—Pero mira quien está aquí, es ricitos de oro. Debe de andar buscando su avena —Deidara sonrió de medio lado dándole un leve codazo a su acompañante.—Un mocoso como tú no debería caminar a la deriva solo.
El Akatsuki resopló destacando su elevada soberbia entre su postura y rostro. No había nada más satisfactorio que reírse en la cara de aquel "Niño" nunca dejaría de mofar su apariencia asquerosamente adorable, incluyendo su color de ojos tan singular y llamativo como cantos de sirena.
Deidara solía decir que no se merecía tanto, además...Lo había intentado matar variadas veces, y lo más despreciable es que si se hallaba vivo era porque Sasori, Obito e incluso Itachi llegaron a tiempo; de no ser el caso la historia tendría un final diferente. Rememoraba esos ojos sádicos bañados en carmesí cuando lo veía, dispuestos a someterlo en un tortuoso Genjutsu sin piedad, mientras sus últimos movimientos apuntaban enterrarle aquella katana intocable que siempre cargaba en su cintura.
El Uchiha por su parte reservó opiniones, sus orbes azabaches se familiarizaron plantando su profunda mirada en el individuo enfrente que distinguió desde los trece años. Los observaba con indiferencia, asimismo él lo reconoció, Itachi esperaba su llegada y en algún momento tendrían que reunirse.
Era un muchacho, muy joven. No lucia con orgullo su edad real; con suertemostraba ser un quinceañero con una que otra facción femenina suficiente para verse apuesto; su cabello delgado y ligeramente rizado no ayudaban a verse rudo junto a esas notables pero adorables pecas sobre su finita nariz y pómulos; el reflejo de un niño bueno. Al menos su estatura era promedio igualando la de su hermano Sasuke.
Conservaba una actitud serena y de cierto modo no; su fachada tenue era tan engañosa igualando un perfecto chiste.
—¿Que quieres?—El chico levantó una ceja.
Sus lecciones básicas fueron guardar de paciencia con respecto a eso, así que sencillamente hizo una mueca irritada dirigida al de coleta.
—No,yo no me aprovecho de niñetes ¿Estas buscando alguna guardería disponible? —Se mofó escuchando el gruñido del muchacho —O...¿Alguna princesa para matar?
El chirrido del filo de la katana sostenida por el joven alertó a Itachi. Pese a verse como un puberto y no ser alguien quien lo vencería, tampoco era conveniente de provocar.
No lo vieron venir, pero Deidara fue remolcado por todo el suelo de tierra creando un rastro de tres metros a causa de la patada que le propinó su oponente. Ya no realzaba inofensiva molestia o aburrimiento, sino alerta luego de haber tocado su punto sensible.
Si fueran una caricatura, ese hilito eléctrico que se formaba entre dos archienemigos estaría vibrando en una loca danza; decreciendo odio en ambas miradas fulminantes incluso si la distancia fuera bastante, siseando obscenidades e ignorando si demás seres existían a su alrededor.
—Repitelo.—Se acercó con una expresión dura apuntando el cuello de Deidara.
—Ah, ¿Te dolió?—Burló apreciando los leves temblores del menor mientras sostenía el arma.
Un arte increíble de apreciar sin duda, pero del que Sasori afirmaba no serlo, pues también iba del lado compasivo como Itachi.
—Deidara, suficiente—El Uchiha intervino casi metiéndose en frente.
Si no lo hacía, podrían provocar un redundante alboroto. El oji rosa era de los que no se amanzaba contra quienes osaban en ingresar en terreno prohibidos; y Deidara, tratándose de este no pensaba ni dos segundos para provocarle y descargarse por sus intentos de asesinato de la manera más odiosa...burla, reprocharle el recuerdo que más deseaba borrar de su pasado; todo a pesar de distinguir las consecuencias próximas.
—Solo me divertía un poco. No—Corrigió— Solo estaba diciendo la verdad. Aquí en Konoha no hay esa clase de nobleza para asesinar. Es lo que a él le gusta—Chisteó fastidiado sin levantarse, echando para atrás la cabeza ante el filósofo objeto acercándose más.
—Que te calles. —Reprendió Itachi y miro al agresor—Baja el arma.— Alzo la voz— Repito, baja el arma...Yuu.
—¿Que la pulga no se llamaba Daisuke? —Otra vez la katana en su garganta. Resopló aburrido—Esta bien, esta bien.
—Calmate, te estás exponiendo —El azabache levantó una ceja mirando aquellos ojos escarlata, sus aspas negras giraban peligrosamente hasta calmarse de a poco volviendo a la normalidad.— Debes controlar eso o estarás es problemas. Quieres ser tratado como un adulto pero te comportas como un niño con la menor provocación.
El rubio mas pequeño gruñó.
Presionó su mandíbula, asímismo el mango de su arma antes de guardarla en su funda ubicada en su cintura. Era un desperdicio no poder terminar de rasgarle el rostro al tipo, pero más que por obedecer a Itachi, tenía razón. Se hallaba en pleo territorio ajeno, la poca gente miraba asustados la escena, y se suponía que debía ser más perspicaz cuando Deidara sólo lo estaba incitándolo a problemas.
Deidara se levantó sacudiendose la tierra y polvo adherido a sus ropas. Ladeó media sonrisa, a pesar de después ser amenazado a muerte, le complacía como aquel mocoso se resentía sin complejos, juntando las palabras "Matar y princesa" aunque a sus malos pasos habían acabado e incluso odiaba la venganza ahora. Cediendo de sus acciones esa herencia, un castigo de culpabilidad eterna e inestabilidad emocional; porque el único modo en que ese muchacho expresaba su dolor, era a través de su ira muy mal controlada.
—Hmp. Él empezó—Señaló
—Ves, te pareces aDeidara.
—¡Hey!—Replicó el Akatsuki ofendido
—Si fueras más sensato lo ignorarías. Pero a cambio lo amenazas y activas el Sharingan en su último nivel. —Clamó tranquilo—¿Cuando llegaste?—Esperó una respuesta pero élno hablaba—Yuu.
—Ayer, llegue ayer en el medio día—Contestó de mala gana, Itachi ya estaba acostumbrado a tratar con su temperamento. —Pero me mandaron de refuerzo a una de las misiones de seducción, ya sabrás cual.
Daisuke, un chico del que Akatsuki conocía casi toda su historia, no por nada lo estuvieron persiguiendo año entero. Su apariencia podría engañar a cualquier cuando en realidad contenía un genio del diablo; al cabo Itachi no lo consideraba una mala persona, entendía las razones de sus equivocaciones, por motivos personales que el chico odiaba y se sensibilizaba cuando lo llamaban por su primer nombre. Cosas de las que Deidara tomaba ventaja para hacerlo estremecer de ira.
La protesta no cambiaba ¿Por que después de haber cometido semejante crimen le perdonaron la vida, y enseguida lo acogieron? Tantas persecuciones en vano, tantas bombas de su arte desperdiciadas para nada.
—¿Debes ir al hospital ahora, no?
El rubio asintió desinteresado metiendose las manos en sus bolsillos, mirando a otro lado. Itachi era esa energía atenuante capacitada en frenarle sus íntegros desequilibrios, era tan embarazoso como también real, pero para eso estaba allí, para cumplir su papel de corrección de prácticamente maestro.
Siempre fue receloso, no hubo otra persona más aceptable para poseerle respeto, era eso o el retrasado de Shisui que ni en pintura le causaba admiración; fue muy directo seis años atrás pateándole las pelotas antes de salir corriendo y escapar de su entrenamiento.
No se arrepentía de nada.
Era un niño, pero si lo viera ahí mismo, haciendo de su sandeces proveedoras de la vergüenza ajena, volvería a cometer el mismo dolor.
—Bien entonces vete. Te veré después. — Dijo, el rubio asintió para después dar e primer paso—Una cosa más...No te metas en líos.
Sin recibir una respuesta, el oji rosa continuo su camino directo al hospital. De los labios de Itachi no salió nada para recriminarle sus impulsos. Era un punto a rectificar con el tiempo, ya que tampoco se proponía a exigirle excesivo dominio primoroso con sucesos un poco recientes.
Lo reconocía sin ojos desaprobatorios, no es que todo el mundo lo mantuviera señalando con el dedo, pero imaginaba que desde el punto de él debía ser así. Itachi aprendió a descifrar cuando se encontraba tolerable o enojado, aunque los demás no hallarán la diferencia; después de todo, dichosos ojos rosáceos no nacieron dotados, ni fueron helados siempre.
—Esto de la paternidad te está amargando — Alegó—¿Por que lo defiendes?
—No se trata sobre defensas.—Volteo a verlo—No lo molestes, y menos menciones al aire libre ese hecho tan confidencial.
—Si, ya veo. —Deidara bufó—Quieres defender al mocoso ¿Le temes?
—No, es prácticamente un alumno para mi.
Deidara ya lo sabía, ese arrogante de cara bonita con pecas hasta el momento sólo era obediente con Itachi, y por obligación respetaba a la Hokage.
