—Sai, detente me estás lastimando—se levantó de la cama.

—Pero estoy siendo cuidadoso—se quedó estático mirando como su esposa trataba de huir de el.

—Ademas es algo anormal—declaro firmemente, ni en sus sueños más perversos imagino hacerlo por ese lugar.

—Ya lo sé, pero los libros de Jiraiya-sama hablaban de esto—Se tomo la frente como tratando de recordar algo —Bueno es solo que—se detuvo.

—¿Es solo que?—exigio, regresando a la cama.

—Bueno son los hombres quien lo hacen de esta forma—declaro haciendo que Hinata se sentará de golpe.

—Ehhhh—grito totalmente sorprendida, por breve momento se perdió en su imaginación dónde pudo visualizar a kakashi arrodillado besando su miembro del sanin.

—Tengo algunos libros eróticos sobre ello ¿quieres verlos?—las palabras de Sai fluían de lo más normal, mientas que ella estaba sufriendo un sangrado nasal en su mente.

—Bueno, entonces que haremos—movió su cabeza para acabar con sus pensamientos indecentes.

—Todo se hará a mi manera—su tono era tan varonil, que incluso ella dudaba de que se tratara del mismo hombre.

[...|

Una apretón en su nalgada derecha la hizo ponerse en alerta, pudo verlo ponerse de pie morderle el hombro después la lanzó hacia la cama solo pudo ver las sábanas volar en el proceso todo estaba pasando ante ella como en cámara lenta, pudo ver cómo el colchón se sumía, las manos varoniles de Sai aparecieron ante ella, después la volteo de un solo jalón dejándola boca abajo, separó sus piernas, despues lo sintió el estaba consintiendo su entrada, un dedo alrededor de su clítoris movimientos tan suaves, delicados todo en sincronía aquello la estaba volviendo loca. El dedo pulgar se hizo presente lo conocía tan bien era tan grueso lo sintió en cuanto entro en ella, podía sentir la cálida respiración de Sai en su espalda, un poco de salvia, entro tan fácilmente que aquello le causó vergüenza su cuerpo estaba totalmente acoplada a su miembro, todo parecía estar conectado, las embestidas subieron de ritmo, ella enteraba su rostro mientras que sus manos arrugaban las sabanas de tanto placer, las respiraciones de el, las constantes mordidas en su espalda, las nalgadas...todo aquello la estaba llevando a un placer imaginable.

—Sai, me ..me estoy..—decia con la voz completamente cortada.

Sai, comenzó a bajar sin descuidar un momento su intimidad sus dedos se movían rápidamente para lograr que ella terminara —Shhhh... solo hazlo belleza— y ante la afirmación de el, no pudo aguantar más, un líquido salió de ella, los labios de el comenzaron a lamber cualquier rastro que hubiera salido de ella. después lo miró consternada, pues se estaba masturbando ante su mirada, acabando en su rostro. Todo había Sido una experiencia nueva pero le había encantado, después de que Sai regresará con una toalla para limpiar su rostro ambos se besaron y se durmieron abrazados. Estaban comenzando su matrimonio con el pie derecho.

[...|

—Hinata-sama—los suaves golpes en su puerta acompañados con su nombre la hicieron despertar.

—Aguarden, voy enseguida— alcanzo a decir antes de correr al baño, para lavarse los retos que quedaron impregnados en su rostros de su noche apasionada, cuando terminó se dirigió a la puerta —Ko-san, que te trae por aquí—le otorgo una sonrisa a su cuidador, cerrando en el proceso su bata.

—Su padre, a llamado por ustedes para iniciar el desayuno— saludo con una reverencia.

—Si, vamos en un segundo— ambos se miraron con complicidad —Sai, bueno, ahora mi esposo aún no está despierto— tartamudeo un poco, su cuidador enrojeció levemente ante aquella declaración.

[...|

—Sai, despierta—lo llamo, pero al ver que este no reaccionaba, decido moverlo un poco a su ahora esposo, logrando que este abriera un solo ojo.

—Belleza, es demasiado temprano para darte amor. .¿Acaso no fue suficiente con lo de anoche?—volvió a cerrar su ojo, pero ella volvió a insistir.

—Vamos es hora de desayunar—bufo, ante la obvia intensión de su esposo.

—Vamos—Se levanto de un solo movimiento, la tomo de la mano para caminar hacia la salida pero ella lo detuvo.

—Debes lavarte, tienes restos de—le señaló su rostro, después lo lanzó hacia al baño totalmente apenada.

—Restos de ti—se burlo, cerrando la puerta del baño.

[...|

Cuánto más tiempo pasaba por la mansión hyuga se daba cuenta que el jamás podría darle la vida que Hinata estaba acostumbrada, la principal razón para pensar en ello era la recamara que les habían asignado la noche anterior, pues está tenía el mismo tamaño de su departamento y aunque muchas veces había hablado de aquello con su hermosa dama no podía evitar sentirse inferior.

