28. Fanfarrón
El desafío estaba establecido.
"Deja atrás lo que te molesta", meditó mirándolo de reojo, "vuelve a ser el mismo de siempre".
Se felicitó en su cabeza porque ahora en esa expresión seria no existían dudas ni preocupaciones. Solo una seguridad inquebrantable de ir por esa misión.
"Ese es el Heero que conozco", o al menos, un atisbo del chico decidido que vio por primera vez hace meses atrás.
El sonido de un auto deteniéndose llamó la atención de los dos. Duo se quedó con la boca abierta.
—Cielos, pero si es…
—Relena —completó Heero.
—Qué jovencita tan extraña —comentó sin poder evitarlo—, busca desesperadamente al sujeto que intentó matarla.
Heero desvió su vista hacia un lado ante sus palabras.
—Quizás son tal para cual —molestó Duo y al ver que Relena ya estaba ante ellos, agregó—: Los dejo solos para que puedan acordar el día de su asesinato. Esta vez no cuenten conmigo para intervenir.
Nadie le respondió. Se encogió de hombros, tampoco era que esperara una respuesta.
—Nos vemos a la noche, Heero —se despidió—. No olvides nuestra cita, aunque si quieres puedes dejarme todo a mí, ya sabes que seré más que suficiente.
—Fanfarrón —calificó Heero, haciéndolo reír mientras se alejaba.
Relena ni siquiera lo miró al pasar. No parecía ver a nadie más que a Heero.
