista de 800 años de edad?

Elsa sonrió —No es tan viejo, pero sí, él, se encargó de validar el papel del que te hablo

—Pero...¿confías en él? Fue vetado de todos lados...

Elsa suspiró con dolo —Esos son los resultados que sufren las personas que ayudan a mi familia...— se abrazó a sí misma

—¿A qué te refieres?

—El Doctor Tatch, era el mejor amigo de mi padre...Cuando su esposa se enteró de quién era mi padre, se encargó de cumplir con las leyes vikingas...

Anna tragó en seco, ¿en qué rayos se había metido? Sacudió la cabeza para alejar esas preguntas — Dije que te ayudaría y lo haré, soy una mujer de palabra

Lo que Elsa vio en esos ojos fue nada más y nada menos que determinación pura, sin embargo tenía que ofrecerle una salida —no importa en que parte del camino decidas retirarte, puedes hacerlo, no te voy a obligar a nada

—Eso me gusta— contestó la chiquilla

—¿Te parece si intercambiamos números? Justo ahora no creo que podamos avanzar más con el asunto, todas mis notas están en mi casa o en el despacho del abuelo Tatch —Elsa vio la pregunta el rostro de la pelirroja al llamar abuelo al Doctor Tatch —Es solo que he crecido tan cerca de él, que es como familia, y bueno, mi hermano y yo somos lo más parecido a una familia para él — se encogió de hombros

—Oh, ya veo, eso es lindo — asintió la pelirroja— si, claro, los números— sacó su celular del bolsillo

Cada una tomó el teléfono contrario y anotó su respectivo contacto

—Listo...Oye— llamó la atención de la mayor— Elsa...una pregunta

—Si, claro, adelante

—¿Qué edad tienes?

—¿uh?— de todas las preguntas posibles no pensó que esa fuera de vital importancia para la pelirroja

—Es que hace un rato has mencionado que soy menor que tú— dijo con simpleza encogiéndose de hombros, quizá la pregunta la habría ofendido

—Oh, eso, bueno en tus cartas mencionaste que rondabas los veintes, y sabiendo que eres Anna Ardenner, sé que tienes 24, tu cumpleaños es el mismo día que el de mi madre, mi hermano se encargó de llenarme de datos aleatorios sobre ti, de los cuales, lo lamento, pero ya olvidé varios— sonrió— mi hermano, era un verdadero fanático — negó con la cabeza — tengo 27, soy editora en la editorial Arrendelle

Para Anna fue mucha información lo que le dijo la rubia, pero estaba bien, así le evito más preguntas, y al tiempo maldecía a la prensa por divulgar su vida privada—Algo así me imaginaba, sobre tu trabajo, por el acertijo, que por cierto, vi hasta hoy gracias a mis amigos

—Mi Community Manager, me dijo eso — carraspeó un poco para imitar la voz del chico— "Si no lo ve ella, te aseguro que lo sabrá por algún conocido, mis algoritmos son infalibles"

—Pues tuvo razón— Anna revisó el reloj de su teléfono

—¿Pasa algo? ¿Tienes que estar en algún sitio?— preguntó la rubia al ver el rostro preocupado de la menor

—Tengo reunión en 18 minutos con mi tutor...Estoy frita...Olvidé que hoy eran las presentaciones oficiales...

—Oye lamento eso...¿quieres que te lleve? Tengo auto

—Te acepto la oferta.

—Bueno, vámonos

Ambas se levantaron de sus asientos y caminaron en dirección a la salida, donde se despidieron con un ademán de Belle.


Lograron llegar al campus universitario con algunos minutos de ventaja

—Gracias por traerme

—Es lo menos que puedo hacer por mi socia historiadora

—En eso tienes razón, me encargaré de cobrarte caro — le contestó a modo de broma

—Y de una vez aprovecho para pasar al despacho del abuelo Tatch para contarle las buenas nuevas.

Al estar en el área de cubículos ambas se despidieron quedado de mensajearse para acordar su primera reunión oficial sobre el asunto que provocó su encuentro.

Anna caminó al área de información para preguntar por la Doctora Esmeralda Jewels, la tutora que le fue asignada, sin embargo la señorita le informó que la Doctora Esmeralda se encontraba desde hace más de tres meses haciendo efectivo su permiso de año sabático, que había sido un error administrativo asignarle tesistas, y que se habían lanzado nuevas listas, a la cuales podría acceder desde el portal de la universidad con su número de identificación.