—Daisuke no podría vencerme a mi fácilmente pero si a ti, Barbie.
—Eso es ofensivo.—Dijo arrugando las cejas. No era su problema haber nacido con melena brillosa y ojos hermosos— Y ya deja de sobrevalorarte.
—¿Olvidas que soy un Dios—El menor rodó los ojos empezando a caminar, admiraba su humildad.—Pienso entrenarlo para Akatsuki... En estos momentos soy como una especie de tutor.
Deidara giro la cabeza lentamente, casi como un mecánico robot. Un tic en su ojo derecho subrayó su inquietud de solo imaginarse a ambos con sed de derramar sangre y no poder. Hace un momento fue un mal buscado, pero sería muy humillante mantenerse tragando tierra cada que manejaran conflictos; sus bombas le resultaban casi inofensivas en contraste de la habilidades del chico, particularmente por sus ojos.
—¿Que?
Buscó en el rostro de Itachi algún rastro de gracia; fue una severa bofetada no encontrar nada.
—¿Que estas diciendo?—Reprochó— Parece también que quisieras adoptarlo. Tienes a tu hermano menor que debe tener la misma edad y un bebé en camino. ¿Es broma?
El Uchihas negó con un ademán negativo de cabeza; aún no contaba con nada seguro pues entrar como miembro de la organización requerían varios requisitos,; sin embargo, su pupilo podría ser el candidato idóneo para ocupar su puesto.
—Si acepta mi propuesta él tomaría mi puesto o el de otro. Aunque no puedo hacerme muchas ilusiones.—Suspiró cerrando los ojos unos segundos— Pero ... Ahora tengo una segunda familia y debo pensar más en eso.
El peligro expuesto entre un ANBU o Jounin comparado con Akatsuki era mucho mayor, y siendo tan fiel a su nación nunca antes dudó en renunciar a su vida. Incluso Izumi aceptó sus condiciones para mantener una relación amorosa donde se entendieron muy bien por años; no obstante, con un bebé en medio, a lo que formaría dentro de poco su propia familia, ya no era cuestión sencilla.
Ella silenciaba sus anhelos, pero en sus ojos conservaba ilusiones fáciles de leer sobre una boda y una vida más afianzada entre los tres sin tener que aguantar meses de ausencia para versen nuevamente, y solo corriendo con la suerte de regresar vivo.
Tenía seguridad propia en cuanto talento, mas en la escala siempre tenía presente el puesto de alguien más arriba. Nadie le aseguraba que no podría toparse tales enemigos.
Pero a pesar de las circunstancias y la tranquilidad de su novia, no le sorprendería si una discusión estallara la paz; suposición que le aterraba. O talvez seguir los mismos errores de Obito quien si empezó los trámites de renuncia.
Le había narrado que sus primeros cargos de conciencia más pesados fueron matar las ilusiones de Rin con respecto al matrimonio; y luego, no estar presente para el nacimiento de su hija dónde llegó dos días más tarde . No le cayó nada en gracia que Kakashi haya tomado su lugar de apoyo y se fotografiara ese día con sus dos chicas como si le hubiera robado su familia; pero precisamente a raíz de sus faltas, reconocío que no tenía el mínimo derecho de reclamar.
Imaginó los intercambios de papeles; pese a que Shisui y su novia siempre estaban discutiendo, fácilmente él podría estar tomando ese papel.
Deidara levantó su ceja derecha ignorante a lo que había provocado en la mente del moreno, una rara ola de depresión envolvió los alrededores de Itachi, causandole escalofríos.
—Esta bien...dejemos el tema. ¿Vamos por tus estúpidos dulces? Tengo hambre—Se excusó
Por arte de magia el modo alegre en el Uchiha volvió. Empezaba a creer que esas bolitas de dulce contenían algo raro como relleno.
(...)
—Esto es absurdo, nos adelantamos porque pensamos que tendrían todo bajo control ¿Y los dejaron ir? ¿Que pasará si el tipo intenta algo contra Sakura-chan?
Sasuke frunció el entrecejo estampando contra la mesa de madera su mano. Decir que estaba enojado era poco, la seria Tsunade suspiró culposa, bastante arrepentida estaba de haberle recomendado a Kakashi a su discípula para aquella misión; este en cambio conociendo los dramas de su alumno no dijo nada, Sasuke era el único bulloso incluso si la afectada no se quejaba, pero tampoco entendía el afán de Sakura en mantenerse allí para dar el reporte; más tarde simplemente podría terminar de dar los detalles.
—Charasuke, deja el escándalo.—Interrumpió levantando una ceja, estaba avergonzada— No me pasó nada grave.
El Uchiha formó una mueca mirándola de arriba hacia abajo. Le disgustaba que fuera tan obstinada hallándose en ese mal estado, le preocupaba tanto que incluso podía ignorar la mirada repulsiva y exigente de Menma destilando gritos silenciosos de los que no se atrevió a verbalizar todavía...aun no.
Se hallaban dos superiores, todos los de la misión y el terco rubio, haciendo el pobre intento en no crear un disturbio. El resto se disperso en sus ocupaciones.
Apenas pudieron capturar algunas personas con ayuda de sus refuerzos. Neji había sospechado desde un comienzo que las cosas podrían complicarse y discretamente mando una nota a la Hokage, quien iba creer que el fuera más intuitivo que la propia Sakura.
Esperarse a su amigo de equipo era bastante obvio, mas si fue una sorpresa encontrar de nuevo y tan pronto a su antiguo equipo de Taka con el que convivió un corto de tiempo; aún podía recordarla buena asociación con Juugo, desesperando ambos al amargado de Suigetsu que los mandaba a callar, sumando una mirada hostil al no soportar las bromas o chistes; también a la dulce Karin intentando alivianar el espacio y sonrojándose con cada mirada que él le mandaba.
Era la única chica entre tres hombres, y no se salvó de sus ligeros coqueteos como cualquier fémina en la aldea; nada a mayores o tratos especiales por supuesto. Su tipo no eran las mujeres tan delicadas y tímidas como la pelirroja. Lo único que podía sentir por ella era aprecio como cualquier amigo al igual que sus demás compañeros.
En el camino nadie dijo nada, el equipo se adelantó para tomar un descanso, mientras Taka, los Hyuga y Tenten terminaban de encarcelar aquellas personas en la prisión de la zona mientras fueran trasladados.
En cuanto el Namikaze cuidaba y cargaba con recelo a Sakura, él pausó a ver con detenimiento al chico rubio pecoso que iba con ellos; jamás en su vida lo había visto, de una apariencia más joven pero muy estoica, tenía entendido solo su nombre cuando Menma le ordenó verificar la seguridad del perímetro mientras él atendían a la delicada pelirrosa.
"—Arreglaremos cuentas en la aldea"
Sonaba tan similar a su madre cuando de niño en una salida se portaba mal y cambiaba la palabra "Aldea" por "Casa".
El ambiente era tensó, ninguno soltó siquiera una monosílaba más; eso solo podía significar un absurdo enfrentamiento en los campos de entrenamiento. El sentimiento sobreprotector en el rubio era tan palpable que no permitió siquiera tocarla, pues lo apartaba de un manotazo; sólo por las circunstancias y ser este, no sintió amagos de celos o se opusó.
A punto de llegar Sakura despertó en los brazos ajenos, pero tampoco dijo nada respecto a eso, ni contestó las preguntas sobre su estado; o al menos nada aparte de replicas de que iría con ellos hasta la torre. Al estar allí, encontraron a dos de los integrantes del equipo nueve y Hinata esperandolos, claramente sorprendidos de ver a la Haruno hecha un desastre de pie ahí en vez de haber ido directo al hospital.
—Ah, te parece poco también que te hayan partido la cabeza y dejado hematomas por todo el cuello y brazos ¡Encantador!—Ironizó— ¡Deberíamos aplaudirles a esos crimiminales!—Reaccionó mirándola serio.
—Cumplimos parte de la misión y eso es lo que importa—Alegó entre dientes sosteniendo un pedazo de hielo envuelto en un trapo sobre su mejilla.
—¿Y tu bienestar no? ¿No te asqueo la manera en que te tocaron? Por que a mi si, cerdos de porquería—Exclamó pasando una mano por su cabello
"—Sasuke puede ser a veces muy celoso contigo, Sakura-san"
Ella estaba segura de si misma de poder cuidarse sola aunque en esta ocasión no se miraba en condiciones dignas, necesitó ayuda al salirse la situación de sus manos. Un ataque de ira la consumiórecordando cuando Sasuke en vez de mantenerse al pendiente parloteaba quien sabe donde, u otras cosas. Su camiseta manchada de labial y juagada de perfume femenino le dió ideas.
Asqueroso...
—¡Escúchame tu, pedazo de alcornoque sin cerebro!—Lo apunto ignorando el dolor en las mejillas y cuello— ¡No puedes venir a reclamar cuando tienes parte de responsabilidad! ¡Malditasea! si la misión era seducir ¿Por que no te disfrazarse de mujer? Bastante bien te revolcabas por ahí mientras a mi me ahorcaban.