Un dolor en su estómago comenzaba a molestarlo y no lo dejaba en paz, en cuanto veía algo inusual en aquella mansión todo empeoraba, su mirada estaba perdida en su plato, no había probado ni un solo bocado, podía ver a la familia reír entre ellos pero el se sentía de más, como si estorbará, perdido, no entendía ese nuevo sentimento pero de algo estaba seguro no quería volverlo a sentir.

[...|

—Sai, te encuentras bien—la voz del líder Hyuga lo hizo reaccionar.

—Si, lo estoy señor—respondió en automático.

—Señor, que pasa contigo muchacho insolente— todos los presentes los miraron— Ahora puedes llamarme suegro, te lo has ganado olvida aquella vez cuando te amenacé—

—Padre, como pudiste—la peliazul se levantó molesta ante la declaración de su progenitor.

—Solo fue una vez, además no le hice nada—movía sus manos avergonzado—verdad Hijo—palmeo su espalda, en un intento de calmar la situación.

—Bueno, aquella vez usted me atacó son su puño suave suegro ¿no lo recuerda?—cuestiono, haciendo que Hiashi lo golpeara con más fuerza en un intento de callarlo.

En aquel comedor la tensión era notable, Hiashi el líder del clan reía nerviosamente ante la declaración de su yerno. —debi amenazarlo lo suficiente maldito mocoso—penso.

[...|

—Tal parece que alguien no pudo descansar adecuadamente anoche—se burlo Hanabi, dándole un leve codazo a su hermana.

—Hanabi, debes respetar a tu hermana y su intimidad—regaño, haciendo que Sai solo los mirara desconcertado.

—Padre—la suave voz de Hinata lo hizo volver a la realidad —Esta misma tarde nos iremos a nuestro hogar—

—Saben muy bien que aquí pueden quedarse el tiempo necesario y como alguna vez les dije a los dos pueden vivir con nosotros la mansión es inmensa— rogó, mientras estiraba sus manos hacia sus hijos.

—Me temo que debemos declinar a tal petición padre, nosotros deseamos nuestro propio espacio—declaro tan firme en sus palabras que incluso sintió culpa por alejarla de su familia que la amaba.

—Deacuerdo, pero no sé olviden de visitar a este viejo—Sai miró al Hyuga sonreir que incluso lo asustó un poco.

—Nee-san—vio a Hanabi echarse encima de Hinata las lágrimas de ambas se hicieron presentes, incluso pudo jurar ver visto al patriarca llorar junto con ellas.

—A esto es a lo que llaman calor familiar—pensó mientras una leve sonrisa aparecía en sus labios.

[...|

El camino hacia su departamento se le hizo eterno, ambos cargaban los regalos de bodas que habían recibido y el solo podía pensar que en dónde metería todo, dirigió su mirada hacia Hinata, que cantaba, parecía inmensamente feliz.

canta horrible, pero estoy seguro que si se lo hago saber me atacará—pensó Sai, mientras la veía menear sus caderas.

—Llegamos— se tumbó en el piso, pues estaba exhausta.

— ¿En verdad deseas vivir en este lugar?—soltó tan firme, que hizo a Hinata levantarse.

—Claro, que si es algo pequeño pero estoy segura que si ambos ahorramos lo suficientemente podremos comprar algo más grande— se sentó a un lado tomando su mano —Te amo Sai y eso es lo único que importa—

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Los siguientes días de descanso autorizados por el hokage se dedicaron a acomodar todo los regalos que habían recibido pues muchos habían Sido de utilidad para su nueva vida, desde sábanas, trastes, e incluso una televisión que les había llegado dos días después era el regalo más caro que habían recibido, claramente era del su padre.

Todos los días se levantaban antes de las 6 de la mañana para darle una pequeña remodelación a su casa, comenzaron pintando todo de color amarillo, en su sala decidieron colgar sus retratos de su boda que Sai había pintado, se hablan turnado los días para cocinar, mientras que Hinata cocinaba lunes, miércoles y viernes los demás días de la semana Sai era el encargado. También solían comprar girasoles en la florería Yamanaka y después visitar la tumba de Neji.

Su vida podía ser un poco más agitada de lo que eran antes pero estaba logrando adaptarse ahora todo lo que hacia tenía que ser al doble, desde el desayuno, hasta lavar ropa, en las tardes solían ir juntos a comprar el mandado era un linda rutina y cuando estaban complementamente seguros de que el rubio imperativo no estuviera en ichiraku ramen comían ahí, al llegar la noche tenían algo llamando sexo exprés así lo había bautizado Sai.

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Fin.