Anna tomó asiento en las bancas del exterior de edificio para revisar aquellas nuevas lista, donde sólo encontró el número de oficina en la que se debía presentar y explicar su situación, donde ya dependería del nuevo asesor si aceptaba o no al estudiante.

—18-4— pronunció en voz baja, la oficina 18 del piso 4, eran el significado de aquellos números.

Tomó el ascensor, pues iba algo tarde a la reunión, por lo que usar las escaleras solo la iba a demorar un poco más —En otra vez será — se dijo

Se perdió un par de veces antes de dar con el lugar, antes de tocar una voz le habló a su espalda

—¿Se te ofrece algo jovencita?

Se dio la media vuelta para encarar a su interlocutor—Si, es que me han enviado aquí para hablar con un candidato a asesor, debido a un error administrativo

Los ojos del anciano brillaron, pero casi al segundo se apagaron — Esa oficina es mía — se posicionó a un lado de la joven — podemos habar unos minutos y después tomas tu decisión

la pelirroja solo asintió ante tan críptico hablar —Claro, sin problema

El anciano introdujo la llave en la cerradura y se percató de que no estaba cerrada, al interior se encontraba una figura femenina sentada en el lugar del viejo

—Tardabas tanto que pensé a creer que esta vez ya habías muerto— fue el saludo que recibió al hombre

—Hierba mala nunca muere, niña, eso ya deberías de saberlo, ahora largo de aquí que tengo una estudiante que atender

Ambos solo se sonrieron con cariño

—¿Anna?— preguntó la chica aún sentada

—¿Elsa?— una cabeza pelirroja se asomaba por un costado del hombre

—¿Milo?—se dijo así mismo y los tres estallaron en risas

Elsa dio el espacio al anciano para sentarse y las dos ocuparon el par de sillas que estaban ahí

—Como veo que se conocen me ahorraré las presentaciones, así que, Anna, ¿verdad? Dime en que te puedo ayudar

—Quería saber si puede ser mi asesor de proyecto de grado— dijo sin más la joven

—Sería un placer, pero dudo que me quieras como asesor— hizo una breve pausa— soy el Doctor Milo Tatch, supongo que sabes lo que significa

—Sé que está vetado de los circulos académicos— dijo sin más

—Bueno, entonces estás en todo tu derecho de buscar a alguien más — sonrió el hombre, con el paso de lso años había aprendido a fingir una sonrisa convincente

—Pero yo no quiero otro asesor...— aquellas palabras sorprendieron al hombre, a uno ya habituado al rechazo.

—¿Cómo dices?— quiso corroborar la información

—Que quiero que sea mi asesor, me interesa la búsqueda de Elsa, así que quiero que eso sea mi proyecto de tesis, si a usted le parece

El viejo no podía disimular su sorpresa y entusiasmo —Pues claro que me agrada la idea — se frenó un poco —pero, ¿Cómo es que sabes de mi Elsie?

—Es una larga historia, abuelo, ya te iré contando al respecto, yo creo que ahora si somos un auténtico grupo de investigación — dijo la rubia

—¿Y qué estamos esperando? ¡Manos a la obra!— al hombre parecía que se le habían caído al menos 2o años de encima

Para ser un hombre de edad avanzada su entusiasmo lograría contagiar a cualquiera, de ese modo se inició un proyecto ambicioso en el que tres mentes con la experiencia, el conocimiento y los medios necesarios, podrían descubrir cualquier cosa que se propusieran.


Balticbard: Agradezco la descripción que haces de mi historia, porque de verdad se está transmitiendo lo que quiero. Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado. Por cierto, te adelanto, que en efecto habrá romance

Chat'de'Lune: Es Anna siendo Anna, jajajaja, si hay ciertas implicaciones que acarrea el repudio público como la falta de oportunidades, lo que desata un tanto las inseguridades de Elsa. Si habrá más flashazos al respecto tenlo por seguro! Espero que este capítulo sea agradable de leer

phanniieelala: Hey no hay de qué, al contrario lamento la demora, veamos que te parece este capítulo