El pelinegro tragó duro quedando de piedra. Por supuesto él era un maestro de la seducción, mas eso no quería decir que utilizó aquellos métodos, en realidad nunca se atrevió a jugar con una hoguera densa tratándose de la sexualidad.
Le dolió verla más de cerca con rasguños, moretones y la poca sangre seca en su labio inferior que Menma intento limpiarle con un pañuelo mientras dormía. Sabia que tal vez pudo evitarlo.
—¡Pero claro! Al señor Uchiha le importa esto—Señaló con su dedo formando una pequeña "o"— Lo que pase a su alrededor siempre y cuando tenga mujerzuelas a sus pies.—Acusó soltándolo.
Respiraba agitada y dominada por el estrés. Agachó la cabeza dispuesta a irse o un vaivén de rabia intensa vendrían teniéndolo enfrente. En el fondo ella sabía que él no tenía exactamente la responsabilidad, esas cosas podían pasar; sin embargo, puso un grano de arena y todo lo relacionado con la poca vergüenza de Sasuke disparaban sus emociones como juego mecánico.
—Sakura..
—Callate—Chisteó débil, sosteniendose entre el umbral de la puerta.
Respiró hondo creyendo que el efecto del veneno no era tan relevante. No obstante, no era tan sencillo, todos en la sala se alertaron al ver sus piernas flaquear, incluso Kakashi se levantó de su asiento preocupado, ni hablar de su maestra.
—¡Sakura!—Como si se tratara de una competencia, Menma alcanzó a agarrarla primero.
El pelinegro corrió preocupado a su lado con la pura intención de aportar auxilio.
—No, tú no. Por una jodida vez en tu vida déjame tranquila—Jadeó agitada.
—¿Necesitas ayuda?—Se ofreció Tenten, el rubio negó con la cabeza sereno.
—La llevaré al hospital.
La acalorada junta se dió por acabada de momento, debido al estado de Sakura y la dura lucha. Tsunade salió primero indicándole al muchacho que la siguiera, esta vez no sería Shizune la principal madre regañona mientras la atiende, sino ella. Kakashi anunció que iría a verla más tarde, clamando sobre tomar una buena actitud y "El espíritu de la juventud" antes de cerrar la puerta de su oficina y despedirse...
Claro, como si no supiera que era un pervertido de clóset escondiendo su pornografía.
Tenten salio fastidiada en compañía de Neji haciendo un inútil intento de coqueteo con ella sin éxito.
El moreno suspiró resignado, había metido la pata al charco espeso con todo y zapatos.
Hinata pasó por un lado extrañamente serena, ella solía sacar sus celos a flote en cuanto se trataba de Menma. No es que le agradaba ver aquel par casi agarradas del cabello —Pese a haber disminuido la rivalidad—Sin embargo, la mente curiosa o quizás chismosa del Uchiha mandó ordenes a hablar a sus labios.
—Es raro no verte tranquila con lo que acaba de pasar, y lo que pasa... Hinata.—Comentó con neutralidad ladeando la cabeza.
La Hyuga miraba sin expresión estando a medio metro de distancia. Al apretar sus manos empuñadas, le dió la señal de haber escuchado.
—De alguna manera, me hacen sentir lástima por ella—Giró unos segundos para luego volver ver a ambos compañeros más adelante al pie de las escaleras.
La pelirrosa alegaba poder caminar sola, Menma contestaba del mismo modo mordaz, terminado por cargarla e ignorando las protestas.
—¡No estoy indiscapacitada!
—No seas tan molesta, Sakura. Sólo vas a conseguir besar el suelo así.
La Hyugagruñó achicando los ojos, sólo por hoy mantendría la boca cerrada evacuada de veneno, después arreglarian advertencias...y otras más.
—¿A que te refieres?—El Uchiha levantó una ceja.
—No necesitamos ser veladas por un hombre siempre. Pero es agradable cuando al menos hacen el intento de escudo—Continuó sin apartar la vista de aquel par— Tenten tenía al pervertido de mi primo, yo a Menma ¿Y que hubo de Sakura?—Carraspeó su garganta luego de ver desaparecer su entretención— Mi novio tuvo que encargarse también de ella.
El muchacho mordió los labios inquieto, incapaz de artícular una palabra. Gruñó dispuesto a replicar, tuvo parte de culpa ejecutando un fin queal cabo no le correspondía; debió mantener los ojos sobre ellas más no ir a buscar información seduciendo. ¿Pero los demás que?
—En realidad...—La Hyuga Interrumpió viéndolo con el ceño fruncido.
—No es como si no hallamos gastando una gota de sudor. Pero miranos a nosotros—Se señaló a ella misma y al par de castaños discutiendo atrás — Mírate las manos y pregúntate quien terminó hecha desastre.
Sasuke bajo levemente la mirada, no poseía un jodido rasguño. Sakura obtuvo hematomas, un leve envenenamiento y ese golpe en la cara manchando su blanquecino rostro de púrpura.
—Lo más triste es que supuestamente estas interesado—Negó con la cabeza— ¿Que clase de respeto tienes conquistando seriamente?
Ella no iba a entenderlo, así que consideró que no valía la pena tocar aquello con Hinata. Su cabeza en el momento era más dura.
—Esta bien, como digas—Su estilo no era ser un muchacho serio, sonómás bien alguien de mofa y galantería, sin embargo, empezaba a molestarle tanta verdad en su cara.
A todos les incomodaba la realidad. Y bueno... El chismoso fue él.
"Si, un completo cobarde"—Pensó
—Escucha.—Gruño agarrándolo de las solapas— Tal vez Sakura y yo no seamos las mejores en que llevar. Pero da tanta lastima ajena que...
—Al fin y al cabo cumplí con el trabajo—Se removió incómodo saltándose y sacudiendo las arrugas.—¿Que me dicen de ustedes? Dejaron que ese hombre escapara.
—¿Nos estas culpando?—Frunció el ceño.
—Eso estas haciendo conmigo.
—No es lo mismo—Masculló entre dientes— Todo ...por mantener su ego a nivel alto en mujeres ¿Por que impones a un grupo de desconocidas antes que su equipo o peor aún, interés amoroso?
La chica soltó un bufido.
—Mi intención nunca fue fallar. —Defendendió—No disfruto ver a Sakura-chan herida, eso es un disparate. Y jamás la he puesto detrás de otras.
—Pero hiciste lo que no te correspondía. El plan habría salido bien sin necesidad de ocurrencias tuyas—Añadió. Sasuke hizo una mueca—¿Y sabes por que salió al revés? Porque haces lo que te apetece más fácil y agradable, lo que es natural para ti cuando hablamos de mujeres, olvidando las prioridades
"—¡Pero claroooooo! Al señor Uchiha le importa un bledo lo que pase a su alrededor o a mi siempre y cuando tenga mujerzuelas a sus pies "
—¿Tu que sabes? —Entrecerró los ojos haciendo un ademán interrogativo con la mano. Realmente sentía aprecio por ella—No tienes manera de demostrar lo contrario.
—¿Y como esperas que te crean?—Rodó los ojos— ¿Como te sentirías si hubieran intercambiado papeles? ¿Te sentirías un insecto insignificante, no?
El Uchiha lo imaginó. Si a Sakura le hubieran encargado el puesto de vigilar a su grupo, luego que ella cambie sus planes no correspondidos de seducir muy a gusto con el fin de ayudar, pero implicando descuidarse sin pensar un jodido segundo la seguridad suya o de algún otro integrante...claro que se sentiría mal.
A decir verdad, en ese momento se sentía como un insecto insignificante. Pero a su favor, tampoco seducció a gusto, fue muy desagradable. inconsientemente formó un gesto de asco, olían a tabaco y sexo reciente.
—Que tenga esa reputación no significa que sea tan descabezado para jugar en plena misión.
Así como Neji, que resultó ser más inteligente, el tuvo las mismas intenciones, más no tuvo los resultados requeridos. Ya se imaginaba su rostro en llamas, por muy enojada que Sakura estuviera iría a verla en el hospital más tarde mientras se le pasaba si quiera un poco el enojo.
Trató de buscar algo más en los ojos de la Hyuga, ella no tenía pelos en la lengua para atravesar a las personas con a veces verdades y otras sólo palabras hirientes. Su juego era sencillo, y tal vez él no lo practicaba mucho; sin embargo, le atraía la necesidad de expulsarlo. Casi aseguraba sus distintas razones de frustración.
—¿Que es lo que te molesta realmente Hinata? —La chica tembló. Sasuke supo que iba por donde era— ¿Ahora eres insegura?—Continuó frunciendo las cejas—Tú no te preocupas por Sakura-chan, a ti solo te preocupa que yo sea la niñera para no mantener a Menma tan cerca ella. Y te diré una cosa.
La pelinegra levantó la mirada firme apretando los puños esperando la bomba probablemente realista, idealizando las posibles palabras del Uchiha.
—Por supuesto que estaré ahí, lo más seguido posible. Pero por mucho que te desagrade la idea, o a veces me moleste; ese estirado no va alejarse de Sakura, y me sacara a patadas si no lo dejo. Te guste o no, la quiere, y es su amiga.—Soltó un jadeo a lo último, arrasando cada letra de su garganta con dificultad.
Hinata Hyuga poseía un carácter difícil y casi impenetrable; sin embargo, hasta el miedo estaba estaba sembrado en ella, manifestandolo con rabia. Sakura era imborrable en la memoria de su novio.
Ahora el problema ya no era esta, fue una gran noticia estar al tanto en que Haruno se rindió, mas luego de la disputa, Menma fue quien empezó con sus actuares mucho más molestos, pues no había que reclamar careciendo de pruebas suficientes y una excusa creíble "Culpa"; no obstante, ayer la última gota colmó su vaso.
A paso acelerado salió de allí, mientras por parte de Sasuke, abandonó la torre metiendo las manos entre sus bolsillos pensando en cómo recompensarle. Hoy jodió más las cosas, y todo iba de mal en peor siguiendo castigado.
Una cosa era estar restringido a los asuntos familiares y distrito de policía Uchiha, como otra restricciones de estado en general. Por lo que las sanciones serían diferentes; en el primer caso debía ocuparse de los quehaceres de hogar y en él segundo simplemente le asignarian misiones de rango Genin por las próximas dos semanas.
Sasuke elevó la cabeza donde Neji permanecía quieto a causa de su no tan recién escandalosa despedida con Tenten, ella finalmente le dió las gracias de defensa a regañadientes. Hasta el pervertido tuvo mejor cabeza.
En el mundo ninja, generalmente la motivación era proteger a su aliados y familiares; como también estaban los oscuros casos para ventajas negativas, con eso refería a crímenes de diferentes ramas, ya sea robar prohibidos, querer someter personas... o venganzas, fuera a malas o buenas personas.
Neji era un estúpido pero obviamentese iba por la primera opción. Debía admitir que le dificultaba acostumbrarse aunque sea por minutos ese lado duro, lo había visto en muchas caras gestando la misma emoción de protección.
Las cuestiones de proteger estaban en breves contrastes. Por ejemplo, él estaba enamorado y apegado a Sakura en su máximo esplendor; con Menma aquel amor se transformaba en algo fraternal.
Tembló de frío a medida que unaola de hojas recorrían el suelo cerca de sus pies. La primavera en si no era invierno, pero tampoco un verano caluroso por las noches. Sólo esperaba que para el veintiocho, el ambiente y temperatura no arruinaran la noche.
Ese año, Haruno Sakura no escaparía.
(...)
—¿Podrías parar? No tengo frío y las almohadas están bien
Menma ignoró los quejidos de Sakura agarrando otra frazadas que pidió a la enfermera, extendiendola con toda la intención en taparle el rostro. La pelirrosa gruñó, su cabello estaba echo un nido de pájaros y ni hablar del resto sobre su aspecto; no estaba acostumbrada ser vista así muy a menudo por lo que le resultaba penoso y lastimero.
Habían pasado toda la mañana y tarde dormida, ya de noche, el primero en encontrar fue a su ex-compañero a punto de despertarle para darle algo de suero hidratante oral, hasta el momento sólo le habían suministrado medicina para eliminar todas las toxinas del veneno por medio de un catéter y un tubo.
—Eres bastante terca. Los enfermos no hablan, por lo tanto, cierra la boca —Frunció el ceño acomodando de nuevo las abultonadas almohadas.
—Solo fue un desmayo.
—Un desmayo, un enorme golpe en el ojo derecho, hematomas, y un corte en el muslo que te envenenó... ¿Quieres que siga?—Levanto una ceja cruzado de brazos.
La Haruno hizo un puchero de rabieta, odiaba estar en el hospital si no era para entrenar sus habilidades de médico ninja, odiaba sentirse débil, y sobre todo odiaba la lastima, desde niña había asumido ya bastante aquellas miradas de "Ahi esta la princesa huérfana".Tal vez Menma se preocupaba, pero tratándose de él, el asunto se acomplejaba.
—¿Por que haces esto?—Rezongó—La compasión no es lo mío.
—Ah, pero el orgullo si lo tienes por las nubes.—Contestó del mismo modo.—Y no es compasión.
La chica arrugó la nariz, ni siquiera se puso a pensar que parecía a aquellas ancianas testarudas de las que debía atender a veces. Sabia que él no le era indiferente en si, no obstante, cuando Ino la fue a ver por un momento muy preocupada por su estado; luego de calmarse, le explicó que este había estado al pendiente todo el tiempo como un perro receloso a las puertas de su dueño, lo que se le hizo extraño.
Quizó preguntar por Sasuke más no lo hizo, estaba furiosa con él de sólo imaginarlo,hasta el momento no hallaba señales de él y esperaba que fuera así por más tiempo o le arrancaría las orejas como madre regañona.
—¿Lo dice el tipo más arrogante e que he conocido en mi vida? —De alguna forma no quería decirlo pero otra parte deseó gritarlo.—No quiero lástima de nadie.
El rubio paró de sacar las cosas sobre las mesita de noche casi terminando. Suspiró, a Sakura solía aflojarsele la lengua en situaciones de impotencia, no era algo de tomarse a mayores.
—El veneno esta se te está escapando por la boca —Murmuró continuando con lo suyo.—Eso es bueno.
—De cualquier modo ¿No temes a los problemas que tengas con Hinata? —Frunció el ceño con fastidio. —Yo tampoco los quiero, suficientes cosas tengo en la cabeza.
La pelirrosa reconocía seguía siendo celosa de una manera diferente, pasaba mucho cuando Ino empezó a salir con Sai reduciendo las salidas entre amigas, sólo era cuestión de territorio amistoso, sin embargo; con Menma se trataba de evitar roces incómodos y dramas innecesarios por parte de la Hyuga. Verse de nuevo como la zorra entrometida en relaciones,—Sin siquiera mover un dedo que era lo más ridículo—permanecía entre las cosas nulas en su lista. Tenía suerte de que todos a su alrededor la conocían a ella, sino, realmente su reputación se vería muy mal.
—¿Tuvieron algún problema?—Preguntó refiriéndose a su novia en la reciente misión.
—No, lo digo porque parece matarme con la mirada cuando estas muy cerca. —Expusó— No me importa siempre y cuando no pase a mayores, solo no quiero problemas.
—Yo no abandono a mis amigos, Sakura—Le miró serio, levantándose luego de cerrar el nochero.—Por nadie, y menos a causa de razones personales.
Las pupilas de la chica temblaron, era tan contradictorio a comparación de dos años atrás.
—Si...no lo haces—Murmuro bastante bajito.—Si estás ocupado, puedes irte. Para eso están las enfermeras.
El Namikaze enarco una ceja levemente, fingiendo no haber escuchado la indirecta del primer comentario; porque no le era inofensivo recordar eso. Sabía que una parte metía a su novia; Sakura quería evitar problemas, algo sencillo y nada a fondo; mas ahora los motivos para que la pelirrosa se alejara le pincharón más fuerte el pecho a él mismo que a ella, pero antes que nada ambos eran amigos, y a ella no parecía entrarle bien en la cabeza aquello.
"— No seré la elección de sobra o el juego de nadie. Y sobre todo, grábate que el equipo siete se terminó, o al menos donde yo me incluyo si. "
—Te traeré la comida, para cuando llegueno quiero berrinches—Su voz se suavizó mientras miraba el suelo, luego recuperó su compostura— O juro que te embutiré hasta la cuchara entera. —Dicho esto se fue a paso firme.
La pelirrosa se encogió de hombros puerta fue cerrada de un portazo; Menma no era de los hombres con mucha paciencia a pesar de ser una de a las que más le guardaba, y supo porque se animó en irse aunque sea un momento. En otra ocasión sencillamente hubiera cerrado la boca con llave, pero no ahora.
¿Que pasaría mañana? Ya era veintisiete y le dolía todo el maldito cuerpo, se sentía mas patética rememorando el absurdo fallo de aquel hombre quien no esperaba encontrase de nuevo.
La última vez se trató de una misión ANBU por crímenes similares a los de ahora, consiguió mucha información y estaba casi segura de que el tipo se hallaba al comando de todo, pero eso no le quitaba el peso en sus hombros al no poder defenderse ahí misma. Se lo dijo a su maestra Tsunade mientras la revisó, el paradero de ese hombre sería la solución.
Arrugó la nariz a medida que recostaba su cabeza sobre la almohada, nunca había notado tanto el olor a desinfectante y medicamentos como ahora, le disgustaba eso manteniéndose en descanso con Menma y Sasuke , pues era obvio que vendría a molestar más tarde.
Nunca sintió tranquilidad dejar a la suerte a sus amigos en un hospital, siempre que había un accidente por x o y motivo en alguno de ese par echaba a correr. Sin embargo, pese a estar tan encariñada con ellos no se acostumbraba a sus atenciones cuando enfermaba o cosas por el estilo, en ella sólo aplicaba el "Dar y no recibir"
Cerró los ojos por unos segundos,al azar empezaron a aparecer imágenes de su adolescencia, lo que la ponía más molesta. No toda su vida fue un desastre pero así eran los seres humanos, recordaban más fácil las huellas malas sobre su vida que las buenas.
Sasuke se encontraba con un grupo de chicas abrazadas en cada brazo, como siempre nada raro pero lo que salía de sus labios le hacía rabiar mas.
—¡Sasuke-kun! ¿Saldrás con nosotras esta tarde?—¿Que preguntas son esas? Yo siempre estaré ahí para ti gatita
Curiosamente si se le daba la gana de hablarle él no dudaba en prestarle atención, sin embargo, no desechaba la irritación ya provocada. El apodo y la frase estaban tan usados sobre simples descerebradas, que le ofendía. Que le digan engreída, pero ella no era una mujer común.
Kakashi tampoco había ayudado en un comienzo, no necesitaba palabras para entender el poco interés en entrenarla optando por protegerla como aquella chiquilla indefensa en medio de dos chicos notablemente fuertes. La hija del Hokage fallecido cuya toda Konoha prefería resguardar.
—¡Sakura, quedate atrás!—Si había algo común en esos tres era aquella repetitiva frase.
Necesitaba apoyo, mas no de tal manera donde no podían confiar sus capacidades y defenderse un poquito. Que la defendieran estaba bien de vez en cuando, no hacerla a un lado con complejo de inútil.
Solo su tímida amiga Ino brindaba fuerzas, sin embargo, seguía insuficiente cuando habían días en que todos los males arrasaban con ella de un golpe.
—Por favor, alguien. Por favor— Lloraba en el baño después de cortarse de nuevo el cabello esperando luz en su vida.
Estaba rota, pero no rendida a darles gusto bajando guardia a sus duros entrenamientos. Tsunade Senju le dió una mano y hasta el momento seguía eternamente agradecida, convirtiéndose en su casi madre ausente.
Quizá las cosas hubieran sido más fácil si no se hubiera apegado tanto a Sasuke desde niña, o enamorado del rubio años más tarde; al menos hubiera elegido a otra y no Hinata Hyuga, dejándola en plano de humillación y burlas que hasta el momento a pesar de dejar las cosas claras ella seguía molestando.
—¿Te has puesto a pensar porque me eligió a mi cuando son más cercanos? —Hinata tomó ventaja riéndose en sus propias narices, decía la verdad.
Su cuerpo, de acomplejarse empezó a molestarle su físico. Las pocas curvas, su raro cabello cargado con esas esmeraldas de ojos. Tenía el respeto de muchas personas como también mantenía señalada. ¿El autoestima? No tuvo para formular mucho la respuesta: Se había ido al infierno sin nuevo aviso hasta mucho después que pudo recuperar su confianza y seguridad.
Las esperanzas en Menma perdieron rumbo exactamenteque con Sasuke se fueron por el mismo lado anteriormente. Y lo que hizo el rubio o más bien dijo una tarde, dejó una irreversible marca; pero ya era otra historia.
Los pretendientes siempre salían corriendo un día para otro simulando haber visto el diablo, mas eso era lo de menos ahora. A pesar de todo el punto más destructivo fue su separación voluntaria de sus compañeros; hubieron insistencias en volver, sin embargo, ella era demasiado orgullosa y su camino comenzaba a dar un rumbo solitario.
Se había convertido en una exelente y respetada ninja médico desde eso gracias a su maestra; además, tenía una especie de trato, que dentro de poco un chico de raíz saldría para dedicarse a una vida menos complicada, tomando su puesto de antes;luego ella ocuparía el suyo. Ahí conoció a Sai.
Un paso difícil que le costó quemarse las pestañas, pero no podía quejarse, pagaría cualquier costo para convertirse en Hokage.
Si quería triunfar lo haría a cuenta propia, eso se lo dejó claro el destino. Muchos notaron sus duros cambios amargos...si, mucho más jodida de lo que ya estaba, y el aumento de los años en adolescencia cargaban más dolor.
Solo dos personas confiaban en sus capacidades, no mucho después llegó la tercera.
Sasori No Akasuna.
—Me sorprende, para ser una chica posees fuerza y talento de admirar.
Sonrío, ese era un recuerdo bonito y motivador.
Casualmente pasaba por allí cuando él y aquel chico Deidaranecesitaron una manita de su ayuda para acabar con el enemigo. Sakura carecía de empatía, sin embargo, aquel par de Akatsukis le fueron agradables. Esa tarde ellos iban por el mismo camino cuando Itachi apareció a la par de Kisame burlándose de quien sabe que.
—¿Sakura?
Sasorihabía abierto la boca a la par de su compañero rubio.
—¿Se conocen?
—Dirás "¿Quien no la conoce?"—Contestó el Uchiha ocultando media sonrisa bajo la capa.
Comprendió cuando las personas decían que las cosas en casualidad son mejor a planeadas, porque haber conocido a Sasori fue de las mejores en su lista.
"—Ya veo, así que ambos viven en la misma zona—Rió—En ese caso tendré una buena excusa para ver a esta linda chica.."
Base a las siguientes salidas descubrió alguien mas en quien creer, apoyarse, un refugio cuyo podría encontrar consuelo y seguridad. Tenía todo que una mujer deseaba y necesitaba para sentirse a gusto,
"—Linda, tienes mucho potencial por delante. Me siento orgulloso de ti pequeña. ¿Que idiota no creería en poderte defender? ¿O hacerte a un lado? "
Un chico reconocía sus capacidades sin pelos en la lengua, era valorada y no subestimada, traicionada o despreciada.
—Sakura...
Sakura parpadeó sentándose en la cama, no lloraría. Menma había regresado con la cena en sus manos y llorar en frente suyo no era una alternativa, por mucho que quisiera hacerlo ahí mismo. Vio los azulados ojos envueltos en preocupación, eso sólo le causó dolor.
Su garganta enredo un par de nudos, preguntándose cuanto serían capaz de hacer por ella conteniendo el dolor bajo la clara mirada.
—¿Que te sucede? ¿Te duele algo?—Preguntó apurandose en dejar la bandeja sobre el buró de madera. Su voz ya no era dura— Puedo pedir que te inyecten un analgésico.
—Menma... Llama a Sasori por favor —Pidió bajito disimulando la voz quebradiza—Es con él único que quiero estar ahora. Tú deberías irte, haz estado mucho tiempo conmigo.
Anhelaba abrazar al pelirrojo y escucharle decir como siempre lo fuerte que era, que era capaz de hacer todo lo que te proponga, sinimporta quien sea. No pedía más y ese chico lo ofrecía sin necesidad de mendigar igual a un vagabundo. Cosa que ninguno en su equipo pudo descifrar aunque se hiciera la ruda.
—Si lo dices por Hinata...
—¡No se trata de eso!—Levantó la voz sin mirarlo. Sonando chillona
El rubio levantó las cejas confundido.
La pelirrosa lo clasificó un berrinche de su parte; no obstante, los sentimientos encontrados se apoderaban, por el momento debía calmarse, luego todo volvería a su ritmo.
—Gracias, gracias por ayudarme hoy. Pero por favor, quiero ver a mi novio.—Pidió— No quiero visitas de nadie aquí.
—¿Estas b..?
—Lo estoy—Cortó recostandose y dando la espalda.—Sólo no quiero que me vean débil, mucho menos tú.
Se perdió en la frustración observando la ventana, detectar un suspiro recién escapado de sus labios, simultáneamente no pudo evitar encogerse a las mantas. Por supuesto, lo anterior paso indiscreto para el Namikaze.
—No lo has olvidado.—Murmuro el rubio indispuesto a salir aún apretando los puños ¿Cuantas veces debía disculparse?
—Eres engreído—Interrumpió—Pero no pases la raya, no todo gira a tu alrededor—Se relamió los labios mirando a la nada sin expresión—A veces... Estar solo es mejor, es todo.
Porque todos se encargaban de incomodarle precisamente en días memorables como su cumpleaños o aniversario de la muerte de sus padres. Ella era fuerte, sin embargo, la apuñeteaban precisamente en momentos más vulnerables. Clasificandose como una masoquista, no podía apartarse de quienes mas la ablandaban emocionalmente...
—Perdón, tu nunca has estado solo—Rio amarga contemplando el silencio—Ahora dejame.
Él no sabía de primera mano que es estar solo en una vida sin padres desde joven, pues se hallaba en una situación contraria; un padre y una madre a quienes contestarian sus llamados cuando avisaba estar en casa, cenas familiares todas las noches, y calor acompañado de miradas con amor.
—Serás terca, ya te lo dije. No lo haré—Negó firme.
—Si no lo haces entonces yo misma levantaré mi trasero para sacar el tuyo de aquí—Se levantó volteando a verlo, este fruncía el ceño.—¿Que?—Arqueo una ceja sacando media sonrisa—Tu compañera es una niña débil incapaz de defenderse ¿No es así?—Ironizó burlona — Dime que no estoy en pocisión de defenderme por mis debilidades. Que soy una llorona.
El chico suspiró exasperado acercándose hasta la pálida cama desatendida y la pelirrosa de pie vestida también en una bata blanca de hospital.
—Entonces, si se trata de eso.—Arrugó las cejas más si era posible— Sakura, ya lo hablamos. Estaba enojado esa vez, la cabeza caliente no razona.—Levanto la voz molesto perdiendo su usual tranquilidad
Sus bonitos ojos jade brillaron de dolor; Menma lo sabía, aún estaba resentida aunque no lo demostrara a menudo. Tampoco la culpó, empezando por haberla provocado.
—Yo diría más bien que trataban de lo que pensabas —Negó con la cabeza sentándose en la cama—No me gusta pelear contigo. De hecho, en este momento me siento extraña con eso—Confesó agachando la mirada— Así que por lo que más quieras, dejame sola.
El rubio volvió a negar acercándose a ella, pasando sus varoniles pero cálidos dedos por detrás de la oreja femenina, retirando un mechón rosa de aquel blanquecino rostro. Probablemente pensaba que no le importaba, pero lo que realmente le daba igual es si ganaba o no problemas en estar ahí; si debía patearlo, lo confrontaria. Se quedaría como una maldita plaga con todas las letras escritas en tinta fina.
—No te voy a dejar sola a menos que alguien de confianza te cuide. —Habló mientras Sakura volvía sentarse sobre la cama—No me iré, todo lo que tenga que ver contigo me jode.—Agregó formando una mueca irritada.
Sakura se tentó a sonreír recordando esa última.
"—Todo lo que tenga que ver con ustedes me jode, par de idiotas. Y con todo respeto Kakashi-sensei, lo mismo va para usted"
—Eso es plagio—Suspiro rendida— No tienes imaginación
—Esta bien.—Rodó los ojos—Me preocupas.
—¿Eso es sarcasmo?
—No—Negó.
Menma se perdió en sus ojos dudando si en hacerlo o no hacerlo,el contacto contra su mejilla es algo que no quería quitar. Sentía que esa pequeña niña se extinguiría, era de esas escasas veces en que peleaban, pues en si eso provenía más fácil de Sasuke. Si era franco extrañaba a la antigua dulce Sakura. Raramente ella le gritaba en reclamos o por el estilo y esta ocasionaba el momento.
—No eres débil, si tu eres débil ¿Entonces que de puede decir de las demás kunoichis de esta tierra? —Dijo estoico pero su mano seguía en contacto con la nuca de ella.
—Estas muy raro últimamente Menma...—Declaró alzando una ceja, el chico se alejó un poco dándose cuenta de sus acciones. Sería un problema si alguien abriera la puerta.— En la reunión que hicimos en casa con los Akatsuki... ¿Que ocurrió?—Evadió ella con la pregunta.
—¿Sobre que?
—Te vi con una cara limón.
El chico le vio tranquilo a medida que se ponía de pie.
—Ah... Nada. Ya tenía sueño, quería irme temprano.
Sakura arrugó la frente viéndole con suspicacia, estaba claro que ella no podía leer los pensamientos de nadie, no había forma de hacerlo de manera consisa ni analizando sus gestos corporales con personas tan cerradas como Menma, sin embargo, se atrevía a decir que lucia indignado, pues otro método de vacilar sobre personas era poniéndose en sus zapatos, en este caso dudaba que un letargo acarreará tanto genio cascarrabias de la nada.
—¿Seguro?—Levantó una ceja mirándolo.
—Si.—Afirmó estirandose—Hagamos algo, mientras comes iré por un café para mi. Te dejaré sola...por unos minutos.
—Puedes irte a tu casa si quieres.—Insistió viendo como el rubio se encaminaba hasta la puerta.
—Calla.—Dicho esto cerró sin mirar atrás.
El rubio suspiró dibujando una imperceptible sonrisa en su rostro. Sakura ejercía una rara y sutil influencia en su interior, que lo destensaba —Y al mismo tiempo tensaba— a escalones insólitos. influencia que desde años atrás se convirtió en algo alarmante y que aun lo martirizaba pensando, pues lo consideraría ordinario si no se tratara de una excepción, ella era esa excepción.
Su presencia lo transformó en una persona de la que ni él mismo sabía que existía; a voluntad propiay sin necesidades de refuerzos contariados a sus intenciones. Aceptaba que luego de pasados sucesos impulsivos fue cuando dio ese giro, sin embargo, recientemente después de verla constante, se le dificultaba mucho mantenerse firme a sus negativas de las que tanto su novia alegaba persistente.
—Muy contento ¿Eh? —Menma ubicó su mirada de donde provenía aquel comentario irónico. Escapando del trance en el que él solo se sometió.
La vió recostada contra la pared de brazos, con una mirada desdeñosa sobre sus ojos aperlados. Ya estaba aseada trayendo su ropa escotada usual, su cabello ligeramente húmedo remarcaba un baño reciente
—Hinata. ¿Que haces aquí? —Se reincorporó desconcertado con su presencia ahí.
—¿Como está ella?—Preguntó ignorando su interrogativa.
—Bien, no es nada grave.
—Me lo imaginaba por tu cara dezonzo—Dijo antipática, curvando los labios en una expresión de inconformidad, no le deseaba mal a Sakura. Sólo le mortificaba la postura de su novio.
Menma apretó los labios sin idear algo, en primer lugar no entendió su comentario, no era el adivino para las indirectas de las mujeres. Después de unos incómodos largos segundos la chica habló con la voz más endurecida, no se hallaba histérica, sin embargo, era lógico que estaba airada por dentro e intentaba contener su pesadez.
—Tenemos que hablar...—Soltó ella cerrando los ojos a medida que se apartaban de la pálida pared.
El chico repasó los últimos acontecimientos en su cabeza, para caer en cuanta que insensatez cometió; no obstante, nada se registró para ser un motivo suficientemente justificable de disputa. Imposible que la razón fuera haber traído Sakura al hospital, podía tratarse de cualquier persona como Tenten, Neji, Sasuke o los demás compañeros de refuerzo.
Evidentemente él no les brindaria tal atención—Con dicha Sasuke— Pero tampoco exageró para atraer malos entendidos, o al menos así lo creía él.
—¿Que sucede?—Levantó una de sus cejas doradas. La morena Señaló los pasillos de salida en un ademán de cabeza. Suspiró, esa charla se extendería.—Esta bien, vamos a otro lugar.
Cuando intento ubicar su mano en la espalda de la Hyuga, está sin darle chance de tocarla, se apartó bruscamente a medida que soltaba un gruñido.
¿Ahora que hizo?
(...)
—¿Me perdonas?
El Uchiha aumentó el tamaño de sus orbes en una especie de gatito tierno y manipulador, sólo le faltaban las orejas puntiagudas.
Se demoró unas buenas horas pero por fin pudo escaparse de algunas obligaciones para venir hasta allí. Sin embargo, al día siguiente tendría que cumplirlas.
Menma aun no volvía de tomar su café, o eso le dijo Sakura. El muy testarudo —dicho también por variados testimonios— Apenas fue a su casa a bañarse y comer algo antes regresar; se tomaba muy enserio lo que consideraba su deber, así que estaba bastante preparado para el enfrentamiento cuando la oportunidad se presentase fuera del hospital.
—Tú...—La pelirrosa entrecerró los ojos con recelo—Será mejor que te vayas.—Le rechazó acostándose a bruces sobre el colchón.
El moreno dió un pasos hacia adelante, acercándose hasta la camilla terminando por quedar sentado. Sakura frunció las cejas inconforme, después de que Sasuke se aplastaba, no se iba.
—No era mentira cuando dije muchas veces cuanto me importas.—Habló en un tono mimado, juraría por sus difuntos padres que hacía pucheros— Mucho menos lo preocupado que estoy ahora; me afecta verte aquí en mal estado y...
Linda, tal vez esa no fuera la palabra justa para describirla, era mas que eso. Tal vez los artificiales rayos del foco que le daban un enfoque curioso, tal vez que sus cabellos rosáceos estuvieran mas rebeldes, o su aura enojosa provocaba que frunciera el ceño y arrugara la frente, o tal vez simplemente era él; pero aquel en ese momento, le agraciaba tanto su rostro adorable que quería agarrarle sus cachetes inflados de ardilla para jalarlas como lo hacían sus tías ...
—No hice nada raro con esas prostitutas, sé que lo estabas pensando...
La Haruno no cambió su expresión indiferente de perro rabioso; sin embargo, el interior de sus pulmones y pecho, se sintió librada de un enorme peso; su tono de voz tan delicado le dejó clara la honestidad contenida.
—No quiero explicaciones absurdas. —Gruñó acomodando sus sabanas, ser accesible tampoco era lo suyo de todas maneras—Quiero descansar, siento el infierno en mis ojos
El chico inflo las mejillas.
—Sabes que tus ojos serán los más bonitos para mi ¿Lo sabes verdad?
Sakura lo miró sin despejar su estado enfadado, siempre lo supo o más bien siempre se lo dijo. Por supuesto, reconocía su belleza por si misma; ya había corregido su baja autoestima, mas a los ojos de él, tal cuento se torcía. Para Sasuke cualquier cosa proveniente del sexo femenino era bonito.
—Charlatán. —Rezongó.
El Uchiha pensó en maneras de contentarla en todo el día y resultaron las más clichés y comunes, pero las más efectivas...comida, dulces. Su hermano y su padre lo aplicaban y les funcionaba de maravilla.
—¿Quieres... quieres algo? Te traeré un festín entero si es necesario—Animó
—Si, quiero algo—Sasuke la miró atento—Quiero que te vayas. Por si no te has dado cuenta estoy enojada contigo y desearía estar sola.
Pero nadie le garantizó un "Si".
—No puedes estar sola.—Sentenció—En cualquier momento podrías tener una recaída.
—Sasori vendrá, él no se distraería como tú teniendo clara la prioridad.
El Uchiha levanto una ceja indignado ante la mención de aquel hombre. Algo le decía que más adelante recibiría esa clase de comentarios. Como un niño pequeño se acurrucó al lado de Sakura atrapándola en un fuerte abrazo.
—Charasuke, suéltame. ¡Ahora!—Advirtió—Podré estar en un hospital pero eso no significa que no pueda internarte a ti también como compañero de cuarto.
—¡Eso sería estupendo! —Exclamó conmocionado alejándose, Sakura juró que en sus ojos aparecieron dos estrellas brillantes, o se estaba volviendo loca—¿Te imaginas los dos juntos..?
—¡Eres insoportable!— Le dio un leve empujón, suficiente para echarlo de la cama, no obstante, este volvió a sentarse de una estocada cuya chica se irritó más al rebotar sobre el colchón.
—Ya, ya. Hagamos el amor y no la guerra.—Calmó pegándose como lapa a la cintura de su compañera, la Haruno lo miró con cara de pocos amigos cruzada de brazos.
—¿Que?
—Me refería a que no peliemos...Pero si literalmente quieres lo otro...— Insinuó acariciandole el brazo con la punta de su dedo índice, observándole sugestivo.
Sakura rodó los ojos sacándoselo de encima a lo que el muchacho encorvó los labios hacía abajo.
—Peleemos, Charasuke. Peleemos.
—¿Eh? No quiero peliar—Replicó
—Te estoy corrigiendo idiota, no pidiendo una lucha.
—Ah...—Murmuró inocente al darse cuenta—¿Si te compro gomitas me perdonas?—Propusó. La pelirrosa negó— ¿Que tal cinco paquetes? De las que tienen relleno.
Sakura resopló, eso era jugar sucio. Una maravillosa jugada para alguien que desde hace tiempo no probaba un caramelo y aún llevando sólo horas en el hospital le molestaba la comida insípida. Olvidaba lo que era meterse en los zapatos de sus pacientes, en especial de esos ancianos remilgosos con quienes compartía similitudes de genio.
—Ya había dicho que no, pero... —Dijo entrecerrando los ojos, se iba a arrepentir después — ¡Ve y traeme esos dulces!
De un salto el joven se levantó ¿Tan fácil?
—¡Si señora!— Exclamó al estilo militar dando un golpe al suelo contra su pie derecho, con una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando creyó que Sasuke se fue, este abrió la puerta y mando un dulzón beso volador del que ella respondió de mala gana arrugando la frente.
(...)
Le dolía todo. Daba vueltas sobre su eje constantemente, procurando la postura adecuada, una donde sólo obrara estrés al no conseguir volver a dormir. Sacó su pierna desnuda sobre el incómodo colchón forrado en plástico;luego sacaba la otra, tenía mucho lugar para moverse pero no encontraba ajuste.
Cuando por fin lo hizo sintió el absurdo terror de que algún ser extraño o paranormal se le ocurriese jalarle las piernas y pies. Volvió a taparse, era su vergüenza oculta a pesar de tener casi diecinueve años.
Quizó imaginar un simple malestar pasajero, una secuela de la pelea o cualquier cosa cuando un insoportable dolor abdominal la alertó. Se sentó en la cama de hospital examinado mejor a sus alrededores; Sasuke dormía plácidamente, hasta diría más cómodo que ella con una manta azul oscuro aparentemente abrigada de lana.
Sentía la espalda tieza, y las piernas entumecidas. Perdió la paciencia fácilmente y empezó a disparar groserías en su mente a lo primero que ideaba. Especialmente al condenado de Sasuke restregandole en la cara lo que tanto anhelaba, comodidad.
Tenía un humor de perros desde antes, esperaba la visita de su novio para conversar con más tranquilidad, sin embargo se enteró que debió partir hacia la aldea de la arena el día de ayer por los mismos asuntos polémicos del veneno, y de paso echarle un ojo a su abuela cuya afirmaban estar incluída en la lista de próximas víctimas que Hinata alcanzó a robar en el transcurso de la misión. Lo comprendió sin protestas, procesando su impresión ¿La abuela Chiyo? ¿Por que?.
Menma no volvió luego de despedirse, quizás finalmente se rindió hasta el cansancio. Y como era de esperarse su fastidioso pegoste se negó rotundamente enirse... Además no tuvo el valor de echarlo después de comprarle muchos dulces. Jadeó apretando sus puños a medida que agarraba las cobijas ante el malestar.
—Ay no... —Se sacó la sabana blanca afirmando sus sospechas. Una mancha roja coloreó la tela pálida, asímismo, humedeciendola.
Sucedió en el momento menos indicado cuando no traía mas ropa ademas de la que traía en su mochila o si quiera más provisiones de aseo cuales Ino prometió traer en la mañana.
—Y tenía que ser blanco— observó un almanaque con grandes números iluminados por la luna —Lo olvidé—Bufó optando por levantarse a pies descalzos. Al menos era de madrugada y Sasuke dormía.
Se estremeció en respuesta al contacto con el suelo helado de madrugada. Agarró unos shorts cortos de su mochila ubicada en el pie de la cama y se dispuso a meterse en el baño, mas no alcanzó ni los tres pasos cuando la luz se encendió y distinguió la fuerte figura del Uchiha; la observaba esperando algo de su parte aun sosteniendo el interruptor. ¿Como? ¿Estaba fingiendo estar dormido? ni siquiera detecto sus movimientos. Sudo frío y no de fiebre.
—¿Estas bien Sakura-chan?—La chica asintió sin moverse rezando mentalmente para que no se de cuenta—Eso... ¿Eso es sangre?
Tragame tierra
No es como si aquel tema fuera del otro mundo; no obstante,le resultaba incómodo y vergonzoso si parte trasera estaba manchada con un hombre detallando su... Estaba mirando su trasero. Imitando a un rayo la joven giro viendo al Uchiha en posición de ataque y el Sharingan activado. Sakura contó los segundos asquerosamente eternos.
Lo escudriño buscado descifrar una explicación lógica a sus acciones, miró a los lados y tampoco localizó señales anormales de peligro.
—¿Que? No hay nada—Sasuke levanto una ceja desconcertado, echándole un vistazo a la ventana cerrada—Entonces quien te... ¿Estas herida? Dejame revisarte.
Sakura gesticuló una mueca echando ligeramente la cabeza hacia atrás, comprendiendo las ideas erróneas del chico.
—¡No!—Reacciono cuando el pelinegro se acercó—No estoy herida idiota, además por nada del mundo dejaría que me tocaras el trasero.
—¿Entonces? Tampoco lo dije con intenciones malas—Hizo un puchero infantil. La pelirrosa achicó los ojos negando con la cabeza—También vi la cama manchada así que estás herida, iré por una enfermera.
¿Que nunca puso atención a las clases básicas de biología?
—No entiendo como sigues vivo con media neurona en función.—Murmuró a regañadientes—Sal de aquí, necesito privacidad; y no llames a nadie.
—No—Se negó cruzado de brazos—Concluiría que la nariz te sangraba con mi belleza —Expusó creído recibiendo un gesto disgustoso de la oji verde—Pero no siendo el caso, no me expondré a que te desangres..
¿Y ahora que se suponía que debía hacer? ¿Darle clases del cuerpo humano femenino ? De nuevo una descarga de dolor abdominal la pateó sacándole un jadeo. Ser mujer era un privilegio hermoso de la que podría traer provechos, pero cuando llegaba una fecha especifica en el mes, olvidaba la gratitud y maldecía a los hombres por tener un sistema reproductor completamente diferente; siendo menos tormentoso a la hora de algunas cosas.
¿Que había de ellos? solo debían preocuparse en que no les patearan la entrepierna.
—Sakura-chan—Le sostuvo de los hombros—Ya esta, iré por un doctor
—¡No!—Jadeo dificultosa. Iba de mal en peor—Esta bien, te explicaré.
De repente un foco imaginario se encendió sobre su cabeza. Recordó cuando Ino en su visita mientras estaba de turno, le trajo varios de sus libros y enciclopedias de medicina para entretenerse en su estadía. Una buena forma de resaltar que estaría ahí al menos una semana y media o dos, ordenes exageradas de su maestra y Shizune quien la apoyó con más insistencia. Si bien, a ella no se le trababa la lengua para reprenderla aunque estuviera a nada de desfallecer; en realidad, nunca lo hizo siempre que notaba sus malos descuidos, por lo que el momento de decir la afamada frase "Te lo dije" era perfecto.
—Toma uno de los libros que están allá.—Indico sin alientos la mesita de noche donde reposaban los libros.
—¿Para que habría de servirme eso?
—¡Solo tómalo!
—Esta bien, esta bien—Sasuke obedeció agarrando el primero sobre el buró.
—Ahora, quiero que vayas afuera y leas esta página—Señaló abriendo el libro y dando una rápida selección de página— Mientras tanto yo me cambió ¿Entendido?
—Pero...—Trató de oponerse a medida que era echado a empujones desde su espalda.
—Cinco minutos Charasuke, solo eso. Soy doctora, se lo que me pasa, cualquier chica lo sabría— Finalmente lo sacó acortándole el tiempo de objetar más.
Sin perder el tiempo, adolorida y nerviosa,agarró el ahora sucio tendido—Para su mínima fortuna— luego de verificar, solo eso encontró teñido. Lo enrolló y lo tiró a una esquina del piso, asegurandose de ocultar la mancha, no podía hacer mas que esperar a que las encargadas de la lavandería se lo llevaran prácticamente en unas horas.
Al verse frente al espejo su rostro se encendió de rojo al mismo tiempo que sus orejas cambiaron drásticamente de temperatura. Dejó la prenda sobre la tapa del inodoro y abrió la llave del lavamanos relajándose un poco con el sonido del agua fluir, recogió de ella en sus manos y luego la salpicó por toda su cara.
Suspiró resignada mirando su reflejo, ya estaba hecho, pese a que Sasuke lo haya tomado como una situación normal, a ella le resulto embarazoso andar frente a un chico con la pijama manchada. Antes deapartarse, vio un pequeño punto rojizo reposando alrededor de su cien, recordándole que aun estaba bajo los carceleros efectos de la adolescencia.
—¡Sakura-chante traje algo que te puede servir!—La chica se exaltó ante el grito del otro lado de la puerta.
—¿Que?
—Le pedí ayuda a...—En un movimiento agresivo la puerta del baño fue abierta furiosamente, exponiendo su mirada verdosa e intimidante.
—¿A quien le fuiste a contar?
—A una enfermera—Respondió retrocediendo a medida que estiraba su mano con dos pequeñas bolsitas color rosa, en su otro brazo sostenía una bata de hospital limpia.
—Gracias...—Dijo más tranquila.
Dicho esto, luego de tomar las cosas. Volvió a cerrar la puerta con suavidad; él no tenía porqué saberlo pero en ese momento se convirtió en su ángel salvador. Un tierno e idiota ángel analfabeto a temas muy femeninos. Debía admitir que se sorprendió un poco, creyó haber estado frecuentado con el experto en chicas. ¿Que otras sorpresas podría descubrir de aquella cajita?
Pero volviendo al punto, Sasuke tampoco necesitaba saber que agradecía internamente estar ahí con ella en vez de Menma, su comportamiento atento y diabético de cierto modo le causaba más confianza. Además conociéndolo, pese a que el Namikaze no tuviera ningún interés romántico sobre si, el Uchiha acostumbraba presumirle como burla las pocas veces en que lo prefirió a él enfrente de cualquiera.
—Koneko-chan ¿Sabes lo que eso quiere decir?—Dijo en un tono curioso.
—Hmm ¿Que soy mujer? —Contesto con ironía.
—No.
—¿No? ¿Entonces que?—Comentó aburrida
—Eso quiere decir...¡Que mi gatita es apta para tener bebés conmigo!—Añadió entusiasmado—Es una buena noticia.
Menudo torpe
La pelirrosa continuó con su labor, tomando la bata limpia para ponérsela con facilidad y asegurándose de acomodar correctamente la parte de atrás.
—Ya quisieras... Para empezar no quisiera que mi descendencia herede tu estupidez incrustada.
—Sakura-chan... Me estás ilusionando.—Habló en modo de advertencia— Buscaré mas nombres para nuestros hijos. Para el primero si es niño, se llamará Daisuke, y si es niña se llamará...
—¡Ya!—Interrumpió haciendo encoger al muchacho de hombros— ¡Estoy pasando por la vergüenza de mi vida y tu solo piensas en sueños!
Después de un rato de silencio y estar merodeando por la habitación, su boca no aguantó mucho. Era un problema que le irritaba a veces a las personas tan calladas como sus amigos, parlotear a la par de un loro era su especialidad y un hábito común en todo aquel que poseía el apellido Uchiha.
—No estés avergonzada.—Dijo— Lo que yo tengo no es un sueño, porque va a convertirse en realidad. Estas hablando con el padre de tus bendiciones, Koneko-chan.
En ese momento Sakura apareció con el ceño fruncido y rostro enrojecido frente a él, después de escuchar el brusco crujido de la puerta. El rugir del estómago de Sakura le dió el saludo antes de que ella musitara una mísera monosílaba airada.
—Tienes hambre.
—No tengo hambre.—Contradijo frunciendo sus rosáceas cejas.
De nuevo fue delatada por otro rugir. Se quedó rígida en su lugar desviando la mirada a un punto al azar.
—Iré a comprar algo ¿Que quieres?
—Ya es muy tarde—Cortó pasando de largo mientras sobaba el puente de su nariz.
—Eso no es impedimento para mi. —Espetó ladeando la cabeza de manera graciosa—Además yo también tengo hambre...
La oji verde se mordió los labios mirándolo de soslayo, tenía la incómoda sensación de hambre desde hace un rato; pero no estaba en casa, simplemente no podía ir hasta el refrigerador para apaciguarla siquiera con un vaso de leche tibia, fruta, o alguna chuchería que guardaba en la alacena; y él le estaba dando la oferta de tranquilizar eso.
Sintió sus mejillas cubiertas por un tacto cálido. Estiró el cuello presintiendo lo siguiente; chocó con esa distinguida benévola mirada negrusca escudriñandola dulcemente, igual de empalagada a su sonrisa franca.
La pulsación en su pecho incrementó ante la expresión embelesada y tierna del moreno, esa extraordinaria descarga de nervios con sus gráciles toques no dejaban de aflojarla por más que no fuera la primera vez.
—No te acostumbres a tanto contacto o me vere obligada a golpearte— Apretó un puño y la otra mano se ocupó de apartarlo.
—Eres la única chica que desprecia mi cariño—El Uchiha formó un mohin.
—Las mujeres que se acercan a ti son de poca autoestima.—Se mofó
—Eres mala Sakura-chan—Mencionó divertido, luego le beso suavemente la frente cerrando los ojos por unos segundos, tomándola inadvertida mientras acunaba de nuevo su rostro.—Volveré pronto.—Dijo antes de separarse.
Apenas la puerta fue cerrada, Sakura atinó a tirarse descuidadamente sobre la cama. Agarró la almohada y empezó a gritar, ahogando sus chillidos saturados de decepción como una adolescente. Estaba siendo muy dócil frente a él, un asunto desmesuradamente angustiante.
Sus sutiles besos en la mejilla y frente le quemaban, dispersando toda esa brasa a medida que creaba más estragos físicos y psicológicos en ella. El grado de deslealtad mental hacia Sasori era elevado y un poco inconcebible para si misma.
El Uchiha la había henchido a costa de curiosidades inseguras; el cariño amistoso de él se manifestaba tan firme que no titibuteaba de eso; no obstante, en temas amorosos por conocidas fanfarronerías descaradas y vanidosas para todo el mundo, la cuestión se transfiguraba.
"—Sasuke puede ser a veces muy celoso contigo, Sakura-san"
¿Como era posible que verlo de tal manera le causaba una ligera satisfacción? Quizás porque una parte de ella quería aceptar que era así, o quizás porque esa podría ser la moneda de devuelta de lo que sentía a menudo cuando este caminada relajadamente entre varios grupos de mujeres. Por supuesto, ella no era tan impulsiva pues prefería ignorarlo; Sasuke en cambio demostraba su disconformidad reciamente sin importarle los espectadores.
Frunció el ceño corrigiendo algo. Ok, tal vez no siempre era divertido; el suceso en el restaurante lo catálogo como una gran imprudencia.
—Sasori...
La visión del pelirrojo se asomó de repente por su cabeza, y la culpa regresó tocando su puerta. Suspiró amoldándose mejor en la cama mirando el cielo raso.
Vaya novia que era...pensando en otro hombre.
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Dato: Daisuke/Yuu es uno de mis oc's puesto en otras historias peeero... allá no llega ni a ser personaje secundario o terciario, aunque también podría ser el genderbed de una de mis waifus.
El que adivine en que historia sale Daisuke le doy espoiler 7w7 (en una sola frase por privado) del próximo cap ehhhhSi te gustó hazmelo saber con un voto o un comentario. En caso de encontrar un error ilógico u ortográfico, recibo sus correcciones :3 (Escribo en el celular, es por eso)Besos ~Sªmy
